Sábado, 12 Octubre 2019 06:05

El sínodo por la Amazonia

El sínodo por la Amazonia

Primero parecían “gestos”. Una palabra que se usa mucho. Pero el Papa rara vez hizo “gestos”. Lo suyo son acciones. Por “gestos” se entiende un guiño, algo más perecido a la insinuación, que da a entender una perspectiva política. El propio Francisco se ocupó hace un par de años, en una conferencia de prensa, de pasar en limpio a qué le llama él “política”, porque para la prensa concentrada, así como para sus mandantes, la política es genéricamente mala, es connnotada como herramienta de manipulación o instrumento de la ambición de poder o codicia. Aquella vez el Papa le paró el carro a un enviado que insinuaba que sus “gestos” eran demasiado “políticos”. “La alta política es algo muy noble”, dijo.

Sabe que el trampolín a través del que las nuevas elites financieras se han encaramado al poder casi irrestricto (e ilegal) en la turbulenta época en la que le ha tocado ejercer su papado, es precisamente la antipolítica. La abonan a chorro tanto medios como empresarios y CEOS. Es el aprovechamiento del desencanto o la impugnación de la política de millones de personas en el mundo que han sido traicionadas por dirigentes que han reemplazado la política por algo raro, algo sucio, algo desolador. ¿Macri hace política? ¿Lenín Moreno hace política? ¿Peña Nieto hizo política? ¿Duque hace política? Sí, pero incluso la política, aunque sea mala, aunque sea solamente para privilegiar al 1 por ciento de la población, se termina cuando el FMI entra a escena. Nombres variopintos. Dos salidos de la política traicionera y dos productos de laboratorio. Sólo pueden hacer política sana y noble quienes hayan sellado un compromiso de sangre con sus representados. A esos los persiguen o los encarcelan. Los estigmatizan como “chorros” o “dictadores” los chorros y los dictadores de nuestro tiempo.

Cuando el Papa hizo su primera visita a la región fue a Brasil. Al encuentro de jóvenes. Y allí dijo su recordado “hagan lío”. Seguramente quiso decir varias cosas, pero entre ellas aquél fue un cruce a la ola que muy pocos veían venir, y son estos nuevos cultos que apañan al neofascismo, y que están pensados como la nueva religión hegemónica de la región. Los que depositan en cada individuo recortado de los otros la posibilidad de su salvación en la tierra: tener suerte, si así fue la voluntad de Dios. No piensan en política. No hablan de política. Viven en un mundo aparte, en el que las desgracias son parte de la vida que les ha tocado. No luchan. Rezan. “Hagan lío” puede entenderse como “hagan política”, en la acepción general que le da el Papa, la que tiene que ver con lograr comunitariamente una vida más digna para todos pero especialmente para los que nunca pudieron sacar la cabeza del lodo.

Esta semana en Roma el Papa inauguró el Sínodo por la Amazonía. No es otro “gesto”. Es pura acción. Fue por pedido de los obispos de diversos países a los que esta nueva camada de gobiernos odiadores los enfrentó de pronto con el hambre y el fuego. Esta semana se vio la foto de las decenas de camiones que empresas ganaderas mandan a las zonas deforestadas por el fuego.

En el Vaticano ahora están los delegados de las etnias aplastadas. El Papa recibe a los habitantes ancestrales --a quienes pidió perdón por la colonización ya hace unos años en Bolivia, pero eso que era una enorme noticia fue como otras miles de enormes noticias borroneada por los grandes medios--. El Papa recibe a los Garabombos de todos los tiempos, pero esta vez encarnado en esas etnias deslumbrantes que brotan de la Amazonía. Recibe a esos invisibles.

En la apertura del Sínodo, Francisco fue al hueso y nos compete, aunque la lectura puede hacerse extensiva a cualquiera de nuestros países. Se refirió a la disyuntiva sarmientina “civilización o barbarie”. En estas notas se ha apuntado varias veces que esos términos se han invertido. “El lema de civilización o barbarie se ha usado para aniquilar pueblos originarios”, dijo. Los que se identifican con la civilización están trayendo una nuevo colonialismo”, dijo.

Las elites financieras que desplazaron a la política, entroncadas con las oligarquías, hoy son los bárbaros sanguinarios que por dinero están dispuestos a sacrificar millones de vidas humanas, animales y vegetales. El Papa después tiró una flecha hacia Pichetto, aunque nombrando sólo a la Argentina. Dijo que en nombre de la civilización (con distintos voceros, portadores del mismo discurso de odio que late en la región desde hace cinco siglos), se escuchan palabras denigratorias, “con el desprecio a los 'bolitas', a los ´paraguas´y a los cabecitas negras”.

Los que tenía enfrente mientras decía eso eran los guardianes de la naturaleza, los que como ha dicho también Chomsky, “han sido los que en la historia más han luchado por defensa de la vida en el planeta”. Son los que perseveran hace siglos y siglos, cuando nuestros países no existían, en el buen vivir, que no le demanda a la tierra más de lo que la tierra pueda dar sin arruinarse ni seguir estando allí, disponible y pródiga para las generaciones futuras.

Esos pueblos, que tienen su propia medicina, que han sobrevivido contra viento y marea, con contacto o no con los blancos, y algunos de ellos han tomado decisiones de una sabiduría extraordinaria, como los más populosos, que en lugar de vivir todos juntos se han repartido por diferentes zonas de la Amazonía para evitar desequilibrios. Esos invisibles que hoy deben huir de sus tierras porque el fuego las devora, en estos días tienen un interlocutor. Mientras desde la “civilización” llegan las fotos del hijo de Bolsonaro haciendo gracias con sus armas, mientras Ecuador se desangra, mientras en Colombia los activistas ambientales son asesinados todos los días, mientras en la Argentina se fumiga glifosato sobre escuelas rurales y hay niños y adultos enfermos soportando la amplia gama de envenenamiento que produce la ganadería o el cultivo transgénico a gran escala, ellos, los pueblos originarios, siguen guardando sus secretos y aspiran solamente a que los dejen en paz.

 Hoy son ellos la civilización a la que hay que mirar con interés político. Bolivia es el único país que ha logrado quedar en pie y sigue repartiendo justicia y felicidad, junto con desarollo. Nos los tenemos que tomar en serio. No por “un gesto”. Por algo mucho más profundo y lúcido: si logramos romper la fetichización del dinero como vara del poder político, se abrirá una nueva fase de nuestra cultura común. Ellos nunca fueron del todo incorporados como sujetos políticos en paridad con los demás. Como el machismo, el racismo es algo que a veces parece encapsulado como un virus transversal. Ese es el hueso. Porque el hueso es la tierra, pero también el modo de ser y estar en ella. Y los pueblos originarios saben de eso mucho más que nosotros. Muchísimo más.

Publicado enSociedad
Premian con el Nobel de Física el aporte de tres científicos a la cosmología

El trabajo de James Peebles reveló que sólo se conoce 5 por ciento del universo // Michel Mayor y Didier Queloz descubrieron en 1995 el primer planeta fuera del sistema solar

 

El canadiense-estadunidense James Peebles y los suizos Michel Mayor y Didier Queloz ganaron este martes el Premio Nobel de Física de la Academia Sueca de Ciencias por sus trabajos en cosmología.

El premio "es mitad para el físico James Peebles por descubrimientos teóricos en cosmología" relativos a los inicios del universo y la otra mitad para el físico y astrónomo Michel Mayor y el astrónomo Didier Queloz por el descubrimiento del primer exoplaneta, anunció Göran Hansson, secretario general de la Academia Real de Ciencias de Suecia.

Los tres investigadores contribuyeron a "una nueva comprensión de la estructura y la historia del universo. Sus trabajos han cambiado para siempre nuestras concepciones", añadió la academia.

Las investigaciones de Peebles, de 84 años y titular de la cátedra Albert Einstein en Princenton, nos remontan "a la infancia del universo" mediante la observación de los primeros rayos luminosos, casi 400 mil años después del Big Bang, ocurrido hace 13 mil 800 millones de años.

"Sus trabajos revelaron un universo en el cual sólo se conoce 5 por ciento de su composición, la materia que forma las estrellas, los planetas, los árboles y nosotros. El resto, o sea 95 por ciento, está constituido de materia y energía oscuras. Es un misterio y un desafío para la física moderna", subrayó la Academia.

Pese a teoría comprobada, siguen los misterios

"Aunque la teoría esté completamente probada, hay que admitir que la materia y la energía oscuras siguen siendo misteriosas", señlaló Peebles en una entrevista poco después del anuncio del galardón.

"Podemos estar seguros de que esta teoría no es la respuesta final", afirmó.

Por su lado, Mayor, de 77 años, profesor honorario del Observatorio de la Universidad de Ginebra, y su doctorante Queloz, de 53, descubrieron en 1995 el primer planeta en órbita alrededor de otra estrella, concretamente de 51 Pegasi B, a 50 años luz de la Tierra.

"No estoy preparado para esto. Esta mañana era un profesor de Cambridge, y de repente mi vida sufrió un vuelco", declaró Queloz a periodistas en Londres, donde estaba para dictar una conferencia.

Bautizado luego como Dimidio, el primer exoplaneta –en la actualidad son más de 3 mil 500– es de un tipo llamado "Júpiter caliente": planeta de gran tamaño, como Júpiter, pero que orbita muy cerca de su estrella.

"Nadie sabía si los exoplanetas existían", recordó Mayor, según un comunicado difundido por la Universidad de Ginebra. “Los astrónomos los buscaban en vano.

“De repente, hemos enriquecido nuestro ‘zoológico’ con otros sistemas planetarios: es como la medicina cuando miramos a otros animales para comprender mejor al ser humano. Fue una revolución”, explicó François Forget, planetólogo del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) de Francia.

Ese primer exoplaneta conocido "nadie imaginó que podría albergar vida, pero fue el primero de un amplio grupo, del cual algunos están en la zona habitable alrededor de su estrella", señaló Vincent Coude du Foresto, astrónomo del Observatorio de París.

El hallazgo enriqueció el panorama y extendió la búsqueda de vida en el universo.

Antes de 1995, "se habían hallado otros exoplanetas, pero giraban alrededor de púlsares, estrellas muertas", sostuvo Du Foresto.

"Estimamos que en la galaxia hay al menos tantos planetas como estrellas, es decir, alrededor de 100 mil millones", según el astrónomo.

Dimidio es gaseoso e hirviente (alrededor de mil 200 grados Celsius). Orbita alrededor de una estrella de tipo solar.

"Era muy extraño y para nada situado donse habría esperado", recordó el suizo Queloz.

Se halla más cerca de su estrella de lo que lo está Mercurio del Sol y tarda un poco más de cuatro días en dar la vuelta.

"Hasta entonces, creíamos que para que un planeta gigante se creara, tendría que hacer frío y, por tanto, estar lejos de su estrella", explicó François Forget, planetólogo del Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia.

Es difícil observar un planeta cercano a una estrella debido a su fuerte luminosidad.

Mayor desarrolló una técnica que no permite ver directamente el planeta, pero sí detectar su presencia a través de la perturbación que su gravedad inflige a la estrella.

Este instrumento ultrapreciso, llamado Elodie, detectó el planeta desde el Observatorio de Alta Provenza del CNRS. "Los datos recolectados explicaban la historia que sólo podía ser la de un planeta", señaló Queloz.

El hallazgo fue una sorpresa, porque no pensaban lograrlo tan rápido. El anuncio tuvo lugar el 6 de octubre de 1995 en Florencia.

"El hallazgo cambió la visión que teníamos de nuestro lugar en el universo", según David Clements, del Colegio Imperial de Londres. “Inauguró una nueva era para la cosmología", subrayó Stephen Toope, de la Universidad de Cambridge.

Es, por tanto, "un nuevo paso hacia el aspecto fascinante sobre la detección de pruebas de vida", según Martin Rees, de la Universidad de Cambridge.

Los investigadores recibirán el premio el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel.

Convocados por el movimiento Extinction Rebellion, cientos de activistas se manifestaron ayer en más de 60 ciudades del mundo para exigir a los gobiernos emprender acciones con el fin de frenar el cambio climático. En la imagen, la protesta en Berlín.Foto Afp

Londres. Cientos de activistas fueron detenidos ayer en ciudades de todo el mundo al comienzo de una campaña de resistencia pasiva convocada por el movimiento Extinction Rebellion, en protesta por la falta de respuesta de los gobiernos ante el cambio climático, y que se extendió a más de 60 ciudades, entre ellas Londres, Madrid, Amsterdam, Berlín, Nueva York, Buenos Aires, Sidney y Nueva Delhi.

Respaldados por la adolescente sueca Greta Thunberg, los jóvenes exigen que se declare la "emergencia climática" y los gobiernos fijen para 2025 neutralidad en las emisiones de gases con efecto invernadero. Su principal forma de protesta consiste en bloquear vialidades y edificios, encadenándose o pegándose al pavimento.

Miles de manifestantes bloquearon las carreteras alrededor de Westminster, en Londres, y levantaron campamentos con carpas y pancartas para marcar el comienzo de dos semanas de protestas y exigir medidas gubernamentales urgentes sobre la crisis climática y ambiental. Al menos 276 personas fueron arrestadas.

París se sumó a la protesta global con el bloqueo a un puente y una plataforma sobre el río Sena, mientras en Madrid 200 jóvenes disfrazados y maquillados que representaban catástrofes naturales, como inundaciones o incendios, se congregaron frente al Ministerio para la Transición Ecológica.

La policía de Alemania informó que unas 4 mil personas se congregaron en la Columna de la Victoria de Berlín, y en el parque entre el Parlamento y la cancillería federal se instaló un campamento. En Amsterdam, más de un centenar de activistas fueron arrestados por bloquear la calle adyacente al Museo Nacional de la capital holandesa.

En Nueva York, unos 200 activistas se congregaron en Battery Park y realizaron una "marcha fúnebre" hacia Wall Street, posteriormente arrojaron pintura roja sobre la icónica estatua del Toro; alrededor de 30 fueron arrestados.

También hubo detenidos en Wellington, Nueva Zelanda.

Publicado enMedio Ambiente
Descubren que los polos magnéticos de la Tierra pueden invertirse más rápido de lo que se creía

Según un artículo publicado el pasado 20 de septiembre en Earth and Planetary Science Letters, un grupo de científicos ha descubierto que los polos magnéticos de la Tierra pueden invertirse mucho más a menudo de lo que se pensaba.

El equipo, formado por miembros de la Academia de Ciencias de Rusia y del Instituto de Física del Globo de París, recolectó muestras de sedimentos de un afloramiento en el noreste de Siberia. Tras calentar a temperaturas extremas las partículas magnéticas que contenían para desmagnetizarlas, descubrieron su correspondencia con la del campo magnético en el momento y el lugar en que fueron depositadas.

Tomando como punto de referencia la edad de los fósiles de trilobites hallados en dichas capas, pudieron determinar que hace unos 500 millones de años el campo magnético del planeta se invertía aproximadamente 26 veces cada millón de años.

¿Cuándo volverá a ocurrir?

De acuerdo con Yves Gallet, autor principal del estudio, este dato es "extremo", teniendo en cuenta que es la frecuencia más alta jamás sugerida.

Hasta ahora se consideraba que 5 giros por cada millón de años era una cifra elevada. Asimismo, este científico detalló que es "igual de interesante" el hecho de que hace 495 millones de años la frecuencia de inversión del campo magnético terrestre se redujo muy rápido, pasando a girar solo una o dos veces cada millón de años.

Los expertos señalan que todavía no está claro qué provocó este "cambio repentino", aunque se ha sugerido que podría ser la consecuencia de una variación en las condiciones de calor del núcleo externo de hierro líquido impulsado por el manto.

La última inversión de la polaridad magnética de la Tierra ocurrió hace unos 780 mil años.

Ante el temor de algunos de que esto vuelva a repetirse pronto —lo cual haría que la radiación solar dañina nos alcance—, Gallet concluyó que este fenómeno "no ocurrirá mañana", ya que estima que la frecuencia actual es de "al menos varios millones de años".

7 octubre 2019

(Tomado de RT)

Lunes, 30 Septiembre 2019 06:11

Feroz urgencia

 Niñas de ocho años en la movilización del viernes pasado en Edmonton, Canadá, para exigir al gobierno acciones contra el calentamiento global.Foto Ap

"La feroz urgencia de ahora", frase famosa de un par de discursos del reverendo Martin Luther King Jr, resume la demanda por acción inmediata de los jóvenes que encabezan una rebelión para salvar al planeta de los sistemas y políticas que están poniendo en jaque el futuro de todos. Greta Thunberg y sus colegas han insistido una y otra vez ante los poderosos: "por favor, ahórrense sus elogios, no los queremos. Queremos acción".

Más de 7 millones de personas –convocadas en su mayoría por jóvenes– marcharon en más de 185 países entre el viernes pasado y el antepasado (algunos reportaron incorrectamente que se movilizó ese numero sólo el viernes pasado) en la llamada "Huelga global por el cambio climático", sin duda una de las más grandes movilizaciones de este tipo en la historia moderna. (https://350.org/7-million -people-demand-action-after-week-of-climate-strikes/).

Esa fue la noticia que dejó en segundo plano al elenco mundial de mandatarios –"excelencias" les dicen al tomar el podio– que se reunieron en la Asamblea General de la ONU la semana pasada, no pocos de ellos elogiando a los jóvenes, buscando reunirse o por lo menos tomarse la foto con ellos. Algunos rehusaron reconocerlos (tanto miedo por gente tan poderosa frente a unos adolescentes), mientras otros, como el hombre más poderoso del planeta, atacó a una niña de 16 años.

La semana pasada, la mandataria alemana, Angela Merkel, se sentó con esa niña, Greta Thunberg –la voz y cara más prominente del este movimiento global–, para platicar y tomarse la foto. Pero si pensaba que había conseguido una nueva amiga unas horas después se enteró de que Thunberg y otros 15 jóvenes presentaron una demanda formal ante la ONU contra Alemania y otros países acusándolos de violar la Carta de Derechos de los Niños al no haber hecho lo suficiente para enfrentar la crisis climática y sus consecuencias para los menores.

A finales de la semana pasada Thunberg fue a Canadá –donde encabezó la marcha masiva de cientos miles en Montreal el viernes– y se reunió con el primer ministro Justin Trudeau, quien elogia a estos jóvenes. Poco despues, ella sostuvo que "claro que él no está haciendo lo suficiente", al igual que todos los otros mandatarios que se reunieron la semana pasada en la ONU, quienes "no escucharon a la ciencia" y sólo repitieron sus "palabras huecas".

Thunberg y sus colegas han insistido una y otra vez ante los poderosos: "por favor, ahórrense sus elogios, no los queremos. Queremos acción".

Diagnosticando a los adultos de "disonancia cognitiva", Thunberg señala que no entiende cómo ellos están viendo la misma información científica que ella, están de acuerdo que es un asunto gravísimo y urgente pero "despues se regresan a hacer lo que estaban haciendo antes, sin cambiar nada".

Por eso, acusa, se han tenido que movilizar los jóvenes. "Somos el cambio, el cambio que viene, les guste o no". (https://www.youtube.com/ watch?v=n0bqG1GzlHU).

Y tiene derecho a decirlo. Circulan por las redes sociales dos imágenes, una de hace poco más de un año, donde Thunberg está sola al inicio de su huelga escolar de cada viernes con su pancarta frente al Parlamento acusando a los adultos de que se ve obligada hacer esto porque ustedes "se están cagando sobre nuestro futuro", y otra donde ella ahora está acompañada de millones de personas que salieron a las calles el pasado 20 de septiembre.

Ante todo esto, los progresistas en México y otros países que dependen de alguna manera de los hidrocarburos aún no han respondido a la demanda de los jóvenes, basada en el consenso de la comunidad científica internacional, de que se tienen que abandonar los hidrocarburos lo antes posible para evitar las consecuencias irreversibles que llevarán en las próximas décadas a la anulación del futuro de todos.

Hay todo tipo de argumentos, incluso que es injusto que el mundo industralizado responsable en gran medida de la crisis actual, ahora se atreva a decirle a los demás que no pueden hacer lo mismo; o que la óptica de este movimientos es primermundista. Pero eso, a fin de cuentas, según los pronósticos científicos, será irrelevante si no hay futuro.

La respuesta no puede postergarse mucho, ya que, como dijo King, "estamos enfrentando el hecho de que mañana es hoy. Estamos confrontados con la feroz urgencia de ahora".

Publicado enMedio Ambiente
▲ La activista sueca Greta Thunberg encabezó ayer una marcha multitudinaria en Montreal, Canadá, donde dijo que burlarse de los niños muestra que el mensaje por el medio ambiente se ha vuelto "demasiado potente", en respuesta a sus críticos, incluido el presidente Donald Trump. Organizadores afirmaron que la protesta global de este viernes reunió a 6 millones en varias ciudades del mundo. En Italia se calcula que un millón tomó las calles. La imagen, en Turín

Montreal. La joven activista sueca Greta Thunberg encabezó ayer una marcha multitudinaria en Montreal para pedir a los líderes mundiales hacer más por el medio ambiente y respondió a sus críticos, que incluyen al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al decir que burlarse de niños muestra que el mensaje se ha vuelto "demasiado potente" como para tratar de silenciarlo.

Organizadores afirmaron que la marcha global de ayer reunió a 6 millones de personas, un incremento en la participación respecto de las movilizaciones del viernes pasado en que se contabilizaron 4 millones.

En medio de una atmósfera festiva, casi medio millón de personas marchó durante la tarde en el centro de la capital de Quebec, en la que participó el primer ministro, Justin Trudeau. Otras ciudades canadienses también fueron escenario de protestas.

"Somos al menos 500 mil. ¡Pueden sentirse orgullosos de ustedes!", exclamó la activista de 16 años al dirigirse a los participantes y aseguró que "varios millones" de personas se manifestaron en todo el mundo.

Durante una breve rueda de prensa previa a la marcha, la activista afirmó que, como la mayoría de la dirigencia política, Trudeau "no ha hecho lo suficiente" por el medio ambiente. Sin embargo, ante la pregunta, enfatizó que prefería no "señalar a individuos" sino más bien "enfocarse en una visión colectiva".

"Mi mensaje para los políticos de todo el mundo es el mismo: escuchen y actúen en función de lo que dice la ciencia", exhortó Thunberg, quien se reunió con Trudeau en la mañana. El primer ministro afirmó que estaba "completamente de acuerdo" con ella.

Cuando se le preguntó acerca de las críticas de que ha sido objeto por parte de Trump y otros, Thunberg respondió: "Hoy hacemos demasiado ruido y la gente tiene problemas para lidiar con eso e intentan callarnos. Debemos tomarlo como un cumplido".

Las protestas iniciaron en Nueva Zelanda, donde alrededor de 40 mil jóvenes marcharon hacia el parlamento en Wellington en una de las concentraciones más grandes jamás realizadas en ese país.

En Italia, un millón de personas, en su mayoría jóvenes, se manifestaron en 180 localidades desde Milán a Palermo contra el cambio climático, señalaron los organizadores. Una marcha multitudinaria recorrió las calles de Roma, donde los asistentes mostraron carteles con lemas como "Cambien el sistema, no el clima".

Activistas ambientales embadurnaron la pirámide de vidrio del Louvre con una espesa melaza en protesta –dijeron– por las actividades dañinas para el medio ambiente de la petrolera Total, un patrocinador del museo francés.

Publicado enMedio Ambiente
Los científicos alertan de que la mutación de los océanos por la crisis climática desatará desastres para la humanidad

El calentamiento del mar, cada vez más ácido y con menos oxígeno, disminuye la vida marina y pone en riesgo los ingresos y el sustento de millones de personas

La subida sin freno de nivel del mar hará que grandes crecidas marinas que antes sucedían una vez al siglo se vuelvan anuales en 2050

La pérdida de hielo y nieve además de la mayor temperatura del agua hacen que el clima sea más extremo, según los expertos de la ONU

Las emisiones masivas de CO2 provocadas por la acción humana –causa de la crisis climática– están transformando los océanos a una escala nunca vista. A base de absorber gas y calor, los mares se convierten en más cálidos, más ácidos y con menos vida. Se reducen los recursos que ha utilizado la humanidad durante siglos. Océanos cuyo nivel crece constantemente amenazando grandes áreas donde se asientan millones de personas. "Condiciones sin precedentes", resume el Panel de Expertos sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC) en su informe específico sobre océanos y criosfera presentado este miércoles.

"Toda la humanidad depende directa o indirectamente de los océanos y la criosfera [los glaciares, las capas de hielo y nieve y el permafrost]" arranca el informe del IPCC. De ahí la relevancia de la degradación que el calentamiento global de la Tierra está causando en el 80% de la superficie del planeta. Una mutación radical. "Los océanos y las cumbres pueden parecer lejanas para mucha gente, pero todos estamos influidos por ellos. Para obtener comida, agua, transporte, comercio, salud o recreo", ha resumido este miércoles el director del panel, Hoesung Lee. 

Sin embargo, la revisión científica del Panel no deja lugar a dudas: el mar es la principal víctima de la producción de CO2. El 90% del exceso de calor acumulado en la Tierra por el efecto invernadero se ha ido a sus aguas que también se han quedado con la mayoría del dióxido de carbono extra. ¿Consecuencias? Los océanos no paran de calentarse desde la década de 1970. La tasa de calentamiento se ha doblado desde 1993. El CO2 ha derivado en una acidificación del mar (que impide la vida) que, además, pierde oxígeno. Los cálculos del IPCC reiteran que la reducción de la cantidad de gases lanzados a la atmósfera son la clave para paliar estos efectos. "Las medidas que se tomen hoy son críticas para el futuro de los océanos y la criosfera". 

Una de las autoras del informe, la investigadora Carolina Adler, cuenta a eldiario.es que nadie quedará a salvo de estas consecuencias: "El informe demuestra cómo estos sistemas oceánicos y terrestres están intrincadamente conectados a nivel mundial. Y esto nos afecta a todos en la Tierra".

Grandes crecidas del mar: de una al siglo a una al año

Uno de los efectos más seguros y conocidos del cambio climático es la subida del nivel del mar. La escala puede parecer pequeña, una media de 3,6 mm al año, pero no se detiene: "Continúa creciendo a un ritmo ascendente", sentencian los científicos de la ONU. La aceleración de este fenómeno en las décadas más recientes es debido a "la pérdida de hielo en Groenlandia y la Antártida, además de la expansión oceánica" al estar más caliente el agua. Todo se conecta.

Para 2100, el crecimiento será incluso diez veces más rápido que en el siglo XX. Esta subida está detrás de un peligro real de devastación en zonas bajas costeras donde viven 670 millones de personas y la multiplicación de episodios hasta ahora raros como son las grandes crecidas marinas cuya probabilidad se multiplica por cien.

Las grandes subidas de nivel de las aguas han ocurrido, históricamente, una vez cada siglo, pero las proyecciones indican que llegarán a convertirse en habituales y registrarse una vez al año a partir de 2050. "Dependiendo del lugar donde se produzca esa crecida del mar los impactos pueden ser muy severos", indica el documento.

Reducción de la vida marina: menos pesca

La abundancia del mar está en peligro. Ante el deterioro de los ecosistemas marinos, "está previsto un descenso en la biomasa global de especies marinas, así como en el potencial de capturas de los bancos pesqueros. Tanto en la superficie como en el mar profundo", recoge el informe. Ese panorama pone directamente en riesgo la forma de vida de las comunidades que dependen del mar: "Sus ingresos e incluso el sustento".

Traducido significa que van quedando menos peces en una combinación nefasta de crisis climática y sobrepesca de las especies comerciales más buscadas. Además, muchas variedades se ven obligadas a cambiar sus áreas de distribución. El aviso indica que la masa de animales marino puede caer un 15% y reducir en un cuarto el potencial para la pesca de  las especies. Ante la pérdida de recursos disponibles, se disparan los "conflictos entre las autoridades, las pesquerías y las comunidades ante la nueva distribución de esos recursos".

No queda ahí la cosa. Además, el calentamiento global afecta a la seguridad de lo que se come al facilitar la acumulación de tóxicos como el mercurio en los animales y las plantas marinas. Esto afectará tanto a los grupos que se alimentan de productos del mar como a sectores económicos como la industria pesquera, la acuicultura y el turismo. 

Se funde el hielo y se descongela la tierra helada

La criosfera se extingue. La fundición de los polos ha sido uno de los avisos más famosos de la aceleración del cambio climático. Las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida, simplemente se están convirtiendo en líquido: 400.000 millones de toneladas de agua al año. La banquisa de hielo sobre el Ártico es un 13% más pequeña cada verano. 

La pérdida de glaciares, la descongelación del permafrost y la caída de la capa de hielo van a aumentar por el incremento de la temperatura del aire "con consecuencias inevitables sobre la escorrentía del agua y los peligros en zonas concretas" como inundaciones o deslizamientos de tierra. 

Con menos glaciares, hielo oceánico y nieve se empeora la propia crisis climática. Se reduce la reflectividad de la Tierra, es decir, los rayos del sol no rebotan y su radiación es tragada por ejemplo, por el mar. Además, a medida que se calienta el permafrost se va liberando el carbono y metano ahí acumulando durante cientos de años "acelerando el calentamiento global".

Caída de la vida en el planeta

Un mundo más pobre. La pérdida de hábitats para las especies y su degradación se multiplican a medida que los mares se deterioran y las capas de hielo desaparecen. Es célebre la extinción de la gran barrera de coral en Australia cuya existencia se tambalea: "Los corales de aguas cálidas sufrirán grandes impactos aunque el calentamiento global se limite a 1,5ºC", dicen los expertos. 

Pero el informe sentencia que "de manera global, podrían perderse entre el 20 y el 90% de los humedales costeros", según el nivel de vulnerabilidad y los estuarios también afrontan riesgos por la salinización y falta de oxígeno que pueden llevar a migraciones, mortandades o extinciones de especies.  La alteración de la criosfera conlleva "cambios en la estructura y funcionamiento de ecosistemas y una eventual pérdida de biodiversidad única".

El informe de IPCC –que se une al publicado en octubre de 2018 sobre la necesidad de medidas urgentes en la próxima década y el de agosto pasado sobre los cambios en la producción de alimentos– tiene una sentencia sobre las implicaciones globales que acarrea la mutación radical del mar: "La degradación a largo plazo de los ecosistemas marinos compromete el papel de los océanos en su dimensión cultural, recreativa y de bienestar de la humanidad".

Por Raúl Rejón

25/09/2019 - 11:00h

Publicado enMedio Ambiente
Miércoles, 25 Septiembre 2019 06:12

Cambio climático: urge la transición energética

Cambio climático: urge la transición energética

En la actualidad la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera alcanza unas 445 partes por millón (ppm). Cada año se añaden otras 2.5 partes por millón. Si no se logran las metas de reducciones de emisiones a finales del siglo XXI se habrán añadido unas 300 ppm y habremos alcanzado el nivel de 750 ppm hacia finales del siglo.

Ese nivel de acumulación de gases de efecto invernadero nos arroja un resultado alarmante. Los modelos sobre cambio climático más rigurosos nos dicen que ese nivel de acumulación de gases de efecto invernadero (GEI) nos da una probabilidad de 50 por ciento de que la temperatura promedio aumente unos cinco grados centígrados con respecto de la que prevalecía a mediados del siglo XIX. La última vez que el planeta fue escenario de temperaturas tan elevadas fue hace cerca de 30 millones de años.

Desde que terminó la pequeña edad de hielo, hace unos 12 mil años, el clima se ha mantenido relativamente estable. Eso permitió la consolidación de la agricultura y el advenimiento de lo que hoy llamamos "civilización". Hoy esa pequeña banda en la que la temperatura se mantiene benigna se encuentra amenazada.

Hoy los científicos advierten que nos estamos dirigiendo hacia un cambio de temperatura de tres grados centígrados. Y eso depende de si se logran las metas de reducciones de los principales países contaminantes. Con ese cambio climático nuestro planeta será muy diferente al que conocemos hoy. Desertificación, sequías, incendios forestales, eventos meteorológicos más violentos y más frecuentes, así como migraciones masivas serán algunos de los efectos de ese cambio.

Pero lo más grave es que ese cambio es capaz de detonar otros procesos de generación de más gases de efecto invernadero. Una parte importante de la superficie terrestre cercana al Ártico se compone de permafrost. Esa tierra congelada acumula enormes reservas de carbono orgánico y al descongelarse podría liberar millones de toneladas métricas de metano y bióxido de carbono. Este efecto de retroalimentación positiva conduciría a un incremento incontrolable en la acumulación de gases invernadero. Teniendo su propia dinámica, ya no dependería de nuestras acciones.

La conferencia de Naciones Unidas en Nueva York esta semana tiene por objeto concientizar a la humanidad entera sobre el peligro que corre. No estamos frente a una serie de catástrofes hipotéticas. Aquí y ahora la humanidad corre el riesgo de su propia extinción. Y tampoco se trata de un evento catastrófico en un futuro lejano que afectaría a generaciones que todavía no nacen. Hoy podemos intercambiar miradas con la generación que será afectada directamente por el cambio climático. Las niñas y niños que están hoy en la escuela primaria los que van a sufrir los efectos de estos procesos. Ese es uno de los mensajes más poderosos de la intervención de Greta Thunberg y su generación en la sede de Naciones Unidas.

Tiene razón en estar enojados esos jóvenes que vivirán los efectos del cambio climático. Los acuerdos internacionales para reducir las emisiones de gases invernadero son a todas luces insuficientes para limitar el cambio climático a niveles que no sean peligrosos. Aun si se cumplieran las promesas de reducciones de GEI en el marco del Acuerdo de París el cambio climático alcanzará entre 3 y 4.5 grados centígrados para finales del siglo. Ese aumento de temperatura es una amenaza real sobre la humanidad.

Hoy las emisiones de GEI no están reduciéndose. Después de unos tres años de estabilizarse, las emisiones han vuelto a aumentar. Los países con más emisiones son China, Estados Unidos, India, Rusia, Japón y Alemania. El nuestro ocupa el duodécimo lugar en el plano de emisiones de GEI. Lo que haga México en este terreno no solamente será una contribución importante a escala mundial, también tiene que ver con el bienestar y la seguridad de nuestra población, pues más de la mitad de los municipios de nuestro país se encuentran marcados por una severa vulnerabilidad frente al cambio climático (datos de Semarnat).

Frente a este escenario, la política energética de México debe hacer a un lado la nostalgia por el mundo de los combustibles fósiles y dar prioridad a la transición energética hacia las energías renovables. Por ejemplo, otorgar la máxima prioridad a la difusión masiva de páneles solares y calentadores solares no es un lujo, es una necesidad urgente. El precio de los páneles solares se ha reducido de manera extraordinaria en los 15 años recientes y con esquemas de financiamiento adecuados estas tecnologías podrían difundirse de manera acelerada.

México no puede continuar la lógica actual de producción de recursos petrolíferos bajo la premisa de usarlos como "palanca del desarrollo" y al mismo tiempo cumplir sus compromisos de reducción de emisiones. Por ello una estrategia de transición energética debería ser una de las máximas prioridades del gobierno en México. Después de todo, los que más van a sufrir el impacto del cambio climático son los pobres.

Twitter: @anadaloficial

Publicado enMedio Ambiente
Lunes, 23 Septiembre 2019 06:42

El clima

El clima

En su libro sobre religión y filosofía política, Mark Lilla considera la relación del ser humano con la naturaleza.

Señala: “Cuando un ser humano se hace consciente de sí mismo, descubre que está en un mundo que no es de su hechura, pero del cual forma parte. Advierte que está sometido a las mismas leyes físicas que afectan a los objetos inanimados de ese mundo; como las plantas, requiere de nutrientes y se reproduce; y como los animales, vive con otros, construye refugios, lucha y siente. Esta persona puede notar sus diferencias con respecto a todos estos objetos y criaturas, pero también reconocerá lo que comparte con ellos. No observa el mundo desde fuera, como un objeto externo de contemplación, lo mira desde dentro y ve que es dependiente de él. Entonces puede ocurrírsele el pensamiento de que, si puede llegar a entenderse a sí mismo, necesitará entender el todo del cual es una parte. (M. Lilla, The Stillborn God, Vintage Books, NY, 2008).

El mundo no es un objeto externo a nosotros, este asunto me parece clave para identificar los problemas sociales que definen la relación de los humanos con el medio ambiente: con la miríada de especies con la que se comparte el mundo, así como con los recursos y procesos complejos que sostienen la vida misma. Es una relación que se hace crecientemente conflictiva y tiende a una tensión extrema.

Gran parte del discurso político, de las pautas productivas y de consumo, de la apropiación de los recursos y las formas en las que se distribuyen entre la población indican, empero, que la naturaleza se concibe como algo externo a nosotros como individuos y como sociedad, con la cual se tiene una relación cada vez más complicada. Esto mismo se advierte en las formas de expresión comunes para referirse a la naturaleza.

Podemos concordar con Lilla en su perspectiva, pero hay que admitir abiertamente que muchos no conciben así la situación; entonces, se esconde la complejidad del sistema que soporta la existencia.

Como seres humanos tenemos en esto una enorme responsabilidad. La naturaleza no debería ser un entorno sobre el cual ejercemos un dominio omnipotente, sustentado en la noción de que somos entes superiores y no sólo capaces de someter y encauzar el uso de los recursos disponibles para satisfacer nuestros fines, cueste lo que cueste, sino que tenemos el derecho y hasta estamos destinados a hacerlo.

Esta noción del progreso basado en el agotamiento y la sobrexplotación de los recursos, con consecuencias graves como son el calentamiento global y la acumulación de desechos, muchos de ellos no degradables, está en el centro del modo de producción vigente y de las formas de ejercicio del poder; también es una expresión cultural predominante.

Esto es lo que ha entendido Greta Thunberg, con una gran intuición como premisa indispensable. Se ha erigido como un símbolo de la lucha contra el cambio climático y sus consecuencias perniciosas. Ha logrado movilizar a la gente, especialmente a los jóvenes por decenas de millares en muchas partes del mundo.

Pero no hay modo de creer que los líderes políticos en general, así como los grandes productores y los consu-midores más ricos que usan losrecursos naturales y las fuentes de energía predominantes tengan una convicción clara sobre lo que dice Greta y lo que claman los jóvenes que la siguen.

El negacionismo del deterioro ambiental y sus consecuencias negativas, que según los científicos avanzan sin cortapisas y generan cambios climáticos que pueden ser ya irreversibles, es una postura expuesta con rabia por los sectores más conservadores.

Políticamente es notable lo dicho hace unos días por el secretario general de la ONU, António Guterres, quien preside la Cumbre 2019 Acción Climática, lo dijo con todas sus letras apelando a los líderes que asistirán a la reunión: "Vengan con compromisos concretos, no con discursos adornados".

Hay un espacio conflictivo que parece definir el momento actual en torno al cambio climático, entre los discursos y las contradicciones políticas exhibidas en el Acuerdo de París, el cual estableció un plan de acción mundial para limitar el calentamiento global muy por debajo de 2 °C.

En este ámbito, China representa 27.2 por ciento del total de emisiones de CO₂, Estados Unidos 14.6, le siguen en los cinco primeros lugares: India, 6.8; Rusia, 4.7 y Japón, 3.3 por ciento. Donald Trump retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París en junio de 2017 con el argumento de que debilita la economía de su país y la pone en una permanente desventaja. Se anunció que irá a la ONU el día que inicia la cumbre, pero para asistir a una reunión sobre la libertad religiosa. Más desaire es imposible.

Las acciones para enfrentar el cambio climático, así como la acumulación de desechos, requiere de compromisos de los individuos y de las empresas; sin embargo, es decisiva la acción concertada de los gobiernos y forjar también el activismo social, y que ambos promuevan un cambio categórico, pero, sobre todo, oportuno para enfrentar la crisis ambiental.

Publicado enMedio Ambiente
Un grupo de activistas suizos deploró ayer con una "marcha fúnebre" llevada a cabo en la alta montaña la desaparición del Pizol, uno de los glaciares alpinos más estudiados del mundo, víctima del cambio climático.Foto Afp

Nueva York. Los representantes de los 193 estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU)llegan esta semana a Nueva York para participar, entre otras cosas, en una cumbre más sobre el cambio climático, pero en esta ocasión los jóvenes activistas indignados por la amenaza del robo de su futuro por la inacción de estos mismos representantes ofrecerán la luz ante los pronósticos oscuros y a veces apocalípticos para este planeta.

Este lunes se realizará la Cumbre sobre la Acción Climática, para la cual el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, solicitó a los líderes mundiales no sólo llegar con discursos, sino con planes audaces y compromisos de acción concreta con el fin de frenar el calentamiento global bajo el esquema del Acuerdo de París sobre Cambio Climático de 2015.

El sábado pasado, en la primera Cumbre de Jóvenes sobre el Clima convocada por Guterres, unos 700 participantes del mundo se reunieron a manera de prólogo a la cumbre de hoy, en la cual varios activistas una vez más dejarán claro que exigen acción, no declaraciones. Guterres dijo que “hay un cambio del ímpetu… en gran parte debido a la iniciativa” de ellos y concluyó: yo tengo nietas, quiero que vivan en un planeta habitable. Mi generación tiene una enorme responsabilidad. Es la de ustedes la que nos tiene que hacer rendir cuentas y asegurar que no traicionemos el futuro de la humanidad.

Fueron los jóvenes, incluida a la sueca Greta Thunberg, quienes convocaron la Huelga Global por el Clima entre el 20 y 27 de este mes, cuyo primer acto fue la movilización de más de 4 millones de personas en 150 países, entre ellos unos 250 mil en Nueva York.

Algunos de estos jóvenes, incluida Thunberg, subirán al podio a dar su mensaje dirigido en concreto a los líderes mundiales en la cumbre este lunes, antes de la apertura del debate de alto nivel en la Asamblea General, mañana.

Tal vez por ello, Donald Trump –entre cuyos primeros actos en la presidencia fue anunciar el retiro de Estados Unidos del Acuerdo de París– y su aliado brasileño, Jair Bolsonaro, han informado que no participarán en la Cumbre de Acción Climática (en su lugar, Trump acudirá a una reunión que presidirá sobre la libertad religiosa).

Un lema del nuevo movimiento juvenil es: unirse en torno a la ciencia. El consenso científico es que el mundo cuenta sólo con unos 10 años más para emprender las acciones necesarias a fin de evitar consecuencias irreversibles del calentamiento global (https://archive.ipcc.ch/index.htm).

Las consecuencias ya están a la vista: el mundo está experimentando el periodo de cinco años más caluroso jamás registrado; huracanes cada vez más devastadores como el que dejó a unos 10 mil sin techo en Bahamas; el derretimiento del hielo polar, el incremento en el nivel y la acidificación de los mares, la mortalidad de los arrecifes de coral del mundo, inundaciones por un lado y sequías severas por otro; los éxodos humanos de zonas afectadas por el cambio climático (algo que se puede ver en las fronteras sur y norte de México); el inicio de lo que se llama la sexta gran extinción de especies en la historia del planeta y la lista sigue y sigue. Los activistas jóvenes, científicos y expertos declaran que el cambio climático es el tema definitorio de nuestros tiempos.

Ante esto, en 2015 se firmó el Acuerdo de París, en el cual líderes mundiales, incluido el entonces presidente estadunidense, Barack Obama –quien, a diferencia de su sucesor, creía en la ciencia–, reconocieron que es necesario reducir las emisiones de carbono dentro de 12 años y limitar el incremento en la temperatura global a no más de 1.5 grados Celsius sobre los niveles preindustriales.

Para la cumbre de acción, Guterres solicitó que los gobernantes llegaran con sus planes nacionales para que, colectivamente, se logre reducir las emisiones de gases de efecto invernadero 45 por ciento durante la próxima década, y llegar a cero para 2050. Subrayó que estos planes deben mostrar una vía hacia la transformación completa de las economías siguiendo los objetivos de desarrollo sostenible. https://www.un.org/es/ climatechange/un-climate-summit-2019.shtml).

Guterres designó como enviado especial para esta Cumbre sobre Acción Climática al diplomático mexicano Luis Alfonso de Alba.

Ante el inexorable torrente de malas noticias, a veces apocalípticas, sobre la crisis climática, científicos, expertos y los que los escuchan, como Thunberg, argumentan que las soluciones están al alcance e incluyen algunos antídotos naturales muy obvios como los árboles, pero lo que más falta es voluntad política. Insisten en que la situación mundial aún tiene remedio, pero se requiere de acciones ciudadanas y de movilizaciones sociales masivas para obligar a las cúpulas a implementar las medidas necesarias.

Algunas podrían parecer radicales. Por ejemplo, ambientalistas como Bill McKibben argumentan que se debe mantener sin explotar y quemar 80 por ciento de las reservas de combustibles fósiles para evitar los desastres que ya se anuncian, y señalan que eso no es sólo necesario, sino posible y hasta económicamente más benéfico para todos que mantener el modelo actual. (https://350.org/why-we-need-to-keep-80-percent-of-fossil-fuels-in-the-ground/.)

Otros indican que esta crisis planetaria no es provocada por fuerzas extraterrestres ni es resultado de un fenómeno abstracto, sino que se sabe exactamente de dónde proviene. Una investigación de 2017 documentó que sólo 100 empresas generan 70 por ciento de los gases de efecto invernadero en el mundo (https://b8f65cb373b1b7b15feb -c70d8ead6ced550b4d987d7c03fcdd1d. ssl.cf3.rackcdn.com/cms/reports/documents/ 000/002/327/original/Carbon-Majors-Report-2017.pdf?1499691240).

Thunberg repite que los responsables de la crisis optaron por sus ganancias sobre el planeta y con ello vendieron nuestro futuro.

Esta semana se verá si los adultos que se dicen líderes mundiales rendirán cuentas y emprenderán las acciones necesarias para rescatar ese futuro para los jóvenes.

Publicado enMedio Ambiente
Página 1 de 53