Explosión en Gaza el 22 de julio 2021. — Mohammed Asad / APA Images Via ZUM / DPA / Europa Press

Solo en el mes de julio la aviación israelí ha bombardeado la Franja de Gaza en dos ocasiones. El pretexto es el lanzamiento de algunos globos incendiarios por parte de las milicias palestinas. Este tipo de actividad militar tiene por objetivo apartar la atención de la continua expansión colonial israelí por la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén.

 26/07/2021 21:35

Eugenio García Gascón

Los bombardeos de la aviación israelí sobre la Franja de Gaza se repiten con una periodicidad de algunos días, ahora en respuesta al lanzamiento de globos incendiarios por parte de las milicias palestinas, globos que en ocasiones causan pequeños incendios en los campos de cultivo de los agricultores de la zona.

Aunque los bombardeos son el elemento más visible de la crisis permanente derivada de la actitud israelí respecto a Gaza, las autoridades políticas y militares están aprovechando la ocasión para restringir la pesca de los botes palestinos en el Mediterráneo. El área de pesca se ha reducido una vez más a solo seis millas de la costa, es decir la mitad de lo que se permitía hasta ahora.

Los últimos bombardeos tuvieron lugar el domingo, después de que las milicias lanzaran varios globos rudimentarios desde el enclave causando pequeños incendios y ningún herido. Los bombardeos, que tampoco causaron bajas entre milicias ni civiles palestinos, se cebaron en una superficie abierta en el centro de la Franja y en un campo de entrenamiento de Hamás en la localidad sureña de Jan Yunis.

 “La decisión (de bombardear la Franja) se adoptó a raíz del continuado lanzamiento de globos incendiarios desde Gaza hacia Israel, lo que constituye una violación de la soberanía israelí”, dice el comunicado divulgado por el ministerio de Defensa en Tel Aviv.

La política israelí consiste en acusar a Hamás de cualquier actividad de la resistencia desde Gaza, puesto que Hamás es responsable de la Franja desde que tomó el poder por la fuerza en 2007, meses después de ganar las últimas elecciones celebradas hasta ahora sin que la Autoridad palestina del presidente Mahmud Abás reconociera y aplicara los resultados de los comicios.

Con el cinismo habitual, Israel añadió que Hamás es responsable de los daños que las milicias causan a los civiles israelíes, ignorando que su ejército y los radicales colonos judíos cometen toda suerte de atropellos a diario contra los civiles palestinos de Cisjordania, causando un goteo constante de muertos, heridos y detenidos.

Hamás ha advertido repetidamente contra las actividades de las fuerzas de ocupación y los colonos en Cisjordania, especialmente contra Jerusalén oriental. Esas actividades que refuerzan la ocupación y acorralan y humillan a los palestinos fueron las que provocaron la última confrontación armada entre durante once días de mayo con un balance de 248 palestinos y 13 israelíes muertos.

Los precarios ataques de las milicias por medio de los globos incendiarios obedecen al deseo de incordiar a Israel y recordar que la Franja está sometida a un bloqueo muy estricto mediante el que Israel controla todo lo que entra y sale del enclave convirtiendo la vida de dos millones de civiles en un infierno desde hace casi tres lustros.

El nuevo gobierno presidido por Naftalí Bennett mantiene la política de exprimer ministro Benjamín Netanyahu consistente en responder con bombardeos a cada una de las acciones de las milicias puesto que de esta manera se presenta el conflicto, ante la comunidad internacional, como un enfrentamiento entre dos fuerzas más o menos parejas.

Para Israel la verdadera guerra no es la de Gaza, que es en sí misma una distracción, sino la que se desarrolla a diario en Cisjordania, incluida Jerusalén, donde las fuerzas israelíes y los violentos colonos van incrementando la ocupación ante la pasividad de la comunidad internacional.

Sin ninguna actividad racional, los europeos, guiados por el presidente Emmanuel Macron y la canciller Angela Merkel, persisten en dejar que Israel vaya haciendo y deshaciendo a su antojo en Cisjordania, donde se ha creado una situación prácticamente irreversible que trae sin cuidado a los líderes europeos, pese a que debería preocuparles por las consecuencias que tiene periódicamente para Europa y, desde luego, para toda la región.

En este contexto, el cambio de administración en Washington apenas se ha traducido en pequeñas acciones simbólicas. De entrada, no hay en el horizonte unas negociaciones entre Israel y los palestinos, aunque por otra parte la vía de las negociaciones hace muchos años que descarriló y no hay ninguna esperanza de que ahora vaya a funcionar.

La voluntad del presidente Joe Biden es todo un enigma. Es verdad que existe un grupo de representantes demócratas que le están presionando para adoptar de una vez por todas medidas que resuelvan el conflicto, pero la popularidad de Biden no ha despegado en los seis meses que lleva en la Casa Blanca y por lo tanto su margen de maniobra es reducido.

Además, los israelíes le han pedido que no haga nada mientras la Kneset no apruebe los presupuestos para el año que viene, algo que ocurrirá en las próximas semanas, dado que la coalición de gobierno es muy precaria y cualquier iniciativa de paz traería como consecuencia inevitable una caída del gobierno.

En estas circunstancias, lo más probable es que los incidentes en la Franja de Gaza continúen como hasta ahora, con sus altos y sus bajos, aunque es obvio que ese no es el problema real sino solo un espejismo con el que Israel oculta la brutal ocupación militar y la continuada expropiación de los territorios palestinos.

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Nueva estrategia de EEUU en Afganistán: "Modelo Sirio + Yihadismo"

¿Realmente EEUU se retira de Afganistán?

Para empezar:

  1. Recuerden que "la verdad es la primera víctima de las guerras" y, obviamente, bajo el mando de la OTAN unos 45 países del mundo no ocuparon Afganistán con 300.000 soldados para atrapar a un terrorista ni para desmantelar "el terrorismo islámico. El objetivo, más bien, fue deshacer la alianza entre China y Rusia sellada en julio del 2001 en la Organización de Cooperación de Shanghái (la OCS). La actual guerra de EEUU contra China también está empapada de artimañas.
  2. Que el Pentágono puede mentir, no solo al mundo, sino a su propio comandante. Así lo confesó James Jeffrey, enviado especial de EEUU para Siria, que ocultó al presidente Trump el verdadero número de soldados estadounidenses ‎en Siria para que dejase de insistir en la retirada de las tropas. Trump, que es el segundo presidente de EEUU en denunciar la presión del Complejo Industrial-Militar para militarizar la política exterior de EEUU después de Eisenhower, tuvo que despedir a su secretario de Defensa Mark Esper por incumplir sus órdenes al respecto y acabó ser odiado por los generales de la OTAN.
  3. EEUU nunca ha ocupado un espacio estratégico para luego abandonarlo. Han pasado ya 76 años del fin de la Segunda Guerra Mundial y aún mantiene tropas y bases en los países derrotados.
  4. La condición anunciada de Joe Biden para dejar aquel país era que los talibán cortasen su relación con Al Qaeda; pues, el Departamento del Tesoro de EEUU dice que "Al-Qaeda está ganando fuerza en Afganistán bajo la protección de los talibanes", sin influir en la decisión del presidente.
  5. El argumento de Biden para sacar las tropas de Afganistán es que China se ha convertido en la prioridad número 1 de su política exterior (en eso consistía la "Doctrina de Obama"), pero:
  6. ¡Afganistán comparte frontera con China  y lo más "tentador" es que lo hace con la provincia Sinkiang donde viven los "musulmanes uigures", a los que EEUU pretende "liberar".
  7. Las tropas, en vez de irse a "casa", serán reubicadas en los países vecinos para seguir "luchando contra el terrorismo", afirma. ¿Qué sentido tiene dejar once bases militares en el propio Afganistán para ponerse a rogar a los países vecinos para que le alquilen una, o lanzar misiles desde las bases en el Golfo Pérsico?
  8. ¿O es que están huyendo del país como bomberos pirómanos?

Biden lanza la nueva guerra bélica en Afganistán con el fin de ganar en la guerra comercial y económica con China. Todos los países de Asia Central están integrados en la Iniciativa de la Franja y la Ruta china que une Asia con Europa a través del Cáucaso. EEUU no iba a permitir que Kabul firmase con Beijín una extensión del Corredor Económico China-Pakistán (CPEC) cruzando Afganistán. Pues, mientras EEUU se hundía en las guerras que ha fabricado, Rusia y China han modernizado sus economías, consolidando su posición en el escenario mundial.

Modelo sirio para cambiar Eurasia

Una vez conseguido los principales objetivos en Siria, la Administración Obama-Biden, al no encontrar una alternativa viable a Bashar al Assad (al que tampoco pretendían eliminar  para salvar el acuerdo nuclear con Irán), puso en marcha en 2014 el Plan B: convertir Siria en un gran pantano para hundir y desgastar a Rusia, Irán, Hezbulá, Hamas, Turquía, Emiratos Árabes, y Arabia Saudí enfrentándoles en favor o en contra de Assad; como guinda, soltó a los yihadistas para destruir las infraestructuras y la sociedad sirias, el último enemigo árabe de Israel (tras eliminar a Iraq y Libia). Misión cumplida, el Pentágono trasladó en 2015 al Estado Islámico a Asia central justo para convertir al estratégico Afganistán y la zona de influencia china, rusa, iraní e india, en otro nudo de tensión permanente y arrastrar a dichos estados a una guerra de desgaste.

La nueva fase del intento de EEUU de mantener su hegemonía planetaria representa los dos siguientes rasgos:

- En nombre del multilateralismo, serán los aliados –en este caso de bajo perfil como Pakistán, Turquía, o Bulgaria-, quienes protejan tanto el capitalismo como los intereses de Washington en esta región (que incluye salvar la producción de opio que es de unas seis mil toneladas por año). Para ello, Biden ha exigido para 2022 un presupuesto de 3.3 mil millones de dólares en ayuda militar para sus hombres en Kabul, que seguramente serán islamistas, este increíble invento del Pentágono.

- Recuperar a Pakistán, que dirige y organiza a los talibanes, y que había sido lanzado a los brazos del país de Mao Zedong por Obama cuando éste quiso atraer a la India hacia su política anti-china. El regreso de Islamabad a la órbita de la OTAN, a cambio de gobernar Afganistán, cambiará radicalmente el balance de fuerzas en Asia, en perjuicio tanto a Nueva Delhi como de Beijín. De hecho, el papel de Islamabad es impedir la formación de "Chindia", una alianza entre los dos estados más poblados del planeta.

- La externalización de la guerra, y el uso casi exclusivo de mercenarios, por ser más baratos, sus acciones no comprometen a los "defensores de los derechos humanos"  y de su muerte nadie se entera. El Pentágono reconocía en enero pasado que contaba con 18.000 contratistas (que a su vez subcontratan a otros miles), disfrazados de los lugareños en Afganistán, frente a 2.500 soldados oficiales. La compañía DynCorp International, por ejemplo, recibió en 2019 unos 7.000 millones de dólares en contratos gubernamentales para entrenar al ejército afgano (cuyos miles de soldados han huido o se han unido a los Talibán), administrar bases militares en Afganistán, y hasta proporcionar traductores. Cuantas más guerras y más largas, más ganancias para estas empresas de crimen organizado, a menudo dirigidas por exmilitares. En Iraq, los propios "diplomáticos" estadounidenses, John Negroponte y Robert Ford, crearon en 2003 los Escuadrones de Muerte sunnitas y chiitas con el fin de provocar una larga guerra civil. La DynCorp, una de cerca de 150 Compañías Militares Privadas (PMC), ha aumentado su cotización en la bolsa por valor de 915 millones de dólares.

La región organiza su defensa

Los países vecinos ven la retirada de los soldados oficiales de EEUU como una amenaza que no una oportunidad para aumentar su influencia. Han intentado comprar la fidelidad de algunos de los señores de la guerra afganos para proteger sus intereses. Rusia y China, además, están utilizando su poder en los organismos centroasiáticos como La Organización del Tratado de Seguridad Colectiva y la OCS, para impedir que EEUU consiga bases militares en la zona. El país que más les preocupa es Uzbekistán. Su presidente Shavkat Mirziyoyev visitó Washington 2018, para firmar un acuerdo de cooperación militar. Zalmai Khalilzad, el enviado especial de EEUU para Afganistán ha estado de visita en esta región, tanteando. En mayo pasado, el único invitado extranjero al Desfile de la Victoria en la Segunda Guerra Mundial en la Plaza Roja de Moscú fue el presidente de Tayikistán, Emomali Rahmón. Su país recibirá sistemas de misiles antiaéreos portátiles Verba, y las instalaciones militares rusas en Kirguistán y Kazajstán estarán más vigilantes. China ya cuenta con una estrategia de lucha contra el llamado "Tres males": terrorismo, separatismo y extremismo religioso.

Irán cuenta con el ejército Fatemiyun, compuesto por los emigrantes afganos y entrenado en la guerra siria, y acaba de recibir a una delegación de Talibán en Teherán. En 2016, un dron estadounidense asesinó a un jefe del grupo Mullah Akhtar Mansour, nada más regresar de la capital de Irán a Afganistán.

Turquía, sin ser vecino, mantiene lazos con el general uzbeco Rashid Dostum. Biden el ah asignado la custodia del aeropuerto de Bagram, aunque ya ha recibido la advertencia de los Talibán: ¡ni se le ocurra hacerlo! Sería tratada como "agresora".

La extremaderecha islamista talibán, bajo el liderazgo de los "jeques" (apodo dado a los generales de la inteligencia pakistaní), al conquistar una ciudad desata el terror: latigazos a las mujeres por llevar tacones o pañuelos en vez de burka es sólo una tarjeta de visita. Están colocando minas en las aldeas para que miles de desplazados no regresen a sus hogares, lo cual demuestra que su objetivo no es gobernar el país sino convertirlo en un Estado Fallido y desgarrado, desde donde poder chantajear a los países vecinos.

Fracasa el objetivo de la OTAN en convertir este país en un espacio para el uso militar en Asia Central. Ahora sólo pretende atrapar a los países rivales de la zona en este atolladero: si Afganistán no es para mí no será para nadie. No se descarta una partición del país en líneas étnica y religiosa (que implica "la limpieza" de cientos de miles de personas) para poder controlarlo.

Habrá resistencia armada, aunque no bajo el liderazgo de las fuerzas progresistas, duramente perseguidas. Pero, las mujeres y los hombres afganos, respaldados por los burócratas traicionados de Kabul –llamados "republicanos" frente a los "islamistas"-, incluido el presidente Ashraf Ghani, que en vano viajó a Washington para hacer cambiar la decisión de Biden.

Se gesta una nueva Eurasia, con nuevas fronteras, realineaciones y otro rostro, marcada por la decadencia de un imperio que se niega asimilar su descomposición.

Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes:  y la locura de EEUU en Afganistán es repetir el mismo escenario del 1996, cuando instalaron a los Talibán en el poder: El yihadismo global sigue sirviendo a los mismos objetivos desde finales de los setenta.

23 julio 2021

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Entre saboteos y festejos asoman los fines a los cuales se sirve

El desangre de nuestra región por el poder de las armas no tiene límites, pues cada día que sigue transcurriendo es una gota de tormento para la vida campesina. Ya se le prohíbe al campesino sembrar en su propio lote de tierra. El Estado de ninguna manera ha buscado cómo proteger la vida digna del campesinado en nuestra región y en el resto del país, pues los paramilitares y otras numerosas estructuras armadas que se alimentan del reciclaje de la guerra que paradójicamente ha sucedido a los “acuerdos de paz”, controlan el país a su antojo y el que más sufre las consecuencias al fin y al cabo es el campesino, que las tiene que enfrentar en el día a día, en las diversas regiones del país.

¿Hasta cuándo se va permitir que se destruya la moral del campesino? Se nota que los grupos armados buscan cómo desesperar a la población civil para que abandone sus tierras, con el fin de que las empresas multinacionales mineras hagan de las suyas con los recursos naturales, destruyendo la vida en los territorios.

Este cáncer paramilitar destructor que el gobierno no quiere erradicar de esta y otras regiones porque lo necesita para controlar lo que no pueden hacer a plena luz las fuerzas militares, está acabando con los sueños de los niños y niñas que reclutan a diario. El campesino se ve cada vez más asfixiado en su propia parcela, pero eso es algo que no le ha importado al gobierno.

Las veredas de San José son corredores paramilitares y de fuerza pública. No se percibe el más mínimo enfrentamiento entre ambas fuerzas, pero la “malicia indígena” de nuestro campesinado ha detectado claramente las supuestamente disimuladas estrategias de coordinación y unidad de acción entre ambas.  Cuando estaban las FARC, por el contrario, la hostilidad era feroz, pero al accionar sus armas los militares, las dirigían predominantemente contra la población civil, bajo la consigna de los “falsos positivos”, para no arriesgar la integridad militar en combates reales. En el conflictivo panorama actual, el paramilitarismo cuenta con toda la aquiescencia estatal y mediática, como fuerza eje de control territorial, ya se sabe al servicio de quiénes.

Los hechos de los cuales dejamos constancia son los siguientes:

  • El domingo 04 de julio de 2021, tuvimos conocimiento de que los paramilitares están comprando casas o terrenos en las veredas de San José para construir allí viviendas para los “PUNTOS” (o informantes) que tiene esta estructura en cada vereda para el control de la población civil en la zona.
  • Ese mismo domingo 04 de julio de 2021, en horas del día nuestra Comunidad fue informada de que los paramilitares estarían prohibiendo a pobladores de las veredas Arenas Altas y Arenas Bajas sembrar cacao en sus propias fincas.
  • El martes 06 de julio de 2021, en horas del día fueron vistos varios paramilitares armados cuando cruzaban por una de nuestras propiedades privadas en la vereda La Resbalosa, de San José.
  • El miércoles 07 de julio de 2021, paramilitares que controlan la zona de Mulatos Medio, de San José de Apartadó, estuvieron preguntando con mucha insistencia por miembros de nuestra Comunidad de Paz, con intención de espiarlos, sobre todo cuando trabajan comunitariamente, y penetrar en los terrenos de nuestra “Aldea de Paz Luis Eduardo Guerra”.
  • El jueves 08 de julio de 2021, nuestra Comunidad de Paz conmemoró los 21 años de la masacre del 8 de julio de 2000, perpetrada en el caserío de La Unión por paramilitares en conjunto con militares de la Brigada XVII, mientras un helicóptero del ejército sobrevolaba el poblado y supervisaba la barbarie. Integrantes de nuestra Comunidad llegaron muy temprano al lugar de la masacre para realizar el acto de memoria y organizar el espacio de memoria que nuestra Comunidad ha construido en el mismo sitio en que nuestros compañeros fueron masacrados. Estando allí, pudimos comprobar una vez más la alta presencia de paramilitares que hoy día ha invadido el caserío de La Unión y su intenso consumo de licor. Hicieron todo lo posible por impedir nuestro acto de memoria poniendo en el más alto volumen los equipos de sonido de las cantinas donde se encontraban tomando licor y colocando allí canciones alusivas al paramilitarismo. Nunca nos habíamos imaginado que ese caserío, hace años santuario de la resistencia y la defensa de la dignidad, llegara a esos niveles de degradación humana. De todas formas, en medio de ese vulgar e inmundo saboteo, rendimos los honores merecidos a quienes entregaron su vida con gran valentía y dignidad en defensa de nuestro proyecto de paz y de justicia.
  • El miércoles 14 de julio de 2021, en horas del día, llegaron informaciones a nuestra Comunidad de Paz, según las cuales, en la vereda La Unión, Arenas, Las Nieves, El porvenir, entre otras estaría patrullando un grupo de paramilitares, portando a la vista armas largas, al parecer preparando el ambiente para celebrar a su manera la “fiesta del campesino”, preparada por la Brigada XVII en coordinación con el funcionario de FEDECACAO y agente de la Alcaldía de Apartadó,  César Jaramillo, y la Junta de Acción Comunal, fiesta programada para los días 17 y 18 de julio. Desde hace un tiempo se viene haciendo propaganda entre los paramilitares para participar en esa fiesta, a la cual se está invitando al campesinado de las veredas y en la cual se anuncia la presencia de reconocidos cantantes nacionales. Lo grave es que se invite a concentrarse en un lugar tan marcado por la presencia paramilitar sin que al parecer las instituciones del Estado muestren la más mínima preocupación y sin importar las constancias de hechos tan graves que nuestra Comunidad ha hecho públicas, incluso suministrando los nombres o los alias de los líderes paramilitares que han protagonizado los escándalos. Es preocupante la connivencia de la Brigada XVII, al parecer la principal anfitriona del festejo, con la representación de FEDECACAO, la Alcaldía de Apartadó y varias Juntas Comunales sin importar la alta presencia de los paramilitares que ya se muestran a plena luz, incluso exhibiendo sus armas largas, en el profanado caserío y sus alrededores.

Por más difícil que se presente la situación en nuestro territorio, nuestra Comunidad no dejará de suplicarle al país y al mundo por nuestras vidas y las de los demás pobladores que a diario tienen que soportar la opresión de un Estado-Paramilitar en la zona y en el resto del país. Somos fuertes porque hemos sabido construir comunidad; porque nuestra resistencia es única e inquebrantable; por eso hoy de nuevo agradecemos todos los esfuerzos de personas, organizaciones, comunidades, ayuntamientos, cantones,  entre otras colectividades, que desde muchos lugares del país y del mundo, a pesar del aislamiento soportado a causa del Covid-19, nos brindan esa fuerza moral que en todo momento nos anima a seguir adelante, en la exigencia del derecho a la tierra y a la vida, en un país donde reinan la muerte y la impunidad. A todos ellos nuestra profunda gratitud.

sáb, 17 jul a las 14:35

                        

                                                          Julio 17 de 2021

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Miércoles, 14 Julio 2021 06:06

Del muro de Berlín al muro de Ucrania

En imagen de 2019, Vladimir Putin (centro) y el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky (izquierda), al inicio de una sesión de trabajo en el Palacio del Elíseo, en París, Francia. Foto Ap

El muro de Berlín de ayer de la ex URSS frente a Occidente ha sido sustituido hoy por el nuevo muro de Ucrania entre Rusia y el mismo Occidente.

Llamó la atención que el zar Vlady Putin se refiera a las relaciones entre Rusia y Ucrania como un muro, en un extenso artículo en su portal oficial que versa sobre la "Unidad (sic) histórica de rusos y ucranios" (https://bit.ly/3ee0q2N), donde acusa a Occidente de haber interferido en los asuntos domésticos de Ucrania en 2014 con el fin de promover una "rusofobia agresiva".

Aduce que el "muro en las relaciones entre ambas partes, cuya esencia constituye un único espacio histórico y espiritual (sic)" ,en alusión a la religión ortodoxa y como evocación de la "cuarta teoría política" del ideólogo neoeuroasiático Alexander Dugin (https://bit.ly/3yWblWW).

Rememora que los pueblos eslavos orientales –rusos, ucranios y bielorrusos–son “herederos de la antigua Rus, uno de los países más extensos de Europa”, unidos por un lenguaje común, lazos económicos y el reinado de los príncipes de la dinastía Rurik.

Juzga que el líder cosaco Bohdan Khmeinitsky –quien se rebeló contra el condominio polaco-lituano y formó un tratado con el zar de Moscú en 1654– llevó a la reunificación de Ucrania y Rusia, lo cual significó un "punto de inflexión".

Comenta que durante "casi 30 años, el partido comunista de la URSS fue encabezado por los ucranios (¡mega-sic!) Nikita Khrushchev y Leonid Brezhnev" y juzga que –después de haber repasado el colapso del imperio ruso y el protectorado alemán en Ucrania– “la moderna Ucrania es completamente (sic) la creación de la era soviética (…) creada, en gran medida, a expensas de la histórica Rusia”.

De ser una potencia nuclear, aeronáutica, tecnológica y agrícola de primer orden, mientras cooperaba con el Kremlin, hoy "Ucrania es el país más pobre (¡mega-sic!) de Europa". debido a que Estados Unidos y la Unión Europea (UE) empujaron a Ucrania a restringir su cooperación con Moscú mucho antes que en 2014: "Ucrania fue jalada a un peligroso juego geopolítico, cuya finalidad fue convertirla en una barrera (sic) entre Europa y Rusia, como cabeza de puente contra Rusia", lo cual, enfatiza Putin, "nunca (sic) aceptará".

Ilya Tsukanov, del influyente portal Sputnik, expone el papel golpista de la israelí-estadunidense Victoria Nuland, secretaria asistente para Asuntos Europeos y Euroasiáticos de Estados Unidos, y de Geoffrey Pyatt, embajador de este mismo país en Ucrania (https://bit.ly/3hzkYVo).

La toxicidad de Victoria Nuland es legendaria desde Ucrania hasta Centroamérica (https://bit.ly/3AZgwah), cuando se expuso su financiamiento de 5 mil millones de dólares para defenestrar al presidente legalmente elegido Yanukovich, con el fin de imponer al títere Petro Poroschenko, que tiene lazos obscenos con el rusófobo George Soros, mandamás de la Fundación Open Society.

Victoria Nuland perteneció al equipo de Strobe Talbott (ST) –subsecretario de Estado con Clinton, asociado con la revista Time y anterior presidente de Brookings Institution, íntimamente vinculado con George Soros.

Después de la disolución de la URSS, ST tenía como avieso objetivo la balcanización de Rusia.

Después de acusar a la triada EU/OTAN/UE de instigar el golpe contra Yanukovich para instalar a Poroschenko, el zar Vlady Putin detalla la completa dependencia de Ucrania "bajo control externo directo (sic), que incluye la supervisión de consejeros foráneos (sic) sobre las autoridades de Ucrania, sus servicios especiales y sus fuerzas armadas", además del "despliegue de la infraestructura de la OTAN".

¿Cuál habrá sido la razón para que Putin haya sacado a colación la indisolubilidad histórica de Ucrania y Rusia, pese al nuevo muro que ha erigido la tríada EU/OTAN/UE? A lo largo de la historia los muros acaban por ser demolidos. En esta ocasión las tendencias geopolíticas apuntan a que el muro occidental construido en Ucrania no sea tan inexpugnable como pretenden y sea derrumbado como lo fue el muro de Berlín, erigido curiosamente por los ucranios soviéticos Khrushchev y Brezhnev.

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El país de América Latina donde se duplicaron los desplazamientos forzados en la primera mitad de 2021 (y las razones del fenómeno)

La Defensoría del Pueblo de Colombia informó que en el primer semestre de 2021 hubo 102 eventos de esta naturaleza, frente a los 51 que se registraron en el mismo período del año anterior.

Los desplazamientos forzados se duplicaron durante el primer semestre de 2021 en Colombia con 102 eventos de esta naturaleza, detalló en un informe la Defensoría del Pueblo.

Esos eventos, propiciados por la violencia en los territorios, significaron la movilización forzada de 44.290 personas, pertenecientes a 15.340 familias. La cifra es significativamente mayor a los 13.912 ciudadanos que tuvieron que huir de sus casas en 51 desplazamientos registrados en la primera mitad del año pasado.

De acuerdo a estos datos, el número de eventos de desplazamiento forzado habría aumentado a 256% en 2021, y afectado a más del triple de personas con respecto al año pasado.

Los departamentos más afectados son Nariño, Valle del Cauca, Cauca, Chocó, Antioquia, Córdoba, Norte de Santander, Risaralda y Arauca. Y entre las comunidades más impactadas se encuentran en un 59 % de casos las indígenas y afrodescendientes y en un 41 % los campesinos. 

Confinamiento de poblaciones

Además, se registraron 68 eventos de confinamientos que obligaron a 36.101 personas, un 98,5 % indígenas y afrodescendientes, de 192 comunidades a quedarse dentro de sus territorios.

"La mayoría de estos eventos están relacionados con el interés de los grupos armados ilegales por los cultivos para uso ilícito, la disputa por el control del narcotráfico y de las rutas de contrabando y la extracción ilícita de minerales", señala la entidad en un comunicado

"El accionar de los grupos armados ilegales están generando situaciones que aterrorizan a la población y generan el desplazamiento masivo de las comunidades, por cuenta de amenazas, homicidios, reclutamiento forzado, presencia de artefactos explosivos, restricciones a la movilidad, disputas por el control territorial y social, entre otros", indicó el defensor del Pueblo, Carlos Camargo. 

Camargo destacó la "urgencia" de desplegar "medidas de protección y mitigación del riesgo y la vulnerabilidad de las comunidades afectadas, por medio de acciones de prevención y protección que garanticen la atención integral y el goce efectivo de los derechos de la población". 

En Colombia existe una violencia estructural en zonas donde hay enfrentamientos entre los grupos armados ilegales y las autoridades por el control territorial.

Hace unos meses, se compartieron en las redes videos donde se observan a comunidades enteras de indígenas huyendo de sus hogares en plena pandemia ante las amenazas de los grupos armados.

Según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz), que ha hecho un registro de los homicidios de líderes sociales y excombatientes, en el país suramericano han ocurrido 43 masacres, que han causado 164 muertes, en lo que va de año. 

En las últimas décadas, desde 1985 hasta 2019, el Registro Único de Víctimas (RUV) tiene un acumulado histórico de casi 8 millones de desplazados. Según la Organización de Naciones Unidas, se trata de la mayor cifra de desplazamiento interno en el mundo.

Publicado: 13 jul 2021 21:27 GMT

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Una mujer palestina toma una fotografía a una amiga frente a una pintada en el muro con Israel que representa a Iyad al-Halaq, un palestino autista y desarmado que fue asesinado a tiros por la policía israelí, en Belén, en la Cisjordania ocupada. REUTERS / Mussa Qawasma

Un alto el fuego más, después de tantos otros, en la ocupación colonial de Palestina por Israel; otra estadística de muertes para los archivos del olvido; otra oportunidad para pacificar la conciencia de la comunidad internacional, especialmente estadounidense y europea; otro período de banalización de la humillación diaria de quienes, por motivos laborales, cruzan los puestos de control israelíes; otro proceso de intensificación de las provocaciones hasta los próximos bombardeos; otro momento de limpieza étnica por parte de una potencia colonial y violenta.

La historia es conocida. Las atrocidades cometidas contra los judíos por el régimen nazi alemán durante la Segunda Guerra Mundial colocaron a Occidente ante el deber moral de atender la reivindicación sionista de la creación de un Estado judío. Fue en este contexto que, poco después de la constitución de las Naciones Unidas, el Comité Especial de las Naciones Unidas para Palestina, liderado por Estados Unidos y la entonces URSS, presentó un Plan de Partición del territorio. Este plan, que preveía la división de Palestina en un Estado judío (55% del territorio) y un Estado palestino (45% del territorio), tiene su origen en el proyecto colonial moderno, y se asemejó a varios otros proyectos de partición cuyos conflictos aún siguen sin resolverse en la actualidad (por ejemplo, de las dos Coreas o de la India y Pakistán). En un contexto en el que la ONU aún contaba con una débil participación de las naciones del Sur, se aprobó el Plan, aunque los Estados árabes no reconocieron al nuevo Estado de Israel. De la consiguiente guerra entre Israel y los Estados árabes y las fuerzas palestinas (1948-1949), salió vencedor Israel, que ocupó varias regiones, expandiendo el territorio cerca de 20 mil km² (75% de la superficie de Palestina). El territorio restante fue ocupado por Jordania, que se anexó Cisjordania, y por Egipto, que ocupó la Franja de Gaza. Estos episodios violentos, en el origen del Estado de Israel, provocaron el desplazamiento forzado de casi un millón de palestinos, quienes abandonaron las áreas incorporadas por Israel[1]. Este enorme contingente de refugiados, dispersos en campamentos de países del Oriente Próximo y del resto del mundo, está en el origen de la "cuestión palestina". Como subrayó Tariq Ali, lo que hasta entonces había sido una cultura común para musulmanes árabes, cristianos y judíos, sufrió una profunda brecha, que los palestinos bautizarían como la Nakba, la catástrofe[2].

Nada de lo que se escriba en defensa del pueblo palestino podrá ayudarlo a aliviar los tormentos que ha sufrido desde la creación de Israel, un sufrimiento aún más injusto por ser impuesto para expiar los crímenes de los europeos. Tampoco puede ayudar gran parte del pueblo judío a desvincularse del proyecto colonial sionista que está llevando a cabo Israel en Palestina, tal es la intoxicación ideológica a la que está hoy sometido. Cuando se trata de Palestina, escribir no es más que un acto de contención de la rabia, un grito escrito de desesperación e impotencia. En esto radica paradójicamente el papel crucial de esta tragedia: muestra con inquietante transparencia la falsedad histórica, filosófica y sociológica de los "hechos" que más decisivamente sostienen las políticas dominantes de nuestros días. Siempre que la mentira y la mala fe se convierten en política de Estado, la buena fe y la verdad las combaten sin armas. Son piedras contra bombas. Nos enfrentamos a una destrucción masiva de sentido. Albert Camus solía decir que "las ideas falsas terminan en sangre, pero en todos los casos se trata de la sangre de otros"[3]. Palestina es el gran descodificador de la hipócrita falsedad de los mecanismos dominantes para hacer prevalecer los "valores occidentales", que incesantemente conducen a su propia violación. Los mismos mecanismos ya están siendo "remasterizados" para el próximo uso catastrófico: la guerra con China.

Falsificación histórico-teológica. Jerusalén no es ni puede ser la capital de Israel. Jerusalén es, desde hace muchos siglos, una ciudad sagrada y, como tal, pertenece a todos los que profesan las religiones que allí conviven. Los Estados tienen capital; los pueblos, no. Israel reivindica ser un Estado judío. Como Estado, no tiene derecho a Jerusalén, a menos que se reduzca a cenizas el derecho internacional; como pueblo, es un absurdo teológico tener capital. Como dice el rabino Yaakov Shapiro: los pueblos no tienen capital, el pueblo judío no tiene capital.

Falsificación política 1. Se ha invocado la defensa de la democracia para justificar la posición occidental. Como señaló el entonces presidente de Estados Unidos, Barack Obama, al firmar el programa de ayuda a Israel hasta 2028, Estados Unidos e Israel son dos "democracias vibrantes" que comparten los mismos valores y deben ser defendidas por igual de sus enemigos. Es una invocación doblemente falsa. Israel es tan democrático como lo era Sudáfrica en la época del apartheid. Los palestinos que viven en el Estado de Israel (alrededor del 21% de la población) son los descendientes de los aproximadamente 150.000 palestinos que se quedaron en lo que hoy es Israel, una pequeña minoría en comparación con los que fueron expulsados ​​de su tierra y ahora viven en los territorios ocupados. Son ciudadanos de segunda clase con fuertes limitaciones legales y políticas, sobre todo desde que en 2009 Benjamin Netanyahu llegara al poder y comenzara su política de sobreponer el carácter judaico de Israel al carácter democrático. Ante la constante erosión de los derechos a los que están sujetos, unos luchan por la igualdad de derechos, otros abandonan la política.[4] Actualmente viven divididos por el dilema de "mi Estado está en guerra con mi nación". La otra falsedad se refiere al gobierno de los territorios ocupados. En Palestina, como en el resto del mundo, la democracia solo es reconocida cuando favorece los intereses occidentales. Como en Palestina los intereses occidentales son los intereses de Israel, no se reconoció la victoria libre y justa de Hamás en las elecciones legislativas de 2006 (74 diputados frente a los 45 de Al Fatah, en un Parlamento de 132 diputados). Lo ocurrido en los últimos dieciséis años no se puede entender sin tener en cuenta esta decisión arbitraria de los países occidentales bajo la presión de Israel y su aliado, Estados Unidos.

Falsificación política 2. Vengo defendiendo que el colonialismo no desapareció con la independencia política de las colonias europeas. Solo ha desaparecido una forma de colonialismo, el colonialismo de ocupación extranjera e incluso esta ni siquiera del todo. Basta mencionar el colonialismo al que está sujeto el pueblo saharaui. Actualmente existe bajo otras formas, de las cuales las dos más obvias son el racismo estructural y el régimen de apartheid impuesto por Israel en los territorios ocupados. Reconocer la existencia del apartheid es reconocer la existencia del colonialismo. La más pronorteamericana de las organizaciones de derechos humanos, Human Rights Watch, publicó en abril de 2021 un informe que caracteriza a Israel como un Estado de apartheid. Cabe recordar que en 1973 la Asamblea General de la ONU aprobó la Convención Internacional para la Represión y el Castigo del Crimen de Apartheid (Resolución 3068), que entró en vigor en 1976. En los territorios ocupados (Jerusalén Este, Cisjordania Palestina y la Franja de Gaza), el autogobierno de los palestinos está totalmente subordinado a la potencia ocupante. La opresión es sistemática y la discriminación es institucional: expropiación de tierras, cambio forzoso de residencia, control de movimientos, gestión del agua y la electricidad, negación de servicios esenciales (últimamente las vacunas contra el COVID-19). Una ocupación violenta que convirtió la Franja de Gaza en la prisión al aire libre más grande del mundo. En fin, colonialismo puro y duro. Si la ONU reconoce el apartheid como un crimen contra la humanidad, ¿por qué no se juzga a Israel por tal crimen? Porque los valores occidentales se utilizan solo cuando conviene a quienes tienen poder para beneficiarse de ellos.

Pero el colonialismo al que está sometido el pueblo palestino tiene muchas otras caras que lo identifican con el colonialismo histórico. Una de ellas es la eliminación de la identidad palestina y de la memoria de la anexión del 78% del territorio de Palestina por parte de Israel en 1948, la Nakba. La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA por su sigla en inglés) que, como su nombre indica, tiene como objetivo cuidar a los refugiados palestinos expulsados ​​violentamente de sus hogares en 1948 y 1967, así como a sus descendientes, ha sido duramente criticada por organizaciones sionistas conservadoras por estar contribuyendo a que los palestinos "no pierdan su identidad y sean asimilados por la sociedad que los rodea". ¿Cuál es la diferencia entre esto y las políticas de los colonizadores en las Américas y en África para eliminar la identidad y la memoria de los pueblos originarios?[5]

La falsificación de las equivalencias. Al contrario de lo que dice Israel, no se trata de responder con violencia a la violencia. No defiendo el lanzamiento de misiles contra Israel ni las muertes que causa, pero la desproporción entre los ataques de Hamás y la respuesta israelí es tan impactante que no es aceptable como justificación para la matanza indiscriminada de miles de personas inocentes. Israel tiene el cuarto ejército más poderoso del mundo. Entre los recurrentes estallidos de violencia, basta recordar que en 2014 los ataques de Israel duraron 51 días y mataron a más de 2.200 palestinos, incluidos 551 niños. Esta vez, en 11 días (el 20 de mayo se impuso un alto el fuego), del lado palestino hubo 232 muertos, de los cuales 65 eran niños, y 12 muertos del lado israelí (incluidos dos niños), además de la brutal destrucción de infraestructuras en la Franja de Gaza, incluyendo escuelas. Estamos ante un terrorismo de Estado que utiliza las armas más sofisticadas proporcionadas por Estados Unidos para mantener a un pueblo en un estado de terror constante desde 1948.

La falsificación mediática. Los medios de comunicación mundiales se avergonzarán algún día de los prejuicios con los que informan lo que está sucediendo en Palestina. Dos ejemplos. La opinión pública mundial se entera de que lo que desencadenó el ataque más reciente de Israel contra la Franja de Gaza fueron los misiles lanzados por Hamas. Porque más allá de eso no pasó nada. No ocurrieron antes para los medios la invasión de la mezquita de Al Aqsa, en Jerusalén, y los disparos contra creyentes en oración, en medio del Ramadán (un mes sagrado para los musulmanes); ni tampoco ocurrieron los ataques, durante meses, de grupos de fanáticos en Jerusalén Este contra viviendas y casas comerciales. La culpa, por lo tanto, es de Hamas e Israel solo se está defendiendo. Segundo ejemplo: durante los ataques israelíes, los palestinos simplemente "mueren", mientras que los israelíes son "asesinados por Hamas" o "asesinados por ataques con misiles".

El horror de una simetría impensable. El gran historiador judío Illan Pappé fue quizás el primero en preguntarse, con angustia, cómo se podía imaginar que, setenta años después del Holocausto, los israelíes usaran contra los palestinos las mismas tácticas de destrucción, humillación y negación que los nazis habían usado contra los judíos. En 2002, José Saramago, de visita en Palestina, hizo comparaciones polémicas entre el sufrimiento de los palestinos bajo la opresión israelí y el sufrimiento de los judíos bajo la opresión nazi. En una entrevista con la BBC, aclaró: "Evidentemente fue una comparación forzada a propósito. Una protesta formulada en términos habituales puede que no provocase la reacción que ha provocado. Por supuesto que no hay cámaras de gas para exterminar a los palestinos, pero la situación en la que se encuentra el pueblo palestino es una situación de campo de concentración… [y añadió premonitoriamente] Esto no es un conflicto. Podríamos llamarlo un conflicto si fueran dos países, con una frontera, y dos estados, cada uno con su propio ejército. Es algo completamente diferente: apartheid". En 1933, la mayoría de los judíos alemanes no eran sionistas, es decir, no abogaban por la creación de un Estado para los judíos. De hecho, la organización judaica más grande se autodenominó "organización central de ciudadanos alemanes de fe judía".

Mucho antes de ordenar el Holocausto, Hitler, obsesionado con expulsar a los judíos de Alemania (y más tarde de Europa), negoció con la organización sionista (la Federación Sionista de Alemania) un acuerdo (muy controvertido entre los judíos) para transferir judíos a Palestina (entonces bajo control británico), ofreciéndoles "mejores" condiciones (es decir, menos vergonzosas) que las imperantes para la emigración a otros países. Bajo el Acuerdo Haavara de Transferencia (1933), el Estado les confiscó todos los bienes que poseían, pero transfirió el 42,8% de ese capital a la Agencia Judía en Palestina, el 38,9% de esa cantidad en forma de bienes industriales producidos en Alemania. Es evidente la humillación de obligar a los emigrantes forzados a utilizar los productos del Estado que los expulsó. Se estima que entre 1933 y 1938 solo unos 40.000 alemanes y 80.000 polacos emigraron a Palestina. Habrían sido aún menos si los países europeos hubieran estado más dispuestos a aceptar inmigrantes judíos, incluso si más tarde quedó claro que el objetivo final era "una Europa sin judíos"[6].

En nuestro tiempo, el Estado de Israel se creó sobre la base de una operación masiva de limpieza étnica: 750.000 palestinos fueron expulsados ​​de sus hogares y tierras, a los que se sumaron más de 300.000 después de la guerra de 1967. Hoy crecen en Israel los grupos de extrema derecha que proclaman la expulsión de todos los palestinos de los territorios ocupados hacia los países árabes vecinos. E incluso los "árabes israelíes" están legalmente prohibidos de residir en ciertas ciudades. En 2011, la Knéset promulgó una ley que permite a las ciudades del Negev y de Galilea, con una población de hasta 400.000 familias, crear comités de admisión que pueden negar la admisión a personas que "no sean adecuadas para la vida social de la comunidad" o que sean incompatibles con "el perfil sociocultural"[7]. Durante décadas, ciudades enteras fueron destruidas y se deja morir a los palestinos heridos debido a que el ejército israelí bloquea el paso de las ambulancias. Ante la sospecha de algún acto individual de resistencia por parte de los palestinos, las autoridades ocupantes detienen a padres, familiares, vecinos, les cortan el agua y la luz. Nada de esto es nuevo y trae recuerdos horribles. Según el diario israelí Maariv, citado por el prestigioso periodista Robert Fisk, un destacado militar israelí aconsejaba a las tropas, en caso de entrada en campos de refugiados densamente poblados, seguir las lecciones de batallas pasadas, incluidas las del ejército alemán en el gueto de Varsovia[8].

Lo que sucede hoy en Sheikh Jarrah es un microcosmos de la repetición de la historia. En 1956, 28 familias palestinas, expulsadas de su tierra en 1948, se establecieron en este barrio de Jerusalén Este con la esperanza de no ser expulsadas de nuevo de su hogar. En ese momento, este vecindario y toda Cisjordania estaban bajo administración jordana (1951-1967) y la instalación se negoció con Jordania, la ONU y organizaciones de derechos humanos de Jerusalén. Hoy en día, están siendo desalojados de sus hogares por orden de la Corte Suprema de Israel y durante años han visto sus casas apedreadas por fanáticos, algunos de los cuales se instalan en la parte principal de la casa y obligan a sus residentes a acomodarse en la parte trasera de la casa. Con la complicidad de la policía, extremistas israelíes deambulan por las calles del barrio de noche gritando "Muerte a los árabes". Las casas incluso llegan a ser marcadas para que no haya errores en los ataques. ¿Todo esto no hace recordar otras épocas.

El rayo de esperanza. Es difícil hablar de esperanza de una manera que no ofenda al pueblo palestino. La esperanza no puede residir en los acuerdos de alto del fuego porque el propósito de estos es mantener estables las alianzas entre las potencias que son cómplices de la continuación del sufrimiento injusto del pueblo palestino, y preparar el siguiente alto el fuego que seguirá al próximo estallido de violencia. En este momento, la única esperanza proviene de la sociedad civil internacional. Se han venido fortaleciendo tres iniciativas muy diferentes, pero que convergen en provocar el creciente aislamiento de Israel de lo que podría resultar del cumplimiento de las resoluciones de la ONU, si no es demasiado tarde. La primera iniciativa son las manifestaciones públicas, más numerosas e incisivas que nunca, de intelectuales, periodistas, reconocidos artistas judíos contra las políticas de Israel. Las fuentes de este texto son prueba de ello. La segunda iniciativa son las manifestaciones públicas, en varias partes del mundo, que demandan cada vez más el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino. La tercera iniciativa está inspirada en la lucha internacional contra el apartheid en Sudáfrica. El desequilibrio de fuerza violenta entre la población negra de gran mayoría y la minoría blanca era menor que el desequilibrio entre las fuerzas de guerra israelíes y la resistencia palestina. Una de las iniciativas que más contribuyó al fin del apartheid fue el movimiento internacional para aislar a Sudáfrica: boicot a empresas sudafricanas, así como a algunas empresas internacionales especialmente involucradas en el apartheid; boicot académico, turístico y deportivo a nacionales sudafricanos. Inspirado por este movimiento, existe desde 2005 el movimiento internacional de boicot, desinversión y sanciones contra Israel (BDS), que se ha ido expandiendo en los últimos años. Es una iniciativa activa de no violencia que no está exenta de problemas, ya que puede implicar costos para los medios de vida legítimos de personas inocentes. Pero, curiosamente, es un movimiento que puede contar con el apoyo de quienes, viviendo en estos países, se oponen a las políticas de apartheid actualmente vigentes. Recuerdo que cuando participé en el embargo académico a Sudáfrica durante la era del apartheid, los colegas sudafricanos blancos no solo entendieron, sino que apoyaron las acciones, ya que fortalecían su lucha en el ámbito interno.

Hoy, el contexto y la situación son diferentes. Ante el injusto martirio del pueblo palestino que está siendo castigado por un crimen cometido por los europeos, y ante la hipócrita indiferencia de la comunidad internacional, ¿hasta cuándo vamos a seguir pensando que el problema palestino no es nuestro problema? Toda mi vida he luchado contra el antisemitismo y es en nombre de esta coherencia que denuncio la limpieza étnica que está llevando a cabo Israel en contra el pueblo palestino.

 

22 junio, 2021

Traducción de Antoni Aguiló y José Luis Exeni Rodríguez

NOTAS

[1] De hecho, la limpieza étnica de Palestina comenzó a principios de diciembre de 1947 con una serie de ataques a aldeas palestinas por parte de las milicias sionistas. Antes de que los soldados árabes llegaran a Palestina, 300.000 palestinos fueron expulsados ​​de sus tierras y hogares. Por ejemplo, Deir Yassin era una pequeña aldea palestina situada al oeste de Jerusalén. La aldea había firmado un pacto de no agresión con Haganá, una organización paramilitar sionista que existió entre 1920 y 1948. Sin embargo, la noche del 8 de abril de 1948, las fuerzas sionistas atacaron la aldea y mataron a más de 100 palestinos inocentes (30 de ellos niños). Las cuatro aldeas cercanas (Qalunya, Saris, Beit Surik y Biddu) fueron destruidas por la misma milicia y sus habitantes fueron expulsados ​​(Ilan Pappe, The Ethnic Cleansing of Palestine, Oxford: Oneworld Publications, 2006, págs. 90-91). Al inicio de su libro, Pappe cita una declaración vergonzosa de Ben Gurion en junio 1938 en la Jewish Agency Executive: "Apoyo el traslado obligatorio de poblaciones; no veo nada inmoral en ello". Diez años después, Ben Gurion sería el primer ministro de Israel.
[2]El choque de los fundamentalismos: cruzadas, yihads y modernidad. Madrid, Alianza, 2002.
[3] John Foley, Albert Camus: from the Absurd to Revolt. Londres, Routledge, 2008, pág. 49.
[4] As'ad Ghanem, "Israel's Second-Class Citizens: Arabs in Israel and the Struggle for Equal Rights", Foreign Affairs, julio/agosto, 2016, págs. 37-42. Se puede consultar una lista de las leyes discriminatorias en Israel en: https://www.adalah.org/en/law/index.
[5] Peter Beinart, "Teshuvah: A Jewish Case for Palestinian Refugee Return", Jewish Currents, 11 de mayo de 2021. Disponible en: https://jewishcurrents.org/teshuvah-a-jewish-case-for-palestinian-refugee-return/
[6] Samuel Miner, "Planning the Holocaust in the Middle East: Nazi Designs to Bomb Jewish Cities in Palestine", Jewish Political Studies Review, Fall 2016, p. 7-33.
[7]Human Rights Watch, 2021, p. 59.
[8] W. Cook (org.) The Plight of the Palestinians. Palgrave Macmillan, New York, 2010, p. 16

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Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, ofrece una conferencia de prensa este lunes. En vídeo, sus declaraciones sobre China.(EFE)

La Alianza reclama a Pekín que respete el orden internacional “en el espacio, en el ciberespacio y en el terreno marítimo”

 

La primera cumbre de la OTAN en la era de Joe Biden ha colocado a China en la lista de principales desafíos junto al tradicional rival que era Rusia. La Alianza, además, ha establecido una nueva línea de defensa contra el riesgo de ciberataques a la vista del creciente número de incidentes y agresiones procedentes, en muchas ocasiones, de territorio ruso. Los 30 aliados occidentales entran así en una nueva etapa marcada por el impulso del nuevo presidente de EE UU y por la necesidad de afrontar un escenario geoestratégico muy inestable y plagado de amenazas híbridas que van más allá de la estrategia militar tradicional.

La reunión celebrada en la sede de la OTAN en Bruselas ha permitido visualizar el compromiso de la nueva Administración estadounidense con una Alianza cuya utilidad fue cuestionada por el anterior presidente, Donald Trump, que llegó a poner en duda su supervivencia. La cita de este lunes, en cambio, ha sido la ocasión para un reencuentro transatlántico basado en la buena sintonía y con un ambiente de “primer día de colegio”, según el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, por tratarse de una de las primeras citas con presencia física desde el inicio de la pandemia.

Biden ha hecho una profesión de fe en la relación transatlántica y en el futuro de la Alianza que ha reconfortado a los aliados. El renovado ímpetu apunta claramente hacia Rusia, que aparece mencionada 61 veces en el comunicado final de la cumbre y que sigue siendo la principal amenaza para la Alianza. Pero los 30 miembros de la OTAN subrayan también el “desafío sistémico” que supone China, que aparece mencionada 10 veces en el comunicado. Y los aliados occidentales apuntan con inquietud al riesgo de que ambos países autoritarios aúnen fuerzas para desafiar a las democracias occidentales porque China “está también cooperando militarmente con Rusia, incluida su participación en maniobras rusas en la zona euroatlántica”.

La Alianza empieza ya a plantear exigencias concretas a Pekín y a adoptar medidas que tienen en el punto de mira tanto a Rusia como al Gobierno de Xi Jinping. “Pedimos a China que respete sus compromisos internacionales y que actúe con responsabilidad en el sistema internacional, incluido el espacio, el ciberespacio y los territorios marítimos, en línea con su papel como gran potencia”, señala el comunicado final de la cumbre de la OTAN.

Los aliados occidentales colocan a China, además, en el nuevo campo de batalla del siglo XXI caracterizado por “un creciente número de amenazas cibernéticas, híbridas y asimétricas, incluidas las campañas de desinformación, el uso malicioso y cada vez más sofisticado de tecnologías emergentes y disruptivas”.

Varios aliados han sufrido ciberataques en los últimos meses, desde el que afectó a las bases informáticas del sistema de salud en Irlanda al que paralizó un oleoducto en EE UU. Aunque en principio los ataques son reivindicados por grupos de piratas informáticos a la caza de un rescate multimillonario, las autoridades occidentales sospechan que en ciertos casos puede tratarse de técnicas desestabilizadoras para la economía y la democracia orquestadas o toleradas por gobiernos autoritarios.

La OTAN reafirma su intención de juzgar esos ataques caso por caso y se reserva la posibilidad de calificarlos como agresión y activar el artículo 5 de su tratado, que establece la ayuda mutua entre los aliados. El comunicado de la cumbre señala que “los aliados reconocen que el impacto acumulado de ciberactividades maliciosas significativas podría, en ciertas circunstancias, ser considerado equivalente a un ataque armado”.

La OTAN, de momento, ha acordado en la cumbre la puesta en marcha de una política de ciberdefensa extensa, basada en la disuasión y el desarrollo de nuevas capacidades. Y se declara dispuesta “a emplear todas nuestras capacidades en cualquier momento para evitar, defendernos de o contrarrestar el espectro completo de ciberamenazas, incluidas aquellas que forman parte de campañas híbridas”.

Los aliados advierten también: “Si es necesario impondremos costes a quienes nos golpean”. Y avisan de que la respuesta “no necesita restringirse al terreno cibernético”. Una amenaza de represalia asimétrica que probablemente llamará la atención en Moscú o en Pekín.

Arsenal nuclear

La cumbre de la OTAN no ha llegado a calificar a China como “enemigo” o “rival”, pero el lenguaje del comunicado final deja clara la creciente tensión con el gigante asiático. “Las ambiciones declaradas de China y su conducta asertiva presentan desafíos sistémicos para el orden internacional y en áreas relevantes para la seguridad de la Alianza”, señala el texto aprobado por unanimidad. Los presidentes de Gobierno o Estado de esos países aliados añaden: “Estamos preocupados por las políticas de coerción [de Pekín]” y recuerdan que “China está expandiendo rápidamente su arsenal nuclear” y mantiene “la opacidad sobre el desarrollo de su modernización militar”.

Stoltenberg ha precisado que la estrategia frente a China no consistirá tanto en la presencia de la OTAN en Asia como en el fortalecimiento de las defensas en el propio territorio de la Alianza: “Porque es China la que está viniendo hacia nosotros”. Entre los aliados, sin embargo, hay numerosos matices sobre la relación con Pekín y varios de los países europeos, como Alemania o Francia, se resisten a embarcarse en una especie de guerra fría con el gigante asiático.

“No hay que confundir los objetivos”, ha señalado el presidente francés, Emmanuel Macron, al término de la cumbre. “La OTAN es una organización militar, pero nuestra relación con China no es solo militar”, ha dicho Macron. Y ha subrayado: “China es una gran potencia con la que trabajamos en áreas internacionales muy importantes”, en alusión a la lucha contra el cambio climático o el control de armamentos.

Pero a pesar de las reticencias europeas, la Alianza endurece progresivamente su tono hacia China. La OTAN ya había identificado a ese país como uno de sus principales desafíos en la cumbre de diciembre de 2019, en gran parte por la presión de Trump. El presidente Biden no solo ha mantenido la presión del anterior inquilino de la Casa Blanca, sino que incluso la ha redoblado.

Por Bernardo de Miguel

Bruselas - 14 jun 2021 - 20:16 CEST

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Sábado, 12 Junio 2021 06:42

Israel y Palestina: el laberinto

Israel y Palestina: el laberinto

Fnalmente, Bibi (Benjamin Netanyahu) será depuesto. El próximo domingo el Knéset (el parlamento) votará su sustitución por Naftali Bennett, representante de una amplia –y hasta bizarra– coalición de partidos políticos de izquierda, centro y derecha, que incluye a las formaciones árabes. El resultado de las elecciones de marzo fue inobjetable al respecto: la mayoría de la población israelí quiere verlo fuera del gobierno y del poder. La celebración popular de su derrota alcanzó el paroxismo de un carnaval, pero Netanyahu es hábil hasta lo obsceno. Acusado de corrupción, tráfico de influencias, coerción a la prensa (y uno espera que pronto por crímenes de guerra) aún guarda sus últimos cartuchos para boicotear el mandato de las urnas. Hay algo que el político-policía no soporta: la lejanía del poder. El único error que cometió Fouché en su vida fue no saber cuándo retirarse. El mismo que acabó con Fernando Gutiérrez Barrios en México.

El dilema reside en la composición del Knéset, donde la aritmética de la votación no correspondió a la distribución de los curules. El bloque de derecha y ultraderecha que gobernó a Israel en el último cuarto de siglo quedó tan sólo a dos asientos de la mayoría. Una invitación a Bibi para maniobrar hasta el último momento. Habrá que aguardar hasta el domingo.

Algunos observadores sostienen que el último y artero ataque militar contra la población de Gaza perseguía el propósito de mantenerlo en el poder. No es improbable. En el gobierno, el primer ministro tiene poderes plenipotenciarios sobre el aparato tecnológicomilitar. Netanyahu es capaz de eso y mucho más.

El último intento serio de la política israelí por encontrar una solución pacífica al conflicto con los palestinos fue sepultado en 1995 con el asesinato de Isaac Rabin. Para percibir la dimensión del efecto de este magnicidio, piénsese tan sólo en que las estadísticas de homicidios en Israel son una de las más bajas en el mundo. Hay años que no suman más de 150 casos. Matar entre israelíes continúa siendo un acto en extremo sacrílego.

Ninguno de los gobiernos de Likud que siguió a los acuerdos de Camp David, no sólo no buscó una solución pacífica, sino que, más grave aún, nunca aceptó la opción de dos Estados. Antes lo ocultaban, hoy lo dicen abiertamente. ¿Cuál ha sido entonces el propósito de esta política extrema? Basta con examinar las estrategias que rigen a los ataques militares a Gaza para darse una idea. Están siempre dirigidos contra escuelas, hospitales, caminos, ductos, silos de armas (por supuesto) y nuevas construcciones oficiales. El objetivo es sofocar las posibilidades de la vida en Gaza, crear las obscenas condiciones que obliguen a sus habitantes a la diáspora. En resumen, una política de expulsión de la población. La sorpresa ha sido que los palestinos resisten (y resisten) frente a todas las inclemencias de este asedio.

Desde la percepción oficial israelí, la situación palestina se reduce, en esencia, a lo siguiente: una nación sin Estado. Fue Hanna Arendt la que llamó la atención por primera vez a la condición de los sin Estado como una de las claves para descifrar las transformaciones de la hegemonía y la dominación en la segunda mitad del siglo XX. Lo hizo de manera breve en un par de ensayos. La historiadora y socióloga Wendy García expandió recientemente, en su tesis de doctorado ( La nación y lo vivo), la comprensión de este concepto para descifrar los vericuetos del laberinto en el que hoy habitan, entre muchas otras, las vastas poblaciones de migrantes a los países industriales, el drama del Tibet, la dilemática situación de Cataluña, Escocia y Quebec y, por supuesto, la condición de los palestinos.

Por su parte, la representación política de quien hoy rige en Gaza no es precisamente un dechado de virtudes. Después de haber ganado las elecciones a Fatah –la antigua organización civil que inició la resistencia desde la década de los 60–, y perseguir y expulsar a todos sus miembros de Gaza, Hamás nunca ha convocado a elecciones. No existe la libertad de expresión y los partidos políticos no están permitidos. El poder se encuentra en manos exclusivas de esta organización religiosa cuya misión, según sus propios documentos, reside en la conformación de un Estado panislámico en Palestina. En otras palabras, una teocracia hecha a la medida de hoy. Por supuesto, no reconoce la existencia del Estado de Israel. La paradoja es que el gobierno israelí fue el que más apoyó su desarrollo, en parte, para debilitar la influencia de la Organización para la Liberación de Palestina, de Yasser Arafat. En política nunca se sabe dónde comienza el amigo y dónde el enemigo.

Se trata de un conflicto entre dos fuerzas que parecen darse la mano en aquello que precisamente las confronta. Una mano del todo asimétrica: de un lado, una de las maquinarias teconológico-militares más mortíferas y precisas; del otro, morteros manuales y recursos de combate precarios. La política israelí parece haber olvidado del todo que incluso la guerra tiene un método de la dignidad. El saldo de todo esto: el sufrimiento interminable de la población palestina en Gaza. Para doblegar a la derecha que gobierna en el Knéset, el movimiento palestino requeriría de un Gandhi o un Nelson Mandela, y no de un grupo de jeques e imanes que prometen salvación a cambio del martirio de una población entera.

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Colombia es innegociable para el Comando Sur

Ni el Pentágono ni la oligarquía van a ceder ante la calle y la sociedad colombianas, porque temen perderlo todo si dan medio paso al costado. Están dispuestos a provocar un baño de sangre antes que ceder, incluso van a hacer lo imposible por evitar una derrota electoral en mayo de 2022.

En el ajedrez geopolítico latinoamericano, el Caribe es el mare nostrum del imperio, allí donde no puede admitir ninguna oposición, ni naciones que salgan de su control. Ya se le escaparon dos, y no puede admitir una tercera, porque aceleraría su ya importante declive como superpotencia.

El más importante geoestratega estadunidense del siglo pasado, Nicholas Spykman, defendía una "América mediterránea" que incluye México, América Central y el Caribe, además de Colombia y Venezuela, que debe ser "una zona en que la supremacía de Estados Unidos no puede ser cuestionada", como señala en su obra America’s Strategy in Politics, citada por el brasileño José Luis Fiori (https://bit.ly/2Tvny5f).

Sin Colombia, la estrategia del Pentágono y del Comando Sur queda huérfana de puntos de apoyo, se desvanece. Colombia es el único país sudamericano que cuenta con salida al Pacífico y al Caribe, además de ser la bisagra para el control de las estratégicas regiones andina y amazónica.

La hipótesis con que debemos trabajar, es que Estados Unidos apoyará al gobierno de Iván Duque, más allá de alguna reprimenda menor por las ostensibles violaciones a los derechos humanos. Lo que está en juego es tan importante que se pueden pasar por alto los atropellos, del mismo modo que se hace la vista gorda ante la violencia israelí en la franja de Gaza o ante la brutalidad de la monarquía saudí en Yemen.

La oligarquía colombiana es la más rancia y vetusta del continente. Nació de la derrota del proyecto de Simón Bolívar en los albores de la nueva república, se afianzó a punta de bala y metralla, y tuvo dos momentos clave que explican su continuidad ante los avances populares.

El primero es el asesinato del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, el 9 de abril de 1948, quien era el muy probable vencedor en las elecciones de 1950. Fue un líder popular que ganó prestigio a raíz de su intervención en el debate sobre la masacre de las bananeras en 1928 y fue asesinado por la oligarquía y la CIA, dando inicio a la guerra civil entre liberales y conservadores que causó más de 300 mil muertos.

Con Gaitán muere toda esperanza de reforma agraria y de cambios en el dominio de la oligarquía terrateniente, que en ese periodo estaba siendo desplazada en Argentina por la rebelión obrera del 17 de octubre de 1945 y los gobiernos de Perón, y en Brasil por la gestión de Getulio Vargas. En otros países, como México y Bolivia, los terratenientes fueron desplazados por sendas revoluciones, mientras en Perú y Ecuador las reformas fueron encaradas por las fuerzas armadas en la década de 1960.

El segundo es conocido como Pacto de Chicoral. Fue la respuesta de los hacendados a la burguesía reformista colombiana y al presidente Carlos Lleras Restrepo (1966-1970), que pretendía realizar una tibia reforma agraria inspirada en la Alianza para el Progreso, para modernizar el país y debilitar al movimiento obrero y campesino como parte del combate al comunismo.

El 9 de enero de 1972 políticos y empresarios firmaron el Pacto de Chicoral (por la población donde se realizó el encuentro), un gran acuerdo de las clases dominantes y el poder político para liquidar el reformismo agrario. De inmediato se produjo “la movilización de batallones del ejército, la militarización de regiones enteras, las detenciones masivas, las largas permanencias en la cárcel en medio de maltratos y la libertad de acción para las bandas de ‘pájaros’ de los terratenientes”*.

El uribismo es hijo de esta historia y aunque la DEA llegó a denunciar sus vínculos con el narcotráfico, el servicio que presta al imperio es infinitamente más valioso que los desvaríos de su principal aliado en Colombia. Los seguidores del ex presidente Álvaro Uribe (2002-2010) controlan las instituciones judiciales y electorales, policiales y militares, como para perpetuarse en el poder mediante masacres y fraudes electorales sin más que alguna vaga declaración de laderos como Luis Almagro.

Por tanto, no aparece en el horizonte la posibilidad de cambios a nivel del Estado, ni por la vía electoral ni por ninguna otra, habida cuenta de la cohesión adquirida por la clase dominante que se muestra dispuesta a todo, sin fisuras, para seguir aferrada al poder.

Corresponde a los miles de jóvenes movilizados, decidir el rumbo de un paro que ya supera el mes y al que no se le adivina final. La inspiración ya la tienen, luego de haber convivido con la Guardia Indígena a la que llamaron para aprender de su experiencia: autonomía y autogobierno para defender territorios y pueblos.

* León Zamosc, La cuestión agraria y el movimiento campesino en Colombia, Cinep, Bogotá, 1987, p. 177.

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Fuentes: Counterpunch [Foto: Nathaniel St. Clair]

Ha llegado el momento de Palestina

Traducido para Rebelión por Paco Muñoz de Bustillo

El “levantamiento palestino de 2021” pasará a la historia como uno de los acontecimientos más influyentes de los que han configurado irreversiblemente el pensamiento colectivo en Palestina y fuera de ella. Solo otros dos sucesos pueden compararse con el que acaba de ocurrir en Palestina: el levantamiento de 1936 y la Primera Intifada de 1987.

La huelga general y la rebelión de 1936-1939 fueron cruciales porque representaron la primera expresión inconfundible de los objetivos políticos palestinos. A pesar de su aislamiento y de los humildes instrumentos de la resistencia, el pueblo palestino se alzó por todo el territorio para enfrentarse al colonialismo británico y al sionista.

La Intifada de 1987 también tuvo carácter histórico. Fue una acción colectiva sostenible sin precedente que unificó Cisjordania y Gaza tras la ocupación israelí de lo que quedaba de la Palestina histórica en 1967. A pesar de su alto precio en sangre y sacrificios, esa legendaria sublevación popular permitió a los palestinos recuperar la iniciativa política y, una vez más, manifestarse como un solo pueblo.

Dicha intifada quedó finalmente frustrada tras la firma de los Acuerdos de Oslo en 1993. Para Israel, Oslo fue un regalo de la dirección palestina que le permitió acabar con la intifada y utilizar a la recién inventada Autoridad Palestina como un amortiguador entre el ejército israelí y los ocupados y oprimidos palestinos.

Desde esos días la historia de Palestina ha seguido una trayectoria deplorable de desunión, faccionalismo, rivalidad política y, para unos pocos privilegiados, enorme riqueza. Se han desperdiciado casi cuatro decenios en un discurso político derrotista centrado en las prioridades estadounidenses-israelíes, en su mayor parte interesadas en la “seguridad israelí” y el “terrorismo palestino”.

Se han reemplazado algunos términos anticuados pero de plena validez como “liberación”, “resistencia” y “lucha popular”, por un lenguaje más “pragmático” que alude al “proceso de paz”, la “mesa de negociaciones” y la “diplomacia itinerante”. La ocupación israelí de Palestina, según este discurso engañoso, ha sido descrita como un “conflicto” y una “disputa”, como si los derechos humanos básicos pudieran ser objeto de interpretación política.

Como era de esperar, el ya poderoso Israel se envalentonó mucho más, triplicando sus colonias ilegales y el número de colonos en Cisjordania. Palestina fue fraccionada en diminutos y aislados “bantustanes”, como los existentes en la Sudáfrica del apartheid, cada uno de ellos en función de un código (Áreas A, B y C) y la movilidad de los palestinos en su propio país quedó condicionada a la obtención de permisos de diversos colores concedidos por el ejército israelí. Las mujeres que dan a luz en los puestos de control de Cisjordania, los pacientes de cáncer que mueren en Gaza a la espera de un permiso para poder llegar al hospital y muchos más casos parecidos se han convertido en la realidad cotidiana de los palestinos.

Con el tiempo, la ocupación israelí de Palestina se convirtió en un asunto marginal dentro de la agenda de la diplomacia internacional. Mientras tanto, Israel consolidaba sus relaciones con numerosos países de todo el mundo, incluyendo algunos del hemisferio sur que históricamente se habían mantenido del lado palestino.

Incluso el movimiento internacional de solidaridad por los derechos de los palestinos parecía confundido y fragmentado, como expresión directa de la propia confusión y fragmentación palestina. En ausencia de una voz unificada capaz de superar la prolongada enemistad política de los palestinos, muchos se tomaron la libertad de darles lecciones sobre cómo resistir, cuáles eran las “soluciones” por la que deberían luchar y cómo comportarse políticamente.

Daba la impresión de que Israel había conseguido finalmente ventaja, esta vez, definitivamente.

Desesperados por ver alzarse de nuevo a los palestinos, muchas personas proponían una tercera intifada. En realidad, a lo largo de muchos años, intelectuales y líderes políticos la defendieron, como si el curso de la historia, en Palestina o en otros lugares, se ajustara a nociones académicas fijas o pudiera forzarse solo porque así los exijan algunos individuos u organizaciones.

La respuesta racional era, y lo sigue siendo, que solo el pueblo palestino determinará la naturaleza, alcance y dirección de su acción colectiva. Las revueltas populares no son el resultado del deseo sino de las circunstancias, y el punto de inflexión de las mismas solo puede decidirlo el propio pueblo.

Puede que ese punto de inflexión haya sido mayo de 2021. Los palestinos se han levantado al unísono desde Jerusalén hasta Gaza y todos los rincones de la Palestina ocupada, incluyendo las comunidades de refugiados palestinos esparcidas por todo Oriente Próximo y, con ello, han resuelto asimismo una ecuación política imposible. El “problema” palestino ya no era solo el de la ocupación israelí de Cisjordania, Gaza y Jerusalén Este, sino también el del racismo y el apartheid que afecta a las comunidades palestinas del interior de Israel. Además, era también una crisis de liderazgo y motivada por el arraigado faccionalismo y la corrupción política.

Cuando el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu decidió el 8 de mayo lanzar a las hordas de policía y extremistas judíos contra los fieles palestinos en la mezquita Al-Aqsa, que protestaban por la limpieza étnica que estaba teniendo lugar en el barrio de Sheikh Jarrah en Jerusalén Este, su única intención era ganar puntos entre los votantes derechistas israelíes más chovinistas. Pretendía además mantenerse en el poder o, al menos, evitar la prisión como resultado del juicio al que está siendo sometido por corrupción.

Pero no anticipaba que iba a desencadenar uno de los acontecimientos de mayor relevancia histórica en Palestina, que en último término resolvería el aparentemente imposible dilema palestino. Es cierto que la guerra de Netanyahu contra Gaza ha matado a cientos y herido a miles y que la violencia desarrollada en Cisjordania y en los barrios árabes de Israel ha matado a decenas más. Pero el 20 de mayo fueron los palestinos quienes clamaron victoria, cuando cientos de miles se echaron a las calles para expresar su triunfo como una nación unificada y orgullosa.

La victoria o la derrota en las guerras de liberación nacional no puede medirse en función del número de muertos o del grado de destrucción causado por cada bando. Si así fuera, ninguna nación colonizada habría logrado su libertad.

Los palestinos han ganado porque, una vez más, han surgido de los escombros producidos por los bombardeos israelíes como un todo, como una nación resuelta a conseguir su libertad a cualquier precio. Este logro quedó simbolizado en las multitudes palestinas que celebraron el fin de esta guerra agitando los estandartes de todas las facciones políticas, sin prejuicios y sin excepción.

Por último, podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que la resistencia palestina se ha apuntado una importante victoria, tal vez sin precedentes en su orgullosa historia. Es la primera vez que Israel se ha visto obligado a aceptar que las reglas del juego han cambiado, posiblemente para siempre. Ya no es la única parte que determina los resultados políticos en la Palestina ocupada, porque el pueblo palestino es por fin una fuerza a la que hay que tener en cuenta.

 

Por Ramzy Baroud | 01/06/2021

Ramzy Baroud es periodista y editor de The Palestine Chronicle. Es autor de cinco libros, el último de los cuales lleva el título de These Chains Will Be Broken: Palestinian Stories of Struggle and Defiance in Israeli Prisons (Clarity Press, Atlanta). El Dr. Baroud es un destacado investigador no-residente del Center for Islam and Global Affairs (CIGA) y del Afro-Middle East Center (AMEC). Su página web es: www.ramzybaroud.net

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