Manifestantes ayer sobre la avenida Pennsylvania, en Washington, en repudio a la muerte del afroestadunidense George Floyd en un caso de brutalidad policiaca. Foto Afp

Nueva York. En el noveno día de protestas de decenas de miles de personas en todo el país, la amenaza de represión militar del comandante en jefe fue repudiada por el secretario de Defensa y condenada por el ex titular del ramo y dos ex jefes del estado mayor, mientras se presentaron cargos criminales contra todos los policías involucrados en el muerte de George Floyd en Minneapolis, incidente que detonó las mayores movilizaciones sobre derechos civiles en más de medio siglo.

Una vez más, decenas de miles de personas salieron a las calles en manifestaciones generalmente pacíficas desde la capital Washington, hasta Denver, Minneapolis, Nueva York y Los Ángeles, en una expresión incesante de indignación por la violencia racista oficial, y en desafío a las medidas de control que incluyen toques de queda, el despliegue de Guardia Nacional en la mitad de los estados del país, y un presidente que proclama que impondrá "la ley y el orden".

La amenaza de Trump de militarizar la represión en las manifestaciones continúa generando expresiones de desacuerdo y hasta condena, entre las cuales la que más sorprendió ayer es la del secretario de Defensa, Mark Esper, quien expresó que se oponía a la propuesta de su jefe de usar la Ley de Insurrección de 1807, ya que ésta debe ser empleada sólo en “las situaciones más urgentes y severas… No estamos en una de esas situaciones ahora”.

Fuentes dentro de la Casa Blanca filtraron a medios que Trump estaba "molesto" con los comentarios de su secretario de Defensa. Poco después, la vocera de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, respondió ominosamente a la pregunta sobre si Esper aún contaba con la confianza de su jefe: “por ahora, el secretario Esper es todavía ‘el secretario Esper’”.

Luego, el ex titular de Defensa de Trump, general James Mattis, sacudió la capital al romper el silencio por primera vez desde que dejó ese gobierno y condenó al comandante en jefe, a quien acusó de dividir al país recordando que “la consigna de los nazis en la Segunda Guerra Mundial para destruirnos era ‘dividir y conquistar’, mientras la respuesta estadunidense es ‘en la unión está la fuerza’”.

Mattis escribió en un comunicado: “He observado los eventos de esta semana enojado y aterrado… Las protestas son definidas por decenas de miles de personas de conciencia que insisten en que cumplamos con nuestros valores…. Necesitamos rechazar y hacer que rindan cuentas aquellos que desde sus puestos se burlan de nuestra Constitución.”

“Estamos viendo las consecuencias de este esfuerzo deliberado… y sin liderazgo maduro”, e invita a “unirnos sin él (Trump), sobre las fuerzas inherentes en nuestra sociedad civil… se lo debemos a nuestros conciudadanos, a generaciones del pasado que sangraron para defender nuestra promesa, y a nuestros hijos”. Concluyó que juró defender la Constitución al sumarse a las filas militares hace 50 años y "nunca soñé que a tropas que han tomado ese mismo juramento les sería ordenado, bajo ninguna circunstancia, violar los derechos constitucionales de sus conciudadanos".

Los conciudadanos no son el enemigo: almirante Mullen

Otro ex jefe del estado mayor (el general Martin Dempsey fue el primero) condenó al comandante en jefe. El almirante retirado Mike Mullen escribió: "no puedo permanecer en silencio", y acusó que se ha demostrado "el desdén de Trump hacia el derecho a la protesta pacífica en este país, el dar alivio a los líderes de otros países que se confortan con nuestros conflictos domésticos y el riesgo de politizar a hombres y mujeres de nuestras fuerzas armadas". Subrayó que las ciudades y los pueblos del país “no son espacios de batalla para ser dominados, y nunca deben serlo… nuestros conciudadanos no son el enemigo, y nunca deben serlo”.

En los últimos días, todos los ex comandantes en jefe vivos –Jimmy Carter, Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama– se han pronunciado en torno al asesinato de Floyd, el problema de la fuerza excesiva empleada por policías y el racismo en Estados Unidos, en apoyo a las protestas pacíficas, y de manera explícita o implícita, criticado a Trump.

Pero el jefe de la Casa Blanca continuó defendiendo sus posiciones y despotricando contra sus críticos y los medios en otra tormenta de tuits ayer por la mañana, en los cuales afirmó que ha hecho más por los afroestadunidenses "que cualquier otro presidente, con la posible excepción" de Abraham Lincoln. Ayer proclamó una vez más: "lo que necesita este país es la ley y el orden".

Ahora el número de tropas de la Guardia Nacional activas en Estados Unidos es equivalente al total de las fuerzas estadunidenses desplegadas en Irak, Siria y Afganistán. Más de 17 mil integrantes de la Guardia Nacional, la cual opera por ahora al mando de cada gobernador, están desplegados en 23 estados y la capital. Mientras, mantienen unidades militares en diversos puntos de la capital.

En tanto, el procurador general de Minnesotta, Keith Ellison, anunció ayer un cargo más severo de homicidio contra el policía Derek Chauvin, quien colocó su rodilla sobre el cuello de George Floyd, afroestadunidense de 46 años, durante casi nueve minutos provocando su muerte por asfixia, y agregó cargos de complicidad criminal a los otros tres oficiales que participaron en el incidente.

La familia de Floyd declaró que era bienvenido "un paso significativo hacia a la justicia". Pero aunque ese caso detonó la ola de protestas en más de 140 ciudades en casi todo el país, el movimiento expresa un hartazgo acumulado ante la larga lista de casos parecidos, todos con ecos históricos en la violencia racista oficial de Estados Unidos. Por lo tanto, justicia en el caso de Floyd es una demanda inmediata dentro de una exigencia más amplia para abordar el racismo sistémico en el país.

"Fue un linchamiento a plena luz del día", escribió este miércoles el reverendo Jesse Jackson, veterano líder de derechos civiles. "Por mucho tiempo, muy frecuentemente, los afroestadunidenses han sido brutalizados sin consecuencias", añadió en un artículo publicado en el Chicago Sun Times. "Los que declaran la ley y el orden no ofrecen ni uno ni otro a los afroestadunidenses". Concluyó que “en medio de una pandemia, algunos marchan con la esperanza de que Estados Unidos escuchará, algunos marchan sin esperanza, pero porque el silencio ya no es aceptable… Nos uniremos, o quedaremos deshechos”.

Mientras, por alguna coincidencia que muestra que existe un sentido de humor en el universo, el gobierno de Trump declaró que "honra a aquellos chinos valientes que se manifestaron en oposición a las políticas del gobierno en la Plaza Tiananmen", marcando el aniversario de lo ocurrido en 1989, cuando el gobierno "puso un fin violento" a ese movimiento con "tanques y armas".

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Doble discurso de Trump: alienta protestas en Hong Kong y reprime en casa

Las sonrisas cambiaron de bando. Ahora son los jerarcas chinos los que apuntan con el dedo al Gobierno de Donald Trump, que días atrás defendía a los manifestantes en Hong Kong como héroes, y ahora defiende en su país el toque de queda, el estado de sitio y la represión contra las protestas anti-racistas.

 

Las protestas anti-racistas tras el asesinato del afroamericano George Floyd por un policía blanco alcanzaron 40 grandes ciudades de los Estados Unidos, conformando una oleada impresionante como no se había visto en mucho tiempo. Una de las reacciones de Trump consistió en anunciar, a través de sus redes sociales, su intención de designar al movimiento Antifa (antifascista) como organización terrorista.

La acusa de actos vandálicos, yendo mucho más lejos que las autoridades chinas frente a las protestas en Hong Kong. Una de sus frases podría haber sido pronunciada por la gobernadora de la ciudad o por algún miembro de la dirección del Partido Comunista Chino.

"Apoyamos el derecho de los manifestantes pacíficos y escuchamos sus súplicas, pero lo que estamos viendo en las calles de nuestras ciudades no tiene nada que ver con la justicia o la paz", dijo Trump en Florida, al asistir al lanzamiento de un cohete tripulado hacia la Estación Espacial Internacional.

Los medios chinos no dejaron de enfatizar en las contradicciones de Washington en el tratamiento de las manifestaciones en Hong Kong y las que suceden en EEUU ahora. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores en Pekín dijo: "¿Por qué los Estados Unidos glorificaron a las llamadas fuerzas independentistas en Hong Kong como héroes, pero critican a los manifestantes estadounidenses decepcionados con el racismo?".

"¿Por qué Estados Unidos criticó a la auto-contenida policía de Hong Kong pero disparó a sus manifestantes y movilizó las tropas de la Guardia Nacional?", se explayó el ministro.

El editorial del oficialista Global Times del domingo 31 de mayo, recuerda que el gobernador de Minnesota, la ciudad donde se cometió el crimen de Floyd, dijo públicamente: "Al observar que esto se expande por todo Estados Unidos, uno comienza a ver si esto es terrorismo interno, extremistas ideológicos para radicalizar o si se trata de una desestabilización internacional de nuestro país".

La denuncia china del doble rasero de EEUU la lleva a recordar cómo las potencias occidentales apoyaron la violencia en las manifestaciones en Hong Kong: "El Gobierno y el Congreso de los Estados Unidos, así como el Reino Unido, simplemente echaron una mano a las manifestaciones violentas que no tenían nada que ver con sus objetivos iniciales y las elogiaron como un hermoso paisaje".

Destaca que si las autoridades chinas actuaran de forma simétrica a las de EEUU y el Reino Unido, ahora estarían apoyando la "revuelta del pueblo estadounidense", y además "exhortarían al Gobierno de los Estados Unidos a entablar un diálogo serio y negociaciones con los manifestantes y a ejercer moderación al tratar de restablecer el orden".

Por el contrario, el gobierno chino dice que Washington debería agradecerle que no se haya inmiscuido en sus asuntos internos. Así y todo, el editorial de Global Times lleva un título cargado de sorna: "El hermoso paisaje se extiende de Hong Kong a EEUU".

La frase hace referencia, según Diario del Pueblo, las palabras de la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, quien en junio de 2019 calificó las protestas en Hong Kong como "una imagen hermosa para la vista". Miles de internautas chinos la recordaron con sarcasmo al comentar los disturbios en Estados Unidos.

"No esperábamos que los políticos estadounidenses pudieran disfrutar de este tipo de 'imágenes hermosas' en su propio país tan pronto", fue uno de los comentarios más repetidos. El diario del Gobierno chino asegura que los hashtags "disturbios de EEUU" y "los disturbios de EE.UU se extienden a 22 estados", recibieron más de 1.740 millones de visitas en la plataforma de medios sociales Sina Weibo.

La situación merece algunas reflexiones. La primera es que debería llegarse a un acuerdo en cuanto a la no intromisión de los Estados y los gobiernos en los asuntos internos de otros países, un principio que siempre había guiado las relaciones internacionales entre naciones. Es cierto que la no intromisión no implica neutralidad ante violaciones fragantes de los gobiernos hacia sus propios ciudadanos, pero deben ser éstos los que pongan límites a los gobernantes.

Este principio de no injerencia fue modificado unilateralmente por Occidente y por EEUU al adoptar la doctrina de los derechos humanos durante la presidencia de Jimmy Carter (1977-1981), como parte de su ofensiva contra la Unión Soviética.

El debate debería haberse actualizado durante la globalización, en la cual las relaciones entre naciones fueron más estrechas que en el período de la guerra fría, pero las principales potencias occidentales utilizaron los derechos humanos como arma arrojadiza contra sus enemigos geopolíticos, pasando por alto las flagrantes violaciones que cometían sus aliados o en sus propios países como sucede con el racismo en EEUU.

A mi modo de ver, la comunidad internacional no debería dar por buena cualquier actuación de los gobiernos ante sus poblaciones. Pero eso no debe ser excusa para promover bloqueos o aislar naciones, para emprender el derribo de gobiernos a través de invasiones o desestabilizaciones.

​Estados Unidos no abre la boca ante las evidentes y flagrantes violaciones que comete Arabia Saudí en Yemen, o la propia monarquía saudí contra su población (país donde las mujeres sufren enormes restricciones, incluso para conducir coches), pero pone en la lupa a los gobiernos de Venezuela y de Cuba, por ejemplo.

Por eso lo más sensato debería ser abstenerse de entrometerse en los asuntos internos de los demás países y, a la vez, difundir los valores que cada quien considere adecuados, sin esperar que los demás los adopten pero alentando un debate sereno.

En este sentido, China se ha mostrado más prudente que Washington. "La próxima vez, cuando Pelosi y otros políticos estadounidenses hagan comentarios sobre Hong Kong, deberían pensarlo dos veces", dijo Lyu Xiang, de la la Academia China de Ciencias Sociales en Beijing a Diario del Pueblo.

Lyu dijo además que con el impacto de la epidemia de COVID-19 y los disturbios, los movimientos hostiles de la Administración Trump contra China disminuirán. "Trump hablará más, pero hará menos al desafiar a China", dijo.

19:20 GMT 01.06.2020

Por Raúl Zibechi

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Martes, 02 Junio 2020 06:12

La orden de Trump es reprimir

La orden de Trump es reprimir

El presidente de Estados Unidos amenazó a los gobernadores para que aplasten las manifestaciones y hagan arrestos masivos

 

Donald Trump prometió represión y comenzó a cumplir anoche, frente a la propia Casa Blanca. Después de un fin de semana de manifestaciones en todo el país, el presidente retomó la iniciativa y organizó tres eventos. El primero fue una teleconferencia con gobernadores a los que calificó de blandos. Luego dio una conferencia de prensa en el jardín de rosas del palacio presidencial donde anunció abiertamente que iba a reprimir. Y, finalmente, ordenó a un ejército variopinto que iba de guardaparques a la Guardia Nacional y varios cuerpos de policía locales que despejaran el parque frente a la residencia. Cuando los policías terminaron de tirar gases lacrimógenos y balas de goma  y arrestar a manifestantes que protestaban de forma pacífica, Trump posó con una Biblia en la mano en una iglesia cercana. Sonreía, contento con su política de orden.

Las noches terminan en llamas en las principales ciudades de Estados Unidos. La secuencia se da, con sus variaciones locales, más o menos del mismo modo: una manifestación que comienza pacífica, acechada por una policía altamente militarizada, termina en represión. La tensión es palpable, y más allá de que se habla de infiltrados instigadores a la violencia, también hay un ida y vuelta entre el enojo del pueblo y una policía en actitud provocadora. En cuestión de horas, ya es moneda corriente que se pase de las consignas a paso lento, a los incendios de tachos de basura y saqueos. Con esto, viene la represión brutal con cachiporras, gas lacrimógeno y balas de goma. Se pide justicia y al reclamo en contra de la violencia policial, se responde con más violencia policial.

El estallido social, iniciado luego de que un policía asesinara al ciudadano afroamericano George Floyd, sucede en el contexto de una de las peores crisis económicas de la historia estadounidense, con una taza de desempleo que podría superar a la de gran depresión cuando den los próximos números oficiales. 40 millones de ciudadanos han aplicado al seguro de desempleo durante la pandemia. Según la oficina federal de estadísticas del departamento de trabajo, en todos los grupos etarios el porcentaje de afroamericanos que aplicaron al seguro de desempleo en 2020 duplica al de los blancos. La crisis económica y sanitaria afecta desproporcionadamente a las poblaciones de color, especialmente a los afroamericanos, entre quienes se encuentra un gran número de trabajadores esenciales. Esta desigualdad estructural es la verdadera violencia.

Ningún toque de queda, ni siquiera en Washington D.C., pudo frenar la ira. El domingo se vio una escena insólita, las luces exteriores que iluminan la Casa Blanca, se apagaron, dejándola a oscuras, lo cual contrastó con los fuegos exteriores de los manifestantes. La foto es ciertamente gráfica, una casa de gobierno fundida a negro.

La mañana del lunes, después del sexto día consecutivo de protestas, Estados Unidos amaneció con las primeras reacciones del presidente Donald Trump en Twitter. “La ley y el orden”, se leyó en mayúsculas, frase que repitió en su conferencia de prensa por la tarde. Vale la pena recordar que dicha retórica fue utilizada como estrategia republicana para captar el voto blanco racista, durante el movimiento por los derechos civiles en la década del sesenta. Todo lo pronunciado por el presidente de los Estados Unidos constituye un guiño, a la vez que una provocación.

Uno de los debates principales tiene que ver con los destrozos. Desde una de las líneas demócratas más críticas al gobierno de Donald Trump encarnada por a Alexandria Ocasio-Cortez, congresista nacional representante de Queens, se sostiene que la virulencia de los reclamos responde a la violencia sistémica. Mientras tanto, el presidente insta a los gobernadores a usar la fuerza “tienen que dominar o van a quedar como unos estúpidos, tienen que arrestar y enjuiciar a las personas”, dijo en una conversación telefónica desde el subsuelo de la Casa Blanca, según una grabación de audio obtenida por la CNN. Más tarde, en conferencia de prensa, insistió sobre este punto: “estoy enviando miles y miles de soldados fuertemente armados, personal militar, y agentes para cumplimiento de la ley para frenar los disturbios, los saqueos, el vandalismo, los asaltos, y la absurda destrucción de la propiedad”.

Varios gobernadores se refirieron tanto a la llamada, como a la conferencia de prensa. Gretchen Whitmer, gobernadora de Michigan por el partido Demócrata, dijo que la conversación telefónica fue altamente perturbadora, y agregó que, en lugar de ofrecer apoyo, el presidente atacó a los gobernadores. Incluso el republicano Charlie Baker, gobernador de Massachussets, se mostró en descontento con el presidente “Durante las últimas semanas, cuando el país necesitó compasión y liderazgo, esto no existió, solo recibimos amargura, una actitud combativa y egoísmo”, dijo en conferencia de prensa en Boston.

Hasta representantes de la iglesia se manifiestan en contra de la actitud del presidente. La obispa de la Diócesis Episcopal de Washington, Mariann Edgar Budde, declaró a la CNN “el presidente usó la Biblia y una de las iglesias de mi diócesis sin permiso como fondo de utilería para un mensaje antiético (…) estoy indignada”. Se refería a la última imagen pública del Donald Trump el lunes, luego de que los oficiales sacaran de su paso a manifestantes pacíficos con gases lacrimógenos y balas de goma, para que él pudiera sacarse fotos frente a la iglesia de St. John’s.

Llega la noche y los helicópteros sobrevuelan bajo la ciudad de Nueva York, es una imagen recurrente estos días a lo largo del país, indican que empiezan las corridas. Si bien hay toque de queda, como en casi la mitad de los estados, esto no pareciera un impedimento para que los manifestantes sigan en su pedido desesperado de justicia.

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Trump amenaza con usar fuerza militar para mitigar las protestas

El magnate se proclama "el presidente de la ley y el orden" // Advierte a gobernadores: "es un movimiento, si no lo aplastan será cada vez peor"

 

Nueva York., Donald Trump declaró ayer que empleará la fuerza militar contra ciudadanos de este país para suprimir las expresiones masivas –y en gran parte pacíficas– de disidencia al proclamarse como "el presidente de la ley y el orden".

En declaraciones en la Casa Blanca, el comandante en jefe ordenó a gobernadores y alcaldes "dominar las calles" ante las revueltas ocurridas a lo largo de la última semana. "Si una ciudad o estado rehúsa emprender las acciones necesarias para defender la vida y propiedad de sus residentes, desplegaré a los militares de Estados Unidos y resolveré rápidamente el problema por ellos", advirtió.

Trump indicó que empleará su autoridad según la Ley de Insurrección de 1807, la cual establece que el presidente puede desplegar fuerza militar para suprimir insurrecciones, desorden civil y rebelión. Pero, de inmediato, expertos en leyes señalaron que esa legislación establece que el Ejecutivo sólo puede darle uso si se lo solicitan los gobernadores, y varios de ellos –incluidos los de Nueva York, Maryland e Illinois– rechazaron esa opción anoche.

Mientras hablaba el presidente, fuerzas federales –Servicio Secreto, policía militar y hasta fuerzas montadas a caballo– procedieron de pronto a reprimir con gas lacrimógeno y balas de goma a cientos de manifestantes que se habían expresado de manera pacífica durante horas en las proximidades de la Casa Blanca, todo parte de un acto coreografiado de Trump.

Al concluir sus comentarios, salió de la Casa Blanca a pie rodeado de elementos de seguridad y helicópteros sobrevolando, para caminar una cuadra por el Parque Lafayette –pasando por donde minutos antes se había expulsado con fuerza a los manifestantes– para posar ante las cámaras frente a la histórica Iglesia de San Juan con una Biblia en la mano. Después de unas fotos solo, invitó al procurador general, Bill Barr, y otros funcionarios –todos blancos– a colocarse a su lado para más fotos.

Poco después, la obispa episcopal de Washington, Mariann Edgar Budde, quien supervisa esa iglesia, se declaró "indignada", repudió el acto como "un abuso de símbolos sagrados y antitético a todo lo que representamos", condenó el uso de fuerza para expulsar a manifestantes de los alrededores de la iglesia y denunció que la Casa Blanca no avisó de la visita.

Trump, en breves palabras en el Jardín de las Rosas, responsabilizó a "anarquistas profesionales" y a "Antifa" de las protestas "violentas" que han "golpeado salvajemente a gente inocente"y advirtió que se pondrá fin "ahora mismo" a esos actos.

La frase de "presidente de la ley y el orden" es la consigna que usó Richard Nixon para su elección en 1968.

Horas antes, Trump despotricó contra gobernadores en una teleconferencia en la cual –según una grabación filtrada a los medios– les dijo que "tienen que arrestar a las personas... Tienen que dominar. Si no dominan, están perdiendo el tiempo; ellos los van a atropellar, se van a ver como un grupo de imbéciles". En otro momento señaló: "es un movimiento. Si no lo aplastan, será cada vez peor. El único momento en que es exitoso es cuando ustedes son débiles, y la mayoría de ustedes lo son".

En tanto, una autopsia independiente solicitada por la familia de George Floyd concluyó –a diferencia de la del forense oficial del condado– que el afroestadunidense murió por asfixia que llevó a falta de circulación de sangre al cerebro causado por la rodilla del policía blanco sobre su cuello en Minneapolis. La familia de la víctima solicitó poner fin a los saqueos y otros actos de violencia.

La ira en las calles

En el séptimo día de protestas masivas contra la violencia racista oficial y la brutalidad policiaca detonada por el asesinato de Floyd el lunes de la semana pasada, movilizaciones masivas generalmente pacíficas continuaron por todo el país: desde Oakland, Nueva York, Minneapolis, Nashville y Portland, hasta Birmingham y Filadelfia, entre decenas más, con activistas que afirman que no se cansarán de protestar hasta que se logre un cambio real y justicia plena en el caso de Floyd.

Luego de una noche marcada por incidentes violentos, el domingo, entre algunos grupos de manifestantes y las autoridades, pintas, saqueos y más, a pesar de medidas de control que incluyen toques de queda, se intensificó el debate tanto entre manifestantes como entre figuras políticas sobre las tácticas y el uso de violencia contra policías y propiedades.

En Nueva York, el gobernador Andrew Cuomo y el alcalde Bill De Blasio anunciaron por primera vez un toque de queda –casi todas las principales ciudades del país ya lo habían hecho el fin de semana– para la noche de este lunes, después de enfrentamientos y saqueos en las zonas de Soho y en Brooklyn.

La hija del alcalde estuvo entre las arrestadas poco después de que su padre insistió en que gran parte de los más violentos no eran residentes de la ciudad. Cuomo declaró que se incrementaría el número de policías en la noche de 4 mil a 8 mil y que contemplaría activar la Guardia Nacional si eso no era suficiente (esto, antes de las palabras de Trump).

En Washington, las protestas se volvieron cada vez más conflictivas la noche y madrugada de ayer, con varios incendios en edificios y estructuras alrededor del parque frente de la Casa Blanca: el Servicio Secreto y policía municipal salvaguardaron el perímetro de la sede presidencial y finalmente emplearon gas lacrimógeno y estallidos de luz y sonido para despejar la zona. Por primera vez en la memoria, la Casa Blanca se quedó en la oscuridad al apagar todas las luces de la parte que da a las rejas principales en la Avenida Pennsylvania, y el presidente mantuvo silencio ante el público.

Mientras, circulan palabras de hace más de medio siglo que otra vez suenan contemporáneas, como las de reverendo Martín Luther King, quien afirmó: "los disturbios son el lenguaje de los no escuchados" y que en 1967 explicó que "los veranos de disturbios de nuestra nación son causados por los inviernos de demora de nuestra nación. Y, mientras Estados Unidos posterga la justicia, estamos en la posición de tener estas recurrencias de violencia y disturbios una y otra vez. La justicia social y el progreso son los garantes absolutos de la prevención de disturbios".

Más de 5 mil 600 personas han sido arrestadas por todo el país desde que estallaron las protestas, según un conteo de la agencia Ap, con Nueva York y Los Ángeles con las cifras más altas.

Por David Brooks

Corresponsal

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Lunes, 01 Junio 2020 06:21

Blues

Elementos de la Guardia Nacional estadunidense vigilan en el distrito Fairfax, área de Los Ángeles donde estallaron disturbios el sábado, en respuesta a la muerte de George Floyd durante un arresto policiaco en Minnesota. Foto Afp

El grito colectivo de furia que estalló en las calles de decenas de ciudades de Estados Unidos en la última semana proviene de lo más hondo y antiguo de la historia de este país, y es una expresión contemporánea, con tintes del blues, de la acumulación de injusticias violentas que son parte integral del american way of life.

Las escenas de violencia en las calles y los saqueos mostrados por los medios estos días suelen ocultar el crimen real: la violencia racista oficial sistémica contra minorías (los afroestadunidenses son víctimas de balas policiacas dos veces más que los blancos) e inmigrantes en el país más encarcelado del planeta, el saqueo económico "legal" donde sólo en 10 semanas de pandemia –mientras más de 40 millones perdieron su empleo– unos cuantos multimillonarios compartieron ganancias de más de 400 mil millones de dólares, y en el país más rico del mundo, uno de cuatro niños podrían padecer hambre este año, entre otros delitos.

Todo esto ha quedado al descubierto con los resultados del manejo político criminal de la pandemia (más de 80 mil de los 100 mil muertos podrían haberse salvado) y la crisis económica que afecta de manera desproporcionada a afroestadunidenses, latinos y pobres. Las condiciones socioeconómicas y el resultado de cuatro décadas de neoliberalismo está matando a muchos miles más de afroestadunidenses y latinos que la policía, y asfixiando la vida de millones de trabajadores de todas las razas.

El reverendo Martin Luther King concluyó que no se podía hablar de racismo sin hablar de la injusticia económica y el fin de políticas imperiales (como la guerra de Vietnam en ese tiempo), algo que sigue vigente más de 50 años después.

En los años 60 con revueltas en los guetos de varias ciudades, King comentó que le habían solicitado hacer un llamado contra los actos violentos de los manifestantes y respondió que "sabía que nunca más podría alzar mi voz contra la violencia de los oprimidos en los guetos sin antes haber hablado claramente sobre el mayor provedor de la violencia en el mundo actual: mi propio gobierno".

"Creo que estamos atestiguando Estados Unidos como un experimento social fallido", comentó el intelectual afroestadunidense Cornel West, profesor de filosofía en Princeton y Harvard, hace un par de días. "Doy gracias a Dios de que la gente esté en las calles. Imagínate que este tipo de linchamiento ocurriera (en referencia al asesinato de George Floyd en Minneapolis que detonó esta ola de protestas) y que la gente se quedara indiferente."

Opinó que "el sistema no puede reformarse a sí mismo", y que ahora Estados Unidos está entre "un matón neofascista en la Casa Blanca" y "una ala neoliberal del Partido Demócrata". Ante ello, los pobres y los trabajadores negros, morenos, rojos, amarillos, de todo color, son los excluidos y se sienten totalmente sin poder, sin ayuda, sin esperanza, entonces ves rebelión”.

West subrayó que se requiere de "una revolución no violenta" para lograr una democracia plena en todos los sentidos. "Si no logramos eso, vamos a ver más explosiones violentas".

"Estoy infernalmente furioso. Me desperté esta mañana para ver el mundo arder, porque estoy cansado de ver morir a hombres negros. Él, de manera casual, puso su rodilla sobre el cuello de un ser humano por nueve minutos y murió como una zebra en las mandíbulas de un león", comentó el rapero y productor músico Killer Mike en Atlanta. “Es por eso que los jóvenes están incendiando esto… no saben qué más hacer. Y es nuestra responsabilidad hacer que esto mejore ahora mismo. No queremos ver un oficial acusado, queremos ver cuatro oficiales enjuiciados y condenados. No queremos ver tiendas Target ardiendo, queremos ver el sistema que establece el racismo sistémico reducido a cenizas” (https://youtu.be/sG0yrng0eY4).

El blues es, entre otras cosas, el canto de desafío ante situaciones catastróficas. Se escucha, en todas sus transformaciones, en las calles de este país esta semana.

https://www.youtube.com/watch?v=H0W7K8tYK-Y

https://www.youtube.com/watch?v=KmLf6I6LMCI

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Nueva York resiste la brutalidad policial disparada por Trump 

Protestan por cuarto día consecutivo contra el racismo 

 “Somos los más pobres y nos matan, no valemos nada” dijo Brianna, hija de inmigrantes. Ella se sumó a las marchas en repudio por el asesinato del afrodescendiente George Floyd.

 

Brianna no va a marchar hoy porque tiene que trabajar doble turno. Me cuenta que su familia es del Caribe y que sus padres son inmigrantes, pero ella nació acá, en Nueva York. Es su último día en Starbucks porque hay una ola de despidos a raíz de la crisis económica que desencadenó el brote de coronavirus. Todo está unido, es imposible disolver el efecto dominó. Le pregunto qué siente. Está enojada, la desigualdad se percibe en todo. En los cheques de estímulo que no llegan a los inmigrantes, en los trabajadores racializados, como su padre, que quedaron en la calle. “Somos los más pobres y nos matan, no valemos nada”.

Es el cuarto día consecutivo de protestas esparcidas a lo largo de Nueva York. La ironía es que el movimiento que denuncia el racismo estructural y, en particular, la violencia policial, fue coronado con una policía aún más violenta. El sábado, las diversas manifestaciones terminaron en golpizas, balas de goma a los ojos, policía montada y patrulleros pasando, literalmente, por encima a ciudadanos. Las autoridades no parecieron coincidir con esta lectura, al menos en principio. El alcalde de la ciudad de Nueva York, Bill De Blasio, dijo en conferencia de prensa luego de las revueltas del sábado, que no iba a echarle la culpa a los oficiales que estaban “intentando lidiar con una situación imposible”.

El país está literalmente en llamas, durante el sábado las protestas acompañadas de saqueos y patrulleros incendiados se multiplicaron por las principales ciudades de Estados Unidos, dando continuidad a las movilizaciones que se habían iniciado en Minneapolis el martes pasado, como reacción al asesinato del afroamericano George Floyd a manos de Derek Chauvin efectivo de la policía, el día anterior.

“¿Cómo deletreamos racista? P-O-L-I-C-Í-A” repite en una voz gutural la masa de manifestantes en Nueva York. Solo se ven los ojos de las personas por los tapabocas y están encendidos. Es que recordemos que esta ciudad fue el epicentro mundial del coronavirus, y, si bien esta amenaza ha pasado a un segundo plano, no es un elemento menor. La tasa de mortalidad del virus en personas negras y latinas duplicó a la de los blancos, lo cual hizo evidente la desigualdad estructural que arroja constantemente a estas poblaciones a los márgenes. Eso también es violencia.

En Manhattan la movilización del domingo comenzó pacífica, en parte porque ha habido incidentes que terminaron con cientos ciudadanos heridos y 345 detenidos, la noche anterior. La reunión tuvo lugar en Bryant Park, frente a una de las entradas de la Biblioteca Pública de Nueva York y comenzó a bajar por la quinta avenida hacia el sur. “Sin justicia no hay paz” se escucha en una voz grave, pesada.

Los drones nos sobrevuelan, detrás de nosotros, una decena de policías. La marcha se multiplica cuadra a cuadra, de los comercios abiertos y los edificios salen con celulares en alto algunas personas, a sumarse por unos segundos. El ajetreo me detiene frente a un edificio lujoso de departamentos sobre la calle 33, cruzo miradas con el guardia de seguridad, afroamericano, que ha salido de su posición. “No estoy marchando porque estoy trabajando, pero sería uno de ustedes si no”, me dice.

Seguimos avanzando hacia donde comenzamos, la marcha ha hecho una rotonda, ensanchándose, sumando gente a cada segundo. Se respeta el distanciamiento social y cada un par de cuadras el paso se detiene pidiendo que nos pongamos de rodillas. “Sin justicia no hay paz”, decimos.

Tamu es afrodescendiente, nació en Luisiana. “Es importante la unidad en un momento como este”. Es la primera marcha a la que puede asistir, porque hasta ahora su trabajo no se lo permitió, “sentís la discriminación, la sentís todo el tiempo, la siento cuando salgo a correr y las mujeres blancas se alejan, es el color de mi piel, es mi ropa. Tenemos que presentarnos de cierto modo para no resultar amenazantes y protegernos, y eso nos lleva a la sumisión”. En cuanto la despido, una chica blanca para su auto en una de las calles transversales. Se baja y alza un cartel “si no ves el problema, sos parte de él”. La marcha aplaude.

El que no ve que es parte del problema, desde ya, es Donald Trump. Sus declaraciones en Twitter a lo largo de estos días han demostrado que su administración no tiene ninguna intención de reconocer el reclamo, sino ensanchar el pecho en un falso heroísmo, jactándose del accionar policial y de la guardia nacional. Hace horas, además, afirmó que declarará a ANTIFA como organización terrorista. ANTIFA (abreviación para antifascista), es el nombre que se usa para designar a un grupo amorfo, y muchas veces atomizado, de izquierda que apoya a poblaciones oprimidas. No solo no es una organización centralizada, sino que sería inconstitucional proscribir la actividad de una agrupación basado en ideología.

 A Trump no le importa no estar amparado por una figura legal para declarar terrorista a ANTIFA. Hay una intencionalidad clara del discurso político en encontrar un enemigo interno, ubicarlo entre el pueblo y sus protestas. Y en los medios nunca faltan periodistas defendiendo paredes, condenando la violencia de una población violentada, que pide justicia con urgencia.

Mientras escribo en mi casa en la calle 30, al Este de la ciudad de Manhattan, se escuchan los gritos de los manifestantes, a quienes tuve que abandonar. A las 7 de la tarde se suman a las voces del pueblo en movimiento los aplausos diarios reconociendo el esfuerzo de los trabajadores esenciales del estado de Nueva York, que en un 75 por ciento son personas de color. Una vez más, es imposible separar una cosa de la otra. “El silencio blanco es violencia” es otro de los cánticos que siempre vuelve al desolador “no puedo respirar”, la última frase pronunciada por George Floyd en vida.

Por Malén Denis 

Desde Nueva York


Nueva jornada de manifestaciones en todo el país

Estados Unidos: la protesta no cede y se impone el toque de queda en 40 ciudades 

 

Las mayores movilizaciones se registraron en los estados de Minnesota, Nueva York, Washington y Florida en repudio por la brutalidad policial. 

Al menos unas 40 ciudades de Estados Unidos impusieron este domingo toques de queda en respuesta a las jornadas de protesta que se replican en todo el país por la muerte del afroamericano George Floyd cuando estaba siendo detenido por agentes de la Policía de Mineápolis. Así, el toque de queda rige en Miami, Orlando, Atlanta, Chicago, Detroit, Kansas, Cleveland, Seattle, Philadelfia, Portland o Dallas, entre otros. Horas antes, la Guardia Nacional de Estados Unidos confirmó la movilización de 5 mil efectivos en 15 estados y el distrito de Columbia, donde se encuentra la capital, Washington D.C., para contener los disturbios derivados de las protestas por la muerte de Floyd. 

La muerte de Floyd se ha convertido en el último símbolo de la violencia policial contra los ciudadanos negros y provocó la mayor ola de protestas de los últimos años en Estados Unidos.  El domingo, las mayores movilizaciones se registraron en los estados de Minnesota, Nueva York, Washington y Florida. Hasta el momento se reportaron dos muertes vinculadas a las protestas que se iniciaron el miércoles: una ese mismo día en Minneapolis, y la segunda, el viernes en Detroit.

En el estado de Minnesota, epicentro de las manifestaciones, una nueva manifestación tuvo lugar por la tarde en Saint Paul, ciudad lindera a Minneapolis, frente al Congreso local, desafiando el toque de queda vigente. Alrededor del Capitolio estatal se desplegó un importante contingente de efectivos policiales para contener a los manifestantes. En tanto, un conductor embistió con un camión cisterna a una multitudinaria manifestación en Minneapolis, aunque milagrosamente no se registraron heridos. 

Miles de personas avanzaban por la autopista I-35W, que estaba cortada al tráfico, cuando el camión cisterna arremetió a gran velocidad contra los manifestantes. "El conductor resultó herido y fue trasladado a un hospital con lesiones leves. Está detenido. No parece que ningún manifestante haya sido atropellado por el camión", informó el Departamento de Seguridad Pública de Minesota. La policía aprovechó la ocasión para dispersar la multitudinaria protesta, que según definió el mismo Departamento de Seguridad Pública era "pacífica". Los agentes rociaron con gases lacrimógenos con el objetivo de despejar la autopista.

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Protestas en Nueva York contra el racismo. Foto: The New York Times

Una treintena de ciudades del país, desde Los Ángeles a Chicago, pasando por Cleveland, Washington DC y Nueva York, están siendo escenario de protestas por la muerte de George Floyd, un hombre negro, que murió a manos de la policía el pasado lunes en Mineápolis.

En esa localidad, centenares de personas se congregaron minutos antes de que empezara el toque de queda nocturno decretado por las autoridades a partir de las 20:00 hora local, en la zona del Quinto Distrito, donde el viernes una sucursal bancaria y una comisaría fueron incendiados.

Las escenas de coches policiales incendiados, carreteras bloqueadas, ventanas rotas y el lanzamiento de cócteles molotov se repitieron en distintos puntos de EEUU, donde la policía empleó gases lacrimógenos y balas de goma contra los manifestantes.

En Filadelfia, los participantes en las concentraciones destruyeron un vehículo de la policía e hicieron pintadas e intentaron arrancar la estatua del exalcalde Frank Rizzo en el centro de la ciudad. Rizzo, fallecido en 1991, fue comisionado policial.

Entretanto, en lugares como Chicago y Los Ángeles, los manifestantes se enfrentaron a la policía, que disparó balas de goma contra ellos. El Departamento de Seguridad Pública de Pittsburgh, en el estado de Pensilvania, señaló en Twitter que varios oficiales de policía había resultado heridos durante los disturbios en esta localidad, mientras que tres periodistas habían sufrido lesiones o habían sido atacados por los participantes en las protestas.

Miles de personas protestaron por tercer día consecutivo en Nueva York, al tiempo que las autoridades anunciaron la detención de dos hermanas acusadas de lanzar el viernes un cóctel molotov a la policía. En Washington DC, cientos de personas se congregaron en las inmediaciones de la Casa Blanca, y hubo escaramuzas con el Servicio Secreto, encargado de la seguridad en la mansión presidencial, después de que derribaran una valla.

En la costa oeste, el Departamento de Policía de Seattle informó en un comunicado de que "tras horas de protestas pacíficas, la multitud se volvió violenta y agresiva, y comenzó a tirar botellas contra los oficiales". Como resultado de esos altercados varios manifestantes y agentes han resultado heridos, indicó la policía. El centro de Miami (Florida) fue testigo de una protesta de dos millares de personas, como parte de una convocatoria de organizaciones sociales.

Seis estados -Georgia, Kentucky, Wisconsin, Colorado, Ohio y Utah- se unieron este sábado a Minesota para ordenar la movilización de la Guardia Nacional, un cuerpo de reserva, para hacer frente a los disturbios. Varias ciudades han decretado el toque de queda, como Atlanta, donde el viernes las protestas fueron especialmente violentas.

Medidas similares se han adoptado en Cleveland (Ohio), Pittsburgh (Pensilvania), Los Angeles (Colorado), Louisville (Kentucky), Denver (Colorado) y Milwaukee (Wisconsin).

 

Miles protestan en Nueva York, llegando a los 5 distritos y la Torre Trump

 

Miles de manifestantes que protestaban por la muerte de George Floyd salieron a las calles de la ciudad de Nueva York por tercer día el sábado, bloquearon el tráfico, prendieron fuego a los vehículos de la policía y se pelearon con oficiales en marchas simultáneas que arrasaron los cinco condados y se detuvieron brevemente fuera de Trump Torre en el centro de Manhattan.

Durante gran parte de la tarde, hasta bien entrada la noche, multitudes de manifestantes con carteles y cánticos se abrieron paso a través de Harlem, East Village, Times Square, Columbus Circle, Jackson Heights en Queens, la sección Flatbush de Brooklyn y partes del Bronx y Staten Island, que a veces parece moverse de forma independiente, pero en otros momentos parece que se separa, se une y vuelve a astillarse de una manera que pone a prueba la capacidad de la policía para mantener el control.

La mayoría de las acciones fueron pacíficas, con manifestantes saludando a la policía con salvia en llamas o gritando el nombre del Sr. Floyd para llorar su muerte el lunes pasado a manos de un oficial de policía de Minneapolis. "No estoy aquí para pelear con alguien", dijo Eldon Gillet, de 40 años, que estaba en las calles de Brooklyn. "Estoy aquí para luchar contra un sistema".

Pero las protestas se volvieron violentas a intervalos cuando la gente volcó los botes de basura, rompió los escaparates de las tiendas, prendió fuego a los autos de la policía y arrojó botellas y otros escombros a la multitud de oficiales.

Al anochecer, hubo docenas de arrestos, incluidos al menos siete fuera de la Torre Trump, donde varios manifestantes rechazaron las órdenes oficiales de salir de la Quinta Avenida y dirigirse a las aceras. "¡No hay aceras!" los manifestantes gritaron allí. “Esta es una protesta. Pertenecemos a las calles ".

Uno de los momentos más tensos del día, capturado en un video que rápidamente se volvió viral, llegó en Flatbush Avenue en Park Slope, Brooklyn, donde los policías en un SUV fueron bloqueados por una multitud de manifestantes que llevaban una barricada de metal amarillo.

Cuando otros manifestantes arrojaron el vehículo, y un segundo SUV de la policía, con objetos de la calle, los autos repentinamente se lanzaron hacia la multitud. No estaba claro de inmediato si alguien resultó herido, y un portavoz de la policía dijo el sábado por la noche que el departamento no tenía comentarios sobre el video.

El alcalde Bill de Blasio, en una conferencia de prensa el sábado por la noche, dijo que no iba a culpar a los oficiales "que estaban tratando de lidiar con una situación absolutamente imposible".

"La gente que estaba convergiendo en ese auto policial hizo lo incorrecto para empezar y crearon una situación insostenible", dijo el alcalde. “Desearía que los oficiales encontraran un enfoque diferente, pero comencemos por el principio. Los manifestantes en ese video hicieron lo incorrecto para rodear el auto de la policía, punto ".

Las protestas de Nueva York fueron parte de una creciente ola de manifestaciones, marchas y enfrentamientos con la policía de costa a costa, con la Guardia Nacional desplegada en varios estados y toques de queda impuestos en ciudades como Minneapolis, Chicago, Los Ángeles y Atlanta. Pero el Sr. de Blasio dijo que no emitiría un toque de queda, citando la efectividad del departamento de policía y lo que calificó como un pequeño número de protestas por una ciudad de 8 millones de personas.

Durante la mayor parte de la noche, Brooklyn fue el centro de la violencia. En Bedford Avenue en Flatbush alrededor de las 5:30 p.m., un gran grupo de manifestantes se enfrentó a la policía en una serie de melees callejeros que empujaban y tiraban. Los oficiales respondieron con billy clubs y gas pimienta. Un helicóptero policial voló bajo sobre la multitud, golpeando a las personas con ráfagas de viento.

 

Trump amenaza a los manifestantes de la Casa Blanca con 'perros viciosos' y 'armas siniestras'

 

Un día después de afirmar que no tenía la intención de sugerir que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley deberían disparar a las personas que formaron parte de los disturbios en Minnesota, el presidente Trump dijo el sábado que el Servicio Secreto había estado preparado para atrapar a los "perros más viciosos" en los manifestantes afuera Las puertas de la Casa Blanca el viernes por la noche.

Esos comentarios fueron los primeros de varios de los que hizo Trump a lo largo del día que se desviaron violentamente en tono y contenido, desde amenazas de violencia contra los manifestantes fuera de la Casa Blanca en la mañana hasta sonar notas de simpatía por el dolor causado por el "horror" de brutalidad policial por la tarde a una serie de mensajes vespertinos en Twitter, incluido uno que defiende a la policía en la ciudad de Nueva York.

Y llegaron cuando el presidente enfrentaba tres crisis simultáneas: el creciente número de muertos por la pandemia de coronavirus, las consecuencias económicas de las medidas tomadas para controlarlo y la violencia y los disturbios que se desarrollan en varias ciudades de los Estados Unidos.

"Gran trabajo anoche en la Casa Blanca por parte de los Estados Unidos @SecretService ", tuiteó Trump en una serie de cuatro publicaciones el sábado por la mañana. “No solo eran totalmente profesionales, sino muy geniales. Estaba dentro, observaba cada movimiento, y no podría haberme sentido más seguro ”.

Continuó que el Servicio Secreto había permitido a los manifestantes "gritar y despotricar tanto como quisieran" y solo actuó cuando "alguien se puso demasiado juguetón o fuera de lugar".

"La línea del frente fue reemplazada por agentes nuevos, como la magia", agregó. “Gran multitud, organizada profesionalmente, pero nadie estuvo cerca de romper la valla. Si lo hubieran hecho, habrían sido recibidos con los perros más viciosos y las armas más siniestras que he visto. Fue entonces cuando la gente habría sido muy lastimada, al menos ".

Trump afirmó que los agentes del Servicio Secreto le habían dicho que estaban clamando por involucrarse con los manifestantes. "Ponemos a los jóvenes en primera línea, señor, les encanta y buenas prácticas", dijo que le habían dicho.

También pareció invitar a sus propios partidarios a reunirse afuera de la Casa Blanca el sábado para contrarrestar a los manifestantes, a pesar de la prohibición de las reuniones de más de 10 personas en Washington en medio de la pandemia de coronavirus.

"Esta noche, entiendo, ¿es NOCHE MAGA EN LA CASA BLANCA?" tuiteó, usando el acrónimo de su primer eslogan de campaña, "Make America Great Again". E intentó describir a los manifestantes como agitadores reclutados en lugar de personas que se reunían orgánicamente para hacer una declaración.

Afuera de la Casa Blanca el sábado por la noche, los manifestantes pasaron horas en enfrentamientos con la policía, arrancando barricadas y lanzando proyectiles y recibiendo gases lacrimógenos y balas de goma. Algunos edificios cercanos fueron destruidos y los vehículos fueron incendiados. No había señales de que los partidarios de Trump hubieran resultado en cantidades significativas.

 

Decenas de miles en las calles de Estados Unidos la noche del sábado

 

Decenas de miles de personas estaban en las calles de los Estados Unidos el sábado por la noche, mientras las manifestaciones se extendían de costa a costa en un paroxismo nacional de ira que vio incendiar edificios, saquearon negocios y una respuesta agresiva de las autoridades.

Las protestas han tenido lugar en al menos 48 ciudades y han llegado a las puertas de la Casa Blanca en los días posteriores a la muerte del Sr. Floyd en Minneapolis. La imposición de toques de queda por los alcaldes parecía estar más extendida el sábado que en cualquier otro momento desde el asesinato de Martin Luther King Jr. en 1968.

En Indianápolis, una persona murió y otras tres resultaron heridas cuando un hombre armado disparó contra una protesta, dijo la policía .

En Chicago, los manifestantes se pelearon con la policía el sábado por la tarde, quemaron al menos una bandera y marcharon hacia el Trump International Hotel and Tower antes de dispersarse. Alrededor de 3.000 personas participaron en las protestas, según informes de noticias locales. Algunos vehículos policiales destrozados y dejaron edificios pintados con spray a su paso.

En Los Ángeles, el alcalde Eric M. Garcetti emitió un toque de queda, un día después de que la policía hizo más de 500 arrestos. La policía utilizó porras y balas de goma para dispersar a las multitudes y el gobernador Gavin Newsom activó la Guardia Nacional.

En San Francisco, el alcalde London Breed implementó un toque de queda cuando los manifestantes llegaron a su casa para protestar.

En el condado de Miami-Dade, Florida, el alcalde Carlos Giménez ordenó un toque de queda en todo el condado a partir de las 11 de la noche después de que al menos un automóvil de la policía se incendió cerca de la sede del Departamento de Policía de Miami. El gas lacrimógeno también se utilizó para dispersar a las multitudes el sábado por la noche en Jacksonville y Orlando.

En Washington, la Guardia Nacional se desplegó frente a la Casa Blanca, donde las multitudes que cantaban se enfrentaron con el Servicio Secreto y atacaron a un reportero de Fox New. Se iniciaron incendios en el parque Lafayette, a pocos pasos de la Casa Blanca.

En Filadelfia, al menos 13 policías resultaron heridos cuando los manifestantes comenzaron a incendiar y se volvieron violentos.

En la ciudad de Nueva York , miles de manifestantes salieron a las calles por tercer día, reuniéndose en marchas en Harlem, Brooklyn, Queens y fuera de la Torre Trump en el centro de Manhattan. Al final de la tarde, los manifestantes en la sección Flatbush de Brooklyn se enfrentaron a la policía en una serie de melees callejeros, arrojando botellas vacías y escombros a los agentes que respondieron con garrotes y gas pimienta. Un video mostraba un auto de la policía chocando contra una multitud.

En Richmond, Virginia, dos agentes de policía en el Capitolio del Estado fueron hospitalizados con heridas en las piernas después de ser golpeados por un bate de béisbol y una botella de cerveza, informó The Richmond Times-Dispatch . Anteriormente, la policía disparó gases lacrimógenos contra los manifestantes, algunos de los cuales lanzaron fuegos artificiales y rompieron ventanas.

30 mayo 2020

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Trump amenaza con mano dura en respuesta a los disturbios de Mineápolis

El presidente estadounidense acusa al alcalde de Mineápolis de debilidad tras el incendio de instalaciones policiales de la ciudad, y anuncia que mandará al ejército si continúan los disturbios.  

 

“No puedo quedarme atrás y observar cómo le pasa esto a una gran ciudad estadounidense como Mineápolis. Una falta total de liderazgo. O Jacob Frey, el muy débil alcalde de la izquierda radical, se hace cargo y controla la ciudad, o mandaré a la Guardia Nacional y arreglaré yo el asunto”, alertaba Donald Trump en la madrugada del viernes en su cuenta de Twitter.

“No puedo quedarme atrás y observar cómo le pasa esto a una gran ciudad estadounidense como Mineápolis. Una falta total de liderazgo. O Jacob Frey, el muy débil alcalde de la izquierda radical, se hace cargo y controla la ciudad, o mandaré a la Guardia Nacional y arreglaré yo el asunto”, alertaba Donald Trump en la madrugada del viernes en su cuenta de Twitter.

El presidente se manifestaba de esta forma horas después de que la imagen de una comisaría de la ciudad totalmente en llamas recorriera las redes sociales dando constancia de la brecha permanente entre la población afroestadounidense y las fuerzas policiales, reabierta contundentemente tras la muerte el pasado lunes de George Floyd, el hombre negro de 46 años que fue retenido por el policía Derek Chauvin durante nueve minutos con una rodilla apretando su cuello, hasta que perdió el conocimiento y murió. 

Tanto el agente, como los tres policías que le acompañaban y que no intervinieron para evitar la muerte de Floyd han sido despedidos pero están en libertad. Ayer jueves se supo que Chauvin, un policía blanco con casi dos décadas de carrera, acumula una docena de quejas por sus actuaciones. Además, según publica el New York Times, disparó en dos ocasiones su arma, la primera en 2006, cuando perseguía junto a otros agentes al presunto autor de un apuñalamiento, que resultó muerto, y la segunda, en 2008, contra un hombre que habría agredido a su pareja. Lejos de ser sancionado, Chauvin contaba con varios reconocimientos por su labor como policía.

La hermana de George, Brigitte Floyd anunció el miércoles que la denuncia por asesinato afectará a los cuatro agentes implicados. La víctima fue inmovilizada y esposada por haber presuntamente intentado pagar en un negocio con un billete de 20 dólares falso. El dueño de la tienda que llamó a la policía mostró su arrepentimiento por haber denunciado y se ha ofrecido a pagar el entierro de Floyd. 

La amenaza del presidente estadounidense, revestida de crítica a Frey, alcalde demócrata de la ciudad que ha mostrado su indignación ante el hecho de que no se haya detenido a los agentes, y que ha mostrado su comprensión ante la indignación de los manifestantes, llega tras tres noches de disturbios, que se han extendido por numerosas ciudades.  El mandatario estadounidense, que ha acusado en su tuit a los manifestantes de faltar al honor del afroamericano asesinado, continuaba su intervención en Twitter con  un mensaje inquietante “when the looting starts, the shooting starts” (cuando empiezan los saqueos empiezan los disparos). Hasta ahora, las manifestaciones han sido reprimidas con balas de gomas y gases lacrimógenos. 

El incendio y saqueo de la estación de policía durante la noche de ayer, pone de manifiesto la rabia que la población afroamericana siente hacia unas fuerzas de seguridad que acaban con su vida impunemente. Ya en las horas que siguieron a la viralización del vídeo en el que, a plena luz del día y ante la pasividad de los compañeros de Chauvin, se produce el homicidio, coches patrulla fueron destrozados e incendiados. 

Si bien Mineápolis ha sido el principal foco de los disturbios, con un primer despliegue de la Guardia Nacional ordenada por el gobernador Tim Walz, tras la petición de ayuda del alcalde, las protestas se han extendido por el país y cientos de personas salieron a las calles en California, Chicago, Memphis. Nueva York, Oakland, Ohio y Colorado, según reportan medios del país.

Al grito de “No puedo respirar”, súplica que Floyd repitió varias veces mientras el agente Chauvi apretaba su rodilla contra el cuello del afroamericano, los disturbios han ido intensificándose en los últimos días, obteniendo la represión como respuesta. Tanto el alcalde como el abogado de la familia Floyd,Benjamin Crump, han llamado a la calma, y a la pacificación de las protestas. “No podemos caer al nivel de nuestros opresores y ponernos en peligro los unos a los otros cuando respondemos a la urgencia necesaria de alzar nuestras voces unidas y en ira. El saqueo y la violencia nos distrae de la fuerza de nuestra voz colectiva”, manifestaba el letrado en un comunicado hecho público ayer.

La muerte de Floyd y la impunidad de sus responsables se suma a una larga historia de violencia policial sin coste para sus autores. Las movilizaciones tras los hechos del lunes recuerdan a las que en 2014 sucedieron a los asesinatos por parte de la policía de Michael Brown y Eric Garner, en Ferguson, que dieron gran visibilidad al movimiento Black Lives Matter.

Los disturbios se suceden en plena crisis del covid-19, que han puesto en relieve una vez más la persistente desigualdad racial en el país, tras más de medio siglo de la aprobación de la Ley de Derechos Civiles que acababa formalmente con la discriminación por causas raciales. Los afroestadounidenses suponen una proporción de las víctimas del virus muy superior a la que les correspondería dada la dimensión de esta población.

Al mismo tiempo, las consecuencias económicas y laborales de la crisis sanitaria se están cebando con las capas de la sociedad más precarizadas, entra las que se encuentran millones de trabajadores negros. Para la investigadora y activista Keeanga-Yamahtta Taylor, autora de From#Blacklivesmatter to Black Liberation. Las protestas deben entenderse en el trasfondo de la crisis del covid. 

Los disturbios se suceden en plena crisis del covid-19, que han puesto en relieve una vez más la persistente desigualdad racial en el país, tras más de medio siglo de la aprobación de la Ley de Derechos Civiles que acababa formalmente con la discriminación por causas raciales. Los afroestadounidenses suponen una proporción de las víctimas del virus muy superior a la que les correspondería dada la dimensión de esta población.

Al mismo tiempo, las consecuencias económicas y laborales de la crisis sanitaria se están cebando con las capas de la sociedad más precarizadas, entra las que se encuentran millones de trabajadores negros. Para la investigadora y activista Keeanga-Yamahtta Taylor, autora de From#Blacklivesmatter to Black Liberation. Las protestas deben entenderse en el trasfondo de la crisis del covid. 

Redacción El Salto

29 may 2020 09:20


La Guardia Nacional entra en Minneapolis tras declararse estado de emergencia

 

El gobernador de Minnesota, Tim Walz, ha enviado a Minneapolis a la Guardia Nacional luego de que el alcalde de la ciudad, Jacob Frey, declarase estado de emergencia local. El despliegue tiene como objetivo restaurar el orden luego de varias noches de violentas protestas, provocadas por la muerte de un afroamericano a manos de un policía.

Las manifestaciones arrasaron con varias cuadras del vecindario Longfellow, luego de que los enfrentamientos se extendieran por toda la ciudad en dos noches consecutivas de protestas violentas. Los participantes empezaron a arrojar piedras y botellas y las fuerzas de seguridad respondieron con gases lacrimógenos para dispersar a la multitud.

​El detonante fue la muerte de George Floyd, quien, durante un arresto ocurrido el 25 de mayo, fue asfixiado por un agente de policía que mantuvo su rodilla sobre su cuello por casi ocho minutos. La víctima falleció en el hospital poco después. En un vídeo grabado por un transeúnte, se puede escuchar a Floyd diciendo que no podía respirar hasta que lentamente deja de hablar y de moverse.

Las autoridades estiman que las protestas continuarán por los próximos días. Algunas tiendas de Minneapolis y sus suburbios han cerrado o reducido su horario de trabajo por temor a nuevos enfrentamientos. El sistema de tren ligero de la ciudad cerró sus puertas y se planea suspender todo el servicio de autobuses.

El ayudante general de la Guardia Nacional trabajará con las agencias del gobierno local para proporcionar personal, equipo y las instalaciones necesarias para responder y recuperarse de esta emergencia. Además, la Patrulla del Estado de Minnesota proporcionará 200 soldados. Los helicópteros de la Patrulla y otros aviones también estarán disponibles para ayudar a los agentes del orden en tierra.

Por su parte, Jacob Frey, alcalde de Minneapolis, y la jefa de policía local, Medaria Arradondo, prometieron trabajar con los líderes de la comunidad local con la esperanza de pacificar las protestas. No obstante, Frey declaró una emergencia local de hasta 72 horas.

"Si sientes esa tristeza, esa ira, no solo es comprensible, es correcto. Es un reflejo de la verdad que nuestra comunidad negra ha vivido. Debemos creer que podemos ser mejores de lo que hemos sido", dijo Frey durante una conferencia de prensa al respecto.

Por su parte, el gobernador, Tim Walz, declaró que "la muerte de George Floyd debería conducir a la justicia y al cambio sistémico, no más muerte y destrucción".

"Es hora de reconstruir. Reconstruir la ciudad, reconstruir nuestro sistema de justicia y reconstruir la relación entre las fuerzas del orden y aquellos a quienes se les debe proteger", declaró Walz en un comunicado.

La vicepresidenta del Consejo de la Ciudad, Andrea Jenkins, reiteró los llamados para que la gente protestara pacíficamente, señalando que muchas de las estructuras que fueron incendiadas en los disturbios de la noche anterior cumplen funciones vitales durante una pandemia, vendiendo comida y llenando recetas, por ejemplo.

"Necesitamos paz y tranquilidad en nuestras calles y ruego por esa calma", señaló Jenkins.

Sputnik

23:17 GMT 28.05.2020(actualizada a las 04:18 GMT 29.05.2020) URL corto

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https://www.lapatria.com/nacional/asesinatos-de-lideres-sociales-reflejan-deterioro-en-colombia-451188

La disputa por el control de la tierra y del territorio rural no cesa en Colombia: posicionamiento de viejos y nuevos actores armados, narcotráfico, minería ilegal, y con ello el despojo de tierra, el desplazamiento de sus pobladores, el asesinato sistemático de liderazgos sociales. Estos y otros son los factores de un virus que de vieja data y con renovada potencia afecta a esta parte de nuestro país.

 

Según la organización de derechos humanos Indepaz, en Colombia se reportan 95 líderes y lideresas asesinados desde enero hasta los primeros días de mayo. Esta situación tiene un agravante y es que desde el inicio de la peste por covid-19 los liderazgos sociales blanco de sicariato suman 32, de ellos 19 en medio de la medida del confinamiento obligatorio en todo el país e iniciado el 23 de marzo.

El combustible del conflicto. Este atentado permanente contra la vida de quienes asumen el liderazgo en sus comunidades tiene especial realce en regiones donde hay sembradas grandes extensiones de hoja de coca, territorios con corredores estratégicos de vital importancia para el narcotráfico ya que le permiten salir a la frontera marítima.

En estos territorios, al mismo tiempo, se disputa el control de la extracción de minerales, así como la implementación de proyectos extractivistas en general. Es decir, la disputa por el control territorial no es casual, ella se ubica dentro de la lógica de un conflicto armado de vieja data que no logró cerrarse con el acuerdo firmado por las Farc y el gobierno nacional, disputa por el territorio que también se inscribe y alimenta con sus flujos financieros la economía nacional y global, del que se benerician los conglomerados financieros criollos e internacionales. Ante ello, la militarización es la única oferta que llega a las comunidades de parte del Estado central. Carburante para la multiplicación de la guerra.

A propósito de esta situación, desdeabajo entrevistó a distintos procesos organizativos que históricamente han sido víctimas del conflicto armado y que en los últimos meses algunos de sus integrantes han sido blanco de ataque nuevamente en esta guerra que parece de nunca acabar. Son las palabras de estas personas las que pueden realizar un diagnóstico ejemplar de las principales problemáticas de la ruralidad colombiana, al mismo tiempo que proponer las soluciones y alternativas que necesita el campo colombiano. Aquí sus palabras:

 

“Enfrentamos una pandemia histórica”
Entrevista a Ernesto Alexander Roa, presidente del Coordinador Nacional Agrario (CNA), organización campesina que se encuentra en 22 departamentos del país.

desdeabajo (da). ¿Cuál es la situación actual del campesinado en medio de la pandemia del covid-19?
Ernesto Alexander Roa (EAR). Los campesinos y campesinas enfrentamos una pandemia histórica con manifestación de exclusión, marginación, persecución y en este sentido la muerte y el despojo, todo ello parte sustancial de la política de un Estado que responde a unas políticas de un sistema capitalista.


Realidad que no ha cambiado en el marco de esta coyuntura mundial, por el contrario se profundiza mucho más. Prolongación de una política pese al papel estratégico que jugamos los campesinos en la lucha por la soberanía y garantía de la alimentación y el cuidado del territorio y de los bienes comunes de la naturaleza.

Por desfortuna el panorama nacional no es tan favorable para quienes habitamos el campo, porque la política neoliberal extractivista se profundiza y con ella la guerra que imponen para Colombia, con la que llega y se prolonga el exterminio del movimiento social, en particular del movimiento campesino que lo consideran un estorbo para el desarrollo de los grandes megaproyectos que aspiran implementar desde actores internacionales. Entonces, en el marco de la pandemia seguimos siendo objeto de persecución, estigmatización, judicialización, amenaza, despojo, tratamiento militar.

da. Las regiones en donde se están presentando los asesinatos de los liderazgos sociales responden a la lógica de un modelo económico y de reagrupación del poder, ¿Cómo valoran esta situación y qué acciones han decidido emprender para el futuro y el autocuidado de la organización?
EAR. Como CNA hemos sido víctimas históricas, solo que hoy esto toma más fuerza. Desde marzo de 2020, hasta lo corrido de mayo, llevamos cerca de 10 compañeros asesinados, incluidos compañeros de la junta nacional de la organización en Putumayo y Cauca, eso sin mencionar los intentos de homicidio acaecidos en distintas regiones como Arauca, en donde el Ejército ha disparado de manera indiscriminada sobre los puntos de Guardia Campesina que realizan un ejercicio de pedagogía sobre la coyuntura que estamos viviendo.

El despliegue de violencia homicida, del despojo y de la amenaza, está focalizada en los territorios donde hay gran concentración de cultivos de hoja de coca. Como CNA hemos dicho que la coca no es una alternativa, nuestra alternativa es la autonomía y soberanía alimentaria; hemos dicho que los territorios campesinos agroalimentarios nacen como una propuesta para frenar, controlar y confrontar de mejor manera los proyectos extractivistas que se vienen implementando en los territorios que van en contravía y en detrimento de la vida digna.


“El gobierno utiliza el covid-19 para solapar la realidad de los territorios”
Entrevista a Olga Lucía Quintero Sierra, integrante de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat).

desdeabajo (da). ¿Cuál es la situación actual en el Catatumbo?
Olga Lucía Quintero Sierra (Olqs). La situación es compleja. Si hablamos desde que se declaró la pandemia, resaltar que no han llegado ayudas humanitarias para las familias que más lo necesitan, ni tampoco hay un sistema de salud adecuado en la región. Pero a esto debemos sumarle la situación de vulneración de los derechos humanos que no ha parado: en lo que va corrido del año han asesinado cuatro líderes en el departamento, tres de ellos en el Catatumbo y uno en Puerto Santander. Así mismo, desde el 11 de marzo se han incrementado las erradicaciones forzadas violentas en las regiones de Sardinata, Zulia y área rural de Cúcuta, y en su marco el 26 de marzo un miembro del Ejército asesinó al joven Alejandro Carvajal, de 20 años, sobrino de una dirigente de Ascamcat que se encontraba en un asentamiento campesino precisamente como un mecanismo de defensa del territorio y para evitar la erradicación forzada.

da. Desde la visión de Ascamcat, ¿cuál es la razón para el asesinato sistemático de liderazgos sociales en el país?
Olqs. Hay mucha coincidencia que en las regiones donde se está erradicando se está asesinando a los liderazgos sociales, los mismos que trabajan fuertemente en los territorios, que hablan de la implementación del Acuerdo de Paz y específicamente apoyan el punto cuatro de solución al problema de las drogas ilícitas, como ha pasado con los líderes de la Marcha Patriótica, del Congreso de los Pueblos y con líderes comunales. El gobierno utiliza el covid-19 para solapar la realidad de lo que pasa en los territorios. También llama mucho la atención que el Ejército haya estado perfilando líderes y periodistas, no conocemos la lista completa, pero aquí el gobierno es el que está en contra de la implementación del Acuerdo de Paz; entonces, nos preguntamos, ¿dónde están las garantías?

“Estos territorios son estratégicos”
Entrevista a Rider Pai Nastacuas, Consejero Mayor de la organización Unidad Indígena del Pueblo Awá (Unipa), ubicada en el departamento de Nariño.

desdeabajo (da). ¿Cuál es la situación actual del pueblo indígena Awá?
Rider Pai Nastacuas (RPN). Como pueblo indígena Awá vemos varias preocupaciones. En el territorio Awá siempre hemos sido víctimas del conflicto armado que vive nuestro país, así mismo en el mes de marzo y mayo hubo asesinatos de indígenas de nuestro pueblo, como también amenazas. Toda esta situación nos preocupa bastante, pues somos un pueblo que su forma de vida cultural, territorial y organizacional tiene la forma de vivir dispersos y de difícil acceso para llegar a los resguardos. Asimismo, somos un pueblo fronterizo que se ubica en regiones muy estratégicas para los actores armados que operan en la región.

Hoy, con la llegada de esta enfermedad que viene amenazando al ser humano a nivel mundial, nos sentimos bastante preocupados porque en las condiciones en las que estamos viviendo es muy difícil atender las poblaciones con medicina. Pero, además, las familias tienen enfermedades presentes históricamente, como el paludismo y la tuberculosis, entonces nos preocupa bastante porque son muchas las necesidades.

da. ¿Cuáles son las principales razones para las amenazas y asesinatos que padecen como pueblo Awá?
RNP. Hemos hecho un balance de toda la situación vivida históricamente y los territorios nuestros son estratégicos, hay muchos intereses por minería ilegal, por la siembra de cultivos de coca. Otras situaciones bastante duras tienen que ver con el trabajo que llevamos como autoridades y guardias para el control territorial en los resguardos. Es así como vemos que la situación nos pone en alto riesgo cuando hacemos parte de la lucha y la resistencia para prevenir, proteger y fortalecer el mismo sistema de gobierno propio.

Desde el 2016 hasta acá tenemos 40 compañeros y compañeras asesinados, en donde hay asesinatos de mayores, autoridades, jóvenes y menores de edad. Lo que miramos es que después del Acuerdo de Paz se han organizado nuevos grupos que realizan un nuevo control territorial. También vemos un cambio de estrategia en la forma de actuar de estos grupos contra las organizaciones de base, sociales o indígenas, pues la forma de actuar es la de matar a nuestros jóvenes y amenazarlos, lo que implica una situación de exterminio del pueblo Awá.

 

“Hemos vivido el conflicto social y armado durante todo el tiempo”

Entrevista a Arnobis Zapata Martínez, vocero nacional de la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca Amapola y Marihuana (Coccam), organización que se encuentra en los departamentos de Antioquia, Córdoba, Caquetá, Putumayo, Nariño, Cauca, Valle del Cauca, Meta, Arauca, Norte de Santander, entre otros.

desdeabajo (da). ¿Cuál es el contexto actual de las regiones en donde se encuentra la Coccam?
Arnobis Zapata Martínez (AZM). El contexto general de estas regiones es que son zonas abandonadas por el Estado, en donde los campesinos han tenido que acudir desde hace mucho tiempo al cultivo de la coca como única forma de subsistencia. En estas zonas se ha vivido el conflicto social y armado durante todo el tiempo, el mismo que se ha incrementado después de la firma del Acuerdo de Paz por nuevos actores –grupos paramilitares, disidencias y otro tipo de grupos que se han venido formando para copar el territorio dejado por las Farc. Además, la única presencia del Estado es a través del Ejército, otro actor armado en los territorios.

da. ¿Cómo van con el acceso, propiedad y restitución de tierras en estas regiones?
AZM. Este tema no tiene avance alguno. A los lugares identificados en el Acuerdo de Paz se les hizo planes de desarrollo con enfoque territorial, pero hasta el momento no hay un desarrollo de esos planes. En cuanto al acceso a la tierra, tampoco hay avances que puedan significar una mención específica, esto sigue en las mismas condiciones que se encontraba antes del Acuerdo de Paz. Con el tema de restitución de tierras, lo que ha habido es un atraso, porque estos grupos armados que han llegado han hecho retroceder los procesos en muchas zonas donde había algún avance.

da. ¿Qué nos puede contar en cuanto a la sustitución de cultivos de coca por parte de las comunidades?
AZM. Vemos un avance en inscripción de las familias al programa de sustitución de cultivos, con un cumplimiento muy grande por parte de las comunidades, pero un incumplimiento enorme por parte del Gobierno, que dejó a un lado sus compromisos. En este momento el programa de sustitución tiene serios retrasos en su implementación en cuanto a temas como los proyectos productivos, lo que genera desespero y pérdida de confianza entre los campesinos.

La erradicación con glifosato se implementó hace mucho tiempo y en ello se gastaron miles y miles de millones de pesos y no funcionó, no lograron absolutamente nada más allá de contaminar el ambiente, de contaminar la tierra. Creemos que la única forma para evitar el cultivo de la coca es a través de los programas de sustitución voluntaria, que ya han demostrado ser una herramienta efectiva para que los campesinos no vuelvan a sembrar. Lo que hay que hacer es transformar las condiciones que los campesinos tienen en los territorios para así cambiar de economía.

da. ¿Cómo evalúan la situación de asesinatos de liderazgos sociales a lo largo de todo el territorio nacional, y cómo se han visto afectados por esta situación en la Coccam?
AZM. El panorama es bastante complicado, más que todo en zonas como Nariño, Putumayo, Catatumbo y Bajo Cauca, que son zonas que siempre han estado en el marco del conflicto. Han matado y están asesinando líderes, incluso aprovechado que los líderes están en sus casas confinados para asesinarlos; en el Putumayo mataron a un compañero de la Coccam, así mismo a dos campesinos los asesinaron en el marco de las erradicaciones forzosas y el enfrentamiento con el Ejército en los territorios.

*Integrante equipo desdeabajo y del colectivo Loma Sur.

 


Recuadro

 

“Estamos ante la continuidad del exterminio”

 

Entrevista a Jhon León, defensor de Derechos Humanos, integrante de la Comisión nacional de búsqueda de personas desaparecidas del Partido Farc.
desdeabajo. ¿Cuál es la situación actual de los excombatientes en proceso de reincorporación?
Jhon León. En los territorios vivimos una gravísima situación humanitaria, ligada a la reincorporación de los firmantes del Acuerdo de Paz, y de lo cual dan testimonio plataformas de Derechos Humanos como Somos Defensores o Indepaz: 95 líderes sociales asesinados en lo corrido del año. A esto se suma el sistemático asesinato de excombatientes: el viernes 8 de mayo se logró identificar otro excombatiente –en proceso de reincorporación– asesinado e incinerado en el municipio de Bello-Antioquia–, y con él en lo corrido de este año son aproximadamente 25 firmantes del Acuerdo asesinados, de una cifra que se acerca casi a los 200 desde la firma del Acuerdo de Paz.
Entonces, estamos ante la continuidad del exterminio, del asesinato sistemático de líderes sociales, defensores de Derechos Humanos, y ante la presencia y reagrupamiento de grupos paramilitares en distintas zonas del país, diría uno bajo la complicidad –o al menos la omisión– del Estado colombiano al no cumplir con las garantías mínimas de seguridad integral en los territorios y, con ello, el incumplimiento de los Acuerdos en materia de seguridad pero, en general, de los Acuerdos de Paz en su conjunto, lo que nos lleva a repetir el ciclo de violencia en los territorios.

 

 

 

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Publicado enEdición Nº268
https://www.lapatria.com/nacional/asesinatos-de-lideres-sociales-reflejan-deterioro-en-colombia-451188

La disputa por el control de la tierra y del territorio rural no cesa en Colombia: posicionamiento de viejos y nuevos actores armados, narcotráfico, minería ilegal, y con ello el despojo de tierra, el desplazamiento de sus pobladores, el asesinato sistemático de liderazgos sociales. Estos y otros son los factores de un virus que de vieja data y con renovada potencia afecta a esta parte de nuestro país.

 

Según la organización de derechos humanos Indepaz, en Colombia se reportan 95 líderes y lideresas asesinados desde enero hasta los primeros días de mayo. Esta situación tiene un agravante y es que desde el inicio de la peste por covid-19 los liderazgos sociales blanco de sicariato suman 32, de ellos 19 en medio de la medida del confinamiento obligatorio en todo el país e iniciado el 23 de marzo.

El combustible del conflicto. Este atentado permanente contra la vida de quienes asumen el liderazgo en sus comunidades tiene especial realce en regiones donde hay sembradas grandes extensiones de hoja de coca, territorios con corredores estratégicos de vital importancia para el narcotráfico ya que le permiten salir a la frontera marítima.

En estos territorios, al mismo tiempo, se disputa el control de la extracción de minerales, así como la implementación de proyectos extractivistas en general. Es decir, la disputa por el control territorial no es casual, ella se ubica dentro de la lógica de un conflicto armado de vieja data que no logró cerrarse con el acuerdo firmado por las Farc y el gobierno nacional, disputa por el territorio que también se inscribe y alimenta con sus flujos financieros la economía nacional y global, del que se benerician los conglomerados financieros criollos e internacionales. Ante ello, la militarización es la única oferta que llega a las comunidades de parte del Estado central. Carburante para la multiplicación de la guerra.

A propósito de esta situación, desdeabajo entrevistó a distintos procesos organizativos que históricamente han sido víctimas del conflicto armado y que en los últimos meses algunos de sus integrantes han sido blanco de ataque nuevamente en esta guerra que parece de nunca acabar. Son las palabras de estas personas las que pueden realizar un diagnóstico ejemplar de las principales problemáticas de la ruralidad colombiana, al mismo tiempo que proponer las soluciones y alternativas que necesita el campo colombiano. Aquí sus palabras:

 

“Enfrentamos una pandemia histórica”
Entrevista a Ernesto Alexander Roa, presidente del Coordinador Nacional Agrario (CNA), organización campesina que se encuentra en 22 departamentos del país.

desdeabajo (da). ¿Cuál es la situación actual del campesinado en medio de la pandemia del covid-19?
Ernesto Alexander Roa (EAR). Los campesinos y campesinas enfrentamos una pandemia histórica con manifestación de exclusión, marginación, persecución y en este sentido la muerte y el despojo, todo ello parte sustancial de la política de un Estado que responde a unas políticas de un sistema capitalista.


Realidad que no ha cambiado en el marco de esta coyuntura mundial, por el contrario se profundiza mucho más. Prolongación de una política pese al papel estratégico que jugamos los campesinos en la lucha por la soberanía y garantía de la alimentación y el cuidado del territorio y de los bienes comunes de la naturaleza.

Por desfortuna el panorama nacional no es tan favorable para quienes habitamos el campo, porque la política neoliberal extractivista se profundiza y con ella la guerra que imponen para Colombia, con la que llega y se prolonga el exterminio del movimiento social, en particular del movimiento campesino que lo consideran un estorbo para el desarrollo de los grandes megaproyectos que aspiran implementar desde actores internacionales. Entonces, en el marco de la pandemia seguimos siendo objeto de persecución, estigmatización, judicialización, amenaza, despojo, tratamiento militar.

da. Las regiones en donde se están presentando los asesinatos de los liderazgos sociales responden a la lógica de un modelo económico y de reagrupación del poder, ¿Cómo valoran esta situación y qué acciones han decidido emprender para el futuro y el autocuidado de la organización?
EAR. Como CNA hemos sido víctimas históricas, solo que hoy esto toma más fuerza. Desde marzo de 2020, hasta lo corrido de mayo, llevamos cerca de 10 compañeros asesinados, incluidos compañeros de la junta nacional de la organización en Putumayo y Cauca, eso sin mencionar los intentos de homicidio acaecidos en distintas regiones como Arauca, en donde el Ejército ha disparado de manera indiscriminada sobre los puntos de Guardia Campesina que realizan un ejercicio de pedagogía sobre la coyuntura que estamos viviendo.

El despliegue de violencia homicida, del despojo y de la amenaza, está focalizada en los territorios donde hay gran concentración de cultivos de hoja de coca. Como CNA hemos dicho que la coca no es una alternativa, nuestra alternativa es la autonomía y soberanía alimentaria; hemos dicho que los territorios campesinos agroalimentarios nacen como una propuesta para frenar, controlar y confrontar de mejor manera los proyectos extractivistas que se vienen implementando en los territorios que van en contravía y en detrimento de la vida digna.


“El gobierno utiliza el covid-19 para solapar la realidad de los territorios”
Entrevista a Olga Lucía Quintero Sierra, integrante de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat).

desdeabajo (da). ¿Cuál es la situación actual en el Catatumbo?
Olga Lucía Quintero Sierra (Olqs). La situación es compleja. Si hablamos desde que se declaró la pandemia, resaltar que no han llegado ayudas humanitarias para las familias que más lo necesitan, ni tampoco hay un sistema de salud adecuado en la región. Pero a esto debemos sumarle la situación de vulneración de los derechos humanos que no ha parado: en lo que va corrido del año han asesinado cuatro líderes en el departamento, tres de ellos en el Catatumbo y uno en Puerto Santander. Así mismo, desde el 11 de marzo se han incrementado las erradicaciones forzadas violentas en las regiones de Sardinata, Zulia y área rural de Cúcuta, y en su marco el 26 de marzo un miembro del Ejército asesinó al joven Alejandro Carvajal, de 20 años, sobrino de una dirigente de Ascamcat que se encontraba en un asentamiento campesino precisamente como un mecanismo de defensa del territorio y para evitar la erradicación forzada.

da. Desde la visión de Ascamcat, ¿cuál es la razón para el asesinato sistemático de liderazgos sociales en el país?
Olqs. Hay mucha coincidencia que en las regiones donde se está erradicando se está asesinando a los liderazgos sociales, los mismos que trabajan fuertemente en los territorios, que hablan de la implementación del Acuerdo de Paz y específicamente apoyan el punto cuatro de solución al problema de las drogas ilícitas, como ha pasado con los líderes de la Marcha Patriótica, del Congreso de los Pueblos y con líderes comunales. El gobierno utiliza el covid-19 para solapar la realidad de lo que pasa en los territorios. También llama mucho la atención que el Ejército haya estado perfilando líderes y periodistas, no conocemos la lista completa, pero aquí el gobierno es el que está en contra de la implementación del Acuerdo de Paz; entonces, nos preguntamos, ¿dónde están las garantías?

“Estos territorios son estratégicos”
Entrevista a Rider Pai Nastacuas, Consejero Mayor de la organización Unidad Indígena del Pueblo Awá (Unipa), ubicada en el departamento de Nariño.

desdeabajo (da). ¿Cuál es la situación actual del pueblo indígena Awá?
Rider Pai Nastacuas (RPN). Como pueblo indígena Awá vemos varias preocupaciones. En el territorio Awá siempre hemos sido víctimas del conflicto armado que vive nuestro país, así mismo en el mes de marzo y mayo hubo asesinatos de indígenas de nuestro pueblo, como también amenazas. Toda esta situación nos preocupa bastante, pues somos un pueblo que su forma de vida cultural, territorial y organizacional tiene la forma de vivir dispersos y de difícil acceso para llegar a los resguardos. Asimismo, somos un pueblo fronterizo que se ubica en regiones muy estratégicas para los actores armados que operan en la región.

Hoy, con la llegada de esta enfermedad que viene amenazando al ser humano a nivel mundial, nos sentimos bastante preocupados porque en las condiciones en las que estamos viviendo es muy difícil atender las poblaciones con medicina. Pero, además, las familias tienen enfermedades presentes históricamente, como el paludismo y la tuberculosis, entonces nos preocupa bastante porque son muchas las necesidades.

da. ¿Cuáles son las principales razones para las amenazas y asesinatos que padecen como pueblo Awá?
RNP. Hemos hecho un balance de toda la situación vivida históricamente y los territorios nuestros son estratégicos, hay muchos intereses por minería ilegal, por la siembra de cultivos de coca. Otras situaciones bastante duras tienen que ver con el trabajo que llevamos como autoridades y guardias para el control territorial en los resguardos. Es así como vemos que la situación nos pone en alto riesgo cuando hacemos parte de la lucha y la resistencia para prevenir, proteger y fortalecer el mismo sistema de gobierno propio.

Desde el 2016 hasta acá tenemos 40 compañeros y compañeras asesinados, en donde hay asesinatos de mayores, autoridades, jóvenes y menores de edad. Lo que miramos es que después del Acuerdo de Paz se han organizado nuevos grupos que realizan un nuevo control territorial. También vemos un cambio de estrategia en la forma de actuar de estos grupos contra las organizaciones de base, sociales o indígenas, pues la forma de actuar es la de matar a nuestros jóvenes y amenazarlos, lo que implica una situación de exterminio del pueblo Awá.

 

“Hemos vivido el conflicto social y armado durante todo el tiempo”

Entrevista a Arnobis Zapata Martínez, vocero nacional de la Coordinadora Nacional de Cultivadores de Coca Amapola y Marihuana (Coccam), organización que se encuentra en los departamentos de Antioquia, Córdoba, Caquetá, Putumayo, Nariño, Cauca, Valle del Cauca, Meta, Arauca, Norte de Santander, entre otros.

desdeabajo (da). ¿Cuál es el contexto actual de las regiones en donde se encuentra la Coccam?
Arnobis Zapata Martínez (AZM). El contexto general de estas regiones es que son zonas abandonadas por el Estado, en donde los campesinos han tenido que acudir desde hace mucho tiempo al cultivo de la coca como única forma de subsistencia. En estas zonas se ha vivido el conflicto social y armado durante todo el tiempo, el mismo que se ha incrementado después de la firma del Acuerdo de Paz por nuevos actores –grupos paramilitares, disidencias y otro tipo de grupos que se han venido formando para copar el territorio dejado por las Farc. Además, la única presencia del Estado es a través del Ejército, otro actor armado en los territorios.

da. ¿Cómo van con el acceso, propiedad y restitución de tierras en estas regiones?
AZM. Este tema no tiene avance alguno. A los lugares identificados en el Acuerdo de Paz se les hizo planes de desarrollo con enfoque territorial, pero hasta el momento no hay un desarrollo de esos planes. En cuanto al acceso a la tierra, tampoco hay avances que puedan significar una mención específica, esto sigue en las mismas condiciones que se encontraba antes del Acuerdo de Paz. Con el tema de restitución de tierras, lo que ha habido es un atraso, porque estos grupos armados que han llegado han hecho retroceder los procesos en muchas zonas donde había algún avance.

da. ¿Qué nos puede contar en cuanto a la sustitución de cultivos de coca por parte de las comunidades?
AZM. Vemos un avance en inscripción de las familias al programa de sustitución de cultivos, con un cumplimiento muy grande por parte de las comunidades, pero un incumplimiento enorme por parte del Gobierno, que dejó a un lado sus compromisos. En este momento el programa de sustitución tiene serios retrasos en su implementación en cuanto a temas como los proyectos productivos, lo que genera desespero y pérdida de confianza entre los campesinos.

La erradicación con glifosato se implementó hace mucho tiempo y en ello se gastaron miles y miles de millones de pesos y no funcionó, no lograron absolutamente nada más allá de contaminar el ambiente, de contaminar la tierra. Creemos que la única forma para evitar el cultivo de la coca es a través de los programas de sustitución voluntaria, que ya han demostrado ser una herramienta efectiva para que los campesinos no vuelvan a sembrar. Lo que hay que hacer es transformar las condiciones que los campesinos tienen en los territorios para así cambiar de economía.

da. ¿Cómo evalúan la situación de asesinatos de liderazgos sociales a lo largo de todo el territorio nacional, y cómo se han visto afectados por esta situación en la Coccam?
AZM. El panorama es bastante complicado, más que todo en zonas como Nariño, Putumayo, Catatumbo y Bajo Cauca, que son zonas que siempre han estado en el marco del conflicto. Han matado y están asesinando líderes, incluso aprovechado que los líderes están en sus casas confinados para asesinarlos; en el Putumayo mataron a un compañero de la Coccam, así mismo a dos campesinos los asesinaron en el marco de las erradicaciones forzosas y el enfrentamiento con el Ejército en los territorios.

*Integrante equipo desdeabajo y del colectivo Loma Sur.

 


Recuadro

 

“Estamos ante la continuidad del exterminio”

 

Entrevista a Jhon León, defensor de Derechos Humanos, integrante de la Comisión nacional de búsqueda de personas desaparecidas del Partido Farc.
desdeabajo. ¿Cuál es la situación actual de los excombatientes en proceso de reincorporación?
Jhon León. En los territorios vivimos una gravísima situación humanitaria, ligada a la reincorporación de los firmantes del Acuerdo de Paz, y de lo cual dan testimonio plataformas de Derechos Humanos como Somos Defensores o Indepaz: 95 líderes sociales asesinados en lo corrido del año. A esto se suma el sistemático asesinato de excombatientes: el viernes 8 de mayo se logró identificar otro excombatiente –en proceso de reincorporación– asesinado e incinerado en el municipio de Bello-Antioquia–, y con él en lo corrido de este año son aproximadamente 25 firmantes del Acuerdo asesinados, de una cifra que se acerca casi a los 200 desde la firma del Acuerdo de Paz.
Entonces, estamos ante la continuidad del exterminio, del asesinato sistemático de líderes sociales, defensores de Derechos Humanos, y ante la presencia y reagrupamiento de grupos paramilitares en distintas zonas del país, diría uno bajo la complicidad –o al menos la omisión– del Estado colombiano al no cumplir con las garantías mínimas de seguridad integral en los territorios y, con ello, el incumplimiento de los Acuerdos en materia de seguridad pero, en general, de los Acuerdos de Paz en su conjunto, lo que nos lleva a repetir el ciclo de violencia en los territorios.

Publicado enColombia