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Lunes, 01 Abril 2013 18:39

Afros e independencia

Escrito por Equipo desdeabajo
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El pueblo que ama su independencia
por fin lo logra.
 Simón Bolívar


América acabaría por ser el continente de la libertad para todos, y el negro,
el primero en luchar por conquistarla.
Es apasionante estudiar el proceso de una serie de revueltas escalonadas a todo lo largo de América,

muchas de ellas ignoradas por los historiadores.
Haciendo un trabajo de arqueología política, es posible irlas descubriendo hoy, con lo cual se hace justicia a los humildes,

en quienes no siempre se ha visto
dónde puede llegar el heroísmo
cuando el hombre se encamina al encuentro con su propia dignidad.
Germán Arciniegas

 

Qué paradoja que quienes aspiraban a la libertad como proyecto político en Europa sólo creyesen que era libertad para unos ciudadanos, igualdad para unas clases y fraternidad sólo para unos individuos privilegiados por "Dios, por nacimiento y por destino". Qué contraste que las potencias colonizadoras europeas pensaran sólo en conjugar el pronombre (nosotros) queremos la libertad y no el adverbio (todos) queremos la libertad. Todos deseaban la libertad política, constitucional impregnada en la Carta Magna para los connacionales de los Estados Nación en Europa; pero no así en sus colonias, pues, de libertad política, de ciudadanía y de institucionalidad jurídica sólo se podía hablar en el pleno sentido de la validez de derecho en el centro (Europa) y no en la periferia del globo (África y América).

 

Europa era el Estado humanista y civilizado, mientras que África y América meras sociedades tribales e indígenas. Las metrópolis eran historia (Madrid, París, Lisboa, Londres) y la periferia, geografía (Nueva España, Nueva Granada, Virreinato del Río de la Plata, Virreinato del Perú). Los criollos percibirán al instante esta visión maniquea y unilateral del proyecto de libertad de los europeos para los europeos; es por ello que recurren a pensarla por sí mismos, desde América para buscar la autodeterminación y la razón independentista. Este es el mérito de todos los próceres de las Américas que participaron en ella, de Morelos en México hasta San Martín en la Argentina en la gesta del movimiento revolucionario que instaurara la autonomía política, jurídica, y económica de América frente al imperialismo colonial europeo.

 

La razón política y argumentativa que los criollos esgrimen contra los peninsulares al ser considerados ciudadanos de "minoría de edad" recaerá ahora sobre los nativos amerindios y los descendientes de africanos. Los auténticos, los legítimos, los verdaderos ciudadanos serán ahora los criollos. Ellos harán las leyes, serán los magistrados, administrarán el Estado burocrático, excluirán a los afros e indígenas mestizos, mulatos que se unieron a los ejércitos libertadores entre ellos Piar, Padilla, Rondón, Infante. Nosotros consideramos que los próceres afros fueron silenciados y ajusticiados no a nombre de la conspiración y de la amenaza de la unidad política de la "Gran Colombia", tesis imperial y bolivariana repetida miles de veces por la historiografía oficial y que más recientemente el ensayista y poeta William Ospina1 y el historiador Hoyos Körbel2 defienden. Diferimos del poeta y del historiador porque una decisión tan trascendental que tenía que ver con el destino de toda una raza no podía delegársele a una asamblea constituyente o a tal congreso de legisladores. Es demagogia sugerirle a los sujetos afrocimarrones pagar servicio militar para concederles la ciudadanía, ser libres e iguales ante el congreso de Angostura (1819) y la Constitución política de Cúcuta (1821).3

 

Sostenemos que líderes afros, mulatos como Manuel Carlos Piar (1782-1817) y José Prudencio Padilla (1778-1828) fueron fusilados y encarcelados por orden del libertador presidente por celos políticos porque Bolívar no admitía disidencia, porque empezaba a configurar el poder político y militar sólo en su nombre, o como dice el historiador Jaime Jaramillo Uribe (2002:p:20) "El Libertador rousseauniano, liberal y un poco utilitarista todavía en 1826, en el ocaso de su vida comenzaba a tener una mentalidad conservadora"; pero sobretodo porque Piar entendió el problema racial dentro del nuevo Estado donde el color de la piel (morena, negra, mulata, zamba) todavía no ha merecido la despigmentación para ocupar altos cargos dignatarios en la emergente república. "Piar empieza a concebir un Estado donde haya espacio para todos, especialmente para las personas negras, mulatas y zambas quienes son los de su clase. Este pensamiento no hacía parte del ideario que a nombre del pueblo, el general Bolívar y una minoritaria clase criolla llamaba mantuanos por ser blancos descendientes de conquistadores, habían conducido a las masas a proclamar la independencia de España y llevar a cabo una revolución política. Las estructuras de poder y dominación quedaron intactas en todas las repúblicas Bolivarianas. Ese era el gran misterio que el General Piar decía haber penetrado". (Mosquera 2010: 61).

 

Consideramos releyendo la historia y reinterpretándola objetivamente que el libertador es oportunista porque como habían hecho los patriotas en Venezuela al incorporar "negros" para la causa libertadora en Venezuela; él va a utilizar a los ideólogos mulatos para su proyecto político y luego los excluye del campo político. Esos que eran sus amigos ahora terminan siendo sus enemigos, la razón es que con Piar tenemos al mulato que pregonaba por la igualdad de las etnias y quien buscaba poder bajo los criterios de equidad de las minorías en la república naciente. Decide abrir toldo aparte porque siente que por ser mulato no es respetado y termina siendo acusado de conspirador y enemigo de la patria. En el general Padilla tenemos al héroe militar de Maracaibo y Trafalgar, el estratega naval que antes de su ejecución llego a decir "Porque estas condecoraciones no me las dio Bolívar sino el pueblo", al descendiente de africanos que propugna por la libertad de la patria que piensa diferente al libertador. Hay muchas preguntas que deberíamos hacernos sin resentimientos y sin odios para tener una visión lúcida de los hechos socio-históricos de la época de Bolívar y para poder comprender lo que la historia le deparó a los afros con el transcurrir de la historia. ¿Dónde esa falsa y simulada hermandad de las etnias pregonadas por el libertador en Angostura en 1819? ¿Por qué Bolívar pide ayuda al presidente Petión de Haití y no cumple el compromiso de obrar como presidente ejecutivo para decretar la abolición de la esclavitud? ¿Por qué delega dicha tarea al poder legislativo compuesto por diputados en su mayoría por hacendados esclavistas reunidos en Cúcuta en 1821, y en Ocaña 1828? ¿Por qué en el congreso de Panamá reunido en el año de 1826 cuando se convoca a una unidad política para América no invita a Haití, dónde quedaron los buenos gestos fraternos de construir una gran nación Americana como lo había visualizado en la Carta de Jamaica donde esos gestos republicanos de hacer un gobierno libre para todos como también lo había visualizado en la mencionada Carta de Jamaica (1816), de cuándo acá la exclusión, el olvido y el ignorar a aquellos que dieron todo de sí a nombre de la causa independentista: La comunidad "negra"; de cuándo acá ese incumplimiento y esa negación para Haití, lugar donde él había proyectado la independencia de nuestras naciones, de cuándo acá tanta sospecha para los generales Petión y Piar? ¿No sería que ambos próceres mulatos descendientes de africanos se oponían a los ideales dictatoriales de Bolívar? ¿Extraño que las acusaciones contra Padilla no se hayan podido comprobar porque el acusado estaba en la cárcel en el año 1828? ¿Por qué a los verdaderos conspiradores no les pasó nada? Observemos y analicemos con consciencia lo que llegara a decir Bolívar en el ocaso de su vida: "Ya estoy arrepentido de la muerte de Piar, de Padilla y de los demás que han perecido por la misma causa; en adelante no habrá justicia para castigar al más atroz asesino, porque la vida de Santander es el perdón de las impunidades más escandalosas" (García Ortiz: 1943: 20 citado por Mosquera: 2010 p: 89).

 

Las palabras del connotado historiador chocoano Sergio Mosquera con claras: "La libertad de los afros siempre estuvo aplazada y encadenada". Lo estuvo en 1821 en el congreso de Cúcuta donde de la mano del señor Félix de Restrepo quien oficiaba de (secretario de don Juan del Corral); y ante la sugerencia hecha por Bolívar a los diputados para la abolición de la esclavización sólo se contentaron con la libertad de vientre. Libertad formal que decía que se era libre después de los 18 años; quedó aplazada y encadenada la libertad porque en 1851 el régimen ya no tenía razón de ser porque el esclavizado costaba más por su manutención que por su tenencia. Es en este contexto anticapitalista que se declara la libertad jurídica de la esclavización. Ella nunca fue generosidad del partido liberal ni mucho menos de quien era presidente liberal por aquellos años: José Hilario López.

 

Quedó aplazada la libertad porque en 1886 en plena era republicana la constitución nos siguió discriminando, invisibilizando e ignorando. En lo económico excluidos de la riqueza forjada a lo largo de la historia por nuestros afrodescendientes, en lo social desligados del mundo del trabajo en los cargos representativos, reducidos a ocupar los cargos de última categoría por el peso de la herencia colonial que sólo si soy de un color de piel puedo ser sacerdote, ministro, embajador o canciller; excluido de lo jurídico puesto que las constituciones en toda América siguieron siendo esclavistas. En Brasil sólo queda abolida en 1888, en Estados Unidos 1865, en Perú en 1856, en Ecuador en 1851, en Venezuela en 1864. En todos estos países hay una distancia entre la fecha de sus independencias y el año en el que queda la esclavización abolida. México es el único país que suprime la esclavitud (1810) paralela al día de su independencia: 1813 con Morelos en el congreso de Chilpancingo.

 

Dichos gestos nos muestra la distancia enorme entre la ley y la vida, entre la constitución y la sociedad, entre el derecho y la dignidad humana. "Libertad encadenada y aplazada por el trecho existente entre las declaraciones de independencias y la realidad efectiva de la abolición en las repúblicas de América mestiza. Prueba de ello es que Colombia que se declaró República independiente en el año de 1810 pone fin al régimen de esclavitud en el año de 1851. La vieja paradoja de los criollos y sus herederos en ser libres y su búsqueda en el Estado sólo para una raza, una bandera y una religión. Historia perversa para los mulatos, los afros y los indígenas en un Estado que tenía muy poco de nación más sí de absolutista, patrimonialista y nepotista; somos herederos de un Estado clasista y racista. Este estado de cosas fue lo que la constitución de 1991 quiso eliminar de raíz al hacer ley de la república el reconocimiento jurídico desde la etnicidad y la multiculturalidad de las minorías ignoradas y excluidas. La libertad en sus múltiples visiones no es la panacea pero dentro de la democracia liberal formal (Art transitorio 55, ley 70 del 93, Art 7, 13 de la Constitución) le damos la bienvenida a la apertura socio-histórica que dicha coyuntura posibilitó para darle presencia, reconocimiento y empoderamiento y nombre a todos los procesos organizativos y autogestionarios del proceso de comunidad afro para ser reconocidos como ciudadanos de primera categoría en la construcción de este país pluriétnico e intercultural.

 

La tarea no está sólo en lo hecho (acciones afirmativas, políticas de inclusión estatal, justicia retributiva, reparación histórica) sino en las acciones libertarias y autogestionarias por hacer de los distintos movimientos sociales del afro en Colombia, desde que por iniciativa propia la lucha comenzara en el siglo XX con el nacimiento del día del "negro" en 1943 en Bogotá, movimiento animado por jóvenes de la Universidad Nacional: Zapata Olivella, Diego Luis Córdoba, Marino Viveros. Esos procesos organizativos continuaron en los años 70 con la creación del movimiento cimarrón, por el gran líder afrocolombiano Juan de Dios Mosquera; el proceso se reimpulsa, en los años 80, con la candidatura a la presidencia de la república de Juan Zapata Olivella y la animación del abnegado Amir Smith y su periódico que despertó consciencias como presencia negra; el devenir del movimiento alza el vuelo como el ave de fénix en los años 90 con la Asamblea Nacional Constituyente y el nacimiento del proceso de comunidades negras. Son los años en los cuales los estudios culturales y académicos aumentan en las universidades, congresos, eventos, seminarios (movimiento feminista, jóvenes afro, territorialidad) que buscaban presentar desde una perspectiva multidisciplinaria las realizaciones de las negritudes en Colombia y en América más allá del ámbito del deporte, de la música y del fenómeno religioso. En fin el proceso de movilización del colectivo anónimo que empezó en el siglo XVI continúa con otro dinamismo y otras facetas, aunque ya no protagonizada por los palenques, por los cimarrones sino por los trabajadores, campesinos, los desplazados, los periodistas, los gestores culturales, los escritores, los intelectuales, las mujeres y los jóvenes universitarios que continúan intentando dignificar la etnia desde la academia y también en la plaza pública.

 

Vigencia y vitalidad del pensamiento afro

 

Lo afro sigue vivo entre los colombianos, en los genes, en la cultura, en la vida cotidiana, no como museísmo sino como memoria y conciencia de una afrocolombia singular y de un mundo global, intercultural donde prevalecen las ideas de una ciudadanía diferenciada en un Estado social de Derecho multiétnico e intercultural. Diferentes proyectos investigativos fueron la respuesta lucida, críticas donde al explorar el pasado, se ausculta el presente y se vislumbra el futuro de las negritudes en la búsqueda del efectivo posicionamiento intelectual de los académicos afros, gestores de la nueva historia, de otra pedagogía para repensar y asumir la cultura afrocolombiana en su verdadera dimensión original de ideas, valores y aportes de un pensamiento propio para autocomprendernos y que así la intelectualidad colombiana aprenda a respetarnos como pensadores.

 

Por mi parte escribo y escribiré para analizar y elucidar tratando de comprender hechos y sucesos y no para defender a ciegas a personas o razas. Escribo para desalienar la historia política de Colombia y no para defender un proyecto libertario afrodiaspórico, afrocolombiano, palenquero, de negritudes a medias, sin argumentos. Lo hago por mis responsabilidades de ciudadanos y con los orichas que nos legaron en las religiones yorubas y bantúes que cuando nos dan "dones y meritos" estos no deben usarse para beneficios personales sino para contribuir a despertar sentimientos nobles con el lenguaje y la palabra. La palabra para encantar y el lenguaje de las frases y nombre para construir un país más equitativo y plural, desalienando la historia heredada y permitiéndonos ver los aportes filosóficos de la cosmovisión africana de esos ideales legendarios de justicia, libertad y fraternidad para hacer una Colombia intercultural ante la vida y ante la ley.

 

1 En busca de Bolívar, Editorial Norma, 2010

2 Bolívar y las negritudes. Hoyos editories E.U., 2007

3 Mi impresión es que el historiador y el poeta quieren salvar al libertador de su responsabilidad histórica para con las promesas hechas al presidente Petión de dar libertad absoluta a los esclavizados. Una lectura distinta de Bolívar es la que hará Manuel Zapata Olivella en su novela: Chango, donde entreverando lo fantástico con lo real, el libertador es llevado al tribunal de los ancestros y orichas para ser juzgado, pues, sus promesas de libertad hecha a los afros fueron solo palabras. Zapata Olivella desmitifica y deconstruye la figura del héroe Simón Bolívar tal cual la historiografía lo ha endiosado, en la obra él no es la figura central de la historia de América sino un astuto e inteligente líder político; el papel protagónico en la obra lo ocupan Benkos, Zumbi, Hidalgo, Morelos, Piar, Padilla, Rondón y sobre todo, los Orichas y antepasados animando a los héroes afros vivos a ser siempre libres por mandato de Changó.

 


 

Rostros de la independencia afro

 

María Isabel Mena lo hace con su proyecto "África en la escuela" en las aulas de clases en Bogotá sembrando semillas de autonomía para la educación intercultural futura que eliminará los prejuicios y que aprenderá a ver a todas las personas por su esencia, su alma y no por la fisionomía del color de su piel. Negritud es esa independencia intelectual que permitió al profesor Magemati Wabgou de nacionalidad Togolesa descubrir esa otra parte del África aquí en Colombia, en la Universidad Nacional. Llamo independencia a la lucidez del proyecto que lidera Juan de Dios Mosquera con el movimiento cimarrón porque ha sido irreverente al no dejarse absorber por los partidos tradicionales. Llamamos independencia creadora a esa nueva forma de exaltar la belleza de la mujer afro en los trajes africanos creados por la imaginación singular de esa artista de la moda afro llamada Mary Cruz Castro, que desde Cali colombianizó un modo de ser africano con sus musas femeninas afro y que muy bien le vendrían los bellos versos de María Teresa Ramírez: "qué hermoso los afro somos, qué bello es nuestro color".

 

Llamamos independencia a esas trenzas de libertad de la cual sobreviven muchas jóvenes afro, que más allá de la moda era la forma y el lugar espacial donde se guardaban las semillas que crearan las bases de la sobrevivencia de las familias afro para el brote de los frutos de la economía campesina. Negritud e independencia son las nuevas voces de la narrativa colombiana que desde figuras como Lucrecia Panchano, Mary Grueso, María Teresa Ramírez, Edelma Zapata, Elcina Valencia, dibujan con el verso la melodía de la oralitud de la belleza de la tradición oral afropacifica y caribeña para decir somos "las hijas del Muntú" en Colombia despertando sentimientos de memoria libertarias con nuestro cantos y llamando a la amistad verdadera de las etnias y familias colombianas. Negritud e independencia es la profundidad del ritmo artístico de poetas como Alfredo Vanín, Hugo Idrobo, Fernando Maclaníl, Okles Forbes, Rubén Darío Guerrero y Héctor Mina Vidal creando posibilidades diversas de temáticas para enriquecer el lenguaje colombiano y la estética afro cantándole a todo como posibilidad de ser, y convirtiendo todo en poesía como el maestro senegalés Senghor.

 

Negritud y libertad son esas facetas llevadas a cabo por investigadores profundos como el economista Carlos Viáfara que desde los datos, las cifras, la estadística, el poblamiento y los análisis de la sociología cualitativa–cuantitativa le han permitido hacer el diagnóstico real del laberinto en que se encuentran nuestras comunidades respecto a la insatisfacción de las necesidades básicas en las ciudades con mayoría de habitantes afro. Francisco Paz y Eliécer Banguero desde la perspectiva jurídica y política no se le quedan atrás pues, han escrito libros valiosísimos como La problemática afrocolombiana y el régimen jurídico y sobre La sociedad civil del Norte del Cauca y lo mismo han hecho Luis Guillermo Ramos para resaltar los líderes e intelectuales afro de la antigua Bolsa. Carlos Velasco ha hondado en la fisionomía del norte del Cauca desde el aporte pedagógico, religioso y musical. Diríamos que hay toda una escuela de creadores interdisciplinarios en el norte del Cauca que engrandecen la región con su escritura y nos alientan a una vida más alta, más suprema, más esperanzadora a pesar del sin número de escollos de sus pobladores.

 

Dentro de esta faceta de la creatividad y de la independencia de los afros no podía pasar desapercibida la labor sosegada y terca de Esaud Urrutia con la creación de la "Red de prosperidad" de profesionales afrocolombianos y su proyecto virtual de revista Ébano Latinoamérica; y qué decir del proyecto color de Colombia de nuestro amigo, periodista y sociólogo Daniel Mera visibilizando el empoderamiento y liderazgo afro desde los personajes más brillantes en múltiples frentes y disciplinas. Tampoco podríamos dejar a un lado la actividad tenaz que lleva a cabo diariamente la intelectual Licenia Salazar en la página web: "afrocolombianos visibles" con el propósito de resaltar líderes y líderesas afro por todas las regiones del país. El proyecto de Licenia se hermana con el de Ray Charrupi "Chao racismo", donde el jurista sirve de interprete y asesor de los que hemos sufrido exclusión y discriminación a diario.

 

Negritud e independencia es esa gama de intelectuales mujeres afrocolombianas que desde la academia le han apostado al ejercicio de reflexión universitaria, investigativa e intelectual para enseñarnos que entre lo femenino y lo masculino no hay diferencia cuando se trata de creatividad e inteligencia, pues, Nelly Yurisa Rivas, Teodoro Hurtado, Magrieth Nazaret Cortéz, Marcia Alexandra Santacruz, Aurora Vergara han hecho sus estudios superiores en Europa, en Estados Unidos y hoy brillan como pensadoras y ciudadanas de la afrodíaspora femenina.

 

Los rostros de la independencia afro son foros, paneles, congresos, seminarios, redes, asociaciones, y frentes académicos e intelectuales esparcidos por todo el mundo para engrandecer y hermanar la afrodiáspora como creía y lo vivía el que organizó el primer congreso mundial de afros y el pan africanismo: William Dubois.

 

Prueba de que los frutos de la otra independencia continúen vivos es que San Basilio de Palenque haya sido reconocido por la Unesco como patrimonio común de la humanidad, pues fue el lugar donde se gestó el proyecto libertario de toda América y de las repúblicas cimarronas con Benkos como guía, tutor, e ideólogo.

 

Negritud e independencia es el festival de música folclórica del pacífico Petronio Álvarez, que exaltan la creatividad a través de sonidos, voces, instrumentos y compositores afros del pacífico y del sur occidente del país que nos rememoran la comunicación de los vivos con los Orichas, ancestros y antepasados, estimulándonos a estar siempre alegres para no desfallecer ante las nuevas exigencias culturales del Muntú en Colombia. Negritud e independencia son las festividades como San Pacho en el Chocó donde los afro hacen simbiosis y mimetizan sus dioses con el catolicismo en medio de los carnavales y las máscaras, y de los disfraces para no dejar morir su espíritu ancestral, para no dejar morir la ligazón con la tradición religiosa africana sincretizando deidades africanas y católicas. He aquí toda la creatividad afro colombiana, he aquí todo el espíritu de independencia imaginativa afrocolombiana en sus múltiples facetas y sólo recordar lo que dijo Manuel Zapata Olivellla: "las nuevas victorias deben ser ganadas en las universidades, las academias, el parlamento y la presidencia de la república". No está expresamente escrito en la constitución, pero si en la memoria ancestral del Muntú.

 

"(...) hay que incinerar todos los textos de "Historia de Colombia y de América" en los cuales al contar nuestra guerra de la independencia se ignora o minimizan los influjos del levantamiento de los "indios y negros". Son racistas todos aquellos relatos e interpretaciones que olvidan la importancia decisiva que tuvo la revolución antiesclavista de Haití, cuya victoria influyo no solo en la organización de los ejércitos libertadores de Miranda y Bolívar, sino en el pensamiento de los pueblos de toda América. Fue ella la que demostró que el colonialismo Europeo pese a sus grandes ejércitos, a sus armadas y a sus alianzas, podían ser derrotado... ¿Por qué entonces ese silencio de los escribas del colonialismo criollo? ¿Por qué omitir un hecho tan destacado y tan importante en las luchas de las independencias de las América? Todo eso se calla.

 

Bolívar no quería alentar el descontento creciente de los negros e indios contra las Constituciones republicanas esclavistas. Ninguna otra interpretación podría hacerse de la ejecución del general Manuel Carlos Piar en los albores de la campaña libertadora, solo porque exigían la total e inmediata libertad de los negros, al menos dentro de las filas de los ejércitos revolucionarios. Más tarde, por la misma causa, será fusilado el almirante José Prudencio Padilla, héroe de la batalla de Maracaibo que selló los sueños de reconquista de las colonias de América por parte del imperio español.

 

¿Estos asesinatos, no encubre una trágica secuencia encaminada a eliminar a los héroe mulatos y zambos dispuesto a imponer por las armas la libertad de los negros y acabar con el régimen de encomienda de los indios mantenidos por unos esclavistas que escondían sus intereses de clase bajo la apariencia de república democráticas? Este hilar entre las promesa y las realidades caló tan profundamente entre los propios jefes mulatos y zambos, que a ellos, y no a otras razones, se deben el fusilamiento de Piar por orden de Bolívar en los albores de la independencia; el asesinato del almirante José Prudencio Padilla, mandado a ejecutar por el mismo libertador para que sirviera de escarmiento a los generales mulatos o zambos, dispuestos a dirigir la insurrección de los negros e indios."

 

Manuel Zapata Olivella.

 


 

 

Las claves mágicas de América (Raza, clase y cultura).

 

"...En la lectura creadora que hace Zapata Olivella del clásico libro de Arránzola, Palenque: Primer pueblo libre de América (1970) nos permite comprender la historia épica de los afros en Colombia con sus héroes precursores de la independencia de la Nueva Granada y de América en general frente a la hegemonía del imperio Español. El árbol brujo de la libertad nos enseña una novedosa pedagogía de la autonomía en América desde los imaginarios afros de los Orichas y ancestros protectores que guiaran los motines, los levantamientos, las rebeliones y la resistencia cimarrona en las Américas. El mérito de Olivella es mostrarnos el vínculo étnico y político de las gestas de los descendientes de africanos aquí en América por ser libres en un espacio llamado Palenque, donde el afro recreó sus ideas, valores, símbolos e imaginarios africanos adecuándolos a las nuevas realidades temporales de está geografía y de esta historia. El árbol brujo de la libertad es la memoria de los líderes y héroes afros que plantaron la semilla de la autonomía e independencia en estas tierras haciendo de Palenque la primera región libre de América en 1691-1713 y de Haití el primer país libre de América (1804).

 

Zapata Olivella expresa, ayer y hoy, con su escritura ensayística, antropológica y literaria, la multiculturalidad del hombre del globo, en su amalgama genética y cultural de la especie, porque ello no es sólo un imperativo categórico, sino la obligación con los ancestros.

 

En El árbol brujo de la libertad, Manuel Zapata Olivella como Pupo Mocholo, nos cuenta todita la historia imaginaria pero real de los africanos, para no olvidar su antigua filosofía, reinventando otra cultura en su nueva casa. En tiempos de Bicentenario libros como El árbol brujo de la libertad y descendientes de africanos en las independencias (2010) del descollante historiador chocoano Sergio Mosquera, rompen el patrón occidental del proyecto de libertad oficial de los Comuneros, de Nariño, de Bolívar y Santander para ver en el imaginario político afro de los palenqueros a la cabeza del rey Benkos Biojó otro lenguaje, otro discurso, otra polifonía; otra reinvención de la historia política del país como cocreación de héroes y símbolos afros que deconstruyen el paradigma instituido por los intelectuales alienados y académicos de las ciencias sociales. El árbol brujo de la libertad rompe la clausura, el cerco de la investigación histórica heredada desde la colonia a nuestros días para abrir un horizonte de invención política con ese doble actor invisibilizado: los afros y los amerindios. Ellos emergen después de siglos de letargo, y discriminaciones arbitrarias para decir con voz alta, aquí estamos construyendo esta nación para reafirmar lo que Colombia siempre quiso ser: diversa, mestiza, multicultural. Renace lo soterrado de la luz para decir esta es la visión real de nuestros propios investigadores, pensadores y ciudadanos afros-amerindios y mestizos para reconstruir los puentes históricos tendidos sobre un conocimiento de nuestro pasado parcializado y lleno de prejuicios. Queremos construir desde la palabra, desde la historia y desde la praxis política una sociedad más justa y equitativa más allá de los odios y de los rencores; es solo en este sentido que nos interesa recuperar la memoria para rescatar, a nuestros héroes, nuestras mitologías, nuestras hazañas y recuperar la identidad perdida; y sobre todo, reimaginar la pertenencia a una patria americana, a un mundo colombiano y a una herencia africana desde personajes insignes como Benkos Biojo, Domingo Criollo, Barule, Mateo Mina, José Prudencio Padilla, Manuel Carlos Piar y Alejandro Petión entre otros."

 

William Mina Aragón

Información adicional

  • Autor:Equipo desdeabajo
  • Edición:188
  • Fecha:Febrero 20 - Marzo 20 de 2013
Visto 5417 vecesModificado por última vez en Sábado, 05 Agosto 2017 17:45

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