ACTUALIDAD

Toque de queda en Ecuador; vía libre para el uso...
Quito. El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, cuyas fuerzas armadas tienen la orden de usar armas letales contra manifestantes, dispuso ayer el toque de queda a partir de las tres de la tarde y la militarización de Quito en una jornada en la que la Confederación de Nacionalidades Indígenas... Leer Más
Trump sacrifica a los kurdos sirios en el altar...
Hace dos años advertí que “el pueblo kurdo puede volver a ser sacrificado en el altar de la geopolítica internacional como sucedió en el Tratado de Sèvres de 1920 (https://bit.ly/32b3k0c)”. Dos años después de la temeraria balcanización del hoy premier atribulado Bibi Netanyahu se ha revertido... Leer Más
Mujeres diácono y curas casados
Se discute la posibilidad de consagrar sacerdotes a indígenas casados o impulsar el diaconado femenino para empoderar a las mujeres. Pese a las críticas que miembros de la iglesia lanzaron contra el documento preparatorio del sínodo sobre el Amazonas, acusándolo incluso de hereje por plantear la... Leer Más
Colombia: los caminos de la vida, los sonidos de...
Dos periodistas de El Salto han formado parte de la misión internacionalista de verificación de derechos humanos que durante nueve días ha recorrido tres focos del conflicto que vive hoy Colombia. Mil días después del plebiscito sobre los acuerdos de paz, la voz de los grupos armados legales e... Leer Más
El sínodo por la Amazonia
Primero parecían “gestos”. Una palabra que se usa mucho. Pero el Papa rara vez hizo “gestos”. Lo suyo son acciones. Por “gestos” se entiende un guiño, algo más perecido a la insinuación, que da a entender una perspectiva política. El propio Francisco se ocupó hace un par de años, en una... Leer Más
Noticias Uno: Ahogan un oasis en el panorama...
“No es posible tener verdaderos buenos medios sin verdadera democracia y no se puede tener una buena democracia sin buenos, fiables e independientes medios”. (parafraseando a Alexis de Tocqueville)   Reconocido como un referente de buen periodismo, Noticias Uno es, pese a ello, o... Leer Más
La naturaleza ya no puede mantener a los humanos
La mitad de la población mundial sufrirá la merma de beneficios naturales como la polinización o la limpieza del agua en treinta años   En 30 años, más de la mitad de la población mundial sufrirá las consecuencias de una naturaleza malherida. Un amplio estudio ha modelado lo que los... Leer Más
Octubre de 2019, elecciones sin posibilidad de...
Con un potencial electoral de 37’136.581 votantes, la sociedad colombiana está citada para el próximo 27 de octubre a una nueva elección de autoridades territoriales*, en esta ocasión para ejercer funciones durante el período 2020-2023. Tales funciones, por Constitución, son las de administrar... Leer Más
prev
next
Margarita Isaza, No soy observador, esas cosas las descubrí poco a poco, carboncillo sobre papel, 162 x 130 cm. (Cortesía de la autora)

La política económica del gobierno Duque no deja dudas sobre a quienes pretende favorecer. Sus prioridades políticas tampoco. 

 

Sin sorpresas. Así ha resultado el gobierno Duque, vaticinado como un cuatrenio de continuidad y ahondamiento de la política económica y social padecida por la sociedad colombiana a lo largo de las últimas décadas, y de regreso del uribismo a la Casa de Gobierno.

Son unas características más allá de lo enunciado por el nuevo inquilino de la Casa de Nariño, cuando en su posesión llamaba a la unidad, al tiempo que Ernesto Macías, recién elegido presidente del Senado, llamaba a la vindicta contra los contradictores del uribismo. 

Este desayuno, indigesto, presagiaba el almuerzo: el “periodo Macías” se caracterizó por no brindar plenas garantías a las bancadas de oposición en no pocas ocasiones, tal como lo manifesté en el balance de su periodo (1) y el llamado de Duque a la unidad se reveló demagógico de cara a una agenda legislativa que acentúa las exclusiones, las segregaciones y marginalidades existentes, empobrece más a amplios sectores populares y de clases medias, ampliando la brecha de la desigualdad tan histórica como acentuada en colombiana. Además, contrario a esos llamados, la exacerbación de los odios anidados en la sociedad por décadas de violencia resaltó con frecuente: la obsesiva intencionalidad de deslegitimar la JEP y las altas Cortes es prueba de ello. 

 

La agenda económica

 

El mazazo inicial en contra de los excluidos de siempre vino por cuenta de los proyectos económicos en el primer periodo de la legislatura: Ley de Financiamiento, Presupuesto General de la Nación y Presupuesto Bianual de Regalías. El siguiente, por cuenta de la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo en el segundo periodo. 

De esta manera continua el ajuste fiscal permanente al que nos somete el déficit recurrente del sector externo. Treinta años de libre comercio traducido en numerosos TLC y acuerdos comerciales no pasan en vano. Hoy el agro, con sus 14 millones de toneladas importadas (2), después de solo importar un poco más de 2 millones de toneladas en 1992 (3), representa toda una tragedia endosable a esa ideología del libre comercio y el fundamentalismo del mercado.

La Ley de Financiamiento, eufemismo con que se llamó a la reforma tributaria Duque, intentó cuadrar el faltante de 14 billones de las finanzas públicas. Según analistas económicos, se pretendía arrancar 11 billones de pesos a los sectores populares a través de la extensión de la base del IVA (4). Afortunadamente, las alertas y el ruido desatado provocó el rechazo generalizado y echó para atrás esta pretensión, muy a pesar de que lo aprobado, en su balance general, favoreció a los poderosos del país: la eliminación del IVA a los bienes de capital, la reducción del impuesto a la renta y la supresión de la renta presuntiva fueron exenciones tributarias adicionales a las establecidas para este segmento, calculadas en unos 9 billones (5). Exenciones que, en algunos sectores, entre ellos el de la economía naranja y el turismo, tuvieron su capítulo especial. Se sabe que esta reforma recaudará algo así como 7.5 billones y, desde luego, ya el gobierno anunció en las bases del PND una nueva reforma tributaria que se entiende complemento a esta ley de financiamiento para cubrir el faltante. Además, en el mismo sentido fiscalista, el PND establece la autorización de enajenar la participación del Estado en 88 empresas, lo que suman más o menos ½ billón, y desde inicios de año voces oficiales especulan con la posibilidad de vender el 8.5 por ciento restantes de las acciones de Ecopetrol, permitida por la ley 1118/2006.

 

Reformas con nombre propio

 

Con relación al presupuesto, en el contexto de desmovilización de las Farc no se justifican los 33.4 billones para el rubro de defensa que presenta un incremento respecto al anterior. Aunque aún persisten el Eln y las disidencias farianas, es innegable que el conflicto disminuyó sustancialmente de intensidad, lo cual ameritaba sino una disminución sí un congelamiento. En el rubro de la deuda pública la reprogramación de pagos de 14 billones efectuada por Carrasquilla es sin duda un alivio presupuestal a corto plazo para fortalecer el rubro de inversión, pero tendrá consecuencias a mediano y largo plazo en el incremento del endeudamiento público que anda por el orden del 58 por ciento del PIB.            

“Yo les dije que saldríamos de la crisis, no que los sacaríamos de la crisis” le dice el acaudalado a una muchedumbre hambrienta y con cara de reclamo en la famosa caricatura. Pues bien, todas las medidas referenciadas tienen el propósito de recuperarle la economía a los grandes negocios y al gran capital de manera general, no de resolver las apremiantes demandas de los de abajo. Algunas medidas incluso tienen nombre o sector propio como beneficiarios directos, y responden la pregunta de para quién gobierna Duque. Una relación de las medidas tomadas a lo largo de estos primeros meses así permite comprobarlo: 

-El PND recién aprobado concede prorrogas de 30 años adicionales a los contratos de concesión minera del decreto 2655/88 que las había otorgado ya por 30 años sin prórroga, para ser devueltas a la nación. Los beneficiarios directos: Argos –propiedad Grupo Empresarial Antioqueño con 32 contratos y el grupo Mineros S.A. del cual hace parte el grupo Aval (Sarmiento Angulo) y Scotiabank, con 5 contratos. ¡60 años garantizados de inmensas ganancias!

-Los porcentajes de regalías establecidos en el artículo 329 del Plan para los reconocimientos de propiedad privada concedidos a particulares, como Cerrejón y Mineros S.A, siguen muy por debajo de los establecidos, por un lado, por la Ley 756 del 2002 para todas las demás concesiones de carbón en el país, 3,27 por ciento –más de 3 millones de toneladas– y 1,64 por ciento –menos de 3 millones de toneladas (PND)–, frente al 10 por ciento que pagan las demás concesiones de este tipo de explotación, y por otro lado, de los establecidos por la Ley 488 de 1996 de 4 por ciento para explotaciones de oro (veta) y que gracias a los vacíos jurídicos del Código minero de 2001 han venido pagándose al 0,4 por ciento. Luego, es responsabilidad de todos los gobiernos posteriores a dicho Código (y del que lo promovió), incluido el actual de Duque, no reglamentar ajustando estas regalías en favor de la nación y la ciudadanía.

-En materia de servicios públicos, indigna que el plan le haya dedicado todo un bloque de artículos dirigidos a socializar el saqueo de los dineros públicos que la Multinacional Fenosa le propinó a la Costa Caribe. Este bloque de 8 artículos fue llamado curiosamente “Equidad para la eficiente prestación del servicio público de Energía en la Costa Caribe” y es representativo, sin ninguna duda, del fracaso de la privatización de los servicios públicos domiciliarios: nos referimos a Electricaribe. 

La socialización de este saqueo se concretó específicamente en dos de estos artículos, el primero de los cuales estipula la creación de una sobretasa de $4 pesos por kilovatio-hora de consumo de energía a los estratos 4, 5 y 6, además de los usuarios comerciales e industriales que al final les transferirán esta sobretasa a los usuarios vía precios. El segundo, socializa el pasivo pensional, antes contractualmente a cargo de la empresa que incumplió con esta obligación de carácter laboral. Comparto plenamente el criterio garantista de la Constitución del 91 que sabiamente ordena garantizar los derechos pensionales y prestacionales de la población ante la quiebra de las empresas, lo que pretendo resaltar es que el incumplimiento de las obligaciones pensionales por parte de Electricaribe se tradujo en ganancias para la multinacional Fenosa, ganancias que hoy este PND apunta a preservar al transferir a los usuarios las deudas contraídas por la multinacional. 

Lo particular es que las Empresas Públicas de Cali –Emcali– no tuvieron el mismo trato, a pesar de la importancia regional de la empresa, y fue gracias al esfuerzo de la bancada vallecaucana que se logró un compromiso con el Gobierno, plasmado en las bases del Plan, de abordar el asunto de la deuda de la Nación con Emcali.

Con relación al Sistema General de Salud y Seguridad Social (Sgsss) el “acuerdo de punto final” plasmado en el PND, solo contempla sanear las deudas No POS excluyendo la multiplicidad de deudas que mutuamente se reclaman los actores del sistema: EPS, IPS, entes territoriales, trabajadores y personal médico. Precisemos que las deudas No POS son fundamentalmente las representadas en los recobros y que estos, es bueno recordarlo, han operado como el incentivo perverso que ha facilitado en buena parte el desfalco de los recursos de la salud por parte de las EPS. 

Aunque “el acuerdo de punto final” intenta disipar suspicacias frente a SaludCoop y Palacino, al estipular que los recobros que estén bajo investigación judicial no entran en el acuerdo, ya sabemos que la condena a Palacino en lo de la trama SaludCoop terminó por motivos distintos a los recobros. Es evidente, entonces, que la prioridad del gobierno es resolverle el problema a las EPS, en claro favorecimiento de un solo actor del sistema que, dicho sea de paso, son las que se han enriquecido con el Sgsss. Al respecto, un dato sugestivo: apenas el Gobierno anunció la idea del proyecto de punto final, algunas EPS le hicieron llegar al MinSalud las facturas que la Administradora de Recursos del Sistema General de Salud y Seguridad Social (Adres) les debería pagar ¡algunas con fecha de más de diez años! Como cereza del pastel, dicho acuerdo reconoce estas deudas como públicas, pagaderas con cargo a la “deuda pública” del Presupuesto General de la Nación o mediante operaciones de crédito público. El mismo Gobierno admite que las deudas de la salud rondan los 10 billones, cifra que expresa otro más de los fracasos de las privatizaciones y que pagaremos los colombianos. 

-Para el uso del espectro electromagnético las licencias se ampliaron a 20 años, cuando eran solo a 10. Ganadores: las multinacionales de las comunicaciones como Claro (Carlos Slim), Movistar, entre otras.

-Como si las prebendas a Carlos Sarmiento Angulo en el tema minero no bastaran, recién escribía este artículo el gobierno anunciaba la liquidación de la Concesionaria de Ruta del Sol S.A.S. a cargo de los Solarte, Corficolombiana (Sarmiento Angulo) y Odebrecht, además de que “por lo menos $1,2 billones que se le adeudan a los bancos serán cancelados por la Nación a cargo del Presupuesto General y que se emitirían un billón de pesos en TES (papeles oficiales) para pagar esa deuda” (6). Ya podemos adivinar a qué bancos se les salvará la plática: Banco de Occidente, Banco de Bogotá, Banco Popular y Banco AV Villas (Grupo Aval-Sarmiento Angulo), 4 de los 7 bancos acreedores de la concesionaria.

 

Ahondando el neoliberalismo

 

Es claro, entonces, que el gobierno de Iván Duque es no solo continuista sino que profundiza toda la política económica neoliberal impuesta hegemónicamente desde el “Bienvenidos al futuro” gavirista. Es sabido que el neoliberalismo es un proyecto histórico que no es posible imponer a rajatabla en un solo período presidencial, por lo que cada gobierno contribuye desde las posibilidades que le brinda la coyuntura política. Es decir, cada antecesor le abona el terreno al siguiente. Un ejemplo: para las industrias creativas es fundamental la legislación sobre propiedad intelectual implementada por Santos y que ahora Duque intenta desarrollar con la economía naranja. 

Es preciso resaltar, no solo continúa sino que profundiza la política económica, subrayando así que la agresividad de sus políticas también requieren de cierto tono autoritario. Es que, a falta de industria nacional –como resultado del proceso devastador de tres décadas de libre comercio–, no queda más que echarle mano a las montañas, ríos y selvas. La determinación de usar la tecnología del fracking para extraer petróleo es el destino fatal de esta política. Por lo que este gobierno es todo un retroceso en materia ambiental, así como en la garantía de los derechos sobre la tierra: todo un pacto por el extractivismo con los grandes capitales.

 

Con vocación hegemónica

 

En lo político, este gobierno representa el regreso del uribismo al poder que, si bien presenta una pérdida considerable del consenso social nacional alcanzado en su inicial octenio, se muestra hoy envalentonado por el retroceso del progresismo en la región latinoamericana y el avance de la extrema derecha en EE.UU. y Europa. Esa debilidad interna y ese talante hace que, a diferencia de Santos que congregó en torno a su partido las demás denominaciones cercanas al establecimiento, éste se atrinchere en un intento por hacer un gobierno de partido procurando ensancharse como proyecto hegemónico en la sociedad. 

Tenemos así un primer año de un Gobierno del cual no pueden vanagloriarse las mayorías nacionales. Primeros meses de una gestión que no dejan dudas sobre lo que será la totalidad de su cuatrenio. 

 

1. Arias, Wilson. 2019. Presidencia de Macías: más pena que gloria. Confidencial Colombia. Recuperado de: https://confidencialcolombia.com/opinion/columnista-invitado/presidencia-de-macias-mas-pena-que-gloria/2019/06/15/

2. González, Jorge Iván. 2019. Sigue la apertura “hacia adentro”. Recuperado de: https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/sigue-la-apertura-hacia-adentro-2871071

3. Tovar Martínez, Edmer. 1997. El país, lleno de alimentos importados. Recuperado de: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-625349

4. Cigüenza Riaño, Noelia. 2018a. Ley de financiamiento incluirá IVA para casi todos los productos de la canasta familiar. Recuperado de: https://www.larepublica.co/especiales/contexto-de-la-ley-de-financiamiento/ley-de-financiamiento-incluira-iva-de-18-para-toda-la-canasta-familiar-2787764

5. Cigüenza Riaño, Noelia. 2018b. Solo cuatro exenciones a las empresas restan $9 billones a la tributaria en 2020. Recuperado de: https://www.larepublica.co/especiales/contexto-de-la-ley-de-financiamiento/solo-cuatro-exenciones-a-las-empresas-restan-9-billones-a-la-tributaria-en-2020-2806977

6. El Espectador. 2019. Gobierno liquida Concesionaria de Ruta del Sol y asume deuda por $1,2 billones. Recuperado de: https://www.elespectador.com/economia/gobierno-liquida-concesionaria-de-ruta-del-sol-y-asume-deuda-por-12-billones-articulo-872159?utm_source%3DWhatsapp%26utm_medium%3Dorganic%26utm_campaign%3DCompartido-Mobile

*Senador de la República, Polo Democrático Alternativo

  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 


Artículos de esta edición:

 

Primer año: gobierno Iván Duque. Entre palabras y simulaciones

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37434-primer-ano-gobierno-ivan-duque-entre-palabras-y-simulaciones.html

Las obsesiones no siempre son buenas consejeras

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37436-las-obsesiones-no-siempre-son-buenas-consejeras.html

"¿Quiren más paz? Aquí la tienen..."

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37440-quieren-mas-paz-aqui-la-tienen.html

 

Cosmología y vida cotidiana

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37437-cosmologia-y-vida-cotidiana.html

 

Los talibanes de San Francisco

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37438-los-talibanes-de-san-francisco.html

 


 

Publicado enColombia
Germán Ardila, Cristóforo, óleo sobre tela, 115 x 100 cm. (Cortesía del autor)

Tres grises y una actitud resaltan en la lectura del informe presentado por el presidente Iván Duque acerca del primer año de gestión, que presentó el pasado 20 de julio en el Congreso de la República. No es algo menor advertir la actitud negativa que el discurso expresa.


En efecto, parece no percatarse de que ya fue elegido, y que por tanto debiera proceder como Presidente y no como candidato en campaña. Su tono y su énfasis lo delatan: “Desde uno de los escaños de este Parlamento defendí las mismas ideas y la visión de país que hoy desarrollamos desde el Gobierno. Ideas que son mandato. Mandato que es orgullo y servicio, compromiso y sacrificio, trabajo duro y diálogo social transformador. Nuestro Gobierno, apreciados congresistas, escucha, actúa y cumple” (Cursivas y negrillas del original). ¿Así será cuando sea presidente?


El interrogante tiene todo su sentido, ya que una de las críticas más reiteradas de los movimientos sociales a este gobierno –también a los anteriores– es que. para intentar que escuche hay que decretar un paro, y para que cumpla hay que hacer uno o varios más. El prolongado paro de los indígenas nasa, en unión con campesinos y comunidades afrodescendientes, en el primer semestre del año en curso, no deja dudas al respecto.


Ese es el tono a lo largo del discurso, que no deja de estar presente, incluso hasta en su final, al asegurar: “Apreciados congresistas, ¡aquí estamos y para adelante vamos! Nuestro rumbo es el Crecimiento con Equidad. Colombia no va a parar de crecer”. (Cursivas, negrillas y subrayado en el original). Iván Duque sigue en campaña.


El tono y la forma como el Presidente le habla al país tienen en realidad un destinatario específico: la porción de población de la cual espera fidelidad con su voto. Sus palabras son pronunciadas pensando en el 2022, en la continuidad de un gobierno que promete configurar un nuevo Frente Nacional. Esta vez, entre la derecha más recalcitrante (Centro Democrático) y el ala más ‘liberal’ de la misma: el partido conservador y las fracciones políticas que entre elecciones cambian de nombre partidario o se reacomodan de acuerdo “al sol que mejor alumbre”.


Se trata de un objetivo y un foco precisos, reafirmados cuando alude de manera formal a la supuesta ‘unidad nacional’, al comienzo de su discurso: “Ese futuro que queremos, ese futuro que añoramos, es un futuro de todos” no es la preocupación principal que domina hoy en la Casa de Nariño. Esa preocupación es la de conservar y, de ser posible, acrecentar los 10’365.450 votos con los cuales fue elegido para gobernar a Colombia. Y, para eso, marca los énfasis que resaltan a lo largo de su discurso. Este gobierno logró sacar adelante o mejorar: “[…] aumentamos en 45 por ciento los recursos del Programa de Alimentación Escolar (PAE); […] Fortalecimos los hospitales públicos […] con el Programa de Acción Inmediata, que ya ha invertido cerca de $187 mil millones en infraestructura. […] Acabamos de sancionar la ley que otorga incentivos para el uso de vehículos eléctricos. […] lanzamos la política Ruta Futuro, para enfrentar el problema de las drogas. […] nunca más los traficantes de droga y los secuestradores podrán enmascarar sus actividades criminales bajo ropajes ideológicos (aprobamos la) Ley del Abigeato (y la) Ley del Veterano. (Impulsaremos) la propuesta de cadena perpetua para los agresores y abusadores de los más vulnerables de nuestra sociedad (los niños, NN) […]”.


Estas y otras acciones resaltadas en su discurso son similares a las destacadas por quienes le antecedieron como presidente, en el afán de mostrar que sí hacen y cumplen con sus promesas de campaña, que son eficientes, y que gobiernan a favor de los excluidos. La pregunta que sobresale es: ¿Si todos han actuado así, y si el actual gobierno va por igual ruta, por qué la desigualdad social campea, por qué es precaria la prestación de los diversos servicios públicos, y están sin respuesta los reclamos de las mayorías que debieran resumirse en justicia, bienestar social y felicidad? ¿Propaganda? ¿Demagogia? ¿Exageración? ¿Apariencia?
Los grises


La actitud y la prioridad de su gobierno/partido les dan paso a los grises de su discurso, los mismos que lo desnudan en su carácter y su proyecto: 1. Como toda expresión del poder, su incapacidad de corregir. 2. Su talento para desinformar y manipular la realidad, 3. Bicentenario y el temor de proyectar el país de los próximos 200 años, o al menos el de las próximas décadas, para hacerle honor al bicentenario de la Independencia.


1. Incapacidad para corregir, característica de toda expresión de poder


Con excepción de la frase “Falta mucho por hacer, mucho” (que hace en alusión al asesinato de líderes sociales y su reducción, de acuerdo a las cifras del Gobierno), a lo largo del discurso de marras no hay alusión alguna que evidencie faltantes o errores o incapacidad o aprendizaje. Ello refleja una deformación del poder, en el caso del actual gobernante colombiano y en los de quienes llegan a acumular poder en alguna instancia: no miran hacia los lados, poco escuchan, menos reconocen. En el caso de los gobernantes, según sus expresiones públicas, ejercen funciones a favor de las mayorías –aunque la realidad indique todo lo contrario. Cada uno de ellos dice que es “demócrata”, dialoga, escucha, hace lo que sus gobernantes le demandan y esperan de él. Nada más lejano de la realidad.


Cada gobernante se debe al poder real que domina en sus sociedades, para nuestro tiempo y caso: es el capital financiero, en primera instancia, con los terratenientes a su par, y en segundo lugar los industriales y los comerciantes, así como los militares, los religiosos de las iglesias cristianas y católicas.


Entre todos ellos, o en medio de ellos, obran poderosos terratenientes, industriales, comerciantes, militares, no siempre ligados a la política, la economía y la administración local y regional de manera legal o pacífica. Concentrados en acrecentar sus dominios y su influencia social, con todos los resortes del aparato estatal y gubernamental a su favor, facilitados por el marco institucional –o la fuerza y la instrumentalización de narcotraficantes. Se benefician, entre otros, de presupuestos, contrataciones de grandes obras, administración de una numerosa burocracia; con relación y mando sobre un número de charreteras, de oficiales y suboficiales sin honor, vinculados con estructuras criminales de poder y corrupción.


De esta manera, en muchos casos a través de un ahondado presidencialismo, el gobernante termina por olvidar el mandato recibido, dejando a la entrada de su oficina, y en la placa y las palabras talladas, aquello de la función y el deber democráticos. No es para menos: el poder, como si fuera miel, empalaga; y, como si fuera alcohol o psicoactivo, emborracha y alucina: hace ver lo que no es (donde hay exclusión, simula inclusión; donde hay pobreza, aparenta igualdad y justicia). Es muy claro que de esta constante del poder tradicional no está exento Duque. Con su proceder, prolonga una característica del poder hasta ahora conocido, y sólo con escasas excepciones, y por cortos períodos de tiempo, superado en momentos muy particulares de la humanidad: su concentración en una o muy pocas personas, y, con esto, su carácter nada democrático. Precisamente, el reto en los tiempos que vivimos es conseguir que el poder cumpla con una acción más colectiva, desconcentrada, y con acogimiento de las regiones y las diferencias. Es éste un imposible de ver en los regímenes dominados por el capital y su modelo neoliberal, y de propiedad terrateniente, como el nuestro.


Regímenes en los cuales se ha llegado, según diversas organizaciones internacionales, a la paradoja del 1-99 por ciento, o lo que es igual, a la concentración demencial de riqueza, la cual va asociada al control del poder político. Y de este modo, al control de los Estados y gobiernos, así como del aparato militar. Es decir, el actual ejercicio del poder, cuando atañe a la cosa pública, es la síntesis de la antidemocracia más aberrante.


2. Desinformar y manipular la realidad


Como una constante, quienes ejercen el poder, gobernando o no, siempre desinforman y manipulan la opinión pública. En realidad engañan, depositando sobre sus intereses la legalidad y la legitimidad con fundamento en sus propiedades y su riqueza en general, y en las decisiones que toman y las leyes que aprueban; desinformación y manipulación reafirmadas en época de fakenews, como la que hoy vivimos.


Iván Duque no escapa de estas características del poder. En su informe, acomoda la realidad histórica: “[…] en este año del Bicentenario debemos tener en cuenta que se nos brinda una oportunidad de revivir tanto el sentir de unión de país, el sentir nacional, como el orgullo patrio que marcó ese momento histórico”. ¿De dónde saca esa supuesta ‘unión de país’? ¿La de centralistas y federalistas? ¿La que llevó al sometimiento –por parte de terratenientes y comerciantes– de pobres, indígenas y negros –esclavos–, negados todos ellos del derecho a la libertad plena y al usufructo de la tierra? ¿La que propició el intento de asesinato de Bolívar?


Pero no es sólo esto. En su informe resalta que “propusimos un pacto que ponga primero a los pobres […]” (negrilla y cursiva en el original). Enfatizando en otro aparte de su discurso, “[…] le propusimos a Colombia que todos nuestros esfuerzos y nuestras iniciativas estarían orientados a la equidad”. Nada más lejano de la realidad. Más allá de destinar unos millones para concretar algún proyecto social en educación, salud y otros áreas, lo los prioritario para este gobierno son los ricos de siempre. Y no es un cliché. Veamos.


En la pasada reforma fiscal o Ley de financiamiento (2018), se ampliaron las exenciones concedidas a las personas jurídicas, tan variadas y numerosas que en realidad terminan por reducir a tal tamaño la Tarifa Impositiva Nominal de las Empresas (1,3 por ciento), que al final de sumas y restas, y en proporción a sus ingresos, las personas naturales pagan más impuesto (5 por ciento) que las grandes empresas. Exenciones tan amplias, con diferencias por sector industrial y comercial, sumadas, les ahorran a los ricos 20 mil millones de pesos-año, es decir, cerca de tres veces el dinero recaudado por esa misma reforma.(1).


Como también lo difundieron los gobiernos anteriores, se procede así “con el propósito de estimular la inversión privada nacional y extranjera” (según el Presidente, reducir “[…] la carga de impuestos que estaba asfixiando a las empresas”), lo que procuraría mayor y mejor empleo (al decir de Duque, reducir la “[…] carga tributaria de los generadores de empleo”). Como es conocido por la experiencia, el desempleo no decae, el empleo no mejora en calidad, las empresas sí multiplican las ganancias y la llamada clase media sigue esquilmada en sus ingresos, por el pago del impuesto de Renta y del IVA, en lo cual la acompaña los sectores populares.


De este modo, más allá de las palabras de Iván Duque, los ricos serán más ricos, y los trabajadores en particular, así como los sectores populares en general, verán más menguados sus ingresos diarios. Así lo reafirma el Presidente: “[…] como resultado de la Ley de Financiamiento y Reactivación Económica, logramos aumentar el recaudo neto en 11 billones de pesos”, cifra que oculta, en un juego de apariencias y desinformación, que este no es el resultado de cobrarle más a quien más tiene, como ejercicio simple de justicia, sino el fruto de una argucia elemental: bajar el monto de ingresos totales por los cuales el trabajador está obligado a declarar renta.


Esa política tributaria de estímulos para las grandes personas jurídicas procede en vía contraria a lo aconsejado por la política clásica en materia tributaria, de no otorgar tratamientos diferenciales y efectivos en esta materia, para no propiciar ineficiencias en la asignación de recursos y en la distribución de ingresos. “Aparte de la generación de condiciones propiciatorias de ineficiencias y distorsiones en la administración tributaria en diferentes ámbitos como la evasión y elusión”. (2. Garay). Además, es una política tributaria que resulta contraria a un propósito que debe ser nacional: reducir la honda desigualdad reinante en Colombia, “[…] uno de los países con mayor desigualdad en el mundo y entre los dos más desiguales en América Latina, incluso el más desigual según algunos especialistas, cuando se observa no sólo el índice de Gini sino también las brechas en la distribución del ingreso, las diferencias regionales en el país y la baja calidad en el acceso a trabajos de buena calidad” (3).


En estas condiciones, ¿puede creer alguien que “[…] el objetivo central del crecimiento de nuestra economía es la construcción de Equidad”? ¿Y asimismo que “[…] estamos trabajando para crear las condiciones que permitan a las empresas multiplicar la creación de puestos de trabajo estables y formales”? Da risa. Solamente cuando los derechos de los trabajadores sean quebrados hasta lo inimaginable, reduciendo salarios, incrementando su porcentaje para el aporte pensional, eliminando pagos por despidos injustos, etcétera, aceptarán los empleadores formalizar en mayor número sus plantas de trabajadores.


Pero en este juego de palabras y simulaciones, el Presidente anuncia que “Colombia tiene que pensar en grande […]”. (negrilla y cursiva en el original). ¿Podrá ajustarse a la realidad este necesario propósito cuando no se aplican las requeridas políticas para dejar de ser el nuestro uno de los países más desiguales del mundo? ¿Podrá esto dejar de ser simple palabrería cuando prolongamos nuestra existencia como uno de los pocos países en el mundo que mantienen viva la problemática de la tierra, negándose a concretar una reforma agraria que en efecto entregue la tierra –con asesoría en todos los campos necesarios–, así como a una efectiva soberanía alimentaria que propicie suministros sanos para toda la población, al igual que una política ambiental a la altura de nuestras características naturales y la defensa de la vida misma?


¿Podrá ajustarse a la realidad este propósito cuando nuestros gobernantes persisten en defender y prolongar, por ejemplo, la guerra contra las drogas? ¿Podrá ser esto realidad cuando persiste en su negativa a impulsar por todos los medios posibles una política de integración regional y, por esa vía, la renuncia en un plazo no mayor a tres o cuatro décadas al Estado-nación?


En el reino de la manipulación, queda una frase para esculpir: “¡En la Colombia que estamos construyendo, nadie puede sentir temor de expresar sus ideas y de proteger los intereses de su comunidad”, una clara expresión de mal gusto, pues da cuenta del desconocimiento de la Colombia profunda, que no queda no sólo en lo conocido como su periferia rural sino que también está presente, y cada vez más, en las barriadas de las grandes ciudades donde el común denominador son las “fronteras invisibles” o la ley del fusil –el revólver es juego de niños. Es ésta una manipulación que pretende ocultar el reacomodo del régimen, extendiendo sombras sobre la matriz paramilitar, a la par que sobre su efectiva prolongación uribista, para lo cual es fundamental la disputa de la memoria en que anda enfrascado este gobierno.


3. El año del Bicentenario


Sin sentido histórico ni visión futura, retoma en su discurso esta realidad, pero no se atreve, como representante de una clase, a dibujar el país de los próximos dos siglos, tal como debiera ser, en honor a quien en la Carta de Jamaica previó no un país pequeño –con banqueros afanados de más lucro ni terratenientes y otros mezquinos disputándose el control del país y su aislamiento global– sino todo un amplio territorio y una región integrada para el beneficio y la felicidad de sus habitantes, atento al riesgo proveniente del Norte.


Es éste el gran reto para una clase enfrascada en la defensa de sus pequeñeces; preocupada por despojar de sus tierras a los vecinos, pequeños propietarios, o por acrecentar la riqueza mediante la transformación de las normas, legislando a su favor, o desmontando empresas y concentrando en la especulación comercial; un proceder en que lo universal, como debiera ser el sentir y pensar de cualquier político en cualquier país de nuestro tiempo, debiera resaltar en cada una de sus acciones, pero para nuestro caso lo universal puede ser el nombre de una finca, de un banco o de una agencia comercial. Es por eso que en el informe de marras sobresale la ausencia de proyección estratégica para el país, visionando como máximo “Año Dos”, y de ahí poco más.


Como es de conocimiento general, proceder bajo el influjo de la futurología en un país demanda, por un lado, espíritu abierto y desprevenido, sentido humanitario; por otro, lectura geopolítica y estratégica. Pero, a la vez, capacidad de sueño, apuesta por el futuro y pensamientos grandes, algo que ni este gobierno ni los anteriores han tenido.


4. Año dos


Termina Duque su discurso con una visión pegada a las paredes, proyectando las acciones por acometer durante el segundo año de su gobierno. Más allá de lo enunciado, en que destaca acciones simples de imagen y opinión pública, como la de apoyar con el trámite de la cadena perpetua para violadores y abusadores de niños, es necesario reparar en el ocultamiento de varias medidas que sí son del interés de la administración de turno, entre ellas las reformas pensional, laboral (una más) y tributaria, la venta de diversidad de bienes públicos, así como la anhelada por el capital nacional e internacional: la enajenación de acciones de Ecopetrol autorizada desde 2006.


De concretarse estos pretendidos, con mayor énfasis las reformas a pensiones y al mundo del trabajo, es claro que quedaremos mucho más lejos de reducir la desigualdad y de atacar la inequidad, reafirmando lo ya conocido desde mucho antes del 7 de agosto de 2018: Iván Duque encabeza “un gobierno de los ricos y para los ricos” (4), aunque diga y aparente lo contrario. 

 

1. “Aquí reside precisamente una razón determinante de por qué, a pesar de regir formalmente unas tarifas nominales elevadas, incluso internacionalmente, en Colombia son relativamente bajas las tarifas efectivas impositivas para el conjunto de personas jurídicas –aunque con sustanciales diferencias entre empresas por sectores. Y también por qué la carga tributaria efectiva en Colombia –respecto al PIB– es relativamente baja aún en el contexto latinoamericano, y por qué son tan elevados los niveles de evasión y elusión tributarias. Con el agravante de que los cambios introducidos en el Estatuto Tributario por la Ley de financiamiento, aprobada en diciembre pasado (Ley 1943 de 2018), no sólo profundizarán inequidades horizontales y verticales sino que además aumentarán el gasto tributario, agravando la regresividad y las ineficiencias del sistema impositivo en el caso de personas jurídicas”. En, Garay Salamanca, Luis Jorge, y Espitia Zamora, Jorge Enrique. Dinámica de las desigualdades en Colombia (en impresión, Ediciones Desde Abajo).
2. Garay Salamanca, Jorge, op. cit.
3. Íd.
4. Sarmiento Anzola, Libardo, “Un gobierno de los ricos y para los ricos”, Le Monde diplomatique, número 181, septiembre 2018.

 


Artículos de esta edición:

 

Un año de medidas a favor de los poderosos

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37435-un-ano-de-medidas-a-favor-de-los-poderosos.html

Las obsesiones no siempre son buenas consejeras

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37436-las-obsesiones-no-siempre-son-buenas-consejeras.html

"¿Quiren más paz? Aquí la tienen..."

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37440-quieren-mas-paz-aqui-la-tienen.html

 

Cosmología y vida cotidiana

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37437-cosmologia-y-vida-cotidiana.html

 

Los talibanes de San Francisco

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37438-los-talibanes-de-san-francisco.html

 


 

Publicado enColombia
Margarita Isaza, No soy observador, esas cosas las descubrí poco a poco, carboncillo sobre papel, 162 x 130 cm. (Cortesía de la autora)

La política económica del gobierno Duque no deja dudas sobre a quienes pretende favorecer. Sus prioridades políticas tampoco. 

 

Sin sorpresas. Así ha resultado el gobierno Duque, vaticinado como un cuatrenio de continuidad y ahondamiento de la política económica y social padecida por la sociedad colombiana a lo largo de las últimas décadas, y de regreso del uribismo a la Casa de Gobierno.

Son unas características más allá de lo enunciado por el nuevo inquilino de la Casa de Nariño, cuando en su posesión llamaba a la unidad, al tiempo que Ernesto Macías, recién elegido presidente del Senado, llamaba a la vindicta contra los contradictores del uribismo. 

Este desayuno, indigesto, presagiaba el almuerzo: el “periodo Macías” se caracterizó por no brindar plenas garantías a las bancadas de oposición en no pocas ocasiones, tal como lo manifesté en el balance de su periodo (1) y el llamado de Duque a la unidad se reveló demagógico de cara a una agenda legislativa que acentúa las exclusiones, las segregaciones y marginalidades existentes, empobrece más a amplios sectores populares y de clases medias, ampliando la brecha de la desigualdad tan histórica como acentuada en colombiana. Además, contrario a esos llamados, la exacerbación de los odios anidados en la sociedad por décadas de violencia resaltó con frecuente: la obsesiva intencionalidad de deslegitimar la JEP y las altas Cortes es prueba de ello. 

 

La agenda económica

 

El mazazo inicial en contra de los excluidos de siempre vino por cuenta de los proyectos económicos en el primer periodo de la legislatura: Ley de Financiamiento, Presupuesto General de la Nación y Presupuesto Bianual de Regalías. El siguiente, por cuenta de la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo en el segundo periodo. 

De esta manera continua el ajuste fiscal permanente al que nos somete el déficit recurrente del sector externo. Treinta años de libre comercio traducido en numerosos TLC y acuerdos comerciales no pasan en vano. Hoy el agro, con sus 14 millones de toneladas importadas (2), después de solo importar un poco más de 2 millones de toneladas en 1992 (3), representa toda una tragedia endosable a esa ideología del libre comercio y el fundamentalismo del mercado.

La Ley de Financiamiento, eufemismo con que se llamó a la reforma tributaria Duque, intentó cuadrar el faltante de 14 billones de las finanzas públicas. Según analistas económicos, se pretendía arrancar 11 billones de pesos a los sectores populares a través de la extensión de la base del IVA (4). Afortunadamente, las alertas y el ruido desatado provocó el rechazo generalizado y echó para atrás esta pretensión, muy a pesar de que lo aprobado, en su balance general, favoreció a los poderosos del país: la eliminación del IVA a los bienes de capital, la reducción del impuesto a la renta y la supresión de la renta presuntiva fueron exenciones tributarias adicionales a las establecidas para este segmento, calculadas en unos 9 billones (5). Exenciones que, en algunos sectores, entre ellos el de la economía naranja y el turismo, tuvieron su capítulo especial. Se sabe que esta reforma recaudará algo así como 7.5 billones y, desde luego, ya el gobierno anunció en las bases del PND una nueva reforma tributaria que se entiende complemento a esta ley de financiamiento para cubrir el faltante. Además, en el mismo sentido fiscalista, el PND establece la autorización de enajenar la participación del Estado en 88 empresas, lo que suman más o menos ½ billón, y desde inicios de año voces oficiales especulan con la posibilidad de vender el 8.5 por ciento restantes de las acciones de Ecopetrol, permitida por la ley 1118/2006.

 

Reformas con nombre propio

 

Con relación al presupuesto, en el contexto de desmovilización de las Farc no se justifican los 33.4 billones para el rubro de defensa que presenta un incremento respecto al anterior. Aunque aún persisten el Eln y las disidencias farianas, es innegable que el conflicto disminuyó sustancialmente de intensidad, lo cual ameritaba sino una disminución sí un congelamiento. En el rubro de la deuda pública la reprogramación de pagos de 14 billones efectuada por Carrasquilla es sin duda un alivio presupuestal a corto plazo para fortalecer el rubro de inversión, pero tendrá consecuencias a mediano y largo plazo en el incremento del endeudamiento público que anda por el orden del 58 por ciento del PIB.            

“Yo les dije que saldríamos de la crisis, no que los sacaríamos de la crisis” le dice el acaudalado a una muchedumbre hambrienta y con cara de reclamo en la famosa caricatura. Pues bien, todas las medidas referenciadas tienen el propósito de recuperarle la economía a los grandes negocios y al gran capital de manera general, no de resolver las apremiantes demandas de los de abajo. Algunas medidas incluso tienen nombre o sector propio como beneficiarios directos, y responden la pregunta de para quién gobierna Duque. Una relación de las medidas tomadas a lo largo de estos primeros meses así permite comprobarlo: 

-El PND recién aprobado concede prorrogas de 30 años adicionales a los contratos de concesión minera del decreto 2655/88 que las había otorgado ya por 30 años sin prórroga, para ser devueltas a la nación. Los beneficiarios directos: Argos –propiedad Grupo Empresarial Antioqueño con 32 contratos y el grupo Mineros S.A. del cual hace parte el grupo Aval (Sarmiento Angulo) y Scotiabank, con 5 contratos. ¡60 años garantizados de inmensas ganancias!

-Los porcentajes de regalías establecidos en el artículo 329 del Plan para los reconocimientos de propiedad privada concedidos a particulares, como Cerrejón y Mineros S.A, siguen muy por debajo de los establecidos, por un lado, por la Ley 756 del 2002 para todas las demás concesiones de carbón en el país, 3,27 por ciento –más de 3 millones de toneladas– y 1,64 por ciento –menos de 3 millones de toneladas (PND)–, frente al 10 por ciento que pagan las demás concesiones de este tipo de explotación, y por otro lado, de los establecidos por la Ley 488 de 1996 de 4 por ciento para explotaciones de oro (veta) y que gracias a los vacíos jurídicos del Código minero de 2001 han venido pagándose al 0,4 por ciento. Luego, es responsabilidad de todos los gobiernos posteriores a dicho Código (y del que lo promovió), incluido el actual de Duque, no reglamentar ajustando estas regalías en favor de la nación y la ciudadanía.

-En materia de servicios públicos, indigna que el plan le haya dedicado todo un bloque de artículos dirigidos a socializar el saqueo de los dineros públicos que la Multinacional Fenosa le propinó a la Costa Caribe. Este bloque de 8 artículos fue llamado curiosamente “Equidad para la eficiente prestación del servicio público de Energía en la Costa Caribe” y es representativo, sin ninguna duda, del fracaso de la privatización de los servicios públicos domiciliarios: nos referimos a Electricaribe. 

La socialización de este saqueo se concretó específicamente en dos de estos artículos, el primero de los cuales estipula la creación de una sobretasa de $4 pesos por kilovatio-hora de consumo de energía a los estratos 4, 5 y 6, además de los usuarios comerciales e industriales que al final les transferirán esta sobretasa a los usuarios vía precios. El segundo, socializa el pasivo pensional, antes contractualmente a cargo de la empresa que incumplió con esta obligación de carácter laboral. Comparto plenamente el criterio garantista de la Constitución del 91 que sabiamente ordena garantizar los derechos pensionales y prestacionales de la población ante la quiebra de las empresas, lo que pretendo resaltar es que el incumplimiento de las obligaciones pensionales por parte de Electricaribe se tradujo en ganancias para la multinacional Fenosa, ganancias que hoy este PND apunta a preservar al transferir a los usuarios las deudas contraídas por la multinacional. 

Lo particular es que las Empresas Públicas de Cali –Emcali– no tuvieron el mismo trato, a pesar de la importancia regional de la empresa, y fue gracias al esfuerzo de la bancada vallecaucana que se logró un compromiso con el Gobierno, plasmado en las bases del Plan, de abordar el asunto de la deuda de la Nación con Emcali.

Con relación al Sistema General de Salud y Seguridad Social (Sgsss) el “acuerdo de punto final” plasmado en el PND, solo contempla sanear las deudas No POS excluyendo la multiplicidad de deudas que mutuamente se reclaman los actores del sistema: EPS, IPS, entes territoriales, trabajadores y personal médico. Precisemos que las deudas No POS son fundamentalmente las representadas en los recobros y que estos, es bueno recordarlo, han operado como el incentivo perverso que ha facilitado en buena parte el desfalco de los recursos de la salud por parte de las EPS. 

Aunque “el acuerdo de punto final” intenta disipar suspicacias frente a SaludCoop y Palacino, al estipular que los recobros que estén bajo investigación judicial no entran en el acuerdo, ya sabemos que la condena a Palacino en lo de la trama SaludCoop terminó por motivos distintos a los recobros. Es evidente, entonces, que la prioridad del gobierno es resolverle el problema a las EPS, en claro favorecimiento de un solo actor del sistema que, dicho sea de paso, son las que se han enriquecido con el Sgsss. Al respecto, un dato sugestivo: apenas el Gobierno anunció la idea del proyecto de punto final, algunas EPS le hicieron llegar al MinSalud las facturas que la Administradora de Recursos del Sistema General de Salud y Seguridad Social (Adres) les debería pagar ¡algunas con fecha de más de diez años! Como cereza del pastel, dicho acuerdo reconoce estas deudas como públicas, pagaderas con cargo a la “deuda pública” del Presupuesto General de la Nación o mediante operaciones de crédito público. El mismo Gobierno admite que las deudas de la salud rondan los 10 billones, cifra que expresa otro más de los fracasos de las privatizaciones y que pagaremos los colombianos. 

-Para el uso del espectro electromagnético las licencias se ampliaron a 20 años, cuando eran solo a 10. Ganadores: las multinacionales de las comunicaciones como Claro (Carlos Slim), Movistar, entre otras.

-Como si las prebendas a Carlos Sarmiento Angulo en el tema minero no bastaran, recién escribía este artículo el gobierno anunciaba la liquidación de la Concesionaria de Ruta del Sol S.A.S. a cargo de los Solarte, Corficolombiana (Sarmiento Angulo) y Odebrecht, además de que “por lo menos $1,2 billones que se le adeudan a los bancos serán cancelados por la Nación a cargo del Presupuesto General y que se emitirían un billón de pesos en TES (papeles oficiales) para pagar esa deuda” (6). Ya podemos adivinar a qué bancos se les salvará la plática: Banco de Occidente, Banco de Bogotá, Banco Popular y Banco AV Villas (Grupo Aval-Sarmiento Angulo), 4 de los 7 bancos acreedores de la concesionaria.

 

Ahondando el neoliberalismo

 

Es claro, entonces, que el gobierno de Iván Duque es no solo continuista sino que profundiza toda la política económica neoliberal impuesta hegemónicamente desde el “Bienvenidos al futuro” gavirista. Es sabido que el neoliberalismo es un proyecto histórico que no es posible imponer a rajatabla en un solo período presidencial, por lo que cada gobierno contribuye desde las posibilidades que le brinda la coyuntura política. Es decir, cada antecesor le abona el terreno al siguiente. Un ejemplo: para las industrias creativas es fundamental la legislación sobre propiedad intelectual implementada por Santos y que ahora Duque intenta desarrollar con la economía naranja. 

Es preciso resaltar, no solo continúa sino que profundiza la política económica, subrayando así que la agresividad de sus políticas también requieren de cierto tono autoritario. Es que, a falta de industria nacional –como resultado del proceso devastador de tres décadas de libre comercio–, no queda más que echarle mano a las montañas, ríos y selvas. La determinación de usar la tecnología del fracking para extraer petróleo es el destino fatal de esta política. Por lo que este gobierno es todo un retroceso en materia ambiental, así como en la garantía de los derechos sobre la tierra: todo un pacto por el extractivismo con los grandes capitales.

 

Con vocación hegemónica

 

En lo político, este gobierno representa el regreso del uribismo al poder que, si bien presenta una pérdida considerable del consenso social nacional alcanzado en su inicial octenio, se muestra hoy envalentonado por el retroceso del progresismo en la región latinoamericana y el avance de la extrema derecha en EE.UU. y Europa. Esa debilidad interna y ese talante hace que, a diferencia de Santos que congregó en torno a su partido las demás denominaciones cercanas al establecimiento, éste se atrinchere en un intento por hacer un gobierno de partido procurando ensancharse como proyecto hegemónico en la sociedad. 

Tenemos así un primer año de un Gobierno del cual no pueden vanagloriarse las mayorías nacionales. Primeros meses de una gestión que no dejan dudas sobre lo que será la totalidad de su cuatrenio. ν

1. Arias, Wilson. 2019. Presidencia de Macías: más pena que gloria. Confidencial Colombia. Recuperado de: https://confidencialcolombia.com/opinion/columnista-invitado/presidencia-de-macias-mas-pena-que-gloria/2019/06/15/

2. González, Jorge Iván. 2019. Sigue la apertura “hacia adentro”. Recuperado de: https://www.larepublica.co/analisis/jorge-ivan-gonzalez-506394/sigue-la-apertura-hacia-adentro-2871071

3. Tovar Martínez, Edmer. 1997. El país, lleno de alimentos importados. Recuperado de: https://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-625349

4. Cigüenza Riaño, Noelia. 2018a. Ley de financiamiento incluirá IVA para casi todos los productos de la canasta familiar. Recuperado de: https://www.larepublica.co/especiales/contexto-de-la-ley-de-financiamiento/ley-de-financiamiento-incluira-iva-de-18-para-toda-la-canasta-familiar-2787764

5. Cigüenza Riaño, Noelia. 2018b. Solo cuatro exenciones a las empresas restan $9 billones a la tributaria en 2020. Recuperado de: https://www.larepublica.co/especiales/contexto-de-la-ley-de-financiamiento/solo-cuatro-exenciones-a-las-empresas-restan-9-billones-a-la-tributaria-en-2020-2806977

6. El Espectador. 2019. Gobierno liquida Concesionaria de Ruta del Sol y asume deuda por $1,2 billones. Recuperado de: https://www.elespectador.com/economia/gobierno-liquida-concesionaria-de-ruta-del-sol-y-asume-deuda-por-12-billones-articulo-872159?utm_source%3DWhatsapp%26utm_medium%3Dorganic%26utm_campaign%3DCompartido-Mobile

*Senador de la República, Polo Democrático Alternativo

  Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 


Artículos de esta edición:

 

Primer año: gobierno Iván Duque. Entre palabras y simulaciones

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37434-primer-ano-gobierno-ivan-duque-entre-palabras-y-simulaciones.html

Las obsesiones no siempre son buenas consejeras

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37436-las-obsesiones-no-siempre-son-buenas-consejeras.html

"¿Quiren más paz? Aquí la tienen..."

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37440-quieren-mas-paz-aqui-la-tienen.html

 

Cosmología y vida cotidiana

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37437-cosmologia-y-vida-cotidiana.html

 

Los talibanes de San Francisco

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37438-los-talibanes-de-san-francisco.html

 


 

Germán Ardila, Cristóforo, óleo sobre tela, 115 x 100 cm. (Cortesía del autor)

Tres grises y una actitud resaltan en la lectura del informe presentado por el presidente Iván Duque acerca del primer año de gestión, que presentó el pasado 20 de julio en el Congreso de la República. No es algo menor advertir la actitud negativa que el discurso expresa.


En efecto, parece no percatarse de que ya fue elegido, y que por tanto debiera proceder como Presidente y no como candidato en campaña. Su tono y su énfasis lo delatan: “Desde uno de los escaños de este Parlamento defendí las mismas ideas y la visión de país que hoy desarrollamos desde el Gobierno. Ideas que son mandato. Mandato que es orgullo y servicio, compromiso y sacrificio, trabajo duro y diálogo social transformador. Nuestro Gobierno, apreciados congresistas, escucha, actúa y cumple” (Cursivas y negrillas del original). ¿Así será cuando sea presidente?


El interrogante tiene todo su sentido, ya que una de las críticas más reiteradas de los movimientos sociales a este gobierno –también a los anteriores– es que. para intentar que escuche hay que decretar un paro, y para que cumpla hay que hacer uno o varios más. El prolongado paro de los indígenas nasa, en unión con campesinos y comunidades afrodescendientes, en el primer semestre del año en curso, no deja dudas al respecto.


Ese es el tono a lo largo del discurso, que no deja de estar presente, incluso hasta en su final, al asegurar: “Apreciados congresistas, ¡aquí estamos y para adelante vamos! Nuestro rumbo es el Crecimiento con Equidad. Colombia no va a parar de crecer”. (Cursivas, negrillas y subrayado en el original). Iván Duque sigue en campaña.


El tono y la forma como el Presidente le habla al país tienen en realidad un destinatario específico: la porción de población de la cual espera fidelidad con su voto. Sus palabras son pronunciadas pensando en el 2022, en la continuidad de un gobierno que promete configurar un nuevo Frente Nacional. Esta vez, entre la derecha más recalcitrante (Centro Democrático) y el ala más ‘liberal’ de la misma: el partido conservador y las fracciones políticas que entre elecciones cambian de nombre partidario o se reacomodan de acuerdo “al sol que mejor alumbre”.


Se trata de un objetivo y un foco precisos, reafirmados cuando alude de manera formal a la supuesta ‘unidad nacional’, al comienzo de su discurso: “Ese futuro que queremos, ese futuro que añoramos, es un futuro de todos” no es la preocupación principal que domina hoy en la Casa de Nariño. Esa preocupación es la de conservar y, de ser posible, acrecentar los 10’365.450 votos con los cuales fue elegido para gobernar a Colombia. Y, para eso, marca los énfasis que resaltan a lo largo de su discurso. Este gobierno logró sacar adelante o mejorar: “[…] aumentamos en 45 por ciento los recursos del Programa de Alimentación Escolar (PAE); […] Fortalecimos los hospitales públicos […] con el Programa de Acción Inmediata, que ya ha invertido cerca de $187 mil millones en infraestructura. […] Acabamos de sancionar la ley que otorga incentivos para el uso de vehículos eléctricos. […] lanzamos la política Ruta Futuro, para enfrentar el problema de las drogas. […] nunca más los traficantes de droga y los secuestradores podrán enmascarar sus actividades criminales bajo ropajes ideológicos (aprobamos la) Ley del Abigeato (y la) Ley del Veterano. (Impulsaremos) la propuesta de cadena perpetua para los agresores y abusadores de los más vulnerables de nuestra sociedad (los niños, NN) […]”.


Estas y otras acciones resaltadas en su discurso son similares a las destacadas por quienes le antecedieron como presidente, en el afán de mostrar que sí hacen y cumplen con sus promesas de campaña, que son eficientes, y que gobiernan a favor de los excluidos. La pregunta que sobresale es: ¿Si todos han actuado así, y si el actual gobierno va por igual ruta, por qué la desigualdad social campea, por qué es precaria la prestación de los diversos servicios públicos, y están sin respuesta los reclamos de las mayorías que debieran resumirse en justicia, bienestar social y felicidad? ¿Propaganda? ¿Demagogia? ¿Exageración? ¿Apariencia?
Los grises


La actitud y la prioridad de su gobierno/partido les dan paso a los grises de su discurso, los mismos que lo desnudan en su carácter y su proyecto: 1. Como toda expresión del poder, su incapacidad de corregir. 2. Su talento para desinformar y manipular la realidad, 3. Bicentenario y el temor de proyectar el país de los próximos 200 años, o al menos el de las próximas décadas, para hacerle honor al bicentenario de la Independencia.


1. Incapacidad para corregir, característica de toda expresión de poder


Con excepción de la frase “Falta mucho por hacer, mucho” (que hace en alusión al asesinato de líderes sociales y su reducción, de acuerdo a las cifras del Gobierno), a lo largo del discurso de marras no hay alusión alguna que evidencie faltantes o errores o incapacidad o aprendizaje. Ello refleja una deformación del poder, en el caso del actual gobernante colombiano y en los de quienes llegan a acumular poder en alguna instancia: no miran hacia los lados, poco escuchan, menos reconocen. En el caso de los gobernantes, según sus expresiones públicas, ejercen funciones a favor de las mayorías –aunque la realidad indique todo lo contrario. Cada uno de ellos dice que es “demócrata”, dialoga, escucha, hace lo que sus gobernantes le demandan y esperan de él. Nada más lejano de la realidad.


Cada gobernante se debe al poder real que domina en sus sociedades, para nuestro tiempo y caso: es el capital financiero, en primera instancia, con los terratenientes a su par, y en segundo lugar los industriales y los comerciantes, así como los militares, los religiosos de las iglesias cristianas y católicas.


Entre todos ellos, o en medio de ellos, obran poderosos terratenientes, industriales, comerciantes, militares, no siempre ligados a la política, la economía y la administración local y regional de manera legal o pacífica. Concentrados en acrecentar sus dominios y su influencia social, con todos los resortes del aparato estatal y gubernamental a su favor, facilitados por el marco institucional –o la fuerza y la instrumentalización de narcotraficantes. Se benefician, entre otros, de presupuestos, contrataciones de grandes obras, administración de una numerosa burocracia; con relación y mando sobre un número de charreteras, de oficiales y suboficiales sin honor, vinculados con estructuras criminales de poder y corrupción.


De esta manera, en muchos casos a través de un ahondado presidencialismo, el gobernante termina por olvidar el mandato recibido, dejando a la entrada de su oficina, y en la placa y las palabras talladas, aquello de la función y el deber democráticos. No es para menos: el poder, como si fuera miel, empalaga; y, como si fuera alcohol o psicoactivo, emborracha y alucina: hace ver lo que no es (donde hay exclusión, simula inclusión; donde hay pobreza, aparenta igualdad y justicia). Es muy claro que de esta constante del poder tradicional no está exento Duque. Con su proceder, prolonga una característica del poder hasta ahora conocido, y sólo con escasas excepciones, y por cortos períodos de tiempo, superado en momentos muy particulares de la humanidad: su concentración en una o muy pocas personas, y, con esto, su carácter nada democrático. Precisamente, el reto en los tiempos que vivimos es conseguir que el poder cumpla con una acción más colectiva, desconcentrada, y con acogimiento de las regiones y las diferencias. Es éste un imposible de ver en los regímenes dominados por el capital y su modelo neoliberal, y de propiedad terrateniente, como el nuestro.


Regímenes en los cuales se ha llegado, según diversas organizaciones internacionales, a la paradoja del 1-99 por ciento, o lo que es igual, a la concentración demencial de riqueza, la cual va asociada al control del poder político. Y de este modo, al control de los Estados y gobiernos, así como del aparato militar. Es decir, el actual ejercicio del poder, cuando atañe a la cosa pública, es la síntesis de la antidemocracia más aberrante.


2. Desinformar y manipular la realidad


Como una constante, quienes ejercen el poder, gobernando o no, siempre desinforman y manipulan la opinión pública. En realidad engañan, depositando sobre sus intereses la legalidad y la legitimidad con fundamento en sus propiedades y su riqueza en general, y en las decisiones que toman y las leyes que aprueban; desinformación y manipulación reafirmadas en época de fakenews, como la que hoy vivimos.


Iván Duque no escapa de estas características del poder. En su informe, acomoda la realidad histórica: “[…] en este año del Bicentenario debemos tener en cuenta que se nos brinda una oportunidad de revivir tanto el sentir de unión de país, el sentir nacional, como el orgullo patrio que marcó ese momento histórico”. ¿De dónde saca esa supuesta ‘unión de país’? ¿La de centralistas y federalistas? ¿La que llevó al sometimiento –por parte de terratenientes y comerciantes– de pobres, indígenas y negros –esclavos–, negados todos ellos del derecho a la libertad plena y al usufructo de la tierra? ¿La que propició el intento de asesinato de Bolívar?


Pero no es sólo esto. En su informe resalta que “propusimos un pacto que ponga primero a los pobres […]” (negrilla y cursiva en el original). Enfatizando en otro aparte de su discurso, “[…] le propusimos a Colombia que todos nuestros esfuerzos y nuestras iniciativas estarían orientados a la equidad”. Nada más lejano de la realidad. Más allá de destinar unos millones para concretar algún proyecto social en educación, salud y otros áreas, lo los prioritario para este gobierno son los ricos de siempre. Y no es un cliché. Veamos.


En la pasada reforma fiscal o Ley de financiamiento (2018), se ampliaron las exenciones concedidas a las personas jurídicas, tan variadas y numerosas que en realidad terminan por reducir a tal tamaño la Tarifa Impositiva Nominal de las Empresas (1,3 por ciento), que al final de sumas y restas, y en proporción a sus ingresos, las personas naturales pagan más impuesto (5 por ciento) que las grandes empresas. Exenciones tan amplias, con diferencias por sector industrial y comercial, sumadas, les ahorran a los ricos 20 mil millones de pesos-año, es decir, cerca de tres veces el dinero recaudado por esa misma reforma.(1).


Como también lo difundieron los gobiernos anteriores, se procede así “con el propósito de estimular la inversión privada nacional y extranjera” (según el Presidente, reducir “[…] la carga de impuestos que estaba asfixiando a las empresas”), lo que procuraría mayor y mejor empleo (al decir de Duque, reducir la “[…] carga tributaria de los generadores de empleo”). Como es conocido por la experiencia, el desempleo no decae, el empleo no mejora en calidad, las empresas sí multiplican las ganancias y la llamada clase media sigue esquilmada en sus ingresos, por el pago del impuesto de Renta y del IVA, en lo cual la acompaña los sectores populares.


De este modo, más allá de las palabras de Iván Duque, los ricos serán más ricos, y los trabajadores en particular, así como los sectores populares en general, verán más menguados sus ingresos diarios. Así lo reafirma el Presidente: “[…] como resultado de la Ley de Financiamiento y Reactivación Económica, logramos aumentar el recaudo neto en 11 billones de pesos”, cifra que oculta, en un juego de apariencias y desinformación, que este no es el resultado de cobrarle más a quien más tiene, como ejercicio simple de justicia, sino el fruto de una argucia elemental: bajar el monto de ingresos totales por los cuales el trabajador está obligado a declarar renta.


Esa política tributaria de estímulos para las grandes personas jurídicas procede en vía contraria a lo aconsejado por la política clásica en materia tributaria, de no otorgar tratamientos diferenciales y efectivos en esta materia, para no propiciar ineficiencias en la asignación de recursos y en la distribución de ingresos. “Aparte de la generación de condiciones propiciatorias de ineficiencias y distorsiones en la administración tributaria en diferentes ámbitos como la evasión y elusión”. (2. Garay). Además, es una política tributaria que resulta contraria a un propósito que debe ser nacional: reducir la honda desigualdad reinante en Colombia, “[…] uno de los países con mayor desigualdad en el mundo y entre los dos más desiguales en América Latina, incluso el más desigual según algunos especialistas, cuando se observa no sólo el índice de Gini sino también las brechas en la distribución del ingreso, las diferencias regionales en el país y la baja calidad en el acceso a trabajos de buena calidad” (3).


En estas condiciones, ¿puede creer alguien que “[…] el objetivo central del crecimiento de nuestra economía es la construcción de Equidad”? ¿Y asimismo que “[…] estamos trabajando para crear las condiciones que permitan a las empresas multiplicar la creación de puestos de trabajo estables y formales”? Da risa. Solamente cuando los derechos de los trabajadores sean quebrados hasta lo inimaginable, reduciendo salarios, incrementando su porcentaje para el aporte pensional, eliminando pagos por despidos injustos, etcétera, aceptarán los empleadores formalizar en mayor número sus plantas de trabajadores.


Pero en este juego de palabras y simulaciones, el Presidente anuncia que “Colombia tiene que pensar en grande […]”. (negrilla y cursiva en el original). ¿Podrá ajustarse a la realidad este necesario propósito cuando no se aplican las requeridas políticas para dejar de ser el nuestro uno de los países más desiguales del mundo? ¿Podrá esto dejar de ser simple palabrería cuando prolongamos nuestra existencia como uno de los pocos países en el mundo que mantienen viva la problemática de la tierra, negándose a concretar una reforma agraria que en efecto entregue la tierra –con asesoría en todos los campos necesarios–, así como a una efectiva soberanía alimentaria que propicie suministros sanos para toda la población, al igual que una política ambiental a la altura de nuestras características naturales y la defensa de la vida misma?


¿Podrá ajustarse a la realidad este propósito cuando nuestros gobernantes persisten en defender y prolongar, por ejemplo, la guerra contra las drogas? ¿Podrá ser esto realidad cuando persiste en su negativa a impulsar por todos los medios posibles una política de integración regional y, por esa vía, la renuncia en un plazo no mayor a tres o cuatro décadas al Estado-nación?


En el reino de la manipulación, queda una frase para esculpir: “¡En la Colombia que estamos construyendo, nadie puede sentir temor de expresar sus ideas y de proteger los intereses de su comunidad”, una clara expresión de mal gusto, pues da cuenta del desconocimiento de la Colombia profunda, que no queda no sólo en lo conocido como su periferia rural sino que también está presente, y cada vez más, en las barriadas de las grandes ciudades donde el común denominador son las “fronteras invisibles” o la ley del fusil –el revólver es juego de niños. Es ésta una manipulación que pretende ocultar el reacomodo del régimen, extendiendo sombras sobre la matriz paramilitar, a la par que sobre su efectiva prolongación uribista, para lo cual es fundamental la disputa de la memoria en que anda enfrascado este gobierno.


3. El año del Bicentenario


Sin sentido histórico ni visión futura, retoma en su discurso esta realidad, pero no se atreve, como representante de una clase, a dibujar el país de los próximos dos siglos, tal como debiera ser, en honor a quien en la Carta de Jamaica previó no un país pequeño –con banqueros afanados de más lucro ni terratenientes y otros mezquinos disputándose el control del país y su aislamiento global– sino todo un amplio territorio y una región integrada para el beneficio y la felicidad de sus habitantes, atento al riesgo proveniente del Norte.


Es éste el gran reto para una clase enfrascada en la defensa de sus pequeñeces; preocupada por despojar de sus tierras a los vecinos, pequeños propietarios, o por acrecentar la riqueza mediante la transformación de las normas, legislando a su favor, o desmontando empresas y concentrando en la especulación comercial; un proceder en que lo universal, como debiera ser el sentir y pensar de cualquier político en cualquier país de nuestro tiempo, debiera resaltar en cada una de sus acciones, pero para nuestro caso lo universal puede ser el nombre de una finca, de un banco o de una agencia comercial. Es por eso que en el informe de marras sobresale la ausencia de proyección estratégica para el país, visionando como máximo “Año Dos”, y de ahí poco más.


Como es de conocimiento general, proceder bajo el influjo de la futurología en un país demanda, por un lado, espíritu abierto y desprevenido, sentido humanitario; por otro, lectura geopolítica y estratégica. Pero, a la vez, capacidad de sueño, apuesta por el futuro y pensamientos grandes, algo que ni este gobierno ni los anteriores han tenido.


4. Año dos


Termina Duque su discurso con una visión pegada a las paredes, proyectando las acciones por acometer durante el segundo año de su gobierno. Más allá de lo enunciado, en que destaca acciones simples de imagen y opinión pública, como la de apoyar con el trámite de la cadena perpetua para violadores y abusadores de niños, es necesario reparar en el ocultamiento de varias medidas que sí son del interés de la administración de turno, entre ellas las reformas pensional, laboral (una más) y tributaria, la venta de diversidad de bienes públicos, así como la anhelada por el capital nacional e internacional: la enajenación de acciones de Ecopetrol autorizada desde 2006.


De concretarse estos pretendidos, con mayor énfasis las reformas a pensiones y al mundo del trabajo, es claro que quedaremos mucho más lejos de reducir la desigualdad y de atacar la inequidad, reafirmando lo ya conocido desde mucho antes del 7 de agosto de 2018: Iván Duque encabeza “un gobierno de los ricos y para los ricos” (4), aunque diga y aparente lo contrario. 

 

1. “Aquí reside precisamente una razón determinante de por qué, a pesar de regir formalmente unas tarifas nominales elevadas, incluso internacionalmente, en Colombia son relativamente bajas las tarifas efectivas impositivas para el conjunto de personas jurídicas –aunque con sustanciales diferencias entre empresas por sectores. Y también por qué la carga tributaria efectiva en Colombia –respecto al PIB– es relativamente baja aún en el contexto latinoamericano, y por qué son tan elevados los niveles de evasión y elusión tributarias. Con el agravante de que los cambios introducidos en el Estatuto Tributario por la Ley de financiamiento, aprobada en diciembre pasado (Ley 1943 de 2018), no sólo profundizarán inequidades horizontales y verticales sino que además aumentarán el gasto tributario, agravando la regresividad y las ineficiencias del sistema impositivo en el caso de personas jurídicas”. En, Garay Salamanca, Luis Jorge, y Espitia Zamora, Jorge Enrique. Dinámica de las desigualdades en Colombia (en impresión, Ediciones Desde Abajo).
2. Garay Salamanca, Jorge, op. cit.
3. Íd.
4. Sarmiento Anzola, Libardo, “Un gobierno de los ricos y para los ricos”, Le Monde diplomatique, número 181, septiembre 2018.

 


Artículos de esta edición:

 

Un año de medidas a favor de los poderosos

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37435-un-ano-de-medidas-a-favor-de-los-poderosos.html

Las obsesiones no siempre son buenas consejeras

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37436-las-obsesiones-no-siempre-son-buenas-consejeras.html

"¿Quiren más paz? Aquí la tienen..."

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37440-quieren-mas-paz-aqui-la-tienen.html

 

Cosmología y vida cotidiana

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37437-cosmologia-y-vida-cotidiana.html

 

Los talibanes de San Francisco

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/37438-los-talibanes-de-san-francisco.html

 


 

Lunes, 12 Agosto 2019 06:09

Contundente derrota de Macri

Contundente derrota de Macri

Mauricio Macri recibió un contundente rechazo en las urnas este domingo y será muy difícil que logre la reelección como presidente de Argentina. La fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner alcanzó el 47% de los votos y lo superó por quince puntos, dejando al peronismo a un paso de volver a la Casa Rosada. "Hemos tenido una mala elección", reconoció el actual mandatario que habló antes de que se difundan los datos oficiales. También aseguró que inmediatamente se pondrá a trabajar para revertir estos resultados en Octubre, cuando se realicen las elecciones generales y vinculantes. La tarea será cuesta arriba, su partido también perdió por 17 puntos los comicios para gobernador de la Provincia de Buenos Aires, el distrito más poblado del país, y apenas logró imponerse en Córdoba y la Capital Federal, cuna política de Macri.

"Gracias a todos y a todas las argentinas que confiaron, gracias de corazón, porque estábamos seguros que la Argentina necesitaba terminar con este tiempo y construir otra historia", señaló Alberto Fernández minutos después de conocerse los resultados. "A partir de hoy se acabó el concepto de venganza y de grieta", destacó en seguida anticipándose a un discurso del oficialismo que seguramente busque extremar la polarización antes de los comicios de Octubre para convencer a los votantes que prefirieron otras fuerzas políticas. "No venimos a derrotar un regimen, sino a crear una nueva Argentina", concluyó ante un enfervorizado auditorio de más de cuatro mil personas que colmó la sede del Frente de Todos, el espacio político que logró nuclear a casi todo el amplio espectro peronista.

Un tono muy parecido había usado un rato antes la ex mandataria Cristina Fernández de Kirchner, que habló primero y cuya intervención se transmitió por pantalla gigante, ya que se encontraba en Río Gallegos, capital de la austral provincia de Santa Cruz. Allí tiene residencia y por tanto allí debía votar. "Sabemos que tenemos que llegar a todos y a todas. A los que nos votaron y a los que no", explicó. "Todos debemos escuchar la voz de las urnas para intentar que la Argentina tenga la posibilidad de ser una opción mejor, más feliz", agregó.

Como contó eldiario.es, Cristina fue la gran protagonista del triunfo de ayer. La mujer que hace cuatro años dejó la Casa Rosada nunca cedió el centro de la escena política e incluso fue quien nominó a Alberto Fernández como candidato a presidente. También fue el centro de las críticas de la alianza electoral de Macri durante la campaña. Algo que seguro se profundizará en los próximos días aprovechando las causas judiciales por corrupción que aún tiene abiertas.

Pero las elecciones del domingo no solo avizoran un cambio presidencial y de gobernador en la Provincia de Buenos Aires. También se votaron candidatos para disputar 130 bancas de diputados nacionales y 24 de senadores (Argentina tiene un sistema bicameral como Estados Unidos). Si se repitieran los comicios en Octubre el peronismo podría alcanzar el quórum propio, es decir, el número mínimo de legisladores necesario para debatir y votar los proyectos de ley. Esto podría sacar al Congreso de la parálisis que vivió este año en el que Cambiemos evitó pasar por el recinto medidas que podían afectar su imagen.

El peronismo también pudo cerrar el día festejando un rotundo triunfo en la única elección vinculante de la jornada. Alicia Kirchner, hermana del fallecido ex presidente y cuñada de la actual candidata a vice, reeligió como gobernadora de la provincia de Santa Cruz.

Y mientras el peronismo celebraba, el oficialismo se sumía en la preocupación. Anoche ya improvisaron una reunión de funcionarios jerárquicos en la sede de campaña de Cambiemos y comenzaron a circular versiones de posibles cambios en el gabinete. El gobierno sabe que tiene dos meses todavía, pero la diferencia parece irremontable aún para los más optimistas.

¿Para el gobierno aún hay esperanza?

El único dato alentador para Macri es que para casi todos los cargos en juego los comicios no fueron vinculantes. Se trató de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), un mecanismo creado en el año 2009 para permitir que todos los votantes participen de las internas de los partidos para elegir sus candidatos sin necesidad de que estén afiliados. Sin embargo, como todas las fuerzas políticas presentaron listas únicas para los cargos nacionales, lo que se vio fue la encuesta electoral más representativa posible. De hecho, votó un 75,85% del padrón, una proporción mayor a la que participó de las elecciones generales españolas (71,76%).

Si bien es un número considerable, para la Argentina es inferior al que habitualmente vota en las elecciones generales. En los comicios presidenciales de 2015, por ejemplo, de las PASO participó un 74, 91% del padrón y en las generales la cifra llegó al 81, 07%. Eso significó que se sumaran dos millones de votantes nuevos que en aquel momento fueron muy útiles para la estrategia macrista. Los encuestadores caracterizan a este grupo como "desencantado de los partidos". Una línea permeable a inclinarse por Cambiemos ya que suele apelar a un discurso considerado "apolítico".

En aquella instancia a Macri le funcionó. Había quedado a ocho puntos de Daniel Scioli, el candidato del peronismo, en las PASO (30% vs 38%). Y logró achicar esa diferencia a tres (34% vs 37%). Eso forzó a un desempate entre los dos principales rivales y terminó dándole un triunfo a Macri con el 51% de los votos. El recuerdo ilusiona al entorno del actual presidente, pero la remontada en esta oportunidad deberá duplicar a la anterior. Y lo que más preocupa es que esta vez quedaron a más de 2,3 millones de votos de diferencia. Asi que ni siquiera consiguiendo que todos los que se quedaron en sus casas ahora los voten a ellos les alcanzaría.

Su estrategia, entonces, deberá apuntar a lograr que aquellos que hayan elegido otros partidos cambien su decisión en Octubre y lo acompañen. Por eso apuntará a polarizar la elección apelando al "voto útil" y continuará la campaña de demonización del kirchnerismo. La semana pasada ya había iniciado ese camino con mensajes en su cuenta de Twitter en los que se planteaba un antagonismo entre su propuesta y la de los "mafiosos, corruptos, delincuentes y narcotraficantes". La dificultad con la que se encontrará es que ahora deberá explicarle a quienes no lo votaron en las PASO que no se refería también a ellos.

Una jornada de votación tranquila y las dudas sobre el manejo de la información

La jornada electoral transcurrió sin mayores controversias. El único dato que llamó la atención durante los comicios fueron las denuncias de que las boletas de Cambiemos llegaron a varias escuelas dobladas ocultando el tramo que correspondía al candidato presidencial. Esta estrategia buscó evitar que la imagen de Mauricio Macri afecte el resultado de los demás candidatos de su partido que van pegados a él en la boleta. Pero no resultó efectiva al final.

Lo que dejó más lugar a dudas fue el desempeño del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda en su tarea de llevar a cabo el recuento de votos. La entrega de datos se demoró una hora y media más del tiempo previsto. Incluso los primeros datos oficiales se publicaron quince minutos después de que Macri hubiera reconocido la derrota. La pregunta que quedó en el ambiente es si contaba con información antes que los demás.

El ministro Rogelio Frigerio dijo que no. Que probablemente se había expresado sobre bocas de urna y datos de los fiscales distribuidos por los colegios donde se realizó la votación. Argumentó que la demora en hacer públicos los datos oficiales fue a raíz de que la Justicia Electoral les había pedido que dieran difusión a los resultados provisorios recién cuando contaran al menos con un 10% del padrón procesado de los cuatro distritos principales (Córdoba, Santa Fe, Provincia de Buenos Aires y la Capital Federal). Desde el Ministerio dijeron que la demora fue específicamente porque aguardaban los datos de la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo cuando los hicieron públicos ya estaba procesado el 39,36% de esa jurisdicción.

Los funcionarios se negaron a responder al respecto. Apenas felicitaron a la fuerza política ganadora y repitieron lo que había dicho el presidente minutos antes: que les tocaba escuchar a las urnas y trabajar para revertir la situación. Al parecer les queda poco tiempo.

Por Javier Borelli- Periodista en Tiempo Argentino

12/08/2019 - 10:45h

Publicado enInternacional
China gana influencia global: diez indicadores que revelan su estatus de superpotencia

¿Se puede considerar todavía a China un mercado emergente, o está en condiciones de rivalizar con EEUU por la hegemonía mundial? Esta cuestión se sigue planteando en numerosas cancillerías internacionales. Aunque, cada vez, con menos predicamento. Porque el régimen de Pekín sigue ganando peso global a marchas forzadas.

 

Desde el cambio de milenio, el salto geoestratégico de China no ofrece dudas. Pero las potencias industrializadas, sobre todo las occidentales, se resisten, por unas razones u otras, a otorgar a Pekín el estatus de superpotencia. En toda la dimensión del término. En ocasiones, porque dicen que no cumple con los parámetros de una economía de mercado, condición que le aleja de ser miembro de foros como la OCDE. Otras diplomacias comparten la visión de que un mercado en teoría aún emergente, que aún recibe fondos multilaterales al desarrollo, no debe tener plácet de entrada en organismos como el G-7. A pesar de ser, con creces, la segunda economía global.

Pero, al margen de estas disquisiciones -todas con la vitola de realistas- China se ha convertido, en especial, tras la crisis financiera de 2008, en un actor global de primer orden. Indispensable a la hora de abordar cuestiones de índole geoestratégico. De hecho, en algún think-tank se llega a advertir que la comunidad internacional confía ya más en el liderazgo chino que en el de EEUU. Es la conclusión del último informe anual del Institute for Economics and Peace (IEP), tendencia que se inició, según sus expertos, a comienzos de 2016. Coincidencia o no, con el aterrizaje de Donald Trump en la Casa Blanca.

 “La fidelidad en la influencia global estadounidense ha caído mucho más que la de Rusia, China o Alemania en los últimos cinco años, hasta el punto que el liderazgo de Pekín despierta muchos más adeptos entre los países del planeta que la imagen que despliega EEUU”, asegura sin fisuras el 2019 Global Peace Index. El índice de aprobación americano en el mundo ha caído 17 puntos desde 2008. Pero, sobre todo, su decadencia a los ojos del resto de naciones del planeta, se ha concentrado entre 2016 y 2018. Nada menos de 11,2 puntos se ha dejado en el primer trienio de la Administración Trump. Retroceso que ha sido común en casi todas las regiones del mundo.

China ocupa, sin lugar a dudas, para este centro de investigación con sede en Sídney, el puesto hegemónico en la actualidad. Steve Killelea, su fundador y presidente ejecutivo, dice a Business Insider que el repunte del peso internacional del gigante asiático “en estos últimos cuatro años” se ha producido, sobre todo, en estados autoritarios y, en menos medida, en países con la vitola de alta calidad democrática”.

Pero también en estos últimos -incide- “se ha presenciado mayor acercamiento” a los planteamientos de Pekín. La guerra comercial con la Casa Blanca, la errática diplomacia americana en asuntos geoestratégicos de alto riesgo -en Oriente Próximo, con Arabia Saudí como aliado frente a Irán, en el conflicto norcoreano, la propensión a una intervención armada en Venezuela, el abandono de los tratados de desarme, las hostilidades con Europa en el seno de la OTAN y, en especial, el acercamiento a Taiwán y el envío de contingentes al Mar del Sur de China- y la “conflictividad” dialéctica del actual inquilino de la Casa Blanca, han dado pábulo al papel estelar de China en el mundo. La expansión militar, los gastos armamentísticos, las batallas arancelarias contra rivales y aliados, han reducido la confianza global en EEUU hasta niveles desconocidos (…) desde finales del primer mandato de George W. Bush.

“En perspectiva, el presidente Obama fue muy popular en la arena internacional” -enfatiza Killelea- a una notable distancia de Trump, al que le atribuye la visión de global de que, con él en el Despacho Oval, “se ha elevado el grado y el número de amenazas mundiales, crecido las tensiones militares y los gastos en defensa y reducido los fondos de misiones de paz de la ONU”. A su juicio, este estado de confrontación permanente también se aprecia en la política doméstica norteamericana, con las “discusiones constantes sobre la necesidad o no de abrir un proceso de destitución a Trump”.

China encuentra su liderazgo en el mundo

Pero, aparte del aumento de la influencia internacional, ¿está China en condiciones de exhibir su rol de superpotencia? Un diagnóstico del World Economic Forum (WEF), entidad fundadora de la cumbre de Davos, realizado en el transcurso de un reciente foro, este mes de julio, de esta institución en la ciudad de Dalian, ayuda a entender el músculo actual de China. Y no sólo por la sucesión de datos irrebatibles. Por albergar la quinta parte de la población mundial, o por llevar cuarenta años de crecimiento económico próximo al 10% anual. También la esperanza de vida ha saltado hasta los 75 años en los hombres y los 78 en las mujeres, según la OMS. Aunque tiene importantes obstáculos, como el ser el mayor emisor de CO2 a la atmósfera. Sin embargo, hay diez indicadores que ayudan a entender el salto hacia la modernización del gigante asiático.

1.- Ha alunizado en la cara oculta de la luna. Su misión, Chang’e-4, analizó geológicamente esta inexplorable región lunar. La primera experiencia de “una importante estrategia para explorar el espacio”, cuyo viaje al exterior aprovechó experimentos tecnológicos de Holanda, Alemania, Suecia y Arabia Saudí. Pekín tiene previstas misiones a Marte y Júpiter, poner pie en la Luna y establecer una estación espacial permanente. La supremacía de EEUU en el espacio está puesta en entredicho.

2.- Líder en Inteligencia Artificial (IA). Las empresas chinas acapararon 473 de las 608 patentes con el sello digital en la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) en 2018, y la tercera parte de las certificaciones con metodología blockchain. El régimen de Pekín ha invertido miles de millones de dólares en proyectos de IA, entre los que destacan los 2.000 millones del parque tecnológico de IA en Pekín.

3.- La tercera parte de los 'unicornios' empresariales son chinos. En 2018, China contabilizó 186 start-ups con la consideración de unicornios (compañías que facturan más de 1.000 millones de dólares anuales) según Hurun List. La segunda economía del planeta fue capaz de generar 97 nuevas firmas de tal dimensión el pasado año, una cada 3,8 días, asegura South China Morning Post, publicación de la multinacional Alibaba. Además, Pekín está construyendo un enorme hub (centro) tecnológico-digital que engloba a once ciudades para rivalizar con Silicon Valley, el Pearl River Delta, que ya alberga a casi 70 millones de personas alrededor de una enorme megalópolis conocida como Greater Bay Area.

4.- Apuesta por las energías renovables. Es el gran emisor de gases de efecto invernadero. Pero, a la vez, esta implantando plantas de generación solar y eólica con capacidad de generación de electricidad sin parangón en otras nacionales. Tres de los cinco mayores parques solares están en China. También ha puesto en marcha un programa para acabar con las viejas centrales de carbón. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) asegura que, en 2040, los hogares de China duplicarán sus necesidades de energía eléctrica. Su mix energético está en plena transformación.

5.- La tercera parte de las plantaciones de vegetación mundiales están en China. Estrategia que se inició en 2000. A pesar de que tiene el 6,3% del territorio mundial. Sólo su proyecto Shandong ha conseguido plantar más de 67.000 hectáreas de árboles en espacios de alta salinidad costera y de elevada erosión en zonas montañosas del interior en el último lustro. El pasado año, declaró tres comarcas próximas a las zonas urbanas de Shenzhen, Guilin y Taiyuan como beneficiarias de planes para revigorizar con especies arbóreas, siguiendo las directrices de los objetivos de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible 2030.

6.- Dinamismo más lento, pero aún elevado. Desde finales de la década de los setenta, la media de crecimiento de su PIB roza el 10% anual. Hasta 850 millones de sus ciudadanos han salido del umbral de la pobreza desde entonces. En la actual década, se ha ralentizado ese vigor. Aunque mantiene un ritmo medio del 6,3%, tres puntos por encima del repunte global. Aun así, tiene un amplio abanico de desafíos por delante. El FMI menciona la alta desigualdad social -sobre todo, entre el ámbito urbano y rural- retos ineludibles con la preservación del medio ambiente y varios desequilibrios económicos. Entre otros, una deuda cada vez más desmesurada. Además de unas presiones demográficas crecientes por el envejecimiento de su población y notables problemas para gestionar la enorme migración laboral interna.

7.- Totaliza más de la mitad de las ventas globales de coches eléctricos. Los conductores chinos han comprado más de 1,1 millones de vehículos con propulsión eléctrica y sus grandes marcas han puesto en el mercado diez nuevos modelos este año. También fabrica más de la mitad de las baterías y dispone de una flota de 400.000 autobuses de energía limpia en funcionamiento. Shenzhen es la primera ciudad en reemplazar sus autobuses urbanos de combustibles fósiles y ahora pretende reemplazar todo su servicio de taxis.

8.- Los turistas chinos conquistan el mundo. El ritmo de ciudadanos chinos que eligen destinos vacacionales fuera de su país crece por encima del 6% en los últimos años, según la consultora McKinsey, que prevé que 160 millones salgan al extranjero en sus tiempos de ocio el próximo año. En 2017, gastaron un cuarto de billón de dólares. El Metro de Londres anuncia la llegada de trenes en mandarín.

9.- Ha decidido avanzar en igualdad de género. Los progresos son aún modestos. Pero ya se han puesto en marcha planes oficiales para suturar la brecha entre hombres y mujeres, que son marginales en la actividad parlamentaria y política, en la vida profesional, en puestos de trabajo técnicos y en la empleabilidad del sector terciario, el de servicios.

10.- El gran interlocutor global de los BRICS. Brasil, Rusia, China e India. Los grandes mercados emergentes. No sólo en asuntos geoestratégicos, donde comparte protagonismo con Rusia, sino también en índices de competitividad. El barómetro del WEF d 2018 valora el salto de China en inversión en I+D+i, infraestructuras y digitalización. Es una de las naciones punteras actualmente en la llamada Revolución Industrial 4.0, en rivalidad directa con Alemania, EEUU y Suiza. Salto que será de mayor dimensión si logra corregir las ineficiencias y rigideces de su mercado laboral y consigue inculcar mayor competencia entre sus empresas dentro de su mercado doméstico.

Alta exposición a la economía global

Jonathan Woetzel, director de McKinsey Global Institute, se adentra en las dinámicas que China ha emprendido para cambiar su relación con el mundo. A través de ocho parámetros. Y la nota final es espectacular. Se ha convertido en un catalizador global -e imprescindible- del ritmo de crecimiento. Entre otras razones, por la madurez adquirida por su industria, que demanda unos elevados flujos de bienes y servicios. El PIB chino ya era la de mayor dimensión del mundo si se mide en capacidad de poder de compra, indicador que tiene en cuenta la inflación o el valor de la moneda de uso legal, en 2014. Ahora, y en términos nominales, a precios actuales del dólar, supone el 66% de la economía estadounidense y el 16% del PIB mundial, según datos de 2018.

El repaso a los ocho indicadores no deja lugar a dudas. Es la mayor potencia comercial. Su cuota en el comercio internacional ha pasado del 1,9% en 2000 al 11,4% en 2017. Ya fue el principal exportador global en 2009. El quinto emisor de servicios al exterior (227.000 millones de dólares) y el primer demandante de ellos: un negocio de 468.000 millones en 2017. Sus empresas ya son multinacionales.

En 2018, tenía 110 firmas en el Global Fortune 500. Segundo inversor global y el primer destino de capital extranjero directo en los últimos cuatro años. Sus estudiantes están copando las aulas internacionales. Especialmente a Australia, EEUU y Reino Unido, donde acude el 60% de quienes salen a cursar sus estudios universitarios al exterior. Su gasto en innovación es escalofriante. Ha aumentado desde los 9.000 millones de dólares en 2000 hasta los 293.000 en 2018. Casi plena conectividad a Internet. El país con más usuarios, más de 800 millones de personas. Lucha contra el impacto medioambiental. Para paliar sus emisiones de CO2 que, en la actualidad, representan el 28% de los gases de efecto invernadero.

El 45% de las inversiones en energías renovables -127.000 millones de dólares- se concentran en la actualidad en China. Impulso a su industria cultura. Aperturas de Institutos Confucio, de 298 en 2010 a 548 en 2017. Alta financiación de películas: el 12% de los 50 filmes más vistos en el mundo son de producción china. Su relevancia cultural, especialmente entre sus vecinos asiáticos, difundida a través de plataformas de streaming y música, ha crecido como la espuma. El resultado final es que China es la nación más expuesta a la economía global. La mitad que el resto de países juntos.

09/08/2019 08:26 Actualizado: 09/08/2019 08:26

Por DIEGO HERRANZ.

Publicado enInternacional
Manifestantes en Hong Kong

Durante estos días se han juntado demasiados asuntos en un triángulo formado por China, Hong Kong y Estados Unidos. A la guerra arancelaria le ha salido una derivada en forma de guerra de divisas, todo esto mientras en Hong Kong se suceden unas protestas multitudinarias que reclaman no caer en la espiral hacia la autocracia que buscan en Pekín. Las dos primeras a menudo se leen como una cuestión económica; la segunda, como un asunto de libertades civiles. Sin embargo, todas ellas están relacionadas y tienen un nexo común: la geopolítica. Pero vayamos por partes.

Cuando Trump se lanzó a la carrera por la Casa Blanca hace prácticamente cuatro años, una de sus fijaciones durante la campaña fue China. Se aprovechaba comercialmente de Estados Unidos, no respetaba la propiedad intelectual, manipulaba la moneda y otro sinfín de ventajas que, más allá del histrionismo trumpiano, eran ciertas. Por ello se propuso revertir todo eso si alcanzaba a la presidencia. Y lo hizo. Uno de sus objetivos ha sido renegociar todos los acuerdos comerciales posibles en favor de Estados Unidos, y China no ha sido una excepción. Como Pekín se ha resistido a esta solución, el presidente simplemente optó por algo que a un hombre de negocios como él se le da bien hacer: apretar a su oponente. Lanzó así a lo largo de 2018 una batería de aranceles sobre casi cualquier producto chino que Estados Unidos importe, algo que no ha hecho sino escalar desde entonces, alternando réplicas chinas y contrarréplicas norteamericanas.

En paralelo a este pulso comercial han surgido protestas en Hong Kong por la polémica ley de extradición a China, que acabó siendo retirada por el enorme rechazo social que generó. Sin embargo, más allá de esta cuestión de derechos políticos, Hong Kong y sus avatares internos son una pieza fundamental en estas dinámicas entre Estados Unidos y China. La pugna política se fundamenta en que los sectores prochinos quieren ir asimilando el sistema hongkonés, que hoy día goza de gran autonomía y bastantes libertades impensables en China, precisamente a ese sistema que impera en la potencia asiática. Por el contrario, la parte más liberal de la sociedad quiere mantenerse en la situación de autonomía actual o bien avanzar hacia la independencia para alejarse todo lo posible de China. Sin embargo, esta situación favorece a la larga a Pekín, ya que el acuerdo de autonomía de Hong Kong entró en vigor cuando este territorio pasó de ser una colonia británica a manos chinas en 1997, y donde se estipulaba que esta autonomía se mantendría durante 50 años –hasta 2047–. Por tanto, ese año China podrá simplemente asimilar de forma total el territorio.

En el contexto de la guerra comercial la importancia de este territorio no es menor: Hong Kong recibe un trato especial en términos comerciales por parte de Estados Unidos gracias a una ley de 1992, la Hong Kong Policy Act. Esta ley se fundamenta en la autonomía del territorio y, a cambio de que se sigan garantizando los buenos niveles de libertad política y económica que existen allí, Estados Unidos se compromete a tratar a Hong Kong como si fuese un país distinto de China en el aspecto comercial. Y de esta situación se beneficia también la República Popular, y mucho. Hong Kong es el segundo destino de las exportaciones chinas tras Estados Unidos, y es que las compañías chinas utilizan este enclave como intermediario para vender su mercancía a otras multinacionales radicadas en el territorio autónomo, que a su vez lo usan para penetrar en la China continental. El gran problema para Pekín de la guerra comercial es que Estados Unidos grava cualquier importación procedente de China. Pero gracias a Hong Kong, los productos chinos pueden esquivar, al menos parcialmente, esos aranceles y así mitigar su impacto gracias a un sistema llamado first-sale rule.

Hasta aquí el panorama no parece excesivamente perjudicial para China. Sin embargo, desde mediados de junio –al poco de empezar las protestas en Hong Kong–, demócratas y republicanos han impulsado en el Congreso estadounidense una nueva ley –aún no aprobada– llamada The Hong Kong Human Rights and Democracy Act para exigir que se identifique a aquellas personas que han cometido violaciones de derechos humanos en la autonomía para poder sancionarlas, así como para crear un procedimiento por el cual, de manera anual, Estados Unidos avale mantener el acuerdo de 1992 vigente teniendo en cuenta que el nivel de autonomía en el territorio hongkonés no se ha visto mermado. Si no, Washington se reserva el derecho de revocar esa prerrogativa comercial y equiparar a nivel comercial la China continental y Hong Kong. En ese supuesto, China perdería una de sus grandes cartas para esquivar los aranceles estadounidenses. Sin embargo, si Estados Unidos llevase a cabo este movimiento, China asumiría muchos menos costes acelerando la asimilación total de Hong Kong. Por el contrario, en Pekín saben que deben ser cuidadosos con no excederse atrayendo al régimen autónomo para no activar la cláusula de Estados Unidos y perder así su gran baza, al mismo tiempo que tiene que evitar que en la excolonia británica prospere un movimiento independentista que pueda hacer que Hong Kong se le acabe escapando de las manos.

En este sentido, China, a pesar de tener la carta hongkonesa, está en clara desventaja en su guerra comercial con Estados Unidos por el hecho de que su balanza comercial con el país norteamericano es enormemente asimétrica: la potencia asiática exporta mucho más a EEUU que al contrario, por lo que está mucho más expuesta a los aranceles que su rival. Así, en vez de seguir escalando en un pulso que tiene perdido, ha optado por llevarse la batalla a otro terreno en el que juega con algo más de ventaja: las divisas.

Para que nos entendamos, el Banco Central Chino tiene bastante más poder de control sobre el tipo de cambio del yuan –la moneda china– que el que tiene la Reserva Federal con el dólar. El primero no flota libremente –su tipo de cambio no viene determinado por la oferta y la demanda del mercado de divisas–, mientras que el segundo sí. Y esa diferencia hace que China pueda devaluar su moneda para ganar cierta competitividad comercial por una vía en la que Estados Unidos no dispone de tal herramienta. Además, esta devaluación supone un reto a Trump de primer nivel: el mandatario había acusado a China de que manipula su moneda para ganar competitividad comercial de forma injusta –porque es cierto–, pero esta jugada de China supone aceptar el órdago de Trump e ir a hacer daño en una herida que, quizás, en la Casa Blanca no se esperaban que Pekín podía atreverse a hacer.

La gran esperanza de China para acabar con este conflicto comercial es que Trump pierda las presidenciales de noviembre de 2020. Hasta el momento, todas las rondas de negociación que se han sucedido entre ambos han sido infructuosas. Es una jugada arriesgada, porque las encuestas no aseguran una derrota del actual presidente y el panorama de candidatos demócratas tampoco apunta a que vayan a presentar una figura de carisma arrollador y visión privilegiada. Por tanto, en este lapso de tiempo hasta los comicios –y quién sabe si con una prórroga de cuatro años más gracias a un nuevo mandato del neoyorquino–, China parece que solo tiene dos opciones: o capitular ante Estados Unidos o continuar la escalada hacia un límite que nadie sabe dónde está.

Por Fernando Arancón - El Orden Mundial

06/08/2019 - 21:13h

Publicado enInternacional
Trump congela todos los activos del Gobierno venezolano en Estados Unidos

El presidente firma una orden ejecutiva para extender al completo las sanciones al régimen de Maduro

Los esfuerzos de Estados Unidos por asfixiar al Gobierno venezolano van un paso más allá. El presidente Donald Trump ha firmado este lunes por la noche una orden ejecutiva que congela todos los activos que tiene el régimen de Nicolás Maduro en el país norteamericano. "Todos los bienes e intereses en bienes del Gobierno de Venezuela que se encuentran en EE UU están bloqueados y no pueden transferirse, pagarse, exportarse, retirarse ni negociarse de otra manera", reza la radical medida. Con esta acción, Venezuela entra al listado de países supeditados a estas restricciones por Washington: Corea del Norte, Irán, Siria y Cuba.

La orden ejecutiva de la Casa Blanca justifica la acción contra Caracas por “la continua usurpación del poder por parte de Maduro” y los miembros de su régimen, así como “los abusos contra los derechos humanos, incluido el arresto arbitrario o ilegal” y detención de ciudadanos venezolanos, interferencia con la libertad de expresión e intentos continuos “de socavar al presidente interino Juan Guaidó” y el ejercicio de autoridad legítima de la Asamblea Nacional venezolana. EE UU fue el primero de la cincuentena de países que reconocieron al jefe del Parlamento como presidente interino de Venezuela en enero y abogaron por una transición democrática y que se convoquen nuevas y transparentes elecciones presidenciales.

Esta es la primera vez en 30 años que EE UU congela los activos a un país occidental. Este año Washington ha impuesto sanciones a más de 100 individuos y entidades venezolanas, incluida la compañía petrolera estatal Pdvsa, el Banco de Desarrollo de Venezuela y el banco central de Venezuela. Trump ya había adelantado la semana pasada que estaban contemplando imponer esta estricta sanción al régimen, en vista de los apoyos que estaba recibiendo Maduro por parte de China e Irán.

La escalada en la presión es la antesala a las sanciones que anunciará este martes Washington contra Caracas en la Conferencia Internacional por la Democracia en Venezuela, organizada por el Grupo de Lima en Perú para abordar la grave crisis en el país caribeño. El asesor de seguridad nacional de EE UU, John Bolton, adelantó este lunes que detallará “amplias” medidas que tendrán "muchas consecuencias potenciales". El encuentro contará con la participación de 59 países y tres organismos internacionales: el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), CAF-Banco de Desarrollo de América Latina y la Unión Europea. Bolton también advirtió a China y Rusia que el apoyo continuo al régimen venezolano "podría afectar el pago de su deuda después de la caída de Maduro".

Las sanciones más duras

Desde 2017 Trump viene apretando el alicate de las sanciones contra Caracas, pero este año ha aplicado las más duras, que vislumbran un panorama oscuro en una economía ya de por sí en situación de colapso. Las restricciones a la venta de petróleo impuestas en marzo —que comenzaron a hacerse efectivas en mayo— significaron una disminución sustanciosa del flujo de efectivo del régimen de Maduro y desataron una crisis por la escasez de combustible en el país, que se ha sorteado parcialmente con el uso del oro de la nación y con la impresión de dinero inorgánico que ha echado más leña al fuego de la inflación, de por sí la más elevada del planeta.

Hace unas semanas el congelamiento de las empresas y los señalamientos a involucrados en el Clap (Comités Locales de Abastecimiento y Producción) -el programa asistencial con el que ha paliado desde hace tres años la escasez con alimentos importados vendidos a precios subsidiados, tras un complejo esquema de corrupción- suponía un golpe duro al instrumento que ha usado el chavismo para el control político y del que, en medio de la peor crisis económica que atraviesa el país, dependen al menos 16,3 millones de venezolanos, un número que ha ido en aumento, según datos de la Encuesta de Condiciones de Vida del venezolano de 2018. Este mismo estudio reveló que a 90% de los venezolanos no le alcanzan los ingresos para cubrir los alimentos y que 51% de los hogares están en pobreza.

Un posible embargo económico total encontraría al país en su peor momento con una hiperinflación que cumplirá dos años en noviembre, siendo de las más prolongadas registradas. Además, el sector productivo está totalmente postrado, especialmente el sector agrícola, y la reconversión de la moneda realizada apenas de un año ya ha sido devorada por el dólar que es la moneda de facto. En Caracas, desde una carrera de taxi hasta un perro caliente callejero, una consulta médica, ropa y zapatos en centros comerciales, se pagan en dólares.

La semana pasada el Fondo Monetario Internacional actualizó sus pronósticos para el país descartando la cifra del 10.000.000% de inflación al cierre de este año, ubicándola ahora en 1.000.000%. Sin embargo, el organismo estimaba que la economía se contraerá al cierre de 2019 en 35%, especialmente por la caída de la producción petrolera, que ya está por debajo del millón de barriles diarios.

Por Antonia Laborde

Florantonia Singer

Washington / Caracas 6 AGO 2019 - 01:37 COT

Publicado enInternacional
Bolsonaro devuelve favores políticos convirtiendo Brasil en paraíso de los agrotóxicos

 

262 nuevos pesticidas han sido colocados en el mercado. La bancada ruralista del Congreso fue fundamental en la elección del presidente, y les necesita para aprobar sus principales reformas.

 

 

El lobby del agronegocio brasileño sabe ganar elecciones y sacar adelante legislaturas. Su presión fue clave en el impeachment de la expresidenta Dilma Rousseff y en la llegada a la cima de Jair Bolsonaro. El dirigente ultraderechista, que no se cansó de repetir que esquivaría la vieja política de intercambio de favores, ahora agradece al agronegocio los servicios prestados, convirtiendo Brasil en paraíso de los productos tóxicos. Exigencias del guion.

De la misma manera que en los últimos días Bolsonaro ha prometido apadrinar a un magistrado evangélico para alguna de las próximas plazas libres en el Tribunal Supremo, una de las primeras medidas que tomó cuando ganó las elecciones de octubre de 2018 fue entregar el ministerio de agricultura a Tereza Cristina, la que fuera líder del Frente Parlamentario Agropecuario. La denominada bancada ruralista del Congreso Nacional se traduce actualmente en casi la mitad de la Cámara de Diputados y casi la mitad del Senado Federal, liderados por el diputado Alceu Moreira (Movimiento Democrático Brasileño, MDB). Esta maniobra de recompensa ha significado, en la práctica, vía a libre para el agronegocio, pasando por encima de las mínimas exigencias medioambientales de una era como la actual.

Dejando al margen el discurso gubernamental que banaliza la deforestación de la selva amazónica, el gran caballo de batalla de los activistas medioambientales latinoamericanos, Bolsonaro está en el centro de todas las críticas por ir aprobando uno tras otro el uso de todos los productos fitosanitarios que van solicitando los miembros de la bancada ruralista, elegidos a base de los votos del agronegocio en las regiones del país con mayor nivel de actividad. El sector necesita mantener su actividad y su porcentaje de beneficios, y la excesiva reglamentación bloquearía sus planes.

La última tanda de providencias logró que 51 nuevos pesticidas aterrizaran en el mercado. En total ya van 262 desde enero. “El Gobierno está pasando por encima de la opinión pública y de las instituciones sanitarias”, se lamentaba en un comunicado Marina Lacôrte, coordinadora de la campaña de Alimentación y Agricultura de Greenpeace.

Trece de esas sustancias han sido prohibidas o no permitidas en la Unión Europea. “Podemos producir sin agrotóxicos, en equilibrio con el medio ambiente y respetando la salud de las personas”, indica Lacôrte. “Sin embargo, cada vez llega más veneno a la mesa de la población brasileña y más insostenible queda nuestra agricultura, inviabilizándola a largo plazo. Es escandaloso”.

El presidente y su ministra de agricultura demostraron su buena sintonía en la presentación del “Plano Safra 2019/20”, el tradicional sistema de créditos, subvenciones e incentivos agropecuarios del Gobierno Federal. Tereza Cristina (Demócratas), ingeniera agrónoma y empresaria del sector rural, está habituada a frecuentar la primera línea de fuego.

Desde su primer cargo de relevancia, como consejera de desarrollo agrario de su estado, Mato Grosso do Sul, ya hizo hincapié en la liberación de pesticidas; apoyó el proceso de impeachment contra Dilma Rousseff; abandonó su anterior partido porque criticaba la gestión de Michel Temer, y ya como coordinadora de la bancada ruralista dirigió proyectos de ley que iban en esta misma línea agresiva contra el medio ambiente.

Hace unos días, en un encuentro preparatorio de la reunión de ministros de agricultura de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Suráfrica) que tendrá lugar en septiembre precisamente en su estado, la ministra Tereza Cristina sostenía, con aparente tranquilidad, que “Brasil está listo y dispuesto a contribuir para garantizar la seguridad alimentaria global, incorporando, en el centro de su estrategia, los principios de desarrollo sostenible”.

Dado que el intercambio de favores continúa, la bancada ruralista ha sido uno de los apoyos del presidente Bolsonaro para que la primera votación de su reforma de la seguridad social  en la Cámara de Diputados le haya resultado medianamente favorable. La inmensa mayoría de los diputados que defienden los intereses del agronegocio le apoyaron. Interponiendo alguna enmienda a su favor –que recortó una parte del ahorro económico que ha programado el Gobierno–, pero votaron sí a la reforma, lo cual le garantiza oxígeno al presidente hasta después del parón vacacional.

El desparpajo de Bolsonaro y Tereza Cristina a la hora de aprobar el uso de decenas de nuevos agrotóxicos ha llegado ya al Tribunal Supremo, al cual se le acumula el trabajo por momentos en esta legislatura. La abogada Vera Lúcia da Motta, integrante del Partido Verde, ha presentado una acción por incumplimiento de preceptos fundamentales de la Constitución Federal. “La liberación de los nuevos productos no ha sido precedida de un análisis serio de seguridad química ni de impacto tóxico y ambiental”, argumentan.

El PV, que está tratando de movilizar a la población en torno a marchas de protesta, pide suspender los efectos de las medidas gubernamentales, que, en su opinión, “exponen de modo perverso a toda la población a riesgos incalculables de contaminación y desarrollo de diversas enfermedades, sin que los ciudadanos tengan posibilidad real de defensa”. En la lista de productos tóxicos permitidos, la organización subraya la presencia del Imazetapir, la Sulfentrazona y el Sulfoxaflor. Este último polémico en Estados Unidos “por ser uno de los principales responsables del exterminio de abejas en algunas regiones del país”.

 

05/08/2019 08:40 Actualizado: 05/08/2019 08:40

Por víctor david lópez

@VictorDavLopez

Publicado enInternacional
En qué va la guerra comercial de Estados Unidos.

 

Las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China se reanudarán la primera semana de agosto en Shanghái. Hasta ahora, ninguno de los dos ha cedido a las condiciones del otro. Se recuerda que Estados Unidos busca reducir su déficit comercial, mejorar la productividad del aparato industrial interno, su competitividad en el mercado mundial y frenar el ascendente dominio comercial chino, mediante la ampliación de aranceles punitivos.

Recientemente, el mandatario estadounidense afirmó, vía Twitter, que “los aranceles (…) están teniendo un efecto importante”, pues “las empresas desean salir de China hacia países no arancelarios”, que se están “recibiendo miles de millones de dólares en aranceles de China” y que las “tarifas son pagadas por China devaluando y bombeando, ¡no por el contribuyente estadounidense!”. Dijo que China alcanzará, en el segundo trimestre, el nivel de crecimiento más bajo desde hace 27 años como resultado de su estrategia comercial internacional.

El crecimiento de la economía de Estados Unidos en el segundo trimestre se desaceleró, mientras que China se mantiene estable en 6,2 por ciento, porque el arancel es un impuesto aplicado por el gobierno importador; es pagado por el importador y el consumidor final. La lógica es aumentar el precio de la mercancía importada para reducir su consumo y, de este modo, favorecer las mercancías locales. Salvo que los importadores sean empresas o consumidores chinos en Estados Unidos, no hay modo de que los aranceles sean transferidos a la economía china, a menos que China tenga un solo mercado, pero Estados Unidos es el mercado mayor de China (20 por ciento) cuyo comercio se reparte: 45 por ciento a países de Asia, 22 por ciento a países de la Unión Europea y 9 por ciento a América Latina y África.

De ahí que la respuesta a las medidas proteccionistas de un Estado con otro no puedan ser más que alzas arancelarias en sentido contrario, no hay otra. En esta ocasión, después de cinco rondas de subidas arancelarias, una breve tregua e incontables amenazas, la guerra no parece favorecer a nadie. Se estima que el total de las medidas impuestas ha alcanzado 250.000 millones de dólares a las importaciones chinas y 110.000 millones a las estadounidenses. De este modo, la cuestión estratégica sería cuantitativa en determinados bienes de consumo final y cualitativa para ciertas ramas industriales. El impacto, empero, está recayendo sobre el comercio internacional en su conjunto.

En un sentido limitado, es cierto que el déficit estadounidense con China ha disminuido, pero apenas a niveles previos al inicio de la guerra. El acumulado hasta mayo de 2019 disminuyó en 9,9 por ciento respecto a mayo de 2018, pero China aún corresponde al 38 por ciento del total del déficit comercial estadounidense. En cambio, el déficit total hasta mayo de 2019 alcanzó -359.579,8 millones de dólares, 25 por ciento mayor que el año anterior. Este incremento corresponde en buena parte al creciente déficit con México.

La reducción del déficit comercial con China ha sido producto de una contracción de sus importaciones. Esta situación, dadas las condiciones del aparato productivo de Estados Unidos, sólo complica aun más sus niveles de productividad y competencia internacional. La reducción de las importaciones refleja su nivel de consumo interno y la limitada capacidad de crecimiento de la economía. De ahí que también el Buró de Análisis Económico del Departamento de Comercio estadounidense anunciara que el crecimiento del Pbi cayó de 3,5 por ciento en el segundo trimestre de 2018 a 2,1 por ciento en el segundo trimestre de 2019, anticipando menos crecimiento para 2019 que para 2018.

Asimismo, una buena parte de las cadenas productivas americanas dependen de insumos chinos. En 2017, el 50 por ciento de sus compras estuvo compuesto de aparatos electrónicos, maquinaria de radiodifusión, cómputo, partes y piezas electrónicas y demás insumos industriales y de consumo final. El nivel técnico y de especialización que incorporan los productos chinos, apoyados en bajísimos costos de producción, ha desplazado a los productos estadounidenses. Esta condición del aparato productivo estadounidense no le permite sustituir las importaciones chinas sin encarecer los productos y generar inflación.

A la inversa, la matriz exportadora de Estados Unidos está compuesta, principalmente, por maquinaria (22 por ciento), equipo de transporte, mayormente automóviles (15 por ciento), productos químicos (14 por ciento) y derivados del petróleo (11 por ciento). Como lo ha mostrado la trama Huawei y la red 5G, la economía estadounidense ha perdido el liderazgo en las ramas tecnológico-industriales y no parece encontrar vías para recuperarlo. Lo que le ha quedado es asegurar su mercado interno (ampliado) vía el tratado México-Estados Unidos-Canadá (Tmec), ponerle aranceles punitivos a la Unión Europea (especialmente a Alemania) y esperar que su proteccionismo merme el crecimiento chino de 6,2 por ciento, sin afectar aun más su sufrido 2,1 por ciento.

Finalmente, si consideramos que hay una recesión autoinducida en México debido a los ajustes en el gasto fiscal, y es probable que la caída en la demanda en Estados Unidos continúe, el resultado final debería ser menos importaciones y un mayor déficit estadounidense con México para diciembre de 2019. Esto podría significar más aranceles para los bienes mexicanos, dada la peculiar visión que el equipo económico estadounidense tiene del mundo. La ley de aranceles Smoot-Hawley de 1930 debe tenerse en cuenta, así como la no ratificación del Pacto de la Sociedad de las Naciones, en 1920, fundada por el presidente Woodrow Wilson en 1919. La bancada republicana, liderada por Henry Cabot Lodge, argumentó entonces que “la Liga comprometería a Estados Unidos con una organización costosa que reduciría la capacidad de Estados Unidos para defender sus propios intereses”. Los gobiernos republicanos han sido conocidos por su aislacionismo y xenofobia en el pasado. Esto podría significar que nuevos males económicos en Estados Unidos podrían llevar a nuevas medidas aislacionistas con terribles impactos en la economía mundial, como en 1930.

Por  Por Óscar Ugartech, investigador titular del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (Unam), Sistema Nacional de Investigadores-Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, y coordinador del Observatorio Económico Latinoamericano (obela). Economista, doctorando en estudios latinoamericanos de la Unam y miembro de obela

Publicado enEconomía