Sábado, 03 Octubre 2020 05:18

No es fortuito

No es fortuito

El agravamiento de la disputa territorial por el enclave de Nagorno-Karabaj entre Armenia y Azerbaiyán, el cual suma ya seis días de combates y bombardeos, no es fortuito y que esté ocurriendo ahora –dos meses después de los enfrentamientos fronterizos, el primer brote de violencia desde el choque armado de abril de 2016– obedece a varios factores.

Aunque la controversia lleva irresuelta casi 30 años, a partir de los combates de julio anterior Azerbaiyán concluyó que la llegada al poder en 2018 del primer ministro armenio, Nikola Pashinian, no se tradujo en ninguna concesión y apostó por una solución de fuerza con el abierto apoyo de Turquía.

El desplome de los precios del petróleo y la crisis económica en Azerbaiyán obligan al presidente Ilham Aliyev a levantar el ánimo patriótico de la población al intentar recuperar al menos parte de los siete distritos adyacentes ocupados por Armenia desde 1994, cuando el Grupo de Minsk –creado para mediar por la OSCE y encabezado por Estados Unidos, Francia y Rusia (en orden alfabético)–, impuso la paz y, fracasada toda negociación posterior, se congeló el conflicto.

El Grupo de Minsk exhortó en una declaración conjunta a establecer un alto el fuego, un gesto significativo, pero que Azerbaiyán considera inútil, igual que su principal aliado, Turquía –dispuesta a apoyarlo hasta el final, que según ellos no puede ser sino la completa devolución de los territorios ocupados por Armenia–, promueve que Rusia acepte dividir el territorio disputado en zonas de desescalada, a semejanza de Idlib en Siria.

Estados Unidos, concentrado en su elección presidencial no desempeña un papel activo en la solución de este conflicto, Francia, enemistada con Turquía, tomó partido por Armenia al considerar que Azerbaiyán dio el primer disparo en la actual crisis, y Rusia está atada de manos por los compromisos contractuales con Armenia a cambio del permiso para mantener su base militar, el deseo de mejorar relaciones con Azerbaiyán, visto como un magnífico comprador de armamento ruso y la necesidad de no abrir un tercer frente con Turquía, que pasó de aliado a competidor en Siria y Libia.

Imposible saber cuál de estos factores resulta determinante y quizás la mezcla de todos ellos tenga a Armenia y Azerbaiyán al borde de una guerra de gran escala.

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Viernes, 02 Octubre 2020 06:06

Palestina: la ocupación sin fin

Palestina: la ocupación sin fin

“Que nunca experimente la agonía de que le roben su país; que nunca sienta el dolor de vivir en cautiverio bajo la ocupación; que nunca sea vendido por sus ‘amigos’”, escribió Hanan Ashrawi, integrante del Comité Ejecutivo de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en reacción al auspiciado por la administración trumpista y firmado hace un par de semanas "acuerdo de paz" entre Emiratos Árabes Unidos (EAU), Bahréin e Israel (bit.ly/346EzEp ). Cuando el año pasado EU presentó su "plan de paz para el Medio Oriente" ( The deal of the century), para el cual uno de los talleres” propagandísticos se realizó en Bahréin. Asimismo, Ashrawi remarcó que el meollo de este "acuerdo" en el que se concedía todo a Israel y nada a Palestina era "la ocupación", una palabra que ni siquiera aparecía en el documento (bit.ly/2S9vMfo). De manera similar –como "una agenda para la ocupación permanente"−, Ashrawi calificó los planes israelíes para los nuevos asentamientos alrededor de Jerusalén (bit.ly/33Kj3p3). Mientras en aquel entonces censuró la hipocresía del mundo que teme decirle algo a Trump respecto a su incondicional apoyo a Israel y al propio Israel por su interminable ocupación de Palestina, ahora se lo reprochó a EAU y Bahréin, que traicionando la causa palestina "sacaron no más a la luz sus tratos secretos con Israel" (bit.ly/33dtHpj).

En efecto. Más que "un acuerdo de paz" –los tres países nunca han estado en guerra y desde hace años mantenían relaciones no-oficiales−, lo firmado bajo la tutela de Trump ha sido sólo un burdo trato de armas. ¿Los beneficiados? La industria militar estadunidense (bit.ly/2EIL6wt) y la israelí que desde hace años surte a los ricos regímenes del golfo con sus avanzadas tecnologías de vigilancia usadas para reprimir la disidencia interna (bit.ly/32NgF1l, bit.ly/3cnE10L). Si bien oficialmente, como parte del "acuerdo", Israel se comprometió con EAU "a no anexar (por ahora) a Cisjordania", la decisión de frenarla (sin descartarla en el futuro) ya se tomó anteriormente a nivel de la política interna israelí (bit.ly/2FRToCs). Si hay algún efecto práctico de dicho acuerdo es la normalización de la ocupación de Palestina –siendo ésta, en la práctica, una forma de anexión (bit.ly/3kxF9lb)− y la eternalización del sufrimiento del pueblo palestino. Igualmente el auspiciado por Trump y firmado en el mismo tiempo "acuerdo de paz" entre Serbia y Kosovo que parecía ideado sólo para poder incluir en él cláusulas respecto a Medio Oriente (sic), igualmente apuntaba a legitimar la ocupación obligando a ambas partes a reconocer a Jerusalén como "la capital de Israel" (bit.ly/349xUcy).

Si bien tras la guerra de los Seis Días –"una guerra de conquista" (Tom Segev)−, que convirtió a Israel en un imperio colonial al ocupar Cisjordania, Gaza, los Altos de Golán y la península de Sinaí (de los cuales éste sólo evacuó a Sinaí y cambió la ocupación de Gaza por un inhumano bloqueo convirtiendo la ocupación de Palestina en la más larga ocupación militar en la historia moderna: 53 años y contando) varios prominentes políticos israelíes alertaban "que la prolongada ocupación destruiría el tejido de la sociedad israelí" (Avi Shlaim, The Iron Wall: Israel and the Arab World, 2000, p. 317), Israel más bien aprendió a organizar la sociedad alrededor de ella. Convirtió la debilidad (todo el derecho internacional está aquí del lado de los palestinos) en una fortaleza que lo hacía atractivo sobre todo para los regímenes represores en el mundo. Los territorios ocupados se convirtieron en un enorme laboratorio para el armamento y las tecnologías de vigilancia y control de masas con palestinos en calidad de conejillos de indias (bit.ly/3cisuQw). El reciente "acuerdo de paz" ni siquiera pretende tapar esta realidad. Más bien la confirma, demostrando que lo más provechoso es continuar la ocupación –y seguir en una perpetua "zona gris" entre ocupación y anexión, la ambigüedad de la que es especialista Netanyahu, bien remarca Avi Shlaim bit.ly/2ZThvb5)− que terminarla.

Escenificar su firma en el mismo césped sur de la Casa Blanca (bit.ly/33IOlfP) donde en 1993 se firmaron los Acuerdos de Oslo (Arafat/Clinton/Rabin), fue igualmente revelador: ha sido precisamente Oslo que más que "abrir el camino a la paz" le permitió a Israel "rempacar la ocupación" y bajar sus costos reales y políticos al transferirle la carga de controlar la población ocupada a la Autoridad Palestina encargada ahora de sofocar la resistencia armada y pacífica a la ocupación (bit.ly/30eYO1w) sin comprometerse prácticamente a nada (la conformación del Estado palestino, el retiro de los asentamientos ilegales, etcétera). La formación de un régimen colaboracionista bajo Arafat (y luego Abbas) −"un subcontratista de la ocupación"−, igual que en otros casos históricos, ha sido crucial para manejarla sin tener que ceder nada del territorio. En su tiempo Ashrawi censuró a Arafat diciendo que ni él ni los demás dirigentes de la OLP vivieron bajo la ocupación –estaban en el exilio− y no tenían idea que firmaban con Oslo en su forma presentada por los israelíes (Avi Shlaim, Israel and Palestine, 2009, p. 220), aunque luego se incorporó a autoridades encargados de administrarla. En este sentido tanto los acuerdos con EAU y Bahréin, como el previo "acuerdo del siglo", se vislumbran no como la "traición", sino consolidación y continuación del "espíritu de Oslo".

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Honduras San Pedro Sula Foto: DW.

Cientos de personas migrantes comenzaron a caminar este miércoles 30 de septiembre por la noche desde San Pedro Sula -en el norte de Honduras- hacia la frontera con Guatemala, usando una ruta migratoria muy transitada en tiempos del COVID-19.

Durante semanas, se convocó -desde las redes sociales- a una nueva caravana de migrantes que saldría desde una estación de autobuses de San Pedro Sula el 1 de octubre. Sin embargo, la mayoría de las personas que se reunieron el miércoles decidieron no esperar y partieron en la oscuridad de la noche con mochilas y, muchos, con mascarillas. Los grupos se encaminaron rápidamente a lo largo de la carretera, algunos recibiendo la ayuda de conductores, mientras otros continuaron caminando hacia la frontera con Guatemala.

Esta caravana avanza solo dos semanas después de que Guatemala reabriera sus fronteras, tras mantenerlas selladas durante meses para frenar la propagación del coronavirus. Varios Gobiernos de la región dieron a conocer que estaban pendientes: la agencia de inmigración de México dijo en un comunicado que haría cumplir la migración "segura, ordenada y legal” y que no haría nada para promover la formación de una caravana de migrantes.

Por su parte, la Embajada de Estados Unidos en Honduras aseguró -a través de su cuenta en Twitter- que la migración a Estados Unidos era más difícil que nunca en este momento y más peligrosa debido al COVID-19. Pero los factores de expulsión que impulsan a las personas migrantes de Centroamérica no han disminuido durante la pandemia.

La salida del nuevo grupo el miércoles por la noche recordó a una caravana de migrantes que se formó hace dos años -poco antes de las elecciones de mitad de período en Estados Unidos- que se convirtió en un tema electoral con una retórica antiinmigrante. En los últimos años, las personas migrantes irregulares centroamericanas comenzaron a viajar en grandes grupos buscando seguridad y, en algunos casos, evitando el costo de traficantes.

1 octubre 2020

(Con información de DW)

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¿Por qué es importante Nagorno Karabaj? ¿Cuál es el papel de Turquía?: las principales preguntas sobre el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán

Nagorno Karabaj es una región montañosa, boscosa y sin salida al mar en el sur del Cáucaso, que se encuentra en el centro de una confrontación de décadas entre Armenia y Azerbaiyán. Es un Estado independiente 'de facto' que ocupa territorios reclamados por Azerbaiyán y tiene fuertes vínculos con Armenia.

 

El domingo pasado, acaparó los titulares de los medios internacionales después de que estallaran los enfrentamientos más fuertes entre ambas naciones desde 2016. La escalada de tensión provocó temores de una guerra real entre las dos exrepúblicas soviéticas.

Mientras que ambas partes se acusan mutuamente de iniciar la violencia, diferentes países y organizaciones instan a Ereván y Bakú a detener los enfrentamientos y evitar una catástrofe. ¿Por qué esa pequeña región mantiene en vilo a la comunidad internacional?

La manzana de discordia

Poblado históricamente por armenios, durante la época de la Unión Soviética este territorio estaba administrativamente sujeto a Azerbaiyán bajo el nombre de Provincia Autónoma de Nagorno Karabaj, aunque gozaba de cierto nivel de autonomía.

A finales de los años 80, las relaciones entre los armenios y los azerbaiyanos empeoraron hasta producirse enfrentamientos entre las dos etnias. Cuando en 1991 Azerbaiyán anunció su independencia, la provincia —que en 1989 tenía 189.000 de habitantes, un 77 % de los cuales eran armenios— también se proclamó independiente.

Con la escalada de hostilidades entre 1992 y 1994, la República de Nagorno Karabaj —apoyada por Armenia y voluntarios de otros países— logró contrarrestar la ofensiva de Azerbaiyán e incluso anexó varios distritos vecinos, asegurándose una frontera común con Armenia.

En 1994 se puso fin a la guerra con la firma de acuerdos sobre un alto al fuego. Para controlar la tregua se creó el llamado Grupo de Minsk, supeditado a la OSCE y presidido por Rusia, Francia y EE.UU. Desde entonces, sin embargo, la tregua se ha violado en numerosas ocasiones, y las últimas escaladas más notables tuvieron lugar en abril de 2016 y en julio de este año.

¿Por qué esta pequeña región tiene tanta importancia internacional?

La comunidad internacional está preocupada por la perspectiva de una guerra porque Nagorno Karabaj sirve como corredor para los oleoductos que llevan petróleo y gas a los mercados mundiales, según sugiere Al Jazeera.

"Es una región de importancia internacional, que de hecho se ha vuelto más importante en los últimos 25 años debido a los oleoductos y gasoductos que la atraviesan", explicó al medio Thomas de Waal, especialista de Carnegie Europe en Europa del Este y la región del Cáucaso.

Por su parte, el periodista Robin Forestier-Walker, también subrayó la importancia estratégica de Nagorno Karabaj. "Tenemos a Turquía al oeste, Irán al sur, Rusia al norte y enormes cantidades de reservas de hidrocarburos del Caspio al este, que transita por el Cáucaso, muy cerca de donde se están llevando a cabo los combates en este momento", destacó el experto.

¿Quién atacó primero?

El 27 de septiembre, ambos países informaron sobre una nueva escalada en el conflicto, aunque discreparon sobre su causa exacta.

Desde Bakú, aseveraron que el primer golpe fue asestado por el Ejército armenio, que a las seis de la mañana de la hora local atacó posiciones militares y poblaciones azerbaiyanas con "armas de gran calibre, morteros y artillería". En respuesta, las Fuerzas Armadas de Azerbaiyán lanzaron una contraofensiva "en toda la línea del frente" con el país vecino, afirma un comunicado oficial.

Por su parte, el primer ministro de Armenia, Nikol Pashinián, declaró que fue Azerbaiyán quien atacó primero, detallando que los militares azerbaiyanos utilizaron sistemas múltiples de lanzamiento de cohetes y aeronaves.

Desde el Ministerio de Defensa armenio señalaron que los azerbaiyanos bombardearon objetos a lo largo de la línea de contacto en Nagorno Karabaj, además de la capital de la región, Stepanakert, y acusaron a Bakú de haber planeado el operativo de antemano.

Las bajas

Según estimaciones de la parte azerbaiyana, Armenia tuvo 550 bajas y perdió más de 60 unidades de técnica militar en la primera jornada del conflicto, entre ellas, 22 tanques y vehículos blindados, 15 unidades del sistema de misiles Osa, 18 drones, 8 piezas de artillería y tres almacenes de municiones.

El Ministerio de Defensa de Armenia, por su parte, desmintió la información sobre las bajas proveniente de Azerbaiyán y reportó 16 muertes y 100 heridos entre los soldados de Nagorno Karabaj. El Centro de Información Unificado de Armenia bajo auspicios del Gobierno de Armenia informó que otros 15 soldados de Nagorno Karabaj perdieron la vida en la zona del conflicto, con lo cual el número total de bajas sería de 31.

El portavoz del Ministerio de Defensa armenio, Artsrún Ovannisián, afirmó que Azerbaiyán perdió 200 militares, unos 30 tanques y vehículos blindados y una veintena de drones el primer día del enfrentamiento, mientras que desde Bakú informan sobre seis muertos y 19 heridos a causa de los ataques armenios.

El domingo, Nagorno Karabaj y Armenia anunciaron el estado de guerra y la movilización general. Por su parte, el presidente de Azerbaiyán, Ilham Alíev, firmó este lunes un decreto que establece una movilización parcial en el país.

Reacciones internacionales

Como era de esperar, la reacción internacional a la reanudación del conflicto armado fue negativa. En una conversación telefónica con su homólogo armenio Pashinián, el presidente ruso, Vladímir Putin, afirmó que es necesario evitar una mayor escalada del enfrentamiento y, lo que es más importante, detener las operaciones militares en Karabaj.

El ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, habló con sus homólogos de Azerbaiyán y Armenia y "pidió influir en la situación para poner fin a la violencia".

Otro vecino de los dos Estados involucrados en el conflicto, Irán, pidió terminar las hostilidades sin demora y ofreció su ayuda para "que comiencen las conversaciones entre las dos partes".

Los copresidentes del Grupo de Minsk de la OSCE expresaron "una seria preocupación por las violaciones generalizadas del régimen de alto el fuego". La OTAN también se pronunció a favor del cese del conflicto.

La mayoría de los funcionarios evitaron culpar a cualquiera de las partes, excepto el secretario de prensa de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), Vladímir Zainetdinov, que culpó a Bakú de las hostilidades.

Turquía apoya a Azerbaiyán

El único país en expresar abiertamente su respaldo a Azerbaiyán fue Turquía quien el mismo domingo acusó a Armenia de iniciar el conflicto. "Condenamos enérgicamente el ataque armenio, que es una clara violación del derecho internacional y causó víctimas civiles", afirmó la Cancillería turca en una declaración y agregó que apoyará a Bakú "por todos los medios".

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, instó al pueblo de Armenia a "defender su futuro" e hizo un llamamiento "al mundo entero" para que brinden su apoyo a Azerbaiyán "en su lucha contra la ocupación y la opresión".

Este lunes, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Armenia acusó a Turquía de estar directamente involucrada en las acciones militares en la zona del conflicto. "Especialistas militares turcos que usan armas turcas, incluidos drones y aviones militares, están luchando con los azerbaiyanos", reza el comunicado emitido por la Cancillería armenia.

Citando fuentes internas, Ereván ha asegurado que Ankara "está reclutando combatientes terroristas extranjeros y está enviándolos a Azerbaiyán". Además, el ministerio armenio ha destacado que el Gobierno turco proporciona "completo apoyo político y propagandístico a Azerbaiyán".

El presidente de Armenia, Armén Sarkissian, denunció que Turquía participa en los combates en Nagorno Karabaj apoyando a las fuerzas de Azerbaiyán con ayuda de mercenarios y cazas F-16. El mandatario destacó el diálogo como vía para resolver el conflicto en la disputada región fronteriza.

Poco después, Erdogan, reiteró que Armenia debe retirarse inmediatamente del territorio azerí que está "invadiendo" y que es hora de poner fin a la crisis en Nagorno Karabaj.

Por su parte, el ministro de Defensa turco, Hulusi Akar, aseveró que Ereván debe detener su ocupación de las tierras de Azerbaiyán y enviar de regreso a los "mercenarios y terroristas" que trajo del extranjero con el fin de lograr la estabilidad en la región tras el enfrentamiento entre fuerzas armenias y azerbaiyanas.

El 'Terminator' regional

El principal asesor del primer ministro armenio, Vagharshak Arutiunián, declaró que se está produciendo una guerra a gran escala en Nagorno-Karabaj con la participación de Azerbaiyán y Armenia, y Turquía está influyendo directamente en esta situación.

"Nos estamos preparando para una guerra a largo plazo. ¿Por qué? Porque vuelvo a decir que el jugador principal aquí no es Azerbaiyán, sino Turquía. Y persigue sus objetivos geopolíticos", dijo Arutiunián en una entrevista a un canal de YouTube.

Según el funcionario, Ankara busca conseguir una conexión terrestre con Azerbaiyán, por lo que Nagorno Karabaj y Armenia son un obstáculo en este camino.

"Turquía se está comportando hoy como el 'Terminator' regional", aseveró el experto. "Erdogan usará esto para sus juegos, como en el Mediterráneo, y también lo usará para fortalecerse en la arena internacional".

Publicado: 28 sep 2020 20:08 GMT

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 Mientras se supervisan jeringas para el Covid-19, funcionario de salud chino informó que la producción de vacunas superará los mil millones de dosis en 2021.Foto Ap

El maratón para posicionarse en el top ten de las vacunas globales contra el Covid-19 refleja la tripolaridad entre Rusia, China y el eje anglosajón de EU/Gran Bretaña (GB), que se hallan luchando por el liderazgo de la "fase 3".

Sin meterme al ranking muy sesgado de la OMS –controlada por la controvertida Fundación Bill & Melinda Gates y el proyecto hegemónico anglosajón de la vulgar bursatilización GAVI/Covax (https://bit.ly/3kPfUep)– baste colocar a la célebre vacuna rusa Sputnik V y a las tres chinas en los primeros sitiales (CanSino, Sinopharm y Sinovac), al unísono de otras tres de EU, donde la de Johnson & Johnson, que ostenta la ventaja competitiva de inocular una sola dosis (https://on.wsj.com/3j4ZbDu), ha dejado atrás a las de Moderna y Pfizer/BioNTech de Alemania. Inovio, de Bill Gates, ha quedado muy rezagada.

En lugar de cooperar –como lo han expresado tanto el zar Vlady Putin como el mandarín Xi Jinping– hoy las tres vacunas competitivas de EU se han encaminado más a una balcanización regional, donde pesarán mucho las presiones interesadas del gobierno estadunidense que ha perdido su liderazgo en el top ten del Big Pharma, donde China irrumpió en el primer lugar (https://bit.ly/2Hx28ii).

La balcanización anglosajona carece de futuro práctico, ya que por su cronograma publicitado de entrega selectiva de sus dosis, no podrá satisfacer las necesidades de más de 7 mil 600 millones de humanos. Sea quien fuere el consagrado descubridor, su fabricante, y su mercantilista distribuidor, es imposible que un sólo país cumpla las necesidades de todas las naciones que propende a una balcanización regional de las vacunas por las tres superpotencias Rusia-China-EU.

Será entendible que las naciones que cuenten con tratados comerciales con cada una de las tres superpotencias se tengan que adaptar a las exigencias darwinianas de sus socios mayores.

Más allá de la imperativa protección primaria de los profesionales de la salud, un enorme defecto de su próxima distribución beneficiará primero a los pudientes, antes de los desposeídos.

Hoy el mayor inversionista es Biomedical Advanced Research and Development Authority (BARDA) de EU (https://bit.ly/2S38HLe) que ha financiado a las vacunas anglosajonas con 10 mil millones de dólares.

Según Deutsche Bank, "GB ha invertido el mayor y el más diversificado portafolio (sic) de vacunas, cuando se mide per cápita" y "ha preordenado más de cinco dosis (sic) por ciudadano con seis vacunas candidatas líderes" –¿Un secuestro o hipoteca farcomacológica de cinco años por ciudadano?–, mientras otros países ricos (sic) del G-7 y la anglósfera, 13 por ciento de la población mundial, han comprado más de la mitad de las dosis prometidas, según Oxfam.

Financial Times (23/9/20), dolido por el segundo tropiezo de AstraZeneca (https://bit.ly/3383SqJ), comenta que "nueve vacunas de 300 candidatas se encuentran en la fase 3, con algunas esperando (sic) la aprobación este año de su uso por emergencia (sic)".

Se detecta que FT no desecha aún "el uso por emergencia de la vacuna británica, cuyas pruebas clínicas han sido suspendidas en EU".

Sin tapujos, FT confiesa el "objetivo pragmático (sic)" –que no totalmente preventivo o curativo– de las infecciones "sintomáticas (sic) del Covid-19", como es el caso de AstraZeneca, Moderna, Pfizer/BioNTech y Johnson & Johnson.

Lo que busca AstraZeneca, según su investigador Andrew Pollard, es que "una vacuna impida que la gente sea admitida en los hospitales, vaya a los cuidados intensivos o se muera". ¡Qué clase de vacuna tan "pragmática"!

Sólo la vacuna estadunidense Johnson & Johnson y la china CanSino experimentan una dosis de inoculación única, mientras que las otras siete contemplan dos dosis que sólo otorgarán una "inmunidad por un año".

Ha resultado ominosa la bursatilización de las vacunas y su Big Pharma a la que sucumbió nada menos que sir Patrick Vallance, principal asesor científico de GB, quien fue atrapado con más de 43 mil acciones por un valor de 764 mil 445 dólares de la trasnacional farmacéutica británica GlaxoSmithKline (https://bit.ly/33UtV3G). ¡Qué bonito!

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Jueves, 24 Septiembre 2020 06:05

Estrecho de Taiwán: la crisis que se avecina

Un avión de caza ligero de la Fuerza Aérea de Taiwán, Indigenous Defence Fighter (IDF, en español 'caza de defensa autóctono') y misiles de crucero aire-tierra Wan Chien, en la Base de la Fuerza Aérea de Makung en la isla de Penghu, en la costa taiwanesa. REUTERS / Yimou Lee

Ausente de los grandes titulares, la escalada de tensión en el Estrecho de Taiwán sigue su curso de forma imparable. Las incursiones militares de China continental a modo de advertencia a las autoridades de Taipéi se suceden una tras otra. Beijing no quiere aparentar debilidad ante las acciones de EEUU, cada vez más intrusivas en el diferendo bilateral, y sube proporcionalmente el listón de sus acciones.

El debate sobre la reforma constitucional, en sus inicios en Taipéi, amenaza con otra crisis a medio plazo. La Carta Magna vigente, con siete enmiendas a sus cuestas, es de 1946, lo cual refleja, en cierta medida, la magnitud histórica del problema. Tras el final de la II Guerra Mundial, China recuperó el control de Taiwán, convertida en una colonia de Japón desde la firma del Tratado de Shimonoseki en 1895. Si en la isla no se refugiaran las tropas derrotadas del nacionalista Kuomintang, probablemente, hoy sería parte indiscutible de la República Popular, que prolongó sus bombardeos durante años. La Constitución que el KMT se llevó del continente preceptúa aun que la República de China representa a toda China, aunque, en realidad, desde 1949 no va más allá de la línea media del Estrecho. Pero para el PCCh acomodar esa realidad en el marco constitucional representaría un casus belli.

Las probabilidades de un empeoramiento de las no relaciones entre Beijing y Taipéi cotizan al alza. Tras repetir victoria en enero de este año, al soberanismo representado por Tsai In-wen le quedan por delante cuatro años de obstinación frente al hostigamiento del continente, cada vez más alejado de las tácticas prioritariamente seductoras del pasado inmediato. Pero cuanto más blande la espalda, la empatía con la sociedad taiwanesa se resiente; y lo que es peor, amenaza con quebrar la posibilidad de una alternancia más favorable a sus intereses al actuar como detonante del consenso en el nacionalismo panchino representado por su viejo enemigo, el KMT. En consecuencia, la expectativa de un horizonte gubernamental soberanista durante varias legislaturas provoca nerviosismo y en algunos alienta el vaticinio de la inevitabilidad de medidas más audaces que podrían llegar, en el peor de los escenarios, al conflicto armado.

EEUU, valedor de Taipéi, tiene mucho que decir en esto. Y tras la llegada de Trump ha abanderado el abandono de cualquier atisbo de ambigüedad. Considerado antaño por el general Douglas MacArthur como un portaaviones insumergible, hoy la isla viene al pelo a la estrategia del Indo-Pacífico, ideada para frenar la emergencia de China y asegurar la preservación de la hegemonía estadounidense en el área. Washington no solo promueve decisiones legislativas abiertamente ofensivas para los intereses de China, elevando el perfil de sus intercambios a todos los niveles, sino que moviliza a su flota en la región para contrarrestar la presencia militar china o incrementa de forma significativa sus ventas de armas a la isla exigiéndole el incremento de sus gastos militares, que el año próximo podrían superar el 10 por ciento del presupuesto.

Puede que de ganar Biden el próximo noviembre la situación afloje, pero solo "puede". La nueva policía hacia Taiwán ha gozado estos años de un alto nivel de consenso bipartidista. En el supuesto de continuidad de Trump, esta tendencia podría reforzarse y con ello el peligro de que la situación se desborde, llegando incluso a la confrontación grave. Algunos republicanos sueñan incluso con reanudar los lazos diplomáticos formales con Taiwán. No cabe duda que Trump iría más lejos en su apoyo al soberanismo. Por su parte, Wang Yang, el número cuatro de la jerarquía china, aseguró este fin de semana en Xiamen que "depender de los extranjeros solo traerá riesgos inasumibles para Taiwán".

En la gestión del problema de Taiwán, tras convertir la reunificación en la cara B del éxito de la modernización, el PCCh se juega buena parte de su credibilidad ante la sociedad china. En las ocasiones en que el presidente Xi Jinping se refirió a ese asunto dejó entrever la urgencia de hallar una solución, pacífica o no, que garantice la reunificación, no el actual statu quo, que equivaldría a una eternización. La fecha límite sería 2049, cuando se celebrará el primer centenario de la fundación de la República Popular. En una situación tan volátil como la que se vive actualmente en todo el mundo, con incertidumbres por doquier y signos de acusaba inestabilidad en actores significativos del sistema internacional, sucumbir a la tentación del atizamiento irresponsable de las tensiones o del recurso al uso de la fuerza, representa un riesgo que importa prevenir con urgente anticipación.

Por Xulio Ríos

Director del Observatorio de la Política China. Acaba de publicar 'Taiwán, una crisis en gestación' (Popular, 2020).

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Washington intensifica su 'guerra contra el terrorismo' en Líbano

 

En lugar de afrontar los verdaderos problemas de Oriente Próximo, Estados Unidos y Europa se dedican a poner parches aquí y allá. La reciente imposición de sanciones por parte de Washington sobre políticos que mantienen buenas relaciones con Hizbolá simplemente agrava la crisis libanesa y deja claro que Occidente no está interesado en lograr una estabilidad sostenible en la región.

24/09/2020 07:11

 

La administración de Washington ha intensificado en los últimos días las sanciones contra aquellos funcionarios libaneses que colaboran de alguna manera con Hizbolá, la organización chií que tanto Estados Unidos como algunos otros países occidentales consideran "terrorista" por su oposición a la expansión israelí en Oriente Próximo.

Entre Líbano e Israel existen en la actualidad dos conflictos territoriales. El primero tiene que ver con las Granjas de Sheba, una pequeña área montañosa situada en la confluencia de Siria, Líbano e Israel, que Israel considera parte de Siria y por lo tanto se la anexionó unilateralmente junto con el resto del Golán, pero que los libaneses afirman que forma parte de su país.

El segundo conflicto se refiere a una zona marítima de la que Israel está extrayendo gas, y que los libaneses afirman que en parte se encuentra dentro de sus aguas territoriales. En este caso, Israel ha seguido una política de hechos consumados aprovechándose de su superioridad militar sobre Líbano, un país que no puede responder de ninguna manera a la presencia de los buques de guerra que protegen los yacimientos.

Hizbolá, además, reclama que el estado judío abandone los territorios palestinos ocupados. Todas estas circunstancias hacen que Hizbolá se haya convertido en objetivo permanente de Estados Unidos, la potencia mundial que únicamente atiende a los intereses de Israel y para defenderlos está dispuesta prácticamente a cualquier cosa.

En este contexto, en lugar de resolver los conflictos, Washington va dando palos a diestra y siniestra guiado por Benjamín Netanyahu. El presidente Donald Trump asedia a palestinos, sirios y libaneses sin importarle lo más mínimo la terrible situación de millones de árabes mientras la Unión Europea contribuye, con su silencio o con sus acciones, a las injusticias de cada día.

Las sanciones más recientes de EEUU están dirigidas contra las finanzas libanesas en un momento que el país se halla al borde del colapso, y tienen horribles repercusiones sobre el tejido social, con el pretexto de acosar a la resistencia, es decir, a funcionarios libaneses que se han significado por su colaboración con Hizbolá, o simplemente por mantener relaciones con la organización chií.

Por primera vez las sanciones afectan a altos funcionarios que de alguna manera han colaborado con el partido, o a quienes Washington considera vinculados con la formación que dirige Hassan Nasrallah. David Schenker, asistente de la Secretaría de Estado para Oriente Próximo, ha declarado que las sanciones "son un mensaje para cualquiera que trate con el partido", es decir con Hizbolá.

El departamento del Tesoro ha castigado a Ali Hassan Khalil, ayudante político del presidente del parlamento libanés, Nabih Berri, y al exministro Youssef Fenianos "por su colaboración con Hizbolá y por su implicación en operaciones corruptas", en el marco de la Ley Antiterrorista. El departamento del Tesoro ha dicho que va a "castigar a cualquier político libanés que ayude a Hizbolá".

Según el departamento de Tesoro, "Khalil y Fenianos todavía están operativos a pesar de haber abandonado el gobierno", ya que ambos, y otros políticos, han "usado puertas traseras para realizar acuerdos con Hizbolá persiguiendo beneficios personales a expensas del pueblo libanés". Es gracioso y no es sorprendente que la administración Trump diga que está defendiendo al pueblo libanés cuando su único interés consiste en apuntalar las políticas israelíes en la región.

Pero Washington no se corta un pelo, así que ha justificado las medidas relacionándolas no solo con la corrupción sino también con las recientes explosiones en el puerto de Beirut, buscando una legitimidad inexistente para algo que resulta difícil de justificar. Los libaneses "deberían aplicar políticas distintas", aclaró Schenker.

Las sanciones también se interpretan como un mensaje al presidente del parlamento Nabih Berri, líder del partido chií Amal, y al exministro Suleiman Frangieh, líder de la formación cristiano-maronita (católica) Marada, dos grupos que han mantenido una estrecha colaboración con Hizbolá.

Washington no puede ignorar que con las sanciones no va a conseguir nada más que dar otro gusto a Netanyahu, algo que viene ocurriendo con una periodicidad alarmante. HIzbolá es una formación muy sólida a la que este tipo de castigos no va a afectar en lo más mínimo, y es muy dudoso que sus aliados dejen de colaborar con Hizbolá por más sanciones que les impongan los americanos.

Washington envía un mensaje adicional al presidente Michel Aoun, fundador del Movimiento Frente Patriótico, otra importante formación cristiana-maronita aliada de Hizbolá, en el sentido de que si este partido continúa colaborando con Hizbolá tendrá que pagar un alto precio. Esto muestra que las sanciones van dirigidas contra las formaciones más críticas con las controvertidas posiciones de Israel en Oriente Próximo.

Algunos analistas han indicado que las sanciones contradicen los esfuerzos del presidente Emmanuel Macron para formar un gobierno en Líbano, pero es evidente que por encima de todo se encuentra el objetivo de mantener la tensión y la inestabilidad en la región en todos aquellos frentes que se oponen a la ocupación y las políticas israelíes en Oriente Próximo.

Sin embargo, es más fácil que Líbano vuelva a ser asaltado por un conflicto civil antes de que las sanciones debiliten a Hizbolá. La explicación más plausible es que nadie en Occidente está interesado en resolver los verdaderos conflictos sino que prefieren poner parches aquí y allá sin afrontar la ocupación israelí y la normalización de relaciones con Irán.

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La «América crece» de Trump: nueva forma de neocolonialismo

La Alianza para el Progreso impulsada por el ex presidente estadounidense John F. Kennedy a principios de la década de 1960 hasta la nueva “Iniciativa América Crece” lanzada por Donald Trump en 2019 son mecanismos utilizados por Washington para dominar económica y políticamente a las naciones latinoamericanas.

Mediante la Alianza para el Progreso, Estados Unidos pretendía buscar modelos capitalistas de desarrollo en la región para neutralizar el ejemplo que significaba la naciente Revolución cubana.

De esa forma se enviaron especialistas a la América Latina para explorar las riquezas naturales y las posibles fuentes de progreso de cada país, las que en los años siguientes fueron controladas y explotadas por empresas transnacionales, en su mayoría norteamericanas.

Washington brindaba entonces la asesoría económica con empréstitos provenientes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), y enviaba grupos denominados “cuerpos de paz” que impulsaban la animadversión contra Cuba y el sistema socialista. Todo desembocó en un rotundo fracaso que llevó más hambre y miseria a los pueblos donde los políticos corruptos de turno los acogieron, a la par que ellos se enriquecían con las abundantes prebendas.

A la tristemente célebre Alianza para el Progreso le siguieron unos tras otros los ensayos estadounidenses para controlar a los países de América Latina en la que en los últimos años ha jugado un pernicioso papel la Agencia Internacional para el Desarrollo (USAID).

Ahora, dentro del enorme esfuerzo que hace la administración Trump para controlar Latinoamérica, a semejanza de la Doctrina Monroe que proclamaba América para los americanos, se ha lanzado la “Iniciativa América Crece” que permite a Washington evadir controles parlamentarios en los países que la acepten y va dirigida a modificar la dependencia económica, financiera, social y política de la región. 

Un análisis divulgado por Rusia Today, señala que esa Iniciativa es expedita, escueta, y no requiere de negociación alguna entre instancias gubernamentales. Tampoco precisa de consultas a los Parlamentos y mucho menos involucra a segmentos de la sociedad civil, porque el formato de Memorando de Entendimiento (MoU, por sus siglas en inglés) así lo permite.

Mediante el MoU, los gobiernos que se acojan al mismo, sellan el compromiso de cumplir la hoja de ruta que trazarán los distintos organismos y agencias norteamericanas, lo que es igual a una nueva forma de neocolonialismo.

La ex diplomática boliviana Maria Luisa Ramos, en entrevista con la publicación panameña Bayano Digital, denunció que la fórmula avanza hacia un reformateo de la dependencia económica, financiera y política de la región, sin requerir de negociación alguna entre instancias gubernamentales, ni consultas a los Parlamentos y mucho menos incluye a segmentos de la sociedad civil.

Agregó que mediante ese procedimiento ya no se involucrarán en engorrosas negociaciones de Tratados de Libre Comercio (TLC) para mejorar su balanza comercial, para obtener jugosos contratos estatales, realizar cambios a la legislación y en general adecuar a sus intereses el diseño del esquema de inversiones de los países.

En realidad se trata de un subterfugio mediante el cual Estados Unidos y los gobiernos latinoamericanos hacen un compromiso diplomático de alto nivel para encaminar la agenda trazada por los organismos y agencias norteamericanas con homólogos empresariales de los hasta ahora firmantes en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Honduras, Jamaica y Panamá.

El programa América Crece también sale de la órbita de la Organización Mundial del Comercio ya que la agenda general será delineada y encaminada por los organismos y agencias estadounidenses y sus homólogas entidades empresariales de esos países.

En el amplio panorama del MOU (que lo firma cualquier ministro y no los presidentes de las naciones como ocurre con los Tratados de Libre Comercio) aparecen los intereses del régimen norteamericano y sus compañías para realizar obras de infraestructura en aras de explotar yacimientos petrolíferos, todo tipo de minerales y recursos naturales que sean beneficiosos para sus intereses. 

O sea, es un saqueo autorizado de las riquezas de los países en cuestión, que no tiene que contar con las aprobaciones de los diferentes Parlamentos. 

Como “sublime artimaña” de este convenio se indica que acelerará el acceso del sector privado a los recursos financieros de Estados Unidos fundamentalmente a través del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

La Casa Blanca bajo enormes presiones a los gobiernos latinoamericanos impuso hace unos días, al frente de esa organización bancaria al ultraderechista Mauricio Claver Carone, principal asesor de Trump para América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional (CSN).  

También en este programa están envueltos los Departamentos de Estado, Tesoro, Comercio y Energía, la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), la Agencia de Comercio y Desarrollo de los Estados Unidos (USTDA) y la Corporación de Inversiones Privadas en el Extranjero (OPIC).

En definitiva, América Crece es una forma más moderna de neocolonialismo que busca controlar económica, política y financieramente al continente. Esperemos que los pueblos despierten. 

Por Hedelberto López Blanch | 18/09/2020

Hedelberto López Blanch, periodista, escritor e investigador cubano.

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Trump anunció un acuerdo de paz entre Bahrein e Israel  

Hace un mes Israel había firmado un tratado similar con Emiratos Árabes Unidos

El presidente de Estados Unidos dijo que espera llegar a más pactos de este tipo entre los países de la región. “Restauré la confianza con nuestros socios regionales, y juntos hemos eliminado el califato del Estado Islámico", sostuvo el mandatario.

 

El presidente de Estados Unidos Donald Trump anunció que Bahrein e Israel llegaron a un acuerdo de paz. El hecho se produjo un mes después del pacto firmado entre los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y el Estado hebreo. La administración Trump busca normalizar las relaciones entre sus aliados en Medio Oriente como una estrategia para contener a Irán. El presidente norteamericano dijo que espera llegar a más pactos de este tipo entre los países de la región. “Restauré la confianza con nuestros socios regionales, y juntos hemos eliminado el califato del Estado Islámico al 100 por ciento”, sostuvo el mandatario.

"Medio Oriente era un caos"

Trump catalogó el acuerdo entre ambos países como un logro histórico. “Nuestros dos GRANDES amigos Israel y el Reino de Bahrein han acordado un Acuerdo de Paz- el segundo país árabe en hacer la paz con Israel en 30 días!", dijo el mandatario. Minutos más tarde, desde el Despacho Oval y acompañado por el vicepresidente Mike Pence, el presidente dio las gracias a los líderes de ambos países. "Su liderazgo se mueve hacia un futuro que puede llenarse con esperanza y no tiene por qué estar predeterminado por conflictos del pasado", indicó el magnate republicano. A su vez, destacó que el anuncio haya coincidido con el aniversario de los atentados del 11 de septiembre de 2001. "Cuando llegué a la presidencia Oriente Medio estaba en un estado de caos absoluto”, dijo el mandatario. También resaltó que no existía respuesta más poderosa al odio que acuerdos de ese tipo.

En paralelo el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu realizó el mismo anuncio desde Jerusalén. "Ciudadanos de Israel, me conmueve informarles que esta noche llegaremos a otro acuerdo de paz con otro país árabe, Bahrein. Este acuerdo se suma a la paz histórica con los EAU", señaló el dirigente israelí. Es el segundo pacto de paz que la Administración de Trump anuncia en menos de un mes tras el alcanzado el pasado 13 de agosto entre los EAU y las autoridades israelíes. El martes se darán cita en Washington representantes de los tres país para firmar los respectivos tratados. Ya confirmaron su presencia el primer ministro israelí; por los EUA concurrirá el príncipe heredero, jeque Mohamed bin Zayed; y el ministro de Exteriores de Bahrein, Abdulatif al Zayani.

Bahrein tiene una población de mayoría chiita y una monarquía sunita protegida por Arabia Saudita. Es un pequeño archipiélago del golfo Pérsico donde está emplazada la Quinta Flota Naval de EEUU. Esta fuerza tiene la función de supervisar las operaciones marítimas en toda la región, fundamentales para contrarrestar las acciones de Irán en la zona. Con el anuncio de este viernes, Bahrein se conviertió en el cuarto país árabe en establecer relaciones diplomáticas plenas con Israel, tras los EAU, Egipto (1979) y Jordania (1994).

Más acuerdos

Trump reveló en el Despacho Oval que había conversado con el rey de Arabia Saudita Salmán bin Abdulaziz sobre este acuerdo y la lucha contra el terrorismo. El presidente adelantó que habrá más pactos de este tipo en el futuro. "Tengo mucha esperanzas de que les seguirán más. Puedo decirles que hay un entusiasmo tremendo por parte de otros países que quieren unirse", adelantó el líder republicano. Además volvió a mostrar su optimismo sobre el desarrollo de las relaciones con los palestinos. "Van a estar en una muy buena posición. (…) Querrán ser parte de las conversaciones porque todos sus amigos estarán allí", dijo el mandatario.

Sin embargo la Autoridad Palestina y el movimiento islamita Hamas criticaron inmediatamente el anuncio. "El acuerdo entre Bahrein e Israel es una puñalada en la espalda de la causa palestina y el pueblo palestino", dijo Ahmad Majdalani, ministro de Asuntos Sociales de la Autoridad Palestina. Hamas, que gobierna la Franja de Gaza, denunció por su parte que el acuerdo supone un grave perjuicio para los palestinos. Desde su llegada al poder, Trump se alejó de la Autoridad Palestina multiplicando las decisiones favorables a Israel, consciente de satisfacer así a la gran franja cristiana evangélica de su electorado.

Estos acuerdos entre Israel y naciones árabes coinciden con un momento de tensión entre EEUU e Irán. El malestar entre ambos países se potenció desde la retirada del país norteamericano del acuerdo nuclear con Teherán. Esta semana el gobierno norteamericano anunció que reduciría sus tropas en Irak y Afganistán. Queda por ver si esos soldados vuelven a casa o si son reubicados en otras partes de la región como el golfo Pérsico, donde EEUU viene reforzando sus posiciones en el último año. 

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Más de 37 millones de desplazados por guerras ‘contra el terror’ de EU

Nueva York. Entre 37 y 59 millones de personas han sido desplazadas por la llamada “guerra global contra el terror” de Estados Unidos desde 2001 al presente -más que en cualquier otra guerra o desastre a lo largo del siglo 20 con la excepción de la Segunda Guerra Mundial- según una nueva investigación del Instituto Watson de la Universidad Brown presentada hoy.

La investigación del reconocido proyecto Costos de Guerra calcula que por lo menos 37 millones de personas huyeron de sus hogares en las ocho guerras más violentas lanzadas por Estados Unidos, o en las que ha participado, desde octubre de 2001 cuando lanzó la primera de éstas contra Afganistán y después la invasión de Irak en 2003.

“Al final, desplazar a 37 millones -y tal vez hasta 59 millones- presenta la interrogante de quién tiene la responsabilidad para reparar los daños padecidos por los desplazados”, afirma el informe, “Creando refugiados: desplazamiento causado por las guerras pos-11/9 de Estados Unidos”.

El informe afirma que los desplazados -aquellos obligados a abandonar sus hogares para buscar refugio en otros países o ser desplazados internos dentro de su propio país- como resultado de las guerras realizadas por las fuerzas armadas de Estados Unidos desde 2001 superan por mucho los provocados por cualquier otra guerra o desastre desde 1900, con la excepción de la Segunda Guerra Mundial.

El número total es equivalente a hacer huir de sus hogares y tierras a casi toda la población de Canadá o toda California.

Los desplazados, combinando refugiados que salieron del país y los internos, en Afganistán es de por lo menos 5.3 millones (un 26 por ciento de la población antes de la guerra), para Irak es de 9.2 millones (37 por ciento de la población), Siria, 7.1 millones (37), Pakistán 3.7 millones, Libia 1.2 millones, Yemen 4.4 millones, Somalia 4.2 millones y Filipinas 1.7 millones.

“Cualquier número es limitado en reflejar el daño del desplazamiento. Las personas detrás de los números son difíciles de ver, y los números no pueden comunicar cómo se puede sentir uno al perder su hogar, sus pertenencias, su comunidad y tanto más. El desplazamiento ha causado daño incalculable a individuos, familias, pueblos, ciudades, regiones y países completos de manera física, emocional y económica”, afirman los investigadores.

Y estos números son sólo los de las ocho guerras más violentas ya que las fuerzas armadas de Estados Unidos han participado en conflictos armados en por lo menos 24 países dede 2001.

El proyecto Costos de Guerra también calcula de manera constante los costos humanos y económicos de las guerras estadunidenses pos-11s. Las tabulaciones más actualizadas (noviembre 2019) registran un total de entre 770 mil a 800 mil muertos por violencia directa de las guerras en Afganistán, Irak y Paquistán, incluyendo unos 335 mil civiles, y 536 periodistas o trabajadores de medios. Un número aún superior pero no contabilizado ha perecido por consecuencias indirectas de estas guerras.

Más de 7 mil combatientes estadunidenses han perecido en esas tres guerras, y cientos de miles más han sido heridos a lo largo de los últimos 19 años.

Desde 2001 hasta el año fiscal 2020, el gobierno de Estados Unidos ha dedicado 6.4 billones de dólares en las guerras en Afganistán, Paquistán e Irak.

El presidente George W. Bush anunció su “guerra global contra el terror” poco después de los atentados por Al Qaeda el 11 de septiembre de 2001, y ahora es la guerra más larga en la historia del país.

Washington está por iniciar el vigésimo año de su llamada “guerra contra el terror” el 7 de octubre cuando inició sus operaciones bélicas en Afganistán.

David Brooks, Corresponsal | martes, 08 sep 2020 18:07

Para consular la investigación y otros datos: https://watson.brown.edu/costsofwar/

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