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Contagiar otro mundo
Frente a los decretos de excepción expedidos por diversos gobiernos, el “ shock sicótico-viral” extendido por los pueblos del mundo, y el peligro científicamente probado del coronavirus, movimientos sociales crean formas de extender la solidaridad. Primero, para atender a las personas mayores, el... Leer Más
El irresistible retorno de los militares
Bolsonaro en la cuerda floja “Bolsonaro no gobierna más y Brasil vive una desobediencia civil”, escribió el columnista Merval Pereira en la edición del 26 de marzo del diario O Globo. No es cualquier periodista ni cualquier medio. Perteneciente a la cadena Globo, O Globo es el diario de mayor... Leer Más
Denunciamos y rechazamos el asesinato de la...
Comunicado al Gobierno Nacional, a las entidades de Naciones Unidas, a la Fiscalía, a la Defensoría del pueblo, a todas las organizaciones de Derechos Humanos en Colombia y a la sociedad colombiana en general sobre el Asesinato de la Lideresa Carlota Isabel Salinas Pérez, perteneciente a la... Leer Más
El mundo pos pandemia
“El periodo comprendido entre 1990 y 2025/2050 será muy probablemente un periodo de poca paz, poca estabilidad y poca legitimación”, escribía Immanuel Wallerstein en 1994*. En periodos de turbulencia y confusión, conviene consultar brújulas. Él era una de las más notables y, además, era de los... Leer Más
Virólogo: pandemia de COVID-19 concluirá cuando...
La pandemia de la enfermedad respitatoria COVID-19 (causada por el nuevo coronvirus) se terminará cuando todos los habitantes del planeta hayan sido infectados, lo que ocurrirá en poco más de un año, dijo a Sputnik el virólogo colombiano Jaime Castellanos. "¿Cuándo va a terminar la pandemia?... Leer Más
Keynesianismo contra el virus: seis billones...
La mayor inyección de dinero público de la historia, activada para estimular el sector privado y evitar el colapso de los sistemas productivos y comerciales del planeta, multiplica por seis los recursos destinados a paliar el 'crash' de 2008 y triplica la magnitud de la recesión que ahora... Leer Más
Medidas económicas de emergencia Covid-19.
 Una...
El gobierno nacional mediante el Decreto 417 del 17 de marzo de 2020 declaró el “Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica en todo el territorio Nacional” para hacer frente a las consecuencias económicas y sociales del nuevo coronavirus –Covid-19, así como de las medidas de confinamiento... Leer Más
¿A quién vamos a matar?
Las formas de producción, distribución y consumo propias del capitalismo son las que están generando la crisis climática, no el mero aumento de la población. Sin embargo, la desinformación o el desconcierto ante el covid19 ha dado relevancia a discursos teñidos de la peligrosa ideología del... Leer Más
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Sobrevivir sin dólares, reto para los venezolanos

Caracas. Cada vez se habla más de cómo circulan dólares en determinadas zonas de Caracas. Pero, ¿qué sucede con aquellos que no acceden a la moneda estadunidense o sólo lo hacen de forma esporádica? ¿Cómo enfrentan el día a día?

El proceso se aceleró durante 2019. Si antes era centralmente de clases medias altas –una entrada a una discoteca en las zonas adineradas caraqueñas se pagaba en dólares–, en meses recientes se elevó la presencia y necesidad de la moneda norteamericana.

El cambio central no fue tener al dólar como moneda de referencia y de ahorro, algo que, como en otros países de América Latina, por ejemplo, Argentina, es costumbre. La transformación fue que comenzaran a circular dólares para gastos de cada día: los billetes comenzaron a multiplicarse en las calles, en particular en denominaciones de uno a 20 dólares.

Quienes dolarizaron sus ingresos, cálculos y cuentas bancarias quedaron a salvo de las dificultades económicas. ¿Qué sucede, en cambio, con quienes quedaron por fuera, o en los bordes, de ese proceso?

La economía venezolana ha atravesado en los pasados cinco años situaciones tan complejas como el desabasto de productos de primera necesidad, la inflación e hiperinflación, o la ausencia y reventa de dinero en efectivo. La llamada dolarización es uno de los nuevos fenómenos dentro del cuadro prolongado de diferentes dificultades.

Ante esos escenarios han surgido numerosas formas de resistencia y recomposición. Mariana García y Hernán Vargas, investigadores venezolanos, han estudiado durante tres años esas mutaciones, particularmente en los sectores populares, pero también en las clases medias.

García y Vargas señalan cuatro puntos centrales "para responder a la pregunta de cómo hace la gente para sobrevivir, para resolver".

En primer lugar están las migraciones laborales. "La reconfiguración del trabajo que hace que te muevas del trabajo formal al informal, por cuenta propia, que puede ser adentro o fuera del país, porque la búsqueda es la de mayor cantidad de divisas". Así surgieron las iniciativas de trabajo informal, ventas, reventas, o pequeños negocios, como las ya características peluquerías en las calles.

Ese fue uno de los mecanismos ante el aumento de precios, depreciación de la moneda, y consecuente depreciación de los salarios. Los sueldos dejaron de alcanzar, mucha gente dejó los trabajos asalariados, y se perdió una característica de los años anteriores del chavismo, cuando, explica Vargas, "todo el mundo quería trabajar fijo, contratado, en alguna institución pública, quizás en una privada".

En segundo lugar mencionan los subsidios y García explicó que una de las cosas "determinantes en la materialidad cotidiana son las políticas de transferencia monetaria directa, o de subsidio al consumo, como el Comité Local de Abastecimiento y Producción (Clap) o los bonos".

"Esto tiene un peso tremendo en la supervivencia de la gente que vive de su trabajo", dijo Vargas. A esas políticas se debe agregar el "subsidio invisible" de los servicios, como agua, luz, gasolina y algunos transportes.

En tercer lugar, los investigadores señalaron cambios en el consumo, el cual bajó en comparación con el modo de vida que se había logrado en los años anteriores del chavismo.

"El modo de vida de estos años que era que todos los fines de semana te ibas a tomar cerveza con los amigos, los asalariados podíamos almorzar en la calle todos los días, todo eso se viene a pique y eso es importante en términos de cómo se recompone la vida en Venezuela", explica Vargas.

A esto siguen las resistencias colectivas. "Las reconfiguraciones han llevado a unas formas colectivas cada vez mayores, que pueden ser organizadas, mercados comunales, campesinos, sistemas de intercambio entre comunidades organizadas y cooperativismo".

Esas formas colectivas descritas por Vargas se articulan con lo que, explica, es el "crecimiento de lo pequeño", como la agricultura familiar, el apoyo mutuo entre familias, el intercambio directo entre vecinos, por grupos de WhatsApp. Lo pequeño, multiplicado en la escala nacional, tiene impacto masivo.

Las estrategias para conseguir ingresos en dólares dependen de posibilidades, habilidades y reflejos históricos. Así, por ejemplo, para las clases medias, acostumbradas a oficios tradicionales, como por ejemplo los profesores, "se ven en la necesidad de irse, porque no saben hacer otra cosa distinta que trabajar a cambio de un salario por eso que sabe hacer".

Esa migración, que es transversal a la sociedad, genera remesas y reconfiguraciones de los espacios, donde en algunas zonas medias "ves cada vez más puros viejitos caminando por ahí viendo cómo resolver, viejitos que a veces se quedan con los más pequeños". Allí muchos de los jóvenes se fueron al extranjero a trabajar y enviar dinero a las familias.

Esa serie de dinámicas reconfiguran el mapa de la economía de cada día, de las calles y los comercios, creando divisiones entre acceso y cantidad de dólares. Se trata de una dinámica visible, que incrementa las desigualdades, generando una estabilidad para una franja pequeña de la sociedad, aquella que logró garantizar ingresos en dólares.

"Tienes sectores que de los mil dólares hacia arriba empiezan a operar de otra manera, empiezan a tener dinero para poder comprar cosas, otro carro, un negocio, importan y exportan porque van y vienen, viene aquí a hacerse la cirugía estética, el trabajo odontológico, cosas que en otro lado son más caras", explica Vargas.

La expansión desigual de los dólares en la economía crece mes tras mes. El gobierno de Nicolás Maduro afirma que se está ante una "autorregulación de una economía en resistencia", lo que parece significar que se trata una situación que se permitió e incentivó en un contexto de asedio por las sanciones económicas que Estados Unidos impuso a Venezuela.

Marco Teruggi / Sputnik

Publicado enEconomía
Viernes, 21 Febrero 2020 06:06

"Money, money, money"..

"Money, money, money"..

Una imagen vale más que mil palabras. Finales de enero, Casa Blanca, Washington. Donald Trump y Benjamin Netanyahu dos grandes machers de la política global –el primero (todavía) bajo el impeachment, el segundo investigado por corrupción y soborno− presentan la "Tranza del Siglo", ¡ejem!, el Acuerdo del Siglo ( The deal of the century), el gigantesco y descarado plan de robo de tierras palestinas −sin que ningún palestino fuese consultado en su diseño ni presente en su estreno− disfrazado de "iniciativa de paz".

¿Qué mejor instantánea de nuestro tiempo político?

Cuando D. Yearsley había sugerido que un perfecto soundtrack para el –finalmente fallido− proceso de destitución de Trump habría sido una pieza de John Adams (bit.ly/2H0a9J6) −que de hecho tiene toda una ópera sobre el bochornoso affaire del secuestro de Achille Lauro que causó revuelo por ser "demasiado condescendiente al terrorismo palestino" (bit.ly/2GWydwa)−, yo ya empecé a imaginarme una perfecta banda sonora para el –aún pendiente (bit.ly/37MkCms)− proceso de Netanyahu. Algo mucho más plebeyo.

¿Qué tal "Money, money, money..." de ABBA?

Este, de hecho, podría ser igualmente el fondo para toda la "Tranza del Siglo". Reflejaría bien la mentalidad de sus autores: del multimillonario Trump, de su oficial "arquitecto", su multimillonario yerno J. Kushner y del gran amante de lujos, Netanyahu, ya que las principales líneas del plan parecen recortadas de uno de sus libros (bit.ly/2uLg7uW). Enfatizaría el meollo de toda esta farsa que se resume a que los palestinos por fin dejen de lado todas estas "demandas irracionales" −un Estado soberano, el fin del colonialismo israelí, etcétera− y acepten el dinero del "paquete económico" para vivir finalmente –confinados a sus bantustanes concedidos por Israel y Estados Unidos de manera tan generosa− "una vida prospera".

Puede ser con un support de Liza Minelli y su (casi) homónima canción Money, money – Money makes the world go round, the world go round...− del clásico musical Cabaret (1972), ambientando –sin casualidad diría yo− en el auge del nazismo (bit.ly/2v3zleV). Herr Trump y su naciente fascismo estadunidense (véase: J. Stanley) und Herr Netanyahu y su peculiar versión israelí (véase: Z. Sternhell) justifican bien la selección.

Sí, vivimos en un Weimar global, una entidad destinada a fracasar, pero tam-bién en un Trumpistán donde todo –incluso la dignidad− parece tener su precio.

Cualquiera que miraba con atención lo veía venir desde hace tiempo.

El buen Robert Fisk al ver la primera probadita del plan –Israel sin respetar las fronteras de 1967 se queda con toda Jerusalén (declarada "capital israelí indivisible" por Trump), todos los asentamientos ilegales (declarados "legales" por Trump) y el Valle de Jordán− remarcó que si antes la fórmula era "la tierra por la paz", ahora es “ cash por la paz, una quintaesencial solución trumpiana” (bit.ly/3bERgJz).

En la "Tranza del Siglo" –que niega la justicia a los refugiados palestinos y la igualdad a los palestinos-ciudadanos israelíes− la autodeterminación es un término económico, no político (bit.ly/2wmdX5j). Como si esta −independientemente de su forma− fuera posible bajo la ocupación que el plan, de hecho, legaliza poniéndole no más un poco de dinero encima prometiendo "prosperidad" y "gran crecimiento" al sector privado palestino, aunque –esto ya lo dijo Hanan Ashrawi que en su momento chocó fuerte con Arafat por llevar a Palestina a la tragedia de Oslo (véase: A. Shlaim, Woman of the year, en: Israel and Palestine, 2009, p. 211-223)− “pensar que los palestinos renunciaremos a nuestros derechos y libertad por una mítica ‘paz económica’, son castillos en el aire” (bit.ly/2P0c2tI).

Otra vez: cualquiera que miraba con atención lo veía venir desde hace tiempo.

Fueron los Acuerdos de Oslo (1993) firmados en el clímax del neoliberalismo –asimilado de hecho en una situación colonial por la dirigencia palestina (bit.ly/36N4Ffi)− que aparte de darle tiempo a Israel para robar más tierra, convirtieron la liberación de Palestina –bien apunta Joseph Massad, el discípulo del gran E. W. Said− en mero empoderamiento de sus empresarios y aparato de seguridad (bit.ly/2GQeheI).

De hecho fue el propio empresariado palestino que convenció a Arafat de firmar a Oslo, propagando –en coro con ideólogos estadunidenses e israelíes− las quimeras del maná neoliberal y prosperidad para todos −"Dubai en Cisjordania"/"Singapur en Gaza"−, recalentados hoy por Kushner & Company.

El Acuerdo del Siglo –en esencia un “ business plan” y la vez el “ business as usual”− es culminación de todo esto (tarde o temprano algunos sectores palestinos que se lucran de la ocupación y lazos financieros con Israel lo suscribirán).

Cualquiera que miraba con atención se acuerda también cómo el candidato Trump se declara en 2016 "neutral" (sic) en el conflicto israelí-palestino hasta que le cae el veinte que una megagenerosa donación a su campaña por un cierto magnate casinero "el rey de Las Vegas y el príncipe de Macao" que también es... el principal soporte de Netanyahu –"su dueño" decía el viejo Uri Avnery (bit.ly/2STiJ1A)− es condicionada con "tomar un partido".

Allí estamos de vuelta a nuestra imagen: dos políticos con problemas legales, en antípodas del derecho internacional, ambos en campañas de relección, con el mismo padrino financiador, presentan un plan de atraco a todo un pueblo desposeído. Zeitgeist.

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Vista aérea del Pentágono en Washington, DC, sede del Departamento de Defensa.Foto Afp

Las expuestas deudas colosales de EU, la de los millennials (https://bit.ly/37KbYVy) y del consumo (https://bit.ly/2wqTEUd) son un juego de niños frente al fantasmagórico cuan insólito "extravío" contable de 35 millones de millones de dólares (trillones en anglosajón) del Pentágono que devela Anthony Capaccio de Bloomberg (https://bloom.bg/2SV7OV9).

Capaccio expone que el "Pentágono realizó ajustes (sic) contables por 35 millones de millones de dólares solamente para el año pasado, un total mayor a la entera economía de EU", y subraya la "persistente dificultad del Departamento de Defensa para sus balances contables". El PIB de las dos principales economías mundiales: EU 22.32 millones de millones de dólares y China 15.27 millones de millones de dólares (https://bit.ly/328sBss).

El presupuesto militar de EU por 738 mil millones de dólares es casi nulo frente a la pantagruélica cifra del extravío contable por el Pentágono. Y eso que el financiamiento anual de las armas más sofisticadas y caras en el mundo “incluyen el avión F-35, nuevos portaviones, destructores y submarinos”.

También el gasto anual militar de EU está maquillado y alcanza el doble enunciado ya que la otra parte se oculta en la I&D de las universidades, según SIPRI (https://bit.ly/37Fv0fF).

Según Todd Harrison, experto del presupuesto del Pentágono en el CSIS, en tal "ajuste contable" existe "una buena cantidad de la doble, triple y cuádruple (sic) contabilidad del mismo (sic) dinero conforme es movido entre las cuentas". A ver qué facultad de Contabilidad en el mundo explica tal acrobacia contable.

El Pentágono reconoció que "fracasó en su primera (sic) auditoría en 2018 y luego de nuevo el año pasado".

El Departamento de Defensa "recibe más de la mitad de su gasto doméstico en forma discrecional (sic)".

Solamente en el último trimestre de 2018 el Pentágono operó 200 mil (sic) ajustes contables que alcanzaron 15 millones de millones de dólares. Según la Oficina de Contabilidad Gubernamental (GAO), "por lo menos 96 por ciento de los ajustes automáticos del último trimestre del año fiscal de 2018 carecían de una adecuada documentación de soporte". ¿Cómo pueden operar "ajustes contables", sin contar con documentación apropiada?

Las insípidas "explicaciones" del Pentágono, así como las de los pusilánimes congresistas y auditores, son tan complejas y "técnicas" que parecen diseñadas para ocultar y no para transparentar lo que quizá sea el verdadero y subrepticio gasto militar cuando los 35 millones de millones de dólares representan casi 50 veces el tamaño del presupuesto del Pentágono de 2019.

Es tiempo que el Pentágono cambie a su equipo de auditores y usen la IA sin algoritmos preprogramados para que aparezcan los "ajustes contables", si es que no se fueron a un deliberado "agujero negro contable".

No es novedoso el extravío contable del Pentágono cuando el entonces secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, confesó la desaparición de 2.3 millones de millones de dólares la noche anterior al 11/9 que sirvieron quizá para el verdadero financiamiento de las guerras en Afganistán e Irak.

Un "cuento texano" relata que el avión que golpeó al Pentágono el 11/9 destruyó en forma selectiva su contabilidad (https://bit.ly/2V3oxZ2).

El muy eficiente "financierismo militar" alude y elude “el extravío de varios billones (sic) de dólares por el Pentágono gracias a la contable magia kosher de su contralor, el rabino (literal) Dov Zakheim (https://bit.ly/2B8Dukw). Comenté entonces que “en EU, ser inimputable contratista del gobierno en la sombra es más importante que un vulgar congresista controlado por la CIA (https://bit.ly/2P77ZLY)”.

Zakheim, de doble nacionalidad, a quien también se le extraviaron 2.3 millones de millones de dólares, le imputan sus alarmantes conexiones con el 11/9 (https://bit.ly/2V54o50).

El rabino Zakheim fue miembro de la "Comisión de las Contrataciones en Tiempos de Guerra en Irak y Afganistán". Dos años más tarde, fue premiado como vicepresidente de Booz Allen Hamilton, consultora tecnológica consagrada al espionaje electrónico, y ahora despacha sereno en el Atlantic Council. ¡Tutti contenti!

www.alfredojalife.com

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Los supermercados se abastecen de productos importados y cobran en dólares o su equivalente.

Dolarización informal para sectores altos y ayuda social para el resto de la población 

La transformación económica ha creado una estabilización de una franja social alta con viejos y nuevos integrantes, anaqueles llenos, y una desigualdad que la revolución había reducido.

El regreso de Juan Guaidó encendió titulares que pronto se apagaron. Su llegada no trajo anuncios sino promesas de próximas acciones sin fecha ni formato, las movilizaciones que debían darse no tuvieron lugar, y se regresó a un estado similar de cosas en la superficie del conflicto político.

La crisis de la oposición para movilizar a su base social tiene varios elementos, como la falta de credibilidad de los dirigentes, hojas de ruta casi idénticas sin resultados, y un hastío por las lógicas del conflicto. Ya no se cree, y se hace lo que les permite el nuevo escenario a los estratos acomodados: vivir las burbujas de vida y consumo en dólares que se han multiplicado en Caracas.

Se trata de una situación que se expandió y consolidó en el 2019 con un punto de quiebre en el apagón del mes de marzo, cuando emergieron los dólares ante la falta de medios de pago electrónicos y de bolívares en efectivo debido a la escasez de circulante. Los comerciantes comenzaron a cobrar y dar vuelto en dólares de forma abierta e informalmente autorizada.

El fenómeno se multiplicó desde una tienda de repuestos de motos en un barrio popular del oeste hasta en un centro comercial del este acomodado caraqueño. Precios marcados en dólares o al cambio en bolívares para ese día.

Las diferencias se edificaron alrededor de la tenencia de la moneda extranjera. La sociedad se compuso en tres sectores que, como tipos ideales, pueden sintetizarse en: quienes viven y piensan en dólares con cuentas generalmente en el extranjero, quienes trabajan para las franjas dolarizadas o reciben, por ejemplo, remesas, y quienes quedaron por fuera. Estos últimos son la mayoría.

Un sector de la base social opositora, históricamente de clases medias y altas, encontró su nuevo espacio de vida con nuevas comodidades: métodos de pago, como Zelle, entre cuentas en Estados Unidos para no tener que manejar efectivo en dólares, bodegones con productos importados como Nutella, Pringles y Kit Kat, nuevas tiendas de marcas de ropa extranjera.


Es la capital descrita por corresponsales extranjeros, el festejo del retorno al capitalismo promocionado por el portal Bloomberg o narrado con expectativa crítica -hablar de demasiada estabilidad sería darle crédito al gobierno- por el diario The New York Times.

Se trata del sector que protagonizó las convocatorias de la oposición en años anteriores. La combinación de burbujas dolarizadas junto con la crisis prolongada de resultados de la estrategia golpista generó una inmovilidad. Ni siquiera la fotografía con Donald Trump influyó una voluntad de protesta en quienes ven cómo, de a poco, regresa un antiguo orden de cosas donde tienen privilegios exclusivos sin sentirse amenazados.

Nicolás Maduro se refirió al fenómeno comúnmente llamado dolarización como una “autorregulación de una economía de resistencia” que, en los hechos, fue acompañada por medidas para favorecerla. ¿Por táctica? ¿Por estrategia? ¿Por necesidad? Existen diferentes valoraciones al respecto en el cuadro de un país sometido a un bloqueo económico y financiero.

La realidad es otra para la mayoría de la población que no se dolarizó o, en el caso de las zonas de frontera, no adoptó la moneda del país vecino. Es donde se encuentra el núcleo central del chavismo, estimado en alrededor de un 25 por cienbo, que se explica por factores como la identidad, la lealtad, la organización, el análisis, la no renuncia, y la naturaleza del antichavismo y su amenaza.

La cotidianeidad por esas calles es un enfrentarse a diario para conseguir transporte público, dinero en efectivo, los productos menos golpeados por la inflación. La política social del gobierno tiene su epicentro ahí, con alimentos subsidiados vía Comités Locales de Abastecimiento y Producción, bonos sectoriales, la política de viviendas o el beneficio general de la casi gratuidad de precios del agua, la luz, la electricidad y la gasolina.

Esa metamorfosis económica ha creado una estabilización de una franja social alta con viejos y nuevos integrantes, anaqueles llenos, una desigualdad que la revolución había reducido, en un país atravesado por desencantos políticos extendidos y trincheras de pasiones políticas.

La oposición, en ese contexto, atraviesa además una crisis de sus estructuras partidarias y una división entre dos bloques: aquel que se mantiene alineado a la estrategia norteamericana, con Guaidó como figura, y el que se alejó de esa apuesta.

Ese segundo sector ha crecido en volumen de actores políticos. Se opone al bloqueo económico y dialoga con el gobierno en el marco de las elecciones legislativas que tendrán lugar este año. De allí deberá nacer un nuevo Consejo Nacional Electoral y la convocatoria a la contienda.

Esa elección, aún sin fecha, será el nuevo parteaguas político. El chavismo apuesta a ampliar la cantidad de factores que participen y ganar la mayoría: es la única fuerza que cuenta con una organización partidaria nacional, con presencia en los sectores populares a través de diferentes formas de organización y cuenta con la posición de fuerza que le da ser gobierno.

Estados Unidos ya ha dicho que no reconocerá esas elecciones. Eso, en términos del conflicto venezolano, significará, seguramente, un intento de operación violenta encubierta para buscar el derrocamiento o cambiar el curso de las tendencias y la correlación. Ante eso el gobierno desplegó este sábado el ejercicio militar llamado Escudo Bolivariano 2020.

Mientras esas tramas subterráneas se mueven, el país se reordena entre burbujas blindadas en dólares y batallas de cada día en bolívares.  

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Los costes de la quema de combustibles fósiles: 4,5 millones de muertes y 2,9 billones de dólares al año

La contaminación sale cara. Tanto que la quema de combustibles fósiles provoca cada año 4,5 millones de muertes prematuras anuales y genera unas pérdidas económicas de 8.000 millones de dólares al día, es decir, 2,9 billones de dólares anuales en todo el mundo, según un informe del Centre for Research on Energy and Clean Air (CREA) y Greenpeace.

De esta forma, la quema de carbón, petróleo y gas genera una contaminación cuyas cifras de mortalidad casi triplican a las vinculadas con las muertes por accidentes de tráfico, según los datos de la Organización Mundial para la Salud (OMS), que estima que cada año mueren 1,3 personas por cuestiones relacionadas con la seguridad vial.

Así, cada año mueren 500.000 personas por respirar aire contaminado por NO2,  un millón por causa del Ozono (O3), y tres millones por partículas contaminantes de PM 2'5, según el informe de CREA y Greenpeace.

Los datos demuestran que la contaminación atmosférica –concretamente la exposición a las partículas de PM2'5– genera que en torno a 40.000 niños y niñas mueran de forma prematura con sólo un año de vida. El NO2, un subproducto procedente de la combustión interna de los automóviles y las actividades industriales, no sólo produce muertes, sino que es el culpable de que cada año se detecten 4 millones de nuevos casos de asma infantil.

Todo esto deriva, además, en una serie de costes económicos que el informe cifra en 2.9 billones de dólares y que, en cierta medida, se relaciona con el gasto sanitario de las enfermedades relacionadas con la contaminación, así como con el absentismo laboral que provoca la mala calidad del aire. Los datos manejados por el estudio hablan de más de un billón de jornadas laborales perdidas por cuestiones de contaminación.

En el caso concreto de España, CREA y Greenpeace estiman que anualmente, en el escenario más probable, la contaminación del aire provoca 24.591 muertes prematuras que tienen un coste económico de más de 23.000 millones de dólares. Estos datos tienen en cuenta las partículas contaminantes de NO2, O3 y PM2'5, por lo que la cifra podría aumentar si se incorporasen al análisis otros elementos como por ejemplo el benceno o el dióxido de azufre.

Adián Fernández, responsable de Movilidad de Greenpeace señala que "pese al enorme coste económico y social que tiene la contaminación, todavía hay administraciones que siguen promoviendo el uso de combustibles fósiles". El experto denuncia que desde los diferentes estamentos del Estado se continúa "incentivando el uso del coche en las ciudades, amparando la construcción de nuevos aeropuertos o retrasando el cierre de centrales térmicas, lo que pone en riesgo no solo nuestra salud, sino también la necesaria reducción de emisiones para hacer frente a la crisis climática".

madrid

12/02/2020 13:08 Actualizado: 12/02/2020 13:17

alejandro tena

Publicado enMedio Ambiente
Absuelven a Trump; desea ser presidente vitalicio

Sale ileso y fortalecido: analistas // Mitt Romney, único republicano que vota en su contra

 

 Nueva York. Donald John Trump fue absuelto, y ante ello el acusado bromeó (¿o no?) con ser presidente vitalicio, y por ahora es el primer mandatario impeached en buscar la relección.


El veredicto final del tercer juicio político en la historia de Estados Unidos fue el pronosticado, cada bancada votó la línea de sus respectivos partidos, con una sola excepción. Con ello, el Senado, actuando como jurado, declaró “no culpable” al presidente.


El Senado votó por cada cargo: abuso de poder y obstrucción al Congreso. Cada legislador, en orden alfabético, fue diciendo en voz alta “culpable” o “no culpable”. El conteo del primer delito fue de 52 contra 48 en favor de absolver al presidente, y sólo hubo un senador disidente de su partido, el republicano Mitt Romney.


El voto del segundo cargo fue de 53 contra 47 por exonerar al jefe de la Casa Blanca.


Se requerían dos tercios, 67 de 100 votos, para condenar y destituir al mandatario.


“Por lo tanto, es ordenado y adjudicado que Donald John Trump sea absuelto de los cargos”, proclamó el jefe de la Suprema Corte, John Roberts, quien presidió el juicio político, y así cayó el telón de este espectáculo.


A siete semanas de ser formalmente acusado por la Cámara de Representantes de delitos que ameritan su destitución (lo que se conoce como impeached), después de casi cinco meses de investigaciones, y casi tres semanas de juicio en el Senado, Trump fue exonerado, a pesar de los pruebas abrumadoras presentadas en su contra.


Trump, quien siempre ha denunciado que esto fue “una farsa” y parte de una “cacería de brujas” en su contra, y cuyos aliados denunciaron este esfuerzo como un intento demócrata para “revertir la previa elección e interferir en la próxima”, emitió una primera reacción al resultado tuiteando un meme que había usado anteriormente con su imagen y un calendario electoral en el cual, cada cuatro años, va ganando... a perpetuidad (https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1142157838153895941). No es la mejor imagen “democrática”en un sistema que sólo permite dos turnos al presidente.


En otro tuit, el presidente anunció que hará una declaración pública formal acerca de “la Victoria de nuestro País sobre la farsa de impeachment”.


El caso en su contra giraba en torno del intento del presidente de presionar al nuevo gobierno de Ucrania a interferir en la dinámica de la elección presidencial estadunidense para beneficiar los intereses políticos de Trump, como su negativa a cooperar en la investigación del asunto por la cámara baja.


Trump fue calificado por los acusadores demócratas durante el juicio como alguien que se considera “por encima de la ley” al incurrir en “conducta corrupta” para beneficiarse políticamente, poniendo en riesgo la seguridad nacional, vulnerando el proceso electoral y “traicionando” a su país.


De hecho, los diputados demócratas que actuaron como fiscales en el juicio, advirtieron ayer, en un artículo colectivo publicado en el Washington Post, que “el presidente no dejará de tratar de hacer trampa en la próxima elección, hasta que tenga éxito”. Afirmaron que no hubo un juicio real, y por lo tanto este veredicto no es legítimo.


La presidenta de la cámara baja, Nancy Pelosi, la demócrata más poderosa de Washington, declaró: “hoy (ayer) el presidente y los republicanos del Senado han normalizado la ilegalidad y el rechazo al sistema de equilibrios (entre los poderes) en nuestra Constitución”.
Pero este resultado refleja la realidad de que el juicio no es un proceso judicial, sino político. Y con la mayoría republicana controlando el “tribunal”, este fue el veredicto pronosticado casi desde que comenzó el proceso.


El único disidente, Romney, quien fue candidato presidencial republicano hace ocho años, había anunciado su intención poco antes, al afirmar en una entrevista con Fox News: “es difícil para mí imaginar un ataque más serio a la Constitución y una república como la nuestra, que decir que un presidente busca enlistar a un gobierno extranjero para corromper nuestras elecciones con la finalidad de mantenerse en el poder… Eso ocurre en autocracias chatarras. Eso no ocurre en Estados Unidos de América”.


El voto de Romney no es sólo histórico –es el primer senador en votar contra un presidente de su propio partido en un juicio político–, sino aún más importante, en esa coyuntura le roba al presidente de su deseo de poder proclamar que fue un ejercicio partidista en su contra.
Al final del día, Trump, quien ha sido caracterizado como “el presidente más peligroso de los tiempos modernos” por varios legisladores demócratas y otros observadores, sale ileso y por ahora políticamente fortalecido al inicio de su campaña por la relección. En algunas encuestas recientes, y a pesar de lo revelado y declarado en su juicio, su aprobación ascendió al nivel más alto desde que ocupó la Casa Blanca.


Todos esperan que Trump intensificará su ataque contra todo político que se atrevió a desafiarlo, sobre todo a sus ex colaboradores, y sin duda Romney (ayer, uno de los hijos del mandatario llamó a expulsarlo del partido), y que retomará sin ningún sentido de autocrítica su forma de gobernar, algo que quedó claro con su discurso ante el Congreso el martes al rendir el informe presidencial, el cual estaba repleto de por lo menos 31 exageraciones, engaños y mentiras (https://www.washingtonpost.com/politics/2020/02/04/fact-checking-president-trumps-2020-state-union-address/) que sirvió como el arranque de su relección.

Publicado enPolítica
Alicia Bárcena: “América Latina ha perdido el tren de la política industrial y la innovación”

Desigualdad, discriminación, cultura del privilegio, evasión fiscal, política industrial. Tras media vida lejos del debate público, este quinteto de conceptos ha pasado a primera línea en los círculos de poder en América Latina. Más aún desde el inicio de las protestas en Chile y, en menor medida, en Colombia. "La gente está cansada; y el modelo económico, agotado", repite la secretaria ejecutiva de la Cepal, Alicia Bárcena (Ciudad de México, 1952). Entre respuesta y respuesta, y con la megafonía del aeropuerto de Barajas como melodía de fondo, la jefa del brazo de Naciones Unidas para el desarrollo económico de la región apura a toda prisa un refresco antes de embarcar rumbo a Roma para participar en una cumbre de economistas auspiciada por el Papa en el Vaticano. Todo, a ritmo de vértigo.


Pregunta. La secuencia se repite desde hace años: tanto ustedes como el resto de organismos internacionales publican sus previsiones de crecimiento para América Latina y la realidad acaba desmintiéndoles poco después. ¿Demasiado optimismo?
Respuesta. Con este año van a ser ya siete de crecimiento muy bajo, y eso debe ser una señal de alerta. El contexto externo no ayuda, pero la región tiene un problema importante de productividad: es muy baja y no ha avanzado. Hay excepciones, claro, como Perú y Colombia, economías que sí crecen.


P. La región ha dejado pasar la estela del resto del bloque emergente.
R. A diferencia de muchos países asiáticos, América Latina ha perdido dos trenes: el de la política industrial y el de la innovación, dejando la toma de decisiones a las fuerzas del mercado. Está claro que ese modelo de desarrollo, sin una estrategia productiva, se agotó. Tanto en materia económica, como demuestra el bajo crecimiento, como en materia de distribución: que sigamos siendo la región más desigual del mundo quiere decir que no hemos sido capaces de repartir esa aparente expansión.


P. Durante años se dijo que el orden en política fiscal y monetaria traería el crecimiento, pero...
R. Con excepciones, la macro ha estado ordenada y estable. Y eso es importante, pero no suficiente. El problema es que no se ha diversificado la matriz productiva con conocimiento, con contenido nacional y con encadenamientos con pequeñas y medianas empresas. La gran fábrica latinoamericana de desigualdad sigue siendo la brecha entre las grandes y las pequeñas compañías. El caso de México es claro: exporta más de 1.000 millones de dólares al día, pero eso no se siente en la sociedad.


P. Estamos viviendo un proceso de reprimarización en varias economías de la región, que hacen descansar sus exportaciones casi exclusivamente en las materias primas.
R. Sí. Es un tema muy gordo, sobre todo en Sudamérica: son países que dependen de pocos productos —petróleo, cobre, plata...— y pocos mercados. Las esperanzas son Brasil, que es un país muy diverso, y Argentina, donde el nuevo Gobierno viene con la fuerza de plantear una política industrial.


P. ¿Por qué la política industrial ha sido, por muchos años, un anatema en Latinoamérica?
R. Por el neoliberalismo puro y duro; por la escuela de Milton Friedman. El consenso de Washington tuvo un gran impacto en países como Chile, y el resultado es una economía desigual y nada diversa. En general, el modelo económico que se ha aplicado en América Latina está agotado: es extractivista, concentra la riqueza en pocas manos y apenas tiene innovación tecnológica. Nadie está en contra del mercado, pero debe estar al servicio de la sociedad y no al revés. Tenemos que encontrar nuevas formas de crecer y para eso se requieren políticas de Estado. No es el mercado el que nos va a llevar, por ejemplo, a más innovación tecnológica.


P. Llevan años apuntando a la desigualdad y a la necesidad de cambiar el modelo de desarrollo de la región. Sin mucho éxito: los Gobiernos apenas les han hecho caso. ¿Siente que han predicado en el desierto?
R. Lo que ocurre es que no hemos logrado penetrar en la estructura misma: no hemos logrado un pacto social entre Estado, empleadores y trabajadores, como el de los países nórdicos, para cerrar la enorme disparidad entre el trabajo y el capital. Ahí sí siento que hemos predicado en el desierto: todos hablamos de mayores y mejores empleos, de formalización… Lo que hace falta es una vuelta estructural del modelo. En América Latina ha habido un movimiento de personas de estratos [sociales] bajos a estratos medios, pero más de la mitad de ellos no ha completado ni siquiera 12 años de estudios. El reto ahora es cómo apostarle a la educación y a las nuevas tecnologías.


P. El caso de las energías verdes es especialmente paradigmático: Latinoamérica es una de las regiones del mundo con más sol y más viento, pero en muchos países no terminan de despegar...
R. Es otro tren que América Latina no puede perder y para eso hacen falta políticas activas. Costa Rica es un caso de éxito, que pronto va a dejar de depender de las energías carbónicas. Y Chile, por el estilo. México también debe apostarle a ser carbono neutral: me queda claro que tiene que seguir produciendo petróleo, pero debe sumarse a las energías renovables.


P. El Gobierno de López Obrador no va, precisamente, en esa dirección.
R. México está en un proceso de reflexión que me gusta. El presidente ha formado un consejo de inversiones, con Alfonso Romo a cargo, y creo que en él podemos encontrar justo este equilibrio entre inversión y respeto al medioambiente.


P. Pero la apuesta de su Administración por el crudo es inequívoca.
R. Inequívoca no sé. Lo que creo que está buscando México, y veo muy razonable, es dejar de depender de las importaciones petroleras. Siendo un país que tiene reservas, debe aprovecharlas con la mejor tecnología disponible, pero también tiene que compensar esa producción con otro tipo de desarrollos más sostenibles. Tengo confianza en Romo: tiene una visión más amplia y sabe que el mundo está yendo en esa dirección, como acaba de demostrar el Foro de Davos.


P. Algunos apuntan a la aparente paradoja que supone el hecho de que las protestas, sobre todo en Chile, lleguen en el momento de mayor prosperidad material de la historia. ¿Es una cuestión de expectativas?
R. El telón de fondo es el desencanto y el enojo; un punto de quiebre del modelo concentrador de riqueza y de privilegios con instituciones que solo benefician a algunos. Eso la sociedad lo percibe, como también percibe la evasión fiscal, la corrupción y la impunidad. Hay que salir de esa propensión rentista, de concentración de la propiedad y las ganancias, y, sobre todo, de una cultura del privilegio que ha naturalizado la desigualdad y la discriminación. La gente está cansada.


P. ¿Se ha subestimado la desigualdad?
R. Definitivamente sí. Siempre se había calculado a partir de las encuestas de hogares y cuando las comparas con los registros tributarios, te das cuenta de cuánto hemos subestimado la desigualdad desde hace años. Tenemos que afinar nuestra forma de medirla. En Chile, por ejemplo, esa encuesta dice que el decil más rico gana, de media, 7,5 veces más que el más pobre, pero en los registros tributarios esa diferencia es de 25 veces. Y en algunos países de Centroamérica, de hasta 70. La desigualdad siempre se ha visto desde la perspectiva de la pobreza, pero hay que verla desde la de la riqueza.

 

La jefa de la comisión económica de Naciones Unidas para la región cree que "la cultura del privilegio ha naturalizado la desigualdad" y ve "agotado" el modelo del subcontinente

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Brexit: las consecuencias económicas y financieras

Reino Unido ha abandonado definitivamente la Unión Europea. El referéndum del 23 de junio de 2016 ha llegado a su culminación. Los ciudadanos de Reino Unido ya no son ciudadanos de la Unión Europea (UE). Es un acontecimiento de gran importancia tanto para el proyecto de una Europa democrática como para Reino Unido. Y las repercusiones se harán sentir en el mundo entero.

Por el momento, sin embargo, en la vida cotidiana los ciudadanos de Reino Unido no van a experimentar grandes cambios. Eso se debe a que ahora se ha abierto un periodo de transición de 11 meses para negociar los términos de la relación que mantendrán en el futuro Reino Unido y la UE. Es decir, hasta diciembre de este año Reino Unido permanecerá en el mercado integrado y la unión aduanera de la UE. Mercancías y capitales, así como personas, seguirán circulando libremente dentro de la UE y de Reino Unido, tal como sucedía anteriormente. Transcurrido este plazo el nuevo paisaje dependerá de las negociaciones entre la Comisión de la UE (con sede en Bruselas) y Londres dentro del periodo de transición.

Las posturas de ambas partes para estas negociaciones se darán a conocer esta semana. El tema más urgente es el de las relaciones comerciales, y tanto para Bruselas como para Londres lo que se busca es un acuerdo comercial con cero cuotas y sin aumentos de aranceles a lo largo de toda la nomenclatura arancelaria. Pero aquí es donde comienzan las complicaciones. La Unión Europea no estará dispuesta a regalar a Reino Unido todas las ventajas de un acuerdo comercial reservadas para sus miembros. Además, la Comisión Europea, en Bruselas, buscará hacer las cosas difíciles a Londres para dejar bien claro a cualquier otro miembro de la Unión que la salida es muy costosa. Ese mensaje puede estar particularmente dirigido a países como Grecia.

Bruselas buscará un acuerdo comercial en el que Londres se comprometa a no socavar las normas sociales y ambientales para competir con la UE sobre bases desiguales. El primer ministro, Boris Johnson, ha manifestado que no piensa constreñirse por las reglas de Bruselas, lo que anuncia una confrontación con los halcones de la Comisión Europea. De no llegar a un acuerdo, el comercio entre Reino Unido y la UE tendrá que regirse por las disposiciones de la Organización Mundial de Comercio. Para muchos rubros eso se traducirá en un aumento no despreciable de aranceles.

Otros temas delicados incluyen el acceso de la flota pesquera de la UE a las aguas de la zona económica exclusiva de Reino Unido. Los temas de seguridad, política exterior e intercambios escolares también pueden hacerse muy complicados. Pero, sin duda, el más problemático está en el capítulo de los servicios financieros, porque la integración financiera entre la City y la UE es muy profunda.

Un informe encargado por la City concluyó en 2016 que 23 por ciento de ingresos de la City provenían de actividades relacionadas con la UE. El estudio reveló que la mitad de esos ingresos se podría perder con la salida de la UE (véase Informe Wyman en www.oliverwyman.com). Junto con esos recursos desaparecerían hasta 32 mil empleos. Esas proyecciones no han cambiado mucho en análisis más recientes.

Los efectos del Brexit sobre la City ya se han comenzado a sentir. En las evaluaciones más recientes (septiembre 2019) la City descendió al segundo lugar, detrás de Nueva York, en el volumen de transacciones financieras, y Hong Kong está en tercer sitio. Pero, curiosamente, la incertidumbre que se había pronosticado desde hace tres años para el sector financiero no ha tenido los efectos anunciados.

Todo cambiará, porque la UE ya ha manifestado su oposición a incluir los servicios financieros en un acuerdo comercial con Reino Unido. Y es que la UE busca promover la mudanza de empresas y bancos de la City hacia otras capitales europeas. Eso contribuiría a erosionar las economías de escala que tiene la City y que le han permitido mantener su proyección global, sobre todo en el mercado de divisas. El Brexit va a transformar todo esto y llevar al desmembramiento de una parte de la red de servicios financieros que han hecho de la City un centro financiero global. La pérdida de economías de escala sería un golpe fuerte para los negocios y la rentabilidad de los operadores de la City, porque habría otros competidores que se beneficiarían. Las autoridades negociadoras de la UE esperan obtener algo de este proceso, que podría conducir a mudar parte del complejo de operaciones y servicios prestados por la City a otras capitales europeas. París y Fráncfort se han estado relamiendo los bigotes desde el día del referéndum.

La City, en Londres, tiene su propio estatuto jurídico en Reino Unido y las grandes aventuras imperiales fueron financiadas y aseguradas por esta entidad única en su género. Los nostálgicos de aquellas épocas se verán defraudados al darse cuenta que esos tiempos no volverán con el Brexit.

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Diálogo post Brexit: Johnson descartó un acuerdo de libre comercio con la UE  

A tres días de la salida formal del Reino Unido de la Unión Europea , de los buenos deseos mutuos y las promesas de paz y cooperación, empezaron los ladridos. De cara a la negociación sobre el futuro de la relación bilateral, el primer ministro británico Boris Johnson fue enfático al decir que no habría alineamiento regulatorio con la Unión Europea cuando termine el actual período de transición el 31 de diciembre, ni libre acceso para la pesca europea en aguas británicas. 

"No hay ninguna necesidad para alcanzar un acuerdo de libre comercio que el Reino Unido acepte la política europea respecto a subsidios, competencia, la protección social o medioambiental. Tendremos nuestra propia regulación, igual o mejor que la europea", dijo Johnson.

Unos minutos antes, en una conferencia de prensa en Bruselas que terminó superpuesta con el comienzo del discurso de Johnson, el negociador europeo Michel Barnier reafirmó una posición diametralmente opuesta respecto a las reuniones que comenzarán el 3 de marzo. 

El jefe de negociadores europeos indicó que la igualdad de reglas para un futuro tratado de libre comercio estaba contemplada en la declaración política firmada por las dos partes, que esperaba que el Reino Unido respetara la tradicional pesca europea en aguas británicas y que el Peñón de Gibraltar, cuya devolución reclama España al Reino Unido, no formaría parte de las negociaciones.

La síntesis de ambas declaraciones es que el diálogo post-Brexit empezó a los gritos y con cara de perro. Suele suceder en la apertura de toda negociación comercial que las partes expresan su posición de máxima para que cualquier concesión sea valorada y debidamente reciprocada. En este caso el problema es que el principio nodal del diálogo es una dicotomía excluyente: alineamiento o divergencia regulatoria. 

La UE exige un alineamiento regulatorio dinámico que obligaría al Reino Unido a seguir el mismo esquema regulatorio a nivel laboral, social, medioambiental, de ayuda estatal y tributario, entre otros temas. La posición británica, delineada por Boris Johnson y anticipada el domingo por el canciller Dominique Raab, es que esto no va a suceder porque el Reino Unido quiere divergir de estas normas. Según el gobierno el Brexit – la separación de la UE - no tiene sentido si el Reino Unido no puede establecer sus propias reglas.

En juego están más de ocho mil productos de un intercambio que constituye la mitad del comercio británico global a nivel industrial y agrícola en una negociación que deberá también lidiar con la pesca y los servicios, en especial el sector financiero, tan central en la economía británica. Boris Johnson quiere un acuerdo que le dé pleno acceso al mercado europeo, pero que no le impida tener un marco regulatorio propio. 

La UE ha dejado en claro desde el referendo de 2016 que eso atentaría contra la unidad del mercado común europeo que se basa precisamente en que todos los miembros respetan las mismas reglas de juego: ¿qué precedente se daría si a un ex miembro se le permite exportar con los mismos derechos que a los miembros, pero con regulaciones más laxas?

Con estos puntos de partida, se dispara la posibilidad de un “hard Brexit”, es decir que el 31 de diciembre las dos partes lleguen a acuerdos sectoriales mínimos o directamente a ningún acuerdo y que los intercambios se rijan por las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Termómetro habitual, la libra esterlina reaccionó al mediodía con una caída de un punto ante las declaraciones de Johnson y Barnier. ¿Hay posibilidades de salir de este punto de partida aparentemente inconciliable?

Los especialistas consultados por Página12 coinciden en que, a menos que una de las dos partes dé marcha atrás (y ambas tienen fuertes razones para no moverse de lugar), el 31 de diciembre llegará con un acuerdo ínfimo o sin acuerdo. “Hay que recordar que los acuerdos de libre comercio toman normalmente mucho tiempo. Es cierto que acá hay un punto de partida teóricamente promisorio porque tras 47 años en que el Reino Unido formó parte de la UE hay por el momento un pleno alineamiento regulatorio. La pregunta es qué margen hay para apartarse de eso y tener un acceso similar a los mercados. Mi propia percepción es que habrá un acuerdo limitadísimo, pero que también es muy posible que haya ningún acuerdo”, indicó a este diario Richard Whitman, experto en temas europeos y comerciales de Chatham House, uno de los “think- Tanks” más antiguos del Reino Unido.

Otro experto, Thomas Sampson, de la London School of Economics, alerta sobre el impacto económico. “Un acuerdo muy elemental es possible porque hay sectores en los que la Unión Europea no tiene ni aranceles ni cuotas para la cantidad a importar, caso de los productos farmacéuticos y libros. En cambio hay sectores fuertemente regulados donde el impacto será muy fuerte como agricultura y finanzas. Y en caso de que no haya acuerdo, hay sectores como la industria automotriz que pasarían a regirse con las reglas de la OMC con aranceles de hasta el 10% mientras que con los productos agrícolas los aranceles podrían llegar a un 80%. Esto les quitaría competitividad a estos sectores y encarecería la producción interna ya que el Reino Unido importa gran parte de sus alimentos”, señaló a Página12.

Una síntesis de este dilema sería buscar una fórmula sector por sector que combine alineamiento regulatorio y divergencia. Mientras que la industria automotriz, la aeroespacial, la farmacéutica y la de productos químicos han manifestado su deseo de mantener el alineamiento regulatorio, desde el viernes surgieron voces tanto pro-europeas como pro-Brexit que reivindicaron áreas como Inteligencia Artificial o high tech en los que la divergencia regulatoria podría ser beneficiosa para el Reino Unido .

El semanario “The Economist”, el ex primer ministro laborista Tony Blair en el campo pro-europeo y Larry Elliot, un pro-brexit de centro izquierda, editor económico del pro-europeo matutino “The Guardian, están de acuerdo sobre ese punto a pesar de que parten de premisas ideológicas muy diferentes. “El Reino Unido es uno de los líderes mundiales en Inteligencia Artificial. El primer ministro sugirió que el gobierno puede usar su libertad regulatoria para dar más ayuda estatal a este sector, algo que no estaría permitido en la regulación europea que es muy estricta respecto a la asistencia estatal. De hecho este fue en los 70 uno de los argumentos más importantes de la izquierda laborista para oponerse al ingreso a la UE. Pero además la creación del mercado común europeo no llevó a un crecimiento económico sostenido porque está muy centrado en dos obsesiones germanas: el control de la inflación y el déficit fiscal”, escribió Ellliot en su columna en el "The Guardian".

En caso de "Hard Brexit" o de acuerdos muy elementales, el modelo económico-social británico, que reformateó el Thatcherismo en los 80, podría terminar con una variante más extrema que convertirá al Reino Unido en un gigantesco paraíso fiscal con el objetivo de competir con bajos costos frente a los productos de la UE. 

La City de Londres, con su red asociada de paraísos fiscales, ya es uno de los grandes responsables de la evasión fiscal y el lavado de dinero a nivel mundial, pero ahora Boris Johnson planea la creación de 10 "freeports" que estarán en términos tributarios fuera del Reino Unido y servirán como imán para la inversión extranjera y la nacional. “El proyecto de Johnson es lo que él ha llamado un Singapur en el Támesis. Lo que quiere decir con esta frase es un lugar donde haya bajos o nulos impuestos y una degradación de la regulación laboral, medioambiental y social existente, todo lo que impactará muy fuerte en el Estado de Bienestar Social británico. Los beneficiarios serán un núcleo oligárquico nacional y extranjero. Los grandes perjudicados el resto de la población y la posibilidad de supervivencia del Estado de Bienestar. La única posibilidad que tiene Europa de evitar el impacto de esta política es adoptar una posición dura respecto al alineamiento regulatorio”, dijo a este diario John Christensen director y fundador de la organización líder de la lucha contra los paraísos fiscales Tax Justice Network.

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Evo Morales en entrevista con Brecha en Buenos Aires / Foto: Guido Piotrowski

El expresidente de Bolivia duda de que el nuevo gobierno reconozca un eventual triunfo del Mas en las elecciones de mayo. Insiste en la legitimidad de su intento de reelección y cree que la solución al problema de los liderazgos en la izquierda regional pasa por un cambio de mentalidad en los latinoamericanos. En diálogo con Brecha, arremetió contra quienes cuestionan el modelo extractivo en su país y habló sobre su vínculo con el feminismo.

 

Camisa blanca de manga corta, pantalón negro y zapatos al tono, Evo Morales circula por las oficinas de su búnker porteño en la calle Chile, barrio de San Telmo, pegado a su teléfono celular. Es miércoles de mañana y el cierre de candidaturas en Bolivia apremia, por los plazos: el último día es el 3 de febrero. Desde temprano estuvo reunido con más de 20 representantes de diferentes departamentos de Bolivia. En una sala grande definen los candidatos de modo asambleario, todos en ronda. Tras la puerta cerrada se escuchan las diferentes voces. Morales observa, escucha, opina. Sale de la oficina y ante la expectativa de los cronistas saluda sonriente, camina, entra en otra oficina, habla con un interlocutor en Bolivia. El equipo de Brecha había sido citado para la entrevista con el expresidente a las 8.30. La espera termina a las 12.45, cuando Evo Morales finalmente ingresa al salón y se dispone a sentarse para responder a las preguntas. “Pido disculpas por la demora”, dice.

Un día antes, Luis Arce, el candidato presidencial del Movimiento al Socialismo (Mas) y ex ministro de Economía de Morales, aterrizó en suelo boliviano para iniciar la campaña electoral. Lo esperaba el gobierno de Jeanine Áñez con la amenaza de detenerlo bajo acusaciones de corrupción, el lawfare de moda: por no controlar el uso del Fondo Indígena en diferentes proyectos aprobados para su ejecución. La propia fiscal de la causa se encargó de desmentir la existencia de una orden de detención contra Arce y sólo le tomó declaración, a la espera de que sus abogados accedan al voluminoso expediente de veinte cuerpos que forman la causa. Eso fue motivo de debate en las oficinas de la calle Chile, donde ya manejan cifras de las primeras encuestas: 35 por ciento de intención de voto para Arce y algo más del 15 por ciento para Carlos Mesa. La mandataria Áñez aparece un poco más abajo. El dirigente cívico Fernando Camacho y Jorge “Tuto” Quiroga ni siquiera figuran con guarismos significativos, al menos según los sondeos en manos del equipo de prensa de Morales. “Van a buscar perseguirnos”, dice el expresidente, y los asambleístas asienten.

Cuando Brecha le pregunta por su posible candidatura prefiere esquivar el tema. “Estoy para apoyar a los compañeros”, suelta al pasar. Al atardecer del miércoles se conocerá el comunicado del Mas donde se informa que Evo aceptó inscribirse como candidato a la Asamblea Legislativa Plurinacional. Sin embargo, el documento aclara que la inscripción es sólo para habilitar, legalmente y en los plazos establecidos por el cronograma electoral, una eventual candidatura en caso de que las asambleas decidan elegirlo como representante. “El debate de las candidaturas finales aún se está desarrollando”, aclara el comunicado de prensa.

—Después de 14 años en el poder y tras el golpe de Estado ya consumado, ¿qué enseñanzas saca en limpio y qué autocrítica hace hoy sobre su gestión?

—Primero, siempre con el pueblo, todo para el pueblo. Esa es la lucha histórica de la gente marginada. La lucha viene desde la colonia, pasando por la república. Y para estar con el pueblo nos pareció importante tener en cuenta tres cosas: en lo político, la refundación de Bolivia; en lo económico, la nacionalización; y en lo social, la redistribución de la riqueza. Lo más difícil para mi gestión fue la refundación, dejar el Estado colonial y contar con un Estado plurinacional en Bolivia, donde todos tengan los mismos derechos. Se acabó el Estado impostor, las autoridades aparentes, el Estado fallido, las amenazas de hacer desaparecer Bolivia. A partir del Estado plurinacional [se impulsaron] las mejores oportunidades para los más excluidos, que están dentro del movimiento indígena, y para las mujeres. Y todo incluido en la Constitución. En lo económico, para estar con el pueblo, han sido importantes las nacionalizaciones de los recursos naturales y de las empresas estratégicas.

Acá hay una profunda diferencia con la derecha boliviana y con el sistema capitalista, que consideran la salud y la vivienda como servicios. Para nuestro movimiento son derechos. Los servicios básicos son un negocio privado para el capitalismo. Mientras que para nosotros, en el socialismo comunitario, son derechos humanos. Por lo tanto, nuestra defensa va no sólo por los derechos individuales y personales, sino también por los derechos colectivos y de la comunidad. En la cuestión del comercio, para estar con el pueblo, es importante un programa de solidaridad, complementariedad y competitividad.

—¿Y la autocrítica de su gestión?

—[Duda antes de contestar.] En el tema de autocrítica y debilidades… Cuando tu hermano es presidente, algunos sectores tienen mucha y exagerada ambición. Algunos reclaman incluso cosas indeseables para otros sectores sociales. Entonces no están pensando en Bolivia, sino solamente para su sector o para una legión de ciudadanos. Pero cuando se maneja con transparencia el gobierno, con datos económicos, esos sectores lo entienden, aunque les cuesta aceptarlo. Y quiero decir que en la lucha de clases, ideológica, programática, es necesario discutir y trabajar. Los mismos movimientos sociales nos decían en las reuniones que ellos no venían a discutir y evaluar políticas sino a distribuir proyectos y obras. No querían debate ideológico. Y eso hay que trabajarlo durante el proceso de transformación. La realidad es que hay casi tres millones de bolivianos y bolivianas que subieron de la clase humilde o pobre a la clase media y se olvidaron de donde vienen, prefieren no tener compromisos con la sociedad, y ya traen nuevas expectativas. No toman en cuenta que todavía hay muchas familias en la situación en la que ellos estaban antes.

—Eso es un desafío para todos los gobiernos progresistas de la región. Cómo reaccionar ante las nuevas expectativas generadas tras las mejoras logradas por las gestiones gubernamentales.

—Fue todo un desafío para nuestro gobierno, y falta mucho para saber cómo reaccionar y seguir avanzando. En el caso de la administración, nosotros trabajamos los datos y llegamos a la conclusión de que las exageradas subvenciones estatales son una sangría para la economía nacional. No garantizan el futuro económico del país. Hay que combinar la inversión pública hecha para ampliar el aparato productivo con el aspecto laboral y social. De ahí viene la redistribución de la riqueza que permite terminar con la pobreza.

—Esos sectores que según usted reclaman demasiado al gobernante de turno, ¿son aquellos que en noviembre pedían su renuncia? Me refiero a la Central Obrera Boliviana (Cob) y a algunos sindicatos mineros.

—No diría eso… Creo que el pedido de renuncia que ellos hicieron hacia mí fue por una cuestión de miedo. Yo mismo no podía entender cómo la Cob podía pedir mi renuncia para dar oportunidad a la derecha. Ese fue un error político de la Cob, pero no por las reivindicaciones sectoriales de las que hablé antes. Porque ellos mismos me han propuesto que sea candidato a presidente, defendieron mi candidatura y se movilizaron por ella. Hubo un momento en que los tomó el temor y se lanzaron a pedir mi renuncia. Eso lo van a llevar como un error histórico.

—La postulación de Andrónico Rodríguez y de Orlando Gutiérrez, dirigente de la Cob, ¿marca diferencias entre el Mas, la Cob y los mineros?

—No. Estamos unidos. Nunca antes hubo cuatro candidatos. Estamos todos convencidos de que es importante la unidad, porque quien tiene la responsabilidad de conducir el nuevo proceso cuenta con el apoyo de todos.

EL MODELO EXTRACTIVISTA

—Una de las cuestiones comunes a los gobiernos progresistas o de izquierda de los últimos años es la generación de riqueza a través de una matriz similar a la del neoliberalismo: el extractivismo. ¿Cómo se enfrenta este problema?

—El sistema capitalista, además de destrozar el planeta, quiere que los llamados países subdesarrollados se lo cuidemos para su beneficio. Eso no lo comparto. Por supuesto que tenemos que cuidar el ambiente, y en eso soy un convencido. El ser humano no va a poder vivir sin la madre tierra. Y ella va a existir mejor sin el ser humano. Nosotros le planteamos a la Onu como prioridad los derechos de la madre tierra. Recién hace 70 años que en el mundo se dieron cuenta de que los seres humanos tenemos derechos y aparecieron los derechos humanos, los derechos políticos, sociales y económicos. Y recién en 2007 se declararon los derechos de los pueblos indígenas. Pero lo más importante aquí es que los derechos de la madre tierra no existen. Sin la madre tierra no hay vida, y por lo tanto, no hay humanidad.

Cuando se trata de aprovechar nuestros recursos naturales con una planificación a corto, mediano y largo plazo que respete los derechos de la tierra, aquí eso no se vivencia. Cuando el neoliberalismo explotaba el petróleo en reservas forestales, no había nadie que reclamara, ni las Ong ni las fundaciones. Cuando nosotros llegamos al gobierno y empezamos a hacer exploraciones respetando las zonas de reserva natural, empezaron las protestas financiadas desde Estados Unidos o por multinacionales.

—Hay sectores de la izquierda no financiados por Estados Unidos que reclaman contra el modelo extractivista…

—¿Quiénes son esos sectores en Bolivia? Son los troskos que se convierten en la extrema derecha. Ahora se escucha en Bolivia la frase “Otra izquierda es posible”. Y eso lo plantean los troskos. Durante el golpe [no hicieron] ni una manifestación contra la dictadura, y se dicen de izquierda. No puedo hablar de lo que ocurre en otros países con este tema de la explotación de los recursos naturales. Pero te diré lo que hicimos en Bolivia. Dimos valor agregado a nuestros recursos naturales para no tener dependencia en ciencia y tecnología. Eso fue una prioridad.

¿Cuál es el problema que tenemos no sólo los sudamericanos, sino los latinoamericanos en general? Algunos países plantean la liberación política, social y cultural. Y mi experiencia me dice que hay que acompañarla con liberación económica. La liberación política o ideológica sin liberación económica no tiene mucho futuro. Nosotros con las nacionalizaciones hemos garantizado esta liberación, económica y política. Pero el gran problema latinoamericano es que después tenemos que pasar de la nacionalización a la industrialización, con ciencia y tecnología.

—¿Y eso no se logra con las llamadas tecnologías limpias?

—Eso tenemos que lograrlo, por supuesto, con la defensa de la madre tierra y buscando y discutiendo nuevos caminos. Pero para eso los latinoamericanos necesitamos avanzar en ciencia y tecnología.

EL GOLPE Y LA OEA

—Hablando del golpe: ya en 2015 y 2016, tanto Nicolás Maduro desde Venezuela como “Pepe” Mujica en Uruguay habían desautorizado y criticado el rol del secretario general de la Oea, Luis Almagro. ¿Por qué usted, incluso con el golpe en ciernes, demoró tanto en darse cuenta del papel que ahora le atribuye a Almagro, que va en esa misma dirección?

—Fue un error de parte del gobierno nacional [se refiere a su gobierno]. Almagro tiene doble discurso. Alababa nuestra economía, el proceso de cambio. Entiendo que es un gran agente del imperio estadounidense y opera con planes contra los pueblos, incluso sin respetar los estatutos de fundación de la Oea. Debo reconocer como boliviano y como expresidente que fue un error creer que Luis Almagro podría garantizar un proceso democrático en nuestro país.

Pero pese al informe final de la auditoría electoral hemos ganado en la primera vuelta. El informe observa 226 mesas con irregularidades. Si es así, se piden nuevas elecciones en esas mesas y no en toda Bolivia. Si nosotros tenemos en cuenta las 36 mil mesas del país, 226 son mucho menos del 1 por ciento. Incluso si todos esos votos se hubieran contado para la oposición, igual hubiéramos ganado en primera vuelta. Es un golpe de la Oea.

REELECCIÓN Y REFERÉNDUM

—Muchos de los gobiernos de izquierda o progresistas latinoamericanos no han sabido generar una descendencia política de sus liderazgos. ¿Cómo se soluciona esta carencia?

—[Duda, recorre la mesa con la mirada y juega con el grabador.] Yo no creía mucho en eso… Pero ahora me convencí de que es un tema importante. No sé si se trata de trabajar liderazgos de manera conjunta o cuál es la solución. Nunca creí que fuera tan importante el líder que gestó transformaciones profundas en cada uno de sus países. Hay que repensar esta situación.

De todos modos, sigo pensando que siempre está primero el proyecto político de liberación, el programa del pueblo, y luego vienen los cargos correspondientes. Así debe ser. Pero al parecer será una característica latinoamericana que el pueblo dependa siempre de un líder. Hay que cambiar la mentalidad de los latinoamericanos.

—Se lo pregunto porque usted perdió un plebiscito popular en 2016, cuando quería volver a presentarse como candidato presidencial, y de todos modos decidió insistir con el argumento de que “el pueblo lo pidió”. Y finalmente todo terminó en un golpe de Estado. ¿Cómo se entiende esa argumentación?

—En ese referéndum ganó la mentira.

—Pero usted mismo había admitido que estaba preparado para una eventual derrota…

—Pero, por eso, distintos sectores sociales y políticos reaccionaron y buscaron otra vía constitucional para habilitarme como candidato. Mi candidatura no ha sido ilegal ni anticonstitucional. Se buscó jurisprudencia en América Latina con casos ejemplares en Honduras, Nicaragua, Costa Rica… No ha sido un invento de nosotros, los bolivianos.

LOS DOS FEMINISMOS

—Hace algunos meses el exvicepresidente de Nicaragua durante la revolución sandinista, Sergio Ramírez, declaró que la nueva izquierda debe concentrarse en redistribuir la riqueza, pero no discutir la supremacía del capital. ¿Comparte esa visión sobre el rol de la nueva izquierda?

—La redistribución es importante, pero al margen de eso es importante de manera paulatina cerrar las enormes brechas de desigualdad entre familias. Es la única forma de garantizar el socialismo comunitario, del siglo xxi, como usted quiera llamarle. La salud y la educación tienen que ser derechos básicos entre los derechos humanos. Y además de eso tener una economía sin profundas asimetrías, y para eso es importante la redistribución de la riqueza.

—¿Cómo observa al movimiento feminista que va creciendo en América latina?

—Soy feminista. He peleado desde mis años de lucha sindical hasta la lucha electoral para que las hermanas tengan los mismos derechos. Pero dentro del feminismo hay dos líneas. Para un grupo de feministas el primer enemigo es el varón y para otro grupo somos una familia, todos, respetando los derechos de igualdad y equidad. En Bolivia, hasta 1952 las mujeres estaban totalmente marginadas, igual que el movimiento indígena. No tenían participación. Y tanto en la política electoral como en la sindical, la mujer siempre es más honesta que el varón.

—¿Considera que su gobierno logró mejorar el estado de derechos de la mujer?

—Totalmente. Ahora más mujeres acceden a ser bachilleres [liceo y educación secundaria] y a la universidad, y más mujeres salen profesionales. Hay más esperanza de vida y, sobre todo, hay más mujeres en la Asamblea Legislativa Plurinacional. En el mundo somos el segundo o tercer país en participación legislativa de las mujeres.

—Usted ha tenido algunas frases machistas que la prensa se encargó de recopilar, como aquella en la que dice “después de mis años de gestión me voy con mi cato de coca, mi quinceañera y mi charango”…

—[Se ríe.] Yo soy bromista, me gustan las coplas populares. Y en Carnaval las coplas populares tienen algo de machistas. Pero en mi gestión, como nunca antes, se ha garantizado la equidad de género. Repito, las bromas tienen algo de picante y son machistas, tanto en las coplas como en los versos. Pero todas las bolivianas saben que soy feminista.

ELECCIONES Y PLAN B

—¿Qué datos manejan en las encuestas para las elecciones del 3 de mayo?

—Antes de definir los candidatos ya el Mas iba primero en todas las encuestas.

—¿Usted será candidato?

—Por ahora no tengo candidatura desde aquí.

—¿Qué pasa si el Mas gana las elecciones y el gobierno de Áñez no reconoce su triunfo?

—Eso reclama un plan B. Yo también pienso que eso pasará. Pero falta mucho todavía, habrá veedores internacionales, y el proceso electoral está en pleno desarrollo.

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