Martes, 31 Marzo 2020 06:53

Aniversario en medio de virus mortales

Aniversario en medio de virus mortales

El lunes 23 de marzo nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó conmemoró los 23 años de proclamación pública de nuestro proceso. Nacimos en medio de un verdadero baño de sangre impulsado por el ejército nacional y su brazo paramilitar, no ciertamente con el deseo de luchar contra otros armados sino con el deseo de exterminar todo movimiento social que no se someta a sus políticas excluyentes. En nuestro caso, las armas oficiales se han propuesto eliminar a quien no quiera participar en un conflicto armado en el que, de acuerdo a la doctrina militar importada de grandes imperios, hay que involucrar a toda la población civil, activa o pasivamente. Hoy, 23 años después, existen testimonios de paramilitares arrepentidos que han declarado ante los tribunales que el Presidente Uribe Vélez los convenció de que nuestra Comunidad de Paz era un nido de guerrilleros y por eso ellos se comprometieron a asesinar al mayor número de integrantes de nuestro proceso, pero años después descubrieron que todo era falso y que los habían obligado a matar a gente inocente y a cometer crímenes horrendos que los mantienen sumidos en remordimientos.

Nuestra celebración de los 23 años, dada la cuarentena de aislamiento que Colombia y el mundo están viviendo, fue más que todo virtual. 22 comunidades y organizaciones hermanas de nuestra Comunidad de Paz se conectaron por internet desde muchos países y pronunciaron hermosos mensajes de solidaridad y hermandad, enalteciendo el camino de resistencia y dignidad que nuestra Comunidad ha recorrido y en el cual ellos nos han acompañado con su respaldo moral.

Como la agresión y el crimen de Estado no cesa ni da tregua, hoy queremos dejar constancia de situaciones y hechos que nos atormentan:

  • ·El Sábado 21 de marzo de 2020,fueron convocadas en el poblado de Nuevo Antioquia, en jurisdicción de Turbo haciendo frontera con San José de Apartadó, delegaciones de las juntas de Acción Comunal, para pronunciarse, con un Sí o un No, sobre la explotación de una gigantesca mina de carbón existente en la zona, asumida por una empresa transnacional oriental, al parecer Coreana. Nos viene a la memoria el viaje del Presidente Santos a Corea del Sur en el año 2013, momento en el cual los medios comentaron que había ido a formalizar licencias de explotación de recursos mineros, especialmente del carbón. Es muy extraño que en los registros oficiales de la Agencia Nacional de Minería sólo aparecen licencias en favor de las empresas nacionales Argos y Carbones del Golfo, pero los expertos en la materia hablan de una especie de terciarización empresarial, según la cual, las empresas nacionales ejercen una especie de “testaferrato” para encubrir a los capitales multinacionales. Inquieta profundamente el requerimiento de firmas de aprobación por parte de juntas comunales, en gran parte manipuladas por grupos paramilitares o por líderes clientelistas, pues todo muestra que no se está haciendo una CONSULTA POPULAR como la prevista en la Constitución y en las leyes, bajo control de la Registraduría, sino un remedo ilegal de consulta, controlado por intereses espurios e inconfesables, adicionado con ejercicios supremamente perversos de soborno, como ofrecerle a quienes voten por el “Sí”, camionetas, sueldos mensuales, viviendas en centros urbanos y otras prebendas e incluso la construcción de una represa en el Río Mulatos, que no servirá para solucionar los problemas de agua de las poblaciones locales sino para el desarrollo de la explotación carbonífera, altamente contaminante. Tal cúmulo de ilegalidades y perversiones sólo puede darse en un ámbito de control paramilitar y en un poblado de larguísima tradición paramilitar como es el poblado de Nuevo Antioquia.
  • ·El Sábado 14 de marzo de 2020un poblador de San José de Apartadó fue llamado por alias “Nicolás”, líder paramilitar del Clan del Golfo, quien se expresa a través del celular 312 4320960, exigiéndole contribuir con una vaca al financiamiento de las actividades paramilitares en la zona de San José. Como él se negó, le anunciaron que pronto vería sin vida junto a él a uno de sus familiares más cercanos.
  • ·El domingo 15 de marzo de 2020, nuestra Comunidad de Paz fue informada sobre amenazas que están siendo proferidas contra la familia de AMADO TORRES, asesinado en la vereda La Miranda el 29 de febrero de este año (2020). Luego de su muerte violenta, los organismos competentes del Estado se negaron a ir a levantar su cadáver y su familia tuvo que transportarlo hasta el punto conocido como Caracolí, de la vereda La Victoria. Se sabe que en el crimen participaron los paramilitares alias “Alfredo” y alias “René”, este último como mando regional. El control ejercido por la organización criminal sobre la finca de la víctima, obligó a su familia a desplazarse. Los rumores que llegaron luego al vecindario comenzaron a difundir la sentencia paramilitar de que “faltan otros dos miembros de la familia por morir”. Uno de los trabajadores de la víctima también ha estado en la mira de los criminales. A esto se suma la inactividad total de la Fiscalía en el esclarecimiento del crimen, y peor aún, la actitud del Fiscal del caso de quedarse con el teléfono celular de uno de los hijos de la víctima, lo que se acomoda a la perversa tradición del poder judicial de Urabá: de investigar a las víctimas y nunca a los victimarios. Nadie se explica por qué no ha decomisado los celulares de los integrantes del grupo paramilitar responsable del crimen, ya que se trata de un grupo ampliamente conocido en toda la región.
  • ·El domingo 22 de marzo de 2020,habiéndose iniciado ya en todo el país el aislamiento personal para evitar el contagio del “Covid-19”, los mandos paramilitares de San José de Apartadó protagonizaron una jornada de consumo de alcohol, de droga, de desorden y de violencia en el caserío de La Unión. Los mandos paramilitares WILMER DE JESÚS ÚSUGA, alias “Jesusito”, alias “Ramiro” y alias “Samuel”, todos ex integrantes delas FARC -EP, fueron protagonistas. Ya desde el caserío de San José WILMER o “Jesusito” había amenazado de muerte a WILFER HIGUITA, poblador de la vereda La Unión quien en enero de 2009 sirvió de intermediario al Coronel Germán Rojas Díaz para someter a chantaje a un miembro de nuestra Comunidad, conminándolo a ayudarle a destruir la comunidad de Paz si no quería ser judicializado con falsos testigos; cuando WILFER huyó hacia La Unión, “Jesusito” lo siguió hasta allí y amenazó también a otros pobladores del caserío, mientras los otros mandos paramilitares, alias “Samuel” y alias “Ramiro” –hermanos entre sí- consumían públicamente marihuana. Nuestra Comunidad de Paz lamenta profundamente la degradación en que ha caído el poblado de La Unión, en otro tiempo escenario de resistencia heroica y de martirio de reconocidos líderes de nuestra Comunidad y de esfuerzos ejemplares de solidaridad y construcción de comunidad de muchos integrantes que observaron sagradamente los principios que han regido nuestra Comunidad.
  • ·El lunes 23 de marzo de 2020, hacia las 21:00 horas, quienes vigilaban la entrada a la Bodega de la Comunidad de Paz vieron llegar a dos personajes extraños en moto; uno de ellos se bajó y se internó en el potrero de en frente como fingiendo hacer necesidades biológicas para luego devolverse hacia el casco urbano de San José. Para los vigilantes ellos traerían otras intenciones que se vieron frustradas por la presencia de vigilantes.

Nuevamente nuestra Comunidad de Paz quiere expresar su gratitud a todas las personas y comunidades que nos han acompañado y fortalecido en nuestra resistencia y cuyos mensajes de estímulo fueron tan importantes para nosotros en aniversario 23° de nuestro proceso.

Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Marzo 30 de 2020

Publicado enColombia
Sábado, 28 Marzo 2020 07:03

Contagiar otro mundo

Contagiar otro mundo

Frente a los decretos de excepción expedidos por diversos gobiernos, el “ shock sicótico-viral” extendido por los pueblos del mundo, y el peligro científicamente probado del coronavirus, movimientos sociales crean formas de extender la solidaridad. Primero, para atender a las personas mayores, el sector más vulnerable en la pandemia. Después, para enfrentar los costos sociales que ya se colocan sobre los hombros de los de abajo.

Italia es un buen ejemplo. De larga tradición partisana, anarquista y autonomista, la Italia social reinventa sus formas de ayuda mutua. Christian Peverieri, integrante del colectivo Centros Sociales del Noreste, herederos del movimiento autónomo de la década de los setenta, colabora con lugares ocupados y en la lucha por los derechos de vivienda, de los migrantes y trabajadores: "después del decreto que nos obligó a quedarnos en casa, hemos empezado a pensar que podríamos hacer para no desaparecer como movimiento".

Una de las iniciativas más fuertes en Italia es la asamblea nacional por el salario de cuarentena, en la que movimientos sociales convergen en una línea: "esta crisis no la pueden pagar los pueblos". Así, un fuerte movimiento laboral podría estar en puertas, algo que abarque diversos sectores, especialmente a quienes sus condiciones materiales no les permiten parar, y cuya vida está en riesgo ante el virus y las exigencias del mercado: cambios en la producción, obligación de sostener la vida de quienes están en casa, ocupar gasto social para rescatar corporaciones y flexibilización del trabajo.

Lucia Arese de Carovane Migranti agrega: "Los más golpeados son siempre los sectores más vulnerables, con menos privilegios, menos protegidos por el Estado, los que están al margen del sistema". A las personas que viven al día y sin parar, se suman otras poblaciones excedentes. Por ejemplo, los migrantes y refugiados de los campos de Lesbos, donde ya se confirmó el primer caso de coronavirus. Los obreros cuyas industrias no querían detenerse y se fueron a paro ellos mismos. Y los presos ahí y en Colombia, quienes se amotinaron por sus condiciones de hacinamiento y fueron masacrados.

En diversas localidades de España, Francia y Alemania las redes vecinales en Internet trabajan a tope. Además de apoyar a adultos mayores, ofrecen asesoramiento legal y laboral ante despidos injustificados y cuidado de niñas y niños. Radios comunitarias y viejos movimientos por el derecho al hogar digno hoy claves para informar.

En Irán, el país olvidado de la pandemia, donde el gobierno asesinó a centenas durante las protestas de 2019 y ahora miente sistemáticamente sobre el virus, la población no tiene más que organizarse. El poeta Mohsen Emadi cuenta: "tenemos una huelga no manifestada. Se trata de tomar el control de su vida, porque el régimen no la puede cuidar".

Así, las redes organizadas dan un vuelco a las medidas de excepción, los discursos de los medios, y hasta rebasan a los filósofos críticos europeos, ahora centrados en debates sobre el Estado, el control, el estancamiento, la producción, pero han ignorado a las formas-de-vida que a diario practican la insurrección por venir.

Aunque, es cierto, vivimos el perfeccionamiento digital y policial de un Estado de excepción perpetuo. O más, una sociedad de la excepción: mercados, crimen organizado, medios de comunicación, redes sociales, son su garante. Estos poderes declararon la guerra a los manifestantes de los movimientos plebeyos y populares de 2019, y arremeten ahora contra un "enemigo" invisible no humano-el virus. Colombia e Irán, Ecuador y Francia, Chile y España, las calles de los países que se levantaron contra el neoliberalismo hace pocos meses están bajo sitio. De manera simultánea, los gobiernos mandan al Ejército a ocupar ciudades y lanzan programas de rescate, para corporaciones.

También es cierto que los pueblos han hallado la forma de retomar estas luchas. Un potente cacerolazo resonó en ciudades como Bogotá, Río de Janeiro y Barcelona el 18 de marzo. En los países sudamericanos el enojo es contra la ineptitud de sus gobiernos. En España las cacerolas truenan contra el rey Juan Carlos I, a quien se exige que ponga a disposición de los afectados el dinero que supuestamente le donó el difunto rey saudí. Toman la calle, pero de una manera distinta: con sonidos. O, incluso, como la fronteriza ciudad de Mexicali, miles se ven forzados a salir a manifestar su repudio por la imposición de una cervecera en su territorio, la cual amenazara el acceso popular al agua. Así, nos dicen: "arriesgamos la vida en el presente por la vida del futuro."

Para cambiar los términos del Estado de excepción y cuidar la vida ante el virus, la poeta de la India, Nabiya Khan, escribe: "distancia física con solidaridad social". Y los zapatistas, al anunciar el cierre de sus caracoles autónomos, llamaron: "a no perder el contacto humano, sino cambiar temporalmente las formas para sabernos", una manera quizás, de seguir contagiándonos, en su raíz etimológica: seguir en contacto. Esto nos coloca ante lo que los personajes de Albert Camus dicen en la novela La Peste: "no he tenido nada que aprender con esta epidemia, si no es que tengo que combatirla al lado de usted".

Así que, paradójicamente, el coronavirus amplía la disputa por otro mundo y revela el antagonismo: ¿cantamos el himno nacional italiano o español desde el balcón, o la canción partisana antifascista Bella Ciao? O nos adaptamos al capitalismo, su actualizado control biopolítico, o nos situamos en un “ momentum de emancipación anárquica y recreación en común del mundo humano en su simbiosis con lo no humano”, como escribió recientemente el joven filósofo chileno Gonzálo Díaz Letelier.

Esto implica una triada: actividad desde abajo, paro organizado y reflexión crítica. Quizás, como planteó el EZLN en estos días: "La palabra y el oído, con el corazón, tienen muchos caminos, muchos modos, muchos calendarios y muchas geografías para encontrarse. Y esta lucha por la vida puede ser uno de ellos".

Al-Dabi Olvera, cronista

Publicado enSociedad
Periódico desdeabajo, 2014/03/17

Los tiempos cambian. Un virus ha colocado al mundo en un estado práctico de preguerra. Los distintos Estados y gobiernos aplican medidas de control y temor –en frontera con el terror/pánico y el total disciplinamiento– social que más parecen prueba contra alzamientos colectivos que para controlar un fenómeno de salud pública. En medio de ello, inyectan miles de millones para enfrentar la crisis de salud desatada y, a la par, la crisis económica, con signos de recesión que gana espacio.

Esa es la realidad que nos acecha. Si los tiempos cambian, también debe hacerlo la política, sobre todo la que pretende la mayor participación posible del país nacional, la que aspira que la dirección de sus vidas esté en manos de la propia gente y no de quienes dicen ser sus representantes, para el caso colombiano la oligarquía que en ningún momento de la historia local ha estado preocupada por el bienestar de quienes habitan esta parte del mundo.

Es un cambio de tiempo y de la política que obliga a todas las organizaciones y procesos sociales ligadas con la dinámica de inconformidad y protesta social despuntada el 21N a repensar el qué y cómo hacer, en particular en lo concerniente con el pliego petitorio.

Como es de conocimiento público, la elaboración de tal pliego se constituyó en motivo de discordia al interior del Comité nacional del paro a tal punto que el mismo en vez de ser racional y concreto creció como espuma, hasta resumir más de cien reivindicaciones. Un pliego de difícil difusión y complicada defensa en una negociación abierta, cierta, algo a lo que no ha trascendido el Gobierno.

Son reivindicaciones todas ellas válidas y necesarias de concretar, pero el cambio de la realidad global y local coloca al activismo social y político ante nuevas circunstancias, unas en la que la fragilidad e improcedencia del actual sistema socio-económico ha quedado al desnudo, evidenciando ante los ojos de todos el desastre social procurado por 30 años de neoliberalismo abierto.

No hay duda de ello. Ahora que nos tienen bajo amenaza de encerrarnos, sin posibilidad de llevar a cabo las actividades rutinarias con las cuales logramos los pocos dineros que reunimos para poder sobrevivir, es más evidente o notorio el desempleo –y sus consecuencias– que afecta a millones en el país así como el subempleo, el rebusque por cuenta propia, la informalidad –y sus consecuencias, en uno y otro caso, de todo orden–. Como es conocido, mucha de la gente que sobrevive en tales circunstancias pasa la mayor cantidad de horas del día en la calle, a la intemperie o protegida por rústicas casetas, parasoles y similares. No cuentan con otra opción, tienen que gritar sus servicios, ofrecer sus cuerpos para cargar mercancías, tratar de vender baratijas de todo orden, etcétera.

¿Qué y cómo harán estos millones para lograr sus ingresos si de un momento a otro el gobierno nacional o los gobiernos locales expiden una norma por medio de la cual prohíben salir de la casa? ¿Cómo sobrevivirán si los expulsan de las calles, su lugar de rebusque?

¿De dónde procurarán los dineros necesarios tanto para el alimento, como para cancelar el arriendo, la cuota para abonar al apartamento hipotecado, para pagar los recibos de los servicios públicos, los que, como es conocido, cuando no son pagados a tiempo son cortados por las empresas propietarias de agua, luz, teléfono? A la par, ¿cómo harán los pequeños productores y comerciantes para aguantar este embate en el cual verán, asimismo, contraídas sus ventas e ingresos?

En otra arista de igual problemática, dicen los ‘sabios’ del gobierno que debemos lavarnos las manos cada 3 horas, ¿dónde se las lavan quienes se rebuscan en la calle si el “derecho” para ingresar a un baño está mediado por cancelar entre $ 600 y hasta 1.000 pesos?
Esto para no llegar al extremo de quienes están despojados de todo, durmiendo en un rincón cualquiera, ¿dónde se lavan? ¿Quién les presta el servicio? Y en caso de enfermedad, ¿quién está pendiente de los miles que ahora deambulan sin ruta alguna?

Las medidas recomendadas, no reparan en que este es un país fracturado, donde unos pocos concentran miles de millones y donde las mayorías no acumulan sino necesidades y sueños. El ‘consejo de los gobernantes’ que no acudir al trabajo y desempeñar las funciones desde la casa, teletrabajo. Claro, en muchos hogares hay computador, pero no en todos, y no todos pueden pagar la conexión Wi-fi. ¿Qué hacer ante una realidad tan testaruda?

También recomiendan entretenerse en la casa, ver televisión, olvidando que su servicio público fue desmantelado, de manera que ahora hasta la televisión, que corre sus ondas por el espectro público, está privatizada. No existe proyecto de país y, por tanto, no existe proyecto cultural y con él una oferta de televisión y radio, así como en todos los campos que abre la internet. Tampoco existe en los barrios la oferta cultural en teatro, baile y otros campos, como espacio para cohesionar y ahondar pertenencias.

Todo esto, y mucho más, es lo que hace indispensable que los sectores sociales alternativos levanten un pliego reivindicativo de urgencia, deponiendo el construido y entregado al Gobierno meses atrás. Pueden hacer parte del mismo:

1. Servicios públicos gratuitos, por lo menos a lo largo de los próximos 6 meses, y más si la coyuntura que vivimos se prolonga.
2. Congelamiento de las deudas por compra –hipoteca– de vivienda, por un periodo igual o más amplio que el anterior. Anulación de toda medida de desahucio.
3. Poner en marcha políticas de atención y prevención en salud pública con redes de médicos en casa.
4. Garantía de mercado mensual, a cargo del gobierno nacional, en complemento con los gobiernos municipales y distritales, con todo lo indispensable para una alimentación equilibrada, para todas las familias estrato 1, 2, 3.
5. Ampliación de la oferta de los comedores comunitarios, tanto en cantidad (ampliación de cupos) como en calidad de los servido.
6. Wi-fi público y gratuito en todas las ciudades
7. Abocar la reconstrucción de la televisión nacional y de un proyecto cultural con proyecto de país soberano.
8. Fortalecimiento y ahondamiento de un proyecto educativo nacional, incluida la educación superior y universitaria, garantizando red de internet para todos los colegios y liceos de primera y secundaria. Educación gratuita, incluida la educación superior y universitaria.
9. Congelación de las deudas contraídas con la banca por pequeños y medianos agricultores.
10. Disposición de una red nacional para el mercadeo de todo tipo de productos, previendo y antecediendo de esta manera el monopolio, acaparamiento y especulación con productos básicos de la canasta familiar.
11. Desplegar una línea de crédito con un año de gracia, y para el segundo con un 0,5 de interés mensual, para apalancar a pequeños empresarios y comerciantes

Otras muchas medidas pueden y deben ser implementadas desde ya y con ello recuperar el sentido de lo público, no como lo fue en alguna época –bajo el control del Estado clientelar– sino colocando en cada instancia a las comunidades como parte fundamental de los equipos humanos que diseñen, ejecuten y controlen todo tipo de oferta pública, empezando a recorrer un camino que nos permita construir un país de todos/as y para todos/as.

Parte de estas propuestas pueden ser implementadas de manera inicial e ilustrativa, por gobiernos locales como el de Bogotá, Medellín y Cali, las cuales cuentan con empresas públicas en varios campos, con recursos económicos que les permiten cierta autonomía, y con miles de personas formadas en los más variados campos del saber, las cuales pueden liderar el diseño, ejecución y seguimiento de las mismas, siempre convocando y constituyendo amplios equipos comunitarios.

Son propuestas para la acción, para conectar con el país nacional. Toda crisis trae una oportunidad, no dejemos pasar la que tenemos ante nuestros ojos.

 

 

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Publicado enEdición Nº266
Desobediencia, por tu culpa voy a sobrevivir

Tengo coronavirus, porque aunque parece ser que la enfermedad aún no ha entrado por mi cuerpo, gente amada la tiene; porque el coronavirus está atravesando ciudades por las que he pasado en las últimas semanas; porque el coronavirus ha cambiado con un trinar de dedos como si de un milagro, una catástrofe, una tragedia sin remedio se tratara, absolutamente todo. Donde pises está, donde llegas ha llegado antes y nada se puede hoy pensar, ni hacer, sin el coronavirus entre medio. Parece ser que no solo yo tengo coronavirus, sino que lo tenemos todas, todes, todos; todas las instituciones, todo los países, todos los barrios y todas las actividades.

Lo que está claro es que el coronavirus, más que una enfermedad, parece ser una forma de dictadura mundial multigubernamental policíaca y militar.

El coronavirus es un miedo al contagio.

El coronavirus es una orden de confinamiento, por muy absurda que esta sea.

El coronavirus es una orden de distancia, por muy imposible que esta sea.

El coronavirus es un permiso de supresión de todas las libertades que a título de protección se extiende sin derecho a replica, ni cuestionamiento.

El coronavirus es un código de calificación de las llamadas actividades imprescindibles, donde lo único que está permitido es que vayamos a trabajar o que trabajemos en teletrabajo como signo de que estamos [email protected]

El coronavirus es un instrumento que parece efectivo para borrar,minimizar, ocultar o poner entre paréntesis otros problemas sociales y políticos que veníamos conceptualizando. De pronto y por arte de magia desaparecen debajo la alfombra o detrás del gigante.

El coronavirus es la eliminación del espacio social más vital, más democrático y más importante de nuestras vidas como es la calle, ese afuera que virtualmente no debemos atravesar  y que en muchos casos era el único espacio que nos quedaba..

El coronavirus es el dominio de la vida virtual, tienes que estar pegada a una red para comunicarte y saberte en sociedad.

El coronavirus es la militarización de la vida social.

Es lo más parecido a una dictadura donde no hay información, sino en porciones calculadas para producir miedo.

El coronavirus es un arma de destrucción y prohibición, aparentemente legítima, de la protesta social, donde nos dicen que lo más peligroso es juntarnos y reunirnos.

El coronavirus es la restitución del concepto de frontera a su forma más absurda; nos dicen que cerrar una frontera es una medida de seguridad, cuando el coronavirus está dentro y el tal cierre no impide la entrada de un virus microscópico e invisible, sino que impide y clasifica los cuerpos que podrán entrar o salir de las fronteras.

El espacio Schengen, que es desde donde se ha propagado el coronavirus a esta parte del mundo, donde habito, cierra su frontera a la circulación de cuerpos por fuera de ese espacio y cumple por fin el sueño fascista de que [email protected] otr@s son el peligro.

El coronavirus podría ser el holocausto del siglo XXI para generar un exterminio masivo de personas que morirán y están muriendo, porque sus cuerpos no resisten la enfermedad y los sistemas de salud las, les y los han clasificado bajo una lógica darwiniana como parte de quienes no tienen utilidad y por eso deben morir.

Aparecen los millones de euros de salvataje de sus economías coloniales para solventar alquileres, facturas de servicios, sueldos, cuando a toda esa masa proletarizada se le venía recortando el cielo, diciendo que no había de dónde pagar la deuda social. Ahora que les tienen muertos de miedo, obedientes y recluidos, les premian con el dulce consuelo de que solventarán sus cuentas, después de haber solventado las que importan, que son las de las corporaciones y los Estados.

“Socialistas” como los que gobiernan España, hablan de una guerra que vamos a vencer todos juntos. Les gusta la palabra, creen que sirve para hacer cuerpo y hacer de la enfermedad el supuesto enemigo ideal que nos una. Nada más fascista que declarar una guerra contra la sociedad y contra la democracia aprovechando el miedo a la enfermedad. Nada más fascista que hacer de las casas de la gente sus cárceles de encierro. Nada más neoliberal que proclamar el sálvese quien pueda como solución tutelada.

¿Y qué pasa cuando el coronavirus traspasa la frontera y llega a países como Bolivia?

Empecemos por decir que acá al coronavirus le esperaba ya en la puerta el dengue, que viene matando en el trópico –sin titulares en los periódicos– a las gentes malnutridas, a las wawas, a quienes viven en las zonas suburbanas insalubres. El dengue y el coronavirus se saludaron, a un costado estaba la tuberculosis y el cáncer que en esta parte del mundo son sentencias de muerte.

Los hospitales construidos la mayor parte a inicios el siglo XX con el auge del estaño y posteriormente modernizados, en los años setenta del siglo pasado, con el auge del desarrollismo, son mamotretos que colapsaron hace rato y donde la mala costumbre de curar a la gente siempre pasó por cuánto dinero tienes para pagar los medicamentos, todos importados e impagables.

Entra el coronavirus y llega en aviones, no de turistas, sino de nuestras exiliadas del neoliberalismo que han construido puentes de afecto que hace que vengan a visitar a extraños que llaman hijos, hermanos o padres.

Llegan con regalos y con cuerpos infectados, pero la enfermedad no solo llega en sus cuerpos llega en primera clase también, llega porque tiene que llegar, así de simple. Parece increíble que tengamos que apelar al sentido común y tengamos que decirles que las fronteras no se pueden cerrar, igualito que no se puede poner techo al sol, ni muro a las montañas, ni puertas a la selva.

Llegó por mil lugares, pero fue el cuerpo de una de nuestras exiliadas del neoliberalismo el estigmatizado y maltratado como “la portadora”, aunque ella y no otros hayan sido y sean quienes mantienen a este país. Los parientes de los enfermos se organizan para no dejar que se la hospitalice por el pánico, porque antes de que llegue el coronavirus en un cuerpo, había llegado en forma de miedo, de psicosis colectiva, de instructivo de clasificación, de instructivo de alejamiento.

El orden colonial del mundo nos ha convertido en idiotas que solo podemos repetir y copiar. Privadas y privados de pensar, en el caso boliviano la presidenta decide copiar pedazos del discurso y medidas del presidente de España y leyendo en telepronter lanza un paquete de medidas como si estuviera sentada en Madrid y no en La Paz. Habla de guerra que hay que ganar juntos y de los empresarios con los que concertará y lanza un toque de queda y prohibiciones en colecciones.

Lo único diferente en su discurso es el recurso de la cooperación internacional, la conocida mendicidad en la que nos revolcamos para que nos donen desde barbijos hasta ideas, una vez que les hayan sobrado.

Lo único diferente en su discurso es que acá no hay excedente, ni miles, menos millones de euros con que pagar ninguna cuenta. Acá la sentencia de muerte estaba escrita antes de que el coronavirus llegara en avión de turismo.

Mientras espero una epifanía que nos esclarezca lo que tenemos que hacer y que estoy segura entrara por el cuerpo débil y febril que nos la revelara, mientras me dedico con mis hermanas a desobedecer la prohibición de fabricar gel casero y lo hacemos para vender, porque también tenemos que sobrevivir; mientras rebusco mis libros de medicina ancestral para producir una fricción respiratoria antiviral, como las que hacíamos cuando Mujeres Creando era una farmacia popular en una zona periférica de la ciudad, pienso en el absurdo.

¿Ya que hay toque de queda, quedan [email protected] de subsistir [email protected] quienes viven de trabajar en la noche?

La sociedad boliviana es una sociedad proletarizada, sin salario, sin puestos de trabajo, sin industria, donde la gran masa sobrevive en la calle en un tejido social gigante y desobediente. Ni una sola de las medidas copiadas se ajusta a nuestras condiciones reales de vida, no solo por las deudas, sino por la vida misma. Todas y cada una de esas medidas copiadas de economías que nada tienen que ver con la nuestra, no nos protegen del contagio, sino que nos pretenden privar de formas de subsistencia que son la vida misma.

Nuestra única alternativa real es repensar el contagio.

Cultivar el contagio, exponernos al contagio y desobedecer para sobrevivir.

No se trata de un acto suicida, se trata de sentido común.

Pero quizás en ese sentido común esté todo el sentido más potente que podemos desarrollar.

¿Qué pasa si decidimos preparar nuestros cuerpos para el contagio?

¿Qué pasa si asumimos que nos contagiaremos ciertamente y vamos a partir de esa certidumbre procesando nuestros miedos?

¿qué pasa si ante la absurda, autoritaria e idiota respuesta estatal al coronavirus nos planteamos la autogestión social de la enfermedad, de la debilidad, del dolor, del pensamiento y de la esperanza?

¿Qué pasa si nos burlamos de los cierres de fronteras?

¿Qué pasa si nos organizamos socialmente?

¿Qué pasa si nos preparamos para besar a los muertos y para cuidar a las vivas y los vivos por fuera de prohibiciones, que lo único que están produciendo es el control de nuestro espacio y nuestras vidas?

¿Qué pasa si pasamos del abastecimiento individual a la olla común contagiosa y festiva como tantas veces lo hemos hecho?

Diran una vez mas que estoy loca, y que lo mejor es obedecer el aislamiento, la reclusión, el no contacto y la no contestación de las medidas cuando lo mas probable es que tu, tu amante, tu amiga, tu vecina, o tu madre se contagien.

Diran una vez mas que estoy loca cuando sabemos que en esta sociedad nunca hubo las camas de hospital que necesitamos y que si vamos a sus puertas ahí mismo moriremos rogando.

Sabemos que la gestión de la enfermedad será maormente domiciliaria, preparémonos socialmente para eso.

¿Qué pasa si decidimos desobedecer para sobrevivir?

Necesitamos alimentarnos para esperar la enfermedad y cambiar de dieta para resistir.

Necesitamos buscar a [email protected] kolliris y fabricar con ellas y ellos esos remedios no farmacéuticos, probar con nuestros cuerpos y explorar qué nos sienta mejor.

Necesitamos coquita para resistir el hambre y harinas de cañahua, de amaranto, sopa de quinua. Todo eso que nos han enseñado a despreciar.

Que la muerte no nos pesque acurrucadas de miedo obedeciendo órdenes idiotas, que nos pesque besándonos, que nos pesque haciendo el amor y no la guerra.

Que nos pesque cantando y abrazándonos, porque el contagio es inminente.

Porque el contagio es como respirar.

No poder respirar es a lo que nos condena el coronavirus, más que por la enfermedad por  la reclusión, la prohibición y la obediencia.

Me viene a la mente Nosferatu que en una inolvidable escena, cuando ya la muerte es inminente y la peste encarnada en ratas ha invadido todo el pueblo, se sientan [email protected] en una gran mesa en la plaza a compartir un banquete colectivo de resistencia. Así que nos encuentre el coronavirus, listas para el contagio

Por María Galindo

Integrante de Mujeres Creando

17 de Marzo – 2020

Publicado enSociedad
Periódico desdeabajo, 2014/03/17

Los tiempos cambian. Un virus ha colocado al mundo en un estado práctico de preguerra. Los distintos Estados y gobiernos aplican medidas de control y temor –en frontera con el terror/pánico y el total disciplinamiento– social que más parecen prueba contra alzamientos colectivos que para controlar un fenómeno de salud pública. En medio de ello, inyectan miles de millones para enfrentar la crisis de salud desatada y, a la par, la crisis económica, con signos de recesión que gana espacio.

Esa es la realidad que nos acecha. Si los tiempos cambian, también debe hacerlo la política, sobre todo la que pretende la mayor participación posible del país nacional, la que aspira que la dirección de sus vidas esté en manos de la propia gente y no de quienes dicen ser sus representantes, para el caso colombiano la oligarquía que en ningún momento de la historia local ha estado preocupada por el bienestar de quienes habitan esta parte del mundo.

Es un cambio de tiempo y de la política que obliga a todas las organizaciones y procesos sociales ligadas con la dinámica de inconformidad y protesta social despuntada el 21N a repensar el qué y cómo hacer, en particular en lo concerniente con el pliego petitorio.

Como es de conocimiento público, la elaboración de tal pliego se constituyó en motivo de discordia al interior del Comité nacional del paro a tal punto que el mismo en vez de ser racional y concreto creció como espuma, hasta resumir más de cien reivindicaciones. Un pliego de difícil difusión y complicada defensa en una negociación abierta, cierta, algo a lo que no ha trascendido el Gobierno.

Son reivindicaciones todas ellas válidas y necesarias de concretar, pero el cambio de la realidad global y local coloca al activismo social y político ante nuevas circunstancias, unas en la que la fragilidad e improcedencia del actual sistema socio-económico ha quedado al desnudo, evidenciando ante los ojos de todos el desastre social procurado por 30 años de neoliberalismo abierto.

No hay duda de ello. Ahora que nos tienen bajo amenaza de encerrarnos, sin posibilidad de llevar a cabo las actividades rutinarias con las cuales logramos los pocos dineros que reunimos para poder sobrevivir, es más evidente o notorio el desempleo –y sus consecuencias– que afecta a millones en el país así como el subempleo, el rebusque por cuenta propia, la informalidad –y sus consecuencias, en uno y otro caso, de todo orden–. Como es conocido, mucha de la gente que sobrevive en tales circunstancias pasa la mayor cantidad de horas del día en la calle, a la intemperie o protegida por rústicas casetas, parasoles y similares. No cuentan con otra opción, tienen que gritar sus servicios, ofrecer sus cuerpos para cargar mercancías, tratar de vender baratijas de todo orden, etcétera.

¿Qué y cómo harán estos millones para lograr sus ingresos si de un momento a otro el gobierno nacional o los gobiernos locales expiden una norma por medio de la cual prohíben salir de la casa? ¿Cómo sobrevivirán si los expulsan de las calles, su lugar de rebusque?

¿De dónde procurarán los dineros necesarios tanto para el alimento, como para cancelar el arriendo, la cuota para abonar al apartamento hipotecado, para pagar los recibos de los servicios públicos, los que, como es conocido, cuando no son pagados a tiempo son cortados por las empresas propietarias de agua, luz, teléfono? A la par, ¿cómo harán los pequeños productores y comerciantes para aguantar este embate en el cual verán, asimismo, contraídas sus ventas e ingresos?

En otra arista de igual problemática, dicen los ‘sabios’ del gobierno que debemos lavarnos las manos cada 3 horas, ¿dónde se las lavan quienes se rebuscan en la calle si el “derecho” para ingresar a un baño está mediado por cancelar entre $ 600 y hasta 1.000 pesos?
Esto para no llegar al extremo de quienes están despojados de todo, durmiendo en un rincón cualquiera, ¿dónde se lavan? ¿Quién les presta el servicio? Y en caso de enfermedad, ¿quién está pendiente de los miles que ahora deambulan sin ruta alguna?

Las medidas recomendadas, no reparan en que este es un país fracturado, donde unos pocos concentran miles de millones y donde las mayorías no acumulan sino necesidades y sueños. El ‘consejo de los gobernantes’ que no acudir al trabajo y desempeñar las funciones desde la casa, teletrabajo. Claro, en muchos hogares hay computador, pero no en todos, y no todos pueden pagar la conexión Wi-fi. ¿Qué hacer ante una realidad tan testaruda?

También recomiendan entretenerse en la casa, ver televisión, olvidando que su servicio público fue desmantelado, de manera que ahora hasta la televisión, que corre sus ondas por el espectro público, está privatizada. No existe proyecto de país y, por tanto, no existe proyecto cultural y con él una oferta de televisión y radio, así como en todos los campos que abre la internet. Tampoco existe en los barrios la oferta cultural en teatro, baile y otros campos, como espacio para cohesionar y ahondar pertenencias.

Todo esto, y mucho más, es lo que hace indispensable que los sectores sociales alternativos levanten un pliego reivindicativo de urgencia, deponiendo el construido y entregado al Gobierno meses atrás. Pueden hacer parte del mismo:

1. Servicios públicos gratuitos, por lo menos a lo largo de los próximos 6 meses, y más si la coyuntura que vivimos se prolonga.
2. Congelamiento de las deudas por compra –hipoteca– de vivienda, por un periodo igual o más amplio que el anterior. Anulación de toda medida de desahucio.
3. Poner en marcha políticas de atención y prevención en salud pública con redes de médicos en casa.
4. Garantía de mercado mensual, a cargo del gobierno nacional, en complemento con los gobiernos municipales y distritales, con todo lo indispensable para una alimentación equilibrada, para todas las familias estrato 1, 2, 3.
5. Ampliación de la oferta de los comedores comunitarios, tanto en cantidad (ampliación de cupos) como en calidad de los servido.
6. Wi-fi público y gratuito en todas las ciudades
7. Abocar la reconstrucción de la televisión nacional y de un proyecto cultural con proyecto de país soberano.
8. Fortalecimiento y ahondamiento de un proyecto educativo nacional, incluida la educación superior y universitaria, garantizando red de internet para todos los colegios y liceos de primera y secundaria. Educación gratuita, incluida la educación superior y universitaria.
9. Congelación de las deudas contraídas con la banca por pequeños y medianos agricultores.
10. Disposición de una red nacional para el mercadeo de todo tipo de productos, previendo y antecediendo de esta manera el monopolio, acaparamiento y especulación con productos básicos de la canasta familiar.
11. Desplegar una línea de crédito con un año de gracia, y para el segundo con un 0,5 de interés mensual, para apalancar a pequeños empresarios y comerciantes

Otras muchas medidas pueden y deben ser implementadas desde ya y con ello recuperar el sentido de lo público, no como lo fue en alguna época –bajo el control del Estado clientelar– sino colocando en cada instancia a las comunidades como parte fundamental de los equipos humanos que diseñen, ejecuten y controlen todo tipo de oferta pública, empezando a recorrer un camino que nos permita construir un país de todos/as y para todos/as.

Parte de estas propuestas pueden ser implementadas de manera inicial e ilustrativa, por gobiernos locales como el de Bogotá, Medellín y Cali, las cuales cuentan con empresas públicas en varios campos, con recursos económicos que les permiten cierta autonomía, y con miles de personas formadas en los más variados campos del saber, las cuales pueden liderar el diseño, ejecución y seguimiento de las mismas, siempre convocando y constituyendo amplios equipos comunitarios.

Son propuestas para la acción, para conectar con el país nacional. Toda crisis trae una oportunidad, no dejemos pasar la que tenemos ante nuestros ojos.

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Viernes, 13 Marzo 2020 05:26

En Chile cayó la cortina liberal

En Chile cayó la cortina liberal

Usted se ha preguntado en algún momento cómo un presidente multimillonario, que apoya las leyes más agresivas del neoliberalismo pueda ayudar a la masa poblacional de su país. La respuesta con seguridad sería una sola palabra: imposible.

El caso más aleccionador para demostrarlo es el del presidente chileno Sebastián Piñera que cuando en 2017 se vio obligado por ley a presentar una declaración de patrimonios e intereses, alegaba tener un capital de 600 millones de dólares. Ahora resulta que en 2020, la revista Forbes, dedicada a exaltar las riquezas de las personas más adineradas, divulgó que en realidad Piñera posee 2 880 millones, casi 5 veces mayor en solo tres años, y el quinto lugar de los millonarios chilenos.

Piñera amasó su fortuna a inicios de la década de los años 80, cuando regresó de Estados Unidos con las franquicias de las primeras tarjetas de crédito. Seguidamente fue contratado como asesor de un banco del que se hizo socio y diversificó sus negocios financieros a través de compra-venta de empresas como una aerolínea, un canal de televisión y un equipo de fútbol, además de inmobiliarias.

Este impulsor de políticas neoliberales y gran admirador del dictador Augusto Pinochet, exacerbó las penurias de la mayoría de la población desfavorecida al imponer en octubre pasado, un aumento del 30 % en el precio del pasaje en la red de transporte.  

El detonante no se hizo esperar para miles de jóvenes, estudiantes, obreros y clase media, que no les alcanza el dinero para sufragar la canasta básica familiar y los servicios privatizados de agua, electricidad, alcantarillado, educación y atención médica.  

Con enorme ferocidad, el presidente de esa descolorida democracia ha lanzado todas sus armas políticas y hasta represivas para contener las manifestaciones estudiantiles y obreras que han tenido lugar por todo el territorio nacional. 

Las manifestaciones se propagaron por todas las ciudades las que han sido contrarrestadas con una represión generalizada al estilo de la dictadura de Pinochet, las que han dejado a lo largo de cuatro meses alrededor de 35 muertos, decenas de heridos y miles de detenidos.

Se cuentan 525 jóvenes que han perdido uno o los dos ojos debido a los perdigones y balines de goma lanzados por la gendarmería, pero de esas violaciones de los derechos humanos contra todo un pueblo, los grandes medios de comunicación hegemónicos las ignoran o las minimizan.

En esa nación de América latina el nivel de desigualdad social medido por el Índice Gini es de 0,45. Esa tabla internacional comienza en una escala de 0, que representa ausencia de desigualdad y la 1 desigualdad máxima.  

La hasta hace poco divulgada como la vitrina del neoliberalismo, se ha desbaratado y sus cristales se expanden por la geografía chilena. 

Cuando parecía que tras las feroces represiones policiales, las protestas desaparecerían de las calles y poblados chilenos, una nueva ola ha surgido y como respuesta el presidente, en vez de hablar sobre los infortunios que padece el pueblo, pidió al Congreso aprobar proyectos de ley para modernizar el cuerpo de Carabineros, el sistema nacional de inteligencia, y permitir la participación del Ejército en el resguardo de la infraestructura crítica. O sea, más represión.

La respuesta a ese inmenso malestar popular es que en Chile hay más personas endeudadas que trabajadores remunerados.

En ese país austral, la fuerza laboral es de 8,5 millones de personas y, observen bien, 11 millones de ciudadanos mayores de 18 años tienen deudas. De ellos, 4,6 millones no las pueden pagar, piden nuevos créditos y los compromisos crecen como soga al cuello.

Un gran número de jóvenes cuando terminan estudios superiores deben hasta 80 000 dólares por lo que la deuda los perseguirá durante muchos años.

La mercantilización de los servicios básicos resulta elevadísima lo cual lleva a la mayoría a endeudarse y gastar fuertes sumas de dinero para acceder a la atención médica, educación, agua, electricidad, servicio de alcantarillado pues en el país casi todo esta privatizado.

El crecimiento del país se ha concentrado desde hace años en manos de unos pocos: el 1 % de la población acumula el 33 % de la riqueza generada, mientras que el 50 % de los hogares de menores ingresos solo el 2,1 %.

Estudios de Instituciones nacionales e internacionales reflejan que la pobreza multidimensional que considera el acceso a la salud, educación, trabajo, seguridad social, vivienda, entorno y cohesión social, alcanza al 25 % de sus habitantes.

A pesar del inmenso capital y del apoyo de los medios de comunicación hegemónicos con que cuenta Piñera su aceptación como presidente se sitúa en la bajísima cifra del 13 %, pero aferrado al poder solo piensa en buscar formas de contrarrestar las protestas juveniles y obreras que ya no soportan ni pueden vivir en las penurias de ese sistema neoliberal.

Por Hedelberto López Blanch | 13/03/2020

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

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Un empleado de NDP Technology en Ciudad Juárez, 9 de marzo de 2020Jose Luis Gonzalez / Reuters

Un día después de la histórica protesta para denunciar la violencia de género en el contexto del Día Internacional de la Mujer, millones de mujeres mexicanas se sumaron al paro nacional 'Un día sin nosotras', y se ausentaron del espacio público para visibilizar la importancia que tienen en la sociedad y economía del país latinoamericano.

Bajo la leyenda "El nueve, ninguna se mueve", miles de mujeres enviaron un poderoso mensaje en rechazo ante las violencias que padecen a diario en ese país y para poner sobre la mesa las demandas de la agenda feminista, que contemplan la interrupción voluntaria del embarazo, los salarios inequitativos, los derechos para las encargadas de los cuidados, entre otros.

 

 

Un alumno de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez en un aula vacía, México, el 9 marzo 2020.Jose Luis Gonzalez / Reuters

 

La ausencia de mujeres en el espacio público fue notoria en los 32 estados de la República. En las calles, escuelas, empresas, restaurantes, estaciones de transporte público y centros comerciales fue notorio el vacío dejado por ellas.

 

Estudiantes de la Universidad Autónoma de Baja California en Tijuana, 9 de marzo de 2020, Guillermo Arias / AFP

 

Las redacciones de los medios de comunicación de Ciudad de México, Puebla, Monterrey y Veracruz lucían vacías ante la ausencia de miles de mujeres que se quedaron en sus casas como parte del paro nacional.

 

La redacción del periódico ABC sin mujeres, en Monterrey, Nuevo León, el 9 de marzo de 2020.Daniel Becerril / Reuters

 

Desde el sector financiero, estimaban entre 34.000 y 43.000 millones de pesos (de 1.628 a 2.058 millones de dólares) las perdidas económicas en el marco del paro 'un día sin nosotras'.

 

Vista general de la empresa de ensamblaje NDP Technology, en Ciudad Juárez, 9 de marzo de 2020.Jose Luis Gonzalez / Reuters
 

Las mujeres se ausentaron de ir a trabajar a los comercios, fábricas, bancos, maquilas, ensambladoras, organizaciones, instituciones públicas y de los entrenamientos en los equipos de fútbol femenil.

 

Vista general de las calles durante la protesta en Monterrey, Nuevo León, el 9 de marzo de 2020.Daniel Becerril / Reuters

 

No obstante el masivo paro que se vivió en todo el país, millones de mujeres no pudieron sumarse a 'un día sin nosotras' debido a las posibles repercusiones que tendría en su vida, como una jornada descontada de su salario. Cuatro de cada diez mujeres pensaban que habría sanciones en caso de sumarse al paro, según una encuesta de El Financiero difundida el pasado viernes.

 

Sala de redacción de Multimedios Televisión en Monterrey, 9 de marzo de 2020. Daniel Becerril / Reuters

 

Indignación

Los recientes feminicidios de Ingrid Escamilla, una joven de 25 años que fue apuñalada y desollada por su pareja, y de Fátima, una niña de siete años que fue encontrada tirada en una bolsa, con signos de tortura, encendieron las alarmas sobre la brutal violencia que viven las mujeres en el país latinoamericano.

El año pasado, México registró 51.146 denuncias por violencia sexual en contra de las mujeres, lo que implicó un aumento del 19,1 % con respecto a 2018. También en 2019, mataron a 10 mujeres cada día. Hace tres años, el promedio era de siete.

Además, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) refleja que el 66,1 % de las mujeres de 15 años o más han sufrido al menos un incidente de violencia emocional, económica, física, sexual o de discriminación a lo largo de su vida, en al menos un ámbito, ya sea en la comunidad, en el entorno laboral, familiar, escolar o en pareja.

Las agresiones en la calle documentadas por la ENDIREH son principalmente de tipo sexual, como piropos groseros u ofensivos; intimidación, acecho; abuso sexual; violación e intento de violación.

Ante esta violencia cotidiana, millones de mujeres inundaron las calles de México el domingo durante la marcha del 8M y, en contraste, este lunes le hicieron ver al país la importancia que tienen en la sociedad, al evidenciar el peso específico de su ausencia.

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El área destinada a las mujeres en el sistema de transporte metro bus con muy pocas usuarias en comparación con su carga habitual. En video, El paro convocado por mujeres en Ciudad de México. Foto Hector Guerrero | Video EPV

La población femenina sigue el llamado de un paro nacional que ha provocado el cierre de escuelas y ha vaciado las calles y el transporte público

Las mujeres mexicanas secundan un histórico paro este lunes. Después de haber desbordado las calles de las principales ciudades del país con la multitudinaria manifestación del 8M, el país ha afrontado una huelga inédita de la población femenina. Los colectivos feministas hicieron un llamado a un paro que pretendía visibilizar a las mujeres mediante una ausencia que ha resultado tan masiva y notoria como la protesta del domingo. Es la primera vez que se ha puesto a prueba un acto de resistencia de esta naturaleza, que se ha convertido en una acción política y económica que resuma el hartazgo por la inseguridad y la brecha entre hombres y mujeres.

En Ciudad de México, el paro se ha sentido desde primera hora de la mañana. Las principales avenidas, colapsadas habitualmente por el ingente tráfico, lucían sin tránsito. Lo mismo sucedió en las estaciones del Metro, que transporta diariamente en promedio a 4.5 millones de personas. Los vagones de uso exclusivo de mujeres estaban casi vacíos en las horas pico.

Muy pronto se notó que la huelga rebasaba las redes sociales y comenzaba a concretarse. La convocatoria, que llamaba a las niñas y mujeres a ausentarse de escuelas y trabajos, pero también a no consumir en un gesto anticapitalista, encontró muchas voces dispuestas a seguirla. Las periodistas más escuchadas y vistas del país, como Carmen Aristegui, Denise Maerker o Gabriela Warkentin, anunciaron en sus informativos que seguirían la protesta. Las mujeres encargadas de dar el parte meteorológico en vestidos entallados desaparecieron de las pantallas de televisión. Las periodistas de EL PAÍS en México también se han sumado al paro convocado.

La Secretaría de Educación Pública (SEP), que cuenta con 1.3 millones de maestras (el 62% de la fuerza magisterial) dio carta blanca a las trabajadoras y prometió no sancionar a quienes se sumaron a la huelga. El llamado hizo que fuera imposible para centenares de escuelas abrir sus puertas este lunes.

Los bancos también tuvieron problemas para operar con normalidad. Citibanamex tuvo personal suficiente para abrir solo 400 sucursales de las más de 1.400 que tiene. BBVA México también ha informado que solo opera el 40% de sus oficinas.

La mañana del lunes, el presidente Andrés Manuel López Obrador ha felicitado a las mujeres que tomaron las calles y rechazó que haya existido represión en Ciudad de México, como algunas voces sugirieron después del uso de gases lacrimógenos y de que la presencia de la policía capitalina entorpeciera el paso hacia el Zócalo, donde culminaba la protesta. “Considero que no debe llevarse a cabo ninguna acción en contra de las que actuaron con exceso. No queremos que se utilice como pretexto”, ha señalado el mandatario sobre el puñado de encapuchadas que hicieron pintas y algunos destrozos. “Es un movimiento de mujeres que legítimamente luchan por sus derechos y en contra de la violencia y los feminicidios, pero hay otra vertiente de quienes están en contra nuestra y lo que quieren es que fracase el Gobierno y que no pueda consumarse la Cuarta Transformación. Es el conservadurismo disfrazado de feminismo”, ha añadido López Obrador, quien se dijo sorprendido de la amplia cobertura mediática que tuvo la manifestación en la televisión. En su conferencia matutina se vieron varias sillas vacías y solo seis de las 35 reporteras que suelen asistir diariamente.

El paro de este lunes fue convocado por las Brujas del Mar, un colectivo feminista del Estado de Veracruz, la entidad que más feminicidios registró en 2019. El 18 de febrero, el grupo publicó en Facebook: “Si paramos nosotras, para el mundo. Unámonos a esta protesta simbólica, paralicemos nuestras actividades por un solo día para que se den cuenta que están dejando en el olvido al 52% de la población”. Las redes sociales sirvieron de altavoz. El mensaje fue compartido más de 35.000 veces en los días siguientes.

Algunos sectores simpatizantes del Gobierno de López Obrador intentaron vincular a una mujer del colectivo con grupos conservadores. Esto generó una respuesta al interior del Gobierno de izquierdas, que comenzó a considerar la protesta un gesto de oposición directa contra el presidente. Esto encendió un debate en el grupo de WhatsApp que tienen las siete secretarias de Estado y donde la encargada de Energía, Rocío Nahle, es una de las más activas.

La discusión interna entre las mujeres del Gabinete y la Administración que respaldan el paro y otras que lo consideran una espada de Damocles sobre la cabeza presidencial se zanjó el viernes. Las mujeres del Gobierno ofrecieron un mensaje de unidad que avaló la protesta y corrigió momentáneamente las críticas que había recibido López Obrador sobre su postura sobre el movimiento feminista y el combate a los feminicidios. La Secretaría de Gobernación (Interior) informó este lunes que la ministra Olga Sánchez Cordero sí acudió a laborar “con sororidad”. El paro sí fue secundado en otras secretarías, como la de Cultura, donde la secretaria Alejandra Frausto y dos de sus subsecretarias sí se ausentaron.

Las patronales han respaldado la protesta y han pedido a las empresas solidarizarse con las empleadas. La medida encontró también eco en bancos y grandes compañías que están lejos de tener satisfactorias condiciones de equidad. Muchos han tratado de cifrar el impacto que podría tener el paro en un país donde las mujeres representan el 45,5% de la fuerza laboral y son responsables del 37% del PIB. Un analista de Grupo Financiero Banorte aseguró a la periodista Bárbara Anderson que si el 100% de las mujeres trabajadoras pararan esto representaría alrededor de 23.400 millones de pesos, unos 1.100 millones de dólares. La cifra real podría ser mayor, pues el 60% del trabajo informal lo hacen las mujeres.

México - 09 Mar 2020 - 11:06COT

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Postales feministas desde Chile, Fotos de mazurquica

Una marcha motera feminista en Egipto, gases lacrimógenos en Turquía, detenciones en Kirguistán, ataques ultras en Pakistán y pañuelos por el aborto en Argentina son algunas de las principales postales del 8M.

 

Chile: un 8M contra el Gobierno de Piñera

 

De Chile ha salido recientemente el canto feminista más potente a nivel internacional en los últimos meses. La interpretación de Las Tesis de Un violador en tu camino se ha repetido hoy en buena parte del mundo y, como no, aquí también. En esta ocasión, delante de La Moneda, el palacio presidencial. El 8M en Chile ha llevado el sello del estallido social que vive el país desde el pasado 18 de octubre. Miles de mujeres se han congregado en la rebautizada Plaza Dignidad de Santiago. El aborto libre, seguro y gratuito y el fin a todo tipo de violencia machista han sido las demandas más coreadas, que se han mezclado con los gritos contra el Gobierno y la represión policial.

Las mujeres que cada viernes apoyan las protestas, como las brigadistas que atienden a los heridos o las 'mamás capucha', que llegan a la 'zona cero' para repartir comida a los jóvenes que se enfrentan directamente con la policía en primera línea, han cobrado un especial protagonismo este domingo. Texto: Meritxell Freixas.

 

Kirguistán: atacadas por radicales y luego detenidas

 

En Kirguistán, los ultras machistas y la policía apenas han dado tiempo a las manifestantes a desplegar las pancartas que tenían preparadas para la marcha. Primero, un grupo de encapuchados ha atacado con huevos la concentración convocada por la organización feminista Bishkek Feminist Iniciatives contra la violencia machista. Poco después llegó la policía y se llevó detenidas a unas 90 participantes cuando cantaban Un violador en tu camino, según ha informado la organización.

"Estuvimos en la comisaría unas dos horas y media", ha informado la portavoz del grupo. Tras anotar los datos de las activistas, la policía ha liberado a las mujeres. Según la portavoz, se trata de la primera vez que una marcha de mujeres en Kirguistán acaba con sus participantes en comisaría, ya que los actos convocados por las feministas en los últimos ocho años nunca habían sido interrumpidos de una forma tan abrupta. La portavoz relaciona lo ocurrido con la "radicalización" de una parte de la sociedad "que está en contra de los derechos de la mujer". La Policía ha informado que la concentración no estaba autorizada para poder garantizar su seguridad, lo que llevó a "diversas provocaciones e infracciones del orden público".


Argentina: pañuelazo por el aborto frente a la catedral

El movimiento feminista argentino ha celebrado este domingo un 'pañuelazo' por el derecho al aborto frente a la catedral de Buenos Aires. Al mismo tiempo, a unos kilómetros, en la Basílica de Luján, uno de los principales templos del país, la Conferencia Episcopal había organizado una misa para mostrar su rechazo a la interrupción del embarazo.

La semana pasada, el presidente Alberto Fernández anunció ante la Asamblea Legislativa el envío de un proyecto de ley para legalizar el aborto tras el último rechazo en el Senado, en agosto de 2018.


Colombia: sororidad feminista en Bogotá

"Por ellas es la lucha, de esto se trata", exclama la joven colombiana de la fotografía, apelando a la coherencia. La sororidad feminista era eso. Ayudar a limpiar una pintada a la trabajadora que, en su Día de la Mujer, no pudo cambiar los guantes de látex y la fregona por la pancarta. Una acción minúscula que causó la sonrisa cómplice de sus compañeras de protesta, "por las que no tuvieron el privilegio de salir a reivindicar sus derechos".

"Mujer trabajadora, esta es tu lucha", fue el lema de la masiva marcha que recorrió el centro de Bogotá (Colombia) y que este año terminó con una gran fiesta popular en uno de los barrios más pobres de la capital colombiana. "¿Quiénes son?", se preguntaba una vendedora ambulante del barrio, observando con incredulidad pasar a miles de mujeres jóvenes: las de los torsos al descubierto, las enmascaradas, las de las pañoletas verdes y moradas, las de la wiphala indígena, las madres con sus hijas. "Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar", coreaban ellas, como si hubieran escuchado su pregunta. Texto: Marina Sardiña.


Francia: unión del feminismo clásico y el joven en París

Rozan las dos de la tarde, todo el vagón se baja en Plaza d'Italie, se aglomeran las pancartas y se empiezan a escuchar los primeros lemas: "Somos valientes, estamos orgullosas, el feminismo radical entra en cólera". Esto acaba de empezar, cuentan muchas a medio camino entre el entusiasmo y la rabia. Piden cambios profundos y, algunas, la dimisión del presidente Emmanuel Macron. Francia es uno de los países con más asesinatos machistas de Europa. Las manifestantes portan pancartas con el nombre y la edad de cada una de las asesinadas este año.

Aparcando sus diferencias, el feminismo clásico, heredero de mayo del 68, y activistas más jóvenes y radicales han tomado este domingo las calles de París consolidando una presencia que aumenta a pasos agigantados desde 2018. Las más jóvenes y radicales no esperaron al 8M y el sábado por la noche celebraron su propia marcha, que acabó con represión policial y gases lacrimógenos. Texto: Marta Maroto



Egipto: la marcha de moteras feministas en El Cairo

En un país donde no están permitidas las manifestaciones y las mujeres suelen viajar en moto como pasajeras, sentadas de lado, con las piernas cerradas y agarradas a hombres que conducen, una decena de mujeres con chupas de cuero y rosas en la mano acompañadas por otros 15 moteros han realizado este sábado una concentración a lomos de sus harleys para reivindicar los derechos de las mujeres."Llevamos celebrando el Día Internacional de la Mujer desde hace cinco años, cada año vamos a un sitio diferente de la ciudad y conducimos todas juntas", cuenta Angy Ghattas, responsable de Harley Davidson en Egipto.

"Las mujeres egipcias son especiales, han sobrepasado el nivel de lo que está o no permitido", señala Hanna Sharawi, una de las moteras que ha participado este sábado en la concentración. "Las nuevas generaciones están cambiando, visten diferente, se quieren a sí mismas y creo que ha llegado la hora del cambio", añade. El recorrido este año ha comenzado en el centro de El Cairo, pasando por diferentes zonas de la capital egipcia como la plaza Tahrir, y ha terminado en el barrio de Zayed, a las afueras de la ciudad, dónde las motoristas se han reunido con sus familias, han comido shawarma y han terminado el evento al son de la música latina. Texto: Esther Alaejos

Turquía: gases lacrimógenos en Estambul

En Estambul, la policía antidisturbios ha intervenido con gases lacrimógenos y cargas contra una marcha feminista que pretendía manifestarse en la céntrica calle Istiklal, tradicional lugar de concentraciones cívicas. Desde el mediodía, los agentes habían rodeado tanto la avenida como la adyacente plaza Taksim con vallas metálicas e impedían el acceso para evitar que grupos feministas desplegaran pancartas en esta zona.

Sin embargo, más de 5.000 activistas se han reunido por la tarde en una calle cercana y han marchado hacia la zona blindada, derribando una valla, a lo que la policía ha respondido con cargas, gas y forcejeos para empujar al grupo nuevamente calle abajo. "La calle es nuestra" y "nunca cederemos la calle a los hombres", gritaban algunas.

Entre los eslóganes, aparte de la pancarta de "lucha feminista contra el patriarcado", destacaban mensajes contra el matrimonio de menores; contra la obligación de cuidar de marido, casa y niños; y de solidaridad con las mujeres inmigrantes. Otras dos concentraciones diferentes se han celebrado sin incidentes por la ciudad.
Postal Pakistán


Pakistán: las piedras no pueden con las manifestantes

Una breve lluvia de piedras provocada por el sector religioso más ultra no ha logrado frenar a las manifestantes feministas en Islamabad, capital de Pakistán, aunque han provocado varios heridos. Con el eslogan "Mi cuerpo, mi elección", la Marcha Aurat (mujer, en urdu) ha levantado ampollas en Pakistán desde su inicio en 2018, pero este año los sectores más misóginos de la sociedad habían multiplicado sus amenazas.

A pocos metros de la marcha y separados por varios cordones policiales y una valla se celebraba una contramanifestación. "El cuerpo es de Alá, la decisión es de Alá", rezaba un póster como respuesta al eslogan feminista. En uno de los peores países del mundo para ser mujer, centenares de mujeres iniciaron las protestas con marchas nocturnas el sábado. Las organizadoras de la marcha han dedicado la protesta a las "feministas que construyeron los cimientos" para anular una parte esencial de las llamadas Ordenanzas Zina, una normativa aprobada por el Parlamento nacional sin debate previo en 1979 que convertía la violación en un delito de adulterio punible hacia la mujer con una sentencia de muerte.

 

Fotografías: Marta Maroto / Meritxell Freixas / Esther Alaejos / Marina Sardiña /

 


España

El Salto diairo

 

 

https://www.elsaltodiario.com/8marzo/feminista-gran-manifestacion-madrid-8m-25-imagenes

 


 

Chile

 

Más postales feministas desde Chile
 
Fotos de mazurquica.
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 Multitudinaria marcha en Santigo de Chile por el 8 de marzo. Foto: ATON

La Coordinadora 8M de Chile hizo un positivo balance de las multitudinarias marchas que se realizaron en Santiago y en otras ciudades del país por la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

De acuerdo a la organización, alrededor de 3,5 millones de mujeres marcharon en todo el país, dos millones de las cuales lo hicieron en Santiago, expresó la vocera Alondra Carrillo.

"Calculamos que dos millones de mujeres marcharon por la Alameda el día de hoy, llegaron desde distintos puntos de Santiago a movilizarse en este espacio y durante toda la jornada se han desarrollado movilizaciones en otras regiones que nos hacen estimar la cifra en aproximadamente en tres millones y medio de mujeres que han estado en la calle en esta jornada en todo Chile", dijo la vocera.

Además, cuestionó los datos de Carabineros que cifró en apenas 150 mil las personas que participaron de la protesta y dijo que, a su juicio, no se trata de un error.

"Es absurdo y todo el mundo lo ha hecho notar, pero no es un error, Carabineros no lo dice a modo de equivocación, lo dice para intentar negar lo que está ocurriendo y lo que está ocurriendo es que la revuelta popular sigue su curso y sigue su curso con la potencia del movimiento feminista. Este 8 de marzo lo que hace es reabrir la revuelta popular que se inauguró el 18 de octubre y que ha puesto en tela de juicio la forma en que se organiza Chile, la vida cotidiana", planteó Carrillo.

Críticas por la represión de Carabineros

La dirigenta además cuestionó el actuar de la Policía, acusando que hubo represión en diversos puntos de la marcha que se desarrolló por Alameda durante la jornada.

"Hubo represión en la Plaza de la Dignidad, hubo represión en Universidad Católica, donde se gaseó con gas pimienta a las manifestantes. El INDH declaró que estaban gravemente afectadas por el uso de este mecanismo disuasivo", aseveró.

"Además, se intentó cortar la marcha a la altura de U. de Chile y de La Moneda y en Los Héroes, o sea, Carabineros intervino en múltiples puntos con gas lacrimógeno, con gas pimienta, con agua del 'guanaco'. La represión fue tan brutal como lo ha sido todos estos meses", agregó.

Asimismo la Coordinadora reiteró el llamado a la huelga general feminista para este lunes 9 de marzo.

"Hemos compartido más de 100 formas de adherir a la huelga, la idea es que todas podamos mostrar nuestra adhesión de la forma que podamos con toda la radicalidad que sea posible. Si es posible para, paramos; si es posible organizarnos en los territorios para socializar este trabajo no remunerado que hacemos en la casa, la idea es que lo hagamos", aseveró.

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