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La naturaleza ya no puede mantener a los humanos
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Ni un fumador en 2030: el nuevo objetivo del gobierno británico

El Gobierno británico tendría previsto presentar en los próximos días un plan para erradicar el tabaco del país en 11 años. El objetivo es que en 2030 todos los fumadores hayan abandonado este hábito o se hayan pasado al cigarrillo electrónico.

 

 

Basta con salir a la calle para comprobar que el tabaco es un hábito cada vez menos popular entre la sociedad británica y las estadísticas lo confirman: el número de fumadores no ha dejado de bajar en los últimos años hasta convertir a Reino Unido en el segundo país de Europa con menos fumadores, solo por detrás de Suecia.

Las últimas cifras oficiales señalan que el 16,6% de la población británica mayor de 16 años es fumadora y la mayoría de ellos confiesa que le gustaría dejarlo. Están de suerte porque el gobierno británico quiere ponérselo fácil y lograr así que en 2030 Reino Unido sea un país libre de tabaco.

El diario Daily Mail, ha adelantado que el Ministro de Sanidad, Matt Hancock, tiene previsto presentar en los próximos días un ambicioso plan, al que ya ha tenido acceso esta publicación, con el que pretenden que de aquí a once años todos los fumadores hayan abandonado este hábito o se hayan pasado al cigarrillo electrónico, cuyo consumo sí va en aumento; actualmente el 6,3% de los británicos vapea.

 

¿Cómo pretenden conseguirlo?

 

Hasta ahora el objetivo del gobierno era reducir el número de fumadores al 12% de la población en 2022 pero, como indicarían estos documentos, el Gobierno británico está decidido a terminar con el trabajo que ya han empezado.

La primera de las nuevas medidas del Ejecutivo británico pasaría por seguir concienciando a la población del riesgo de este hábito, que está vinculado con 114.500 muertes cada año. De ahí que -según este diario- una de esas acciones sería exigir a las tabacaleras que incluyan en las cajetillas pequeños folletos con consejos para dejar de fumar.

Aunque hay un hecho que no se puede obviar: no todos los fumadores consumen esas cajetillas porque no todos en este país compran tabaco de manera legal. Que en Reino Unido esté grabado con el equivalente a un 20% de IVA hace que el precio se dispare -la misma cajetilla que en España ronda los 5 euros aquí puede superar los 14 euros, por ejemplo- y la consecuencia inmediata de esto es un importante mercado negro al que el gobierno también intentará poner freno con su nuevo plan.

Además, para asegurarse de que todos los fumadores reciban la ayuda necesaria para abandonar este hábito sin que ello repercuta en el servicio nacional de salud (NHS), otra de las medidas que el gobierno baraja es obligar a las tabacaleras a que sean ellas las que asuman el coste de esos tratamientos.

De momento, los fabricantes de tabaco no se han pronunciado pero sí grupos de presión como Forest  (Organización de la Libertad para el Derecho a Disfrutar Fumando Tabaco), cuyo director apela a la "democracia" para criticar que "se obligue a adultos a dejar un habito legal que muchos de ellos disfrutan”.  Simon Clark, que así es como se llama, reclama que al menos se espere a que haya un nuevo Primer Ministro antes de plantearse cualquier medida. Sabe muy bien por qué lo dice: el favorito para hacerse con el cargo es Boris Johnson y, según algunas informaciones recientemente, su campaña para llegar al 10 de Downing Street podría estar vinculada al lobby del tabaco.

Mapa del tabaco en Reino Unido

Pero las estadísticas revelan también que el trabajo que las autoridades británicas deberán poner en práctica para lograr su objetivo no debería ser el mismo ni en todos los territorios ni para toda la población.

Analizando el mapa del tabaco en Reino Unido se comprueba, por ejemplo, que no se fuma lo mismo en las grandes ciudades que en el medio rural - más en Irlanda del Norte, Escocia y Gales que en Inglaterra; que quienes ganan mas de 45.000 euros fuman menos (10,7%) que los que están entre 11.000 y 16.000 euros (22,3%); por sexos, los hombres fuman más (17%) que las mujeres (16,2%); por edades, los jóvenes de 16 a 24 años (23%) más que los mayores de 60 años (10,2%); y que mientras 1 de cada 4 personas que desempeña trabajos que requieren un esfuerzo físico son fumadores, solo 1 de cada 10 de los que ejercen profesiones de perfil intelectual siguen llevándose un cigarrillo a la boca.

Más de medio siglo luchando contra el tabaco

La que está dispuesto a librar ahora podría ser la última batalla del gobierno británico en la guerra que hace más de 50 años le declaró al tabaco. Entre sus históricas medidas están: la prohibición en 1964 de su publicidad en radio y televisión; la prohibición en 2002 de cualquier anuncio impreso; en 2005, las empresas de tabaco dejaron de poder patrocinar equipos deportivos; en 2007 entró en vigor la prohibición de fumar en espacios públicos; en 2011 desaparecieron las máquinas expendedoras y desde 2016 los paquetes de cigarrillos están sujetos a lo que se conoce como empaquetado neutro por el que las cajetillas tienen que ser todas iguales independientemente del fabricante: mismo color (Pantone 448 C), mismas imágenes referidas a los riesgos y consecuencias de su consumo, mismos mensajes y el nombre de la marca en pequeño y con una tipografía completamente aséptica.

 

15/07/2019 07:35 Actualizado: 15/07/2019 07:37

Por cristina casero

Publicado enSociedad
Cinco claves para entender el escenario electoral en Bolivia

El 12 de octubre de 2014 se realizaban las más recientes elecciones generales en Bolivia, donde el Movimiento Al Socialismo (MAS) de Evo Morales conseguía 61 por ciento de los votos.

 

Sin embargo, menos de un año y medio después, el 21 de febrero de 2016, la opción por la repostulación de Evo Morales obtenía 48.7 por ciento de los votos, frente a la opción opositora en defensa del "no" que obtenía 51.3 por ciento de los sufragios.

 

¿Qué pasó en esos 16 meses entre una y otra elección?

 

Hay 2 motivos que pueden explicar ese 49 por ciento obtenido por Evo y el MAS. Por un lado, y a semejanza de la mayoría de procesos latinoamericanos que han superado la barrera de los 10 años, hay un agotamiento de un ciclo, o cuando menos una pérdida de la mística del proceso y de la capacidad de seducción a algunos sectores. Por otro lado, y también de manera similar a lo sucedido en otros países, la guerra mediática contra la figura de Evo, representada en el Caso Zapata, tuvo una incidencia importante sobre el imaginario de los votantes, especialmente en las clases medias urbanas.

 

Pero estos dos motivos se quedan cortos a la hora de analizar el escenario electoral para las próximas elecciones generales del 20 de octubre, y por eso vamos a tratar de desarrollar cinco claves que nos permitan leer el escenario electoral, donde por primera vez en 13 años de proceso, Evo y el MAS no tienen garantizada la victoria.

 

Las cifras

 

Nuestro análisis debe partir que ya no es posible alcanzar porcentajes de voto del 61 por ciento como en 2014, el techo ahora mismo es el 49 por ciento obtenido en defensa del "sí" a la repostulación de Evo Morales.

 

Es muy probable que el voto al MAS y a Evo se quede en una horquilla entre 40 y 45 por ciento de apoyo. Ese porcentaje le permitiría ganar en primera vuelta, siempre que saque 10 puntos al segundo más votado. El problema es que ir a una segunda vuelta sería catastrófico, un 21F recargado, donde toda la oposición se uniría en contra de Evo, asegurando la derrota del Movimiento al Socialismo.

 

Las nuevas clases sociales

 

En 2005 la extrema pobreza era de 38.2 por ciento (casi cuatro de cada 10 bolivianos) y en 2018 se situó en 15.2 por ciento. Mientras la pobreza moderada pasó de 60.6 por ciento a 36.4 por ciento. Lo bueno: las personas con ingresos medios pasaron de ser 3.3 millones en 2005 a 7 millones en 2018. Lo malo: Ese incremento de casi 4 millones no fue en ciudadanía crítica, consciente de que si les va mejor es gracias a unas determinadas políticas sociales y económicas de un gobierno popular. Se crearon 4 millones de nuevos consumidores.

 

Lo que es cierto es que tampoco es una clase media tradicional, sino una clase media de origen popular que, como explica el vicepresidente Álvaro García Linera, su existencia debe ser comprobada no solo por sus ingresos, sino también por su capital social, cultural y étnico. Esta clase media ascendente se disputa con la clase media tradicional un mismo espacio de oportunidades. Estos dos sectores de la clase media serán, con toda seguridad, quienes definan la elección de octubre.

 

Oposición

 

Porque con un núcleo duro masista que no baja de 30 por ciento y un núcleo duro de la derecha que también ronda 30 por ciento, y del que una parte apoyará a Oscar Ortiz, el candidato de Rubén Costas y la derecha cruceña, queda en manos de Carlos Mesa, ex vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, la posibilidad de seducir a esas clases medias desencantadas con el proceso de cambio y perder por menos de 10 puntos de diferencia en la primera vuelta, lo que le daría muchos chances en la segunda.

 

Proyectos

 

Para enfrentar al MAS, el proyecto de la oposición cambia en su forma, no en su fondo, pues sería insensato posicionarse en contra de las políticas de redistribución e inclusión gubernamentales, aunque la realidad es que su proyecto está más cerca de la Argentina de Macri que de la Bolivia de Evo.

 

El problema es que el proyecto político del MAS ya no representa cambio, sino continuidad, y que la gestión no es sexy, no es atractiva en épocas electorales. No hay posibilidad de que las personas que votaron no en el referendo del 21F voten por Evo hoy día. Aunque al mismo tiempo se abre una ventana de oportunidad con los nuevos votantes jóvenes que se incorporan al censo electoral.

 

El papel de los medios

 

Hace tiempo que los medios de comunicación son el principal partido de oposición en Bolivia. Lo demostraron el 21F de 2016 mediante la construcción mediática de una gigantesca fake news llamada Caso Zapata, y probablemente vuelvan a ser, junto con las redes sociales, determinantes en esta campaña.

 

Pero aquí de nuevo otra de las debilidades oficialistas es que los medios públicos (gubernamentales para ser más precisos) son muy débiles y no se ha logrado construir de manera certera el relato del proceso de cambio. Ya durante la campaña del referendo del 21F no se logró comunicar para qué, a 14 meses de ganar la elección, se planteaba la repostulación. La respuesta era sencilla: para terminar lo que se empezó en aquel 2006 de nacionalización de los hidrocarburos y Asamblea Constituyente.

 

En cómo se deconstruyan y construyan nuevos imaginarios durante los meses que quedan hasta la elección, especialmente en un tema tan sensible para las clases medias como la corrupción, estará otra de las claves del resultado final el 20 de octubre.

 

Por Katu Arkonada, politólogo especialistaen América Latina

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El poder descomunal del Big Pharma es de tal magnitud, que Trump se dispone a ejercer una "orden ejecutiva" que exaspera a sus congéneres del Partido Republicano, adictos al libre mercado al precio que fuere, y que se aproxima más a la postura del Partido Demócrata.

Trump basa su relección en tres ejes: 1) la migración –que ya "resolvió" en su muy peculiar estilo con México–; 2) el auge económico que posponga recesión (https://bit.ly/2Ux9Qh2), cuyo punto estelar ha sido el alza bursátil, y 3) la disminución del precio de los medicamentos de patentes que se encuentran por las nubes y que constituyó otra de sus promesas de campaña.

 

Trump prepara una "orden ejecutiva" que declare la "Cláusula de Naciones Favorecidas para precios de los medicamentos y así Estados Unidos no pague más que el país con menores precios".

 

Trump Inquirió la razón por la cual Canadá, al unísono de otros países, "pagan menos" que Estados Unidos por los mismos medicamentos (https://bit.ly/2LEwoYl).

 

Después de su diatriba, el Índice Bursátil de Medicamentos periclitó 1.6 por ciento (https://cnb.cx/2YDfRYi).

 

Tres días antes, The Washington Post señaló el deseo de Trump de disminuir los altos precios de los medicamentos de patente y abrazó la propuesta de Ron DeSantis, gobernador de Florida –donde probablemente se decida la reelección–, para importar medicamentos de Canadá que tienen menor precio (https://wapo.st/2FZmmgT).

 

El libanés-estadunidense Alex Michael Azar II, hoy secretario de Salud y Servicios Humanos (sic) –anterior subsecretario en la misma secretaría con Baby Bush–, fue presidente de la trasnacional Eli Lilly –décimo lugar del pulpo farmacéutico global “Big Pharma (https://bit.ly/2S1GWC1)” y productora de la insulina para la diabetes tipo 1 que duplicó su precio en sólo cuatro años –y fue miembro del consejo de administración de la entelequia cabildera Biotechnology Innovation Organization.

 

El secretario de Salud arguye que la importación de medicamentos será inefectiva para disminuir los precios, lo cual llevará "a problemas de seguridad, ya que no existe manera de impedir el redireccionamiento de los falsos medicamentos (de otros países) que pasen por Canadá".

 

La Federal Drug Administration (FDA) de Estados Unidos ha facilitado la adopción de "medicamentos genéricos" para intentar aplacar la avaricia del oligopólico Big Pharma.

 

El secretario de Salud no es San Jorge, ni aspira a serlo, para aniquilar al dragón del cartel farmacéutico que se encuentra entre los principales cinco magnos negocios globales, con ingresos de casi un billón de dólares (952 mil 510 millones de dólares), prácticamente equiparable al PIB de México, y que lo colocan con los otros cuatro grandes rubros: los hidrocarburos, los estupefacientes, la venta de armas y la trata de personas.

 

El ranking del “ Top 10 (https://bit.ly/2XtUtUj)” de las trasnacionales farmacéuticas, por su “participación de mercado (market share)”: 1) Pfizer Inc (Estados Unidos); 2) Novartis (Suiza) –que, por cierto, vende el medicamento más caro del mundo en 2,12 millones de dólares para la atrofia muscular espinal (¡por fortuna, es de una sola toma!); 3) F Hoffmann-La Roche Ltd (Suiza); 4) Merck & Co Inc/MSD (Estados Unidos); 5) Johnson and Johnson (Estados Unidos); 6) GlaxoSmithKline Plc (Gran Bretaña); 7) Sanofi (Francia); 8) AbbVie Inc (Estados Unidos); 9) Bayer AG (Alemania), y 10-Eli Lilly and Co (Estados Unidos).

 

El Partido Demócrata, en búsqueda de adeptos para la elección, presiona con plausibles propuestas para importar medicamentos de menor costo de Canadá, así como negociar los precios de los medicamentos de los Seguros Médicos (Medicare).

 

Pese al abordaje bipartidista para intentar someter al cartel farmacéutico, la FDA sólo ha conseguido facilitar la aprobación récord de "medicamentos genéricos".

 

El poder descomunal del Big Pharma es de tal magnitud, que Trump se dispone a ejercer una "orden ejecutiva" que exaspera a sus congéneres del Partido Republicano, adictos al libre mercado al precio que fuere, y que se aproxima más a la postura del Partido Demócrata.

 

The Washington Post cita a allegados de Trump quienes señalan que tanto la esterilidad de la diplomacia negociadora con el Big Pharma como su "frustración por la carencia de herramientas del Poder Ejecutivo para disminuir los precios de los medicamentos" se ha vuelto su “obsesión (sic)”.

 

Mas bien, la relección es su verdadera "obsesión" sicológica.

 

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Publicado enPolítica
La plata de Odebrecht-Aval a la campaña de Santos

Como lo reveló W Radio, en Declaración Jurada ante la Fiscalía, Andrés Sanmiguel confesó que su empresa firmó un contrato falso –que nunca se ejecutaría– con el Concesionario Constructor Ruta del Sol, Consol –sociedad de Odebrecht y el Grupo Aval–, fruto del cual Consol le consignó 3.894 millones de pesos para financiar la segunda vuelta de la campaña presidencial Santos-Vargas Lleras 2014. Según Sanmiguel, él le pasó 3.800 millones en efectivo a Esteban Moreno, jefe de la candidatura de Santos en el Valle del Cauca y gerente de la campaña al Senado y la Cámara del Partido Liberal en 2014. Por la confesión, la Fiscalía le compulsó copias al Consejo Electoral y citó a descargos a Moreno y a Sanmiguel y David Portilla, su compañero en estas andanzas.


Vale resaltar que las acusaciones de Andrés Sanmiguel son afirmaciones sustentadas en documentos de su empresa que él le aportó a la Fiscalía, entre los que están la copia del contrato ficticio por el que Consol le consignó los 3.894 millones de pesos, al igual que las copias de los cheques con los que él convirtió en dinero efectivo la plata que personalmente le entregó a Esteban Moreno. El relato de los detalles de cómo se desarrolló la operación, incluido que Moreno recogía la plata en una camioneta blindada y protegido por veinte guardaespaldas, pueden leerse en el siguiente enlace ( http://bit.ly/32dHbi0 ).


Estos hechos también comprueban –aunque por estas revelaciones alguien confundido pueda pensar en algo diferente– que el encubrimiento fue el aspecto fundamental de la Fiscalía de Martínez, en contra de su deber de investigar a fondo los sobornos por treinta millones de dólares con los que el Consorcio de la Ruta del Sol II –Odebrecht-Grupo Aval– se quedó con el enorme negocio de esa vía.


Porque Andrés Sanmiguel confesó el 12 de junio de 2018, pero la Fiscalía solo le compulsó copias al Consejo Electoral el 14 de marzo de 2019, ¡nueve meses después! Y apenas les imputarán cargos a Sanmiguel, Portilla y Moreno el agosto que viene, si es que ello ocurre, ¡14 meses después de conocerse en detalle de estas maniobras corruptas!, hechos sobre los que el Fiscal Martínez había recibido otras denuncias formales en agosto de 2017, por la suma mencionada y por otros 3.920 millones de pesos también entregados a Moreno con el mismo fin. Llama la atención que esta pueda ser la única pieza de este proceso filtrada tanto tiempo después de generada, y solo luego de que la lucha anticorrupción de los colombianos expulsara de su cargo al Fiscal Néstor Humberto Martínez, el famoso Rey del tapen-tapen.


De otra parte, la corrupción en la Ruta del Sol II a favor de Esteban Moreno había sido denunciada en 2015 por Jorge Enrique Pizano, quien le explicó a Rafael Neira, vicepresidente contralor del Grupo Aval, pagos irregulares a RGQ Logistics –la firma de Moreno– por 2.477 millones de pesos, hechos que también conoció Néstor Humberto Martínez, en ese momento abogado de Sarmiento Angulo. Y el senador Bernardo Noño Elías confesó: “Mi interés era ayudarles a los de Odebrecht a que sacaran rápido el otrosí Ocaña-Gamarra, para que ellos entregaran recursos con destino a la campaña presidencial de Juan Manuel Santos, reelección primera y segunda vuelta”, prueba que tampoco llevó al Fiscal Martínez a investigar como debiera la campaña y el gobierno de Juan Manuel Santos, cuando ya estaba de sobra establecido que Odebrecht financiaba campañas –las que fuera y en cualquier país– con el propósito de recibir a cambio contratos de obras públicas con los que pagaba los costos de los sobornos y hacía grandes utilidades.


Además de otras platas de Odebrecht a la campaña de Santos que literalmente no cabe mencionar en este artículo, también está la declaración del senador Armando Benedetti en 2017, que nadie refutó, sobre unas reuniones en mayo de 2014, a una de las cuales asistió Eleuberto Martorelli –Presidente de Odebrecht–, en la que Juan Manuel Santos, Germán Vargas Lleras y Néstor Humberto Martínez le pidieron a cada uno de los treinta invitados que respaldara con cuatro mil millones de pesos la candidatura presidencial.


Y nada indica que la Fiscalía de Martínez haya investigado en serio las acusaciones de financiación de Odebrecht a la campaña Zuluaga-Trujillo 2014, a pesar de que Duda Mendoza denunció transferencias por 1,5 millones de dólares de Odebrecht a dicha campaña y que los directivos de la trasnacional, Mameri y Martorelli, confesaron que acordaron el arreglo con Daniel García Arizabaleta, directivo de la candidatura y del Centro Democrático ( http://bit.ly/32brkkk ).

 

@JERobledo


Bogotá, 5 de julio de 2019.

Publicado enColombia
Sábado, 06 Julio 2019 06:47

La guerra eterna es un buen negocio

La guerra eterna es un buen negocio

El mejor negocio que hicieron las fuerzas armadas de Estados Unidos en su vida fue la guerra contra el terror. Los extremistas que destruyeron las torres gemelas y Osama bin Laden le solucionaron a los militares un problema que parecía imposible, cómo hacer que los presupuestos de defensa aumentaran eternamente sin importar si había guerra o paz, si se combatía una amenaza existencial o una insurgencia. Desde 2001, Washington se considera en guerra y los demócratas decidieron ser tan “patriotas” como la derecha. El gasto militar norteamericano se fue totalmente de madre y nadie tiene la menor idea de cómo frenar un proceso ruinoso.

Las cifras involucradas en este proceso son espectaculares. El presupuesto de defensa votado en 2018 tocó la barrera simbólica de los 700.000.000.000 de dólares. En este 2019, propios y ajenos le levantaron la mano obedientes a Donald Trump y votaron 716.000 millones. Y para el año que viene ya se discute darle a los de uniforme 750.000. Esto es mucho, mucho más de lo que gastan en armarse las ocho siguientes naciones más gastadoras: China, Arabia Saudita, Rusia, Francia, India, Gran Bretaña, Alemania y Japón. Y eso que Rusia es el único país capaz de materialmente exterminar a los Estados Unidos con su arsenal nuclear.

Quienes defienden esta madre de todas las batallas presupuestarias señalan que el Tío Sam es tan rico que puede darse estos lujos y muchos más. Técnicamente, es cierto, porque el gasto en defensa apenas llega al cuatro por ciento del PBI nacional y en términos históricos es bajo. Hacia el final de la segunda guerra mundial, Estados Unidos gastaba el cuarenta por ciento del PBI en derrotar al Eje. En la guerra de Corea se gastaba nada menos que el quince por ciento, y al comienzo de la de Vietnam se ponía con el diez por ciento, una baja que mostraba cuánto había crecido la economía.

Pero esto, cierto como es, es también un truco contable. Para comenzar, hay que tener en cuenta que si un país tiene una buena década y crece, digamos, el treinta por ciento, no tiene por qué subir su gasto militar treinta puntos. Si no hay amenazas claras, puede seguir gastando la misma cifra fija y bajar el porcentaje del PBI que se le va en esas cosas. Es lo que explica la diferencia entre Corea y Vietnam: una década de gran crecimiento para los americanos. Y es lo que explica que al terminar Corea el ejército se achicó y el presupuesto bajó un veinte por ciento en dinero constante, como lo hizo un treinta después de Vietnam y 26 puntos al terminar la guerra fría en 1990. Esa reducción, junto a la eliminación de 600.000 tropas para ahorrar, fue llevada a cabo por halcones como George Bush padre, Dick Cheney y Colin Powell, nada menos.

Lo que sabían estos duros conservadores es que no importa realmente cuánto se gasta del PBI sino cuánto se gasta del presupuesto nacional. Y aquí viene el milagro: el gobierno de los Estados Unidos gasta ahora casi exactamente el 60 por ciento de su presupuesto de libre disponibilidad en los militares. Esto quiere decir que fuera de lo que está obligado a hacer por ley –pagar los sueldos, atender la deuda nacional, pagar las jubilaciones oficiales- sesenta centavos de cada dólar se van a los uniformes.

Hay que imaginar la situación: todo lo demás que hace un gobierno se lleva el vuelto. La Nasa, el FBI, la CIA, los parques nacionales, el servicio diplomático, la guardia costera, la guardia de fronteras, los entes de seguridad de alimentos, de telecomunicaciones y de medicamentos, los entes que supervisan aerolíneas, bancos y bolsas, toda la infraestructura nacional, la justicia federal, la ayuda humanitaria, migraciones y el largo etcétera de tareas de un gobierno nacional, viven de lo que les dejan los militares. A dólares valor constante, ajustados por inflación y corrigiendo el valor adquisitivo desde 1945, es de lejos el mayor presupuesto militar desde la rendición de Hirohito.

Y aquí hay que anotar que este presupuesto no incluye la vasta red de servicios médicos a los ex combatientes, que tiene su propia Secretaría y fondos, ni las importantes sumas que reciben universidades y otras instituciones públicas y privadas para investigar y desarrollar tecnologías de uso militar o mixto. Esto también se paga, y bien, por cuerda separada.

¿Cómo puede ser que se gaste tanto? Una razón es que Estados Unidos descubrió que defenderse, aunque sea de fantasmas, es un espectacular negocio para gente bien conectada. Así, un portaaviones nuclear llegó a costar trece mil millones de dólares, un trece seguido de nueve ceros. Un avión de combate F35, sale por apenas noventa millones, con lo que se compran como si fueran caramelos. Nadie tiene ya la menor idea de cuánto deberían valer estos sistemas de armamentos y cualquier comparación con armas similares rusas o chinas es descartado con un “los nuestros son mejores”. Es cierto, pero ¿tanto mejores?

El Estado no sólo es socio de la industria de armas como comprador y como inversor en el desarrollo técnico de estas armas, sino que vive presionando a propios y ajenos para que las compren. Eso explica que los sauditas, tan quemados últimamente, sean bien recibidos en la Casa Blanca, donde llegan portando enormes cheques para comprar armas que ellos tampoco necesitan.

La falta de límites a este desmadre económico es ya un sistema bien armado, en el que el Congreso sólo piensa en quedar bien con sus votantes locales. Es lo que explica que no se pueda cerrar una base en territorio soberano, aunque no sirva para nada, porque cada base provee empleo directo o indirecto a los vecinos. Y es lo que explica que los militares ya no sepan cómo pedirle al Congreso que deje de obligarlos a comprar tanques: ya tienen más de seis mil, muchos más de los que van a necesitar jamás, más de los que tenía Hitler para invadir la Unión Soviética. Cada tanque es caro de comprar, de mantener y hasta de usar.

Los militares, por su parte, se acostumbraron a este desmadre y ni se molesta en rendir cuenta. Ya en 1990, el primer presidente Bush firmó una ley que ordenaba a cada ministerio presentar una contabilidad exacta de sus gastos a partir de 1992. Los militares lo lograron recién el año pasado, después de hacerle un contrato a una firma civil de 450 millones de dólares. El informe muestra un panorama caótico, un Pentágono básicamente incapaz de saber cuánto gasta y en qué, con una burocracia monstruosa. Los norteamericanos tienen uno de los ejércitos menos eficientes del mundo y son casi campeones en eso de tener el mayor número de no combatientes respecto a las tropas de combate.

De alguna manera, no asombra que en los 18 años de guerra en Afganistán e Irak, Estados Unidos haya gastado más que en derrotar a los alemanes y los japoneses, incluyendo el desarrollo de la bomba atómica, nuevamente en dólares ajustados. Y tampoco asombra que después de tanto gasto, haya tan poco que mostrar como resultado.

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Colombia, estructura tributaria: Desigualdad en creciente

Un destello para la desmemoria. Durante las últimas décadas de historia en Colombia, la sociedad parece víctima del rayo “desneuralizador” que aparecía en la película de ciencia ficción “Hombres de negro”, el cual generaba una amnesia del pasado y obligaba a vivir la realidad del presente como si nada hubiese acontecido.

Vale la pena decir que, aunque este resplandor que borra los recuerdos puede ser visto en todos los aspectos de la vida nacional, para este caso incumbe con la economía nacional, basándonos para ello en el texto “Estructura Tributaria de Colombia en las últimas décadas” de Luis Jorge Garay Salamanca & Jorge Enrique Espitia Zamora.

 

Crónica de una reforma anunciada

 

Como es conocido –y sufrido–, las mayorías sobrellevamos un diario padecer: el dinero no alcanza para garantizarnos vida digna y la angustia de cómo vivir mejor es cotidiana. ¿Cómo lograrlo si cada día los impuestos nos afectan más?

Es una realidad que no es gratuita ni pretende, por parte de quienes diseñan y definen la política económica, el bienestar general, los mismos que son elegidos en cada jornada electoral con las promesas de superar la crisis económica y velar por mejorar las condiciones de vida de las mayorías.

 

 

Lemas como el de Juan Manuel Santos “Paz, equidad y educación” o el de Iván Duque “Menos impuestos y mejores salarios”, terminan siendo en la realidad ilusión para pescar incautos o simplemente mentira, pues quienes están detrás de las riendas del poder pertenecen a los sectores económicos financieros que buscan sus beneficios privados a costa de lo público, prolongando y/o profundizando con sus medidas económicas los indicadores que destacan a nuestro país en el mundo como uno de los más desiguales. Con sus medidas nunca pretenden reformas económicas para que aquellos que tienen más paguen en proporción a sus capitales, no, y contrario a toda lógica de justicia y bienestar colectivo lo que hacen es lo contrario: quienes menos tienen pagan más. Todo un despropósito.

Inconforme y cansada, nuestra sociedad pareciera no hilar ni entender la reforma tributaria que cada nuevo gobierno implementa, por lo general en su primer o segundo año de gobierno –cuando aún su popularidad no toca piso– y siempre queda “sorprendida” por las reformas y alzas económicas que el país padece entorno a los Impuestos Directos (Renta, Cree, Patrimonio y Riqueza) e Indirectos (IVA Interno, Gasolina y Consumo). Dos reformas tributarias –2016 y 2018– dan cuenta de esta desconexión entre reforma y gobierno.


Tributación en Colombia

 

La estructura tributaria vigente en el país, genera el ahondamiento y la profundización de la desigualdad social. Es así como en las últimas décadas puede verse que el funcionamiento tributario vigente entre nosotros brinda beneficios a los empresarios y capitales internacionales –denominados personas jurídicas– y por el contrario incrementa y endurece impuestos a la población entendida como personas naturales.

Desde la década de los 70 la política tributaria busca cerrar la brecha entre el impuesto de Renta y el IVA interno, pues los Ingresos Fiscales que el gobierno nacional recauda se fundan crecientemente en los Impuestos Indirectos, como el Impuesto al Valor Agregado (interno y externo), que en los últimos años aumentó más que el impuesto sobre la Renta. Una consecuencia grave de esto: mientras las mayorías pagan cada vez más impuestos, quienes más riquezas tienen pagan menos.

Veamos. Para el año 2017 la diferencia entre estos impuestos apenas se mantenía en 1.4 veces, representados en $ 31 billones –Impuestos Renta– y $ 22 billones –Impuestos indirectos–. Grave indicador teniendo en cuenta que durante la década del 70 se mantenía una relación superior a 4.3 (Ver gráfico 1). Quiere decir que en Colombia, como ya está dicho, se está llegando al punto que los que más tienen pagan menos impuestos por sus propiedades y recaudos económicos, mientras que los que menos tienen pagan más impuestos en su día a día –IVA, gasolina, consumo–, llegando casi a una igualdad de tributación entre ricos y pobres.

Para entender mejor lo anterior, es necesario tener presente que el Impuesto sobre la Renta representa cerca del 50 por ciento del recaudo fiscal del gobierno nacional, el cual se reúne sobre las personas naturales y las empresas –personas jurídicas–. Lo paradójico del asunto es que las políticas económicas y las últimas dos reformas tributarias implementadas en Colombia en vez de buscar soluciones para las mayorías beneficiaron a los empresarios y multinacionales, pues el discurso dominante insiste en que la reducción de impuestos –Tarifa Impositiva Nominal– a las personas jurídicas fomenta la inversión y la generación de empleo. Es así como las personas naturales deben pagar cada día más impuestos.
En cuestión del IVA también se benefician las empresas, pues cada vez se les reduce este impuesto, mientras que el conjunto de la sociedad debe pagarlo y vivir las consecuencias de las alzas entorno al consumo y otros aspectos (Ver recuadro IVA).

 

Beneficios para la tributación de empresas

 

Con la Ley de financiamiento –reforma tributaria gobierno Duque– aprobada en diciembre de 2018, se hacen cambios al Impuesto sobre la Renta y Complementarios de las Personas Jurídicas –empresas– en aspectos como Deducciones, Rentas Exentas y Tarifa General, estableciendo de esta manera una reducción del 33 al 30 por ciento de la Tarifa General durante el periodo 2019-2022. Así mismo, las “entidades del sector financiero que posean una renta igual o superior a los 120 mil UVT (Unidad Valor Tributario) deberán liquidar el impuesto a las tarifas del 37%, 35% y 34% para los años 2019, 2020 y 2021, respectivamente”1.

De igual manera “se extienden las deducciones a la totalidad de los Impuestos, Tasas y Contribuciones pagadas durante el año gravable. En el caso del Gravamen a los movimientos Financieros será deducible el 50% y en el del Impuesto de Industria y Comercio será deducible el 100% a partir de 2022, comenzando con el 50% en 2019”2.

Adicionalmente, hacen un descuento en la declaración de renta de las personas jurídicas más poderosas del país que llegó a ser de $496 mil millones para el 2017, multiplicando con esto el cúmulo de beneficios con que los favorece el Gobierno.
Tributación personas naturales*

El crecimiento promedio de los colombianos contribuyentes que aportaron al fisco entre los años 2000-2016 fue de un 11,8 por ciento, lo que es igual a casi 2 millones de personas. Este número no quiere decir que el nivel de adquisición económica creció y por eso cada vez aportan más colombiano, todo lo contrario, pues en el año 2000 los contribuyentes eran quienes ganaban alrededor de 5,6 millones de pesos al mes –hablando en pesos del 2018–, y en la actualidad quienes aportan son aquellas personas que ganan apenas 3,9 millones de pesos al mes (Ver Gráfico 2). Es decir, el hecho de que haya incrementado el número de contribuyentes al fisco no quiere decir que hayan aumentado los ingresos de la población, por el contrario, cada vez tienen que tributar personas con menores ingresos.

A esto debe sumarse que la Ley 1607 de 2012 redujo el monto de ingresos requeridos para declarar, pues “entre los años 2012 y 2013 se pasó de $106,1 millones a $37,5 millones”3.

 

Siguen profundizando la desigualdad

 

Esta pequeña parte de la tributación en Colombia deja entrever que lo que se está generando en la actualidad es la profundización de la desigualdad, pues quienes tienen más económicamente siempre salen beneficiados para la tributación de impuestos. ¡Injusticia! Las personas naturales cada vez se acercan más a la tributación de las personas jurídicas, ejemplo de esto es que las tributaciones entorno al Impuesto de Renta y complementarios realizados por las empresas apenas es 2,7 veces más que el correspondiente a las personas naturales. Palabras más, palabras menos, lo que estamos viviendo en este país es la profundización del neoliberalismo más salvaje, ofreciendo favores y beneficios a los ricos y grandes capitales internacionales que invierten –o pretenden invertir– acá.

Pese a todos estos beneficios los propietarios de los grandes capitales no están satisfechos. Es necesario mencionar que pese al favorecimiento que reciben las empresas y quienes más riquezas acumulan en sus bolsillos, la tasa de evasión promedio de impuestos se ubica en cerca del 39 por ciento. Esta realidad es crítica, pues cada vez es más evidente la alta concentración de la riqueza en Colombia. No hay que dejar pasar el dato de la Ocde que sostiene que en nuestro país para que una persona de la clase más baja ascienda a la clase media deben pasar alrededor de 11 generaciones, lo que implica alrededor de 250 años.


Este breve esbozo de las reformas tributarias implementando durante los últimos años en el país, dejan una cosa clara: no están cerrando la brecha de la desigualdad existente y aunque la tributación es progresiva, la distribución de los ingresos –luego de los impuestos– cada vez es peor, pues los recaudos fiscales del gobierno se sostienen desde los impuestos indirectos –como el IVA–, dejándole mayores beneficios a aquellos que realmente si deben tributar más.

Entre tanto las mayorías continúan rebuscándose el diario vivir o en algunos casos rebuscando para mantener lo poco que tienen. Sin duda, hay que “desneuralizar” la mente de las mayorías, para que veamos la realidad tal cual es, con su carga de pasado negativo y su proyección de futuro por construir, en este caso, a la medida de la imaginación y sueño de las mayorías.

 

* Es necesario decir que al analizar el tema de las personas naturales y jurídicas no se está diciendo que las primeras representan a los pobres y las segundas a los ricos, pues en lo denominado personas naturales se habla de personas con altos y bajos ingresos, de igual manera al hablar de personas jurídicas también se está hablando de pequeñas y grandes empresas.
1 Salamanca y Zamora, enero 2019, “Estructura Tributaria de Colombia en las últimas décadas”.
2 Ibídem.
3 Ibídem.

 


 

Recuadro

 

Impuesto al Valor Agregado (IVA)


Este impuesto tiene dos componentes el interno –consumo de productos de cualquier tipo, gasolina, etc– y el externo –que grava las importaciones–. En términos de recaudo este impuesto es el principal Indirecto en el país, pues su crecimiento ha logrado un recaudo en pesos corrientes de más de seis veces entre 1990 y 2017. Para el 2018 este impuesto llegó a ser el 6.3 por ciento del PIB. Actualmente el IVA Interno corresponde al 70 por ciento del recaudo y el Externo al 30 por ciento.

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Las advertencias del Banco de la República

El gerente del Banco de la República expresó su preocupación por la situación de la economía. Sus argumentos son válidos, y deben ser tenidos en cuenta. Los bancos centrales deben entender la política monetaria desde una perspectiva general, que incluya el empleo, los ingresos y, en general, la calidad de vida de las personas. La estabilidad macro requiere que haya coordinación entre el gobierno y el banco central. Las advertencias del gerente del Banco son un llamado a que la política económica actúe sobre los problemas estructurales de la economía.

El primer punto que preocupa es el lento ritmo de crecimiento del PIB. Durante el primer semestre de este año apenas fue de 2,8 por ciento. El aparato productivo se ha vuelto más frágil y dependiente de las fluctuaciones de los mercados internacionales. Es interesante constatar que el ritmo de crecimiento del PIB fue débil, incluso durante los años de las bonanzas del petróleo y de los minerales. Es clarísima la pérdida de importancia que ha tenido la agricultura y la industria. En la estructura del PIB, a partir del 2005 ganan espacio la minería, el comercio, las comunicaciones, las finanzas y la administración pública. Estas tendencias ponen en evidencia la dependencia de la economía de los productos primarios, del comercio y las finanzas. El crecimiento de la intermediación financiera y de los derivados ha sido significativo. No hay duda que la estructura de la producción se ha debilitado. A los bancos y a los intermediarios financieros les ha ido bien. En gran parte, porque la tasa de interés que cobran sigue muy alta. El costo de la intermediación es demasiado elevado.

Los hechos señalados están llevando a un aumento de la tasa de desempleo, que ha superado el 10 por ciento. En febrero de 2019 tal tasa fue de 11,8 por ciento. Y entre los empleados, casi la mitad es informal. Sin empleo no hay ingresos, y ello se traduce en un cambio en la tendencia de la pobreza, que en los dos últimos años comenzó a subir.

El gerente del banco central también expresa su preocupación por el aumento del déficit del sector externo. El déficit en cuenta corriente es de -4,6 por ciento del PIB, así que las importaciones siguen creciendo más que las exportaciones. La excesiva dependencia de la exportación de bienes primarios (petróleo, minerales, café, banano y flores), y el aumento de las importaciones ha llevado a descuidar el mercado interno, con impactos negativos en los sectores industrial y agropecuario. El daño estructural es evidente. Además, las zonas productoras de petróleo y minerales se han convertido en economías de enclave. Sus habitantes continúan teniendo pésimas condiciones de vida. El déficit externo muestra que la apertura de la economía ha sido “hacia adentro”. En lugar de que las bonanzas hayan servido para mejorar la productividad y la competitividad, Colombia continúa importando mucho más de lo que exporta.


Y la otra preocupación de Echavarría, el banquero central, es el déficit fiscal. El reiterado desequilibrio de las finanzas del gobierno se ha reflejado en un creciente endeudamiento. En el 2018 el saldo de la deuda pública continuó subiendo y llegó a 55,5 por ciento del PIB. El manejo de la política fiscal en Colombia ha tenido dos características. Por un lado, se insiste de manera reiterativa en reducir el gasto. En estos días el ministro Carrasquilla volvió a repetirlo. Este deseo ha sido reiterativo. Y, por otro lado, el énfasis en la reducción del gasto ha llevado a descuidar la tributación. Dada la dificultad de aumentar los impuestos, los gobiernos recurren a una fórmula facilista, que propone cerrar la brecha fiscal con un menor y más eficiente gasto público. Esta alternativa, que suena bien, no se ha cumplido, y la mejor muestra de ello es el aumento del saldo de la deuda pública.

En contra de lo que piensa Carrasquilla, la Comisión del Gasto mostró que el gasto público en Colombia es bajo cuando se compara con el de otros países de América Latina y, mucho más, cuando se compara con los países de la Ocde (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos). Mientras que en Colombia el gasto del Gobierno Central Nacional es de 18,9 por ciento del PIB, en el promedio de la Ocde está en 36. El peso que tiene el gasto público en los países de la Ocde es el doble del de Colombia. La Comisión del Gasto concluyó que el gasto no se puede bajar. Por el contrario, es necesario aumentarlo pero con eficiencia. En opinión de la Comisión, la modernización del país implica un mayor y mejor gasto. Es contraproducente pretender reducir el déficit fiscal a través de recortes del gasto, dejando de lado la vía tributaria.

Los problemas señalados no son coyunturales, ya que reflejan daños fundamentales de la economía. No hay espacio para ser optimistas, porque el Plan de Desarrollo recién aprobado, no propone soluciones a estos problemas. A duras penas los menciona.

 

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14 de junio de 2019

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Jueves, 04 Julio 2019 06:20

La Cuba de Trump

La Cuba de Trump

Si el proyecto de Obama en el país caribeño era terminar la Guerra Fría construyendo entendimientos, el de Trump es hacerlo aplastando al enemigo

 

 

Los habaneros acostumbran asomarse sin camisa o en corpiños por los balcones para tender la ropa húmeda, tomar el fresco, comentar con sus vecinos los detalles de las vidas privadas o distraerse mirando a los turistas que pasan y, por estos días, también para quejarse del calor insoportable. Son las arenas del Sahara, repiten, las que acentúan la sensación de calor, disminuyen la humedad y bajan las probabilidades de lluvia. Según el Granma “alrededor de 90 millones de toneladas de polvo provenientes del desierto del Sahara llegan cada año a la región del Caribe durante la primavera y el verano”.

Hacía poco más de un año que no visitaba La Habana, y lo que encontré fue una población abatida no solo por el calor. Toda la energía que se vivió desde que Barack Obama y Raúl Castro acordaran restablecer las relaciones diplomáticas entre Cuba y los EE.UU se ha transformado en decaimiento. La Embajada norteamericana que entonces fue reabierta, Trump se encargó de cerrarla; las restricciones que por ley impiden viajar a los estadounidenses como turistas y que Obama procuró relajar, él volvió a rigidizarlas; prohibió toda relación comercial con el conglomerado militar que controla el 60% de la economía isleña, bloqueando así los negocios que entre ambos países recién empezaban a germinar, y, de paso, frenó las inversiones provenientes del resto del mundo. La confianza que contagiaba ver a los EE UU interactuando en distintos planos con Cuba se convirtió una vez más en incertidumbre y sospechas.

“Desde que estamos en Cuba, hace más de 30 años”, me dijeron unos empresarios españoles, “nunca habíamos sentido con tanta fuerza el apriete de las medidas norteamericanas”. Me contaron, además, que la desconfianza instalada entre los empresarios extranjeros y las autoridades locales pasaba por un momento álgido, que cualquier palabra de más ponía en riesgo los pagos atrasados a veces en casi dos años y siempre en más de uno, lo que de suceder simplemente los arruinaba. Una vez a la semana se reunían entre ellos para desahogarse a puertas cerradas.

Obama dijo en su visita a La Habana el año 2016: "Vine aquí para dejar atrás los últimos vestigios de la Guerra Fría en las Américas". Su apuesta era que incorporando a Cuba al mundo y permitiéndole abrirse a los mercados internacionales, el solo intercambio cultural y de personas traerían el cambio político que décadas de hostilidad no habían conseguido. Por eso bogaba por el fin del embargo, que no consiguió por faltarle los votos necesarios en el Congreso, pero que era el obvio paso siguiente en este proceso que concluiría Hillary Clinton durante su mandato.

Pero ganó Trump y desmoronó todo este proyecto amistoso y democratizante. No solo mantuvo el bloqueo, sino que reactivó con más fuerza la ley Helmes Burton, de modo que los dueños de propiedades confiscadas por la Revolución pudieran reclamarlas nuevamente. “EE UU no permitirá las visitas a Cuba a través de embarcaciones de pasajeros y embarcaciones recreativas, incluidos cruceros y yates, así como aviones privados y corporativos”, señaló en un comunicado el Departamento de Estado de EE UU. Si hasta el año pasado se hablaba de la construcción de seis nuevos terminales para cruceros en La Habana, hoy estos balnearios flotantes que habían ayudado a dinamizar la vida económica de la ciudad con sus cerca de 4000 visitantes diarios desaparecieron. La Habana Vieja se ve mucho más vacía y los dueños de sus restaurantes y otros pequeños negocios no escatiman lamentos cuando se les pregunta por la fuga de estos barcos.

Si el proyecto de Obama era terminar la Guerra Fría construyendo entendimientos  —“debemos aprender el arte de convivir de forma civilizada, con nuestras diferencias”, propuso durante su estadía en la isla—, el de Trump es hacerlo aplastando al enemigo. Ha de saber que el aspaventoso lenguaje guerrero emociona más fácilmente a la población de su país cuando tiene por objetivo central su reelección presidencial. Y es cierto que su enemigo —el “socialismo” corrompido y decadente de Venezuela, Nicaragua y Cuba— está más frágil que nunca.

Mientras tanto, en La Habana escasea incluso el pollo y los huevos, dos elementos centrales de la dieta cubana, además del arroz. Ante la frontalidad bélica de Donald Trump, recuperaron el micrófono las voces más retrógradas del oficialismo y la “ética” de la resistencia encontró nuevamente un lugar allí donde comenzaba a pasar de moda el discurso antiimperialista. Las ansias de control se dejan sentir de maneras al mismo tiempo crueles y absurdas: una amiga que vivía cómodamente en Europa y que regresó hace dos años con su marido italiano para invertir en esta nueva etapa que debía comenzar en su país, me contó que tras la marcha LGTBI reprimida el 11 de mayo fueron a buscar a uno de los mozos de su restaurante simplemente por ser homosexual. Lo ofendieron gritándole burlas soeces, le preguntaban si era activo o pasivo, y luego recorrieron las casas de su barrio para informar a los vecinos aquello que todos sabían. Fueron varios los casos como el suyo en los días que siguieron a la marcha, y Mariela Castro, la hija de Raúl que por años representó la causa de la diversidad sexual, apoyó esa represión perdiendo de golpe todo el prestigio libertario ganado con anterioridad.

Una periodista joven me dijo —qué ganas de poner sus nombres, pero no se puede —: “todos los de mi edad nos queremos ir”. No hay proyecto a la vista, el sueño revolucionario terminó hace rato y quienes ostentan el poder parecen preocupados principalmente de una cosa, mantenerlo. No tengo ninguna información confiable que lo avale, porque en Cuba el periodismo no puede atravesar las puertas del Palacio de la Revolución, pero es de suponer que sin Fidel y con Raúl muy viejo, distintos grupos comiencen a disputarlo. El liderazgo de los Castro nunca tuvo contraparte, pero Díaz-Canel —“un hombre sin mucha gracia”, comentan— hay muchos. Y cuando la lucha por el poder se abre, cunde la suspicacia y aumentan las ansias de control.

Los cubanos han aprendido a vivir la desesperanza sin desesperación. Muchas veces en estas seis décadas han imaginado que la Historia los retomaría para llevarlos a algún sitio inexplorado y no seguir detenidos en la misma estación, pero una y otra vez volvieron a despertar  en el mismo sitio. Yo pude presenciar con cuánta dificultad, en esos tiempos de Obama, muchos volvían a creer en el cambio, cómo los hijos les discutían a sus padres que ahora sí, ante sus sonrisas incrédulas. Por eso es triste verlos hoy, una vez más, con esa mirada rendida que apenas llega al día siguiente, como si hubieran envejecido de golpe. “He llegado a esa edad en que la vida es una derrota aceptada”, decía Adriano en el libro de Margarite Yourcenar.

Y sin embargo, mientras cunde esta sensación sombría, los cubanos no alcanzan a percibir la profundidad de los cambios en curso. Meses atrás hubo un plebiscito para aprobar la nueva Constitución, y si bien se aprobó por una amplia mayoría, no fue por unanimidad, como hasta entonces se acostumbraba. Los votos en contra más los blancos y los nulos sumaron un 15%. Si bien a través de medios precarios y de modo furtivo, por primera vez hubo quienes se atrevieron a hacer campaña en contra de la postura oficial. Poco después tuvieron acceso a los datos móviles en sus teléfonos celulares, y si bien tenerlos resulta muy caro, son muchísimos los que se las han arreglado para contar con ellos. A través de WhatsApp se han organizado varias campañas ciudadanas al margen del poder político: para ayudar a las víctimas del ciclón que azotó sectores de La Habana en enero, para convocar a una marcha en contra del maltrato animal en abril, para comentar la represión a la marcha gay en mayo… Por otra parte, hay zonas de la isla donde han vuelto los apagones. Buena parte de la energía eléctrica es generada con petroleo venezolano, y así como van las cosas… La desaparición del pollo y los huevos avivó todavía más el recuerdo de los años 90, cuando tras el fin de la URSS no tenían qué comer. Raúl quiso tranquilizar a la población asegurando que no había peligro de un nuevo “periodo especial”, y todos entendieron que esa amenaza estaba ad portas. Sin un líder como Fidel, con el socialismo desprestigiado alrededor y las redes sociales en manos de la población, no será fácil mantener el statu quo si la crisis empeora.

En los muros húmedos y descuidados de los edificios continúan creciendo árboles y plantas que cuelgan como tumores, como brazos, como brotes selváticos en medio de una civilización dormida. Las mujeres todavía se llaman Dulce, Caridad, Paciencia, o como cualquier otra virtud cardinal, y por las calles aún pasan hombres cargando jaulas con pájaros o pedaleando en triciclos forrados en trenzas de ajos o tiras de cebollas. Quizás nos encontremos ante un caso de gatopardismo al revés: que parezca que nada cambie, para que nada siga igual.

Por Patricio Fernández

La Habana 3 JUL 2019 - 14:28 COT

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El presidente ruso, Vladimir Putin, asistió a una reunión con el presidente bielorruso, Alexander Lukashenko.Foto Ap

Lionel Barber del Financial Times (FT; 27/06/19), especialista en historia moderna y alemana, realizó una extensa entrevista al zar Vlady Putin en el Kremlin que causó revuelo.

 

Putin enuncia que la "clase media" de Estados Unidos "no se benefició con la globalización", a diferencia de China que "sacó a millones de la pobreza". Juzga que Trump percibió los "cambios en la sociedad de EU y tomó ventaja de ello".

 

Después de alardear que Rusia dispone de "más de 500 mil millones de dólares en reservas de oro y divisas foráneas", opera un diagnóstico implacable de las razones "internas" del colapso de la URSS cuando "la protección social y los sistemas de salud se derrumbaron y la industria se estaba desmoronando" y señala que en EU y Europa "las élites reinantes se han separado del pueblo": el "obvio (sic) problema es la brecha entre los intereses de las élites y la aplastante mayoría del pueblo", por lo que, la "idea liberal", que se ha vuelto "obsoleta", "ha olvidado su propósito", cuando el "multiculturalismo no es más sostenible" en la etapa de la fobia a la migración.

 

La réplica del Consejo Editorial del FT al día siguiente fue feroz, pero poco sustancial, de carácter nostálgico y publicitario: "No señor Putin, el liberalismo occidental no es obsoleto; los principales políticos de EU y la Unión Europea (UE) deben trabajar más duro para defender valores (sic) y enfocarse al malestar".

 

La réplica contó con una foto del encuentro, al margen del G-20 en Osaka (https://bit.ly/2FNcqqT), entre "Donald" y "Vladimir" –así se miman los dos–, colocando a ambos mandatarios de las máximas superpotencias nucleares como prototipos del ascendente "nacionalismo populista".

 

El Consejo Editorial del FT afirma que "pese a los reclamos del presidente ruso, es a Occidente (sic) que los pobres (¡súper-sic!) del mundo y los oprimidos todavía se dirigen apabullantemente". Aquí los hechos y las demografías rechazan la afirmación peregrina del FT cuando sumamos las poblaciones de China (mil 384 millones), India (mil 296 millones) y el mundo islámico (mil 700 millones), sin contar a sus opositores antiglobalistas en “Occidente (whatever that means)”.

 

Según FT, "tiene un aire de triunfalismo" la aseveración de Putin, quien "ha buscado socavar el orden liberal occidental".

 

Para FT, principal portavoz del globalismo –que pertenece al Grupo Pearson que controla la banca Rothschild–, "en la democracia liberal de mercado permanece el principio organizador en la mayor parte de los países no-petroleros con el más alto nivel de vida". Acepta que "es real" el “desafío de los "populistas nacionalistas" ya que "el dominio global de la post-Guerra Fría de EU y la UE y el sistema que representan se acabó".

 

Si dicho "sistema se acabó", ¿cómo, entonces, puede prevalecer su ideología subyacente?

 

FT practica la aburrida sinonimia de "nacionalismo" y "populismo" que suelen ser diferentes, dependiendo del país.

 

En forma absurda FT coloca en el mismo saco a Marine Le Pen, Viktor Orban, Matteo Salvini, Steve Bannon y Trump con Putin.

 

Sin EU, Francia, Italia, Hungría, Alemania (con el ascenso del AfD) y, no se diga con el Brexit de Gran Bretaña, ¿qué queda, entonces, del "Occidente" del Grupo Pearson?

 

FT considera a Trump "una mayor amenaza a la cohesión liberal de Occidente" que el mismo Putin cuando hoy lo que se encuentra en riesgo, a su juicio, son "la apertura de fronteras y los valores (sic) como la tolerancia social, derechos individuales, la democracia y el imperio de la ley", pero deja de lado las calamidades que ha suscitado el plutocrático y antidemocrático neoliberalismo global con el abandono de 99 por ciento de la población mundial.

 

Como catarsis, FT arremete contra la economía y la política de Rusia que no son un "modelo" a seguir y soslaya su parusía militar disuasiva con sus armas hipersónicas de ensueño.

 

A mi juicio, el ajedrecista y yudoca Putin cada día define más el rumbo multipolar, a sabiendas del posicionamiento geoestratégico de Rusia, mientras el "Occidente" inexistente hoy, que añora el FT, se encuentra en franca decadencia, para no decir putrefacción.

 

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En 1750 el virrey Pizarro creó la primera línea de correo entre Santafé, Cartagena y Quito. Un hecho que acercó las provincias e hizo fluir las noticias.

La Instalación del Supremo Colegio Electoral de Cundinamarca, el 13 de junio de 1813, fue la culminación aparente del enfrentamiento que dividió a las dos corrientes surgidas inmediatamente después de la caída del régimen colonial el 20 de julio de 1810. Una de ellas, la federalista, proponía una constitución semejante a la que entonces era la República Modelo, los Estados Unidos de Norteamérica. Y otra, la centralista, partidaria de un Estado fuerte y unitario, basado en la Declaración de los Derechos del Hombre y del ciudadano expedida por la Asamblea Nacional de Francia el 4 de agosto de 1789, y cuya primera traducción al español había sido hecha por Antonio Nariño en 1793.

La corriente federalista, liderada por el doctor Camilo Torres, tomó la iniciativa y formó gobierno el 25 de julio, presidido por don José Miguel Pey; el 29 de julio se convocó a las diversas provincias del Reino para enviar diputados a Santafé, con el fin de formar un congreso constituyente de las Provincias Unidas y crear el nuevo Estado, sin que todavía se hablara de Independencia absoluta, ni de separación de España, acciones ya configuradas de hecho. La Junta Suprema de Santafé, por presión popular irresistible y constante, suprimió las instituciones pilares del régimen antiguo (el Virreinato y la Real Audiencia), y encargó la elaboración de un proyecto de Constitución a una comisión presidida por don Jorge Tadeo Lozano, que lo redactó en su mayor parte. El 22 de diciembre de 1810 se instaló en Santafé el Congreso, con asistencia de diputados de siete de las doce provincias que conformaban el extinguido Virreinato de la Nueva Granada. El Congreso eligió presidente a don Manuel de Bernardo Álvarez, y secretarios al doctor Crisanto Valenzuela y a Antonio Nariño, y aprobó tentativamente el proyecto de Constitución de Jorge Tadeo Lozano, sin mayor discusión, condicionando la aprobación definitiva de la Carta a la discusión previa por parte de los Colegios Electorales, que eran el cuerpo legislativo de cada Provincia, como lo disponía la Constitución aceptada en principio por el Congreso. El Colegio Electoral de Cundinamarca se instaló en febrero de 1811 e inició de inmediato el análisis de la Constitución, el que se prolongó los meses de febrero y marzo, con objeciones que se plantearon al redactor del proyecto y que Jorge Tadeo Lozano explicó satisfactoriamente. En los últimos días de marzo las provincias deliberantes dieron su beneplácito al texto constitucional y procedieron a la elección de sus presidentes respectivos. En Cundinamarca, el Colegio Electoral nombró por unanimidad presidente del Estado a don Jorge Tadeo Lozano, quien, pretextando que padecía enfermedades crónicas, rehusó por tres veces aceptar la presidencia. El Colegio Electoral de Cundinamarca trasladó el asunto al Congreso, que reiteró el nombramiento de Lozano. Al fin el renuente candidato aceptó y tomó posesión del Poder Ejecutivo de Cundinamarca el 1 de abril de 1811, fecha que se conservaría para las asunciones presidenciales hasta 1886, en que la Constitución de ese año estableció la del 7 de agosto, en homenaje a la Batalla de Boyacá de 1819.

Las objeciones más serias a la Constitución de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, habían sido planteadas por el segundo secretario del Congreso, Antonio Nariño, y a ellas no dio Jorge Tadeo Lozano una explicación que convenciera a la minoría centralista de que esa Constitución se adaptaba a las necesidades del nuevo Estado, pues estaba calcada de una Carta hecha para una nación de características e idiosincrasia diferentes por completo a las condiciones geológicas y humanas de la Nueva Granada. Además, se establecía el absurdo de que la soberanía nacional no existía, porque la Constitución de 1811 tampoco declara la independencia absoluta, ni la separación de España, mientras que las Provincias sí eran soberanas, lo que inevitablemente conduciría al caos y a la disolución. Nariño publicó en julio siguiente La Bagatela, primer periódico político en Colombia, y en dos meses creó un movimiento popular de oposición a don Jorge Tadeo Lozano, que lo obligó a su renuncia el 19 de septiembre. Ese mismo día, Nariño fue elegido presidente de Cundinamarca por el Colegio Electoral. Las diferencias inconciliables entre federalistas y centralistas condujeron a un conflicto armado entre el Congreso (que se trasladó a Tunja) y el Gobierno de Cundinamarca. La guerra civil estalló en 1812, el Congreso apoyado por las provincias de Antioquia, Cartagena, El Socorro y Cauca, y el gobierno de Cundinamarca, por las provincias de Neiva, San Gil, Casanare y Mariquita. Sitiada Santafé por las tropas del Congreso, éstas atacaron la capital el 9 de enero de 1813, pero la derrota aparatosa y apabullante que sufrieron a manos del ejército disminuido de Nariño, y de los ciudadanos de Santafé, liquidó a las fuerzas federalistas y causó la rendición del Congreso. A partir de ese momento Nariño se dedicó a la organización administrativa del Estado, la convocatoria del Colegio Electoral para reformar la “Constitución defectuosa” de 1811, declarar la Independencia absoluta de Cundinamarca y dar cuerpo al Ejército Expedicionario que haría la Campaña Libertadora del Sur.

El discurso pronunciado por el presidente de Cundinamarca, Antonio Nariño, para la instalación del Colegio Electoral de 1813, del cual reproducimos los apartes más significativos, es sin duda, como podrá comprobarlo quien haga un estudio comparativo de ambas piezas, uno de los documentos que más influyó en las ideas expresadas por el Presidente Libertador Simón Bolívar al instalar el Congreso de Angostura de 1819, como paso previo a la iniciación de la Campaña Libertadora de la Nueva Granada.

 


 

Discurso del Presidente Antonio Nariño en la instalación del Colegio Electoral de Cundinamarca en 1813

 

 

Por Enrique Santos Molano

 

“No digamos a los pueblos, sed libres:
hagámosles sentir
las ventajas de la libertad y ellos la desearán”.
Hist. Filosófica, t. 3.

 



“El presente Colegio se va a instalar en uno de los momentos más críticos y delicados en que quizá nunca se volverá a ver la Representación Nacional de Cundinamarca. No sólo su suerte, señores, está hoy en vuestras manos, la de la Nueva Granada, y no sé si diga también que la de toda esta parte de la América del Sur puede depender del acierto en vuestras deliberaciones. No se trata sólo de venir a revisar una constitución defectuosa y de nombrar los funcionarios que deben ocupar los empleos de nuestro Gobierno Provincial: se trata también de resolver el gran problema de la Acta Federal, problema que ha parecido tan fácil a esas almas vulgares que sólo obran por imitación, sin calcular las consecuencias, los tiempos y los lugares; pero problema de cuya resolución depende en gran parte la suerte de este Continente”.



[Nariño expone enseguida una parábola acerca del mal uso de los recursos, de la interpretación equivocada y equívoca en la inversión de las riquezas, aplicadas a cosas inútiles, y por lo mismo desperdiciadas, y advierte el peligro mortal de una burocracia desmedida y desbocada, y de cómo los errores de juicio suelen perder a muchos del común en beneficio de unos pocos capitalistas].



 “Me parece, señores, que la aplicación es bien sencilla: vosotros sabéis el sistema que la España siguió con la América desde su descubrimiento hasta nuestros días; contenta con sacar de ella los productos de sus riquísimos suelos, jamás pensó en mejorarlos; a nosotros se nos mantenía en una perfecta ignorancia en materias de gobierno, y no sólo no se nos daba parte en él, no sólo se nos prohibía el estudio del Derecho Público y de Gentes, sino hasta de los libros que nos podían ilustrar en estas materias. Murió la Casa de Borbón con los sucesos de Bayona, y dueños nosotros de estos riquísimos y fértiles países, llenos de los más santos y laudables deseos de mejorarlos, en lugar de comenzar una reforma gradual y meditada, abrazamos el partido desesperado de quererlo todo destruir y edificar en un solo día: recedant vetera, nova sint omnia, [atrás lo viejo, renuévese todo] fue nuestra divisa; y como las ideas que más se habían divulgado entre nosotros por el ejemplo, eran las de Norte América, el grito universal fue por este sistema. Se dividió el Reino en tantos Estados cuantas eran antes las Provincias y Corregimientos. Cada Estado debe tener tantos funcionarios en su gobierno como los que se necesitarían para toda la Nueva Granada; los canales de las rentas públicas deben refluir hacia cada uno de esos Estados; se cegarán los antiguos manantiales, y se abrirán otros nuevos para que su curso sea más natural. Habrá en cada Estado Soberano un Cuerpo Legislativo, compuesto de tantos individuos cuantos diere su población, en razón de uno por tantas mil almas (sepan o no hacer leyes); un Poder Ejecutivo que las practique; Tribunales de Justicia hasta de las últimas instancias para que los pueblos no tengan que ir a mendigarla a otros países; Senados conservadores de la Constitución; fuerza armada (tengan o no armas), y tesoro público para todos estos gastos. Se fundarán escuelas para dar una nueva educación a la juventud; se abrirán caminos; se edificarán parques de artillería; fundiciones de cañones; habrá nitrerías y fábricas de pólvora; Casas de Moneda en todas las Provincias para que una o dos no den la ley a los demás; y, finalmente, por una consecuencia de las soberanías parciales, se fundarán obispados, coros y rentas eclesiásticas.

“¿Qué os parece, señores? ¿No es esta una pintura halagüeña de nuestra felicidad futura? ¿Habrá hombre, por estúpido que sea, que no alabe y bendiga la mano que trazó tan bello plan? Aquí están estampados los más sublimes principios sobre la perfectibilidad de los gobiernos.

“Han corrido, no obstante, tres años, y ninguna Provincia tiene tesoro, fuerza armada, cañones, pólvora, escuelas, caminos, ni casas de moneda: sólo tienen un número considerable de funcionarios que consumen las pocas rentas que han quedado, y que defienden con todas sus fuerzas el nuevo sistema que los favorece”. No importa, dicen, los males presentes, si la esperanza de las grandes ventajas de este sistema, nos deben recompensar con usura. La libertad hace milagros, y si no fuera por el intruso presidente de Cundinamarca, ya el Reino estaría organizado; pero este hijo desnaturalizado, por una ciega ambición de dominarlo todo, quiere reducirnos a la esclavitud de su capital corrompida.

“Entre tanto, los enemigos de la libertad de la América se acercan por diversos puntos, las Provincias, sin medios de defensa, ocurren a la corrompida capital y al intruso Presidente que les han franqueado seis expediciones en año y medio” [La de Ocaña, mandada por Morales; la de San Gil, por Ricaurte; la de Cúcuta, por Baraya; la de Simití, por Rieux;  la de Popayán, por Vlllavicencio; y los últimos auxilios para el Ejército del General Bolívar, al mando del coronel Ribas; sin contar las que están preparadas para Popayán y Pore, la de Palacé, y las que salieron con el presidente del Estado. Nota de la Gazeta Ministerial de Cundinamarca.], “pero como Cundinamarca es la vaca a quien todos ordeñan y dan de palos en lugar de darle de comer, la vaca morirá y las Provincias no tendrán a quien ocurrir dentro de poco. ¿Será preciso, señores, ser un gran profeta para pronosticar la suerte que se nos espera? ¿Deberemos buscar en manejos ocultos la causa de nuestra ruina, o en nuestros propios delirios? ¿Qué se habría dicho de un hombre que a principios del siglo pasado hubiera aconsejado a Pedro el Grande que redujera la Rusia en Provincias Soberanas para hacer la felicidad de aquellos pueblos con el sistema más perfecto que han inventado los hombres? ¿Qué contraste no habrían hecho las Provincias de Siberia y de la Nueva Tartária con las de Moscou o Petersburgo? ¿Cómo habría podido civilizar este grande hombre en tan poco tiempo tan vasto imperio? ¿Cómo habría podido resistir al torrente impetuoso de los ejércitos de Carlos XII, si la Siberia, Kamchatka, y las demás provincias interiores, hubieran tenido que disciplinar y pagar por sí sus tropas y nombrar sus generales?


“Pero ya oigo que se me va a responder que el Congreso salva cuantas dificultades se opongan a este sistema; y yo contesto en solas dos palabras: que establecer un sistema de debilidad para formar un cuerpo robusto, es una contradicción, un absurdo y el último de los delirios del entendimiento humano; debilitar los fragmentos para robustecer el edificio no cabe en mi cabeza. Sin que se me replique con el ejemplo de Norte América, porque repito cien veces que no estamos en caso de comparación con unos pueblos que siempre fueron libres, y que tuvieron los auxilios de la Francia y de la España para defenderse. Y si nosotros nos hemos de perder con nuestras bellas constituciones, ¿por qué no hemos de abrazar otro sistema que, aunque menos liberal, nos pueda a lo menos poner a cubierto de los males que se nos esperan? ¿Por qué no hemos de abrir los ojos con la experiencia y remediar el mal en donde lo conocemos, antes que se haga incurable?



“No está aquí por demás un ejemplo que acabe de aclarar mis ideas en esta parte: el célebre Smith, en su obra inmortal de La Riqueza de las Naciones, hace ver hasta la evidencia que de la división del trabajo nace la perfección de las artes y su bajo precio; que un alfiler que pasa por diez y ocho manos distintas no alcanzaría a mantener a un hombre si lo trabajara sólo. Pero siendo este el fundamento de su sistema, añade: mas si en Escocia, en donde no tienen salida las fábricas, un herrero se dedicara a hacer solo llaves de candados, este Herrero perecería por falta de expendio; aquí debe ser herrero, cerrajero y todo a un mismo tiempo. Es decir, que lo más perfecto no se puede establecer con el mismo éxito en todas partes. Ningún hombre merecería con más justa razón una estatua que el que encontrara un sistema universal de gobierno, que conviniera igualmente en todos tiempos a todos los países del mundo.


“Nada digo, señores, que no esté delante de vuestros ojos. El día funesto se acerca en que si no mudamos de conducta, vamos cargados de nuestras bellas Constituciones a morir en los cadalsos o en las bóvedas de las Antillas, maldiciendo la crueldad de nuestros capitalistas, que no nos concedieron tres años más para acabar de realizar nuestro sistema favorito”.



[Al llegar a este punto, donde ha venido atacando al federalismo hasta volverlo flecos, Nariño da un giro de dialéctica asombroso y desconcertante, y opina que, estando empecinadas las provincias en aplicar el sistema federalista, Cundinamarca debe entrar en este sistema, porque ni el Congreso puede subsistir sin Cundinamarca, “ni Cundinamarca puede sostenerse por sí sola dando auxilio a todas las Provincias; conque es indubitable que no podemos subsistir en el estado en que nos hallamos”. Nariño llega a la conclusión de que “Es mejor, sin duda, un mal sistema, que ninguno. Opino, pues, que entremos en federación, no porque crea éste el mejor sistema para nosotros en las circunstancias actuales, sino porque es el único camino que nos queda para no concluir inmediatamente con nuestra libertad y nuestra existencia”.]



Y con igual fuerza de convicción explica las ventajas que en esas circunstancias pueden obtenerse de un mal sistema, cita numerosos ejemplos prácticos, apela a la sabiduría de filósofos como el abate Raynal, su gran maestro; señala las causas que llevaron a la ruina la República francesa, y asienta: “Pasar por grados de lo conocido a lo desconocido, es lo que nos enseña una buena lógica, en todo conforme con la razón y la experiencia. Todo lo que puede hacer el amor de la libertad es acelerar estos pasos, pero nunca trastornar su curso sin el peligro de hacer esfuerzos infructuosos”. Y dispara con ironía suprema: “Tres ejemplos no más quiero poneros en nuestros más acalorados demócratas: amor a los empleos, a las distinciones y al ocio. Al oírlos parece que el santo amor de la patria y de la Libertad es el único móvil de sus acciones; pero siguiendo el consejo de Cicerón, tentadlos con un trabajo asiduo y constante, y si por fortuna lo lográis, veréis al instante la reclamación de las recompensas debidas a su mérito; llegad al otro, y no digo pedidle la hija para que se case con un honrado labrador, sino sólo que sirva en la milicia con el valiente artesano, y lo veréis desertar creyendo manchado su linaje. ¿De dónde nace esta contradicción? De que aunque quieren, no pueden de repente escribir con su mano izquierda”.
    
La conclusión del discurso es clamorosa, tiene un tono apoteótico que se conserva, e incluso se aumenta, con el transcurso de los años:

“Cuando nuestra suerte dependía de unos amos fieros y altaneros, nos bastaba saber obedecer; pero hoy, que depende de nosotros mismos, es preciso saber pensar, saber sofocar nuestras pasiones, nuestros resentimientos, nuestros vicios, y saber sacrificar generosamente nuestros intereses y nuestras vidas. Advertid que ya estáis en altamar y que no basta arrepentiros de haberos embarcado para llegar al puerto; es preciso no soltar los remos de las manos, si queréis escapar de la tormenta. ¡Que el fuego sagrado de la libertad penetre vuestros corazones, que inflame vuestras almas, que ilumine vuestros entendimientos! Sí, ¡que este fuego puro, este fuego santo, que no es otra cosa que caridad y amor a nuestros semejantes, os haga dignos del alto rango a que hoy os llaman los destinos del Nuevo Mundo! Nada acerca tanto al hombre a la Divinidad como la acción de mejorar a sus semejantes, de romper sus cadenas, de enjugar sus lágrimas y hacer su felicidad. La virtud es la base, el fundamento de la libertad; sin ella no hay más que confusión y desorden. ¡Que un trabajo asiduo y constante, que una reflexión madura y detenida y una integridad a toda prueba contra la intriga, la seducción y el cohecho, sean los distintivos que os caractericen! El cielo bendecirá la obra de vuestras manos, y nosotros con toda nuestra posteridad cantaremos himnos de gozo y de reconocimiento a los restauradores de la paz, a los libertadores de la Patria”.

 


Las clases dominantes en Colombia a partir de la Independencia

 

 

Por Enrique Santos Molano

 

 

El análisis de los acontecimientos que dieron origen y desarrollo a las ideas de la Independencia, y a la lucha por la libertad, nos muestra que la dificultad más obstinada que encontraron los ideólogos y líderes del movimiento independentista fue la escasa conexión entre las ideas libertarias y los intereses de la población. Un levantamiento como el de los Comuneros, en 1781, que movilizó a más de veinte mil personas (vasallos del Rey) tuvo por enchufe que los conectó a todos, un interés económico común: el exceso de impuestos y el ningún beneficio que los vasallos (tanto los de la nobleza criolla como los del común) recibían del pago de tributos destinados, una parte, a la Hacienda Real, y otra al bolsillo de los recaudadores. La corrupción no es un invento de la modernidad. Ya en la Grecia antigua, el más crítico de los clásicos, Eurípides, dedicaba “largas noches a pensar en las causas de la corrupción”. Y en todos los tiempos ha sido ella uno de los azotes que más castigan la economía de los que se ganan el pan honradamente y que son los creadores de riqueza verdadera, como lo recalca Adam Smith en su ensayo prodigioso, La Riqueza de las Naciones, publicado en 1776, fecha en que las colonias inglesas de Norte América declaran su independencia y comienzan su guerra para sacudirse el dominio inglés.

Tan pronto el movimiento de los Comuneros consigue su objetivo de eliminar los diversos impuestos abrumadores, implantados en los últimos tres años, se disolvió con la misma facilidad con que se había formado. Sólo quedó en pie de guerra un grupo no superior a trescientos rebeldes, dirigido por José Antonio Galán, quien decidió proseguir la campaña bélica de acuerdo con un puñado de criollos de la nobleza de Santafé y de El Socorro. Galán, por un tiempo fugaz, puso en jaque a las autoridades españolas, pero no encontró el respaldo popular necesario, fue traicionado por criollos ricos de El Socorro, que se organizaron para perseguirlo y finalmente lo capturaron. La Real Audiencia dictó una sentencia infame, e infamante, contra Galán y tres de sus compañeros, les aplicó las penas más crueles (tortura, ser arrastrados hasta el cadalso, colgados, incinerados, descuartizados), y mandó exhibir sus cabezas, pies y manos en los lugares “donde habían “cometido sus crímenes”, para servir de ejemplo de lo que les aguardaba a los bandidos que tuvieran el atrevimiento de levantarle la voz a Su Majestad.

El fracaso triunfal del movimiento comunero separatista de Galán, cumplió con éxito su misión auténtica de sembrar la semilla de la rebelión, semilla de libertad que fue creciendo y esparciéndose, abonada con sangre y penalidades, hasta producir el fruto buscado, la abolición del régimen colonial español y la creación de estados republicanos y democráticos, como lo había pedido Antonio Nariño en su discurso célebre del Colegio Electoral en 1813: “Sí, ¡que este fuego puro, este fuego santo, que no es otra cosa que caridad y amor a nuestros semejantes, os haga dignos del alto rango a que hoy os llaman los destinos del Nuevo Mundo! Nada acerca tanto al hombre a la Divinidad como la acción de mejorar a sus semejantes, de romper sus cadenas, de enjugar sus lágrimas y hacer su felicidad. La virtud es la base, el fundamento de la libertad; sin ella no hay más que confusión y desorden. ¡Que un trabajo asiduo y constante, que una reflexión madura y detenida y una integridad a toda prueba contra la intriga, la seducción y el cohecho, sean los distintivos que os caractericen! El cielo bendecirá la obra de vuestras manos, y nosotros con toda nuestra posteridad cantaremos himnos de gozo y de reconocimiento a los restauradores de la paz, a los libertadores de la Patria”.

Estos pensamientos, brotados del más puro romanticismo (porque las revoluciones y la libertad sólo se dan en espíritus románticos, como lo fueron Galán, Bolívar y Nariño, por ejemplo), no parten de un deseo del orador, sino de las observaciones que él ha hecho a lo largo de una vida dedicada a la lucha por la libertad en medio de sufrimientos y persecuciones incontables. Cuando Nariño pide “un trabajo asiduo y constante … una reflexión madura y detenida y una integridad a toda prueba contra la intriga, la seducción y el cohecho” no se basa en elucubraciones morales, sino en la comprobación práctica de cómo esas características dominan la actitud de muchos compatriotas que, a punta de intriga, seducción, y cohecho, han perdido la integridad, pero se han asegurado los cargos públicos para beneficio de sus intereses de clase, con lo que la situación de los pueblos que padecieron el yugo colonial, derrocado el cual siguieron sometidos al mismo yugo, ya no a manos de los españoles, sino de los propios criollos, miembros de élite corrupta de terratenientes, herederos del sistema de las encomiendas. Así se fue formando una oligarquía conjunta de terratenientes y comerciantes que acaparó los privilegios del poder, arropada teóricamente en la defensa de las ideas más liberales, que en la práctica generaron una de las sociedades más desiguales, inequitativas e injustas que hoy existe.


Las contradicciones entre el poder oligárquico y el poder popular afloraron desde el principio. El proyecto de Antonio Nariño de distribuir entre los campesinos que las trabajaban (en su mayor parte indígenas) las tierras de las encomiendas, desató la cólera de los criollos hacendados que, agrupados en el Congreso de las Provincias Unidas, declararon a Nariño traidor, enemigo de la libertad y “tirano de Cundinamarca”, y le hicieron la guerra con el pretexto de liberar “de su opresor a los pueblos de Cundinamarca”.

El libertador Simón Bolívar refrendó en el Congreso de Angostura de 1819 los conceptos que Antonio Nariño había esbozado ante el Colegio Electoral de 1813. El llamado del Libertador a los diputados al Congreso que, como los del Colegio Electoral, tenían la misión de redactar una nueva Carta Magna, es: “Dignaos conceder a Venezuela un gobierno eminentemente Popular, eminentemente justo, eminentemente moral, que encadene la opresión, la anarquía y la culpa. Un gobierno que haga reinar la inocencia, la humanidad, la paz. Un gobierno que haga triunfar, bajo el imperio de leyes inexorables, la igualdad y la libertad”.

Tristemente, Nariño y Bolívar estaban solos, no habían tenido oportunidad de formar un equipo dirigente capaz de sostener en el tiempo las ideas preconizadas por ellos, ni de formar una opinión popular que ayudara a materializarlas. Mientras que, en la Campaña del Sur de 1813, Nariño era traicionado por el Congreso de las Provincias unidos, y por causa de esa traición vencido en Pasto, hecho prisionero y enterrado en una cárcel de la Península (Cádiz), y Bolívar, después de Boyacá, marchaba a la Campaña del Sur para completar la liberación de cinco naciones, los intrigantes, auspiciados por el gobierno de los Estados Unidos y la doctrina Monroe, se adueñaron del poder. Así, en lugar de que el país surgido de la lucha y del pensamiento de los Libertadores Francisco de Miranda, Antonio Nariño y Simón Bolívar, estuviera orientado por ese pensamiento, quedó en las manos de un círculo de militares, terratenientes y comerciantes que cerraron filas en torno a la figura del general Francisco de Paula Santander. Representaba él entonces, y la representa hoy a la perfección la hipocresía, la intriga, el cohecho de una clase dirigente encantadoramente ruin, inescrupulosa y farsante.


La última victoria que Simón Bolívar y Antonio Nariño obtuvieron juntos, fue la realización, en parte, del proyecto mirandino de crear una gran república latinoamericana, desde México hasta la tierra del Fuego, que pudiera oponer a los Estados Unidos un poder equivalente, capaz de atajar las ambiciones imperialistas de los Estados Unidos de Norteamérica, ya advertidas por Miranda, por Nariño y por Bolívar, en las ocasiones en que les fue posible prevenir a sus conciudadanos del peligro que para ellos representaba el poder asustador que ya dejaba ver nuestro vecino del Norte. En 1821, en plena campaña libertadora del Sur, el presidente Bolívar, que no descuidaba un segundo la importancia de la acción política, logra convocar a un grupo de diputados de la Nueva Granada y Venezuela para reunir el Congreso Constituyente en la Villa del Rosario de Cúcuta, encargado de crear una nueva nación que integre a la Nueva Granada, Venezuela y Quito en un país unitario bajo el nombre de Colombia. La muerte repentina del vicepresidente de la República, Juan Germán Roscio, le crea a Bolívar un problema serio. Él no puede apartarse del terreno de las operaciones militares, que requieren su presencia irremplazable, para desplazarse hasta Cúcuta a instalar el Congreso. Y los hombres en quienes podría pensar para esa misión, están con él en la guerra, son imprescindible para ganarla. ¿Qué hacer? El más indicado para sustituir al difunto Roscio era el general Santander, vicepresidente de Cundinamarca (Nueva Granada), pero Bolívar no confía en Santander, quizá porque aún no lo conocía bien, o quizá porque ya lo conocía demasiado bien. En ese momento crítico recibe el presidente Libertador una carta de Antonio Nariño, que después de coadyuvar a la revolución de Rafael del Riego en la Península, ha sido liberado y le anuncia que está de regreso a su patria. Bolívar recibe el retorno de Nariño como providencial, se reúne con él en Achaguas, lo nombra vicepresidente de la República, encargado del Poder Ejecutivo, y le encomienda que proceda a la instalación del Congreso Constituyente de Cúcuta y a la creación de la República de Colombia.

Nariño, con su voluntad de acero, hace a un lado las calamidades físicas de su organismo deteriorado por la edad y los padecimientos continuos, y en jornadas incesantes, que para un joven habrían resultado duras, aquel hombre anciano (56 años, edad avanzada para el promedio de la época) llega a Cúcuta, enfrenta las intrigas, zancadillas y obstáculos de todo género con que los diputados partidarios del general Santander intenta impedirle que cumpla con lo mandado por el Libertador, e instala el Congreso Constituyente de Cúcuta el 6 de mayo de1821, del cual nacerá la República de Colombia, que la historia ha denominado la Gran Colombia. Agotado físicamente, Antonio Nariño, cumplido el encargo del Libertador, renunció la vicepresidencia, renuncia que los santanderistas aceptaron con no disimulada alegría. El Congreso eligió como primer presidente de la República de Colombia al Libertador Simón Bolívar, y como vicepresidente, al general Francisco de Paula Santander. La mayoría del senado votó a favor de la elección de Antonio Nariño como senador del Congreso que convocó sus sesiones para 1823 en Bogotá, designada capital de Colombia: pero tres senadores santanderistas objetaron la elección de Nariño, acusándolo de “delitos graves” que lo hacían indigno de ser senador de la República. La mayoría del senado se opuso a la anulación de la curul del expresidente Antonio Nariño, y se decidió trasladar el asunto a un juicio que se realizaría en el senado de 1823 y en el que Nariño tendría oportunidad de defenderse de los cargos que le imputaban sus detractores. El episodio es de sobra conocido. Se sabe que los acusadores de Nariño, al culminar él su defensa, salieron del senado con el rabo entre las piernas, al paso que Nariño salió en hombros de una multitud de ciudadanos populares que lo aclamó larga y emocionadamente. Sin embargo, es importante recalcar como ese episodio retrata con fidelidad la esencia rufianesca de la clase dirigente que asumió los destinos de Colombia y a la que se ha conocido históricamente con el gentilicio de santanderista.

Culminada en 1824 la guerra de Independencia, expulsadas del territorio americano la totalidad de las fuerzas y autoridades españolas, el Libertador abordó la segunda parte del proyecto de Miranda, la integración de las naciones latinoamericanas en una confederación de países con distintos gobiernos, pero con intereses comunes, como en las antiguas ciudades-estado griegas. Comenzó una acción diplomática para invitar a las jóvenes repúblicas latinoamericanas a reunirse en Panamá, en un Congreso Anfictiónico, sin presencia de los Estados Unidos, al que no se invitaría porque, en opinión de Bolívar, los intereses de los Estados Unidos eran diferentes a los intereses de los Estados Latinoamericanos. El Congreso Anfictiónico de Panamá buscaba, además de la unidad latinoamericana, darle un rechazo rotundo a la doctrina Monroe, es decir, a la injerencia de los Estados Unidos, angloparlantes, en los asuntos de los Estados Latinoamericanos, hispanoparlantes. Esa actitud ya la había analizado con suficiente claridad el Libertador en su Carta de Jamaica (1816) y en su discurso de instalación del Congreso de Angostura (1819); pero los Estados Unidos tenían en Colombia el agente encubierto que les ayudaría a frustrar los planes de Bolívar, el vicepresidente Francisco de paula Santander. Santander, desoyendo las instrucciones de Bolívar, invitó a los Estados Unidos (él, siempre tan amable con ellos) a participar en el Congreso anfictiónico que se reunió en Panamá en 1826. Los Estados Unidos enviaron su delegado, con instrucciones presidenciales precisas de defender los intereses de la nación norteamericana, y lo hizo tan bien que el Congreso resultó un fracaso para los propósitos unitarios de Bolívar y un triunfo para la consolidación de la doctrina Monroe.

La diferencia entre Bolívar y Santander, que es la explicación de por qué, al comenzar la República, la democracia perdió el poder, y la oligarquía lo ganó, es que Santander era el hombre cómodo para los intereses de los Estados Unidos, y Bolívar era el hombre incómodo para esos intereses. Simón Bolívar era un estorbo peligroso para el destino manifiesto de la nación que a los ojos del mundo surgía como el modelo paladín de la libertad y la democracia, y se hizo necesario sacarlo del camino, a él y a todos los que en adelante se opusieran al expansionismo democrático (y principalmente territorial) de los Estados Unidos. El 25 de septiembre de 1828 una conspiración santanderista intentó asesinar al libertador, acto criminal que la legación estadounidense justificó como un impulso de amor por la libertad y de odio al tirano. El mismo año, una alianza entre santanderistas y venezolanos adictos al general José Antonio Páez, saboteó la Convención Constituyente de Ocaña, con la bendición norteamericana. En 1919 el presidente del Perú, José Lamar, otro hombre cómodo para los Estados Unidos, invadió territorio colombiano y provocó una guerra. El agresor fue rápida y contundentemente derrotado por el el gran mariscal de Ayacucho. El Libertador renunció la presidencia ante el Congreso (1830), se retiró supuestamente de la vida pública y viajó a Santa Marta en busca de mejores aires para su salud, confiado en que el gran mariscal de Ayacucho sería su sucesor y continuador de los esfuerzos por mantener la unidad de Colombia. Sucre fue asesinado (1830) poco después del viaje de Bolívar, quien sufrió con ese crimen el golpe más duro a sus ideales. El libertador murió en Santa Marta el 30 de diciembre de 1830. Al año siguiente, los Estados Unidos se ganaron su primer premio gordo: la disolución de Colombia.

En adelante la historia del país durante el siglo XIX, en sus distintas etapas nominales, (República de la Nueva Granada, Confederación Granadina, Estados Unidos de la Nueva Granada, Estados Unidos de Colombia y Colombia) enfrentará dos corrientes ideológicas que parten de motivaciones económicas: el librecambismo y el proteccionismo. De ellas nacen el Partido Liberal, el Partido Conservador, el Partido Liberal radical, o radicalismo, el Partido Nacional, y la Regeneración; pero sin considerar la confusión ideológica que originan las constantes disputas entre unos y otros, así como las repetidas alianza temporales y estratégicas que, unos y otros pactan, está claro que la oligarquía de terratenientes y comerciantes que se forma a partir de Las Provincias Unidas de la Nueva Granada, es la misma que en el curso del siglo será la dueña y señora del poder político y económico, y que la doctrina Monroe será el portón ancho por el que los Estados Unidos podrán intervenir, diplomática o militarmente, cada vez que lo consideren necesario para sus intereses, en los asuntos internos de las naciones latinoamericanas y del caribe.

 


Línea de tiempo

 

1821

12 de enero. Los soberanos aliados de Europa –Santa Alianza–, se reúnen en Troppau para organizar una expedición contra la América independiente y la España revolucionaria.  
5 de mayo. En su destierro en la isla de Santa Helena, muere a los 59 años de edad, el Emperador de Francia, Napoleón I Bonaparte.
6 de mayo. Antonio Nariño, vicepresidente de la República, encargado del Poder Ejecutivo, instala en  Cúcuta el Congreso Constituyente. Se crea la República de Colombia, integrada por la Nueva Granada, Venezuela y Ecuador, con capital en Bogotá.
24 de junio. Simón Bolívar derrota en Carabobo a los españoles y libera a Venezuela. En carta al vicepresidente Antonio Nariño, el Libertador anuncia el nacimiento político de la República de Colombia.
Agosto.  Utilizando el principio de inducción electromagnética, el científico inglés Michel Faraday crea un motor/dínamo eléctrico y da inicio a la “era de la electricidad”.

1822

27 de enero. Grecia proclama su Independencia e inicia la guerra de liberación contra el dominio turco, que será larga y sangrienta y les ganará a los griegos la simpatía y el apoyo de los románticos europeos.
8 de julio. Muere en Viareggio, Gran Ducado de Toscana, Italia, a los 29 años de edad, el gran poeta y ensayista inglés Percy Bysshe Shelley, una de las cumbres literarias del movimiento romántico.
25-26 de julio. Los Libertadores Simón Bolívar y José de San Martín realizan una conferencia secreta en Guayaquil, al término de la cual San Martí deja en manos de Bolívar la continuación de la Campaña Libertadora, renuncia al ejército y viaja a Europa.

1823

18 de marzo. El Emperador de México, Agustín de Itúrbide, es obligado a enunciar por una rebelión popular que exige un gobierno republicano.
10 de septiembre. El Libertador Simón Bolívar es elegido presidente del Perú.
2 de diciembre. James Monroe, presidente de los Estados Unidos, declara que “Los Estados Unidos no permitirán la colonización europea de ninguno de los países de América. Se establece la Doctrina Monroe, sintetizada en el postulado “América para los americanos”, de connotación imperialista.
3 de diciembre. Muere en Villa de Leyva, a los 59 años de edad, Antonio Nariño, precursor Libertador, pensador, periodista, escritor, científico y militar, presidente de Cundinamarca y vicepresidente de Colombia. Traductor de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Fue huésped de las prisiones españolas en distintos períodos que, sumados, dan dieciséis años.

1824

17 de abril. Estados Unidos y Rusia acuerdan delimitar la parte rusa de Alaska.
19 de abril. Lord George Gordon Byron, conocido universalmente como Lord Byron, poeta inglés genial, figura clave del romanticismo literario y político, muere, por unas fiebres malignas, a los 36 años de edad en Misolonghi, Grecia, donde peleaba por la causa de la Independencia griega, contra los turcos.
6 de agosto. Batalla de Ayacucho en el Perú. Las tropas libertadoras, comandadas por Antonio José de Sucre, liquidan los restos del ejército español. El libertador Simón Bolívar proclama terminada la Guerra de Independencia (Guerra Magna) iniciada en 1816, y en el curso de la cual liberó cinco naciones: Nueva Granada (hoy Colombia), Venezuela, Ecuador, Perú y Alto Perú (hoy Bolivia). Bolívar le otorga a Sucre el título de Gran mariscal de Ayacucho.

1825

22 de junio. Una nueva ley limita en Inglaterra el trabajo de los menores a doce horas diarias máximo. El 6 de julio otra ley permite a los trabajadores agruparse en sindicatos, pero les niega el derecho de huelga.
6 de agosto. El Alto Perú se separa del Perú, y forma un estado independiente con el nombre de Bolivia, presidido por el mariscal Antonio José de Sucre.
25 de agosto. Uruguay se separa de Brasil. Guerra entre Argentina y Brasil por el control de Uruguay, que a su vez rechaza cualquier dominio extranjero e inicia la campaña por su independencia.
27 de septiembre. Una revolución en el transporte de pasajeros y de carga se produce con el estreno del primer ferrocarril abierto al público, que consta de 38 vagones arrastrados por la locomotora número uno, de George Stephenson. Conduce seiscientos pasajeros en un recorrido inicial de 48 kilómetros entre Stocton y Darlington, Reino Unido.

1826

6 de abril. Gran Bretaña y Rusia acuerdan que Grecia adopte el estatus de Estado autónomo sometido a la soberanía de Turquía. Los griegos reclaman la independencia absoluta y anuncian que proseguirán la lucha.
4 de julio. Fallece el expresidente estadounidense Thomas Jefferson, uno de los “padres fundadores” de Estados Unidos. Su muerte ocurre justo el día en que se cumple el 50 aniversario de la Independencia. Jefferson batió récord de longevidad para su tiempo. Tenía 83 años.
22 de abril. Se reúne en Panamá el Congreso Anfictiónico de países latinoamericanos, para abordar la integración económica y política. Los Estados Unidos se las arreglan para hacerlo fracasar.

1827

3 de enero. Rebelión del vicepresidente de Venezuela en Caracas, José Antonio Páez. En una carta al Libertador, Páez le explica los motivos de su rebelión. Respuesta del Libertador, muy elogiosa para Páez, ataja la intención separatista.
26 de enero. Perú rehusa hacer parte de Colombia y se proclama Estado soberano. Los enemigos del Libertador Simón Bolívar en Bogotá, festejan la acción peruana y el amotinamiento de la división colombiana en Lima, que apoyó la separación.
3 de febrero. Se inaugura en Bogotá la Facultad de Medicina de la Universidad Central.
21 de agosto. El Congreso de Colombia decreta un privilegio a los señores Leandro Egea y Bernardo Daste para elaborar las minas de hierro ubicadas en el distrito parroquial de Pacho, Cundinamarca.
16 de noviembre. Un terremoto destruye las provincias colombianas de Neiva Y Popayán.

1828

22 de mayo. Motín de Chuquisaca, en Bolivia, promovido por los peruanos. El presidente Sucre es gravemente herido.
20 de julio. Colombia le declara la guerra al Perú. Manifiesto de los fundamentos del gobierno colombiano, que acusa constantes agresiones por parte del presidente peruano, José Lamar.
27 de agosto.  Ante el fracaso de la gran Convención reunida en Ocaña para reformar la Constitución de 1821, el Libertador Presidente Simón Bolívar expide un decreto orgánico constitucional, mientras se reúne el nuevo congreso.
27 de agosto. Argentina y Brasil reconocen la independencia de Uruguay, que ya de hecho es un estado independiente.
25 de septiembre. Un grupo de conspiradores, pattidarios del vicepresidente Santander, intenta asesinar al Libertador Simón Bolívar. Asaltan el palacio presidencial de San Carlos, pero Bolívar, advertido por Manuelita Sáenz, escapa por una ventana. Al día siguiente, tras pasar la noche bajo un puente, Bolívar se pone al frente de los leales y desbarata la conjura.
11 de octubre. Los rusos le declaran la guerra a Turquía y ocupan los dominios turcos de Varna y Bulgaria.
Septiembre. Se publica The American Dictionary of the English Language que origina la solidez filológica del inglés americano. Su autor es el científico y lingüista Noah Webster. Su diccionario define 70.000 palabras con su ortografía y pronunciación americanas.

1829

3 de enero. El presidente del Perú, general José Lamar, invade territorio colombiano. Es batido por el mariscal Antonio José de Sucre, el 27 de febrero, en el Portete de Tarqui. Termina la guerra con la rendición del Perú.
23 de julio. Carta profética del Libertador a a Estanislao Vergara, analiza las razones que perderán a Colombia.

1830

20 de enero: Bolívar instala en Bogotá el llamado “Congreso admirable”.
3 de febrero. Grecia consigue su independencia.
22 de marzo. Manifiesto antibolivariano del general William H. Harrison, Ministro plenipotenciario de los Estados Unidos en Colombia, es aplaudido por los santanderistas.
27 de abril. El presidente Simón Bolívar reitera su decisión de no continuar en la presidencia y anuncia que partirá para el exilio.
3 de mayo. El Congreso Constituyente aprueba la Nueva Constitución de Colombia. Termina la presidencia del Libertador.
30 de mayo. Ecuador aprueba su separación de Colombia, la que se formaliza el 11 de septiembre.
3 de junio. Estallan revueltas en Inglaterra, dirigidas por el “Capitán Swing”, contra la introducción de las máquinas trilladoras que dejarán sin empleo a miles de trabajadores campesinos.
4 de junio. Antonio José de Sucre, en quien Bolívar cifraba sus esperanzas para recuperar la unidad de Colombia, es asesinado en la montaña de Berruecos, donde le tendieron una emboscada.
22 de septiembre. Venezuela se separa de Colombia.
17 de diciembre. El Libertador Simón Bolívar fallece en la Quinta de San Pedro Alejandrino. Júbilo santanderista en Bogotá contrasta con las manifestaciones populares de duelo. La posteridad ha reconocido a Simón Bolívar como uno de los cien personajes más importantes en la historia humana. 

 


Pistas sobre un modelo económico alternativo para Colombia

 


Por Enrique Santos Molano

La Primera Guerra Fría Mundial, que se libró entre dos potencias ideológicas, el supuesto capitalismo occidental y el supuesto comunismo oriental, representados respectivamente por las dos naciones más poderosas que surgieron al final de la Segunda Guerra Mundial Caliente, los Estados Unidos de Norteamérica (EE. UU.) y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), comenzó a gestarse cuando la extrema derecha estadounidense (ambos partidos, demócrata y republicano) ante la imposibilidad de impedir que el demócrata progresista Franklin D. Roosevelt fuera reelegido por cuarta vez presidente de los Estados Unidos, consiguió que Roosevelt modificara su fórmula presidencial sustituyendo la candidatura del vicepresidente Henry Wallace, del ala izquierda del Partido Demócrata, por la del senador Harry S. Truman, del ala de extrema derecha del mismo partido.

Wallace, en los diversos cargos que ocupó antes de ser elegido vicepresidente (1941) había sido el principal ideólogo de Roosevelt en la concepción y aplicación del New Deal para la recuperación económica y social del país, arruinado por el Crack de 1929 y la Gran Depresión que le siguió, así como de una política del buen vecino con los países latinoamericanos, que incluía la no injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos de esos países, y otra de coexistencia pacífica de posguerra entre las naciones socialistas y las naciones capitalistas. La Política del Buen Vecino posibilitó el surgimiento de gobiernos progresistas en América Latina, por ejemplo, el período de la República Liberal en Colombia, y específicamente, el gobierno de la Revolución en Marcha de Alfonso López Pumarejo.


En febrero de 1945, ya posesionado de su cuarto período, con Truman de vicepresidente, Roosevelt se reunió en Yalta con los otros dos líderes de las potencias aliadas, Winston Churchill, de Inglaterra, y Josef Stalin, de la Unión Soviética. No es puramente simbólica la fotografía de Roosevelt en la mitad (ya demacrado por su enfermedad) con Churchill a su derecha y Stalin a su izquierda. Roosevelt, entre otras propuestas, llevó a Yalta el plan de Coexistencia Pacífica, elaborado con su exvicepresidente Wallace, una de cuyas bases era la creación, tan pronto concluyera la Guerra, de la Organización de las Naciones Unidas, en sustitución de la Liga de las Naciones, extinguida al comenzar el segundo conflicto bélico mundial (1939).  La creación de la ONU, y el desarme total de Alemania en el futuro, fueron los dos acuerdos más notables de Yalta; pero un artículo del ministro alemán de propaganda, Joseph Goebbels, en el semanario Das Reich (25 de febrero), a los dos días de concluida la Conferencia de Yalta, en el que dice: “Si los alemanes bajan sus armas, los soviéticos, de acuerdo con el arreglo al que han llegado Roosevelt, Churchill y Stalin, ocuparán  el este y el sudeste de Europa, así como gran parte del Reich. Un telón de acero (ein eiserner Vorhang) caerá sobre ese enorme territorio controlado por la Unión Soviética, detrás del cual las naciones serán degolladas. La prensa judía en Londres y Nueva York probablemente continuará aplaudiendo”. Se estima que a partir de la nota de Goebbels comenzó la Guerra Fría, cuyo único freno, el presidente Roosevelt, se desactivó con su muerte, ocurrida en abril de 1945, dos meses después de la Conferencia de Yalta, y reafirmada por Winston Churchill cuando en una conferencia en Estados Unidos (1946) se apropió de la expresión, y de la idea general de Goebbels, para proclamar que: “Desde Stettin, en el Báltico, a Trieste, en el Adriático, ha caído sobre el continente (Europa) un telón de acero” (o una cortina de hierro). A partir de ese momento las hostilidades frigoríficas calentaron el planeta.

Diez meses antes de concluir la guerra el presidente Roosevelt convocó a una Conferencia Mundial Monetaria, que se reunió en la localidad de Bretton Woods de Washington, con asistencia de setecientos delegados de cuarenta y cuatro países, entre ellos Colombia. El propósito de la conferencia era organizar el sistema monetario mundial que operaría en la posguerra. La Conferencia de Bretton Woods, como se la conoce históricamente, cambió el patrón oro por el patrón Dólar, es decir que, en adelante, la divisa de los Estados Unidos sería el patrón cambiario universal, como antes lo había sido el oro. Y también se crearon, El Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), hoy conocido como Banco Mundial.

Se supuso que con los acuerdos de Bretton Woods el mundo viviría en el mejor de los mundos posibles, el FMI se encargaría de vigilar que el manejo de las economías mantuviera un equilibrio que conjurara cualquier brote inflacionario peligroso, o la reaparición del proteccionismo, mientras que el BIRF o BM, irrigaría con préstamos pródigos las economías de los países subdesarrollados (o del Tercer Mundo), cuyo buen uso estaría bajo la supervisión del FMI. Quizá hubiera sido ese el resultado de los acuerdos de Bretton Woods si el sucesor de Roosevelt se hubiera llamado Wallace y no Truman. La ultraderecha lo sabía y por eso el sucesor de Roosevelt se llamó Truman y no Wallace.

Dueña de los instrumentos para dominar la economía mundial, la ultraderecha los convirtió en Economía de Guerra Fría. El mundo mejoró después de Bretton Woods sólo para los más ricos. El coeficiente Gini, que se utiliza para medir la desigualdad, indica que a hoy, el 75 por ciento de la riqueza mundial está en manos del 1 por ciento de la población mundial. Antes de la Segunda Guerra, la relación era de 45 por ciento de la riqueza mundial en manos del 20 por ciento. El neoliberalismo mega-enriqueció a los super ricos (favorecidos con un mínimo de impuestos, desregularización de los mercados laboral y comercial, globalización financiera), empobreció a los acomodados y llevó a los más pobres a la miseria. Según el Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, “el crecimiento (hoy) es más bajo de lo que fue en los 25 años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y en su mayoría se acumuló en la cima de la escala de ingresos”.


La explicación, acomodada a los intereses del capital global, es que en ese cuarto de siglo, entre 1945 y 1970, los gobiernos, especialmente de los países latinoamericanos, se resistieron a acatar de lleno las disposiciones del FMI en lo atinente a la implantación del libre cambio y a abandonar a su suerte las industrias nacionales. En Colombia existió un control de cambios severo, adoptado en los últimos años del segundo gobierno de Alfonso López Pumarejo y continuado por los gobiernos siguientes, aunque se admitió la inversión extranjera en las industrias colombianas con un límite del 40 por ciento del capital extranjero. El FMI y el BM recomendaban no poner límite.

Las reformas sociales implantadas por la Revolución en Marcha de López Pumarejo, y el semiproteccionismo de los años posteriores a la Segunda Guerra, trajeron prosperidad a los países de América Latina, y en algunos de ellos, como Chile y Argentina,  provocaron crisis inflacionarias por el aumento de la capacidad adquisitiva de los ciudadanos y el crecimiento de la demanda por encima de la oferta, si bien hubo también un crecimiento paralelo de la pobreza y de situaciones sociales  ásperas, que se incrementaron después de la Revolución Cubana (1959) y que convulsionaron la década de los sesenta en el mundo.


Pese a ello, en la década de los setenta se afianzó la corriente neoliberal que toma como cuerpo de doctrina los planteamientos del economista estadounidense Milton Friedman, egresado de la Universidad de Chicago, cuyos ensayos para fundamentar una economía neoliberal tuvieron acogida parcial en Colombia, en el gobierno de Misael Pastrana Borrero (1970-1974) e inspiraron a un grupo de economistas chilenos, conocidos como los “Chicago Boys” que actuaron durante la dictadura sangrienta de Augusto Pinochet (1973-1990) y que utilizaron a Chile como experimento del nuevo orden económico neoliberal. El éxito aparente de las doctrinas de Friedman en Chile (se llegó a hablar del “milagro chileno”) sirvió de inspiración a la candidata conservadora británica Margareth Thatcher. Vencedora en las elecciones de 1979, la señora Thatcher, más conocida como “la dama de hierro”, comenzó el desmonte despiadado del Estado de bienestar y la implantación del neoliberalismo en su modalidad más cerrera, que sus críticos bautizaron como “capitalismo salvaje”. El ascenso al poder del republicano Ronald Reagan, que hizo llave con la señora Thatcher, expandió el neoliberalismo por el mundo no socialista. Por el llamado Consenso de Washington (1989) los países latinoamericanos adquirieron el compromiso de aplicar el neoliberalismo como una política de Estado.

Stiglitz considera en uno de sus últimos artículos (El Espectador, Bogotá, 9/6/2019) que “el  experimento neoliberal ha sido un fracaso espectacular”, que “debe decretarse muerto y enterrado”. El célebre economista piensa que para sustituir el neoliberalismo hay “tres alternativas: el nacionalismo de extrema derecha, el reformismo de centro izquierda, y la izquierda progresista”. Descarta las dos primeras y ve en la izquierda progresista el movimiento político indicado para recuperar el equilibrio social y económico, tanto en el interior de las naciones, como a nivel global. Estima que la izquierda progresista equivale a un capitalismo progresista inspirado en la obra de Adam Smith, cuyas enseñanzas fueron utilizadas mañosamente por los herederos del feudalismo, que se revitalizó y modernizó, pero sin modificar su esencia, después del fracaso de la Revolución Francesa.

Precisamente es un capitalismo progresista, tal como Stiglitz lo plantea, la propuesta difundida y defendida por el excandidato presidencial Gustavo Petro desde hace más de tres años.

Y para ello están dadas las condiciones. Los Estados Unidos ya no son la potencia dominante. Hay otras dos que tercian en el escenario internacional y que ya le disputan su liderazgo en sectores como el económico, tecnológico y militar, China y Rusia. La Nueva Ruta de la Seda, puesta en marcha por China, modificará, está modificando ya, la forma de hacer comercio, bajo la que hemos vivido en los últimos trescientos años, por lo menos. Hipotéticamente, ya no se tratará de competir en los mercados a ver quién ejerce más dominio y gana más dinero, sino de conectarse a los mercados por medio de la cooperación y de la solidaridad, en una nueva forma de intercambio que se basa en la equidad y la igualdad. Por supuesto el camino es largo y la criatura apenas está gateando.

Pero es fundamental también tener en cuenta la cuarta revolución industrial o revolución digital, una revolución semejante a las que tuvieron lugar en la mitad del siglo dieciocho, en la última década del siglo diecinueve y en los mediados del veinte. La revolución en la tecnología de las comunicaciones, la Internet, su secuela las redes sociales, la nanotecnología, la nanociencia, la Inteligencia Artificial, han transformado o están transformando por completo la sociedad, como ocurrió en las tres Revoluciones industriales anteriores, con diferencias sustantivas.

En la Revolución Industrial del siglo XVIII las máquinas sustituyeron buena parte de la mano de obra humana, y llevaron al paro a miles de personas, creando ejércitos de desocupados que les permitieron a los patronos mantener bajos los salarios. Por el contrario, la revolución tecnológica de 1900 exigió una nueva demanda de mano de obra, pues los recientes inventos fomentaron la creación de empresas, la ampliación de otras, y se generó un boom de empleo inédito. Los inventos de 1900 crearon una prosperidad real, mejoraron los salarios de los obreros y la clase trabajadora ascendió en su estatus de vida y se convirtió en factor indispensable del desarrollo industrial y del crecimiento económico. La revolución tecnocientífica digital mezcla características de la revolución industrial de 1750 y de la revolución tecnológica de 1900.

Las nuevas tecnologías posibilitan una sustitución impresionante de mano de obra que en algunos países alcanza al 24 y aún al 30 por ciento de desempleo y del consiguiente deterioro del salario. Sobra describir la situación social negativa que ese fenómeno está ocasionando. El señor presidente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras de Colombia, Anif, ha anunciado que en los dos años próximos “habrá ajustes fuertes”, un eufemismo para informarnos que el desempleo crecerá en Colombia como nunca antes. Y resulta inevitable. Con la llegada de la Inteligencia Artificial es un hecho que, en miles de empresas alrededor del mundo los robots están sustituyendo empleo humano. Se calcula que de hoy al año 2020, es decir en menos de dos años, se habrán perdido cinco millones de los empleos y que muchas profesiones tradicionales desaparecerán antes del 2025, absorbidas por la Inteligencia Artificial. El presidente del Banco Mundial declara: “Numerosos trabajos desaparecerán con la robotización”, y sugiere que “debemos cambiar rápido”. A su vez el eminente científico inglés, Stephen Hawking predijo poco antes de su muerte: “La Inteligencia Artificial puede ser lo mejor o lo peor que le ocurra a la humanidad”.

Por el momento sabemos que los temores acerca de que los robots lleguen a tener capacidad de sustituir al ser humano en sus trabajos y oficios más rutinarios, y también en su misma naturaleza, es una especulación sin el menor asidero científico. No hay máquina, ni robot, ni Inteligencia Artificial, por perfectos que sean, capaces de ocupar el puesto de la Inteligencia Real, que sólo pertenece al ser humano. Esa inteligencia, propicia tanto para el bien como para el mal, pero única que genera pensamiento y conocimiento, es cualidad que ninguna máquina tendrá jamás. Y aún en el supuesto de que las máquinas pudieran hacerse a la inteligencia humana, dejarían de ser máquinas y se volverían humanas.

El peligro de la robótica, o de la Inteligencia Artificial, no está ahí, sino en la situación social inmediata que la sustitución de la mano de obra humana por la mano de obra artificial, en muchos oficios y empleos donde las máquinas programadas pueden operar con más eficiencia que los humanos, va a producir.  La Inteligencia Artificial será lo mejor para la raza humana si un cambio profundo de mentalidad nos lleva a utilizar esa Inteligencia como el dispositivo más valioso para cualificar las condiciones de vida de los habitadores del Planeta Tierra. Y será también, la Inteligencia Artificial, lo peor para la raza humana si las élites mundiales y locales que hoy gobiernan se empeñan en utilizar ese invento prodigioso de la ciencia para seguir oprimiendo, como hasta ahora lo han hecho, a la mayoría de los habitantes de la Tierra.

En esa encrucijada entra en juego la teoría de Carlos Marx sobre el ocio creador, Aunque parezca una utopía irrealizable, está más cerca de nosotros de lo que pensamos, si efectivamente la Inteligencia Artificial es enderezada a soportar un desarrollo de los pueblos equitativo y sostenible. El ocio creador es la condición social propia para el ejercicio de las ideas estéticas y de la cultura que, desde los griegos y los romanos, hasta hoy, se han utilizado para el disfrute exclusivo de las élites dominantes. La expansión universal de la cultura, impulsada por el ocio creador, dará origen a un nuevo Renacimiento cuyo resplandor iluminará a la humanidad por muchos siglos, incluso por muchos milenios.

Pero, para hacer posible esa utopía, tenemos primero que darle forma a la realidad inmediata. La creación de un capitalismo progresista, o izquierda progresista, que liquide la estructura feudal-neoliberal y haga irreversibles las grandes conquistas sociales que reflejen el bienestar de todos y la plena satisfacción de los derechos esenciales del ser humano.

Mientras tanto, para el caso concreto de Colombia, no podemos esperar a que la “economía naranja” resuelva los problemas sociales que no tiene capacidad de resolver. Como en las revoluciones industriales pasadas han surgido, de las crisis que generan, oportunidades nuevas, en la presente no será distinto. Estar al tanto de esas oportunidades de cambiar las condiciones económicas adversas creadas por el neoliberalismo y la globalización, y corregir el daño que esas doctrinas le han  causado a los trabajadores, será la tarea a que deberemos dedicar nuestros esfuerzos en la próxima década. No hay todavía fórmulas precisas, pero por el camino las iremos encontrando.