En marzo, comicios en Nicaragua, según propuesta de la OEA

Discurso optimista con un fondo de rostros de circunstancias. Así fue la comparecencia de prensa que ayer por la tarde dieron los integrantes de la Alianza Cívica opositora, luego de conocerse el diagnóstico de la Organización de Estados Americanos (OEA). Comprensible porque el guion en estos casos así lo establece, pero hay un regusto de fondo porque finalmente Daniel Ortega seguirá en el poder como mínimo hasta marzo del año próximo. A menos que la oposición tenga recursos para mantenerse sin quebrarse.

El respiro lo da cierta certeza en la salida, tarde o temprano, del presidente Ortega. Pero la verdad es que el gobernante todavía no ha aceptado el organigrama de la OEA, que fija en marzo el punto final de esta pesadilla, la cual, en dos meses, ha cobrado más de 200 muertos, poco más de mil 500 heridos y casi 600 detenidos.


Como siempre sucede en casos como el nicaragüense, la CIDH lanza un informe demoledor sobre el país sentado en el banquillo de los acusados y acto seguido los cancilleres de la OEA se encargan de enfriar los ánimos poniendo en liza su jabonoso lenguaje.


Eso pasó hoy en Washington una vez más, pero la oposición nicaragüense hace una lectura positiva porque así lo cree, aunque en el fondo no lo crea. Daniel Ortega, dicen los escépticos, necesitaba ganar tiempo, y lo consiguió ayer en Washington. El informe de la CIDH fue demoledor, basado en multitud de testimonios y averiguaciones sobre el terreno. Impecable su trabajo sobre lo sucedido en este país desde el 19 de abril pasado.


Pero la historia cambia cuando cae en los pasillos de la diplomacia y de los trapos sucios que cada país debe esconder para no ser balconeado.
Campesinos, estudiantes y empresarios comparecieron en Managua horas después de finalizada la sesión ordinaria de la OEA. No estuvo la representación de la jerarquía eclesiástica. Voces unánimes en todos los sectores, pero la procesión va por dentro. El presidente Daniel Ortega nada ha dicho respecto de si acepta o no la hoja de ruta de la OEA, que lo obliga a convocar a elecciones a finales de marzo de 2019.


El problema de mantener la resistencia


La corriente imperante en la oposición es mantener la resistencia pacífica a través de barricadas y desobediencia civil. La pregunta es: ¿Quién financiará esa resistencia?
El jueves pasado la idea de los estudiantes era bloquear todos los accesos a Managua, pero un día después nadie volvió a mencionar esa propuesta. Los campesinos, tal vez el sector más recio y claro, aseguran que ellos se comprometen a abastecer lo que sea necesario.


Enfrente da la impresión de que los empresarios ya echan cuentas, porque las pérdidas son mayores cada día y negocio que se pierde casi nunca se recupera. Ayer, sin ir más lejos, el empresario más fuerte de Nicaragua, Carlos Pellas –el Carlos Slim local–, anunció el cierre de su ambicioso proyecto turístico Mukul, ubicado en el paradisiaco Guacalito, playa cercana al importante municipio de Rivas, en el sur del país camino a Costa Rica.


Así las cosas, el diálogo nacional sigue en el limbo, aunque no todo fueron ayer malas noticias. El comisionado nacional de policía, Ramón Avellán, empezó a cumplir la palabra dada el jueves al cardenal Leopoldo Bremes y por la mañana comenzaron a ser liberadas las personas que permanecían detenidas en Masaya. Tampoco hubo hostilidades.

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Victoria sadrista en Irak: ¿victoria para quién?

El 12 de mayo de 2018, el electorado de Muqtada al-Sadr inesperadamente ganó una mayoría en las elecciones legislativas iraquíes. Este hecho sacudió por completo la situación política de Medio Oriente; lo recibieron en otros países con expresiones de sorpresa y consternación, y fue notable el paralelo entre las reacciones de Estados Unidos, Arabia Saudita e Irán.

No obstante, no hay buenas razones para sorprenderse y menos consternarse. La victoria de Muqtada al-Sadr no debería significar una sorpresa real, dado que lleva tiempo procesándose. Hay menos razón para consternarse, por lo menos para la gente que desea ver un resultado progresista en el torbellino político de la región. Algunas reacciones fueron sorprendentes. La revista Time llegó a hacer la bizarra sugerencia de que Muqtada al-Sadr es la versión iraquí de Trump.

La última vez que discutí la situación política iraquí fue en mi comentario del 4 de julio de 2017, que titulé Dos escenarios que a mediano plazo compiten para Irak. En éste, argumentaba que la expansión del Estado Islámico (ISIS), que en aquel entonces estaba en su cúspide, estaba a punto de llegar a sus límites. En ese punto, la cuestión que enfrentaba Irak era escoger entre dos caminos radicalmente diferentes para asumir la situación posterior a ISIS. Hemos llegado a ese momento ahora.

Un camino era el de una separación seudoétnica (ya fuera de facto o de jure) en tres estados: un Estado chiíta localizado al centro y al sudeste, un Estado kurdo al noreste y un Estado sunita, al oeste. Pongo sus nombres entre comillas, por supuesto, porque cada región en realidad sería multiétnica pese a la acelerada purga étnica, aunque fuera dominada por uno de los grupos.

Esta suerte de división de un Estado en tres, en el pasado ha transformado estados relativamente poderosos y ricos en zonas mucho más pobres y geopolíticamente mucho más débiles. Tenemos los ejemplos recientes de Yugoslavia y Libia para constatar lo que resulta de un escenario de este tipo. Podemos entender con facilidad por qué Estados Unidos y los estados de Europa occidental podrían recibir este resultado como algo deseable. También podría atraer a líderes seudo-étnicos en las tres zonas.

El camino alternativo, que hace mucho viene impulsando Muqtada al-Sadr con bastante fuerza, sería crear una alianza de grupos en las tres regiones seudoétnicas, así como unas fuerzas paniraquíes laicas. Ésta última se refiere en particular al Partido Comunista Iraquí, que históricamente ha tenido una base significativa de organización pese a la seria represión sufrida. La política unificadora de esta alianza vendría a ser el nacionalismo iraquí. Su programa estaría dirigido primordialmente contra Estados Unidos y otras potencias imperialistas. En un plano secundario se dirigiría contra las pretensiones iraníes de controlar un gobierno iraquí dominado por los chiítas, basado en la primacía del ayatola Jamenei y sus sucesores.

La primordial oposición a Estados Unidos ha sido continua desde la invasión estadunidense de 2003, contra la cual Muqtada al-Sadr luchó con fiereza. Es la relación con Irán lo que es más complicado.

La comunidad chiíta en Irak está profundamente partida en tres diferentes modos que no se traslapan del todo. El primero de éstos puede llamarse la existencia de dos clanes rivales. Dado que estos clanes trazan su genealogía muy atrás y siguen existiendo, es más fácil definirlos por dos de sus líderes más famosos.

Uno es el gran ayatola Mohammad Mohammad al-Sadeqh al-Sadr. Fue iraquí por nacionalidad y su base organizativa estaba en Bagdad. Tras el fin de la Guerra del Golfo, prosiguió sus actividades de rebelión contra Saddam Hussein y sus políticas laicas. Fue asesinado en 1999, y la mayoría de la gente piensa que a manos de agentes de Saddam Hussein (quien lo negó). Muqtada al-Sadr es su hijo.

El otro clan fue encabezado en ese tiempo, y todavía lo es, por el gran ayatola Alí al-Sistani, iraní de nacionalidad, pero residente en Najaf, donde es el clérigo principal en la mezquita del imán Alí, muy importante santuario en dicha ciudad. Alí al-Sistani tiene relaciones menos hostiles con Saddam Hussein, y ligas cercanas con la colectividad de clérigos en Qom, Irán.

Una segunda grieta es aquella de la clase. El clan de Sadeqh al-Sadr fue especialmente fuerte en las zonas de Bagdad (y en otras partes) donde viven los chiítas más pobres. Él fue paladín de sus demandas en pro de la mejor asignación de los alicientes materiales, en oposición con la población local más clase media, que tendía a respaldar a Alí al-Sistani.

La tercera grieta, menos mencionada en la actualidad pero siempre presente, es la competencia entre Najaf, en Irak, y Qom, en Irán. Se dice que Najaf tiene un mejor reclamo a la primacía religiosa chiíta para éstos porque es el sitio de la tumba de Alí. No obstante, la revolución iraní resultó en el fortalecimiento de los reclamos de la primacía de Qom.

Hay una contradicción entre el control de Alí al-Sistani de la mezquita del imán Alí y sus ligas cercanas (podría decirse su subordinación) con los clérigos de Qom. La victoria sadrista en las elecciones fue una retribución debida a esta coalición. Su electorado obtuvo más votos que la lista de Alí al-Sistani, pese al respaldo iraní. La lista del presente primer ministro, Haider al-Abadi, que cuenta con el respaldo de Estados Unidos, quedó en tercer lugar.

Tendremos que ver si Muqtada al-Sadr es capaz de sostener este nivel de respaldo en los próximos años. Puede esperar un muy vigoroso esfuerzo tanto de Irán como de Estados Unidos por socavar su fuerza. Ser el portador de criterios nacionalistas en un país que tiene tales dificultades económicas y culturales, por otra parte, es un postura política poderosa.

Traducción: Ramón Vera-Herrera

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Golpe del FMI al gobierno italiano antisistema: “palazzo contra piazza y pizza”

Italia se encuentra sumida en la peor doble crisis política y constitucional desde hace 73 años debido al veto de su presidente Sergio Mattarella –anterior juez de la Corte Constitucional– al nombramiento de Paolo Savona, de 81 años, como ministro de Economía y Finanzas, connotado euroescéptico quien critica al euro de ser una "jaula (sic) alemana" y apuntalado por la coalición nacionalista (despreciada de "populista" por los multimedia neoliberales/centralbanquistas) de la separatista Liga Norte y el antisistémico Movimiento 5 Estrellas (M5S).

El rechazo inédito del presidente Sergio Mattarella, de 76 años, obligó a la renuncia del jefe de Gobierno designado Giuseppe Conte, desconocido jurista de 53 años, quien optó por devolver su nombramiento.

El presidente enfatizó que "la incertidumbre sobre nuestra posición con el euro alarmó a los inversionistas italianos y foráneos quienes invirtieron en acciones y compañías" cuando “el incremento del spread (diferencial) de los bonos aumenta la deuda y reduce la oportunidad de gastar en medidas sociales” y "quema los ahorros y recursos de las empresas y ensombrece riesgos para las familias y ciudadanos italianos".

El presidente adujo su rechazo al nominado ministro Paolo Savona porque "hubiera podido provocar la salida inevitable de Italia del euro", a lo que replicó Luigi Di Maio, de 31 años y líder del M5S –partido antisistémico fundado por Beppe Grillo: comediante, actor y bloguero quien promovió la "democracia directa" y la "honestidad"– que “es inútil ir a votar ya que los gobiernos son las calificadoras y los lobbys financieros y bancarios”.

Matteo Salvini, líder de la Liga Norte, fustigó que “Italia no es una colonia, no somos esclavos (sic) de los alemanes o los franceses o del spread (diferencial) de las finanzas”.

Para arrojar sal a la herida antidemocrática, el presidente nombró como primer interino a Carlo Cottarelli, economista y anterior apparatchik del FMI (¡mega-súper-sic!) para formar un gabinete de tecnócratas que deberá convocar a nuevas elecciones "después de agosto" por no contar con la aprobación de la mayoría de la legislatura.

La próxima elección se vislumbra como la batalla del “ palazzo contra la piazza y la pizza”: el palacio presidencial contra la plaza y la comida de la población.

Se trata de una batalla existencial entre la invalidada democracia frente a los mercados financieristas que castigaron a la bolsa de Milano y al hilarante “diferencial ( spread)” que marca la brecha entre las tasas de empréstito a 10 años entre Alemania e Italia y que se había disparado a su tasa más alta desde el fin de 2013.

Aunque sea la fase agónica del neoliberalismo global, todavía en los países industrializados del G-7 los ciudadanos proponen en las urnas y el FMI dispone con sus cotizaciones y devaluaciones.

El "modelo italiano", tercera geoeconomía mas relevante de la zona euro (detrás de Alemania y Francia), es digno de ser analizado porque exhibe la irrelevancia de la democracia y sus vestigios en el seno del G-7 tout court y de la Unión Europea (UE) tout large (ya con Gran Bretaña fuera por el Brexit).

De por si la compra del voto –ahora le llaman "financiamiento" y/o "inversión" plutocrática donde destacan los "súper-PACs": entidades recaudadoras/distribuidoras de dinero electoral ("Cómo las Grandes Empresas Están Comprando la Elección" http://bit.ly/2L0hLva) en EU y que prácticamente deciden una elección– desarregla la esencia y la equidad misma de la democracia.

En México la maligna "partidocracia" neoliberal con su dispendiosa "INE-cracia" desembocó en la kakistocracia ("el gobierno de los peores") de un sistema putrefacto.

Como era de esperarse, el presidente galo Emmanuel Macron, anterior empleado del banco Rothschild, apoyó el "valor" y el "gran espíritu de responsabilidad" del presidente italiano, en contraste al feroz ataque del Frente Nacional francés que lo criticó de haber perpetrado un "golpe" a cuenta de "Bruselas, los mercados financieros y Alemania".

La omnipotencia de los mercados financieristas ahoga a los movimientos contestatarios populares en la UE: desde Syriza en Grecia hasta Podemos en España.

Las finanzas neoliberales asesinan a la moderna democracia por ser incompatibles con su emergente "ciudadanía digital".

Desde la nueva coalición nacionalista, de la separatista Liga Norte y la antimigratoria M5S, que triunfó en las elecciones legislativas del 4 de marzo, no faltan quienes exijan el impeachment del presidente por la Legislatura donde gozan de mayoría: un asunto muy complicado porque requiere de la aprobación de la Corte Constitucional (de donde proviene el sureño de Sicilia Sergio Mattarella) y del Poder Judicial.

Además de crear una nueva ley electoral, según Thomas Williams del Financial Times ( FT) (28/05/18), sería más probable "reorganizar los poderes presidenciales para impedir a quien no es directamente elegido por los ciudadanos transgredir la voluntad democráticamente expresada por la población".

Tony Barber, del FT (28/05/18), expone correctamente la "lucha a muerte" y la "opción existencial" entre dos grupos: los nacionalistas y su “soberanía popular y de autodeterminación nacional, principios poderosos para los italianos desde el Risorgimento (Resurgimiento y Unificación) del siglo 19”, frente a los globalistas de “Bruselas, Berlín, Fráncfort y sus supuestos lacayos del establishment italiano acusado de presidir durante un cuarto de siglo el declive económico y la incompetencia política”.

Jerome Gautheret, corresponsal en Italia del rotativo galo Le Monde, muy cercano a la cancillería, comenta que "en Italia la cultura del compromiso desapareció y tomó su lugar la cultura de la confrontación (https://lemde.fr/2JcWX6k)". ¿Cómo puede gestarse un "compromiso" con un asfixiante sometimiento financierista que socava las libertades esenciales?

El portal alemán Der Spiegel lanza todas las loas al presidente italiano como el "hombre que no será doblegado" (http://bit.ly/2L0nj8Y) y coloca a los "bonos soberanos (sic)" por encima de la soberanía del sufragio universal.

Michael Sauga, del Der Spiegel, exige que los "miembros de la UE deben enviar un mensaje claro al nuevo gobierno italiano: no les permitiremos destruir a la eurozona (nota: de 19 países)" y comenta que la "realidad en Roma puso en orden al trumpismo (sic) italiano que no es menos peligroso que el original" cuando quienes "se consideran como los ejecutores de la verdadera voluntad de la población ponen primero a su país, sin ningún miramiento a los tratados internacionales", lo cual equivale a "una amenaza constante de ataques suicidas contra Europa: o haces concesiones o haremos estallar a nuestro país y con él a la eurozona" (http://bit.ly/2IYlUPz).

Sauga confiesa que "los mercados financieros son el más importante aliado de la UE", que se traduce en el incremento de los "premios de riesgo" de los "bonos soberanos (sic)" italianos.

El autor y activista Massimo Fini advirtió que el "golpe de Estado" del presidente pone a Italia en riesgo de una guerra civil. Lo real es que el destino de la UE, no se diga su euro, se juega en Italia.

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Lo que quiere Raúl Castro para los próximos trece años

Recordaba el Granma (órgano oficial del Comité Central del PCC) en la víspera del cambio de presidente que “en el béisbol los lanzadores relevistas deben tener, además de buen control, temperamento para poder afrontar situaciones complicadas y de presión”. Complicada y bajo presión va a ser la presidencia en Cuba de Miguel Díaz-Canel Bermúdez. El 19 de abril, la Asamblea Nacional del Poder Popular eligió a Díaz-Canel, de 58 años, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y, como establece la Constitución, Jefe Supremo de todas las instituciones armadas. Raúl Castro permanece como diputado de la ANPP y seguirá siendo el Primer Secretario del Comité Central hasta el Congreso del Partido Comunista de Cuba anunciado para 2021. Lo que Castro considera “el proceso de transferencia paulatina y ordenada de las principales responsabilidades a las nuevas generaciones” se está realizando sin unanimidad en la dirección del PCC.


Raúl lo reconoció ante la ANPP al decir sobre la elección de Díaz-Canel que “un grupo de compañeros del Buró Político teníamos la absoluta certeza de que habíamos dado en el clavo y de que esa era la solución”. No es el conjunto del Buró Político el que está de acuerdo con la designación del nuevo presidente de Cuba sino sólo “un grupo de compañeros del BP”. Esa división se puso de manifiesto cuando el PCC planteó la actualización del modelo cubano como la ruta hacia un socialismo próspero, sostenible y democrático. Lo de democrático fue eliminado inicialmente por el sector más rancio del PCC que no sintoniza con Díaz-Canel y que encabeza el Segundo Secretario José Ramón Machado Ventura. Castro recuperó la caracterización democrática del proyecto cubano de socialismo.


Al retirarse de la presidencia, Raúl ha sacado a Machado del Consejo de Estado aunque seguirá como Segundo Secretario hasta el próximo Congreso del PCC. La única sorpresa en la elección del nuevo Consejo de Estado es el nombramiento de Salvador Antonio Valdés Mesa como Primer Vicepresidente. Fue Secretario General de la Central de Trabajadores de Cuba y está en el Buró Político. Parece que así como Díaz-Canel es el elegido por Raúl, Valdés representa a Machado. Según Castro, “con el compañero Díaz-Canel, que ha demostrado solidez ideológica, sensibilidad política y fidelidad hacia la Revolución, se aseguró con intencionalidad y previsión su tránsito por diferentes responsabilidades partidistas y gubernamentales, de manera que adquiriera un nivel de preparación integral que, unido a sus cualidades personales, le permitieran asumir con éxito la jefatura de nuestro Estado y Gobierno y más adelante la máxima responsabilidad en el partido”.


Un proyecto para trece años


En su discurso del 19 de abril ante la ANPP, Raúl Castro anunció lo que quiere para Cuba durante los próximos trece años (2018/2031) aunque son decisiones que deberían corresponder al PCC y al Parlamento. Raúl seguiría como Primer Secretario del Comité Central hasta el Congreso del PCC de 2021. Entonces le sucedería Díaz-Canel, de manera que volverían a estar en las mismas manos la presidencia y el mando en el partido. Díaz-Canel sería presidente durante dos mandatos de cinco años (2018/2028), que es lo máximo que permiten las nuevas reglas de permanencia establecidas por Raúl Castro. En 2028 llegaría a la presidencia un dirigente preparado desde ahora y lo acompañaría Díaz-Canel como Primer Secretario del PCC hasta el Congreso de 2031.


En ese proceso debería aplicarse el Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social que todavía no está definitivamente elaborado. Para los primeros tres años de la presidencia de Díaz-Canel, con Raúl dirigiendo el PCC, se ha anunciado una reforma de la Constitución “acorde con las transformaciones acaecidas en el orden político, económico y social”.


Es la primera vez que Raúl Castro añade la transformación política a la actualización económica. El cronograma de Raúl, cuya aplicación no podrá controlar si no vive cien años, provoca una pregunta inmediata: ¿qué pasará si Castro (87 años) muere antes de la reforma de la Constitución y del Congreso del PCC convocado para 2021. ¿Controlarán el partido los rancios de Machado (88 años) y paralizarán el proceso de reformas?


El control y las presiones


En los discursos de Raúl Castro y de Miguel Díaz-Canel ante la Asamblea Nacional del Poder Popular, quedaron muy claras las dificultades del control y los problemas de las presiones para el nuevo presidente de Cuba como lanzador relevista. Dijo Raúl Castro que “nos embarga la serena confianza en la transferencia a las nuevas generaciones de la misión de continuar la construcción del socialismo y así garantizar la independencia y la soberanía nacional”.


Dijo Díaz-Canel que “aquí no hay escenario para una transición que desconozca o destruya el legado de tantos años de lucha. La Revolución seguirá viva, desafiando con audacia, inteligencia y realismo, poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito nacional”.


Añadió Raúl Castro que “para que no quede la menor duda, deseo enfatizar que el PCC, empezando por el Primer Secretario de su Comité Central, apoyará y respaldará resueltamente al nuevo Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros en el ejercicio de sus atribuciones constitucionales”.


Añadió Díaz-Canel que “el compañero Raúl Castro, como Primer Secretario del PCC, encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y el futuro de la nación”.


Concluyó Raúl Castro que “hay que vencer el obstáculo colosal de una mentalidad cimentada en décadas de paternalismo e igualitarismo, con secuelas significativas en el funcionamiento de la economía nacional”. Y concluyó Díaz-Canel reclamando “el apoyo de todos los que ocupan responsabilidades de dirección a los diferentes niveles y en las diversas instituciones de la Revolución”.


Las tensiones en torno a la designación de Miguel Díaz-Canel como nuevo presidente de Cuba han provocado que por primera vez no se realice simultáneamente la renovación del Consejo de Estado y la presentación del nuevo Consejo de Ministros que se aplaza hasta el próximo mes de julio, “con el propósito -explicó Raúl Castro- de contar con un tiempo prudencial para valorar los movimientos de cuadros a realizar”.


Quienes consideran que Cuba necesita reformas económicas y políticas que faciliten la vida cotidiana, conecten con la nueva juventud y permitan la participación de los cubanos en las decisiones sobre su futuro no pueden eludir una pregunta de muy difícil respuesta: ¿cómo sintonizan los militares, que controlan la economía y al PCC, con la designación de Miguel Díaz-Canel y el cronograma de Raúl Castro?

Por José Manuel Martín Medem
Excorresponsal de TVE en Cuba

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El elegido para reemplazar el liderazgo de los Castro

Alto, canoso, de caminar erguido y sonrisa tenue, con 58 años recién cumplidos, el ingeniero electrónico que acaba de proponer la Asamblea del Poder Popular como jefe de Estado en Cuba es un político de sólida y ascendente trayectoria.



Miguel Díaz Canel es el hombre elegido para ocupar el lugar donde antes había un solo apellido: Castro. Cuando Cuba rechazó la invasión de Playa Girón hace hoy 57 años, él apenas era un bebé que tomaba el biberón. Si Fidel condujo la Revolución en el caimán barbudo durante décadas; en Villa Clara, la provincia donde nació el nuevo presidente, el Che Guevara inmovilizó el célebre tren blindado repleto de soldados que aceleró la caída de Fulgencio Batista. El ingeniero electrónico graduado en 1982 que acaba de proponer la Asamblea del Poder Popular como jefe de Estado es un político de sólida y ascendente trayectoria. Mañana cumplirá 58 años, ya ungido de manera formal como principal mandatario de la isla. Sus actos más o menos recientes como primer vicepresidente daban señales de que podía serlo. Había sido recibido en China por Xi Jinping, también asistido a la entronización del Papa Francisco en Roma. Se descontaba que sucedería a Raúl en el gobierno de la isla. Nadie se atrevía a confirmarlo, pero si a sugerirlo como posible.


Alto, canoso, de caminar erguido y sonrisa tenue, Miguel Mario Díaz Canel Bermúdez –tal sus nombres y apellidos completos– nació el 20 de abril de 1960. No es el integrante más joven del Consejo de Estado propuesto por la asamblea que presidió el veterano Esteban Lazo, pero forma parte de la generación del recambio. Raúl Castro tiene 86 años y quienes pasarán a ocupar ahora cargos que dejan los viejos comandantes de la Sierra Maestra promedian los 48. El presidente que se adivinaba fue cooperante internacionalista en Nicaragua, donde apoyó al sandinismo en la década del 80. Ocupó el cargo de primer secretario de la Unión de Juventudes Comunistas en Villa Clara, repitió la misma función en el PC cubano de su provincia natal y también en Holguín. Fue ministro de Educación Superior en el 2009 y en el 2012 vicepresidente del Consejo de Ministros.


Si algo une a Díaz Canel con el legado revolucionario de Fidel es que siempre se mimetizó entre el pueblo para conocer sus deseos y necesidades. De él se edificó una leyenda en sus tiempos como funcionario en la provincia de Holguín, donde conoció a su segunda esposa. Cuentan que se presentaba por sorpresa para comprobar el servicio que recibían las personas en determinado lugar. En 2012 –explica Harold Cárdenas, un profesor de marxismo en la Universidad de Matanzas– intercedió para que un blog llamado La joven Cuba pudiera seguir activo con sus opiniones críticas. El nuevo presidente lo hizo sin que nadie se lo pidiera. La anécdota la difundió la agencia AP, que no es precisamente Granma ni Juventud Rebelde.


A este hombre le interesa la cultura y se dice en Cuba que es una mente abierta a la diversidad. Durante su gestión en Santa Clara prosperó El Menjunje, un centro cultural que organizaba espectáculos ideados o protagonizados por transexuales.


En un vuelo rasante sobre los perfiles improvisados que ahora inundan Internet, queda muy claro que Díaz Canel estaba lejos de tener un biógrafo. No sólo por su perfil bajo. La épica de la Revolución y los comandantes que le aportaron su mística, opacarían a cualquier figura posterior. El nuevo presidente sabe que deberá estar a la altura que le impone la historia. En Cuba el techo es muy alto, por el motivo que fuera.


Díaz Canel no podrá reemplazar el carisma de Fidel, ni la experiencia negociadora de su hermano Raúl, quien quedará al frente del Partido Comunista Cubano (PCC). Será el nuevo poder en la isla entre hombres y mujeres que no vivieron como adultos el desembarco del Granma o la crisis de los misiles. Aquel mundo bipolar ya no es el mismo, pero está sujeto a nuevos desafíos. No existe más la Unión Soviética y los misiles dejaron de apuntar desde Cuba a Estados Unidos. Vladimir Putin no es Nikita Krushchev y las bombas hoy caen en Siria o países que Estados Unidos tilda de terroristas. La lista la escribe Donald Trump, esa especie de nuevo villano planetario aunque la prensa corporativa en general ubique en ese lugar a otros políticos. Cuba integra esa nómina de enemigos y su generación nacida durante la revolución deberá saber qué hacer con ella.


En Cuba el pueblo de a pie no conoce demasiado sobre Díaz Canel. Las personas mayores se quedaron con el recuerdo de los comandantes de la Revolución –algunos que seguirán y otros que se irán del gobierno– y los más jóvenes no parecen demasiado interesados en conocer detalles sobre la vida del jefe de Estado que será oficializado hoy en La Habana. Los 604 diputados presentes en la Asamblea Nacional del Poder Popular lo aplaudieron ayer de pie, casi en simultáneo con la ovación cerrada que le tributaron a Raúl Castro. Él agradeció, serio y como distante, acaso seguro de que no la tendrá fácil.
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Domingo, 15 Abril 2018 06:07

Cuba en un momento crucial

Cuba en un momento crucial

Vivimos tiempos duros, días dramáticos. Donald Trump, ya de por sí insano y aventurero, siente que en Estados Unidos camina sobre arenas movedizas. Emmanuel Macron advierte que la protesta obrera tiende a juntarse con la ecologista, la de médicos, jueces y abogados, los estudiantes y las zonas rurales abandonadas a su suerte y busca apoyo en la derecha más rancia, dando concesiones a los católicos y el nacionalismo xenófobo. Vladimir Putin ve crecer las abstenciones y las protestas públicas y siente la fragilidad de la base económica de la potencia imperial rusa, que es fundamentalmente exportadora de petróleo y gas. Todos ellos buscan un diversivo exterior que afirme su poder y convierta a la oposición en antipatriótica.

El aventurerismo y agresividad de un loco racista, hijo de un nazi y de padres del Ku Kux Klan, se suma al del Napoleón III y medio de pacotilla y al del ex general de la KGB convertido en zar y, pese a la cautela del gobierno chino que está colgado del freno, el mundo corre como un tren sin control hacia el precipicio de una guerra mundial.

Cualquier medida mal calculada, provocación excesiva o bravuconada de Tel Aviv, podría desencadenar en Medio Oriente una guerra entre, por un lado, Estados Unidos más Inglaterra y Francia, ex potencias colonialistas en la zona, e Israel, país que coloniza brutalmente Palestina y, por otro, Rusia, Siria e Irán. En esa guerra ineludiblemente sería involucrada China y, después, la India y Pakistán, asícomo las dos coreas. Toda Asia ardería, desde Turquía hasta Japón y Trump, ya lanzado, se llevaría entre las patas a Cuba y Venezuela y podría ocupar México para compensar en parte los desastres humanos y materiales que sufriría Estados Unidos por primera vez en su historia.

Aunque las armas nucleares quizá no fuesen utilizadas en un primer momento, serían incorporadas tarde o temprano, como lo prueba el genocidio en Hiroshima y Nagasaki o la guerra de Corea de 1952, cuando el alto mando estadunidense valoró el uso de la bomba atómica contra chinos y norcoreanos. La humanidad retrocedería siglos, si no milenios, y esa guerra destruiría la base natural de la civilización actual.

Este es el cuadro en el que, dentro de una semana, la Asamblea Nacional cubana deberá escoger al sustituto de Raúl Castro, como presidente de la República, debido al vencimiento de su mandato. Castro seguirá siendo jefe de las Fuerzas Armadas –que son el eje del Estado y controlan buena parte de la economía isleña– y también secretario del Partido Comunista, que está entrelazado con el Estado y en buena parte sometido a éste, pero igualmente mejorarán la condiciones para dar al César lo que es del César y a la lucha por el socialismo lo que debe ser de Marx.

O sea, para una separación entre el capitalismo de Estado y sus formas estatales concretas, determinadas por el intercambio de mercancías y las necesidades de la intervención en el mercado capitalista internacional y el partido, que lucha por construir el socialismo. Porque éste significa desaparición –no el fortalecimiento– del Estado, planificación democrática de la economía y quiere decir supresión de la ganancia y del interés privado o nacional como resorte principal de las actividades y su sustitución por el interés colectivo, la solidaridad y el altruismo.

Cuba, por eso, no deberá reemplazar simplemente un presidente. Deberá modificar radicalmente el funcionamiento y características del Estado y del partido para hacer frente en las mejores condiciones posibles a la terrible fase en que entra la humanidad y, con ella, la independencia de la isla, para organizar la resistencia y la reconstrucción en caso de que eso fuese necesario.

Tendrá, por tanto, que ampliar al máximo la participación democrática del pueblo cubano en la discusión profunda y pormenorizada de los desafíos que enfrenta la isla, así como de los medios para hacerles frente y rearmar una economía local que es muy frágil por la carencia de recursos y su dependencia del turismo, que es muy volátil, sobre todo en tiempos de conflictos graves.Las bocas deben abrirse, todas las voces honestas deben ser escuchadas para elevar la conciencia colectiva y preparar al pueblo cubano para decidir sobre sí mismo y ser protagonista del destino nacional.

Las diversas orientaciones existentes en Cuba y en el mismo Partido Comunista cubano deben debatir abiertamente con la sociedad. La tendencia predominante, influenciada por la ex Unión Soviética, con su partido único centralizado y monolítico y su visión estalinista de la revolución cubana y del comunismo, no es la única existente. Junto a ella está la comunista heterodoxa o ecléctica, heredera del guevarismo y de pensamiento crítico y también existe una vagamente socialdemócrata o socialcristiana. En el país, en la burocracia y la burguesía hay capas procapitalistas que deben ser vencidas en una lucha ideológica, no con medidas policiales o administrativas, mientras actúen dentro de la ley.

El Estado debe dar libertad para elegir cualquier profesión o actividad prohibiendo sólo las que favorezcan la delincuencia o afecten la salud. Al mismo tiempo, debe favorecer la actividad solidaria y colectiva y el cooperativismo real, donde sean los cooperativistas quienes decidan todo en asambleas, tras escuchar el parecer de los técnicos y economistas.

Sin democracia no hay socialismo. La desaparición del Estado será posible construyendo otro, de transición, desde abajo, entre todos, decidiendo y actuando solidariamente. La Constitución debe ser discutida por todos para que todos la acepten y se rijan por ella. La reorganización de las empresas, de la industria y el plan de vivienda, también. Los sindicatos deben representar a los trabajadores y dejar de ser una rama del partido y del Estado, que aún está en una fase capitalista estatal. Hay que entrar en una nueva fase.

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Miércoles, 04 Abril 2018 06:43

“Somos gente de izquierda”

“Somos gente de izquierda”

Toda la izquierda latinoamericana está siguiendo con atención los acontecimientos en Ecuador. En 2017 hubo allí elecciones presidenciales. Rafael Correa, líder de la Revolución Ciudadana, que dirigía el país desde 2007 y había modificado la Constitución para poder ser candidato de nuevo decidió finalmente no presentarse y apoyó la candidatura de Lenín Moreno quien había sido su vice-presidente de 2007 a 2013. Y Lenín -que fue víctima de una agresión armada en 1998 y se desplaza desde entonces en silla de ruedas-, fue elegido presidente el año pasado.

Pero a partir del momento en que entró en funciones, el 24 de mayo de 2017, comenzó entre estos dos hombres un conflicto que se ha ido envenenando sobre todo después del referéndum de febrero 2018. El resultado es que la izquierda ecuatoriana se ha dividido. Y que el gobierno de Lenín Moreno ya no dispone de mayoría parlamentaria estable en la Asamblea Nacional.


“Le Monde diplomatique en español” que aprecia y respeta a ambos mandatarios, no desea tomar partido en esta infeliz querella. El pasado mes de febrero le dio la palabra a Rafael Correa (léase: “Gobernar bajo el fuego mediático”). Hoy se la cede a Lenín Moreno. Nuestros lectores sacarán sus propias conclusiones.

 

 


Ignacio Ramonet: Presidente, vamos abordar tres temas: primero, la política interna de Ecuador; segundo, Ecuador y sus relaciones con América Latina; y tercero, Ecuador y el mundo.
Mi primera pregunta será pues la siguiente: Después de diez años de lo que prácticamente todos los observadores dicen que fue un buen gobierno, el de Rafael Correa y Alianza País, con muy buenos resultados y grandes realizaciones, sin embargo su elección el año pasado fue relativamente difícil. Tuvo usted que ir a una segunda vuelta, y en esa segunda vuelta ganó por muy poca diferencia… ¿Cómo explica usted que un excelente balance de diez años de gobierno, casi no le permite ganar la elección?


Lenín Moreno: Por una razón bastante sencilla: porque el balance de ese buen gobierno no fue de diez años. Fue de los seis o los siete primeros años. Luego, lastimosamente, se dieron condiciones muy adversas, entre aspectos externos y también cierto tipo de comportamientos internos que tuvo el gobierno. En aspectos externos: la baja de los precios de los commodities [materias primas], el fortalecimiento del dólar [que es moneda nacional en Ecuador], la depreciación de las monedas de los países vecinos afectaron negativamente nuestra economía, a tal punto que el presidente de ese entonces [Rafael Correa] creyó que la forma de salir adelante era mediante un endeudamiento agresivo, que ahora nos toca pagar. Se trata de una deuda de corto plazo, a costo de necesidad, y no a costo de oportunidad. Por tanto se vuelve difícil de pagar. A tal punto que este año, entre 10 y 12 mil millones de dólares serán destinados al pago del servicio de esa deuda… Tome usted en cuenta que 10 o 12 mil millones de dólares son casi la suma de los presupuestos de educación, salud y seguridad.


Además se guardó bastante reserva con respecto a la negociación de la deuda. Inclusive se hicieron decretos para que el secretismo de esa deuda subsistiese a través de los años, secretismo en instituciones públicas, secretismo en la forma en que se manejaban las preventas petroleras, etc. Todo eso ha ido aflorando. Y al terminar el mandato anterior, la ciudadanía estaba bastante decepcionada de la última época de gobierno. Parece que este tipo de comportamiento propició incluso una corrupción bastante generalizada en las instituciones públicas que ahora comienza a destaparse.


Todo eso comienza a evidenciarse ahora, inclusive considerando que las autoridades que están todavía en los organismos de control son las que el anterior presidente [Rafael Correa] nombró mediante el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social . La tarea no está completa, hay aún mucha tela que cortar, hay muchísimo que trabajar todavía. Mi teoría es que hacia el fin del periodo anterior, el presidente [Rafael Correa] que había aceptado y ayudado a elaborar la Constitución de Montecristi [de 2008] en la parte que corresponde a la reelección indefinida, seguramente el círculo que le rodeaba creyó que había que estimular su ego para que pudiera ser reelegido indefinidamente. Cosa con la cual estamos totalmente en contra. Yo lo he manifestado de manera permanente, inclusive antes. Estoy en contra de las reelecciones indefinidas.


Eso crea círculos inclusive de corrupción. Porque a partir del momento en que ven que el poder se va a mantener indefinidamente, no hay mucha preocupación de que los actos de corrupción tengan en el futuro lo que les corresponde, que es la sanción.


Eso es lo que ocurrió, eso es lo que pasó. Hacia finales de ese periodo estaba muy difícil la reelección. Hasta tal punto que el mismo presidente [Rafael Correa] abandonó la posibilidad de ser reelecto, a pesar de haber hecho el trámite y cambiar la Constitución. Él podía perfectamente presentarse y así lo iba hacer probablemente. Hasta que analizó las encuestas, y vio que eran números totalmente negativos. Ante esas circunstancias, él me buscó. Yo me hallaba en Suiza, usted lo sabe, donde estaba cumpliendo funciones en el seno de Naciones Unidas, y él me buscó para que le tome la posta.


Había que continuar con el proceso. Era la única posibilidad de éxito en las próximas elecciones. Apenas llegué a la Presidencia empecé a tomar decisiones, y me encontré con lo que realmente había ocurrido. Se había montado un plan para endeudarse excesivamente, y 600 obras con problemas que se iniciaron únicamente para dar la sensación de que había muchísimo trabajo, muchísima obra pública. Seiscientas obras que tienen problemas de sobreprecios, de corrupción, obras complementarias en exceso, más allá de lo que permite la ley, etc. Me empecé a encontrar con todo aquello, y empecé a verificar, así como los ministros, que la mesa no estaba servida, como se había manifestado, sino todo lo contrario.


Empezamos enseguida a tomar las decisiones que correspondían. La primera: luchar contra la corrupción; y la segunda: empezar a trabajar para que no se pierda el empleo, para que mejoren los índices de inversión que estaban prácticamente reducidos a cero, en comparación a los países vecinos, peor aún, y trabajar por la reinstitucionalización y eso es lo que estamos haciendo en este momento. Hemos propuesto, los primeros días de enero pasado, un plan económico que va a tener aspectos claros de sacrificio gubernamental, de sacrificio de los sectores económicos, pero al mismo tiempo, cierto tipo de ventajas que ayudan a incentivar la producción, la inversión, el empleo y el bienestar de la ciudadanía.


IR: Ya usted está dando algunas respuestas a mi siguiente pregunta. La que se plantea una parte de la opinión pública internacional y en particular la izquierda latinoamericana : ¿cuál es el origen del diferendo entre usted y el ex presidente Correa?

LM: Es bastante fácil. La no perpetuación en el poder, el círculo de corrupción que se creó, que seguramente pensó que yo iba a alcahuetear (para decirlo en términos bastante claros) y el deseo del presidente anterior de dejar un esquema casi imposible de llevar, para luego poder regresar como “el salvador”. Así de simple.


Nosotros somos gente de izquierda, pero no en la teoría, somos gente de izquierda en la práctica, porque nuestro programa de gobierno está destinado fundamentalmente a los sectores en estado de indefensión. Tratamos de eliminar la pobreza absoluta, disminuir los índices de pobreza, pero sobretodo aumentar el grado de bienestar de toda la ciudadanía y en forma particular de los más desprotegidos. Y en ese sentido, buscar la equidad, buscar la racionalidad por supuesto en los gastos que, a su vez, nos produzcan el ahorro necesario para poder destinar ese dinero a resolver los problemas de salud, de educación, de bienestar social y de seguridad de los sectores más desposeídos. Ese es nuestro propósito. Por eso afirmamos: somos un gobierno de izquierda. Continuamos la Revolución Ciudadana en aquello que se hizo bien, continuamos con la Revolución Ciudadana. Pero también somos críticos con todo aquello que se hizo mal, y queremos revisarlo de manera permanente, porque eso es la dialéctica, y la izquierda es dialéctica. No es pues como una investigación científica que toma una fracción de lo que se quiere investigar, olvidándose de la dinámica general de todo el proceso. Y entonces bueno, nosotros no hemos caído en el juego de enviar voceros internacionales a pregonar nuestro modelo como han hecho ellos, y bastante dinero tienen para ello.


Estamos en una situación bastante compleja pero pensamos que hay una luz al final del túnel con la elección del nuevo Consejo de Participación Ciudadana y Control Social (CPCCS). Hemos escogido a los mejores hombres y mujeres del Ecuador, gente comprobada para que cumplan con la tarea de evaluar y designar también en su momento a los personeros para las instituciones de control. Ahí está la luz al final del túnel. Las diferencias que tenemos con el ex presidente [Rafael Correa] son muy graves. Yo no quiero permanecer en el poder más que mi periodo. Él quiere regresar para estar permanentemente en el poder. Yo no solapo la corrupción, ellos lastimosamente la propiciaron con sus comportamientos.


IR: O sea que, en cierta medida, ¿el referéndum del 4 de febrero pasado se integra en esta perspectiva de clarificar las cosas?

LM: En promedio, el 70% de los ecuatorianos votaron por la no reelección indefinida, votaron por una sanción mayor a las personas que hayan cometido actos de corrupción, votaron por liberar a nuestros niños y niñas de esta lacra que es la violación infantil y no permitir que prescriba con el tiempo la posibilidad de sancionar a los culpables. Votaron por la vida. Es la primera vez que se hace una consulta que tiene dos preguntas acerca de la conservación de la naturaleza. Y votaron por eliminar una ley de plusvalía inmobiliaria absurda, que detuvo casi completamente la construcción, que como se sabe es un elemento dinamizador de toda la economía.


Entonces el pueblo ecuatoriano votó por ello, a pesar de que el ex presidente [Rafael Correa] vino a hacer una campaña de un mes recorriendo todo el Ecuador. Porque él tiene esa capacidad y tiene el tiempo también. Lanzaron una campaña millonaria contraria a la consulta y, a pesar de ello, perdieron.


IR: Pero el resultado obtenido por Correa no es tan malo, tuvo el 36% creo.

LM: Pero es que usted calcula como si el resultado fuera de él. No. Ahí están involucrados todos los que se oponían. No se olvide de que hablábamos de la no reelección de autoridades de control y hay muchos alcaldes, prefectos, concejales, autoridades parroquiales, que son muy queridas… Por ejemplo el alcalde de Guayaquil es una persona muy querida; el prefecto de Guayaquil es una persona muy querida; el prefecto de Pichincha es una persona muy querida; el Prefecto de Azuay es una persona muy querida…. Claro algunos de ellos de repente nos decían: “No estamos de acuerdo con la reelección.” Pero sus huestes, que iban a perder sus empleos, trabajaron en el otro sentido, a favor del ‘no’. Es un acumulado, es una sumatoria.


IR: ¿ La no-reelección no es solo para el presidente, sino para todos los cargos electos?

LM: Sí. Entonces, tenga en cuenta que muchos alcaldes y prefectos apoyaron nuestra propuesta, pero lo hacían porque estaban convencidos de ello, o porque veían que esa era la tendencia, por su imagen. Pero sus huestes no podían trabajar a favor de la propuesta. Era ir contra su propia supervivencia. La sumatoria de todo eso es muy clara. A tal punto que en una última encuesta que acabo de ver, el ex presidente [Rafael Correa] como eventual candidato a alcalde de Guayaquil, obtiene el 9% del electorado… Mientras que los trescandidatos que le anteceden obtienen promedios de 45, 36 y 22 por ciento respectivamente.


IR: Pero toda esta división ha debilitado a la izquierda en Ecuador ¿no cree?

LM: Yo creo que ya se la debilitó hace rato. No olvide usted que al igual que sucede con un matón de barrio, el gobierno anterior encontraba todos los días con quien ‘bronquearse’ (es el término que nosotros utilizamos), con quien pelear, con quien confrontar… Excesiva confrontación, falta de diálogo, falta absoluta de diálogo en más de una circunstancia. Y mucha prepotencia… En cuanto se definía una postura política, se pensaba que era la única y que se era dueño de la verdad absoluta. Eso hizo que se distanciaran sectores sobre todo de izquierda: como los ecologistas, las mujeres, los indígenas, los maestros, los médicos, las enfermeras, y otros sectores que no corresponden a la izquierda con los cuales también se confrontó de diversas maneras como la policía o los militares. Es decir: peleados con todo el mundo. Pero, por supuesto, fundamentalmente peleados con una ciudadanía de la cual el presidente precedente se había distanciado hace rato.


IR: ¿Por eso hizo usted su campaña electoral insistiendo en un eje central: esa idea de crear una atmósfera de reconciliación nacional?

LM: Sí, y los integrantes del gobierno anterior lo sabían. Y también sabían que yo iba a plantear la no reelección. El ex presidente sabía que yo tampoco estaba de acuerdo en crear una “guardia pretoriana” [i] . Si tenemos policías que defienden nuestra seguridad, y militares que defienden la integridad fronteriza ¿por qué no confiar en ellos que poseen además mecanismos de inteligencia?

 


IR: ¿Usted está hablando de un cuerpo especial de protección del presidente?

LM: Sí, para la protección del presidente. Si yo le confío a un policía la protección del ciudadano, ¿por qué no le puedo confiar la protección del presidente? Esa exclusividad, ese afán de colocarse más allá del bien y del mal, y creer que el único que corre peligro en el país es el presidente… ¿Por qué el cuidado de un ciudadano no debe ser similar, y multiplicado en varios aspectos, al de un presidente?


Como presidente, yo he manifestado que no voy a hacer uso de esa ley. Porque estoy en derecho de hacerlo, porque hay diez años para su aplicación. No quiero aplicarla y confío en nuestras fuerzas armadas y en la policía para que guarden mi integridad física. La cual, le comento, poco me preocupa. Hace rato que le perdí el miedo a la muerte, mi estimado. Y creo que si hay una razón por la cual vale la pena tener la vida en riesgo, es precisamente para cambiar este país.


IR: La otra gran línea de su programa electoral era el programa social que usted llamó: “Toda una Vida”. ¿Ya lo está implementando?

LM: Eso se nos ocurrió casualmente con María Fernanda Espinosa [actual canciller] . Regresábamos de un sector de Guayaquil que se llama Monte Sinaí. Yo había dado mi discurso regular con mis ofrecimientos típicos, pero en ese momento se me vino a la cabeza, y le pregunté creo a María Fernanda, con cuantas casas solucionaríamos el problema del Ecuador, “unas 300 o 400 mil casas” me respondió. Pues llamémosle “Casa para todos”. Ahí se me ocurrió, y se asustaron. Cada uno se asustó. Hubo susto a los que les tocaba trabajar… A mí solamente me correspondía pensar [risas].


Pero si un lobo tiene una madriguera, si un conejo tiene un cubil… Nosotros siempre hablamos de la salud, la educación, la seguridad, el bienestar social… Que son efectivamente derechos de la ciudadanía. Pero casi nunca hablamos de que la vivienda es un derecho, ¿por qué el gobierno no ha de garantizarle la vivienda a una persona?


Estuvimos recientemente en la inauguración de un conjunto de viviendas que ya empezamos a construir, a pesar de que los amigos del ex presidente dicen que no… La realidad es que ya empezamos a construir hace rato. Ya construimos unas 20 mil viviendas, y este año 2018 van a ser 50 mil más. Entregamos un barrio completo el otro día. Y una de las señoras que recibieron sus viviendas -son unas casas muy bonitas- nos comentaba: “Verá, yo viví en un cuarto, un solo cuarto y pagaba unos 100 dólares al mes, un solo cuarto con todos mis hijos, todos allí… Mi esposo me abandonó… Ahí mismo los chicos hacían los deberes, ahí mismo todo, la única forma de que entrase la luz era abrir la puerta porque aquel cuarto no tenía ventana, y no solo eso sino que además tenía goteras…”


Lo cual me ayuda a corroborar la idea que tuve, de que no hay derecho que los ciudadanos humildes no tengan un hogar digno, nada lujoso quizás, pero bonito, que ellos mismos siembren plantas para que los parterres estén llenos de flores... O q ue tengan un huerto colectivo del cual puedan disfrutar y hacer una ‘comida de campo’, lo que nosotros llamamos una “pamba mesa”, los domingos. O que hagan trabajo en comunidad.


Mi esposa [Rocío González], que es la presidenta del programa “Toda una Vida”, tiene la idea de que hay que trabajar muchísimo en comunidad, que hemos perdido el contacto con nuestros vecinos, que hemos perdido la solidaridad ciudadana… En el momento en que nos roban, por ejemplo, solo piensas en que “tendré que reforzar un poco más mis puertas”. ¡No! Antes se perseguía al ladrón, se colaboraba con la persona que era asaltada... Entonces, hay que trabajar también muchísimo en comunidad. Por eso surgió la idea de “Casa para Todos”.


Cuando yo era Vicepresidente [2007-2013] manejé el programa “Manuela Espejo” que tuvo mucho éxito, en beneficio de las personas con discapacidad. Siempre lo vi con un criterio holístico, o sea absolutamente global. Un gobierno responsable no puede dejar nada pendiente. Las personas con discapacidad no necesitan únicamente sillas de ruedas, también necesitan empleo, protección judicial, sitios de diversión, recreación, arte, cultura, mecanismos de comunicación, facilidades para su trabajo, ayudas técnicas, etc. Hay muchísimas necesidades… Pues vamos a abordarlas todas, realmente nuestro gobierno se propone abarcarlas todas.


Ese trabajo integral nos dio prestigio… Gracias a esa Misión Manuela Espejo yo me hice conocer. Y eso me permitió ser presidente de la República. Fue gracias a eso que la gente -a pesar de lo desprestigiado que estaba el régimen- votó por mí. Entonces pensé que se podía extender a nivel gubernamental, y que debíamos preocuparnos por “toda una vida” de la gente. Por eso lo llamé “Toda una vida”, como el bolero de los Panchos. “Toda una vida”, desde el momento de la concepción hasta que Dios decida cerrarles los ojos. Desde el momento de la concepción, porque la embarazada necesita cuidados especiales. Usted sabe lo importantísimo que son esos nueve meses que pasa un ser humano dentro del vientre materno. Es muy importante lo que consume la madre… Es importante su estado psicológico y espiritual... El estado psicológico de la madre, su emotividad de ese momento incide en el destino del alimento, y el destino del alimento es para un ser excesivamente frágil que se está desarrollando en el vientre materno, y hay que cuidar de él con cuidados prenatales.


Luego la atención médica adecuada, vacunas, nutrición, etc. Además también tenemos en un programa “Agua para Todos”… Porque en este país, nadie se preocupa del alcantarillado, del tratamiento de aguas, de la salubridad de los ríos, ni del agua de la gente porque creen que eso no da votos, porque eso no se ve… Esas no son las obras faraónicas para que la gente nos recuerde. Porque claro ningún gobernante pone: “Esta alcantarilla se le debe al presidente Lenín Moreno”… Pero debo decirle que, en este momento, ya iniciamos los 66 primeros proyectos financiados de agua potable para las comunidades.


IR: ¿ O sea que su plan “Toda una Vida” está funcionando?

LM: Está funcionando completamente. Otra parte del programa es el que nos recuerda que tenemos que regresar al campo, es el programa de “La Gran Minga agropecuaria”. Y por supuesto hay varios aspectos de la vida del individuo, que van desde esa época en la que necesitamos inspirarnos, la niñez. Inculcar al ser humano valores, inculcar amor por la ciencia, respeto por la ciencia, por la tecnología, amor a la tecnología, porque al final es la que compone el bienestar cotidiano de la gente. Luego impulsarlo, con educación universitaria a los jóvenes que fueron afectados por el cierre de universidades que no tenían el nivel académico adecuado, pero no se les ofreció alternativas.


Entonces ¿qué hacemos con los jóvenes que se quedaron fuera de las universidades ? ¿Quién se preocupa de ellos? A lo mejor tienen potencialidades que no caben en ese sistema de universidad… Pero, ¿por qué no hay universidades técnicas que desarrollen potencialidades? En este momento estamos llevando a cabo un programa de 42 universidades técnicas para estos jóvenes que no tenían nada que hacer y que se iban a sus casas… Ya se puede imaginar usted a estos jóvenes en la casa sin hacer nada. ¿Cómo cree usted que se comportaba el padre o la madre que llegaban cansados de su trabajo, agobiados y veían a su hijo sin esperanza, acostado y fracasado? ¿Qué cree usted que pasaba en ese momento? Estas cosas nos las comunicaban durante la campaña. La gente nos decía: “No sé que hacer con mi hijo.”


Aquí cabe preguntarse: ¿ cómo debe ser un gobernante de izquierda ? Que se mida el avance del pueblo por el avance del último hombre o de la última mujer de la fila. Por eso, “Toda una Vida” consiste en inspirar, impulsar, y luego apoyar, acompañar al ser humano ya cuando tiene su familia, con una casa, con seguridad, con empleo, y cuando es un viejecito.
Ahora tenemos ya casi 50 mil viejecitos, que no tenían ningún tipo de jubilación, y les estamos otorgando una pensión mensual. Estamos agregando programas de recreación, de profesionalización, ¿por qué no a esa edad? Y luego, cuando Dios decida cerrarles los ojos, que tengan un sepelio digno, ¿por qué has de llevar deudas hasta después de la muerte? “Toda una Vida” va desde el momento de la concepción hasta el momento en que Dios decide cerrarte los ojos… y un poquito más allá.


Hay el programa “Impulso Joven”, hay pasantías, todo eso está desarrollándose muy bien… Tenemos ya, en este momento, entregados 80 millones de dólares a emprendimientos de jóvenes, entre cinco y quince mil dólares a cada proyecto. Los jóvenes tienen sus ideas locas. Alguien me decía: “¿Y si fracasan?” Pues fracasan. Pero si podemos acompañarles, si podemos capacitarles para que puedan tomar buenas decisiones empresariales, mejor todavía. En este momento se están desarrollando ya muchos proyectos con jóvenes.


Porque acá se creyó que haciendo la Universidad Yachay [ii] , esos centros de alta investigación, ya se resolvió el problema… Pero eso no ayuda a los empresariados jóvenes, que surgen, emergen, y muchos se quedan en el camino… Pero los que emergen generan empresas como Google, Amazon o Microsoft, que al final inclusive absorben a todos aquellos que no alcanzaron el éxito porque tienen sus propias experiencias, porque el fracaso no es malo. Acá se considera al fracaso malo… El fracaso puede ser que desmotive a la persona pero es positivo porque encontraste una nueva forma de cómo no se deben hacer las cosas. Y eso es una ayuda increíble. Marc Zuckerberg o Bill Gates, con los cuales he conversado, siempre me han manifestado que ellos a los competidores pequeños siempre han tratado de absorberlos… Entonces eso es lo que queremos generar... Y eso no se puede dar por decisión gubernamental. No es como Yachay, un centro de desarrollo de potencialidades, eso se da por iniciativa propia de la gente.


Por lo demás, creo que era preferible -antes que hacer esa universidad Yachay-, destinar a cada departamento de investigación de las universidades públicas los presupuestos y los equipos que necesitaban para poder desarrollar la investigación científica.


IR: Ese programa “Toda una Vida” es muy bello, pero como toda inversión social supone un coste, y usted decía que la situación económica no es brillante, ¿cómo vislumbra usted las perspectivas económicas?

LM: Precisamente estamos elaborando un Plan económico… Nos acaban de visitar los representantes de la banca Rothschild para ofrecernos una posibilidad mejor de financiamientos, con mejores tasas y con mejores plazos.


Otra de las decisiones es que hemos empezado a llevar con seriedad las cuentas públicas. Sincerar y transparentar. Por eso, nuestro índice de riesgo ha disminuido en casi en 300 puntos, a tal punto que estamos obteniendo créditos a dos y tres puntos más bajos, pero todavía altos. Estamos obteniendo mejores plazos que los que obtenía el gobierno anterior, ya no a cinco años sino a diez años, pero deberían ser de 15 o 20. Por eso, inclusive hemos abierto las puertas a los organismos de financiamiento internacional. Las condiciones tenemos que negociarlas, porque nosotros no podemos hipotecar el bienestar de nuestros ciudadanos, ni hipotecar el futuro de nuestra naturaleza. Tenemos bastantes posibilidades de inversión extranjera. Hay un ministro [Pablo Campana] trabajando intensamente en ello, y se abren muchísimas posibilidades.


IR: Vamos a pasar a la segunda parte y hablar de América Latina. ¿Cómo ve usted este momento tan particular en América Latina? Muchos analistas dicen que el “ciclo de la izquierda” se está terminando, y algunos hasta afirman que ya se acabó.

LM: Creo lo contrario. La izquierda está viva. Pero por supuesto con capacidad dialéctica de revisión. Hay que revisar lo que se ha hecho. Yo considero que lo que se llamó el ‘socialismo del siglo XXI’ no es como el socialismo del siglo pasado. Toma elementos del socialismo del siglo pasado, no es pues un ‘socialismo de cafetín’, es un socialismo que se ha ido construyendo en la práctica. Porque tal vez una de las cosas de las cuales padecimos quienes estábamos militando en la izquierda en el siglo pasado, es que nos olvidábamos de la práctica, nos olvidábamos de aquello que Marx había manifestado y que Lenin había corroborado: que no hay mejor forma de comprobar una teoría que con la práctica social. Así es como las ideas se experimentan y adquieren realidad, en la práctica social. Entonces construir el socialismo, como lo estábamos haciendo los primero años de la revolución, era una práctica apasionante.


Pero vuelvo a recalcar, el asunto se volvió un tanto siniestro a partir del instante en que empezó la corrupción, se alcahueteó la corrupción, y en el momento en que se volvieron ambiciosos con respecto a la posibilidad de perennizarse en el poder.


Yo encontré una cámara de vigilancia… Mientras yo estaba dando un discurso en el balcón de este palacio presidencial, el señor que empuja mi silla de ruedas se arrimó a una pared y sintió que quemaba, la sintió caliente. Llamaron a los técnicos para ver por qué quemaba la pared, y los mismo técnicos que habían instalado el sistema, empezaron a destapar los elementos de disimulo sobre la pared, y detrás apareció una cámara… Esos técnicos que habían instalado la cámara, no me habían informado nunca… El gobernante anterior debió haber tenido la delicadeza de avisarme: “Te voy a espiar”. Cuando me informaron llamé al técnico y le pregunté:”¿Quién monitorea esa cámara?” Y, lo puedo jurar por mis hijas y por mis nietos, ese monitoreo se hacía desde el teléfono celular del ex presidente de la República…


Si se quiere encontrar una alegoría, un simbolismo que encaje exactamente con lo que hizo el ex presidente [Rafael Correa], es esa. No se si usted ha gozado de la película “El Señor de los Anillos”. Recuerda sin duda al personaje de Gollum que fue dueño del anillo. Él fue quien lo encontró, y obtuvo así un poder terrible… Pero ese poder lo destruyó física, moral y espiritualmente. Su deseo desesperado de tener ese poder lo deformó, lo destruyó… La tentación del poder acompaña a todos los protagonistas de esa saga, y por supuesto también a Sauron, el genio del mal. Por eso, la única forma de hacer que esa tentación desaparezca es arrojar el anillo a un volcán. Eso, claro, no sucede en la tetralogía de Wagner, que culmina con “el ocaso de los dioses”, producido por el excesivo deseo de tener más poder… Hay personas que quieren tenerlo todo.


IR: ¿Llamó usted al ex presidente para pedirle una explicación sobre esa cámara oculta?

LM: No, porque ya estábamos distanciados. Creo que fue con intención perversa lo que me hicieron. A lo mejor pensaron que yo no iba a ganar las elecciones… Pensaban dejarle al sucesor una situación muy complicada para luego retornar como un “salvador”. Fue perverso lo que se me quiso hacer, muy perverso. A tal punto que, desde el primer día de mi gobierno empezaron a criticarme… El ex presidente empezó a criticarme en su Twitter.


Inclusive los medios de comunicación que estaban bajo la tutela del gobierno, le entrevistaron [a Rafael Correa]. Yo amo la libertad de expresión, me encanta. Porque, lo que ocurría aquí, era que los periodistas, intimidados por una superintendencia de comunicación sancionadora, no investigaban o investigaban muy poco. Apenas unos pocos valientes se atrevían a decir la verdad… y caían en desgracia. Yo creo que la libertad se respira, no es una cosa que debe constar en una ley. Esa ley [iii] continúa vigente, pero depende también como la aplica un mandatario. Ahora se respira libertad… Pero en ciertas partes, hay que cambiar la ley. Que tiene también aspectos buenos, como la cultura, la exigencia de la participación en el arte nacional, la distribución de las frecuencias a las comunidades -un poco más de la tercera parte-, y que la propiedad de los medios no esté dependiendo de los sectores empresariales ni financieros.

 


IR: O sea la garantía de unos medios realmente independientes.

LM: Pero que tampoco dependan del gobierno, porque un medio público no puede volverse un medio gubernamental. En eso hemos avanzado. A tal punto que ahora, en los medios públicos, ni me conocen. Actúan con completa y total libertad. Y han publicado artículos de personas vinculadas con la derecha. Por ejemplo, como hemos reanudado las relaciones cordiales con nuestro país hermano del Brasil, y aunque no coincidimos ideológicamente con el presidente Michel Temer, a pesar de eso, el Dr Temer publicó un artículo en un medio público nuestro. Yo creo que es mejor, vale más exceso de libertad que ninguna.


IR: Este año 2018 se van a producir cambios en muchos países latinoamericanos. Elecciones en Costa Rica, Cuba, Venezuela, Colombia, Brasil, México, Paraguay… En todos esos países posiblemente algunos presidentes van a cambiar. ¿Hacia qué América Latina piensa usted que vamos?

LM: Yo celebro muchísimo la democracia, una democracia verdadera. Celebro que, en Cuba, vaya a darse la alternancia del poder. Pienso que es una buena decisión del presidente y amigo Raúl Castro. Celebro las elecciones en Bolivia el próximo año 2019. Celebro las elecciones en Venezuela. Celebro que se vaya a hacer una Cumbre de las Américas en Lima en abril próximo. Tengo mis observaciones al respecto, creo que todos tenemos nuestro propio concepto de lo que pasa en Venezuela. Pero nuestra posición es que se deber invitar al presidente Nicolás Maduro a la Cumbre de las Américas. Aunque sea para poder decir “en la cara las cosas”. ¿Cómo puedo yo juzgar a una persona en ausencia? ¿Tengo mucho que decirle a Maduro? Claro que sí. Pero tiene que ser en los foros correspondientes. Uno tiene que ser respetuoso de las instituciones a las cuales tiene que acudir.
Celebro que haya diálogo, celebro que haya elecciones. Me preocupa que haya muchos muertos… Me preocupan los desplazamientos de miles de personas hacia fuera… Me preocupa esa situación.


IR: El año pasado hubo tres elecciones en Venezuela.

LM: Sí, y todas las ganó el gobierno . Yo respeto. Y como debo cumplir la Constitución, el Ecuador no tiene ninguna posibilidad de injerencia en otros países. Cada país tiene su propia forma de salir de sus problemas. Es desconfiar de la gente, el querer intervenir. Nosotros hicimos nuestra independencia, Francia su revolución, y Estados Unidos hizo su propia independencia.


(En ese momento, la Canciller María Fernanda Espinosa, que asiste a la entrevista, nos interrumpe para darnos una importante noticia: “ Al instante, me informan que se ha llegado a un acuerdo con la oposición en Venezuela. Se ha pospuesto para el 20 de mayo la elección presidencial [prevista anteriormente para el 19 de abril], y se ha llegado a un acuerdo con los 8 candidatos que están todos de acuerdo para posponer la fecha.”)


LM: Me alegro mucho de esta noticia. Veo que el diálogo está empezando a dar fruto. Yo conversé con José Luis Rodríguez Zapatero que es prácticamente quien está liderando los diálogos entre la oposición y el gobierno de Venezuela. Estuvimos con la señora Canciller conversando con él y francamente me estimuló muchísimo. Admiramos la tarea en la cual está empeñado el doctor Zapatero. Nosotros hemos hecho nuestro el sistema de gobernar mediante el diálogo, mediante los acuerdos mínimos, mediante la tolerancia, mediante el respeto. Inclusive yo invité a Palacio a conversar, a dialogar, a sectores que se habían alejado de la Revolución Ciudadana. A sectores indígenas, a sectores ecologistas, ciertos sectores políticos que también se habían distanciado, que habían sido aliados nuestros en un comienzo. Eso molestó terriblemente, porque de acuerdo al ex presidente [Rafael Correa] y sus amigos la única forma de dialogar es entre nosotros no más. No creen que hay que dialogar con una persona que piensa diferente, cuando es un poco lo contrario. El mayor estímulo de un diálogo viene de dialogar con quien piensa distinto a ti. Uno tiene que aprender a recrearse en la diversidad, no a padecerla. Entonces esa fue otra de las razones por las cuales me atacaron. Acusándome de que estaba, cosa que nunca hicimos, ofreciendo espacios de gobierno. Ni uno solo.


IR: Hablemos de Julian Assange. Su gobierno le ha concedido la ciudadanía ecuatoriana, pero las autoridades británicas no han cambiado de actitud. ¿Qué piensan hacer ustedes para resolver el caso Assange?

LM: Tal vez un poco de historia haría falta. Recordemos cómo sucedió el tema de Assange que además no lo creamos nosotros, lo heredamos.


No estoy de acuerdo con lo que hace el señor Assange. Le hemos reclamado insistentemente que no intervenga en la política internacional, ni ecuatoriana, inclusive de la oposición -porque en algún momento empezó a criticar a candidatos de oposición-, y yo le dije que no, que no se metiera en eso, que no tiene derecho, que su condición no le permite eso. Pero gente vinculada con la extrema derecha ecuatoriana dice que hay que expulsarlo de la embajada. No, independientemente de lo que haya hecho, él tiene derechos humanos y los derechos humanos en el Ecuador incluyen la no pena de muerte. Y sabemos perfectamente que el señor Assange -hemos revisado las leyes estadounidenses- sí fuera extraditado a Estados Unidos podría correr peligro de muerte.


IR: El 27 de enero pasado hubo un misterioso atentado en San Lorenzo [iv] , aquí en Ecuador, que provocó muchos heridos… Para esclarecer el caso, usted ha aceptado el apoyo de Estados Unidos y en particular que agentes del FBI vengan a Ecuador a investigar el caso. Algunos han visto ahí como una cesión de soberanía. ¿Qué opina usted?

LM: No creo. Cesión de soberanía sería volver a tener una base militar acá, pero no el apoyo de un país hermano, porque así lo consideramos. Estados Unidos es un país hermano, nosotros admiramos y queremos al pueblo estadounidense. A veces estamos muy en contra de cierto tipo de políticas y estamos en contra de cierto tipo de medidas supra-nacionales, de empresas transnacionales que tienen tratamientos reñidos con los países, con todo eso estamos en contra. Pero no contra el ciudadano estadounidense, no contra las empresas estadounidenses, no contra el gobierno estadounidense que, independientemente de que no pensemos igual, debemos respetar porque resulta de la decisión del pueblo estadounidense. Y por supuesto hay temas de migración en los cuales no estamos de acuerdo, hay decisiones unilaterales con las cuales tampoco estamos de acuerdo, pero estamos llevando una relación amistosa con Washington, una relación fraterna. 

 

 

IR: ¿ Y la política de Donald Trump con respecto a los emigrantes y en particular con los emigrantes ecuatorianos entre los que hay sin duda ilegales?

LM: Por lo menos un millón de ecuatorianos viven en Estados Unidos. Seguramente bastantes más. No tenemos la cifra exacta porque es imposible saberlo si no están en la legalidad. Con respecto a la expulsión de los ilegales, nosotros e stamos en un caso contrario. Tenemos una Constitución que respeta el derecho a la movilidad. Creemos que el futuro de la humanidad debe ser la ciudadanía universal. No puede ser que, en un mundo que supuestamente está hermanándose, cada vez más los capitales, las materias primas, las materias elaboradas, vehículos y todo lo demás tengan libre tránsito, y los seres humanos no puedan transitar de un lado a otro. Estar donde quieran y en el momento que quieran. Es muy difícil practicar ese principio en las circunstancias en las que está el mundo, pero nosotros hemos acogido a centenares de miles de colombianos y venezolanos, a los cuales hemos tratado como hermanos. Peruanos también han venido. Los tratamos como hermanos que merecen tener los mismos derechos que tienen los ecuatorianos.


IR: En América Latina, en este momento, nos da la impresión de que la integración no está funcionando. ¿No cree usted?

LM: En efecto. Está más difícil en este momento. UNASUR, por ejemplo, está sin un Secretario General y para nosotros el asunto es muy delicado porque la sede de UNASUR está en Quito. Hemos propuesto varias opciones pero con una Latinoamérica tan fraccionada ideológicamente es difícil… Pero aún en esas circunstancias se pueden encontrar muchísimos elementos por los cuales se comulgue juntos. A veces el término “divide y vencerás” se evidencia en la realidad.


IR: ¿Hace usted alusión al Norte?
LM: No sé si la culpa es de un vecino de más al norte, más al occidente, u otros vecinos de más al oriente, pero el asunto es que estamos fraccionados… El asunto es que ya no tenemos la unidad que tanto bien nos hizo en el pasado. Entonces hay que revivirla, hay que encontrar nuevos elementos de unión, nuevos elementos de comunión.


IR: Última pregunta. Ustedes están proponiendo actualmente a la Canciller María Fernanda Espinosa como candidata a la presidencia de la Asamblea General de las Naciones Unidas [v] , ¿Con qué perspectiva?

LM: Con muchísimas perspectivas y buenas. Yo estoy monitoreando permanentemente a nuestra delegación en Naciones Unidas y nos dicen que la candidatura de la canciller ha sido muy bien recibida. Nuestra canciller, además de joven, es una persona que está muy capacitada y tiene muchísima experiencia en el tema. Por eso los países están recibiendo con mucha esperanza la posibilidad de que nuestra Canciller presida la próxima Asamblea General de Naciones Unidas. Pero por supuesto respetamos el derecho que pueda tener cualquier hermano país a proponer su candidatura, y bajo ninguna circunstancia haremos una campaña de desprestigio.


Pensamos que tenemos posibilidades de éxito. Pero sobre todo, vuelvo a recalcar, nos estamos obligando a hacer lo que hicimos durante mi campaña presidencial. No desprestigiar a las otras candidaturas, todo lo contrario; si es posible manifestar los aspectos positivos de las otras candidaturas y de los países hermanos que están auspiciando esas candidaturas. Pero claro, nosotros estamos ejerciendo el derecho de tener nuestra candidatura propia.


(Entrevista realizada en el Palacio de Carondelet, Quito, el 1 de marzo de 2018. Revisada y enmendada por el entrevistado)

Le Monde diplomatique en español, abril 2018

 

Notas:


[i] Ecuador creó, mediante una ley aprobada en mayo de 2017, un cuerpo civil de seguridad para la protección de funcionarios estatales como elpresidente , similar al Servicio Secreto de Estados Unidos.
[ii] Situada a 112 kilómetros de Quito e inaugurada por el presidente Rafael Correa en 2014, Yachay Tech es la primera universidad científico tecnológica experimental de Ecuador, considerada como el corazón de una Ciudad del Conocimiento y de un Parque tecnológico científico, en donde se prevé que se afinquen nuevas industrias. Las asignaturas fueron diseñadas por 70 expertos internacionales.
[iii] La Ley Orgánica de Comunicación de Ecuador fue promulgada en 2013.
[iv] https://es.wikipedia.org/wiki/Atentado_contra_el_distrito_policial_de_San_Lorenzo_de_2018
[v] De acuerdo con el sistema de rotación regional, el próximo presidente de la Asamblea General de Naciones Unidas provendrá de la región América Latina y Caribe . La elección del presidente de la Asamblea General para la sesión que comienza en septiembre 2018, tendrá lugar en julio próximo , luego de lo cual el diplomático elegido asumirá el cargo por un año.

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Domingo, 01 Abril 2018 06:06

Cuba en una encrucijada

Cuba en una encrucijada

El 29 de marzo, Rebelión publicó una entrevista con Rafael Hernández, director de la revista cubana Temas, que tiene el prometedor título de "Por un socialismo sin miedo" y hace importantes observaciones.

Dentro de pocos días, Raúl Castro renunciará a la presidencia de la República y quedará a cargo del partido. Se plantea, pues, cuál será la relación entre el Estado y el partido, hasta ahora entrelazados, pero con el partido subordinado al aparato estatal capitalista. También habrá que optar entre las diversas líneas –apenas esbozadas, lo cual aumenta la confusión– sobre qué debe entenderse como construcción del socialismo en una pequeña isla con escasos recursos, aunque gran capacidad y calidad humanas, situada en duraderas condiciones de asedio, escasez y de capitalismo de Estado.

En efecto, estamos al borde de una guerra nuclear o de una catástrofe ecológica, y en los próximos años no parece probable una revolución y un régimen anticapitalista en ningún país industrializado y los adversarios del imperialismo estadunidense, salvo Venezuela, no son generosos amigos de Cuba, sino países capitalistas que, como China y Rusia, sólo responden a los intereses de sus respectivas oligarquías.

Hernández nos recuerda que, para la juventud cubana, que creció en los recientes 40 años en la crisis económica, la escasez y la falta de perspectivas, la frase del Che Guevara sobre "los rezagos del pasado" no evoca el capitalismo, sino el "Periodo especial", de fuerte autoritarismo y burocratización. Hace notar también que Fidel Castro tenía razón cuando decía que "nadie sabe cómo se construye el socialismo" porque, fuera de la referencia de Carlos Marx a la Comuna de París (y, agrego, de las indicaciones de León Trotsky en 1936 en La Revolución Traicionada), eso no se encuentra en los libros, sino que tiene que ser resuelto por los pueblos por la vía de experimentación-error-corrección en su lucha por la liberación nacional y social y, además, según las condiciones en cada país, podría tener una respuesta distinta.

También hace notar que en Cuba hubo estalinistas, pero no estalinismo, como en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Europa Oriental o China. No sólo por las diferencias de Fidel Castro con los estalinistas cubanos ni por la historia de su movimiento obrero en la que anarquismo y trotskismo tuvieron un papel destacado, sino también por las características mismas del pueblo (los mambises independentistas y José Martí, la insurrección contra Gerardo Machado, Antonio Guiteras, la lucha contra Fulgencio Batista que unió católicos sociales, militares democráticos, estudiantes radicales, comunistas de izquierda, anarquistas y trotskistas) y, por último, porque la revolución se hizo a pesar y en contra del Kremlin y del Partido Socialista Popular (Nikita Jruschov creía incluso que Fidel Castro era agente de la CIA).

Por eso la solidaridad masiva está arraigada en los cubanos, el gobierno tiene amplio consenso en la defensa de la independencia nacional, no cesan las críticas a su política económica ni a la burocratización y los privilegios; además hay un ala socialista en sectores de la intelectualidad y en el mismo Partido Comunista cubano. Por eso también en Cuba no se llegó a una dinastía, como en Corea del Norte, a un déspota vitalicio, como en China, o a un zar con Iglesia ortodoxa y todo como Vladimir Putin y, en cambio, hay progresos importantes en la lucha por la igualdad de género, por las libertades sexuales y por la defensa del ambiente.

La juventud cubana es culta y critica el burocratismo, la falta de confianza en la capacidad de comprensión de los trabajadores y el pueblo en general, así como en la falta de participación de éstos en la definición de las necesidades y de las prioridades, que el partido-Estado sólo les presenta ya determinadas para su aprobación.

El socialismo es autogestión social generalizada, democracia, libre discusión y capacidad de decisión, crecimiento político de los trabajadores guiados por la defensa del interés comunitario, colectivo e impulsado por la tendencia al igualitarismo y por la solidaridad. Es un objetivo, una movilizadora utopía posible que no se puede alcanzar en un solo país, pero hacia la cual es posible avanzar apoyándose en lo adquirido a pesar de todos los errores. Cuba necesita por eso hacer un urgente balance de lo que fue el estalinismo y la URSS, y de la discusión en los años 20 y 30 en el seno del Partido bolchevique.

Cuba exporta conocimiento –médicos y educadores– a costa de su propio desarrollo y paga con médicos el petróleo venezolano. Pero esa exportación depende de la situación política en los países receptores porque un golpe, como el de Brasil o el que el imperialismo promueve en Venezuela, podría anularla en cualquier momento y hacer peligrar la vida misma de los internacionalistas cubanos. Para no depender de factores inestables, como la ayuda médica o el turismo, el país necesita dinamizar su economía que está trabada por el bloqueo y la amenaza de agresión imperialista, pero también por la pequeñez del mercado (que facilita la planificación, pero no permite economías de escala y encarece la producción). Necesita urgentemente elevar los salarios y establecer una escala racional que retribuya el valor de la fuerza de trabajo (hoy son privilegiados quienes reciben dólares o viven legal o ilegalmente del turismo). Esa escala debe ser discutida y fijada por los trabajadores y sindicatos independizados del partido y del Estado. La Unión Soviética se hundió por la planificación burocrática, el autoritarismo, los privilegios y la ceguera de dirigentes que vivían como capitalistas y aspiraban a serlo. Pero también por la baja productividad, ya que los trabajadores decían "fingen que nos pagan y fingimos que trabajamos".

Cuba también necesita urgentemente más salarios indirectos y, sobre todo, un urgente plan de vivienda trazado y decidido barrio por barrio en asamblea por los habitantes, pues éste daría trabajo e impulsaría la economía mejorando el territorio.

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La economía cubana ante el cambio de Gobierno

El nuevo poder ejecutivo que se formará a partir del 19 de abril próximo estará conformado por personas que nacieron después de la revolución y que por ende no cuentan con la legitimidad histórica de quienes lucharon en la Sierra Maestra.

 El Presidente Raúl Castro llega al fin de su mandato sin haber logrado aplicar el 75% de las reformas aprobadas por el Parlamento, por el Partido Comunista (PCC) y por la población, en asambleas de debate barrial. Deja en manos del nuevo mandatario problemas tan complejos como la unificación de la moneda o la apertura de la empresa privada. 

“El periodo de Raúl Castro no ha generado el crecimiento económico que proclamó, pero los cambios en la sociedad no han sido menores. La expansión de derechos de propiedad, religión, acceso a internet y viajes de los últimos años han producido una cultura política mucho más vocal, plural y menos controlable por el partido-Estado”, es el balance del profesor cubanoamericano Arturo López Levi.


Durante el último año, los cambios se han paralizado, no hay nuevas aperturas, no se entregan más licencias de autónomos para abrir hostales o restaurantes, se congeló la creación de cooperativas y no existe un mecanismo para legalizar las pymes, a pesar de que el propio Raúl Castro aseguró en el Congreso del PCC que serían autorizadas, dentro del plan de reestructuración económica.


La unificación monetaria es el siguiente desafío que se enfrenta la economía: entre las dos monedas existen cinco tasas de cambio diferentes. Según el doctor en economía cubano Juan Triana, cuando se dé ese paso quebrarán el 60% de las empresas estatales, que hoy importan sus insumos gracias a una tasa de cambio más favorable. El también economista y profesor Pavel Vidal cree que, a pesar de todo, la única salida es “desmantelar toda la estructura productiva e instituciones que han mostrado su inefectividad por décadas”. Sin embargo, el cierre de estas empresas deficitarias provocaría un mínimo de 1,5 millones de desocupados.


Durante los últimos meses las autoridades han recalcado que no permitirán la acumulación de riquezas. “El asunto es que no me dejan crecer más, tengo una fábrica de 10 000 m2 y 300 obreros”, afirma un empresario y agrega que “la inversión que tenía prevista en Cuba tuve que realizarla en Ecuador”.


Los sectores más ortodoxos temen que las reformas lleven hacia el capitalismo y se oponen a estos cambios. La retirada de Raúl Castro del Gobierno conllevará a la salida del grupo más reacio a las transformaciones y podría dejar las manos libres al nuevo presidente y su equipo para acelerar las reformas. El ex diplomático cubano Carlos Alzugaray cree que “Raúl dejará que Díaz Canel, o quien sea electo, actúe con la menor interferencia posible” desde el PCC, donde se concentrarán los dirigentes de históricos.


El cubano de a pie se limita a juzgar al Gobierno en su conjunto por no haber alcanzado la prosperidad prometida. Raúl Castro eliminó las trabas para viajar, generalizó el uso de internet, multiplicó por cinco el número de autónomos, permitió el acceso de los cubanos a los hoteles de turismo y autorizó la compraventa de casas, a pesar de lo cual Betsy, una joven de 20 años, asegura que no ve “nada destacable en su gestión”. Para le gente común, el tema económico es clave a la hora de realizar un juicio.


Los daños causados por el Bloqueo de los EE UU parece un tema ya gastado a los ojos de los cubanos aunque la intensificación del mismo durante 2017 haya afectado duramente la económica nacional y la de los pequeños empresarios en particular. El miedo sembrado por la administración Trump a viajar a Cuba redujo el número de turistas estadounidenses, una buena parte de los cuales llegaban por Airbnb para hospedarse en casa particulares y comer en restaurantes privados.


Trump dispara al corazón de la industria más dinámica de la isla —15% de crecimiento anual— buscando hacer el mayor daño económico y social posible. En esencia mantiene el fundamento del embargo descrito en un documento del Departamento de Estado el 6 de abril de 1960: “... debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. (...) Una línea de acción que tuviera el mayor impacto es negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.


El nuevo poder ejecutivo que se formará a partir del 19 de abril próximo estará conformado por personas que nacieron después de la revolución y que por ende no cuentan con la legitimidad histórica de quienes lucharon en la Sierra Maestra. El profesor López Levi considera que “el nuevo liderazgo depende más de una legitimidad por gestión, medida en estabilidad social, seguridad pública, crecimiento económico y mejoría del bienestar de la población”. Pavel Vidal agrega que el próximo presidente cubano “necesitará convencer de que tiene la autoridad y la disposición para completar los objetivos trazados y profundizar el proceso de reformas económicas, sobreponiéndose a las fuerzas internas que se resisten a los cambios”.

 

Fernando Ravsberg
La Habana (Cuba)

publicado
2018-03-31 06:00:00

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Lunes, 12 Marzo 2018 08:59

Cuba inicia el adiós a Raúl Castro

Cuba inicia el adiós a Raúl Castro

El primer vicepresidente cubano y posible candidato a suceder a Raúl Castro como presidente, Miguel Díaz-Canel, pidió ayer el voto en las elecciones legislativas como un compromiso con la revolución que está siendo “atacada y amenazada” por Estados Unidos.


“La revolución es atacada en medio de una situación que se ha ido deteriorando y se ha estado deteniendo todo aquel proceso de mejoramiento de relaciones con Estados Unidos ante una administración que ha ofendido a Cuba”, señaló Díaz-Canel a la televisón estatal tras votar en la central ciudad de Santa Clara. “Vuelve a la retórica de guerra fría”, afirmó el primer vicepresidente, sin mencionarlo pero refiriéndose al presidente estadounidense, Donald Trump.


Díaz-Canel, acompañado de su esposa, hizo fila ayer durante unos veinte minutos para ejercer su voto, mientras saludaba y conversaba con otros votantes, según imágenes de la televisión estatal cubana.


Aunque no ha sido anunciado oficialmente, Díaz-Canel es el candidato previsto para remplazar a Raúl Castro en la presidencia cubana.


La histórica sucesión se producirá el próximo 19 de abril, cuando se reúna el nuevo Parlamento en el que los diputados elegirán al Consejo de Estado, quien preside este órgano parlamentario es, a su vez, el presidente del gobierno y el jefe del Estado.


Más de ocho millones de cubanos estaban convocados ayer a las elecciones legislativas en más de 24.000 colegios electorales. No están previstas grandes sorpresas porque es un proceso de ratificación de los 605 candidatos a diputados que aspiran al mismo número de escaños.

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