Sábado, 12 Septiembre 2020 06:25

Covid y vacunas transgénicas

Covid y vacunas transgénicas

La persistencia de la pandemia de Covid-19 ha desatado una carrera desaforada por lograr una vacuna, el enfoque más estrecho. Las epidemias siempre son un momento de alza para la voraz industria farmacéutica, hiperconcentrada en 20 grandes trasnacionales que controlan la mayoría del mercado global y que no están interesadas en la salud, sino en sus ganancias (https://tinyurl.com/y67zqdx2).

Éstas aprovechan la oportunidad de que los gobiernos, urgidos por encontrar una fórmula rápida para salir del estado de crisis pandémico y el hartazgo de la población, están dispuestos a aportarles enormes recursos públicos –dinero, conocimientos e instalaciones públicas– y a relajar regulaciones y evaluación de inocuidad de las vacunas.

Se desarrollan a ritmo acelerado vacunas altamente experimentales, la mayoría transgénicas, con mecanismos de acción en nuestro organismo sobre los que existen grandes incertidumbres y muchos riesgos. Para las trasnacionales, es una bonanza inusitada poder experimentar masivamente, con cobertura y dinero públicos, en tecnologías similares a las terapias génicas en humanos, cuya investigación quedó restringida luego de provocar serios daños y hasta casos de muerte en sus inicios (https://tinyurl.com/yyy25o6y).

Según la Organización Mundial de la Salud, al 9 de septiembre había 35 vacunas para Covid-19 en estudios clínicos (en fases uno a tres de prueba en humanos) y 145 en estudios preclínicos. De las primeras 35 en prueba, 17 se basan en técnicas de ingeniería genética no probadas antes en humanos. Esas vacunas transgénicas han tomado mayormente tres enfoques: uno que usa un plásmido (pequeña molécula circular de ADN) como vector para introducir ADN en nuestras células, un segundo que introduce ARN directamente en las células y un tercero que introduce ADN por medio de un virus, que a su vez es manipulado con ingeniería genética para que no pueda replicarse.

Las vacunas convencionales se basan en insertar un virus muerto o atenuado (que supuestamente no infecta), que causa una reacción del sistema inmunológico, el cual aprende así a reconocer ese tipo de virus y previene futuras infecciones. Las vacunas transgénicas, en cambio, introducen ADN o ARN foráneo en nuestro organismo, donde codifican para crear una proteína similar a las del SARS-CoV2, utilizando nuestros propios recursos celulares, por ejemplo, para crear una proteína S o espiga (las “espinas” que forman una corona en el virus). Si funciona, ésta sería reconocida como ajena por nuestro sistema inmunológico, que produciría anticuerpos para prevenir próximas infecciones.

La forma de acción de esas vacunas de hecho nos convierte en transgénicos, al menos temporalmente, porque no es una proteína foránea ante la cual nuestro sistema reacciona (como las anteriores vacunas), sino que manipula a nuestro organismo para crear el supuesto enemigo a atacar.

En el tercer grupo de vacunas transgénicas (vectores virales no replicantes) se encuentran, entre otras empresas, las de Johnson y Johnson (Estados Unidos), CanSino Biologics de China y Sputnik V de Rusia, con las que México se comprometió a aportar voluntarios para la experimentación en humanos en fase tres.

También se basa en esa técnica la vacuna en desarrollo de AstraZeneca, en cuya producción masiva participarán Argentina y México, financiados en parte por la Fundación Carlos Slim. El gobierno de México acordó también participar en las pruebas de fase tres con Walvax, China, que desarrolla una vacuna transgénica basada en ARN, y con la empresa Sanofi-Pasteur, que desarrolla otro tipo de vacuna, basada en introducir pequeños trozos (subunidades) de proteínas.

Según señalan expertas en vacunas y biólogos moleculares, hay riesgos serios con estos productos transgénicos. Por ejemplo, una vez introducido el ADN o ARN en nuestras células para crear la proteínas S, no está claro cómo se detendrá la producción de ese antígeno ni qué efecto tendrá la presencia continuada del ADN/ARN sintético en las células, que además, en el caso de las de ADN, llega con un promotor génico muy activo.

Tampoco está claro qué células se verán afectadas, más allá de las objetivo, si las proteínas o el ADN introducido entra en el sistema circulatorio y llega a otros órganos. Los receptores ACE2, que son los que habilitan a las proteínas S a entrar en las células, existen en riñones, pulmones y testículos, lo cual podría provocar respuestas inflamatorias graves, reacciones autoinmunes u otros efectos desconocidos.

En experimentos con animales, este tipo de vacunas transgénicas han producido procesos inflamatorios severos y lo que llaman “respuesta paradójica”: el organismo ataca a otros virus presentes en nuestro cuerpo (todos los seres vivos convivimos con virus y bacterias naturalmente), produciendo inflamación y otras sintomatologías dañinas.

Los tiempos de evaluación de las vacunas que se están manejando no contemplan apreciar más que riesgos a corto plazo, pero las reacciones adversas pueden surgir posteriormente, por lo que los procesos de aprobación de vacunas llevan varios años, que ahora no se consideran.

Al mismo tiempo, no se toman las acciones necesarias para cambiar las causas de las pandemias –desde el sistema alimentario agroindustrial a la destrucción de la biodiversidad (https://tinyurl.com/ycfcksva)–, aunque existen múltiples advertencias de que hay otras pandemias en cierne. Parece ser el mayor experimento transgénico masivo en humanos y quienes ganarán son las trasnacionales farmacéuticas, que lucran con las causas y con la continuación de las pandemias.

Por Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC

Empieza el juicio a Julian Assange y EE.UU. suma acusaciones

El gobierno de Trump aprovechó la demora por la pandemia para agregar cargos contra el fundador de WikiLeaks

Según la defensa del periodista, una larga lista de irregularidades y violaciones de derechos fundamentales deberían impedir su extradición. 

 

En medio de una ofensiva política y legal del gobierno de Donald Trump, comienza este lunes en Londres el juicio de extradición a Estados Unidos del fundador de Wikileaks Julian Assange.Estados Unidos lo acusa de violar su ley de Espionaje por la publicación de documentos secretos en 2010 sobre la guerra de Irak y Afganistán. La defensa pide la liberación y nulidad del proceso a Assange debido a la violación de derechos humanos y civiles consagrados por la ONU, la Convención Europea de los Derechos Humanos y la ley consuetudinaria inglesa.

El tortuoso caso Assange comenzó en 2010 con la publicación de cientos de miles de documentos clasificados que revelaban crímenes de guerra, corrupción y prevaricato en la política bélica estadounidense en Irak y Afganistán. La primera y sorprendente vuelta de tuerca, digna de un thriller, fue la denuncia contra el carismático fundador de WikiLeaks en Suecia unos dos meses más tarde por presunta violación y abuso sexual de dos mujeres. Suecia pidió la extradición de Assange que fue arrestado por la policía británica y puesto en libertad bajo fianza mientras duraba el juicio por extradición en el Reino Unido. Cuando en 2012 la Corte Suprema británica falló a favor de que se lo extraditara a Suecia, Assange solicitó asilo político en la embajada de Ecuador en Londres.

Desde entonces estuvo a merced de los vientos políticos y diplomáticos: los vaivenes judiciales en Suecia, los cambiantes aires de Ecuador, la presión de Estados Unidos y el Reino Unido. La decisión de Suecia de retirar los cargos contra Assange se vio más que compensada por la salida de Rafael Correa, el acelerado giro a la derecha de su sucesor, Lenín Moreno, y el deterioro de la situación económico-social ecuatoriana. A cambio del visto bueno de Estados Unidos para un préstamo con el FMI por 4 mil millones de dólares, el gobierno de Lenín Moreno abandonó a Assange a su suerte. En abril del año pasado la policía inglesa ingresó en la embajada ecuatoriana y lo arrestó por no haberse entregado a la corte cuando estaba libre bajo fianza en 2012. Desde entonces permanece en la cárcel de máxima seguridad de Belmarsh, en el sudeste de Londres.

La larga extradición de Assange

Este segundo proceso de extradición debía comenzar en abril: se demoró con la pandemia. Estados Unidos aprovechó esta demora para añadir nuevos cargos a los 18 delitos que se le imputan. Estos cargos se extienden más allá de la figura misma de Assange. Dos de sus socios en WikiLeaks y un empleado de la organización son acusados de cómplices en la conspiración contra la seguridad estadounidense. El mensaje del departamento de estado es una advertencia a cualquier “whistleblower” tentado de revelar los trapos sucios del gobierno: Estados Unidos los seguirá hasta el fin del planeta.

El argumento estadounidense es que la publicación de estos documentos clasificados pone en peligro la vida de personas o la seguridad del estado. El secretario general de la Association of American Lawyers, Luis Carlos Moro refutó este argumento, un clásico de los estados sean democráticos o dictatoriales. “Una extradición de Assange sentará un peligroso precedente para todo el mundo democrático porque lejos de representar la vigencia del estado de derecho significará una victoria de la persecución política”, dijo Moro.

Según la defensa, una larga lista de irregularidades y violaciones de derechos fundamentales deberían impedir la extradición. Los argumentos legales son sólidos y fueron adelantados en una carta abierta al primer ministro Boris Johnson en agosto firmada por más de 150 prominentes abogados y organizaciones legales de Estados Unidos, el Reino Unido, Europa y Australia. Entre los puntos citados se encuentran algunos de casi irrebatible contundencia:

- el artículo 4 del tratado de extradición bilateral entre Estados Unidos y el Reino Unido prohíbe la extradición por motivos políticos.

- También la prohíbe en caso de que haya “un riesgo de ser sometido a un juicio injusto”, es decir, sin las garantías mínimas de imparcialidad de un estado de derecho.

  • ·-El riesgo de tortura citado por el Rapporteur sobre tortura de la ONU en el caso de extradición de Assange.

- y la violación a la libertad de prensa y expresión: la extradición consagraría como delito la divulgación de información gubernamental.

Trump, Brexit y George Orwell

Al sesgado entorno judicial se le agregan incomprensibles restricciones a la prensa para la cobertura de un juicio seguido en todo el mundo: solo 10 periodistas podrán ingresar a las sesiones. Además de comprometer la transparencia del proceso, esta restricción es una manera de invisibilizar el estado de salud de Assange: la última vez que se lo vio fue en su arresto en la embajada ecuatoriana. La información de las pocas personas que han tenido acceso a Assange en todos estos meses – su actual pareja, sus abogados - es que su estado de salud es precario.

El proceso de extradición comienza en un momento sobrecargado políticamente: el 3 de noviembre son las elecciones en Estados Unidos, el 1 de enero la definitiva salida del Reino Unido de la Unión Europea. Al calor de la gigantesca polarización del Brexit, los conservadores con Boris Johnson a la cabeza y la poderosa prensa afín a la carga, han lanzado en los dos últimos años una ofensiva contra el poder judicial con titulares de tapa que calificaban a los jueces de “enemigos del pueblo”, con nombre y foto de los magistrados que fallaran en contra de la ruta legal que buscaba imprimirle el gobierno a la salida británica de la Unión Europea. El Rasputinesco cerebro de Johnson, Dominic Cummings, quiere reformar el sistema judicial de cuajo, en especial sus rasgos más progresistas, “herramientas de campaña de izquierda”, según el ultra conservador matutino Daily Mail.

Esta ofensiva, que puede hacer pensar en una suerte de “lawfare” a la británica, tiene límites institucionales y colectivos que van a pesar en el caso Assange. En un célebre ensayo en medio de la segunda guerra mundial, el autor de 1984, George Orwell, rescataba el respeto a la justicia como un rasgo inglés que trascendía clases e ideologías. “Todos creen que la ley es algo incorruptible que está por encima del estado y del individuo y que debe ser impartida de manera imparcial. Se dirá que es una ilusión, pero es una ilusión muy poderosa que tiñe la conducta social y la vida colectiva”, escribe Orwell.

Esta visión colectiva es un ideal cultivado desde la niñez (la queja favorita de los muy modosos niños ingleses es “it is not fair”: no es justo). Es también fuente de hipocresía como en el célebre “fair play”. En el mejor de los casos funciona como una salvaguarda contra la farsa judicial y los juicios amañados. En el otro gran caso de extradición de los últimos 30 años, el de Augusto Pinochet, la justicia británica estaba camino a conceder su extradición a España cuando intervino el poder político. El proceso estuvo cargado de ironías. Un supuesto refugio del privilegio como la Cámara de los Lores – corte suprema en aquellos años – falló dos veces a favor de la extradición. Un gobierno laborista, supuestamente de centro izquierda, terminó inventando una coartada de salud física y mental – senilidad – para que el ex dictador regresara a Chile.

Las audiencias del caso Assange se extenderán hasta el 25 de septiembre. El fallo de esta primera instancia podrá ser apelado. El caso seguirá con toda seguridad una trayectoria similar al caso Pinochet: la High Court de Londres y la Corte Suprema. Es un poco prematuro para los pronósticos, pero no habría que descartar un escenario similar al del caso Pinochet: la justicia moviéndose por un lado, el poder político por el otro. En buena medida dependerá de que las palabras de Orwell sigan describiendo a la sociedad británica del Brexit y las fake news unos 84 años más tarde.

Publicado enInternacional
Domingo, 30 Agosto 2020 06:04

La manzana mordida

La manzana mordida

La trasnacional Apple alcanzó la semana pasada un valor de mercado de 2 billones de dólares, es decir, 2 millones de millones de dólares. Duplicó el valor de sus acciones de marzo a agosto de 2020 gracias a la pandemia. Se convirtió en la empresa con mayor valor de mercado en el mundo. Solamente la petrolera estatal Saudi Aramco, de Arabia Saudita, alcanzó ese monto por un breve periodo en 2019, pero volvió a bajar con la caída de los precios del crudo.

Para poner la cifra en perspectiva, pensemos que solamente una docena de países en el mundo tienen un producto interno bruto (PIB) superior a 2 billones de dólares. Ninguno latinoamericano, ni la mayoría de los europeos, llega a ese volumen. En América Latina, Brasil es el más cercano, con un PIB de 1.89 billones de dólares. Le sigue México, con cerca de 1.3 billones. Apple tiene cinco veces el valor de todo el PIB de Argentina.

Cercanas al absurdo valor de mercado de Apple están Amazon y Microsoft, que en corto tiempo podrían alcanzarla. Están en rápido ascenso las acciones de Facebook, Alphabet (dueña de Google) y las chinas Alibaba y Tencent.

Son las dueñas de grandes plataformas digitales, que actúan en comercio electrónico, entretenimiento, redes sociales, etcétera. Esas siete controlan 75 por ciento del mercado global de plataformas. Con la pandemia crecieron exponencialmente, debido al aumento de la dependencia y adicción digital, que hizo explotar las tendencias que ya existían de digitalización de todos los sectores industriales y sumó sectores claves como educación y salud.

El crecimiento de Apple evidencia el peso que ha adquirido el llamado "capitalismo de la vigilancia", una nueva forma de organización del capitalismo que está trastocando todo, desde industrias y empleo hasta a los sistemas electorales y las formas de empujar el consumo de productos de las empresas que paguen por los datos. Se basa en la extracción masiva, interpretación, venta y manipulación de datos de todas las personas, instituciones, empresas, ciudades, vías de transporte, naturaleza y ambiente (Shoshana Zuboff, 2019).

Apple, a través de teléfonos, relojes digitales, computadoras, accesorios domésticos "inteligentes", plataformas de televisión y música colecta una cantidad enorme de datos de nuestras conductas, salud, preferencias de compras, ocio, trabajo, educación, relaciones y familia, todo ello georreferenciado. En conjunto con los datos que aportamos a través de otras plataformas, conforma una red de extracción e interpretación de nuestros datos por edad, género, situación económica, ubicación y más. Eso lo vende a otras empresas y lo entrega a las agencias de vigilancia de los gobiernos.

Este volumen inmenso de datos sólo se puede manejar con sistemas de Big Data. Los servicios de nubes de computación con esa capacidad están dominados por pocas empresas: Microsoft Azure, Amazon Web Service (AWS), Google Cloud, Alibaba Cloud, IBM, Oracle. Los "servicios" de iCloud, donde Apple almacena nuestros datos, están en realidad en nubes de Amazon y Google, a las que contrata para ello y que, por tanto, acceden a los datos.

En volumen de ventas anuales que se registran –no en valor de acciones, que es una cifra especulativa–, la mayor empresa del mundo sigue siendo Walmart, seguida por empresas petroleras y automotrices chinas y estadunidenses. Pero aún en la lista de ingresos por ventas compilada anualmente por la revista Fortune, Amazon aparece en el noveno lugar y Apple en el decimosegundo; Alphabet y Microsoft están entre las 50 mayores del mundo (https://fortune.com/global500/).

A Apple le llevó 38 años llegar a un valor de mercado de un billón de dólares, pero lo duplicó en sólo dos. Al inicio de la pandemia su valor cayó, porque los inversionistas dudaron al depender de FoxConn en China para la fabricación de sus teléfonos. Pero se recuperó, aumentó el porcentaje de otros productos y, sobre todo, las suscripciones a sus plataformas de entretenimiento.

Adicionalmente, los analistas financieros estiman que ante la incertidumbre económica provocada por las múltiples crisis derivadas de la pandemia de Covid-19, muchos capitales dejaron otras industrias para invertir en empresas tecnológicas. Otras compañías en ascenso en capitalización de mercado son las grandes farmacéuticas, por la especulación con medicamentos y la carrera por vacunas para Covid-19.

Que los titanes tecnológicos tengan tal poder conlleva un enorme peso en la definición de políticas nacionales e internacionales, el cual han usado para no pagar impuestos, impedir regulaciones que las supervisen o responder por el uso que hacen de nuestros datos, etcétera. Todo ello, porque tienen acceso y control privilegiado, como arañas en las redes, a la información y posible predicción de nuestras conductas y elecciones, de consumo a preferencias políticas, cuya comercialización es lo que las ha enriquecido.

Son muchos y complejos los temas que urge analizar colectivamente para enfrentar el capitalismo de la vigilancia. Como aporte a una de esas aristas, la coalición internacional Just Net lanzó en 2019 un "llamado para que el futuro digital nos pertenezca" https://tinyurl.com/JustNet

Por Silvia Ribeiro. investigadora del Grupo ETC

Publicado enSociedad
Gracias a sus "medidas drásticas", China controló el Covid-19, por lo que "es la única principal economía que crecerá este año", según el Banco Mundial.Foto Ap

Según Wall Street Journal (WSJ), “la recuperación de China ha impreso su dinámica, posicionándole para cerrar aún más su brecha con la economía de Estados Unidos (EU).

https://on.wsj.com/31tgmbj” “https://on.wsj.com/31tgmbj”.

Gracias a sus "medidas drásticas", China controló el Covid-19, por lo que "es la única principal economía que crecerá este año", según el Banco Mundial.

JP Morgan elevó su pronóstico de crecimiento de China de 1.3 por ciento en abril a 2.5 por ciento al fin de año, mientras EU se contraerá 8 por ciento.

El despegue balístico de China "apuntala la creencia (sic) de Beijing de que su modelo estatal (sic)", que "le ayudó a navegar la crisis financiera de 2008/09 con mínimo dolor (sic), es mejor que el capitalismo de EU", lo cual "envalentonó (sic) a los líderes chinos en un momento de creciente competencia geopolítica (sic) con EU", según WSJ, que cita también a Nicholas Lardy, economista del Peterson Institute for International Economics, con sede en Washington, quien calcula que la producción económica de China, ajustada a la inflación, probablemente alcance US $11.9 billones (trillones en anglosajón), este año: “70 por ciento de la producción esperada de EU; "el mayor extenso avance que China ha hecho frente a EU en un solo año".

WSJ cita a Homi Kharas (HK), del Brookings Institution, quien aduce que "el Covid-19 (sic) puso a la economía china en la pista para alcanzar la paridad (¡megasúpersic!) con EU en 2028 en términos absolutos": "dos años más pronto que la estimación preCovid-19".

HK aduce que "la pandemia ayudará también a magnificar el poder económico de China, comparado con otros países en desarrollo como Rusia y Brasil", mientras la economía de India se rezagará a "menos de la quinta parte de China".

China "emergerá mucho más poderosa como la principal economía del mundo en desarrollo".

Según el FMI, Japón, hoy la tercera economía global cuando se mide su PIB "nominal", se contraerá 5.8 por ciento este año.

En su ultrarreduccionismo economicista, HK comete un grave error de juicio al medir unidimensionalmente la economía de China y compararla con la mayor parte del G-20, antes y después del C-19.

El ímpetu chino no es solamente economicista, sino también es multidimensional: innovador, tecnológico, militar y de alta cohesividad socioeconómica en un país de mil 400 millones de habitantes.

Con o sin Covid-19, que solamente le frenó un trimestre, las tendencias apuntaban a que China debía empatar el PIB "nominal" de EU en 2020, por lo que aún la proyección de su empate con EU para 2028 se antoja prolongada.

Ya antes del C-19, Deutsche Bank estimó que la economía de China crecería 26 por ciento (sic) entre 2019 y 2023, frente a 8.5 por ciento de EU: es decir ¡tres veces más!

Ya con el Covid-19, China crecería 24 por ciento: sólo le afectó 2 por ciento, mientras EU saldría más golpeado a la mitad con 3.9 por ciento: es decir, ¡crecería China 6.15 veces más!

Así que el buen manejo del Covid-19 por el Partido Comunista Chino asentó los reales de una tendencia que ya era irreversible.

La misma joya tecnológica de EU, Apple –que vale casi el doble del PIB "nominal" de México–, y que acaba de alcanzar un valor estratosférico en el mercado por US $2 billones, debe 14.8 por ciento de su auge a las compras de celulares por China (Hyperlink “https://bit.ly/2EAQLUOhttps://bit.ly/2EAQLUO).

No faltan los sinófobos plañideros, como Daniel Rosen de Rhodium Group, con sede en Nueva York, quien abulta la "fragilidad" y los focos rojos de China, debido a su "deuda creciente, su crecimiento desigual y sus problemas ulcerosos (sic) en el sistema bancario" con una "inundación de inventarios".

Los sinófobos plañideros de Nueva York, hoy en cuarentena, operan sus mórbidos pronósticos, mientras Wuhan, el epicentro de la pandemia,"ha regresado a la normalidad (sic)" y sus habitantes festejan en las albercas la "victoria estratégica (sic) por el gobierno chino en combatir el virus", al unísono del incremento de su "turismo doméstico".

Dejo de lado el "futuro militar" cuando el despegue azorante de China en "computación cuántica y en inteligencia artificial amenazan a la tecnología de EU", según un reporte del Congreso estadunidense (“https://bit.ly/3guLyv2https://bit.ly/3guLyv2).

www.alfredojalife.com

Facebook: AlfredoJalife

Vk: alfredojalifeoficial

https://www.youtube.com/channel/UClfxfOThZDPL_c0Ld7psDsw?view_as=subscriber

Publicado enInternacional
magen: AFP

Facebook, Microsoft y Amazon, más ricos

 

Los 12 multimillonarios más relevantes de Wall Street, entre los que figuran los fundadores de Amazon, Microsoft y Facebook -Jeff Bezos, Bill Gates y Mark Zuckerberg respectivamente-, alcanzaron por primera vez en la historia una riqueza combinada de 13 cifras, es decir, más de un billón de dólares de patrimonio y un 40 % más que cuando comenzó el coronavirus.

Según una investigación del Institute for Policy Studies (IPS)  un "think tank"progresista con sede en Washington, el pasado 13 de agosto los 12 magnates más ricos alcanzaron una riqueza total de 1,01 billones de dólares.

"Esto es simplemente demasiado poder económico y político en manos de 12 personas, así como un hito inquietante en la historia de la concentración de riqueza y poder en Estados Unidos. Desde el punto de vista de una sociedad democrática, esto representa un grupo de doce oligarcas o una docena de déspotas", opinó el "think tank".

Bezos quedó en primer lugar, con una fortuna de más de 195 mil millones de dólares; seguido de Gates, con 121.000 millones; Zuckerberg, 99.500 millones; el fundador de Berkshire Hathaway, Warren Buffet, con 80.000 millones; el de Tesla, Elon Musk, con 73.000 millones; el ex director ejecutivo de Microsoft, Steve Ballmer, con 71.000 millones; el fundador de Oracle, Larry Ellison, con 67.400 millones; y los ideólogos de Google, Larry Page y Sergey Brin, con 67.400 y 65.600 millones respectivamente.

Desde el 18 de marzo, fecha aproximada del inicio de la pandemia en Estados Unidos, estos "oligarcas" han visto cómo su fortuna combinada aumentaba en unos 283.000 millones de dólares.

El que más creció fue Musk, cuya firma tuvo un fulgurante ascenso en Wall Street en el último año y, especialmente, tras el "crash" bursátil del mercado que se produjo entre marzo y abril. Este año, Tesla se revalorizó un 351 %. 

Según cálculos del IPS, la fortuna de Musk pasó de estar valorada en 24.600 millones de dólares en marzo a unos 73.000 millones en agosto, un aumento del 197 %.

Le sigue Bezos, que consiguió aumentar su riqueza un 68 % y que este año se embolsó unos 7.200 millones de dólares en efectivo tras llevar a cabo dos ventas masivas de acciones de su compañía, o Zuckerberg, cuyo patrimonio se revalorizó un 75 %.

El único de los 12 miembros de la lista que no pudo aumentar su riqueza es Warren Buffett, que se encuentra 2.000 millones de dólares por debajo de su fortuna de 2019.

A juicio del "think tank", la filantropía que practican muchos de estos multimillonarios "no es la respuesta" porque se ha convertido "en otra extensión del poder y de los intereses privados".

El Instituto pone de ejemplo la iniciativa "Giving Pledge", iniciada por Buffet y Gates y que consistía en donar la mitad de la riqueza antes de su muerte. Sin embargo, desde que comenzó la iniciativa hace 10 años, la riqueza combinada de los participantes, entre los que también se encuentran Zuckerberg, Ellison y Musk, se duplicó.

Publicado enEconomía
Miércoles, 19 Agosto 2020 05:52

Tiempos difíciles para las feministas chinas

Tiempos difíciles para las feministas chinas

Desde 2015, el activismo, incluidas las feministas, ha sido duramente reprimido en la gran potencia asiática. Las autoridades no le temen tanto a #MeToo como a la autoorganización de internautas y militantes.

«No sé si queda algún espacio para el activismo independiente en China hoy en día, se está haciendo extremadamente difícil», dice Bao (nombre cambiado), entrevistada en un café de Hong Kong unos días después de la promulgación en la región administrativa especial de la Ley de Seguridad Nacional redactada por Beijing.

Al igual que otras feministas chinas que fueron silenciadas en su país y que tuvieron que irse al extranjero, la joven se trasladó a la antigua colonia británica a finales de 2019, desde donde sigue organizando manifestaciones, debates y cursillos con sus compañeras que se quedaron en China.

Dos años después del surgimiento del movimiento #MeToo en China, «las feministas siguen presionando para que haya cambios, pero la realidad es que el gobierno chino ha seguido reforzando el control sobre la sociedad civil. Esto hace que todo activismo surgido de la base sea cada vez más difícil, incluido el relativo a los derechos de la mujer», dice Yaqiu Wang, investigadora de Human Rights Watch (HRW).

En 2011, Bao se unió a un grupo de mujeres militantes que organizaban performances artísticas en China continental para llamar la atención sobre la ausencia de baños públicos para las mujeres y sobre la violencia doméstica, entre otras cuestiones. La igualdad de género es algo que se ha venido defendiendo desde hace décadas en China, y el derecho de las mujeres al voto ya era reivindicado a finales del siglo XIX, pero estos mensajes permanecieron inaudibles durante mucho tiempo en una sociedad tradicionalmente patriarcal.

El 8 de marzo de 2015, para el Día Internacional de los Derechos de la Mujer, cinco mujeres activistas empezaron a distribuir pegatinas en los autobuses contra el acoso sexual. Fueron encarceladas durante 37 días por «incitación a la discordia» y «perturbación del orden público». «Eso es una muestra de que nuestros mensajes tuvieron un impacto», señala Bao, «y sirvió de estímulo para las mujeres, especialmente en las universidades, donde se realizan talleres para estructurar la movilización o para difundir llamamientos contra la discriminación laboral».

Pero bajo la presión demográfica por el envejecimiento de la población, la disminución de la tasa de natalidad (a pesar del fin de la política del hijo único en 2015) y la reducción de la mano de obra, el partido único está haciendo campaña para que las mujeres chinas tengan hijos y las está confinando más que nunca al papel económico de esposas y madres.

En 2015, la modernización de la ley de «seguridad nacional» le confirió a las autoridades mayores facultades, en particular para controlar internet. Unos meses después, una ley destinada a las ONG extranjeras terminó de «asfixiar a la sociedad civil», según Amnistía Internacional. «La ley introdujo muchas restricciones (en el registro, la financiación, las colaboraciones, etc.) para las ONG, lo que complica su supervivencia», dice Bao. Los eventos fuera de internet, dice, se han vuelto muy complicados de organizar desde entonces.

Cuando el movimiento #MeToo surgió en China, tras una encuesta realizada a finales de 2017 por Sophia Huang Xueqin sobre el acoso a las mujeres periodistas, las autoridades cerraron sitios web y cuentas feministas, censuraron el hashtag #MeToo, pero no lograron acallar el movimiento. Incluso en 2019 fueron organizadas algunas exposiciones sobre este tema.

El Partido Comunista chino es «paranoico respecto de todo lo que no puede controlar», dice Yaqiu Wang. Según ella, «las militantes feministas chinas han demostrado una sorprendente capacidad para organizarse y movilizar a la opinión pública».

Para esquivar la censura, los internautas recurren a ideogramas modificados, publican fotos retocadas o puestas al revés y utilizan diferentes códigos. «El movimiento #MeToo fue uno de los más influyentes, seguido por las personas comunes. No es el tema en sí mismo lo que alarmó a las autoridades, sino la propia organización de los internautas y activistas, y sus conexiones en el extranjero lo convirtieron en una cuestión muy delicada», apunta Bao.

El movimiento dio lugar a «muchos debates y al comienzo de una concienciación del público en general, así como de mujeres más educadas, diplomadas y descontentas con la sociedad china», dice Bao, que menciona, como ejemplo, los programas de televisión en los que, según ella, la emancipación de la mujer resulta, desde entonces, más visible.

Las discusiones actuales en las redes sociales parecen darle la razón, como, por ejemplo, las fuertes críticas al tribunal de Hunan, una provincia del centro del país, que se niega a concederle el divorcio a una mujer que acusa a su marido de violencia; o la indignación expresada por los internautas contra la universidad de Zhejiang (en el este del país) que no expulsó a un estudiante declarado culpable de violación; e incluso las críticas a Ke Jie, famoso jugador de go (juego de estrategia asiático), que hizo comentarios machistas y misóginos graves en la red social china Weibo, lo que provocó la ira de las feministas y de los internautas.

Sin embargo, las feministas están lejos de haber ganado la batalla. En 2018, Liu Jingyao, una estudiante de la universidad de Minnesota, fue virtualmente linchada en las redes sociales por denunciar al multimillonario Richard Liu -fundador de una de las mayores empresas chinas, JD.com- acusándolo de violación en un tribunal de los Estados Unidos.

En el ámbito político, «bajo presión, el gobierno chino ha introducido mejoras limitadas», dice Yaqiu Wang. En diciembre de 2018, la Corte Suprema incorporó el acoso sexual a la lista de «causas de reclamación», lo que permitió que las víctimas pudieran obtener reparación con mayor facilidad. Sin embargo, China todavía carece de leyes robustas contra el acoso sexual.

Las feministas, por su parte, «trabajan en la clandestinidad y no pueden realmente actuar porque no tienen los recursos humanos y financieros necesarios para crear grupos institucionalizados en todo el país», señala Bao, que se pregunta cómo podrá resistir el movimiento. Al estar bajo vigilancia, los activistas prefieren las reuniones físicas en lugar de las virtuales, utilizan aplicaciones de mensajería cifrada y tienen que optar por métodos «más sutiles».

«En la vida diaria, es muy difícil porque nunca sabes dónde están las líneas rojas. Las activistas tienen que navegar en las zonas grises de la ley y bajo las incertidumbres en las que se basa la sociedad china. Todo es complicado», explica Bao, y menciona presiones e intimidaciones diarias sobre ellas y sus familias.

«Una de las dificultades consiste en saber medir los riesgos: ¿cómo podemos llegar a un público más amplio y difundir nuestro mensaje más abiertamente sin poner en peligro nuestra seguridad? Nunca sabemos, cuando hablamos con gente nueva, si nos van a denunciar a la policía», explica Bao, y agrega que la vigilancia se incrementa cuando se acercan fechas importantes para el régimen, como el 4 de junio (masacre de Tiananmén en 1989), el 1 de octubre (fiesta nacional) o el mes de marzo (reunión anual del Parlamento).

Los hongkoneses tendrán que acostumbrarse a este tipo de presiones, dice. Con la llamada ley de seguridad nacional redactada por Beijing para frenar la disidencia política en la región administrativa especial, «los opositores van a tener que hacer la experiencia de la militancia bajo un régimen autoritario: van a tener que cambiar radicalmente su estrategia, su organización, su financiación y hacer un poco como nosotras», pronostica Bao.

La ley promulgada el 30 de junio tipifica vagamente como delito la secesión, el terrorismo, la subversión y la colusión con fuerzas extranjeras. «Los hongkoneses son respetuosos de la ley y no está acostumbrados a dirigentes que se mueven entre las zonas grises de una ley poco clara. Les va a resultar un choque cultural».

Nota: este artículo se publicó originalmente, en francés, en Mediapart. Traducción: Ruben Navarro (Correspondencia de Prensa).

Publicado enInternacional
 Autoridades de Salud de Rusia anunciaron el lanzamiento de la primera vacuna en el mundo contra el Covid-19.Foto Luis Castillo

Según la OMS, seis vacunas entraron a la final "fase 3" de pruebas clínicas (https://bit.ly/3iwhpNF), donde resaltan: tres de China –Sinovac, Sinopharm y Sinophar–; otra anglosueca, Oxford/AstraZeneca; otra estadunidense, Moderna/NIAID; y una híbrida: de dos chinas BioNTech/Fosun asociadas a la estadunidense Pfizer, integrante del “ Big Pharma” (https://bit.ly/3gEEcpJ).

La controvertida OMS omite, malignamente o por "comisión", el sonoro lanzamiento de la vacuna rusa que será la primera en el mundo contra el Covid-19 y que el centro nacional de investigación Gamaleya de Rusia “se prepara para registrarla (https://bit.ly/2XDZtZg)”, la cual es entronizada como el "momento Sputnik", en alusión al lanzamiento satelital en 1957 que colocó a la ex URSS en el primer sitial de la carrera en el espacio antes que EU.

Desde hace cuatro meses sigo la carrera por el primer sitial de las vacunas entre las empresas chinas y las anglosajonas cuando la rusa no aparecía en el radar.

De allí que sea asombroso el anuncio de Kirill Dmitriev, director del "Russia Direct Investment Fund" –un "fondo soberano de riqueza"– quien anunció el lanzamiento de la primera vacuna en el mundo para estos días (https://bit.ly/3fCWiay), quizá el 10 de agosto (https://bit.ly/2ETi3Gb).

Mijail Murashko, ministro de Salud de Rusia, aseveró que "la vacuna masiva (sic) está programada para octubre, y los primeros en recibir el fármaco serán los médicos y los profesores".

Los golpes bajos de los competidores no se han hecho esperar en EU, donde abultan su "preocupación" sobre la "seguridad" de la vacuna rusa (https://bit.ly/3gz4bPo).

Hace tres meses planteé el desencadenamiento de una "guerra nacionalista de vacunas entre Occidente y China" (https://bit.ly/3gEqTFX) ya que el primer país descubridor de la primera vacuna mundial obtendría una supremacía biotecnológica y un poder geopolítico sin igual.

The Wall Street Journal menciona el "nacionalismo de las vacunas" y su "nueva dinámica en la carrera para aplastar al coronavirus" que se (con)centra en el manejo nacional y sus alcances geopolíticos: la vacuna del coronavirus representaría un premio monumental para el país capaz de manufacturarla a gran escala, un triunfo civilizatorio (sic) comparable al alunizaje. Permitiría al vencedor revivir su economía muchos meses por delante de los demás y entonces seleccionar qué aliados obtendrían luego sus envíos” (https://on.wsj.com/3fFnlli).

En forma sorprendente, ninguna empresa rusa aparece en el top ten del Big Pharma, medido por sus ingresos, donde descuellan dos empresas chinas: China Resources (primer lugar del ranking) y Sinopharm (cuarto lugar), frente a tres de EU: Johnson&Johnson (segundo), Pfizer (quinto) y Merck (octavo).

Tampoco aparecían las dos empresas chinas cuando abordé hace 11 años el ranking del momento del Big Pharma que constituía un casi-monopolio anglosajón.

En 2009 aduje que "con o sin el brote súbito de infecciones inéditas, el siglo XXI estaba destinado a ser eminentemente biológico, donde la inmunidad, la genética, la bioquímica y la virología jugarán un rol determinante y cuando el armamentario farmacológico será de carácter estratégico, por lo que aquellos países que dispongan de la sapiencia nanobiotecnológica (un feudo de EU, guste o disguste) tendrán un gran avance y quizá dispongan hasta del control del género humano voluntaria o involuntariamente".

Y agregué tristemente en Bajo la Lupa: "Aquí resalta la inmensa vulnerabilidad del BRIC (Brasil, Rusia, India y China), ya no se diga de Latinoamérica y el mundo islámico, que han descuidado el rubro farmacológico tan relevante" (https://bit.ly/30DuLkN).

Hace dos meses alerté que "La guerra farmacológica y de vacunas entre el mundo anglosajón y China va viento en popa, pero ya van entrando otros actores poderosos como Rusia" (https://bit.ly/31tbMIV).

En 11 años cambió dramáticamente el panorama del Big Pharma: hoy con sus vacunas tanto Rusia y su "momento Sputnik" como la inventiva China están a punto de desbancar al casi-monopolio farmacológico anglosajón.

http://alfredojalife.com

Facebook: AlfredoJalife

Vk: alfredojalifeoficial

Youtube: https://www.youtube.com/channel/ UClfxfOThZDPL_c0Ld7psDsw?view_as=subscriber

Publicado enInternacional
Sábado, 01 Agosto 2020 06:01

Gigantes digitales, al banquillo

Gigantes digitales, al banquillo

Este 29 de julio de 2020, cuatro de las cinco mayores empresas tecnológicas del planeta, Google, Amazon, Facebook y Apple (GAFA), comparecieron en una audiencia pública ante el Congreso de Estados Unidos, acusadas de prácticas monopólicas contra competidores más pequeños, consumidores y usuarios. Siendo un aspecto clave de los impactos negativos de estas gigantes plataformas digitales, es sólo uno de los que caracterizan el poder económico, político y social sin precedentes que detentan.

El mercado de esas cuatro empresas juntas es actualmente de más de 5 billones de dólares estadunidenses (millones de millones). Junto con Microsoft (GAFAM), están entre las 10 con mayor valor de capitalización de mercado del mundo y de la historia del capitalismo. Apple, Alphabet, Microsoft y Amazon, junto con las petroleras Petrochina y Saudi Aramco, son las únicas seis compañías que han superado el billón de dólares en valor bursátil ( Trillion dollar companies, en inglés). Facebook sigue de cerca, valuada en 633 mil millones de dólares, similar a las plataformas digitales chinas Alibaba y Tencent.

En la audiencia, que duró más de cinco horas, los representantes de Google, Amazon, Facebook y Apple oyeron una larga lista de cuestionamientos, reunidos por la comisión antimonopolios, coordinada por David Cicilline, luego de un año de investigación y más de un millón de documentos. Jeff Bezos, fundador de Amazon; Marc Zuckerberg, fundador de Facebook (ambos entre los ocho hombres más ricos del planeta); los presidentes ejecutivos de Apple, Tim Cook, y Sundar Pichair, de Alphabet (dueña de Google), defendieron a sus empresas ante un muro de evidencias que difícilmente pudieron contestar.

Los casos presentados eran conocidos, pero no por eso menos graves. Por ejemplo, se mostró a través de correos electrónicos que Facebook compró a sus competidores Instagram y WhatsApp porque los percibía como una amenaza a su control de los usuarios, algo que también fue la intención de Alphabet (Google) al adquirir YouTube. Se evidenció que Google roba información a empresas más pequeñas, por ejemplo las reseñas de Yelp sobre restaurantes, y ante la queja de ésta amenazó con asegurar que ya no saldría en los resultados de búsqueda. Google controla 90 por ciento de las búsquedas en línea. Las acusaciones contra Apple giraron en torno a la imposibilidad de que sus clientes usen aplicaciones de otros desarrolladores.

Amazon superó en ventas minoristas a Walmart, el mayor supermercado del planeta, desde 2019. Con la pandemia sus ganancias aumentaron exponencialmente, convirtiendo a Bezos en el hombre más rico del mundo, con una fortuna personal de 181 mil millones de dólares. El control de Amazon sobre sus proveedores es brutal, con poder de llevar a la quiebra a los que no pueden o no quieren entrar en sus condiciones. Quedó claro que también copia, fabrica con su marca y vende más baratos (al principio) los productos más rentables de otras compañías, llevándolas a morir.

Además de lo anterior, se mencionó también, pero muy lejos de la verdadera dimensión que tiene, la manipulación de los datos e información con impactos políticos y discriminatorios. Lo particular de esta audiencia fue el alto nivel de preparación que trabajó la comisión antimonopolios, que hizo incluso titubear a los ejecutivos. Hace dos años Zuckerberg tuvo que acudir a responder al Congreso por la “filtración” (o venta) de los datos de más de 80 millones de usuarios de Facebook a la empresa Cambridge Analytica, a partir de lo cual ésta y sus ejecutivos influyeron decisivamente, por métodos abiertos y subliminales, en la elección de Trump y otros personajes, como Bolsonaro en Brasil. En esa ocasión Zuckerberg tuvo el control del debate frente a congresistas que apenas entendían el tema y salió librado con una multa de 5 mil millones de dólares, que no es poco pero fue mucho menor a las ganancias que obtuvo y al valor de repunte inmediato de sus acciones apenas se emitió la sentencia.

Llama la atención que no citaran a Microsoft y su fundador Bill Gates, quien junto con GAFA controla más de la mitad del mercado global de plataformas digitales. Probablemente porque Microsoft fue citada a una audiencia similar hace 22 años para responder por su monopolio en el mercado de software, proceso que influyó en la estructuración de la compañía y cambió algún plan, como el desarrollo de teléfonos. No obstante, Microsoft y su poder actual de nubes de cómputo, inteligencia artificial y manejo de datos masivos ( Big data) juegan un papel fundamental en el control de economías y políticas, junto con los otros cuatro monstruos de la digitalización.

El tema del control monopólico de mercados es definitorio, pero solamente uno de los aspectos cruciales que implican estas nuevas formas de acumulación capitalista a partir de los datos sobre la vida de todas y todos, que conforman el llamado “capitalismo de la vigilancia”, tema que debemos entender y organizarnos colectivamente para enfrentar. No se trata sólo de tecnologías digitales, sino que la digitalización ha entrado en todos los aspectos de la vida productiva y social. Una contribución interesante a este debate es la revista Internet Ciudadana (https://al.internetsocialforum.net/publicaciones/)

*Por Silvia Ribeiro, nvestigadora del Grupo ETC

Electrosensibilidad, 5G y el determinismo biológico como caballo de Troya

Existe todo un movimiento organizado que reivindica una moratoria en la implantación del 5G, la reducción de las emisiones de estas radiaciones y un mayor estudio de sus efectos sobre la salud. Los argumentos de los promotores de su desmantelamiento son diversos: ambientales, energéticos, decrecentistas, por los problemas que generará en la investigación astronómica, o por motivos de salud. En este último, sus detractores van desde los que afirman que es causante de la electrosensibilidad, una enfermedad “ambiental emergente”, que sufren miles de personas y cuya etiología no ha sido descubierta, a ser responsable del incremento de enfermedades como el cáncer; pasando por teorías como que es causante de la pandemia de la COVID19. 

La divulgación científica de masas afronta este asunto como otro objetivo blando, tipo homeopatía, chemtrails, etc. Y lo hace con arrogancia, autoritarismo y cientifismo. Siendo el cientifismo el motor del negacionismo científico. Además, desde los 80, la medicina se encuentra en un proceso de “biomedicalización”, que consiste en una transformación tecnocientífica de los conceptos de salud y enfermedad (Clarke, 2003). La biomedicalización tiene un brazo tecnocientífico, donde lo sanitario se mercantiliza, donde la tecnología domina lo epistemológico. La medicina, una “ciencia social” (Rudolf Virchow), que de manera holística (término denostado) debería afrontar el bienestar humano, se ha convertido en un taller de coches. Un coche funciona o no, y cuando se estropea se diagnostica el problema y se intenta arreglar. 

Otro elemento fundamental de la biomedicalización es que ha extendido en las sociedades una ideología reduccionista, el determinismo biológico. Aquel dogma por el que todo fenómeno en los organismos se puede reducir a una fenómeno biológico. Desde un resfriado a una depresión tiene una explicación biológica de que algo en el coche no va bien. Sin embargo, aunque el material que compone el coche es acero y plástico, pero esos materiales, sus engranajes, no explican el funcionamiento del coche. De igual manera, las neuronas y sus conexiones son la base material de la consciencia, pero no la explican. Así, si algo cambia en esa base material repercutirá en el comportamiento, las emociones, etc. pero eso no significa que los cambios en las emociones estén causadas por alteraciones comprensibles en la materia. Atención, no estamos defendiendo la existencia del alma como entidad separada de la materia, sino el idealismo por el que la ideología reduccionista dominante pretende que las propiedades emergentes como la consciencia se reduzcan a mecanismos biológicos.

El tercer elemento es el solucionismo. Tenemos la explicación biológica (mecanicista), tenemos la tecnología (tecnociencia) – y si no, es cuestión de tiempo y recursos producirla – y por tanto tenemos la solución, tecnológica. Este fenómeno, que apenas tiene unas pocas décadas, acelerado por desarrollos tecnocientíficos como la genómica, tiene profundas consecuencias sociales y médicas.

Pongamos como ejemplo la depresión, cajón de sastre de criterios muy laxos, que casi siempre tiene unas causas estructurales (económicas, emocionales, históricas) y, por tanto, habría que afrontarlas de manera sistémica. Sin embargo, la ideología biologicista ha hecho que ya no sea un fenómeno que trasciende al individuo que necesita por un lado de cuidados, sostén y psicoterapia, abordaje individual, y por otro de soluciones estructurales (laborales, económicas, sociales), sino un fenómeno biológico que puede ser corregido mediante tecnología. Tú no estás jodido porque en este mundo lo raro es no estarlo, sino por tus desequilibrios en la serotonina. La consecuencia de este fenómeno es la medicalización de todos los fenómenos categorizados como “enfermedad”. Por eso, a menudo se habla de que se están generando nuevas enfermedades (enfermos). Otros ejemplos son el trastorno de déficit de atención e hiperactividad, o el autismo. Es obvio que no puede ser que en solo unos pocos años nos hayamos encontrado con una epidemia de autismo, sino que se están catalogando como ese síndrome una variedad enorme de sufrimientos, para así abordarlos de manera determinista. 

Porque la biomedicalización y la ideología biologicista no solo lleva al tratamiento biológico de todo lo considerado enfermedad, sino a la parcelación y segmentación de fenómenos psicológicos, y a menudo culturales, para conseguir “el diagnóstico”. Surge el paradigma de la “enfermedad mental”, que lleva asociado por supuesto el negocio de la psicofarmacologia expansiva.

En esta década, con el abaratamiento de la secuenciación masiva, este biologicismo con los fenómenos psicológicos (con o sin sufrimiento), ha llevado a un fuerte resurgir de una neo-eugenesia, financiada con dinero público, con la que estos “científicos” asocian patrones de expresión génica con la susceptibilidad a la pobreza, a la posibilidad de ser víctima de abuso infantil, o a la homosexualidad. Y por tanto, susceptible de corrección de todas estas desviaciones de la norma.

Por otro lado, y con la crisis de la Covid-19 se está viendo acentuado, existen muchísimas personas que sufren a las que la biomedicina es incapaz de diagnosticar, o sea, de encasillar. Para ello, continuamente se generan nuevas categorías “médicas” sin etiología biológica, cajones de sastre para personas sufrientes, mientras se encuentra el “marcador”. Pero claro, para la biomedicina, si no tienes un relato biológico, ahí se incluirían muchísimas “enfermedades raras”, eres una persona enferma de tercera división, cuando no directamente psicosomático, y por tanto loca.

Aquí podemos introducir otro elemento. La arrogancia científica y médica a la que llaman “medicina basada en la evidencia”. De esa manera se arrogan la autoridad para decir qué es una enfermedad, o una “histeria”, que tiene que ser tratada como enfermedad mental no catalogada, con fármacos anuladores.

Entonces, las personas sufrientes, que no encajan en el dogma del todo es biológico, ¿qué tienen que hacer para ser cuidadas y atendidas para mejorar su estado? Buscar y hacer lobby para que se busque la fuente biológica de su mal. ¡Qué remedio! Porque si no, son simplemente mujeres vagas, quejicas, histéricas, que quieren una paguita por no hacer nada. El clavo ardiendo es la prueba de lo material, lo biológico, que hará que los señores, médicos y científicos, pero también jueces y seguridad social, entonces sí, se fijen en su sufrimiento. Si no, ni ayuda médica, ni ayuda social.

¿Con qué problema nos encontramos? ¿Cómo resolvemos este entuerto sin paternalismos, condescendencia ni pensamiento mágico o postulados anticientíficos?

Pues es un temazo, como dicen. En una sociedad donde lo que no tiene base material no existe, y donde hay que explicarlo todo de manera mecanicista, no hay cabida para fenómenos que la ciencia al uso no puede explicar. Parto del escepticismo, o sea, de que la ciencia no ha desvelado todos los misterios de la naturaleza, y que a lo mejor no lo podrá hacer.

Pero estamos convencidos de que existe una vía de en medio, una alternativa al dualismo. No existen evidencias en la física o la biología que expliquen que la 5G, esa longitud de onda de la TDT, una onda de radio, sea causante de todos esos efectos biológicos que desde grupos como Plataforma STOP 5G, Ecologistas en acción o la asociación Electro Químico Sensibles por el Derecho a la Salud se dicen. En esta última he buscado alguna referencia científica (revisada por pares) pero no tienen ninguna en su página. Me han enviado decenas de textos, vídeos, conferencias sobre los efectos de estas radiaciones sobre la biología y sin embargo aún nadie me ha mostrado nada coherente con el consenso científico y la biología fundamental. 

Las personas de esos colectivos, el “consenso científico” lo asocian al autoritarismo. Sin embargo, tomado con sano escepticismo, el consenso científico es lo que nos permite agarrarnos a una realidad cada vez más volátil, más dependiente de los relatos, pensamientos mágicos y bulos. Véase por ejemplo el cambio climático, si no fuese porque las organizaciones ecologistas se han basado y agarrado al consenso científico, estaríamos aún peor. La evidencia científica debe ser publicada en revistas científicas y revisadas por pares, y para que haya consenso tiene que ser reproducida por grupos independientes. Y al contrario también hay ejemplos. No hay consenso científico en que la energía nuclear sea una alternativa a las energías fósiles, sin embargo, sí hay un potente lobby científico pro-nuclear. 

Y eso es lo que más desconcierta en Ecologistas en acción. Hoy día son el colectivo que mejor sabe leer la evidencia científica en aspectos ambientales y de crisis energética, así como muchos de sus miembros son los que mejores propuestas anticapitalistas tienen. Sin embargo, en aspectos como la “contaminación electromagnética” es justamente lo opuesto, no interpretan correctamente la evidencia. Evidentemente esto tiene que ver con su historia y su pluralidad. 

Ecologistas apoya la “Declaración científica internacional de Madrid”.  En ella se hacen afirmaciones muy serias: “La exposición a campos electromagnéticos artificiales…generan una situación indiscutible e insoslayable de impacto en la salud pública”; Pongamos otro ejemplo: “resoluciones firmadas por cientos de científicos y médicos independientes que están alertando de que estas tecnologías, “en niveles miles de veces por debajo de las directrices legales actuales”, “son extremadamente dañinas para toda clase de vida”. Ponen un enlace, pero ahí no encuentro ningún artículo científico. Después siguen: “Dos mil artículos científicos revisados por pares hablan de cáncer, estrés celular, radicales libres dañinos, daños genéticos, cambios estructurales y funcionales del sistema reproductivo, déficit de aprendizaje y memoria, trastornos neurológicos…” ¿hablan? Por supuesto que hay muchísimos estudios al respecto, pero ¿esos dos mil artículos concluyen que esas radiaciones son “extremadamente dañinas para toda clase de vida”? 

¿Existe toda una conspiración para ocultar esa clamorosa evidencia por parte de científicos e instituciones?

En Rebelion.org se publicó esta entrevista a Blanca Salinas Álvarez, miembra de Ecologistas en acción. Este párrafo de la entrevista es muy representativo:

Las investigaciones apuntan a que los químicos y las ondas interactúan. Muchos de los químicos que todos tenemos en sangre (la media es de 40 químicos, sólo el 2% de ellos estudiados antes de su introducción en el mercado) son xenoestrógenos, disruptores endocrinos que imitan a los estrógenos, hormona femenina por excelencia. Se acumulan en la grasa y las mujeres tenemos un 20% más de materia grasa, luego somos bioacumuladoras. Estas sustancias alteran todos los equilibrios hormonales femeninos y afectan también al sistema nervioso, inmunológico y celular. Estudios científicos apuntan a que las ondas electromagnéticas agravan el problema, pues entre otras cosas, abren la barrera hematoencefálica que protege al cerebro (lo que posibilita que esos químicos accedan a él) y abren excesivamente los canales iónicos celulares dependientes de voltaje, especialmente los canales de calcio, generando un fuerte estrés oxidativo y graves daños celulares y metabólicos.

Estas afirmaciones plantean problemas de comunicación graves al no tener ningún sentido biológico. Si alguien dijera que los aviones vuelan porque a 11 mil metros hay menos gravedad, todo el mundo se daría cuenta que no tiene sentido, que la gravedad sigue siendo lo suficientemente alta a esa altura para hacer caer el avión. Y eso se sabe porque la física lo ha demostrado (no solo la experiencia). Sin embargo, cuando alguien sin formación en biología dice que los disruptores interaccionan con las ondas electromagnéticas y abren los canales iónicos dependientes de voltaje, especialmente los canales de calcio, generando estrés oxidativo… Se han puesto muchas palabras de biología raras seguidas sin ningún sentido. 

Y así podríamos poner muchísimos ejemplos de la pobrísima calidad epistemológica del argumentario sobre salud y 5G. Pero, de nuevo, el diálogo es inviable cuando para las cuestiones de cambio climático el consenso científico sirve, mientras que para las cuestiones de biología celular ni siquiera los libros de texto, el ABC de la biología más que demostrada vale, y se convierte entonces en arrogancia cientifista. 

Para los que estamos en contra de la implantación del 5G por motivos ambientales y socio-políticos (desarrollismo vs. decrecentismo), nada nos gustaría más, de verdad, que encontrar un buen artículo, con sus controles, que demuestre un efecto tan pernicioso sobre la salud. Es muy importante dejar claro que el que no se hayan demostrado sus efectos biológicos, no quiere decir que haya que afirmar categóricamente que no existan. De hecho, la OMS, a través de la IARC, catalogó en 2011 a las radiaciones no ionizantes de los móviles dentro del grupo 2B de los posibles riesgos de cáncer, grupo en el que están los agentes que es posible que sean cancerígenos. Es decir, se tiene algún indicio de peligro a las dosis que estamos recibiendo pero no es en absoluto convincente y, ni mucho menos, es probable que lo haya. La lista 2B de la IARC recoge actualmente a 313 agentes clasificados como «Posibles carcinógenos en humanos”. O sea, hay evidencia que no llega a ser concluyente de que la exposición puede causar cáncer en humanos. ¡Como los vegetales en escabeche!

La IARC no determina riesgos, solo trata de determinar si un agente es cancerígeno o no. Si mete un agente en una lista es por algo. En sucesivas revisiones puede quitarlo de la lista o subirlo de categoría. 

A partir de aquí, el sano escepticismo nos debe hacer exigir que se sigan tomando datos epidemiológicos y estudios biofísicos de las improbables interacciones entre ondas de baja frecuencia y los organismos. Por otro lado, luchar contra el determinismo biológico y por el cuidado en igualdad de condiciones de todas las personas afectadas por cualquier dolencia sin base biológica (probada). Esos cuidados se deben hacer de manera integral y desde diversas disciplinas sin menoscabar ninguno de sus derechos y por supuesto sin estigmatización. 

Por Alfredo Caro Maldonado | 22/07/2020 

Alfredo Caro Maldonado @cienciamundana, es doctor en biología celular

Miércoles, 15 Julio 2020 05:48

El Reino Unido la excluye del 5G

El Reino Unido la excluye del 5G

El gobierno británico se suma a las sanciones de EE.UU. a la multinacional china.

 

El Reino Unido excluyó a Huawei del desarrollo de su red 5G. El gobierno británico anunció que a partir de 2021 prohibirá a los operadores de telecomunicaciones adquirir esa tecnología de la empresa multinacional china. Toda la infraestructura aportada hasta ahora por Huawei será eliminada del territorio británico de aquí a 2027, estableció el gobierno de Boris Johnson. La decisión retrasará la entrada de esta tecnología en Gran Bretaña y provocará el aumento de costos. Sin embargo, el gobierno conservador la avaló argumentando que las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos a la compañía asiática cambiaron las circunstancias.

La exclusión de Huawei fue anunciada por Oliver Dowden, ministro de Cultura, Digital, Deportes y Medios de Comunicación, ante la Cámara de los Comunes. El anuncio se hizo tras una reunión con el Consejo de Seguridad Nacional, presidido por Johnson y formado por algunos ministros y el abogado del Estado. Previamente el Consejo tuvo que anular otra decisión tomada en enero en la que había autorizado a Huawei el acceso a partes no estratégicas de la red 5G.

El ministro explicó que las circunstancias habían cambiado. El Consejo tomó en consideración la decisión anunciada en mayo por EE.UU. de restringir la venta de chips de fabricación estadounidense a la gigante asiática. Según Downey, la sanción de la administración Trump a Huawei pondría en peligro la cadena de suministro. “Limitan la capacidad de Huawei de producir productos importantes”, sostuvo Downey. Y explicó que el Reino Unido no tiene la confianza de poder garantizar la seguridad del futuro equipamiento 5G de Huawei. “Para ser claros, desde el final de este año, los operadores de telecomunicaciones no deben comprar ningún equipamiento de 5G de Huawei, y, cuando se apruebe la ley de seguridad en las telecomunicaciones, será ilegal hacerlo”, dijo. Dowden. También admitió que la exclusión de la empresa china retardaría entre 2 y 3 años el desarrollo de la red de alta velocidad en el país. Además aumentará el costo de la misma en unos 2000 millones de libras (2500 millones de dólares).

Publicado enInternacional