Crean células inmunes que actúan contra el cáncer metastásico

Modificadas genéticamente, envían con precisión una señal anticancerígena a los órganos donde la enfermedad puede diseminarse

 

Los científicos crearon células inmunes modificadas genéticamente, llamadas mieloides, para enviar con precisión una señal anticancerígena a los órganos donde el cáncer puede diseminarse. En un estudio de ratones, el tratamiento redujo los tumores y evitó que el mal se propagara a otras partes del cuerpo.

La investigación, dirigida por especialistas de un centro de investigación del Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés), parte de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de Estados Unidos, se publica en la revista Cell. "Es un enfoque novedoso para la inmunoterapia que parece prometedor como tratamiento potencial contra el cáncer metastásico", adelantó Rosandra Kaplan, líder del trabajo e integrante del Centro de Investigación del Cáncer.

El cáncer metastásico es muy difícil de tratar. El equipo de Kaplan ha explorado otro enfoque para evitar que sea metastásico, previniendo su propagación en primer lugar.

Antes de que el cáncer se propague, envía señales que preparan los sitios distantes para su llegada. Esos puntos, descubiertos por Kaplan en 2005, se llaman nichos premetastásicos.

En el nuevo estudio se exploró el comportamiento de las células inmunes en ese nicho. Debido a que Kaplan es oncóloga pediátrica, el equipo estudió ratones implantados con rabdomiosarcoma, tipo de cáncer que se desarrolla en los músculos de los niños y que a menudo se disemina a los pulmones.

Para analizar ese nicho, los investigadores observaron los pulmones de los ratones después de que se formaran tumores en el músculo de la pata, pero antes de que se encontrara el mal en esos órganos. La capacidad natural del sistema inmunológico para atacar el mal estaba presente, pero activamente reprimida en los pulmones, según descubrieron. Había pocas células inmunitarias que mataban la enfermedad, pero muchas que inhibían el sistema inmunológico.

Las células mieloides, en particular, eran abundantes en el nicho premetastásico y continuaron reuniéndose allí a medida que avanzaba el cáncer. Dichas células son parte de la primera respuesta del cuerpo a las infecciones, las lesiones y el cáncer. Cuando detectan una amenaza, normalmente producen interleucina 12 (IL-12, una citocina proinflamatoria), señal que alerta y activa a otras células inmunes. Pero las mieloides en el nicho premetastásico del pulmón, en cambio, enviaron señales que dijeron a las células inmunes que se retiraran, hallaron los expertos.

Juntas, estas características del nicho premetastásico del pulmón permiten que las células cancerosas prosperen cuando se diseminan allí, explica Kaplan.

El equipo del NCI se preguntaba si podrían aprovechar las células mieloides para estimular al sistema inmunológico en el nicho premetastásico cambiando el mensaje que transmiten. Usaron ingeniería genética a fin de agregarles un gen adicional para interlucina 12.

"Elegimos las células mieloides para administrar IL-12 en función de su capacidad única de albergar tumores y sitios metastásicos. Con esa citocina subimos el volumen de un mensaje que se ha silenciado", explicó Kaplan.

En ratones con rabdomiosarcoma, las células mieloides modificadas genéticamente produjeron IL-12 en el tumor primario y en los sitios metastásicos. Como se esperaba, reclutaron y activaron células inmunes que matan el cáncer en el nicho premetastásico y redujeron las señales que inhiben el sistema inmunológico, se comprobó.

Sábado, 27 Marzo 2021 08:26

Tapar el sol con el dedo

Tapar el sol con el dedo

En uno de los confines del mundo, alrededor del círculo polar ártico, se está llevando a cabo una lucha que nos afecta a todos. Pueblos indígenas de la región y organizaciones ambientalistas suecas e internacionales se oponen enérgicamente a un experimento para avanzar la geoingeniería solar, una propuesta tecnológica de alto riesgo. A gran escala, tapar parte de los rayos del sol con nubes artificiales podría causar sequías y otras alteraciones en los trópicos, poniendo en riesgo las fuentes de agua y alimentación de miles de millones de personas. Un proyecto de la Universidad de Harvard, financiado por Bill Gates y otros billonarios, pretende usar el territorio del pueblo indígena Saami en Kiruna, Suecia, para realizar un experimento de esta tecnología (https://tinyurl.com/y5ut32y4).

El 24 de febrero, el Consejo Saami, que reúne a los pueblos saami de Suecia, Noruega, Finlandia y Rusia, manifestó su oposición a dicho proyecto y exigió al gobierno sueco cancelar el experimento (https://tinyurl.com/f4ektwdj) por falta de consulta previa y consentimiento de sus pueblos. También porque el experimento es para desarrollar una tecnología muy peligrosa que afectaría a todo el planeta, por lo que señalan que no es papel de un grupo de Harvard o algunos gobiernos decidir sobre ella.

Aunque la geoingeniería todavía aparece para mucha gente como ciencia ficción, el juego geopolítico y las implicaciones del desarrollo de la tecnología son una amenaza muy real y que avanza rápidamente.

En ese camino, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, acaba de mover otra pieza en el escenario global. El 25 de marzo publicó el informe Reflecting Sunlight(Reflejar la luz solar) donde recomienda que el gobierno de ese país debe asignar inmediatamente 100 a 200 millones de dólares para avanzar en la investigación y experimentación con geoingeniería solar y cómo se debe gobernar (https://tinyurl.com/yut5patf). Esa inversión multiplica de cinco a 20 veces la financiación pública para investigación en geoingeniería de gobiernos como la Unión Europea, China, Rusia y Corea. No obstante, la mayor inversión en el desarrollo de geoingeniería es de los supermillonarios, encabezados por Bill Gates, Jeff Bezos, Elon Musk y otros titanes tecnológicos (https://tinyurl.com/32d38zyx).

Según Raymond Pierrehumbert, profesor de la Universidad de Oxford y autor principal de reportes globales del IPCC, el nuevo informe no aporta mayor información científica a la que ya existía en otro anterior sobre geoingeniería, publicado por la Academia en 2015. Claramente, el mensaje principal ahora no es científico, sino político.

Se trata de un intento de legitimar la experimentación a campo abierto de esta riesgosa tecnología, tal como el que pretenden hacer en territorio saami y desde antes en otros territorios indígenas desde Arizona y Alaska a Canadá y Australia. Al mismo tiempo, asegurar que Estados Unidos (gobierno, empresas, academia) lidere tanto las inversiones en geoingeniería, como la definición de quién decide sobre ella. Que haya subsidos públicos es también una forma de “blanquear”el dinero que invierten los billonarios, haciéndolo parecer pertinente.

El informe de la Academia reconoce que la geoingeniería solar es altamente peligrosa e injusta, ya que conlleva impactos desiguales: mientras algunos países se beneficiarían con la disminución de los picos de temperatura, otros sufrirán sequías y más desequilibrios climáticos.

Por sus altos riesgos, el Convenio de Diversidad Biológica de Naciones Unidas (CDB), estableció en 2010 una moratoria al despliegue de la tecnología y un llamado a extrema precaución y a cumplir con una serie de condiciones previas –como un mecanismo multilateral de gobierno y consulta previa a pueblos indígenas y comunidadeslocales– consulta que aplica también a los experimentos a pequeña escala.

Para evadir esta y otras decisiones de Naciones Unidas –Estados Unidos no es parte del CDB, pero la geoingeniería tiene alcance global–, el informe pretende colocar otras reglas de juego: que se establezcan sistemas de gobierno a la investigación y experimentación, por iniciativa de Estados Unidos, pero que serían “internacionales” invitando a otros países (a su antojo) a discutir, para lograr una decorativa muestra de diferentes regiones. Incluyendo también a los actores privados que tienen intereses en geoingeniería.

Esta propuesta es un intento de sabotaje a las decisiones multilaterales y por consenso de todos los países, que es como funciona, por ejemplo, el CBD. En el caso de la geoingeniería la decisión por consenso de todos es un requerimiento mínimo, ya que necesariamente habrá países que serían afectados negativamente.

Åsa Larsson Blind, del Consejo Saami en Suecia, manifestó: “La geoingeniería solar se opone totalmente a la cosmovisión del pueblo saami y va contra de lo que tenemos que hacer: transformar el planeta a sociedades sin emisiones de carbono y en armonía con la naturaleza. Este informe [de la Academia de EU] plantea avanzar una tecnología que conlleva peligros existenciales, con el falso argumento de que sería un plan B para el cambio climático. Si los gobiernos no son capaces de manejar la crisis climática con soluciones reales ahora, menos aún podrán manejar los enormes riesgos e injusticias de la geoingeniería”. Importante apoyar esta lucha que nos concierne a todas y todos.

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

Viernes, 26 Marzo 2021 06:06

Defender el agua y la vida

Defender el agua y la vida

La crisis ecológica pone en cuestión la capacidad del capital para reproducirse. Y la reacción del capitalismo es buscar valores en los que refugiarse, bienes “seguros” porque son claves para la supervivencia, como lo es el agua.

 

Desde el pasado diciembre el agua es formalmente un activo más de la especulación capitalista a través del índice Nasdaq Veles California Water (NqH2O), que permite la cotización bursátil del derecho de uso. Concretamente, implica a la explotación del agua proveniente de las cuencas fluviales de California.

No es nuevo que el agua sea un bien escaso, a nivel global lleva siéndolo desde hace ya bastante tiempo. Según Naciones Unidas unos 2.000 millones de personas carecen de agua suficiente en calidad y cantidad para suplir necesidades básicas. Una situación que, conjuntamente con una fuerte presión social y política, favoreció que la Asamblea General de 2010 reconociera algo tan obvio como amenazado: el derecho humano al agua, cuyo día mundial estuvimos celebrando el 22 de marzo.

Su aparición en la bolsa, no solo nos muestra cómo el capitalismo vacía de contenido los derechos y los mercantiliza de forma imparable. Sino que al ser un bien escaso, su precio solamente puede ir al alza, como pasó con las tierras cultivables, favoreciendo procesos de acaparamiento y especulativos que, como ya vimos en 2008, estaban detrás de la crisis alimentaria.

Aunque de momento solo afecta a California, este hecho marca una tendencia preocupante: el agua como un “bien seguro” para la inversión de capitales. No se trata de un fenómeno puntual o un caso excepcional, al contrario, esto se une a la explotación privada del agua que ya realizaban grandes empresas transnacionales. Sin ir más lejos, el Grupo Suez, que tiene múltiples inversiones en diversos países latinoamericanos y africanos, como ha mostrado la investigación del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) y en muchos países no sólo está privatizada la gestión, sino las fuentes, como lo hizo Chile durante la dictadura de Pinochet.

En Centroamérica la escasez del agua es una realidad y un recurso en disputa. La lucha por la defensa del agua está extendida por toda la región y junto a la resistencia antiminera y la defensa de la tierra y territorio, conforman ejes centrales de la movilización social y de luchas anti extractivas. Solo en Honduras en 2010 el COPINH presentó denuncia contra 51 proyectos que habían obtenido concesiones y licencias a través de redes de corrupción para la explotación de ríos.

Este caso, conocido como “Fraude sobre el Gualcarque”, es uno de los mayores ejemplos de explotación privativa del agua de la que se abastecen las comunidades indígenas de la zona. De hecho, el asesinato de Berta Cáceres se dio en medio de un proceso de resistencia popular contra la construcción de la represa hidroeléctrica, concesionada a DESA en la comunidad de Río Blanco y en defensa del río Gualcarque. Mientras, los ataques continúan a la población y la justicia hondureña se sirve de la red clientelar en la que se ha convertido el Estado hondureño a favor de los intereses privados.

La mercantilización del agua no sólo es un ejemplo más de la contradicción entre capital y vida sino que además desmonta la imagen del capitalismo verde como lavado de cara del sistema. Una transición “verde”, impulsada desde el Norte Global que necesita del expolio de los recursos de los países del Sur Global, exacerbando una economía extractivista en permanente ampliación del ámbito productivo y bajo los dictados de la voracidad de los mercados, que intensifican la emergencia ecológica existente.

Pero no solo nos encontramos ante un fenómeno de saqueo de recursos, sino que el capitalismo tardío también se esfuerza por aislar herméticamente los centros de la “humanidad superflua” que el sistema produce en su agonía. De modo que la protección de las relativas “islas del bienestar” que aún subsisten, constituye un elemento central de las políticas imperialistas, por ejemplo la política migratoria de la Europa Fortaleza o el propio Muro de Trump. El acaparamiento y mercantilización de recursos fundamentales para la vida como el agua responde también a esta estrategia de protección de las relativas “islas del bienestar”.

Porque la crisis ecológica pone en cuestión la capacidad del capital para reproducirse. Y la reacción del capitalismo es buscar valores en los que refugiarse, esos bienes “seguros” son elementos que pueden considerarse productivos pero que, al mismo tiempo, son claves para la supervivencia, y eso es precisamente lo que hace que sean seguros, que su rentabilidad está asociada a la necesidad de las mayorías. Se trata de una fórmula de redistribución de abajo hacia arriba, que extrae beneficios de las capas populares a base de desposeerlas de los bienes comunes que hacen viable la vida.

Decía Daniel Bensaïd que en el momento actual hay que elegir entre una lógica competitiva implacable (ese “aliento helado de la sociedad mercantil” del que escribía Benjamin) y el aliento cálido de las solidaridades y del bien público. Defender los bienes comunes implica “atreverse a incursiones enérgicas en el santuario de la propiedad privada” y recuperar para el bien común lo que una minoría peligrosa ha privatizado o pretende mercantilizar. Es el momento de atreverse a cuestionar el dogma de la privatización del mundo, nos va la vida en ello.

Por Eduardo Luzzatti

Miguel Urbán Crespo

Eurodiputado (GUE/NGL)

26 mar 2021 06:00

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Jueves, 25 Marzo 2021 05:42

Palabra y gesto

Palabra y gesto

Lo que no muere en la pandemia

En el último tiempo pienso en que la pandemia trajo aires de muerte por todos lados. Todxs estuvimos o estamos más cerca de ella en este último tiempo. A veces puedo hasta dejarme llevar por esa idea de “total, todxs nos vamos a morir”. Y no. O sea, sí. Todxs nos vamos a morir algún día. Pero mientras tanto ¿qué? ¿Cómo situarse, posicionarse, en esta vida pandémica con la muerte parada en la esquina? ¿Cómo transitar esta vida que cada día nos recuerda, con mayor intensidad, que la muerte es parte de ella? No crean que tengo respuestas, pero vengo reflexionando al respecto.

Releo seminarios de Lacan y algunos textos de Freud, trato de encontrar en ellos la respuesta. No está. Nadie tiene la posta. Sin embargo, han sabido construir conceptos y generar una transmisión que colaboran profundamente con mis pensamientos y con el de muchxs otrxs analistas y colegas.

Somxs mortales. Somxs humanxs, estamos atravesadxs por la cultura, el lenguaje y el uso del símbolo crea un nuevo orden del ser. En el mundo de la palabra, el mundo humano, todo lo que instaura es una realidad en la realidad.

En el Seminario I (1953-54) Lacan retoma la Fábula de Ulises, precisamente cuando es protagonista en “La odisea”. Si la recuerdan, este texto da cuenta del recorrido de Ulises desde la guerra de Troya hasta sus tierras. Recorrido complejo, arduo, dura como 10 años y está lleno de obstáculos. Lo que recorta Lacan es el momento donde Circe (una mujer que hacía hechicería en la Isla de Eea) transforma a su tripulación en cerdos. Dirá que a partir de allí estos cerdos emiten gruñidos, conformando una comunidad, una sociedad, se comunican y comunican mediante gruñidos sus necesidades: si tienen hambre, sed, y también sus cuestiones anímicas.

Lacan se pregunta: ¿son mensajes estos gruñidos? ¿Cómo reconocer que en esos gruñidos hay palabras? Dice escuchar en los gruñidos de los cerdos que “extrañan a Ulises”; sin embargo, esa misma tripulación estaba bastante cansada de Ulises y sus exigencias. Ahora bien, también Ulises era destacado por su astucia. Por lo tanto, dirá Lacan, esos gruñidos son ambivalentes: ¿quieren volver a ver a Ulises, lo aman? O ¿añoran su astucia para que los libere de su actual animalidad?

Esta ambivalencia, dice Lacan, demuestra que hay dudas acerca de lo que los gruñidos comunican. Pero ¿alcanza esto para pensar el gruñido como palabra? La verdad es que no.

Un gruñido solo se transforma en palabra cuando alguien se pregunta ¿qué quiere decir eso? “Una palabra solo es palabra en la exacta medida en que alguien crea en ella", dicen Lacan.

Creer y crear palabra, ¿el único modo de transformar dolor en alguna otra cosa? Podemos convenir en que hay experiencias de la vida humana que son bellísimas de vivir, que el placer no se agota en el dolor ni viceversa, que a veces, parafraseando al Indio, el infierno está encantador pero que también a ese infierno habrá que nombrarlo para poder tomar decisiones (por más dolorosas que puedan ser). El análisis me enseñó algo fundamental: la palabra es el medio para poder nombrar los afectos que estrujan el alma y que desbordan al aparato psíquico.

Alojar los gruñidos y preguntarse ¿qué quiere decir eso? ¿por qué gruñe (o gruño) así? Eso sí es posible, siempre y cuando, exista ese Otro que crea en que ese gruñido tiene algo para decir, contar, es palabra. La palabra tiene una función creadora, crea el mundo en el que vivimos; sigamos gruñiendo porque si bien es cierto que Dios ha muerto todavía hay un Otro que cree que seguimos siendo humanxs.

Por último, quisiera resaltar --porque me invade la pregunta-- ¿y el "gesto"? ¿no nos hace humanxs, tanto como la palabra? ¿qué pasa con el gesto? ¿no es cierto que existen gestos que alivian el alma? Gestos que no son palabras (o que a veces podrían serlo, como no). La palabra está afectada. El gesto es parte de ese afecto, un gesto del Otro es un don que recibo que en el mundo humano tendrá diversas significaciones. Como dice mi colega Leila Wainzek (2019), "la ternura en tanto afecto primordial y estructurante del psiquismo humano bajo la forma del gesto de amor (...) instaura al sujeto de lo inconsciente en el seno de un tipo particular de lazo de amor al Otro, es decir, entre “lo íntimo” del gesto humano (...) y “lo común” de las subjetividades de una determinada sociedad, comunidad y cultura".

Eso "íntimo" del gesto humano que nombra la autora es lo que reúne "lenguaje, cuerpo y afecto" (Wainzek, 2019). De este modo, podríamos decir que para no morir tanto cada día habrá que seguir apostando a la palabra y al gesto de amor. Si ser humanxs es habitar la cultura, no podríamos quedarnos por fuera del gesto lenguajero, esos con los que andamos por la vida y de los que también estamos hechos; no es un slogan del estilo "más amor por favor" o "todo lo que necesitas es amor", dejemos de sobrecargar el concepto de amor rellenandolo de "chucherías". El gesto de amor que anuda el lenguaje con sus palabras hace cuerpo en el lazo social. Somxs también esos cuerpos, los que ya no están, los que han desaparecido, los que viven día a día luchando por una causa, etc, somxs cuerpo hecho de discursos y de gestos. Por supuesto, existen otros gestos, pero me interesa el gesto de amor porque es el único que comporta la potencia de aliviar el alma cuando la muerte está en la esquina y nos ataja los penales que, ineludibles, van a hacer gol alguna vez.

María Florencia González es psicoanalista. Docente UBA. Investigadora UBACyT.

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Células enfermas.Foto Penn Medicine

Apunta de forma directa a un aminoácido llamado glutamina, señalan investigadores // Hallan razón clave por la que los tratamientos hormonales fracasan

 

Madrid. Al estudiar el metabolismo celular del cáncer de próstata, un equipo de investigadores liderados por el Departamento de Medicina, de la Universidad de Duke, en Estados Unidos, identificó una razón clave por la que las terapias hormonales finalmente fracasan, al tiempo que determina una manera de evitar el problema utilizando un enfoque terapéutico completamente nuevo.

Los hallazgos, publicados en Proceedings, de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, describen cómo las terapias hormonales se dirigen al receptor de andrógenos para esencialmente privar a las células cancerosas de una fuente de combustible crucial.

Esto inicialmente funciona bien para detener el crecimiento del tumor, pero luego las células enfermas lo compensan, cambiando a una enzima diferente para explotar el combustible y proliferando a medida que se vuelven resistentes a dichas terapias.

El equipo de investigadores del Instituto del Cáncer de Duke utilizó ese hallazgo para proponer una estrategia de tratamiento que elimina la necesidad de inhibir por completo el receptor de andrógenos. Su objetivo es apuntar directamente a la fuente de combustible preferida del tumor: un aminoácido llamado glutamina.

En estudios que utilizaron líneas celulares de cáncer de próstata, tejido humano y modelos animales, la nueva estrategia terapéutica inhibió con éxito el crecimiento tumoral. Se planean ensayos clínicos con un fármaco disponible que inhibe el uso de glutamina por las células tumorales.

"En lugar de inhibir el receptor de andrógenos mediante terapia hormonal, una mejor estrategia terapéutica es reprimir directamente la utilización de glutamina", señala Jiaoti Huang, autor principal del estudio y presidente del Departamento de Patología de Duke.

"Dado que la glutamina no es esencial para el tejido normal, habrá menos efectos secundarios, que es una de las mayores desventajas de las terapias hormonales. La inhibición directa de la enzima que controla la utilización de glutamina también dificultaría que las células tumorales desarrollen resistencia", sostiene.

Huang y los coautores del trabajo, incluido Daniel George, profesor en los departamentos de Medicina y Cirugía de Duke, que lidera el diseño del ensayo clínico, iniciaron el estudio para comprender mejor el metabolismo de las células del cáncer de próstata, que aún tiene muchas incógnitas.

Descubrieron que la terapia hormonal inicialmente inhibe una cierta forma de enzima convertidora de glutamina llamada glutaminasa de tipo renal, la cual depende del receptor de andrógenos y hace posible que las células cancerosas usen glutamina. Al suprimirlo, las terapias hormonales retrasan con éxito el crecimiento del cáncer durante un tiempo.

Sin embargo, las células tumorales finalmente encuentran una solución, cambiando a una enzima diferente, la glutaminasa C (GAC), que no depende del receptor de andrógenos. Cuando los tumores hacen esta modificación, proliferan agresivamente, convirtiéndose en cáncer de próstata resistente a la castración.

"Nuestro trabajo demuestra que este cambio metabólico es uno de los mecanismos claves en la resistencia terapéutica y la progresión de la enfermedad", destaca George.

Al apuntar al metabolismo de la glutamina, los investigadores fueron pioneros en una forma de eludir los complejos procesos de señalización del receptor de andrógenos, en lugar de suprimir de forma directa la producción de energía y los componentes básicos requeridos por las células de cáncer de próstata, esencialmente matando de hambre a las células tumorales.

"Debido a que la actividad metabólica controla de manera directa la proliferación celular, puede ser más difícil para las tumorales superar una inhibición metabólica para desarrollar resistencia. Nuestro estudio muestra que la inhibición farmacológica de GAC puede suprimir significativamente el cáncer de próstata resistente a la castración", concluye Hang.

‘Defund the police’: el final de la policía en EE UU y el principio de una seguridad pública radical

La administración Biden no traerá ninguna desescalada policial, auguran desde los movimientos ciudadanos que exigen recortar el presupuesto de la policía y caminar hacia una abolición parcial o total de esta a la vez que se reinvierte ese dinero en gasto social.

 

Una mezcla de incredulidad e ira alumbró Ferguson, Misuri, dos veces en 2014. La primera fue después de que, en verano, el agente Darren Wilson disparase mortalmente varias veces a Michael Brown, de 18 años. La segunda, cuando en noviembre se supo que Wilson no sería procesado. Fue entonces cuando la administración Obama decidió mover ficha para atajar políticamente el problema policial. El resultado fue una comisión de expertos que, meses después, haría públicas 59 recomendaciones que parecían poder rebajar la mortalidad a manos de las fuerzas del orden. No fue así. The Washington Post comenzó en 2015, y tras observar deficiencias en los datos del FBI, a registrar las cifras, que se han mantenido estables en torno a los mil muertos al año. La proyección de 2021 parece confirmar la media: en mes y medio ya son 98.

Es precisamente tras uno de los asesinatos que engrosan esa tenebrosa estadística, el de George Floyd en Mineápolis el pasado mayo, cuando el movimiento alrededor del eslogan “Defund the Police” empezó a tomar impulso mediático y político. El objetivo: recortar el presupuesto de la policía y caminar hacia una abolición parcial o total de esta, a la vez que se reinvierte ese dinero en gasto social. “Durante los últimos seis meses, ha habido campañas que, en unas veinte ciudades, han conseguido una desinversión policial de 840 millones de dólares y que, al menos, 160 millones se redirijan a las comunidades”, afirma Woods Ervin, de Critical Resistance, una de las organizaciones abolicionistas que integran la constelación del movimiento.

Austin o Seattle son algunas de las últimas ciudades que se han sumado a modificar su presupuesto municipal redirigiendo fondos policiales a, por ejemplo en el caso de la primera, comprar y mantener un hotel para el alojamiento de personas sin hogar. Para Critical Resistance, “estos recortes son un porcentaje relativamente pequeño de los 100.000 millones gastados anualmente en policía en el país, pero representan un buen avance, un giro en la tendencia”. “Oakland consiguió expulsar a la policía de las escuelas”, añade el sociólogo Alex Vitale. Se libera así una dotación de 2,5 millones de dólares que puede ser aprovechada en equipos de orientadores sociales o infraestructura educativa.

Vitale, autor de uno de los ensayos de referencia sobre el tema, que llega esta primavera traducido al castellano como El fin de la policía (Capitán Swing, 2021), hace una enmienda a la totalidad. “El movimiento Defund the Police es una expresión del rechazo a enfocar los problemas mediante reformas policiales. No creo que este sistema policial sea reformable. Lo que mucha gente está señalando es que incluso cuando la policía está actuando de acuerdo a procedimientos correctos, sigue siendo la herramienta errónea para una vasta mayoría de situaciones a las que se aplica”, sostiene desde Nueva York, un escenario difícil para la lucha contra la violencia uniformada.

Para él, el verano pasado dejó al descubierto también las diferencias de tempos políticos entre aquellas ciudades que tenían movimientos de base coordinados y aquellas en las que las organizaciones apenas empezaban a funcionar para presionar más intensamente por menos policía. “Esta ciudad —explica— es un ejemplo de lugar donde la mayoría de grupos preocupados por el problema policial estaban todavía hablando de reforma. Aquí no ha habido una acción coordinada en pro de alternativas. Se consiguió muy poco en ese sentido en el último presupuesto de la ciudad. Demasiados políticos o bien temen al departamento de policía, o bien a quienes apoyan a la policía en sus propios distritos. Esto ocurre porque no ha habido tanta organización a nivel vecinal hasta ahora, cuando sí empieza a haber una que pone al departamento de policía bajo un montón de presión. Seguramente haya una gran batalla sobre esto en el próximo presupuesto”.

La reforma, cristalizada en ocasiones como el exceso o negligencia de agentes concretos, es también rebatida desde Critical Resistance. “El problema de la teoría de las manzanas podridas es que, si se piensa que hay algo que no funciona en el entrenamiento o la dotación policial, se justifica que se les dé más dinero”, afirma Ervin. “Creo que el cambio que hemos visto en unos años, que va desde la petición de cuentas legales a los agentes, al movimiento para desinvertir en policía, es muy importante. Nuestra posición es presionar en pos de la idea de que la policía no es reformable y que la desinversión es una estrategia hacia su abolición, pero también hacia priorizar el bien común, el bienestar. No estamos a favor de la austeridad, queremos que ese dinero se invierta, y de hecho en mayor cantidad, pero no ahí”.

Garantes de un sistema quebrado

Las alternativas implican un cambio radical a la hora de abordar la seguridad pública. No una mejor —o incluso menor— policía, sino otro enfoque político ayudado por un impulso social del presupuesto. En palabras de Vitale, “no se trata de reemplazar a la policía con otras instituciones que recreen su labor, sino evaluar qué retos tenemos en cada comunidad. Ver si existe, por ejemplo, un problema de violencia juvenil, o de sobredosis, o de robos, o de absentismo escolar. Cada uno de ellos necesitará un tipo diferente de solución. No necesitamos respuestas policiales de alta calidad a crisis relacionadas con la salud mental, sino respuestas críticas que no implican a la policía. No necesitamos agentes con mayor diversidad, o mejor entrenados, en el departamento de narcóticos; necesitamos acabar con la guerra de las drogas y devolver la cuestión a las autoridades competentes en salud pública”, defiende.

O incluso, como apunta Ervin, puede que “a veces haya situaciones que no necesitan una respuesta” que involucre al cuerpo armado. Prefiere hablar de “inversión estructural, como en el caso de la vivienda. O si hubiera mayor dotación en cuanto a salud mental, habría menos llamadas referentes a episodios de este tipo, por ejemplo en la calle”.

Ambas fuentes coinciden en resaltar la conexión entre el sufrimiento psíquico con algunos casos de actuación policial. Según un estudio publicado por la gubernamental Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, entre un 6 y un 10% de los contactos que el cuerpo armado tiene con la población son con personas que sufren trastornos de gravedad. Y estas son alrededor de un 20% de las víctimas mortales anuales de los disparos de los agentes.

Solo desde el inicio de la pandemia, cualquier estadounidense que haya querido ha podido ver en los medios cómo la policía de Rochester, Nueva York, redujo hasta la asfixia mortal a Daniel Prude la misma noche en que atravesaba por un episodio psicótico. O a Nicolás Chávez, baleado más de veinte veces entre 28 policías durante una crisis en Houston. O a Linden Cameron, un chico de 13 años con síndrome de Asperger tiroteado una decena de veces en Salt Lake City.

Desde Critical Resistance recuerdan que un contexto más profundo puede encontrarse en los recortes a la salud mental perpetrados por la administración Reagan. El republicano tardó solo un año en tirar por la borda la Mental Health Systems Act de Jimmy Carter que proyectaba un mayor gasto federal para una red especializada. Durante la llamada “desinstitucionalización” de pacientes en los años 80, muchos quedaron expulsados del sistema sanitario, desprotegidos, quedando a merced de la amenaza del sinhogarismo y la criminalización.

 “Soportamos cuarenta años de austeridad neoliberal promovida por ambos partidos. Los alcaldes han confiado en la policía para manejar las consecuencias económicas de ese modelo, como son una inmensa desigualdad, precariedad o inseguridad material, un sinhogarismo masivo, una salud mental sin tratar o el abuso de sustancias. Y se dota de más dinero a la policía para continuar desarrollando esa estrategia neoliberal”, indica Vitale, antes de desarrollar ampliamente esa idea: “En este país se ha convertido cada problema, especialmente en las comunidades con bajos ingresos y en las racializadas, en algo a manejar por parte de la policía. Ese modelo reproduce las desigualdades de raza y clase que atraviesan este país. Llevamos décadas bajo el mito policial de que ellos son la única fuente capaz de proporcionar seguridad pública. En las comunidades de clase media se teme a la gente de fuera de ellas, y se recurre a la policía para ello, y en las comunidades más pobres sucede igual pero con parte de la propia gente que vive allí. En estas comunidades hay mayor receptividad a las alternativas policiales porque es donde se ha experimentado la problemática policial mucho más que en las de clase media, donde la policía es a menudo una abstracción y no hay apenas vivencias de primera mano con su intervención. Muchos activistas tratan de hacer hincapié en que cuando confías tu propia seguridad pública en la policía eso está liberando más respuesta policial sobre otra gente. Necesitamos que la gente tome conciencia sobre la responsabilidad que tienen en habilitar ese modelo y lo que implica”.

Ervin lo concreta en el caso de la población afroamericana, que incluso ha extendido el uso de la expresión “calling the police on black people” para designar la facilidad con la que algunas personas blancas telefonean a esta fuerza armada en situaciones cotidianas, sesgados por una sospecha racista.

Los humoristas Trevor Noah y Dulce Sloan expusieron en su programa algunos de estos delirantes casos —que pueden desembocar en escenas violentas o traumáticas para sus víctimas—, dejando constancia además del agravante de que en varios episodios fueran niños de ocho y nueve años sobre quienes se pidió actuación policial. El primero rozó con su mochila a una mujer en una tienda y esta pensó que se trataba de una agresión sexual. El niño simplemente vendía botellas de agua en la calle para costear un viaje a Disneyworld. “Creo que este país —opina Ervin— está empezando a ser consciente de a qué temprana edad empieza esta rapidez en llamar a la policía contra personas negras. Es algo que ocurre, es un lugar común. Para nuestra organización, la policía ha servido para manejar un sistema racista desde su creación”. Si volvemos a la estadística, las personas negras tienen una tasa doblemente mayor que las blancas en cuanto a mortalidad por disparos de la policía, constituyendo el 13% de la población total de Estados Unidos.

La administración Biden no traerá ninguna desescalada policial desde arriba, coinciden Critical Resistance y Vitale. “Tanto Biden como Obama criticaron el eslogan ‘Defund the Police’. Seguramente Joe Biden y Kamala Harris lleven a cabo reformas que entorpezcan el movimiento progresista en torno a la policía y la política penitenciaria”, prevé Ervin. “El propio Biden dejó claro que no apoyaba este enfoque. De hecho, él es uno de esos políticos que se ha sostenido en el modelo policial para llevar a cabo la estrategia neoliberal. Tiene en el departamento de Justicia a varias personas que proceden de aquella fallida reforma y han mostrado cierta apertura a otro sistema policial, pero parece que esta administración invertirá más dinero en policía. No menos”, apunta Vitale. Será una lucha, recuerdan ambos, que tendrá como motor decisivo el impulso de la organización de los movimientos de base.

Ignacio Pato

@ipatolorente

22 mar 2021 06:00

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Me identifico con el dolor, el sufrimiento, la tristeza, la ansiedad y la soledad de los demás. Me gustaría asimilar esos sentimientos y expresarlos a través de mi método exclusivo. (La alienación) la provocan los humanos y es ineludible. Me gustaría conseguir que aprendiéramos a aceptarla con ayuda del humor, de la ironía, burlándonos de nosotros mismos, escribió en 1999 el artista. En la imagen, Soldado, 1993.Foto tomada del catálogo de la exposición dedicada al artista en 2019 en el Museo Reina Sofía

El aislamiento y su agudización por el Covid-19 tienen en alerta a varios países // Japón abrió un ministerio gubernamental para atender a personas solas // El artista Tetsuya Ishida documentó entre 1996 y 2004 la incertidumbre y la desolación, por lo que ya es visto como profeta

 

Reino Unido y Japón han puesto en marcha dos dependencias gubernamentales para atender lo que pronostican será la próxima pandemia a enfrentar en el mundo: la soledad.

El tema es preocupante sobre todo en el país asiático, porque en 2020, en pleno confinamiento para evitar contagios de Covid-19, aumentó la tasa de suicidios, principalmente en mujeres solas.

Hace más de una década que ese índice no mostraba cambios, por lo que el pasado 12 de febrero se creó el primer Ministerio para la Soledad japonés, con la encomienda del premier Yoshihide Suga de atender de manera urgente una situación que, de acuerdo con sus datos, provocó que 20 mil 919 personas se quitaran la vida el año pasado.

Sin embargo, la soledad es una espina clavada en el alma japonesa desde hace años, sólo recrudecida por la actual contingencia sanitaria. Así lo confirma la obra de Tetsuya Ishida, el pintor que a la luz de la situación que hoy día se vive en su país, es considerado una suerte de profeta.

Escenas de un país atrapado

Ishida nació en junio de 1973 y murió a los 32 años, en 2005, en un accidente de tren que posiblemente fue un suicidio, según autoridades.

Durante una década, el joven artista pintó lo que consideraba "escenas de la vida cotidiana": un Japón atrapado en la desolación de la vida moderna y las exigencias del capitalismo salvaje.

En 2019, apenas unos meses antes de que apareciera en escena el coronavirus, una retrospectiva de Ishida en el museo Reina Sofía de España puso sobre la mesa el tema que en estos días ha llevado a las autoridades de ese país a considerar seguir el ejemplo de los gobiernos británicos y japonés, e implementar políticas estatales que atiendan a las personas solas.

A lo largo de 70 pinturas y dibujos creados entre 1996 y 2004, Tetsuya Ishida documentó inquietudes propias que hoy más que nunca son preocupaciones mundiales: la incertidumbre y la desolación.

En concreto, reseñó entonces el recinto español, el artista japonés “retrata con precisión descriptiva el estado de ánimo de su generación (conocida precisamente como Generación Perdida), marcada por el estallido de la burbuja financiera e inmobiliaria y los despidos masivos que en 1991 sumieron a su país en una profunda recesión.

“Durante los escasos 10 años de su trayectoria, el artista produjo un formidable corpus de trabajo centrado en la incomunicación y alienación en un mundo dominado por fuerzas incontrolables. La imaginería recurrente del escolar/oficinista le sirve para realizar una crítica acerada de los sistemas educativos y laborales regidos por los imperativos de productividad y competitividad.

"La metamorfosis del cuerpo humano fusionado con ciertas especies de insectos, dispositivos tecnológicos o medios de transporte; las situaciones claustrofóbicas en las que el cuerpo se halla físicamente atrapado en agujeros y construcciones, o forma parte de una cadena de montaje como si de un engranaje más se tratara; la búsqueda de la identidad ligada a la necesidad primaria del retorno a la niñez y al componente escatológico reprimido; el lustro perdido de los parques de atracciones y la tristeza que invade los terrenos baldíos funcionan como telón de fondo para la apatía de una sociedad que ha sucumbido a la maquinaria de la producción y del consumo infinitos."

Símbolo de la melancolía

Es así como Ishida, además de un pintor de culto en Asia, ahora es también símbolo de esa densa melancolía que la pandemia de Covid-19 no sólo llegó a intensificar en Japón, sino que se esparce en todos los rincones del planeta.

"Me identifico profundamente con el dolor, el sufrimiento, la tristeza, la ansiedad y la soledad de los demás. Me gustaría asimilar esos sentimientos y expresarlos a través de mi método exclusivo. (La alienación) la provocan los humanos y es ineludible. Me gustaría conseguir que aprendiéramos a aceptarla con ayuda del humor, de la ironía, burlándonos de nosotros mismos", escribió en 1999 el artista, quien en vida nunca atestiguó el impacto que su obra causó sobre todo en los jóvenes que descubrieron su trabajo un año después de su muerte.

Pero no sólo fue un visionario respecto a la sociedad, sino también a sí mismo, o mejor dicho, al papel que el arte juega para aliviar pesares. Kuniichi Uno, en el catálogo de la exposición de Ishida, titulada Autorretrato de otro, que se presentó en Madrid y en Chicago en 2019, recupera otro comentario de los diarios del pintor: "Me atrae el artista que es como un santo, los seres que pretenden salvar al mundo con cada pincelada y adivinar el grito de toda la humanidad en el morro de los borregos. Pero sólo soy un filisteo". (El catálogo se puede descargar de manera gratuita en la siguiente dirección de Internet:

En la inauguración de esa muestra, hace dos años, algunos críticos de arte lanzaron una reflexión a todas luces premonitoria: "Japón es punta de lanza de diversos procesos sociales", como la desazón provocada por el capitalismo (acentuada por la pandemia que se vive) y que Ishida describió en toda su crudeza.

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Intervención de Gareth Sella en el Congreso de la República 2021 en el marco del Seminario Internacional "Paz ¿Cuál paz?" sobre la brutalidad policial y lo sucedido el pasado 24 de Febrero

El joven de 24 años que resultó herido en medio de las manifestaciones realizadas en la tarde del miércoles 24 de febrero en Bogotá, habló ante el Congreso de la República.

 

Gareth Steven Sella Forero, un joven de 24 años que resultó herido en medio de las manifestaciones realizadas en la tarde del miércoles 24 de febrero en Bogotá, participó este viernes en el “Seminario Internacional, paz, ¿cuál paz?” en el Congreso de la República, donde presentó un fuerte discurso sobre la brutalidad policial y cómo se manejó su caso.

Gareth integraba ese día el grupo Escudos Azules, colectivo de jóvenes manifestantes que aseguran no utilizar la violencia sino combatir mediante sus ideas y resistencia. Pese a eso, el general Óscar Gómez Heredia, comandante de la Policía Metropolitana de Bogotá, indicó que Escudos Azules es un grupo radical de la capital infiltrado que genera violencia.

“Me llamaron vándalo los que en un CAI mataron a punta de golpes a Javier Ordóñez, me quisieron tildar de terrorista los que entre el 9, 10 y 11 de septiembre de 2020 voltearon sus chaquetas, apuntaron sus armas contra la gente y cometieron una masacre que cobró 13 víctimas y muchos heridos, con las balas que compraron con los impuestos de los colombianos”, aseguró el joven.

Sella recordó el día en que salió a protestar y recibió una grave herida en su ojo izquierda: “Mientras alzaba mi voz contra la brutalidad policial, el Esmad me disparó al ojo izquierdo afectando completamente mi visión. Horas después corrieron a venderle una historia falsa a la gente, a desprestigiar mi imagen, a decir que yo era un vándalo, a justificar de alguna manera que tienen el derecho de mutilar a la juventud colombiana”.

Frente a los congresistas, Sella también habló de los detenidos que murieron quemados en una CAI de Soacha, y por el caso de Dilan Cruz: “Me llamaron cobarde los que mataron a Dilan Cruz por la espalda, los que también me dispararon a mí y se refugiaron debajo de las naguas de sus propios medios de comunicación, a esconderse detrás de los ministerios que ellos mismos han comprado”.

Sobre el cubrimiento que se le dio a la noticia sobre lo que pasó ese día en la protesta, señaló que así le esculquen toda su vida lo único que encontrarán es “al pelado que se graduó con honores, al mejor Ecaes de su generación de graduandos”.

Hoy, ellos (la Policía) son cómplices de un gobierno al que le declaramos los días contados. La gente ha despertado, y aunque nos quiten los ojos, vemos sus crímenes de Estado.

Tras el impacto recibido, Sella Forero, dedicado a la realización de cine y televisión, en principio fue trasladado a la Fundación Santa Fe y posteriormente fue llevado al Hospital Universitario San Ignacio para que pudieran intervenirlo quirúrgicamente y eventualmente salvar al menos el 10 % de la visión de su ojo izquierdo.

En el momento del impacto, sus amigos en la manifestación e incluso el secretario de Seguridad de Bogotá, Hugo Acero, coincidieron en que Sella estaba intentando alejar a algunas personas para que los gases lacrimógenos lanzados por el Esmad no causaran afectaciones a los protestantes.

Por su parte la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, aseveró horas después de lo ocurrido, que no permitiría la estigmatización por la forma de vestir del joven Gareth Steven Sella. La mandataria de la ciudad se refería a unos videos entregados por la Policía nacional a Noticias Caracol en los que se ve al realizador de cine retirándose un casco, una capucha y un overol que habría utilizado durante la movilización.

19 de Marzo de 2021

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Combinación de imágenes microscópicas que muestra diferentes blastoides, estructuras parecidas a embriones humanos.Foto Ap

Ayudarán a desvelar la caja negra de las primeras etapas del desarrollo y a estudiar abortos espontáneos y malformaciones físicas en los fetos

 

Tokio y Washington. Por primera vez, científicos utilizaron células humanas para hacer estructuras que imitan las etapas iniciales del desarrollo, lo que, según ellos, allanará el camino para más investigación sin evitar restricciones al uso de embriones reales.

Esas estructuras en un fase temprana podrían ayudar a desvelar la caja negra de las primeras etapas del desarrollo humano y promover la investigación sobre abortos espontáneos y malformaciones físicas en fetos.

Dos equipos de investigadores, cuyos trabajos se publican el miércoles en la revista Nature, encontraron métodos diferentes para producir en laboratorio un blastocisto, la primera fase del embrión, unos cinco días después de la fecundación.

Esta esfera de alrededor de 200 células ya tiene una estructura compleja (una capa de células externas –la futura placenta– que rodea una cavidad llena de líquido que contiene una masa de células embrionarias).

Los blastoides obtenidos por ambos equipos difieren de los blastocistos naturales: contienen células de tipo indeterminado y no figuran ciertos elementos que provienen específicamente de la interacción entre el óvulo y el espermatozoide.

Los científicos subrayaron que su trabajo es sólo para la investigación, no para la reproducción, pero es probable que plantee nuevas preguntas éticas.

Estudiar el desarrollo humano temprano es realmente difícil. Es básicamente una caja negra, señaló Jun Wu, biólogo de células madres en la Universidad de Texas, Centro Médico del Suroeste.

Creemos que nuestro modelo puede abrir este campo, si se prueba la hipótesis sin usar embriones humanos, precisó.

Algunos científicos utilizan blastocistos donados por clínicas de fertilidad para investigar las causas de la infertilidad y las enfermedades congénitas. El nuevo trabajo debería permitirles hacer este análisis a escalas mucho mayores, indicó José Polo, profesor de la Universidad Monash, en Australia, y quien dirigió el segundo estudio.

Esta capacidad de trabajar a escala revolucionará nuestra comprensión de las primeras etapas del desarrollo humano, agregó.

No hay implantación, aclaró Amander Clark, de la Universidad de California en Los Ángeles que fue autor del artículo con Polo. No hay embarazo, destacó.

Estos trabajos se producen en momentos en que se elaboran nuevas recomendaciones éticas sobre la investigación con embriones.

Actualmente, la investigación sobre las primeras etapas del desarrollo depende de la donación de embriones concebidos en el marco de tratamientos con fecundación in vitro, pero son pocas y están sujetas a muchas restricciones.

Hasta ahora, la creación de blastocistos en el laboratorio sólo se había llevado a cabo en animales: en 2018, holandeses los produjeron a partir de células madres de ratón.

Los dos equipos usaron métodos diferentes: el de Jun Wu usó células madre derivadas de embriones humanos y células pluripotentes inducidas (células madres producidas en el laboratorio a partir de células adultas). El equipo de José Polo comenzó con células de piel adultas.

Ambos lograron el mismo resultado: las células se organizaron gradualmente para reproducir las tres estructuras que componen los blastocistos humanos.

Cuando la humanidad funciona como una peste genera pandemias

La Vida me había llevado hasta allí.

No podía discutirlo con Ella,

por eso terminé por aceptar,

algo necesitaba aprender en esa situación.

Así de simple.

Lo que las enfermedades vienen a decirnos, si es que aceptamos que La Vida, por medio de ellas, nos pueda estar diciendo algo, nos confirma que no existe distancia entre medio externo y medio interno, así como --afirma Nietzsche-- no existe distancia entre el hacer y el ser. Lo humano, a lo largo de su historia, ha ido creando y profundizando una distancia imaginaria entre él y el resto de los seres y las formas. Junto con este distanciamiento se ha ido perdiendo de vista a sí mismo, a la especie y a La Vida. Sus inicios los vemos allí donde los hombres --de manera principal-- y las mujeres, que debían velar por el bien de sus pueblos, pasaron a quererlo todo para sí. Esto comenzó cuando lo humano dejó de percibirse como una más de las formas, para dejarse guiar por ese otro en él, eso que llamamos, Yo. Fue así como esa función --degradación de sujeto, más egoísmo sin límites--, se sintió con el derecho de controlar todas las formas olvidando la importancia del bien común. Comenzó por su prójimo al que insiste en volverlo rebaño, en ajenarlo (1), en distanciarlo de aquello más propio y mejor. Así, una parte de lo humano ha terminado por declararle la guerra a La Vida, volviéndose peste y al fin pandemia. Un ser capaz de destruirlo todo con tal de incrementar sus buenos negocios.

¿Por qué un psicoanálisis nietzscheano ahora? Sucede que, al resultarnos el psicoanálisis, tal como se lo ha empleado o desvirtuado hasta hoy, adaptando y ajustando sujetos al sistema imperante, comprendimos que necesitábamos nuevas herramientas. Fue así como además de Freud y Nietzsche, hemos encontrado en las prácticas y cosmovisiones ancestrales que guardan en retazos ciertos curanderos y chamanes --hombres o mujeres-- en todo el mundo, que, ordenando ese conjunto de saberes, podemos, mediante las prácticas que de ellos surgen, ayudar a formar sujeto para sí, es decir menos atrapados por el sistema. Si bien la pandemia va a pasar ya nada será igual. Nadie puede ser el mismo luego de atravesar ciertos límites. La Pandemia, las necesarias cuarentenas y distanciamientos sanitarios han propiciado que lo humano asistiera horrorizado a las caídas sucesivas de sus máscaras.

Ya no hay forma de ocultarlo, para vivir de una forma que exprese lo más propio y mejor de cada sujeto hace falta vivir de acuerdo a lo deseado. Nadie puede lograr resultados distintos repitiendo sus conductas. De no animarse a trabajar para realizar todos los cambios necesarios, aquello que predominará será lo peor de esos seres horrorizados por las imágenes que les devuelven los espejos. Lo peor es más fácil, la deshumanización, su irracionalidad y brutalidad.

No se trata de optar entre la guerra y el amor, sino --nada más y nada menos-- de animarse a dejar el Yo en un discreto segundo plano. El objetivo es retomar los diálogos con La Vida, para dejar que sea Ella quien nos guie. Lo humano, hombres, mujeres o cómo cada uno se perciba, siempre tendrá la posibilidad de intentar --prescindiendo de todo pensamiento mágico, picaresco o negacionista--, siendo sujetos ordinarios, rozar, por momentos, lo extraordinario. Se trata de algo semejante a tener o no un orgasmo, ese increíble, ese brutal y súbito viajar al centro de la galaxia, sentir que se muere mientras se comprende que se está gritando, llorando y riendo a la vez. Después, poco a poco cada uno regresa a su carne, a su forma. Se puede trabajar para habitar lo extraordinario cada vez más tiempo, ejerciendo la propia humanidad.

Por Enrique Tosto, médico, escritor, psicoanalista nietzscheano, curandeador. Creador y director del Jardín y Reserva La Selvita en el Delta del Paraná.

  1. En la actualidad esta palabra ha sido desplazada por otra con el mismo sentido: enajenar, enajenado.
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