La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern EFE

Más de 90.000 jóvenes no acuden a la escuela cuando menstrúan porque no pueden permitirse compresas o tampones, según la primera ministra de Nueva Zelanda

 

Las alumnas de las escuelas secundarias de Nueva Zelanda ya no tendrán que pagar por los productos de higiene íntima. El Gobierno ha anunciado que asumirá los costes con el objetivo de erradicar la pobreza menstrual generalizada. "Sabemos que casi 95.000 niñas de nueve a 18 años pueden quedarse en casa durante sus períodos debido a que no pueden permitirse productos menstruales", ha dicho la primera ministra.  

Jacinda Ardern ha señalado que los productos sanitarios para la menstruación no son un lujo sino una necesidad, y que demasiadas chicas no acuden a la escuela porque no pueden permitirse comprar compresas y tampones. "Al ponerlos a disposición gratuitamente, apoyamos a estas jóvenes para que continúen aprendiendo en la escuela", ha aseverado.

Según escuelas de zonas desfavorecidas, muchas niñas se ven obligadas a a utilizar papel higiénico, periódicos y trapos como alternativa para controlar el período. Quince escuelas de Waikato, identificadas como las más necesitadas, tendrán acceso a productos gratuitos a partir del tercer trimestre de este año, y el programa se extenderá a todo el país con carácter voluntario en 2021.

Desde Dignity, una ONG local que provee a algunas escuelas de suministros sanitarios, dicen estar "extasiados" por la decisión del Gobierno. "Para las estudiantes, la falta de acceso a los productos menstruales no solo exacerba los sentimientos de vergüenza y la carga financiera de género, sino que se ha demostrado que aumenta el absentismo", asegura Jacinta Gulasekharam, cofundadora de Dignity.

"Es una fantástica inversión de nuestro Gobierno. Sin embargo, esto es sólo el comienzo. La pobreza menstrual no afecta solo a las estudiantes", prosigue. "Es un subconjunto dentro de la pobreza generalizada, y muchos otros grupos, como quienes sufren la falta de vivienda y la pérdida de ingresos, sufren profundamente las implicaciones de la falta de acceso a los productos".

"Cuando tú, sin tener culpa alguna, no tienes acceso a las necesidades humanas básicas, se trata de algo que realmente impacta en cómo te ves a ti mismo, erosiona tu sentido del valor, tu sentido del yo", afirma Caro Atkinson, consejera escolar de la escuela He Huarahi Tamariki.

Una "diferencia inmediata" en la vida de las niñas

El Gobierno de coalición laborista tiene como objetivo reducir la pobreza infantil a la mitad en una década, y Ardern dice que, si bien esa tarea se ha hecho más compleja por las repercusiones de la COVID-19, es importante invertir en programas que marquen una "diferencia inmediata" en la vida de las niñas que se encuentran en situación de pobreza en todo el país.

Julie Anne Genter, ministra de la Mujer, opina que el coste de los productos sanitarios puede ser "prohibitivo" para algunas familias, lo que puede llevar a ausencias mensuales en la escuela para niñas que no pueden pagarlos ni gestionar su periodo de forma higiénica. "La menstruación es un hecho para la mitad de la población y el acceso a estos productos es una necesidad, no un lujo", incide Genter.

Según una encuesta realizada por Yputh19 Survey, el 12% de las estudiantes de 9 a 13 años que menstrúan afirmaron tener dificultades para acceder a los productos sanitarios, mientras que aproximadamente una de cada 12 estudiantes dijo haber faltado a la escuela por no poder pagar los productos. Por otra parte, un estudio de Universidad de Otago asegura que las niñas que sufren pobreza menstrual se enfrentan implicaciones de por vida "para su salud, desarrollo emocional, educación y perspectivas profesionales".

Por Eleanor Ainge Roy

03/06/2020 - 16:54h

Traducido por Clara Giménez

Publicado enInternacional
Suecia, el país que no confinó: los pros y los contras de no dejar reinar al miedo

En todo momento, entre un 20% y un 30% de las camas de cuidados intensivos han permanecido sin ocupar. Esta capacidad de absorber el primer impacto de la enfermedad en el sistema público de salud ha contribuido a que en Suecia no haya reinado el miedo tras no aplicar medidas restrictivas de confinamiento.

 

El email llega a las diez y media de la noche, aunque en teoría la oficina de prensa de la Autoridad Nacional para la Salud Pública de Suecia cierra cinco horas antes. Todo apunta a que trabajan contra reloj, pues la citación para poder entrevistar al que quizás sea hoy el epidemiólogo más cuestionado del mundo es solo unas pocas horas más tarde, en la mañana siguiente. Anders Tegnell, científico al frente de la excepcional estrategia sueca, llega al encuentro con un escolta del servicio secreto, algo inusual en Suecia, el único país de la Unión Europea que, a pesar de sugerir ciertas medidas de prevención, decidió no confinar a su población. “El confinamiento da resultados a corto plazo —indica—, pero no es sostenible en el tiempo, así que hemos optado por ser una sociedad que permanece abierta”. Aparte del alarmante número de muertes por covid-19, que ya suman 4.395, el doctor Tegnell ha sido criticado por no alcanzar el objetivo de tener en mayo a un 40% de la población de Estocolmo inmunizada, extremo que él admite, aunque con matices. “Puede que mis cálculos fueran un poquito optimistas, pero no demasiado. Tenemos ahora en marcha una investigación que podría apuntar a un 20 o 25% de la capital, lo que se acerca bastante a la cifra que anunciamos hace unas semanas”.

A menos de un kilómetro del lugar donde nos encontramos, se escucha a un helicóptero volar. Acude al helipuerto del Instituto Karolinska, una de las más prestigiosas instituciones médicas del mundo, con hospital, universidad y varios centros de investigación punteros. Los afectados por el virus son llevados de un hospital a otro según las necesidades, habiendo mantenido el país, en todo momento, entre un 20% y un 30% de camas libres en cuidados intensivos. Esta capacidad de absorber el primer impacto de la enfermedad en el sistema público de salud ha contribuido a que en Suecia no haya reinado el miedo. Una sensación que se aprecia al caminar por las calles, donde prácticamente nadie lleva mascarilla, o en los parques y plazas, donde los ancianos salen a pasear y tomar el sol junto a los niños que juegan en los columpios. Tomando un café tras una rueda de prensa, Karin Tegmark-Wisell, jefa de Microbiología del Departamento de Salud Pública, explica y recuerda aspectos beneficiosos del no confinamiento, como “mantener las escuelas abiertas, que es fundamental para la salud de los niños”, entre otros factores que Suecia no ha sabido explicar al mundo, pero que aquí son recordados a menudo por las ONG, como seguir operando en hospitales, realizar nuevos diagnósticos de enfermedades graves o evitar que las mujeres y los niños víctimas de abuso queden aislados en casa junto a sus maltratadores.

En relación a una supuesta búsqueda de la inmunidad de grupo que la Autoridad Nacional para la Salud Pública —y ella misma— ha negado una y otra vez que sea su objetivo, admite con benevolencia que desde el exterior “ha habido malentendidos sobre ello”. Defiende que a esta inmunidad “se llegaría de forma natural” y, en ese proceso, lo vital para ellos sería “cuidar de la salud pública sin que afecte a otras áreas también de la salud pública”.

En relación al miedo que los daneses y noruegos tienen de los suecos, quienes no pueden cruzar la frontera e ir a sus países (no así al contrario, pues ellos sí tienen libre ingreso a Suecia), la microbióloga aporta detalles interesantes sobre las comparaciones hechas entre países por la prensa. “Creemos que es demasiado pronto para compararnos con Dinamarca y Noruega, pero si se hacen comparaciones habría que tener en cuenta que Suecia tiene 21 regiones, de las cuales muy pocas están afectadas. Por ejemplo Skåne, sueca, está muy cerca de la región de Selandia, en Dinamarca. En Skåne no ha habido confinamiento y hay menos infectados que en Selandia, que sí se cerró. Así que hay que analizarlo todo bien y ver qué ha pasado”.

Un aspecto fundamental que, por el motivo que sea, se ha ignorado en la narrativa del exterior, es que la Constitución sueca no permite instaurar medidas draconianas, como confinamientos y toques de queda en tiempo de paz. En este aspecto, el consenso del arco político es pleno, desde la ultraderecha hasta la izquierda pasando por la coalición de socialdemócratas y verdes que gobiernan en este momento. Tanto es así que hasta la fecha ningún grupo parlamentario ha abogado por lanzar una propuesta que busque la forma de alterar nada de esto.

La idea de imponer algo que requiera amplia presencia de la fuerza pública en las calles es difícilmente contemplable en un país que no solo lleva 200 años de paz, sino que mantiene una fórmula de probado éxito social y económico gracias a un modelo de confianza entre Estado y ciudadanos. El ejemplo más claro son las vacunaciones de los niños. No son obligatorias pero las llevan a cabo el 97% de las familias. El ya conocido como “experimento sueco” busca transmitir el mensaje de que su decisión de no confinar a la población no ha sido un error y, para ello, las páginas web de algunas de sus embajadas ponen como ejemplo (sin citar nombres) a otros países que,  pese al confinamiento, tienen más víctimas por cada 100.000  habitantes..

En Sollentuna, un municipio 15 kilómetros al norte de Estocolmo, una ambulancia abre sus puertas traseras para dejar pasar a una nueva víctima del  coronavirus. Las paramédicos que la atienden llevan trajes especiales y la enferma es montada en una camilla cubierta por una cápsula. Según se calcula hoy, más de la mitad de las muertes por covid-19 se han producido en residencias de ancianos. Muchas de ellas, incluida esta de Sollentuna, han venido siendo privatizadas, en un proceso iniciado en 1992 por Moderaterna, el partido de centro-derecha. Consultados sobre este extremo, han declinado ofrecer respuestas, no así la directora general de la Inspección del Sistema de Salud Público, Sofia Wallström, quien acude al Instituto Karolinska para dar cuenta de la investigación en curso, la cual comprende a 1.045 residencias de las 1.700 que tiene Suecia. Según indica, hay deficiencias que ya se veían antes y se han visto ahora, y si bien aún no disponen de un informe completo que señale cuáles han sido las causas que han hecho de las residencias el talón de Aquiles de la “estrategia sueca”, no duda en señalar la falta de formación de los trabajadores como uno de los factores clave.

Sentado en una butaca de la Biblioteca Parlamentaria, el líder del Partido de Izquierda, Jonas Sjöstedt, va mucho más allá y resalta aspectos que la prensa viene publicando desde hace unas semanas: la precariedad laboral como consecuencia de las privatizaciones en los cuidados a la tercera edad. “Es obvio que es por esto. La mayor parte de las muertes se han producido en Estocolmo, que es donde más se ha privatizado de todo Suecia. Hay muchos actores que solo buscan el beneficio económico. Cuando la gente tiene que ir a trabajar porque tiene inestabilidad y contratos temporales y además no tienes formación o te manda a trabajar estando enfermo”. Este ex europarlamentario habla de “historias de horror como las de los trabajadores que han tenido que ir a trabajar enfermos, sin protección. O que han tenido que desplazarse de una residencia donde está el virus a otras que no lo tenía”.

Respecto a la imagen de un país en el que apenas se había cambiado el modo de vida, o la gente era enviada a trabajar para satisfacer los intereses de los grandes capitales, el líder de izquierda es claro y ahonda en aquello que los diferencia de otros países sin confinamiento como Brasil y Estados Unidos. “Suecia ha cambiado el modo de vida drásticamente. La gente sigue las recomendaciones sin necesidad de toques de queda. Me gusta este método no autoritario. La confianza en las autoridades es grande y se han salvado trabajos”.

 
Expresso
3 jun 2020 06:00

eXPRESSO

Reportaje original publicado en portugués en el diario Expresso y traducido para El Salto por su autor, Unai Aranzadi. 

Publicado enInternacional
Sábado, 30 Mayo 2020 10:54

¡Negociazo!

¡Negociazo!

Imagínese que usted tiene un sitio de diversión el cual funciona en toda hora y tiempo. Imagínese que un día cualquiera le llega una notificación con la cual le informan que por lo menos por el próximo año, o tal vez más, no puede ofrecer los servicios que le han caracterizado. Un año o más, tiempo durante el cual usted no prestará servicios pero sí tendrá que pagar impuestos de todo orden, celaduría, además de hacerle mantenimiento a su local pues, como todos sabemos, el paso del tiempo deja sus huellas: humedades por aquí, goteras por allá, caída de la pintura, y muchas cosas más.

Bien. Usted tendrá gastos pero no ingresos. Y en eso pasa una persona cualquiera y le dice: arriéndeme ese local y pongo ahí un servicio que requiero y para el cual usted no está impedido. Arriéndeme, pero le pago un poco menos de lo que me está diciendo. Claro, usted se hace el duro mientras piensa que con el dinero por recibir podrá darle mantenimiento al menos por un año al local, pagar la celaduría, cancelar servicios públicos, además de ganar algo, y el tiempo que le piden en arriendo el local es por tres meses. ¡Solo tres meses! Usted mira a su futuro arrendador, parece mostrar cara de duda, pero por dentro sabe que lo que tiene ante sí es un negociazo.

Algo similar le sucedió a Corferias con la alcaldía de Bogotá. Con 90 mil metros cuadrados construidos, este recinto de ferias, propiedad de importantes capitalistas de Bogotá y del resto del país, varios de ellos asociados en diversas compañías (Cuadro 1. Algunos de sus propietarios), quedó como elefante muerto tras desatarse la crisis de salud producto del covid-19. Un año o más sin funcionar, ¿cuánto vale mantener 90 mil metros cuadrados construidos? Y en eso aparece la ciudad, a través de su Alcaldía, y le propone que le alquile 15 mil metros cuadrados para instalar allí un centro hospitalario con 2.000 camas para atender los miles de infectados que se supone tendrá la ciudad producto de la pandemia en los meses inmediatos, los que superarán la capacidad instalada de camas para emergencias respiratorias con que cuenta la urbe.

El contrato alcanza la cifra de $ 5.079.920.823 pesos y cubre un periodo de tres meses. Corferias gana, y se supone que la ciudad también. (Cuadro 2. Lo que cobra Corferias)

Todo parece estar bien, pero pensando en la necesidad que tiene la urbe de ampliar la capacidad hospitalaria con que cuenta, la inquietud es, ¿por qué el gobierno de la ciudad, no optó por lo público fortaleciendo sedes hospitalarias ya existentes, algunas con espacio físico por adecuar e instalar allí las unidades de emergencia que demanda la crisis del covid-19? Es conocido que una parte del San Juan de Dios está en condiciones de entrar en funcionamiento con doscientas camas, ¿por qué no se consideró esa opción? ¿Por qué se privilegió lo privado a lo público, en momentos donde es evidente el deterioro de la red pública hospitalaria de la capital del país?

La inquietud vale la pena ya que la cifra comprometida en el contrato de marras le facilitaría a la ciudad conservar, una vez pasada esta crisis, una mejor y mayor capacidad de atención de urgencias, algo que en todo momento le hace falta a cualquier urbe. Es decir, era necesario valorar la posibilidad de una inversión con beneficio por años y no, como en el caso de Corferias, para un beneficio medible en el corto plazo. Una inversión que, por demás, demandará más dinero ya que como es evidente, ante la no resolución de la crisis de salud en curso tendrá que firmarse un otro sí para prorrogar el contrato de marras, el cual, por la cantidad de meses que faltan para que el covid-19 no sea amenaza muy seguramente le demandará a la ciudad invertir en Corferias muchos miles de millones de pesos (Recuadro 3. Condiciones para otro sí).

Además, ¿por qué no se le informó a la ciudadanía sobre este particular? Tal vez no sea asunto de corrupción pero sí de administración pulcra y eficiente, para que exista la cual hace mucha falta la participación directa y determinante de las organizaciones sociales, tanto para perfilar los proyectos como para hacerles seguimiento.

¿Este tipo de contratos le facilita a la alcaldesa la gobernabilidad? ¿neutraliza y gana con ello posibles y poderosos contradictores? Si así fuera, ¿cómo catalogar este proceder?

 


Recuadro 3.

 

Condiciones Otro Sí

 

“PARÁGRAFO PRIMERO: El presente contrato podrá ser prorrogado por acuerdo escrito de LAS PARTES treinta (30) días antes de su finalización, caso en el cual además de mantenerse vigentes todas las obligaciones iniciales se reconocerá como valor adicional el alquiler de los bienes utilizados para el montaje, las adecuaciones básicas y los equipos sanitarios por un valor proporcional al indicado en la cláusula cuarta, esto es, tomando el valor total indicado en la citada cláusula dividido por tres y multiplicado por el número de meses adicionales acordados por LAS PARTES en la prórroga”.


 

 

Para suscripción:

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=179&search=suscri

 

Publicado enEdición Nº268
Sábado, 30 Mayo 2020 10:40

¡Negociazo!

¡Negociazo!

Imagínese que usted tiene un sitio de diversión el cual funciona en toda hora y tiempo. Imagínese que un día cualquiera le llega una notificación con la cual le informan que por lo menos por el próximo año, o tal vez más, no puede ofrecer los servicios que le han caracterizado. Un año o más, tiempo durante el cual usted no prestará servicios pero sí tendrá que pagar impuestos de todo orden, celaduría, además de hacerle mantenimiento a su local pues, como todos sabemos, el paso del tiempo deja sus huellas: humedades por aquí, goteras por allá, caída de la pintura, y muchas cosas más.

Bien. Usted tendrá gastos pero no ingresos. Y en eso pasa una persona cualquiera y le dice: arriéndeme ese local y pongo ahí un servicio que requiero y para el cual usted no está impedido. Arriéndeme, pero le pago un poco menos de lo que me está diciendo. Claro, usted se hace el duro mientras piensa que con el dinero por recibir podrá darle mantenimiento al menos por un año al local, pagar la celaduría, cancelar servicios públicos, además de ganar algo, y el tiempo que le piden en arriendo el local es por tres meses. ¡Solo tres meses! Usted mira a su futuro arrendador, parece mostrar cara de duda, pero por dentro sabe que lo que tiene ante sí es un negociazo.

Algo similar le sucedió a Corferias con la alcaldía de Bogotá. Con 90 mil metros cuadrados construidos, este recinto de ferias, propiedad de importantes capitalistas de Bogotá y del resto del país, varios de ellos asociados en diversas compañías (Cuadro 1. Algunos de sus propietarios), quedó como elefante muerto tras desatarse la crisis de salud producto del covid-19. Un año o más sin funcionar, ¿cuánto vale mantener 90 mil metros cuadrados construidos? Y en eso aparece la ciudad, a través de su Alcaldía, y le propone que le alquile 15 mil metros cuadrados para instalar allí un centro hospitalario con 2.000 camas para atender los miles de infectados que se supone tendrá la ciudad producto de la pandemia en los meses inmediatos, los que superarán la capacidad instalada de camas para emergencias respiratorias con que cuenta la urbe.

El contrato alcanza la cifra de $ 5.079.920.823 pesos y cubre un periodo de tres meses. Corferias gana, y se supone que la ciudad también. (Cuadro 2. Lo que cobra Corferias)

Todo parece estar bien, pero pensando en la necesidad que tiene la urbe de ampliar la capacidad hospitalaria con que cuenta, la inquietud es, ¿por qué el gobierno de la ciudad, no optó por lo público fortaleciendo sedes hospitalarias ya existentes, algunas con espacio físico por adecuar e instalar allí las unidades de emergencia que demanda la crisis del covid-19? Es conocido que una parte del San Juan de Dios está en condiciones de entrar en funcionamiento con doscientas camas, ¿por qué no se consideró esa opción? ¿Por qué se privilegió lo privado a lo público, en momentos donde es evidente el deterioro de la red pública hospitalaria de la capital del país?

La inquietud vale la pena ya que la cifra comprometida en el contrato de marras le facilitaría a la ciudad conservar, una vez pasada esta crisis, una mejor y mayor capacidad de atención de urgencias, algo que en todo momento le hace falta a cualquier urbe. Es decir, era necesario valorar la posibilidad de una inversión con beneficio por años y no, como en el caso de Corferias, para un beneficio medible en el corto plazo. Una inversión que, por demás, demandará más dinero ya que como es evidente, ante la no resolución de la crisis de salud en curso tendrá que firmarse un otro sí para prorrogar el contrato de marras, el cual, por la cantidad de meses que faltan para que el covid-19 no sea amenaza muy seguramente le demandará a la ciudad invertir en Corferias muchos miles de millones de pesos (Recuadro 3. Condiciones para otro sí).

Además, ¿por qué no se le informó a la ciudadanía sobre este particular? Tal vez no sea asunto de corrupción pero sí de administración pulcra y eficiente, para que exista la cual hace mucha falta la participación directa y determinante de las organizaciones sociales, tanto para perfilar los proyectos como para hacerles seguimiento.

¿Este tipo de contratos le facilita a la alcaldesa la gobernabilidad? ¿neutraliza y gana con ello posibles y poderosos contradictores? Si así fuera, ¿cómo catalogar este proceder?

 


Recuadro 3.

 

Condiciones Otro Sí

 

“PARÁGRAFO PRIMERO: El presente contrato podrá ser prorrogado por acuerdo escrito de LAS PARTES treinta (30) días antes de su finalización, caso en el cual además de mantenerse vigentes todas las obligaciones iniciales se reconocerá como valor adicional el alquiler de los bienes utilizados para el montaje, las adecuaciones básicas y los equipos sanitarios por un valor proporcional al indicado en la cláusula cuarta, esto es, tomando el valor total indicado en la citada cláusula dividido por tres y multiplicado por el número de meses adicionales acordados por LAS PARTES en la prórroga”.


 

 

 

Para suscripción:

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=179&search=suscri

 

 

 

Publicado enColombia
Privatizaciones y política pública en AL

La pandemia que enfrenta la humanidad ha puesto de relieve la necesidad de que todos los países cuenten con sistemas de salud pública con capacidad de respuesta ante eventualidades que ponen en riesgo a sus poblaciones. Tras décadas de predominio de la visión neoliberal, en la que se desmantelaron prácticamente todas las áreas económicas de participación significativa del Estado, como la siderurgia, fertilizantes, etcétera, nos damos cuenta ahora, en medio de esta crisis, que también se privatizó la noción de que salvaguardar la salud de su población era responsabilidad del Estado.

Esta privatización de la responsabilidad estatal frente a la salud pública justificó que se quebrara la estructura de atención sanitaria, dejando que el sector privado atendiera los requerimientos de salud pública. El sector privado se ocupó de generar espacios rentables de atención médica, sin responsabilizarse de la atención de los requerimientos sociales. Frente a este quiebre de la capacidad de atención pública de la salud, la respuesta fundamental para evitar que la pandemia cobrara más vidas ha sido el confinamiento. Ello ha reducido significativamente la expansión del contagio, evitando fallecimientos, pero ha detenido abruptamente el funcionamiento económico.

El haber privilegiado lo privado frente a lo público en la salud en muchos países ha costado miles de vidas y costará decenas de millones de puestos de trabajo en el mundo. El colapso económico se propagará durante varios meses, provocando contracción de las actividades productivas y comerciales y, consecuentemente, una masiva pérdida de empleos en todos los circuitos económicos. Enfrentaremos una espiral recesiva que solo será posible detener, y después revertir, a través de la acción de los estados. La participación del sector privado es importante, pero lo decisivo es la acción estatal.

Corresponde a los gobiernos responder enérgica y eficientemente. Priorizar claramente las acciones a instrumentar es fundamental. La mayor prioridad, por supuesto, está en reforzar nuestros diezmados sistemas de salud, protegiéndolos presupuestalmente, recuperando la noción de que corresponde al Estado atender la salud pública. En segundo lugar, importa que a nivel regional latinoamericano nos propongamos impulsar la producción de equipos médico-sanitarios, así como de formar profesionales dedicados a la salud primaria de la población. En tercer lugar, es necesario ampliar las medidas económicas destinadas a proteger a la población que está siendo duramente golpeada por la crisis y que no cuenta con herramientas que le permitan defenderse.

Las acciones deben buscar impactar inmediatamente, por lo que parece útil remitirse a experiencias de apoyos generales, como el de adultos mayores en la CDMX o el ingreso ciudadano universal, que han probado ser de instrumentación relativamente sencilla, aplicándolos a nivel de los estratos con menores ingresos. El cuarto asunto es resolver la fuente de financiamiento del gasto implicado en las acciones anteriores. El monto de recursos que habrá que utilizar será de alrededor de 5 por ciento del PIB de cada país. La fuente con la que es posible y necesario financiar estas acciones es la tributaria. Es indispensable, y políticamente conveniente, que acordemos una amplia y progresiva reforma fiscal en la región que amplíe la capacidad financiera de nuestros estados.

Esta fuente de financiamiento, sin embargo, no aporta recursos de inmediato. Por su propia naturaleza demora un buen tiempo para que los nuevos ingresos se recauden. Por eso, se requiere acudir a otras fuentes. La más obvia es el endeudamiento público, tanto interno como externo. Sin embargo, aún con costos a la baja, es evidente que amplía las necesidades presupuestales para el servicio de la deuda en los ejercicios siguientes. En el caso mexicano, por ejemplo, el pago de intereses de la deuda pública equivale a tres puntos del PIB. Contratar más deuda es indudablemente comprometer pagos futuros mayores.

Por eso, ante urgencias sociales evidentes es conveniente dejar de pagar los intereses de la deuda pública externa, tanto con bancos privados como con organismos financieros internacionales, durante el tiempo necesario para que las economías recuperen su ritmo de crecimiento. No se piensa en posponer este pago de intereses, como han planteado los bancos privados en México, sino eliminarlo.

La crisis ha ratificado que el futuro de la humanidad está en riesgo. Tenemos una oportunidad para corregir situaciones que son ciertamente inadecuadas. Recuperar la solidaridad como un valor global, permitirá poner en el centro valores sociales fundamentales que la globalidad ha relegado. Es el tiempo de que juntos gobiernos y sociedad civil nos asociemos para construir un futuro mejor.

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Publicado enInternacional
¿Y si nunca tenemos una vacuna frente al coronavirus?

Cuando aparece una nueva enfermedad contagiosa, los epidemiólogos consideran dos escenarios posibles: la erradicación o la contención. El primer caso es el más deseable y consiste en detectar rápidamente a todos los infectados y aislarlos hasta conseguir que el virus desaparezca completamente de la circulación entre humanos.

Eso se consiguió con el coronavirus del SARS. Desde 2004 no ha vuelto a detectarse ningún caso en el mundo.

Al COVID-19 hemos llegado demasiado tarde.

El nuevo coronavirus está ya extendido por todo el mundo. No podremos erradicarlo. La única estrategia viable es la contención.

Toda nuestra esperanza está puesta en la vacuna. Pero ¿y si no logramos nunca una vacuna frente al coronavirus?

Algunas razones para ser optimista y pensar que SÍ conseguiremos desarrollar una vacuna:

  • Nunca antes se han invertido tantos recursos para obtener luchar contra una enfermedad. Nunca antes ha existido una colaboración semejante entre investigadores de todo el mundo. Hay más de 100 vacunas "candidatas" en proceso de desarrollo.
  • Las cuarentenas han provocado un enorme daño económico y social. Todos los gobiernos son muy conscientes de lo necesaria que es la vacuna.
  • Quien obtenga una vacuna ganará muchísimo dinero. Quizás suene algo cínico, pero así es.
  • Además de los incentivos económicos, el país que desarrolle la vacuna obtendrá una enorme victoria geopolítica. Imaginemos que China desarrolla una vacuna y demuestra a terceros países que funciona de manera efectiva. El equilibrio de poderes en el mundo habrá cambiado para siempre. La vacuna frente al coronavirus se ha convertido en el equivalente de la "Carrera a la Luna".

Algunas razones para ser pesimista y pensar que NO conseguiremos desarrollar una vacuna:

  • Nunca hemos desarrollado una vacuna para ninguno de los coronavirus humanos que conocemos. Y sabemos que los coronavirus humanos existen desde hace décadas.
  • Según va pasando el tiempo, el virus podría ir sufriendo mutaciones (todos los virus mutan) y hacer irrelevante cualquier vacuna que pudiésemos desarrollar. Pensemos en el caso de la gripe, que cada año necesita de una vacuna nueva. (Afortunadamente el coronavirus por ahora ha mutado menos que el virus de la gripe).
  • Llevamos 40 años buscando una vacuna frente al virus del VIH, que provoca el SIDA, y aún no lo hemos conseguido.
  • La vacuna más rápida jamás desarrollada fue la de las paperas, y se necesitaron 4 años. Para el virus de la varicela fueron necesarios 28 años.

Exploremos algunos escenarios posibles si no desarrollamos la vacuna.

Escenario 1: No desarrollamos la vacuna, el virus sigue circulando indefinidamente, pero no se generan "olas" tan dramáticas como la que hemos vivido. La concienciación de la población es suficiente para tener controlado al virus. Se producen algunos casos, pero siempre están contenidos.

Escenario 2: No desarrollamos la vacuna, el virus sigue circulando indefinidamente, y sí se generan "olas dramáticas" de contagio. Debemos acostumbrarnos a vivir con "confinamientos severos" durante algunas semanas cada año.

Escenario 3: No desarrollamos la vacuna, el virus sigue circulando indefinidamente, pero sufre alguna mutación que lo convierte en un agente mucho menos letal. (Los virus suelen sufrir mutaciones que los hacen menos letales porque si su huésped ellos no tienen tampoco ningún futuro). El nuevo coronavirus se convierte en un resfriado más (como otros coronavirus que ya conocemos).

Publicado enSociedad
Martes, 26 Mayo 2020 06:30

Si me muero, sepan quién me mató

Si me muero, sepan quién me mató

Esta es la crónica más delirante y real que escribo en mis 27 años en O Estado de São Paulo. Si muero de Covid-19, sepan que fui asesinado. Sé que puedo morir a pesar de las precauciones que tomo. Estoy desde hace 50 días encerrado en casa. No bajo siquiera para atender a los motoristas que traen medicamentos, compras de supermercados o domicilios. Gasté hectolitros de alcohol desinfectante. Después de recibir una llamada telefónica llegué al extremo de darle un baño al aparato con miedo a ser contaminado por el sonido. Cuando veo los telediarios desconecto si el presidente comienza a hablar, enrabietado, desperdigando saliva, tosiendo, estornudando, dando la mano, insensible, prepotente.

Tengo miedo de infectarme. Aquellos ojos claros que podrían ser amorosos y cordiales nos fusilan con chispas de odio. Cómo debe sufrir quien vive así, a la defensiva. Porque él es pura defensiva todo el tiempo. Según dicen los sabios no podemos mirar los ojos de una persona que lo odia todo, el mundo, la vida, porque podemos atraer a nuestro interior lo que ella tiene de maligno. Existe el peligro de que nos volvamos como ella, malvada, perversa. Doña Ursulina, señora sabia, que guisaba como pocas, abuela de un querido primo, acostumbraba decir respecto de la gente ruin: "Esa no es gente, es el demonio". Y este presidente se dice religioso, acude a las ceremonias de culto, agrada a los fieles, los obispos, los pastores, quienes sean. ¿A quién quiere engañar?

Pero algún dios está atento. Los dioses existen, cada uno bajo una forma, espíritu, soplo divino. Sea mi Dios, sea Mahoma, Jehová, Alá, el Sol, Shiva, Buda, Brahma, Jaina, el conquistador, o Zeus, Júpiter y cuantos más hubiere, y los nuevos que andan por ahí. Bolsonaro me recuerda un dios de los maorís, en Nueva Zelanda, de nombre Whiro, el maléfico, señor de las partes más oscuras de la vida. Leyendo sobre culturas primitivas encontré semejanzas interesantes. Dice Joan Rule en "Los foes de Papúa, Nueva Guinea" (en Las religiones del mundo), que en aquel país, en la tribu de los foes, "los hombres con una relación con las cosas maléficas y que sabían los encantamientos debidos eran favorecidos y no se les molestaba. Por consiguiente, a quienes provocasen la ira del espíritu se le hincharían las piernas o el estómago". ¿Es o no es una definición justa para el bolsonarismo, las milicias, el gabinete del odio, las redes de fake news, la destrucción de personalidades, los ataques a la nauraleza?

Rule nos revela otra creencia que es una metáfora perfecta para nuestros tiempos. Cita la existencia de "Soros, espíritus errantes que andan aquí y allá, siempre a la espera de perjudicar a los humanos". Estos espíritus se hallan encarnados en aquellos que se oponen al confinamiento, predican en favor de la hidrocloroquina (ningún periódico pregunta quién se está lucrando con esta historia), el fin del Tribunal Supremo, el regreso a la dictadura, la tortura, el cierre del Congreso. Porque esta turba es una secta con su dios Bolsonaro, a cuyo lado los Soros y los Whiros son cándidos y celestiales. Sabemos que todas las investigaciones acabarán a manos de la Fiscalía del Estado. No nos ilusionemos. Esta crónica mía es desestructurada de manera adrede, porque retrata los tiempos que vivimos, en los que no sabemos adónde ir, qué hacer, qué pensar, de quién esperar.

Lo que hay que hacer lo saben muchos y tienen en sus manos el poder. Pero no lo hacen. No quieren. ¿Qué es lo que pasa?, díganmelo. ¿Estamos anestesiados? ¿Hipnotizados? ¿Adormecidos? ¿Deprimidos? ¿O es que hemos fumado mucho crack? Para terminar, quiero decir que, si muero de Covid-19, sepan que fui asesinado. No necesitan llamar a la Policía Federal ni a Hercule Poirot, al inspector Maigret, Phillip Marlowe, Sherlock Holmes, Perry Mason, Arséne Lupin, Nero Wolfe, Kay Scarpetta, Miss Marple, Charlie Chan (¡ah, esas series!), ni al inspector Melo Pimenta (Jô Soares), ni a Ed Mort (Veríssimo), Bellini (Tony Bellotto), Mandrake (Rubem Fonseca), el doctor Leite (Luis Lopes Coelho) o el delegado Espinosa (Garcia Roza). Tengo un estante lleno de libros de ellos aquí en casa. No, no es necesario gastar cerebro en investigaciones, si bien ahora, en las series, el crimen es descubierto en laboratorios, con microscopios, dextetropinas, anfetaminas, insulinas, el ADN y productos químicos de que hablan los autores sin tener idea de qué se trata. Sepan, caros lectores, que si muero fui asesinado por el presidente con su interferencia en la Salud Pública. Yo y millares más, puesto que ya superamos los 22 mil muertos.

Por Ignácio de Loyola Brandão, escritor y periodista brasileño.

Traducción de Ricardo Bada

Publicado enSociedad
Luis Rojas Marcos, psiquiatra

El psiquiatra asegura que la COVID-19 va a dejar secuelas psicológicas en la población para las que receta "compartir experiencias" en terapias de grupo

 

El psiquiatra Luis Rojas Marcos (Sevilla 1943) compagina desde hace años su labor médica y docente con trabajos de gestión y de coordinación en el sistema sanitario. Como ya le ocurrió en el 11S, la pandemia de la COVID-19 no le ha dejado ni un día de descanso. En la actualidad dirige una organización sin ánimo de lucro (PAGNY), integrada por 4.000 médicos y profesionales de la salud que prestan sus servicios en seis hospitales públicos de Nueva York y en el complejo penitenciario de Rikers Island, que tiene un total de diez cárceles y 10.000 presos.

Hablamos con él por Skype un domingo por la tarde (hora de Nueva York). Durante la entrevista, señala que gran parte de la población "va a sufrir estrés post traumático y las terapias de grupo, en el caso de la pandemia de coronavirus, pueden ser más beneficiosas que la terapia individual". 

¿Cómo ha reaccionado Nueva York a la pandemia?

Estados Unidos no estaba preparado y Nueva York tampoco. En un inicio, no teníamos suficientes mascarillas, ni suficientes respiradores, ni suficientes pruebas. En lugar de adaptar los recursos a las necesidades y a los consejos de los profesionales de la salud, se adaptó el discurso a los recursos. Se escucharon mensajes como "no hace falta que te pongas mascarilla", "no hace falta que te hagas la prueba". Ahora el mensaje es otro y se ha demostrado que el discurso inicial respondía a una falta de recursos. Eso ha desorientado a la población y ha alimentado la ansiedad y la sensación de vulnerabilidad y de incertidumbre. 

Como responsable del Sistema de Salud y Hospitales Públicos de Nueva York, jugó un papel fundamental en las atenciones médicas y psicológicas a las víctimas y a sus familiares del 11-S. ¿Le ha servido ahora esa experiencia?  

Los atentados del 11-S fueron una gran tragedia pero el enemigo era visible. Sabíamos que detrás de esas muertes había una organización terrorista. Murieron 3.000 personas, muchas otras se salvaron y en los hospitales prácticamente no atendimos heridos. En este caso, los hospitales de Nueva York se han llenado de enfermos de COVID-19. Esta pandemia nos plantea nuevos retos. Son muchas las incógnitas, y la cifra de muertos y de enfermos es enorme. Las personas que pierden a un familiar no pueden despedirse de él. Sí creo que en ambos casos es clave proteger la salud mental de la población. 

También vivió la epidemia de VIH que azotó a Nueva York. 

Sí, y en ambos casos el contexto es de epidemia y de infección. En el caso de la epidemia de VIH sin lugar a dudas un factor fue la estigmatización de ciertos grupos. De hecho, aunque el coronavirus no discrimina, en el caso de Nueva York la enfermedad ha afectado de forma desproporcionada a las minorías ya que han tenido que seguir trabajando para comer.

En el caso de la epidemia del VIH, sabíamos cómo se transmitía y sabíamos que la mejor manera de evitar el contagio era tener relaciones sexuales con protección. En el caso de la pandemia actual, las formas de protección son más variables y tienen un impacto significativo sobre toda la sociedad. No podemos abrazarnos, ver a nuestros nietos o reunirnos con familiares o amigos. 

¿Cómo podemos gestionar mejor esta situación?

Las personas que sienten que controlan una situación tienden a llevar mejor este tipo de adversidades. Por el contrario, las que se sienten impotentes y creen que todo depende de la suerte, la casualidad o de terceros, lo llevan peor. También es importante que programemos nuestro día a día, tengamos rutinas y la fuerza de voluntad para hacer lo que nos habíamos propuesto. El ejercicio físico es fundamental. Asimismo, es importante no culparnos, entender que si perdemos el trabajo o nuestro negocio va mal es porque, como humanidad, estamos pasando por un momento muy complicado. Y viajar en el tiempo.

¿En qué consiste?

Imaginar el futuro y recordar el pasado. Nos ayuda proyectar y decirnos a nosotros mismos que esta situación es temporal y que la superaremos. El sentido de futuro es muy importante en los seres humanos. Siempre estamos pensando y hablando de lo que haremos en un futuro y forma parte de nuestra rutina diaria: qué haremos por la tarde, qué haremos el fin de semana, dónde iremos este verano. Cuando no podemos proyectar, podemos sentir ansiedad y, con el paso del tiempo, depresión. También nos ayuda recordar situaciones pasadas en las que conseguimos superar momentos difíciles y esto nos hizo más resilientes. Siempre digo a mis pacientes que la resiliencia es una mezcla de resistencia y de flexibilidad. Encajas el golpe y con el tiempo consigues sobreponerte e incluso ser más fuerte y positivo. 

En Wuhan, muchos han afirmado que ayudar a los demás les hizo sentir mejor.

Ayudar también es una fuente de satisfacción y un método de supervivencia. Muchos estudios han demostrado que las personas que ayudan a los demás tienen más posibilidades de salir indemnes de una calamidad. Sabemos por ejemplo que en los accidentes de aviación, los que ayudan a otros pasajeros tienen más posibilidades de sobrevivir. El hecho de no estar tan pendiente de ti mismo y estar pensando en la persona que tienes al lado hace que no suban tus niveles de ansiedad, no te bloquees, puedas pensar con más claridad y actúes correctamente. Es decir, tienen menos ataques de pánico y reaccionan más rápido. 

Los expertos en salud mental afirman que gran parte de la población sufrirá estrés postraumático. ¿Cómo prevenirlo o tratarlo? 

El estrés postraumático se da cuando sufrimos un hecho que nos produce un nivel de estrés alto o cuando el estrés no es tan alto pero sí continuado en el tiempo. Algunas personas han perdido a familiares, otras el trabajo y les preocupa no poder dar de comer a sus hijos, otras, se sienten atrapadas en sus casas. Los estados de ansiedad no tratados pueden dar lugar a una depresión, que es la perdida de esperanza. El sistema de salud mental debe organizar grupos de apoyo de entre 8 y 12 personas. Hemos podido comprobar que son extremadamente beneficiosos para la población.

¿Cuándo debemos pedir ayuda?

Cuando la ansiedad nos causa insomnio o pérdida de apetito, falta de concentración o irritabilidad. El paso siguiente es la depresión y por eso es importante detectar lo antes posible estos cuadros de ansiedad y pedir ayuda. En mi opinión, son tantas las experiencias que podemos compartir que las terapias de grupo son muy beneficiosas.

Mientras no sea posible hacerlas de forma presencial, se pueden hacer por vídeo. Sí es cierto que la parte visual es fundamental cuando los miembros de un grupo se están conociendo. Más adelante algunos de los miembros podrían participar por teléfono. También es fundamental que los miembros del grupo no cambien y se formen unos lazos de solidaridad y de confianza entre ellos. En PAGNY ya estamos ofreciendo terapia de grupo a nuestros médicos y profesionales de la salud. Lo anunciamos y ha tenido una buena acogida. Es importante dar difusión a estos grupos para que todo aquel que crea que necesita ayuda pueda llamar.

¿Cómo afecta esta situación a los niños?

Su rutina ha cambiado y se les tiene que explicar por qué. En el caso de los niños más pequeños que todavía tienen dificultades para verbalizar una emoción es importante ayudarlos a expresar cómo se sienten a través de juegos. También lo es explicarles por qué ya no van a la escuela y por qué sus rutinas han cambiado. La explicación tiene que terminar de forma positiva, transmitirles que nos estamos protegiendo de una enfermedad y que todo va a ir bien. Los niños más mayores hacen muchas preguntas y es importante darles respuestas claras y, como en el caso de los más pequeños, terminar con un mensaje positivo. 

Muchos profesionales de la salud tienen miedo o están muy afectados por las experiencias que están viviendo.

En especial, hemos visto este miedo en los profesionales de la salud que son grupo de riesgo. Como responsable de una red de 4.000 profesionales de la salud he tenido que gestionar esta situación ya que 120 médicos que ven pacientes a diario tienen más de 70 años. Ahora tenemos un sistema de videoconferencias que está funcionando muy bien y los médicos en edad de riesgo ven a los pacientes por vídeo desde sus casas y coordinan a sus equipos de la misma forma. Yo tengo 76 años pero mi caso es distinto porque trabajo en un despacho. Trabajo desde casa y voy a la oficina dos días por semana.

A usted le ayuda pasear.

En el caso de Nueva York nunca se han limitado los paseos y podemos hacer ejercicio en el parque. Es una ciudad donde muchas personas viven solas, en estudios muy pequeños. Otras tienen compañeros de piso y no se llevan bien. Vemos que los conflictos familiares han aumentado y el consumo de sustancias, también. La ciudad está irreconocible ya que no estamos acostumbrados a que todo esté cerrado. 

Usted es una persona optimista. Denos un mensaje optimista para terminar.

La humanidad ha superado epidemias de todo tipo. Hemos resistido porque tenemos un instinto que nos hace unir fuerzas los unos con los otros para buscar soluciones y perseguir la estabilidad. Estamos poniendo todos los medios que tenemos a nuestro alcance para encontrar una vacuna, y sin lugar a dudas la encontraremos. Aunque lo superaremos como humanidad, habrá muertos. Las personas que pierdan a sus seres queridos tendrán más dificultad para superarlo. Y es por este motivo q

Por Emma Reverter

22/05/2020 - 21:32h

ue tenemos que tejer redes de apoyo y ayudarnos los unos a los otros. Tenemos que estar conectados. Y las tecnologías actuales son una potente herramienta de conexión.

Publicado enSociedad
Los trabajadores de la salud de Tadó exigen la socialización del plan de contingencia para enfrentar la pandemia del covid – 19

En precarias condiciones están los trabajadores de la salud del Hospital San José de Tadó –Chocó: con pocos elementos de bioseguridad y sin dotaciones ni salas de aislamiento. No cuentan con los recursos necesarios para atender pacientes contagiados. Además, el Estado tiene una deuda salarial con 130 de los empleados que han trabajado en este hospital de primer nivel. Los trabajadores de la salud en un plantón realizado el pasado lunes 18 exigieron al alcalde del municipio, Cristian Copete Mosquera, que socialice el plan de contingencia para enfrentar la pandemia del virus covid-19.

El hospital, que debe atender a una población en promedio de 20.000 mil personas, no cuenta tampoco con respiradores para atender emergencias respiratorias generadas por el covid-19. Solo tiene 14 camas y varias de estas están a punto de ser inutilizables. Sin embargo todo el personal de talento humano: servicios generales, porteros, enfermeras, médicos y funcionarios administrativos está obligado, según el decreto 538 de 2020, a trabajar, sin importar las condiciones para ello, incluso a riesgo de su propia vida.

Algunos de estos trabajadores del centro hospitalario de Tadó, continúan trabajando así el Estado tenga una deuda salarial con ellos de más de 14 meses. Se le suma que deben atender otros dos mortales virus: el dengue y la malaria y, la infraestructura no es la adecuada. La inestabilidad es imperante y ya se ha trasladado a sus familias, muchos requieren de ayuda psicológica pues el trastorno ha sido inevitable. Están desesperados, crisis tras crisis, aún así la situación empeoró al conocerse por parte de la secretaria de salud, Gloria Prado Pino, que el departamento del Chocó ya tiene 80 casos positivos del virus.

El hospital de Tadó ya tuvo su primera alerta por contagio, un paciente que había ingresado por una anemia y fue traslado en una ambulancia hacia la ciudad de Quibdó. Al realizarle la prueba nasal días después, el 19 de mayo, el resultado arrojó positivo.

Sin socializar un plan de contigencia

desdeabajo conversó con María Marisol Rentería, funcionaria del hospital y presidenta regional Chocó de la Asociación Nacional Sindical de Trabajadores y Servidores Públicos de la Salud y Seguridad Social Integral y Servicios Complementarios de Colombia (Anthoc), para conocer de cerca la crisis laboral, financiera y de infraestructura que tiene esta Empresa Social del Estado.

da: ¿Qué acciones ha desarrollado el sindicato en medio de esta coyuntura?

MR: Nosotros venimos dando apoyo a las instituciones pero también, a la vez, reclamando porque no tenemos las condiciones para enfrentar los casos de covid-19. Los alcaldes están empeñados en que van a organizar salas de aislamiento, pero solo han perdido el tiempo, y hasta la fecha no las han dotado. Como sindicato y como empleada hemos realizado reclamaciones y plantones permanentemente sobre esta situación porque no han socializado el plan de contingencia. Además, hay pagos atrasados, esos recursos ya los tiene la gobernación del Chocó y no se ha llegado a feliz término para pagar esa deuda atrasada que viene desde el 2015.

da: ¿Cómo está la situación en relación a las contrataciones por las EPS para mejorar la crisis de los hospitales?

MR: Las EPS deben cumplir y girar los dineros a los hospitales. Tienen que hacerlo pues al aliviar la cartera a los hospitales el servicio va a mejorar. Lo otro es que el Gobierno entregue el dinero directamente a los hospitales, solo están llegando giros directos por la parte de contratación subsidiada. La SúperIntendencia de Salud debe hacer cumplir a las EPS el pago porque es la garante de estas conciliaciones.

da: ¿Cuáles son las peticiones urgentes para poder superar esta crisis laboral, financiera y de infraestructura que vive el Hospital de San José de Tadó?

MR: Primero que cumplan con el pago de nuestra deuda. Que se garantice la asignación de los elementos de protección, que no sea solo por un día sino permanente. Necesitamos dotación para que la sala de aislamiento tenga todo lo necesario y poder atender futuros contagios de covid-19. Ya tuvimos una primera alerta, necesitamos estar preparados para la segunda que venga. Necesitamos que el gobierno nacional nos ayude con la infraestructura del hospital, las instalaciones están muy deterioradas.

da: ¿Qué cambios necesita el hospital en infraestructura?

MR: El hospital necesita nueva infraestructura. Un cambio total de toda el área para que pueda cumplir con todos los parámetros que exige la norma. No hemos visto las acciones por parte del alcalde de Tadó, ni de la gerente del hospital, ni del gobernador del Chocó. 

 

El Hospital de San José de Tadó cuenta con 14 camas que no están dotadas para atender la pandemia.

 

A mediados de abril la Procuraduría General de la Nación suspendió al gobernador del Chocó, Ariel Palacios, durante tres meses por presuntas irregularidades de un contrato por $2.000 millones relacionado con la contingencia del coronavirus.

El gobernador encargado, Jefferson Mena Sánchez, que tomó posesión el pasado 4 de mayo, informó a medios de comunicación que: “De manera articulada con los alcaldes municipales, gestionaremos recursos para los hospitales y centros de salud de las distintas poblaciones del departamento y seguiremos insistiendo en las medidas de protección y auto-cuidado para mitigar y contener la expansión del virus en nuestro territorio”. Además Mena Sánchez, agregó que: “promoveremos un canal de información oportuno, con rendición de cuentas claras de cada una de las acciones que adelante esta administración”.

A la fecha de hoy, en el página web de la gobernación del Chocó, en la sección de rendición de cuentas el último informe de gestión es del 11 de abril, es decir, del anterior mandatario. ¿Dónde están los recursos que necesita el Hospital de Tadó urgentemente?

Si bien el artículo 5 del decreto 538 de 2020 tiene la finalidad de financiar […] la operación corriente o para inversión en dotación de equipamiento biomédico, con el fin de garantizar la prestación de servicios de salud a la población afectada por causa de la emergencia derivada del Coronavirus COVID-19, es evidente, por la realidad acá narrada que al menos en el Chocó nada de esto se cumple.

Esperemos, enfatiza María Marisol Rentería, que el nuevo gobernador del Chocó, la Súper Intendencia de Salud y la Procuraduría General de la Nación estén procurando que esos recursos que necesita, no solo el hospital de Tadó sino muchas centros de salud del departamento, sean ejecutados o ¿Esperaran que el Chocó se convierta en un segundo Amazonas con su exponencial número de contagiados del país y así ejecutar el plan de contingencia?

El gobierno nacional no puede obligar a los trabajadores de salud a trabajar cuando no cumplen ni siquiera con sus derechos laborales. Es claro que el Hospital San José de Tadó en Chocó está en el vórtice de la crisis. Ya lo anotó el equipo desdeabajo “la salud es un derecho para la vida y no una obligación para la muerte”.

En los siguientes enlaces podrá ver programas de la serie –Demonios– con expertos y expertas que debaten y analizan la situación de la salud de Colombia en medio de la crisis sanitaria:

- El Chocó: una pandemia sin fin

https://www.youtube.com/watch?v=_FcrMk96m7I&t=4s

-Trabajadores de la salud y el Decreto Nº 538/2020:
https://www.youtube.com/watch?v=MWEnEPakPwk&t=320s

- La Ley 100 y la crisis de la salud en Colombia

https://www.youtube.com/watch?v=lARq7LfeYDc

Situación de los trabajadores de la salud. ¿Amenazada la salud de la primera línea de atención?

https://www.youtube.com/watch?v=ei6rf-YnzwI

 

 

 

Publicado enColombia
Jueves, 21 Mayo 2020 06:23

Prohibido quedarse en casa

Prohibido quedarse en casa

Cuando a comienzos del siglo veinte uno de tantos volcanes de Guatemala entró en erupción, el dictador Manuel Estrada Cabrera mandó desde su encierro en el palacio presidencial a leer por las calles un decreto, donde se establecía la falsedad de la supuesta erupción, fruto mentiroso de una conspiración política para desestabilizar el país, dañar la economía y atrasar el progreso. La mentira oficial pretendía, así, sustituir a la realidad.

Pero la lluvia de ceniza ardiente arrojada por el volcán, que oscurecía la luz del Sol, impedía al empleado público a cargo de divulgar el decreto cumplir con su cometido, y a falta de claridad debía auxiliarse con una lámpara de acetileno; además de que, ante la violencia de los temblores, nadie se quedaba a oír su pregón.

En Nicaragua no existe ninguna epidemia causada por el Covid-19, porque las fronteras del país han sido blindadas, gracias al imaginario oficial, por la protección divina. Todo lo demás, es fruto de la conspiración de cerebros deformes y enfermos, que sólo buscan calumniar ydifamar. Y desestabilizar el país, dañar la economía y atrasar el progreso.

Los propagandistas oficiales empezaron diciendo que el coronavirus era una enfermedad de ricos ociosos, que no tenía por qué tocar a las puertas de los pobres, de manera que eso de quedarse en casa era una aberración de la propaganda imperialista. La pandemia, en el mundo, no es más que un castigo divino contra la explotación capitalista.

Vivimos algo así como una lucha de clases sanitaria, con lo que el virus se ha vuelto un asunto ideológico. Negar que exista en Nicaragua, un deber revolucionario; prevenir contra su diseminación, una maquinación de la derecha.

En los centros de salud se llegó a prohibir que los médicos y enfermeras usaran guantes y mascarillas para atender a los pacientes, porque eso significaba crear alarmas innecesarias. Y también se advirtió al personal no dar ninguna información sobre la enfermedad, para no crear un estado de histeria colectiva.

Para demostrar que vivimos en la nación más sana del mundo, y estamos obligados a ser felices por decreto, la propaganda oficial se ha desplegado con gran alarde para inducir a la gente a amontonarse en las playas, y se mantienen los puertos abiertos a los cruceros, con el inconveniente de que éstos dejaron de llegar por sí mismos; se inventan ferias gastronómicas y se convoca a fiestas patronales.

Y además de que se mantienen abiertas las escuelas y las universidades, se atrae hacia los estadios a los incautos; se montan veladas de boxeo, que la cadena internacional ESPN transmite, como si fueran funciones de circo pobre, rarezas "atípicas" del pintoresco tercer mundo en tiempos de pandemia.

Los resultados de las pocas pruebas que se realizan no son del conocimiento de los pacientes, y los hospitales y clínicas del Estado tienen órdenes de registrar los casos como "enfermedades respiratorias atípicas".

Pero mientras el mal es declarado inexistente, los hospitales se hallan abarrotados de pacientes que cuando mueren deben ser enterrados sin acompañamiento familiar, bajo vigilancia de la policía. Y hablar del virus puede convertirse en un acto subversivo. Los deudos de los muertos prefieren callar.

El mecanismo de falsificación de la verdad viene a ser el mismo utilizado a raíz de la represión que dejó centenares de muertos hace dos años. Los asesinados por disparos de fusiles Aka y por balazos certeros de francotiradores, equipados con fusiles Dragunov rusos, y Catatumbo venezolanos, nunca existieron. Las víctimas, enlistadas por los organismos de derechos humanos, habían muerto a consecuencia de riñas por drogas, pleitos callejeros o accidentes de tránsito. El cinismo en toda su majestad, como ahora otra vez.

Las autoridades sanitarias reconocen únicamente 16 casos, con cinco fallecidos, lo que, por una paradoja siniestra, convierte a Nicaragua en el país de más alta mortalidad en el mundo por causa de la pandemia. Pero se ha entrado ya en la fase de transmisión comunitaria del virus, y el Observatorio Ciudadano, un organismo de la sociedad civil dedicado a reunir información, reporta ya cerca de 800 casos de infección en el país. Infección clandestina.

Hace pocos días, 645 profesionales de la salud, todos especialistas reputados, firmaron un documento público de denuncia, con el respaldo de todos los gremios médicos. En este pronunciamiento sin precedentes, se exige la adopción de medidas que son del sentido común, adoptadas en otras naciones.

Es tarde, dicen, pero, "en el momento de inicio del ascenso de la curva de casos graves, aún es posible realizar acciones de mitigación que reduzcan el catastrófico impacto en la tasa de letalidad y en el sistema de salud".

Es un documento valiente, porque muchos de los firmantes se exponen a ser despedidos de los hospitales porquebrantar la imagen del Estado perpetuo de felicidad en que viven los nicaragüenses, presos dentro de este increíble y fatal espejismo en el que los altavoces oficiales te dicen que quedarse en casa no es más que un vicio burgués.

sergioramirez.com

Facebook: escritorsergioramirez

Twitter: sergioramirezm

Instagram: sergioramirezmercado

Publicado enInternacional
Página 1 de 105