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Miércoles, 24 Septiembre 2014 17:20

La Colombia de Uribe Uribe en 1914

Escrito por Equipo desdeabajo
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La Colombia de Uribe Uribe en 1914

Colombia, 1914. Año de plena transformación social, económica, política e industrial. El país entraba a la modernidad, pero de manera precipitada y no planeada. Su población, predominantemente rural, lentamente comienza a migrar hacia las ciudades en busca de oportunidades de empleo en las nacientes industrias. Aparece la clase obrera, la prensa popular, los sindicatos, las asociaciones de obreros a reivindicar sus derechos. Los liberales tratan de acomodarse dentro del régimen conservador para poder acercarse al poder. La Iglesia no suelta el control sobre el Partido Conservador y su injerencia sobre los asuntos de Estado. Su poder es tal que el Presidente de turno es prácticamente una figurilla que desde la sombras del palacio arzobispal la jerarquía eclesiástica quita y pone. Con el asesinato de Uribe Uribe, esta jerarquía y el Partido Conservador pierden a su principal opositor, él único líder que estaba en posibilidades reales de desafiar su hegemonía; de esa manera se prolonga por dieciséis años más su control sobre el Estado, la nación, la educación, la prensa y los designios del país.

La Colombia que vivía el general Uribe Uribe, junto con otros cinco millones y medio de colombianos en el año de su asesinato, era una nación que hacía esfuerzos por salir de sus problemas históricos que la habían retrasado en su desarrollo social, económico y político. Los dos departamentos de mayor población en ese entonces eran Antioquia y Cundinamarca, cada uno con cerca de 750 mil habitantes. La capital sumaba apenas ciento cincuenta mil habitantes, con una geografía que comenzaba lánguidamente a extenderse hacia el occidente y hacia el norte. El país se acostumbraba a la pérdida de Panamá acaecida once años atrás, ilusionándose con el Tratado Urrutia-Thompson firmado este año con los Estados Unidos en el cual aceptaba indemnizar a Colombia por la usurpación del istmo. Dicha indemnización no entrará a las arcas del erario público sino seis años después.

 

Las fuerzas hegemónicas

 

El Partido Conservador, con el respaldo e influencia de la Iglesia Católica, es quien domina la escena política. Los liberales, desde que pierden la Guerra de los Mil Días y firman su rendición tanto en Neerlandia como en el acorazado norteamericano Wisconsin, fondeado en la bahía de Panamá, cambian las armas y la revolución por una participación minoritaria en el gobierno. El general Rafael Reyes, elegido presidente en 1906, deviene en dictador para ser depuesto en 1909 por las mismas fuerzas conservadoras. En 1910, toma forma un primer experimento, precursor del posterior Frente Nacional, llamado Unión Republicana, en cabeza del conservador Carlos E. Restrepo, quien da cabida en su gobierno a un grupo de liberales denominados republicanos. A este grupo no pertenece el general Uribe Uribe, opuesto a la participación liberal en el gobierno, y quien arma su propia facción bajo la denominación de El bloque.

La Iglesia domina los principales centros de poder del país: las corporaciones públicas, en manos de conservadores, la educación, y en gran parte toda la prensa conservadora y alguna de tinte liberal. Su poder es evidente, sus comunidades religiosas han regresado al país con todo el ímpetu, vehemencia y combatividad luego de ser expulsadas y expropiadas en los gobiernos liberales anteriores a la Regeneración. Gracias al apoyo de Núñez y sus sucesores recobran sus bienes, pero también recuperan lo más preciado: la influencia y el control hegemónico del país. Ni a la Iglesia ni al Partido Conservador le interesa que los liberales vuelvan a tomar el control del país, pues entre otras cosas, podría poner de nuevo en riesgo el patrimonio y el control eclesiástico sobre la vida pública y privada de los colombianos. La cristalización de este poder hegemónico se da, al más alto nivel, con la "bendición" que, periodo tras periodo, da el arzobispo primado, monseñor Bernardo Herrera, a uno de los dos candidatos conservadores que acuden a él en busca de su beneplácito para presentarse a las elecciones presidenciales. Aquél sobre quien recaiga la bendición arzobispal se convertirá en el siguiente presidente de la república. Así, desfilando por la presidencia de la república y gracias al accésit arzobispal, Marroquín, Sanclemente, Rafael Reyes, Carlos E. Restrepo, José Vicente Concha y posteriormente seguirán Marco Fidel Suárez, Holguín, Pedro Nel Ospina y Miguel Abadía Méndez, quien es el último presidente que llega al solio presidencial gracias a esta peculiar forma de ser elegido. En 1929, muere el arzobispo y al año siguiente cae la desgastada república conservadora tras medio siglo en el poder, para dar paso a la república liberal que inaugura Enrique Olaya Herrera, seguido por Eduardo Santos y López Pumarejo, hasta el año 1946.

Para esta época ya comienzan a consolidarse los grandes grupos económicos del país: comerciantes, industriales, políticos, ganaderos, agricultores. Los propulsores de estos grupos económicos son los grandes contratos entre el sector privado y la nación para construir ferrocarriles, vías, obras públicas, así como las oportunidades que brinda la intermediación con las grandes casas de contratación norteamericanas y europeas. Colombia entra, de manera paulatina pero decidida, en la modernización capitalista gracias a tres vectores de desarrollo: en primer lugar, la configuración de un mercado nacional, impulsado esencialmente por el café. Para este año el grano ya es una fuente de riqueza y motor de la economía nacional. Gracias a la subida de sus precios en Nueva York, el país disfruta su primera bonanza, que junto con la futura indemnización que los Estados Unidos pagará por la pérdida de Panamá será el primer influjo de grandes capitales provenientes del exterior al país. Desde esta época Estados Unidos se convierte en el principal socio comercial de Colombia, y ésta prácticamente se convierte en una nación mono-exportadora. En segundo lugar, el desarrollo de una infraestructura vial, indispensable para poder generar comercio al interior y exterior. El país, atravesado de cordilleras y ríos necesita soluciones de integración entre territorios. Los ferrocarriles cuyas líneas fueron levantadas en la segunda mitad del siglo diecinueve son insuficientes y necesitan completar la continuidad e integración de sus recorridos con puentes, túneles y nuevos destinos. La comunicación entre la zona andina y el puerto de Barranquilla es precaria y depende en gran parte de los ferrocarriles y de la navegación por vapor por el río Magdalena. En tercer lugar, el país entra en un proceso de industrialización para cubrir el mercado interno y las incipientes exportaciones alternativas al café. En la época de Uribe Uribe se da el tránsito del taller artesanal a la industria, mediante fábricas de textiles, alimentos, bebidas, cigarrillos y locerías. Este desarrollo tomó forma en primer lugar en Bogotá, Medellín, Barranquilla y Cali. La industria doméstica y artesanal comenzó a migrar hacia las plantas y fábricas, con lo cual apareció una nueva fuerza social en el país.

 

Surgimiento de la clase obrera

 

Aparece entonces, de alguna manera en forma tardía, una clase obrera de importancia. Ya no son los artesanos los que representan únicamente a las clases menos favorecidas sino los sindicatos de la industria petrolera, en poder de las grandes empresas norteamericanas, así como en las industrias de confecciones, en el magisterio, en la cerveza. Surge lo denominado en ese entonces, "la cuestión social", que es la aparición de una nueva clase social, el proletariado que lucha por ganar un espacio dentro del país desestabilizando de esa forma la hegemonía conservadora.
Las organizaciones obreras toman forma como asociaciones y sindicatos. De hecho, este año de 1914, es donde por primera vez se celebra el 1° de Mayo como fiesta nacional del trabajo, en conmemoración de los cinco sindicalistas norteamericanos ahorcados por haber impulsado en 1886 una huelga general que estalló por todo Estados Unidos, conocida con el nombre de Haymarket. En 1889, el congreso fundador de la nueva Segunda Internacional marxista declaró el Primero de Mayo un día para acciones mundiales del proletariado. De esa manera, el primero de mayo de 1914, el dirigente de la Unión Obrera, Manuel Antonio Reyes, afirma en su discurso ante sus compañeros: "¿Y qué es la fiesta del trabajo? Sencillo es comprenderlo: así como los santos y los acontecimientos celebres tienen su fiesta, el trabajo también tiene la suya. Y después de los domingos, que son días de descanso, ésta será la única fiesta que los obreros debemos guardar y respetar". Al comienzo del año murió el líder de los artesanos y obreros del siglo diecinueve, José Leocadio Camacho, intelectual y periodista, pero ya para esta época están los sindicatos apareciendo de manera organizada. Por otra parte, en la Escuela de Las Nieves de Bogotá se inaugura la Biblioteca Pedagógica Simón Bolívar para maestros, la primera biblioteca magisterial en Colombia

La prensa obrera y popular aparece como un contrapeso a la prensa conservadora y liberal, dominada por los principales grupos religiosos, políticos y económicos y que operan como instrumentos de adoctrinamiento ideológico. Desde 1909, hay esfuerzos por alfabetizar, ilustrar y educar a las clases obreras con el fin de poder organizarse y defenderse de los abusos de poder de los patronos. Se ponen en la mesa de discusión, las reivindicaciones laborales de una jornada máxima de trabajo de ocho horas diarias, de la necesidad del descanso semanal, de la protección a los trabajadores en caso de accidentes de trabajo, de proveerlos de servicio de salud e higiene adecuados. En esta época no existe un Código Sustantivo del Trabajo y sólo hay algunas incipientes leyes y normas dispersas que son insuficientes para las necesidades crecientes de la clase obrera.

Si bien en el siglo diecinueve habían existido algunos intentos de prensa obrera y popular, con La Civilización de 1850, El artesano, de 1856, El Obrero de 1864; La Alianza, 1866 a 1868, El Pueblo, 1867, El artesano 1893, y de nuevo, El Obrero 1899, solamente hasta 1909 comienza a proliferar por todo el país una prensa obrera y popular que surge al final de la dictadura de Rafael Reyes, con la modernización del país, con el desarrollo de la infraestructura vial y con la creación de organizaciones obreras que empiezan a incomodar y a aguijonear a la hasta entonces hegemonía clerical y conservadora. Surgen por todas partes periódicos, panfletos y revistas de carácter socialista, radical, anarquista, que producen medios de nombres como El Martillo, El Comunista, La Ola Roja, Ravachol, Vanguardia Obrera, El Socialista, El Proletariado. Esta prensa se erige, en primer lugar como una voz representativa del pueblo trabajador, y en segundo lugar en un medio con un destinatario específico: los obreros. En 1914, ya hay al menos quince periódicos de la prensa obrera.

 


El escenario político

 

El líder conservador que encabeza por entonces el gobierno, designado presidente directamente por el arzobispo de Bogotá (como siempre lo hiciera con cada dupla de candidatos conservadores desde 1891, cuando asume el rol de arzobispo de la capital) publica el primer tomo de sus memorias, con lo cual habla más su vocación literaria que política y que lo llevará a dimitir a la mitad de su periodo, en 1922, en parte porque el arzobispo le retira el apoyo por un incidente en torno a un funcionario protegido de éste, a quien Marco Fidel Suárez ha destituido al comienzo de su período.

El sistema de salubridad pública es precario, por decir lo menos. En la prensa se quejan los periodistas y los habitantes de la capital de los altos grados de impureza del agua de Bogotá, además de la alarmante escasez del líquido.

Uribe Uribe concreta para las elecciones de 1914, una inusual pero muy pragmática alianza con el candidato conservador José Vicente Concha, en contra de sus colegas liberales llamados los republicanos y en favor de su propia facción –El bloque. El general pide a los liberales seguidores de sus ideas que voten por Concha. Esto es una jugada astuta de Uribe con el fin de irse incrustando de manera progresiva en el poder, pero resulta antipopular con importantes sectores del liberalismo. El candidato conservador es elegido sin problemas por encima del candidato liberal republicano Esguerra, lo cual genera la ira de muchos liberales, lo que dará pie para las especulaciones dadas desde entonces que la base liberal, sintiéndose traicionada perpetró de manera directa el crimen contra Uribe Uribe, si bien está demostrado que los asesinos no obraron de manera independiente y espontánea sino a sueldo de unas fuerzas que llegaban hasta lo más alto del poder del país en ese entonces. Con su asesinato el liberalismo quedó sin un líder visible; este partido, golpeado por el hecho sorpresivo de quien con toda seguridad iba a ser el próximo presidente del país y primer liberal en el poder desde 1880, nombra en su Convención Nacional como directores del Partido a Fabio Lozano Torrijos, Carlos Adolfo Urueta y Laureano García Ortíz, tres políticos menores que habían operado a la sombra de Uribe Uribe. El partido liberal tardará dieciséis años en generar la fuerza suficiente para acceder al poder en 1930 con Enrique Olaya Herrera.

 

La Gran Guerra comienza en Europa

 

Corre el mes de agosto y en Europa toma forma lo que se convertirá en La Gran Guerra. Los periódicos comienzan a dar noticias, casi de manera diaria, de la evolución del conflicto armado gracias al moderno sistema de telegrafía intercontinental del cable submarino. La guerra comienza a afectar la economía nacional de diferentes modos, en primer lugar en la suspensión del giro de letras de cambio al exterior, y comienza a notarse una escasez de materia prima para los periódicos. Pero, por otra parte, el conflicto se convierte, debido a las dificultades del comercio internacional, de hecho en una barrera de protección para la industria nacional.

 

Revolución en México

 

México está que arde con su revolución en 1914. En abril, tras sangrientos combates de varios días, Pancho Villa captura Torreón, pero hay incidentes entre los Estados Unidos y México en Tampico. Las tropas americanas invaden Veracruz lo que genera indignación y protestas tumultuosas en todos los países de América Latina, incluida Colombia. Al mes siguiente Pancho Villa toma Zacatecas después de cuatro días de combate. En Estados Unidos el New York Herald acusa al secretario de Estado, Bryan, de propiciar la revolución de México y revela que esta ha sido financiada por fuertes capitales estadounidenses. En julio, aunque gana las elecciones presidenciales, Victoriano Huerta es obligado a renunciar por presión de los Estados Unidos, y huye del país. Al día siguiente los rebeldes mexicanos entran a la capital. Con el beneplácito de los Estados Unidos, Venustiano Carranza asume la presidencia del país en revolución y a fines del año Pancho Villa entra a Ciudad de México con 25.000 hombres.

 

Lugares

 

Los lugares de encuentro de los habitantes capitalinos se encuentran estratificados por niveles sociales. Mientras que las clases aristocráticas se reúnen en las haciendas al norte de la ciudad para almuerzos campestres en el fin de semana, los hombres se reúnen principalmente en los clubes Jockey y Gun. Igualmente, comienza a cultivarse el café y los restaurantes de los hoteles como punto de encuentros y hay para todo tipo de usuarios: intelectuales, políticos, estudiantes, industriales y comerciantes, pero por supuesto también para los obreros y artesanos. El café Windsor, el café Pensilvania se cuentan entre los más populares. Los obreros y las clases populares prefieren, en gran parte, la chichería para tomar la bebida tradicional de la tierra, la más conocidas se ubican en el sector de San Victorino. Igualmente los piqueteaderos son puntos de encuentro para las clases populares, entre ellos uno de los más conocidos es el sitio denominado La Gata Golosa.

 

Las artes

 

En el mundo artístico, en Europa, Picasso y Kokoshka están en plena producción. El primero pinta El jugador de cartas y el segundo La novia al viento. El autor inglés Thomas Hardy publica un libro de poesía y prosa titulado Sátiras de circunstancias. La película más notable del año es Cabirtia, un filme épico italiano con guión de Gabriele D'Annunzio, sobre un libro de Tito Livio. En los salones artísticos de Bogotá, se estrenan la Suite Patria de Pedro Morales Pino, y el vals Colombia de Nicolás Liévano, que tiene éxito en Europa. En cuanto a educación laica, el primer colegio campestre, el Gimnasio Moderno, abre sus puertas para los hijos de la alta sociedad bogotana en su sede actual, dos cuadras al norte de la Avenida República de Chile y una cuadra abajo de la carretera central del norte.

En Londres, el poeta Guillermo Valencia publica en edición de lujo, Ritos, con prólogo de Baldomero Sanín Cano.
El cine nacional comienza a producir sus primeras obras: Se anuncia que están terminando de rodarse las primeras películas colombianas: Maldita sea la situación y Contrastes de la vida enfrentando y superando increíbles dificultades los productores, Arístides Ariza y los hermanos Di Doménico.

 

Referencias

Biblioteca virtual Banco de la República/Revista Credencial.
Catalina Brugman, El fracaso del republicanismo en Colombia: 1910-1914.
Charles W., Berquist, Café y conflicto en Colombia, 1886-1910, La Guerra de los Mil Días: sus antecedentes y consecuencias.
Germán Mejía Pavony, Los años del cambio. Historia urbana de Bogotá, 1820-1910.
Gina María Zanella Adame, 
Isabel López Macías, Nuevos lugares de encuentro, 1894-1930
Luz Ángela Núñez Espinel, El obrero ilustrado, prensa obrera y popular en Colombia, 1909-1929.
Oscar I. Calvo, Marta Saade G., La ciudad en cuarentena, chibcha, patología social y profilaxis
Renán Vega Cantor, Gente muy Rebelde (cuatro volúmenes).

 

Información adicional

  • Autor:Equipo desdeabajo
  • Edición:206
  • Fecha:Septiembre 20 - octubre 20 de 2014
Visto 6029 vecesModificado por última vez en Jueves, 25 Septiembre 2014 09:06

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