ACTUALIDAD

Toque de queda en Ecuador; vía libre para el uso...
Quito. El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, cuyas fuerzas armadas tienen la orden de usar armas letales contra manifestantes, dispuso ayer el toque de queda a partir de las tres de la tarde y la militarización de Quito en una jornada en la que la Confederación de Nacionalidades Indígenas... Leer Más
Trump sacrifica a los kurdos sirios en el altar...
Hace dos años advertí que “el pueblo kurdo puede volver a ser sacrificado en el altar de la geopolítica internacional como sucedió en el Tratado de Sèvres de 1920 (https://bit.ly/32b3k0c)”. Dos años después de la temeraria balcanización del hoy premier atribulado Bibi Netanyahu se ha revertido... Leer Más
Mujeres diácono y curas casados
Se discute la posibilidad de consagrar sacerdotes a indígenas casados o impulsar el diaconado femenino para empoderar a las mujeres. Pese a las críticas que miembros de la iglesia lanzaron contra el documento preparatorio del sínodo sobre el Amazonas, acusándolo incluso de hereje por plantear la... Leer Más
Colombia: los caminos de la vida, los sonidos de...
Dos periodistas de El Salto han formado parte de la misión internacionalista de verificación de derechos humanos que durante nueve días ha recorrido tres focos del conflicto que vive hoy Colombia. Mil días después del plebiscito sobre los acuerdos de paz, la voz de los grupos armados legales e... Leer Más
El sínodo por la Amazonia
Primero parecían “gestos”. Una palabra que se usa mucho. Pero el Papa rara vez hizo “gestos”. Lo suyo son acciones. Por “gestos” se entiende un guiño, algo más perecido a la insinuación, que da a entender una perspectiva política. El propio Francisco se ocupó hace un par de años, en una... Leer Más
Noticias Uno: Ahogan un oasis en el panorama...
“No es posible tener verdaderos buenos medios sin verdadera democracia y no se puede tener una buena democracia sin buenos, fiables e independientes medios”. (parafraseando a Alexis de Tocqueville)   Reconocido como un referente de buen periodismo, Noticias Uno es, pese a ello, o... Leer Más
La naturaleza ya no puede mantener a los humanos
La mitad de la población mundial sufrirá la merma de beneficios naturales como la polinización o la limpieza del agua en treinta años   En 30 años, más de la mitad de la población mundial sufrirá las consecuencias de una naturaleza malherida. Un amplio estudio ha modelado lo que los... Leer Más
Octubre de 2019, elecciones sin posibilidad de...
Con un potencial electoral de 37’136.581 votantes, la sociedad colombiana está citada para el próximo 27 de octubre a una nueva elección de autoridades territoriales*, en esta ocasión para ejercer funciones durante el período 2020-2023. Tales funciones, por Constitución, son las de administrar... Leer Más
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Protesta en Hanover, Alemania, contra la incursión militar turca en el norte de Siria.Foto Ap

Hace dos años advertí que “el pueblo kurdo puede volver a ser sacrificado en el altar de la geopolítica internacional como sucedió en el Tratado de Sèvres de 1920 (https://bit.ly/32b3k0c)”. Dos años después de la temeraria balcanización del hoy premier atribulado Bibi Netanyahu se ha revertido cuando ha dejado aislado a Israel, que apoyaba "la secesión del Kurdistán para desestabilizar a Irán y Turquía".

La prensa iraní le ha dado mucho vuelo a una serie de artículos del rotativo Haaretz, cercano al partido laborista de oposición y crítico de su premier alicaído (https://bit.ly/32ceRw2): “Netanyahu queda como un jinete solitario del tigre de papel ( sic) Trump después de la traición a los kurdos sirios”.

ChemiShalev, de Haaretz, arguye que la “temeraria apuesta del premier (israelí) en un desvergonzado presidente de Estados Unidos (EU) se despliega ante los ojos perplejos de Israel (https://bit.ly/33pnfsj)”.

ChemiShalev exagera, ya que Netanyahu, gracias al talmúdico Jared Kushner, extrajo el máximo de concesiones a EU: la anexión de las Alturas del Golán en el sur de Siria y la transferencia de la embajada de EU a Jerusalén, mientras la prometida anexión del valle del río Jordán queda en el aire. Las extracciones y sustracciones tienen también sus límites.

En Israel no entienden el nuevo condominio operativo de EU y Rusia en el Medio Oriente, que sustituye al caduco acuerdo británico-galo Sykes-Picot de hace 103 años.

El más popular periódico israelí YediothAhronoth comenta que "Trump abandona a sus aliados sin pestañear e Israel es susceptible de ser el próximo".

El analista turco Serkan Demirtas expone la oposición conjunta de EU y Rusia a la condena de Francia y Gran Bretaña, en el Consejo de Seguridad de la ONU, a la invasión turca en el norte de Siria ocupado por los kurdos (https://bit.ly/2nGaiLH).

Ante las feroces críticas europeas, en particular de Francia y Alemania (https://bit.ly/33pfliM), el canciller turco Mevlüt Çavuşoğlu denunció a Francia de intentar desintegrar a Siria como lo hizo en Irak (https://bit.ly/2MduXjL).

Varios países vecinos y lejanos intentan balcanizar a Siria cuando Israel ya se llevó su tajada en las Alturas del Golán en el sur sirio y Turquía –que ha incursionado varias veces– "apoya" a los rebeldes sirios, opositores al gobierno central de Bashar al Assad, en la estratégica provincia de Idlib (6 mil 97 km2 con 3 millones de habitantes).

La prensa "Occidental", incluyendo al Partido Republicano y a los evangelistas –ambos aliados de Trump–, está ganando la batalla de la (des)información a favor de los kurdos, por lo que a Turquía le urge acelerar su operativo antes de que intervengan en forma decisiva Trump y Putin: los únicos que pueden frenar al sultán neo-otomano Erdogán, que busca quedarse con el liderazgo huérfano del sunismo (mínimo 80 por ciento de los mil 800 millones de musulmanes en el mundo).

Además de desvincular al 19 por ciento de kurdos (en el sudeste de Turquía) de sus correligionarios kurdos sirios, lo que busca el sultán neo-otomano Erdogan es crear un territorio amortiguador de 30 kilómetros de profundidad, hoy en manos kurdas, con el fin de instalar a 3 millones de refugiados sunitas que han desestabilizado el equilibrio doméstico de Ankara.

Un grave problema radica en los 11 mil yihadistas encarcelados por los kurdos sirios que han empezado a fugarse y pueden inundar Europa.

El traslado de 3 millones de refugiados sirios sunitas de Turquía y el repliegue de los kurdos sirios tendrá severas reverberaciones en la cartografía adyacente a Siria, donde no hay que eliminar la hipotética fusión de la estratégica provincia de Idlib, todavía en manos de los rebeldes sunitas apoyados por Ankara, con los refugiados sirios sunitas provenientes de Turquía y que se pueden esparcir al oeste del río Éufrates: desde Al Raqa hasta Deir-ez-Zor, pletórico en hidrocarburos (https://dailym.ai/32bGhT1).

Un escenario consiste en la quizá tardía reconciliación del gobierno central de Bashar al Assad con los secesionistas kurdos siempre y cuando pospongan su elusiva "independencia".

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Crónica desde Rojava: “No existen Derechos Humanos, todos mienten”

Varios colegios han sido adecuados para recibir a los desplazados en la ciudad de Haseke. Entre los 35 muertos reportados se encuentra una dirigente del Partido por el Futuro, recientemente creado con el propósito de buscar una solución pacífica e incluyente para todos los pueblos de Siria.

Los ataques perpetrados por el ejército turco y sus aliados yihadistas en el norte de Siria, en la llamada Autoadministración Democrática del Norte y Este de Siria, están provocando desplazamientos masivos hacia el interior del país desde que empezaron el pasado miércoles. En la región viven alrededor de cinco millones de personas de diferentes etnias: kurdos, árabes, siriacos, caldeos, asirios, circasianos, armenios, chechenos y yazidis.

Según la Media Luna Roja (Heyva Sor), 14 civiles habrían sido asesinados en los ataques, entre ellos un niño de 11 años, y 33 personas han sido heridas gravemente. La última actualización compartida por el Centro de Información de Rojava eleva esta cifra a 35 muertes y un centenar de heridos.

Entre las personas fallecidas se encuentra Hevrin Khalaf, copresidenta del Partido por el Futuro (Partiya Pêşroj), que ha sido asesinada en la mañana del sábado en la carretera de Til Temir por proxis yihadistas afiliados a Turquía. El Partido por el Futuro ha sido recientemente creado con el propósito de buscar una solución pacífica e incluyente para todos los pueblos de Siria.

Los ataques comenzaron en los alrededores de la ciudad de Sere Kaniye (Ras al-Ain) y la ciudad de Dirbesiye en el Cantón de Cizire el pasado 9 de octubre hacía las 16h. Ambas ciudades colindan con la frontera de Turquía. Pero pronto hubo ataques simultáneos a otras ciudades, Derik, Kobane, Ain Isa, Girê Spî (Tel Abyad). Esta periodista fue testigo de los ataques contra la ciudad de Serê Kaniye con artillería pesada y de cómo los aviones de combate surcaban los cielos dirigiéndose al interior del país. Los habitantes de la ciudad de Serê Kaniye comenzaron a huir en dirección sur, hacía las ciudades de Til Temir y Haseke. Grandes atascos de coches, camiones y autobuses, completamente llenos, se formaron en la carretera de salida. Había también muchos civiles que huían a pie, personas ancianas, niños y discapacitados.

Las cifras de desplazados aumentan cada día. Según el Centro de Información de Rojava, al menos 190.000 personas han huido de las ciudades y pueblos colindantes con la frontera turca, y se han dirigido principalmente a las ciudades de Haseke y Raqqa, al sur de la región.

Varios colegios han sido adecuados para recibir a los desplazados en la ciudad de Haseke. El colegio Lebidbin Rebia acogía hasta ayer a 40 familias, entre 250 y 300 personas. Los desplazados vienen de las ciudades de Serê Kaniye, Kobane y Girê Spî. Los suplementos médicos son organizados por ONG’s locales y la Media Luna Roja Kurda (Heyva Sor). Según el responsable del colegio, hay falta de agua potable y comida. Heyva Sor avisa de la escasez de agua en la ciudad de Haseke, donde se encuentra uno de los principales hospitales de toda la región. La carencia se debe al ataque contra la estación de agua de Alok, que suministraba agua a medio millón de personas. La falla en la estación de agua afecta también al resto de hospitales de la región

Zehra Qewesa, desplazada desde un pueblo de la región de Kobane, se encuentra actualmente en el colegio Lebidin Rebia. Zehra relata cómo tuvieron que huir de su pueblo a pie con los niños en brazos. Protesta por la traición del gobierno de EE UU y la falta de iniciativa real de la comunidad internacional para parar la invasión de Turquía. “No existen los derechos humanos. Ni América, ni Francia, ni Gran Bretaña, ni Alemania, ninguno de ellos sabe qué son los derechos humanos. ¡Todos mienten!”.

Otra mujer de la región de Kobane, que prefiere no dar su nombre, relata su huida: “Salimos corriendo de nuestras casas, estaban bombardeándonos. Llegamos a la ciudad de Ayn Isa, allí los bombardeos continuaban desde los aviones. Pero nosotros, ¿qué hemos hecho? ¿A dónde vamos a ir?”.

Aparte de los ataques del ejército turco y sus proxis yihadistas, las células durmientes del Estado Islámico (ISIS) se han activado y están perpetrando diversos atentados en diferentes puntos de la región. El sábado 12 de octubre un coche bomba explotó frente a un local de kebab en la concurrida ciudad de Qamishlo. Hasta el momento, son cuatro las víctimas mortales, pero también hay varios heridos graves. Asimismo, la pasada madrugada, un coche bomba explotó cerca de la cárcel de la ciudad de Haseke donde se encuentran varios prisioneros de ISIS.

El mismo sábado, las familias de ISIS que se encuentran en el campo de refugiados de al-Hol, han llevado a cabo varios ataques con piedras y una revuelta contra las fuerzas de seguridad del campo; cinco mujeres han sido detenidas. El campo de al-Hol acoge a más de 70 mil personas, la mayoría de ellas mujeres y niños de ISIS que huyeron tras la victoria de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en la región de Deir Ez Zor, al este de Siria. El portavoz de las FDS, Kino Gabriel, ha declarado que las FDS “no pueden garantizar la seguridad del campo de al-Hol ni de las prisiones donde están encarcelados los prisioneros de ISIS” si tienen que concentrarse en protegerse de la invasión.

 

Sara Ainhoa de Ceano-Vivas Núñez

SIRIA


publicado

2019-10-13 09:00

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Micohaumado es uno de los focos de un conflicto que dura ya décadas. David F. Sabadell

Dos periodistas de El Salto han formado parte de la misión internacionalista de verificación de derechos humanos que durante nueve días ha recorrido tres focos del conflicto que vive hoy Colombia. Mil días después del plebiscito sobre los acuerdos de paz, la voz de los grupos armados legales e ilegales sigue entonando el presente político del país. Los movimientos sociales exigen justicia y reparación y alertan del incremento de la violencia contra el campesinado y el hostigamiento de los movimientos sociales.

La bebida nacional de Colombia es el tinto, llamado coloquialmente tintico, un café ligeramente aguado que funciona como el primer signo de hospitalidad en cualquier hogar o reunión. El café impulsó la prosperidad colombiana a finales del siglo XIX, hoy es junto al aceite de palma, el principal cultivo legal del país. El concepto cultivo ilícito se utiliza en exclusiva para las matas de hoja de coca, la base de la cocaína, el estigma del campesinado de determinados departamentos del país, el ingrediente secreto de la economía colombiana, y uno de los símbolos de una guerra por el territorio que la colombiana institucional libra a través de su ejército en hasta cinco territorios: el Chocó, el Bajo Cauca, Nariño, Sur de Bolívar y Catatumbo. Una misión internacionalista de verificación de derechos humanos impulsada por la ONG Paz con Dignidad con el apoyo de dos organizaciones del terreno, Sembrar y Cisca, recorrió entre el 15 y el 24 de septiembre dos de los focos de ese conflicto en curso. Los sonidos de la guerra se recrudecen en un país con seis décadas de guerra a sus espaldas.

El brigadier comandante Jairo Leguizamón y sus subordinados ofrecen un tintico a los integrantes de la misión internacionalista. Leguizamón, que dice a los visitantes que anhela la paz tras varias décadas en el servicio, dirige desde febrero de 2019 la operación Fuerza de Tarea Marte (el dios romano de la guerra) sobre el territorio del sur de del departamento de Bolívar, un alargado departamento que se extiende desde el mar Caribe hasta el interior del país.

Después de advertir que no se puede grabar la conversación ni tomar fotografías, el comandante despliega ante la misión sus dotes para la comunicación. Cuida la imagen que el ejército quiere mostrar a la opinión pública colombiana: un ejército con la mente abierta —“open minded”— para pacificar el país mediante la erradicación de las guerrillas que operan en el Sur de Bolívar, la persecución de la minería y “combatir el narcotráfico”.

La fuerza Marte es la evidencia del último fracaso de Colombia en su esfuerzo por construir la paz, un fracaso programado por el poder económico y político aglutinando en torno al expresidente Álvaro Uribe, figura fundamental en la campaña por el no a los acuerdos en el plebiscito llevado a cabo el 2 de octubre de 2016. La salida del presidente que impulsó la Paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), Juan Manuel Santos, y la llegada a la presidencia de Iván Duque, delfín de Uribe, ha dejado en vía muerta unos acuerdos que no modificaban la estructura económica, política y social del país y no se extendían a otros grupos, especialmente el ELN, que iniciaron conversaciones para su propio proceso, suponían la esperanza de poner fin a una concatenación de conflictos que arrancó en el año 58. Mil días después de aquel referéndum que se perdió para la paz, y a pesar de la propaganda del Ejército y el Gobierno, el conflicto sigue vivo y el futuro inmediato está teñido por la misma sangre de más de 60 años de guerra.

 

Micoahumado, sur de Bolívar

 

Es de noche en Micoahumado y el pueblo se prepara para una fiesta de recepción a la veintena de personas que desde los ámbitos del derecho internacional humanitario, los derechos humanos, las redes de solidaridad internacionalista y el periodismo conforman la misión. Poco después de las seis de la tarde, la luz se apaga. No volverá en toda la noche. Con la ayuda de tres focos, la celebración sigue. El público lo componen mayoritariamente niños y niñas. Los adultos saben que los próximos años serán cruciales para mantener la comunidad. El futuro es de esos chicos y chicas que se asientan en un territorio extraordinariamente rico y excepcionalmente violentado.

 

Víctimas

 

Acnur estima que más de siete millones de personas se encuentran ahora mismo desplazadas por la guerra, lo que lo convierte en el primer país del mundo con más desplazamientos internos por delante de México. Hasta julio de 2018, el Centro Nacional de Memoria Histórica contabilizaba 262.197 muertos en el periodo transcurrido desde 1958. Pese a que los medios de comunicación resaltan la responsabilidad de los grupos armados —FARC y ELN principalmente— en la lógica de la guerra, las cifras oficiales explican que el mayor número de víctimas procede de la actividad de los grupos paramilitares, que eliminaron a más de cien mil personas en 60 años de conflicto.

Hoy, para las instituciones del Estado, el paramilitarismo sigue siendo un secreto a voces. No se refieren a esas estructuras fascistas el ejército y apenas constatan su presencia otros organismos como la procuraduría o la defensoría del pueblo. Han cambiado sus nombres, pero no han dejado de existir: hoy son los rastrojos, las águilas negras, el clan del golfo o los gaitanistas. Controlan distintos territorios y, como las guerrillas, funcionan como para-Estado para cubrir necesidades y ejercer su concepto de justicia.

En la ciudad de Aguachica es posible apreciar la presencia de dos Colombias: el país “despejado” por los “paracos” y la otra Colombia de las víctimas. En plena campaña electoral para el Gobierno de departamentos y municipios —unos comicios que tendrán lugar el 27 de octubre—, la corporación Sembrar y el colectivo de Víctimas de Crímenes de Estado del Sur del Cesar, Sur de Bolívar y el Catatumbo rinden homenaje a sus muertos y desaparecidos en una reunión con la comisión internacionalista. Una vela y un puñadito de piedras recuerdan a los fallecidos. Muy especialmente a Alejandro Uribe, líder comunal de la Federación Agrominera Del Sur De Bolívar, asesinado hace 13 años y disfrazado de falso positivo por el ejército.

En una historia de violencia como la que vive Colombia, el caso de los Falsos Positivos destaca con un resplandor siniestro. Una historia de la infamia que se destapó en 2008 y que involucra al Estado y altos mandos del Ejército en la desaparición y asesinato de al menos 2.248 personas —varones jóvenes en su mayoría— que fueron hechas pasar por guerrilleros. El Gobierno de Álvaro Uribe, a través de la a Directiva Ministerial 029, estableció unos incentivos para el abatimiento de insurrectos que llevaron a soldados y militares de graduación y sectores del paramilitarismo al asesinato de civiles.

Uno de esos jóvenes secuestrado y asesinado fue Ismael Quintero, hijo de Marlene Quintero Díaz. Su madre cuenta cómo Ismael, que tenía problemas de aprendizaje y para las relaciones sociales, fue engañado con la promesa de un trabajo, asesinado y hecho pasar por un guerrillero de las FARC. “Se aprovechan de la inocencia de las personas, de la necesidad” rompe a llorar Leslie, tía de Ismael, quien se despidió de ella con la ilusión de “por fin” haber encontrado un trabajo. Sólo en Aguachica, 809 personas fueron desaparecidas en la fase anterior del conflicto. Las víctimas tienen que ver cómo el líder paramilitar conocido por el seudónimo de Juancho Prada vive libre e impune en una población a unos pocos kilómetros de la escena de sus crímenes.

El colectivo de víctimas discute sobre los acontecimientos del día siguiente, 19 de septiembre. La campaña electoral va a llevar a Álvaro Uribe a Aguachica. El expresidente, que en estos momentos está siendo juzgado por los vínculos de su familia con el paramilitarismo en el conocido como caso de los 12 Apóstoles, tiene millones de partidarios en el país. Su mandato es el de los falsos positivos y el de la expansión de los paracos, el de la expansión de los monocultivos de palma y también el de las fumigaciones de coca de los años 2002 hasta 2005. Hoy Uribe es la voz de la Colombia que rechazó los acuerdos de paz bajo consignas como que iban a suponer la implantación de “la ideología de género” en el país. Las víctimas de su mandato saben que se arriesgan a nuevas amenazas si acuden a expresar su desprecio a Uribe. Pero se insuflan unas a otras el arrojo para hacerlo. En medio del conflicto, reclaman su derecho a no ser despojadas de la memoria, reclaman el fin de la impunidad.

El Sur de Bolívar es rico en aceite de palma, también tiene las reservas más importantes de petróleo de Colombia, es además territorio en disputa por la presencia de oro y plata en sus minas. A la presencia de la petrolera estatal Ecopetrol y la conflictividad obrera ligada a los derechos laborales que ha marcado una historia no concluida de asesinato de líderes, lideresas y sindicalistas, se sumó hace más de una década la ofensiva de la multinacional minera AngloGold Ashanti por acaparar y expulsar de sus explotaciones a las pequeñas comunidades mineras que se despliegan en esa zona con el beneplácito de la institucionalidad. La disputa sobre la propiedad de la tierra supone el no reconocimiento de títulos a sus pobladores, tiene su correlato en la expedición de licencias mineras para AngloGold.  

La región del Magdalena Medio, y su capital oficiosa Barrancabermeja, en el departamento de Santander, han sido históricamente escenario de masacres, de la presencia paramilitar y asesinatos extrajudiciales. Desde la casa de la memoria y los derechos humanos de las mujeres de Barrancabermeja, Kelly Campos, de la Organización Feminista Popular, define el momento actual como una “reocupación del territorio y una reconfiguración de la guerra” en un contexto de aumento de la pobreza en la zona, de aumento del desempleo femenino y con nuevos elementos de riesgo para las mujeres. Al aumento de los feminicidios se le suma la extensión de microcréditos —llamados “gotagotas”— con créditos usurarios, un sistema controlado por clanes mafiosos vinculados con el paramilitarismo, una realidad que afecta a las mujeres como principales organizadoras de los tejidos familiares. Campos destaca también un tipo de violencia diferenciada contra las lideresas sociales, violencia aplicada contra sus cuerpos en forma de violaciones, torturas y abusos sexuales y contra sus familias.

Siguiendo el río Magdalena desde Barrancabermeja por el norte, y después de un viaje en autobús, ferry, chalupa y cuatro por cuatro se llega al corregimiento de Micohaumado, dentro del municipio de Morales. Una zona de hombres y mujeres de “la otra Colombia, la Colombia de hacha y machete”, como lo define Juan B. el veterano líder social que da la bienvenida a la comisión internacionalista de derechos humanos en una reunión con presidentes de las juntas de acción comunal y delegados de toda la zona.

Micoahumado es una comunidad humilde, de trabajadores del campo, que se estableció en el año 58 en el territorio y que sufren la condena de asentarse sobre una zona rica y fértil, terreno para “el asedio sobre las riquezas renovables y no renovables”, explica Narciso Beleño, otro de los líderes presentes en el encuentro. “Siempre estamos en un punto crítico”, define Beleño, “siguen evidentes los riesgos de muertes y desapariciones”.

A la falta de una carretera desde la que sacar los alimentos producidos en el corregimiento se une la falta de comunicaciones a través de internet. El agua contaminada genera problemas de salud para tres cuartas partes de una población estimada de 2.000 personas que no tienen un doctor ni un dentista en el pueblo. El evidente abandono estatal es reconocido por la procuraduría de la nación y es la principal demanda de la comunidad que ven cómo la única respuesta es la presencia del ejército.

Eran las cinco de la tarde del 7 de marzo cuando la fuerza de tarea Marte en una ofensiva sobre el pueblo disparó y mató al joven de 18 años José Dolores Sánchez. La muerte en la cancha de fútbol de un chico que nunca hizo mal a nadie, como resalta la comunidad, ha dejado una nueva cicatriz en un pueblo en el que los jóvenes tienen escasas oportunidades de llegar a la universidad y son vistos como carne de cañón para los grupos armados legales e ilegales. En julio, la policía judicial y el ejército llevaron a cabo otra operación con resultado de nueve detenidos, también varones en el borde de la mayoría de edad. Hoy se encuentran en una prisión a varias horas de viaje, en Cartagena, la capital de Bolívar. La fuerza pública los vincula con el ELN; el pueblo de Micoahumado denuncia que las detenciones se produjeron con pruebas falsas y manipuladas y acusan al Gobierno de un proceso de judicialización contra los líderes y jóvenes del pueblo.

Pablo, de la Federación Agrominera del sur de Bolívar, denuncia que la guerra “de Uribe e Iván Duque” que se está produciendo contra los campesinos: “Generan guerra para que nos dé miedo, y que eso nos desplace”. Pablo, uno de los líderes de Micoahumado fue testigo de una muerte a menos del ELN, y vive en sus carnes la conflictiva relación con la guerrilla. Durante años, los “elenos” cooperaron con las comunidades supliendo algunos de los abandonos del Estado pese a que, como dice Pablo, Micoahumado fue capaz de “decir al ELN que respetara su territorio”. En 2019, con el despliegue de la fuerza de tarea Marte contra el ELN “y la minería ilegal”, la comunidad se siente hostigada, “vuelta mierda”, define otro de los líderes presentes en la reunión con la comisión internacionalista.

Aunque el plebiscito por la paz se perdió, el Estado colombiano asegura estar comprometido —y recibe ayudas internacionales para ello— en poner fondos para la Unidad de Búsqueda de personas dadas por desaparecidas o a una Comisión de la Verdad, pero el dinero para la memoria no llega a su destino. Los colectivos denuncian que engrasan los circuitos de corrupción institucional y que no se ejercen sanciones contra quienes no cumplen con la reparación de las víctimas. Otras organizaciones denuncian que los cuestionarios de la Comisión de la Verdad tienden a la exclusión de la fuerza pública como actor en el conflicto y están contribuyendo a la estigmatización de las comunidades. Está en juego, indica Gladys Rojas, de la corporación Sembrar, que el relato de la paz y la memoria dé prioridad “a la verdad de los víctimas o a la verdad de los militares”.

El año que comenzó con el primer atentado suicida de la historia de Latinoamérica en la escuela de policía General Santander en Bogotá, que se cobró 23 víctimas, concluye con un incremento de la violencia. El anuncio, este verano, de que una parte de las FARC firmantes del acuerdo de La Habana, encabezados por Iván Márquez, ha dado al Estado y el Ejército el pie para el incremento de la presión sobre los territorios en disputa. Zonas con activos estratégicos para el capital colombiano, que aspira a la integración del país en la OCDE, y poblaciones acostumbradas a la guerra.

 

Catatumbo

 

En medio de la carretera, alguien pide una sábana o un trapo para tapar el cadáver que se encuentra en medio de la vía. En la buseta en la que viaja la misión hacia el territorio del Catatumbo suena el vallenato “Los caminos de la vida” del grupo los Diablitos, del departamento del Cesar. Es la entrada al Catatumbo desde la histórica ciudad de Ocaña, en la que Simón Bolívar encontró la financiación para su campaña contra la corona española. Catatumbo significa “la casa del trueno” en la lengua de los barí, una comunidad indígena atropellada por el progreso que aún se asientan sobre dos zonas de reserva en el parque nacional que se estableció sobre sus tierras. Hoy es uno de los cinco focos que la ONU y el ejército reconocen como vivos en la Colombia “de la pacificación” de Duque y Uribe. Sobre el Catatumbo operan el ELN, el frente 33 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, que no participó en los acuerdos de La Habana, y el Ejército Popular de Liberación (EPL) un grupo armado a medio camino entre la lucha política y la organización criminal enfrentado en los últimos años con el ELN.

María Lázaro es, por su edad, una de la pocas mujeres que ha conocido la paz en el Catatumbo. Recuerda que las mayores amenazas eran los truenos, cómo cambiaba pescado por grano, el reparto no escrito por el que los pioneros y los barí se desplegaban en el territorio a ambos lados del río Catatumbo. Hasta finales de la década de los 50, María no supo qué eran la guerra ni el ejército. Hoy la fuerza pública ocupa la finca de su hija, Luisa María Prieto, de 50 años. El incremento de los combates en el último año ha alterado aún más su vida: los cilindros —balas— vuelan alrededor de su casa a cualquier hora del día. Los helicópteros han acabado con cincuenta de las cien gallinas que le proporcionó el Comité de integración social del Catatumbo (Cisca), y la ocupación dejado inutilizada media hectárea de cacao y una de leña.

A los diez años, Luisa María Prieto perdió a su padre a manos de un grupo armado. Hace trece, a su hermano. Hace tres años “un cilindro afeitó mi cabeza”. Recibió tres disparos de bala y ninguna indemnización por parte del Estado. Desde entonces tiene dolores de oído, de cabeza y pérdidas de memoria. Cuando el ejército ocupó su predio, Prieto se desplazó, pero tampoco entonces recibió ayuda más allá de arroz y lentejas. A los diez días, decidió regresar. “Usted en mi finca encuentra de todo, encuentra conejitos, cerditos, pollitos, plantitas, aguacates, café, cacao, de todo”, explica. El trabajo se interrumpe cuando comienzan los combates, pera veces se traslada a una pequeña habitación en la que puede seguir elaborando jabones y cremas que vende con la ayuda del Cisca, que promueve un movimiento social autónomo en varios frentes que van desde el empoderamiento de las comunidades hasta la participación electoral desde una premisa que es no pelear por la legalización sino mantener un pulso por la construcción de tejidos ajenos a la lógica estatal.

Por encima del carbón, y por encima del contrabando de gasolina en la porosa frontera con Venezuela, la planta de coca es el principal insumo de la economía de Catatumbo. Los cultivos ilícitos son un reflejo de la paradoja que vive Colombia: un formidable activo y una formidable lacra. En el marco de los acuerdos de paz y en el contexto del Plan Colombia que, desde el año 2000 estableció una relación fluida entre el Gobierno de Estados Unidos y el ejecutivo colombiano, se ha fijado el año 2020 para el comienzo de una nueva campaña para la fumigación y la erradicación de plantas de coca. Algo que amenaza la vida del campesinado, como explica otra agricultora: “Al fumigarnos la coca nos veremos desplazados de nuevo, porque se acabarían los cultivos del plátano, del café, del cacao, todo lo que tenemos sembrado muere porque muere si nos echan veneno”.

José De Dios Toro, alcalde de El Tarra, en Catatumbo, está convencido de que hay que buscar una alternativa viable a la fumigación que, si se produce va a venir de la mano de un estallido mayor de “confrontación armada, desaparecidos, desplazamientos y falsos positivos”. Como en Sur de Bolívar, ante la falta de alternativas, los jóvenes son candidatos al reclutamiento en los grupos armados. En Catatumbo hay un médico por cada cinco mil habitantes y solo uno de cada mil estudiantes puede llegar a la universidad.

Entre las mujeres, especialmente entre las migrantes venezolanas, la amenaza es el reclutamiento para trabajo esclavo y la explotación sexual por parte de los grupos armados. En primavera de este año, una joven que había sido raptada por uno de estos grupos y que, tras huir se encontraba bajo custodia estatal, fue asesinada en circunstancias que aún no han sido esclarecidas por la Fiscalía. La Defensoría del Pueblo habla del “tabú” de esas prácticas que son el motivo de desplazamiento de muchas familias, que no pueden denunciar las prácticas de violación y abuso por parte de esos actores armados.

En la Casa de la Cultura, algunos niños y jóvenes del municipio de El Tarra presentan un conjunto de canciones y bailes tradicionales. Al requinto y a guacharaca, al bajo y el acordeón, chicos y chicas con menos de un año de experiencia musical despliegan un talento asombroso ante las personas que integran la comisión internacionalista que recorre la zona del Catatumbo. María Siro, del Cisca, ha contado antes cómo la suya, es una “generación que nació en medio del conflicto y no conoce la paz, por eso nos cuesta imaginar cómo es la paz”. Quizá el sonido del grupo musical Son Folclor sea uno de esos fogonazos de vida digna en medio del conflicto. Lo cierto es que esa misma noche, se produjo un ataque de la escisión Frente 33 de las FARC en torno al municipio de El Tarra, Teorama, Sardinata y Tibú que dejó 17 personas heridas por explosivos.

A la mañana siguiente, a la salida de San Pablo, un retén del Frente 33 detuvo al convoy de la comisión internacionalista —entre otros vehículos— para distribuir un papel con una invitación a todos los exguerrilleros que permanecen en los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación​ para reincorporarse a la lucha armada. “Mientras haya voluntad de lucha habrá esperanza de vencer”, finaliza la carta “desde las montañas del Catatumbo, Estado mayor del Frente 33 Mariscal Antonio José de Sucre de las FARC-EP”.

Intentando sustraerse de los sonidos de la guerra, la Comisión por la Vida, la Paz y la Reparación del Catatumbo es una de las organizaciones que, como Cisca o Sembrar, disputan el relato de la paz que el Gobierno colombiano exporta fuera de sus fronteras. Tres años después del plebiscito que agrietó la confianza de los distintos actores de los acuerdos de La Habana, el movimiento social y las comunidades de las regiones en disputa, apelan a la unidad y la autoprotección para salvar los próximos meses de zozobra y dolor. Como se explican unos a otros en sus reuniones, el objetivo es morir en las zonas en las que han crecido y vivido, pero morir de viejos.

 

Las recomendaciones de la misión

 

La Asociación Paz con Dignidad, con el apoyo de la Agencia Vasca de Cooperación para el Desarrollo planteó la Misión Internacional de verificación de Derechos Humanos con un objetivo de acompañamiento a las comunidades en conflicto, para incidir en políticas locales, departamentales y nacionales y para sensibilizar a la opinión pública internacional, especialmente en Europa para la implementación completa de los Acuerdos de Paz. Tras la misión sobre el terreno, el equipo de derechos humanos y derecho internacional humanitario, se entrevistó con diputados de la bancada por la paz —formado por varios partidos de la oposición al Gobierno del Centro Democrático de Iván Duque y con la embajada española en Bogotá.

Del informe publicado por la misión destacan las recomendaciones que instan al Gobierno de Duque a “velar por la protección de todas las personas que habitan estos territorios, especialmente las más vulnerables, e impulsar políticas públicas que tengan como objetivo final garantizarles una vida digna y el ejercicio efectivo de sus derechos fundamentales”. Facilitar la actividad social y económica de las comunidades —especialmente los tejidos de economía social— y garantizar la protección de líderes y lideresas sociales, son otros de los puntos que destacan las organizaciones que participaron en la misión. “Abordar las causas estructurales de la desigualdad” y cuestionar la militarización como estrategia de pacificación son pasos clave para alcanzar “una paz real y duradera”, según Paz con Dignidad y las organizaciones que participaron en la misión de verificación de derechos humanos.

 

Por Pablo Elorduy

@pelorduy


publicado

2019-10-12 05:59

Publicado enColombia
Sábado, 12 Octubre 2019 05:47

Ataque a un petrolero iraní en el mar Rojo

El ataque al petrolero iraní aumentó la tensión en el Mar Rojo.  Imagen: AFP

Se trata del primer incidente que afecta a un buque con pabellón de Irán tras una serie de ataques en el Golfo Pérsico.

Un petrolero iraní fue alcanzado este viernes por dos supuestos disparos de misiles en el mar Rojo, a un centenar de kilómetros de un puerto saudita, en el primer incidente que afecta a un buque con pabellón de Irán tras una serie de ataques en el Golfo Pérsico. El altercado se produce en medio de vivas tensiones entre Irán, por un lado, y Arabia Saudita y su aliado estadounidense, por otro. Estos dos últimos acusaron recientemente a Teherán de estar detrás de ataques contra instalaciones petroleras del reino, lo que ésta desmiente.

Horas después del ataque al petrolero iraní, el Pentágono anunció que enviará varias decenas de aviones de combate más así como otras aeronaves y un sistema de defensa antiaéreo a Arabia Saudita para proteger a su aliado árabe de potenciales ataques de Irán, su gran adversario regional, como el del mes pasado.

El vocero del Pentágono dijo que Estados Unidos desplegará en Arabia Saudita dos escuadrones más de cazabombarderos, otros aviones, dos baterías de misiles Patriot y un sistema de defensa antimisiles conocido como Thaad, y que este esfuerzo exigirá el envío de 1.800 efectivos adicionales a la petromonarquía.

La National Iranian Tanker Company (NITC), operador que administra la flota de navíos petroleros de Irán, declaró que el casco del "Sabiti" fue impactado por dos 'explosiones' a unos 100 km de las costas sauditas, frente al puerto de Yeda (oeste). Las detonaciones "probablemente estuvieron causadas por impactos de misiles", afirmó la NITC, y precisó que resultaron dañados unos 1,5 m2 del casco. "Todos los miembros de la tripulación están sanos y salvos", añadió NITC, que precisó que las personas a bordo del "Sabiti" están tratando de reparar los daños. "No hay ningún incendio a bordo", afirmó.

El ataque fue lanzado "desde un estrecho cerca del corredor (marítimo por el que transitaba el buque), en el este del mar Rojo", indicó el ministerio de Relaciones Exteriores iraní. Según la televisión estatal iraní, es posible que el incidente fuese provocado por "un ataque terrorista". En fotografías publicadas por la misma televisión, el puente del barco no parece dañado. Las explosiones causaron una fuga de petróleo en el mar, según la agencia Isna. Una investigación sobre "este acto irresponsable" está en curso, afirmó Abas Musavi, portavoz de la diplomacia iraní. El supuesto ataque ocurre antes de la visita prevista a Irán y Arabia Saudita del primer ministro paquistaní, Imran Khan, que intentará ofrecer una mediación en el conflicto.

 

 

-Alza del precio del petróleo-

 

Según la web TankerTrackers, que sigue los movimientos de los buques-cisterna, el "Sabiti" transporta un millón de barriles de petróleo y su destino es el Golfo. Tras el incidente, el precio del crudo subió más de un dos porciento. "Esto aviva el fuego en Oriente Medio", según Bjarne Scheldrop, analista del banco suizo SEB.

El precio del petróleo sube "debido al riesgo de que un incidente similar se produzca en Irán, Arabia Saudita o Irak", declaró la analista Thina Margrethe Saltvedt. Se trata del último de una larga serie de incidentes en la región, especialmente tras unos ataques ocurridos en Arabia Saudita, la incautación de petroleros en el Golfo y la destrucción de un dron estadounidense por parte de Teherán.

En septiembre, Arabia Saudita y Estados Unidos, y después Alemania, el Reino Unido y Francia, acusaron a Irán de ser responsable de unos ataques aéreos contra dos yacimientos petroleros estratégicos en el este de Arabia Saudita, que provocó un aumento de los precios del crudo de un 20 por ciento durante un breve lapso.

El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó tras la agresión en septiembre que Estados Unidos estaba "listo para responder" y Washington anunció el envío de refuerzos militares a la región. Estos hechos despertaron el temor a un enfrentamiento militar con Irán, después de que Washington y Teherán rozaran el choque directo en junio. Estados Unidos formó una coalición militar marítima para proteger la navegación, a la que se unieron Riad y Abu Dabi.

Teherán negó cualquier implicación en estos ataques, reivindicados por los rebeldes hutíes chiítas de Yemen, que reciben el apoyo de Irán y combaten contra una coalición militar liderada por Riad. Irán, que se considera como el guardián del Golfo Pérsico, denuncia la presencia de fuerzas extranjeras en la región y amenazó varias veces con bloquear el estrecho de Ormuz, punto de paso estratégico para el comercio mundial de petróleo, en caso de que Estados Unidos emprendiera una acción militar. A su vez presentó un proyecto regional para garantizar "la seguridad energética y la libertad de navegación" en las aguas del Golfo.

Las tensiones fueron in crescendo desde que Estados Unidos se retirara unilateralmente en 2018 del acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní y restableciera las sanciones contra Teherán, que reaccionó liberándose de algunos compromisos del acuerdo.

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 El primer ministro etíope, Abiy Ahmed, en una visita en Roma en enero. En vídeo, así es el premiado con el Nobel de la Paz. SIMONA GRANATI (REUTERS) / VÍDEO: REUTERS-QUALITY

El dirigente africano recibe el galardón por impulsar el fin del conflicto fronterizo con Eritrea tras dos décadas de enfrentamientos

 

El Comité noruego ha otorgado este viernes a Abiy Ahmed, el primer ministro de Etiopía, el Premio Nobel de la Paz 2019 "por sus esfuerzos por lograr la paz y la cooperación internacional y, en particular, por su decisiva iniciativa de resolver el conflicto fronterizo con la vecina Eritrea".

En un comunicado, su oficina ha expresado su "orgullo" por la concesión del premio, "un testimonio eterno" de los "ideales de unidad, cooperación y coexistencia mutua" que ha defendido el primer ministro. "Esta victoria y reconocimiento es un logro colectivo de los etíopes y un llamamiento a fortalecer nuestra resolución en hacer de Etiopía un país próspero para todos", ha subrayado.

Con el premio concedido al líder etíope, nacido en 1976 en Beshasha, se quiere "reconocer a todos los actores que trabajan en favor de la paz y la reconciliación en Etiopía y en las regiones del este y noreste de África", apunta el Comité.

Abiy Ahmed llegó al poder en abril de 2018 y, desde el principio, impulsó las conversaciones entre los dos países en un conflicto que ha causado decenas de miles de refugiados y solicitantes de asilo. El Comité noruego ha destacado la labor de "reconciliación, solidaridad y justicia social emprendida" por el primer ministro, que ha contribuido a la paz en el este de África.

El premio de la Paz se fue ya el año pasado en parte a África, al recibirlo el médico congoleño Denis Mukwege, que lo compartió con la activista iraquí yazidí Nadia Murad, ambos distinguidos por sus esfuerzos para terminar con el uso de la violencia sexual como arma de guerra en conflictos armados.

Madrid 11 OCT 2019 - 04:47 CO

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Las claves de la ofensiva turca contra los kurdos en Siria

El ejército turco ha lanzado este miércoles las primeras operaciones militares dentro del Kurdistán sirio. Una vez conseguida la luz verde de Donald Trump, el presidente Recep Tayyip Erdogan ha entrado en un juego peligroso que puede tener consecuencias graves para la estabilidad regional a medio y largo plazo, especialmente para la estabilidad de Turquía.

 

El conflicto sirio que se inició en 2011 ha entrado en una nueva fase. Espoleado desde el principio por Estados Unidos y otros países de Oriente Próximo, cada paso que se ha dado ha traído mucha más muerte y destrucción de la que se pretendía evitar. Ahora, la invasión turca del Kurdistán sirio va a causar más desastres.

¿Por qué ahora?

Durante años el presidente Recep Tayyip Erdogan ha estado quejándose de que los kurdos sirios colaboran con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) turco, un grupo considerado terrorista por Ankara. Ahora el presidente estadounidense, Donald Trump, le ha dado luz verde para cruzar la frontera, aunque haya sido en unos términos no muy claros.

¿Qué pretende Erdogan?

Erdogan sostiene que quiere crear una zona estéril a lo largo de la frontera, una “zona segura” de 30 kilómetros de ancho por 450 kilómetros de largo.

¿Es posible que cumpla su objetivo?

Es incierto que lo pueda cumplir puesto que el Kurdistán es un avispero y lo más probable es que encuentre resistencia, especialmente a medio plazo, incluida una guerra de guerrillas, por parte de los kurdos sirios. Por otra parte, a diferencia del Kurdistán turco, el de Siria es una zona llana, lo que dificultará las acciones de la guerrilla. Sin embargo, el hostigamiento de los milicianos podría obligar a Erdogan a meterse más allá de la “zona segura”.

¿Quiénes son los enemigos de Turquía en la zona?

Las Fuerzas Democráticas Sirias es una amalgama de grupos. El más destacado y numeroso es el YPG (Unidades de Protección del Pueblo), integrado por milicianos kurdos sirios, pero también hay otros grupos suníes, de menor entidad. Todos ellos han recibido armas y dinero de EEUU y de otros países suníes aliados.

¿Quién apoya a Turquía en esta empresa?

Erdogan no cuenta con apoyo exterior. Rusia e Irán han mostrado su escepticismo con esta operación, o incluso la han rechazado. Puede decirse que Erdogan está aislado y que este tampoco es su momento de mayor popularidad dentro de Turquía, por eso el desgaste que puede sufrir es enorme: siempre se sabe cuándo comienza una guerra pero nunca se sabe cuándo ni cómo termina.

¿Quiénes apoyan a los kurdos sirios?

Sus principales aliados son los kurdos de otros países de la zona. Hasta ahora también han recibido apoyo militar y económico de EEUU y de otros países suníes, aunque se trata de una ayuda limitada que no puede competir con la fuerza militar de Turquía.

¿Por qué Trump ha dado ahora la luz verde a Erdogan?

Trump es un líder que a menudo se guía por impulsos. Ha dicho que quiere sacar a las tropas estadounidenses de las guerras “ridículas” que no llevan a ninguna parte, pero también ha amenazado con destruir la economía turca si Erdogan se propasa.

¿Cómo han reaccionado los aliados de EEUU?

Los aliados de EEUU ven con preocupación la “traición” de Trump a los kurdos que contribuyeron de manera decisiva a derrotar al Estado Islámico. Benjamín Netanyahu, que mantiene unas discretas pero buenas relaciones con los kurdos sirios, no ha dicho nada oficialmente, pero otros políticos israelíes han criticado la decisión de Trump. Además, Alemania y Francia, que cuentan con pequeños destacamentos militares en la zona, han expresado su preocupación.

¿Cómo se ha reaccionado en EEUU?

Demócratas y republicanos, especialmente los representantes más próximos a Israel, han criticado la decisión de Trump. Algunos aseguran que Trump no sabe lo que hace.

¿Qué es Rojava?

Rojava es el nombre de la provincia del Kurdistan sirio. Tiene una extensión aproximada de 50.000 kilómetros cuadrados y una población de unos 2 millones de habitantes, en su mayoría kurdos, aunque históricamente ha habido una considerable presencia árabe en la zona. Una parte muy considerable de la población son kurdos de origen turco que huyeron de Turquía hace décadas.

¿Qué papel juega el Gobierno sirio en la crisis?

Damasco mantiene una aceptable relación con los kurdos sirios y aspira a extender su control efectivo sobre Rojava con el apoyo de Rusia e Irán. Las dos partes están en contacto permanente, especialmente ahora, y el ejército sirio cuenta con varias bases en Rojava. Los kurdos sirios afirman que quieren obtener una autonomía y no la independencia.

¿Cómo puede acabar la crisis?

Es difícil hacer previsiones pero el paso que ha dado Erdogan es arriesgado. El presidente turco ha cometido demasiados errores desde que estalló la crisis siria en 2011 y hasta ahora solo ha tenido que pagar un precio limitado, como con el recibimiento de unos tres millones de refugiados. La entrada del ejército turco en el Kurdistán sirio puede convertirse en una gran pesadilla para Erdogan. Evidentemente, el poder del ejército turco es casi infinitamente superior al de los kurdos, pero estos podrían llevar a cabo costosas operaciones de acoso a medio y largo plazo.

¿Qué hará Ankara con los refugiados sirios?

Erdogan quiere implantar en el Kurdistán sirio a gran parte de los árabes que se han refugiado en Turquía, formar una barrera de población árabe cerca de la frontera y apoyarse en los árabes para mantener a distancia a los kurdos, que también son suníes. La presencia de los refugiados en Turquía ha causado serios problemas a Erdogan, y su partido se ha resentido en las últimas elecciones, de manera que hará todo lo que esté a su alcance para deshacerse de los refugiados. En su discurso del 24 de septiembre ante la Asamblea General de la ONU, Erdogan pidió ayuda a la comunidad internacional para implantar en el nordeste de Siria a 3 millones de sirios.

¿Qué hará el Estado Islámico?

Se estima que en el Kurdistán sirio hay unos 7.000 yihadistas del Estado Islámico prisioneros, desperdigados en campos por acá y por allá. Unos 2.000 de ellos son extranjeros, de 55 países. Además hay unos 70.000 familiares de los yihadistas. Ahora Turquía tendrá que hacerse cargo de todos, según ha indicado Washington, y no se trata de un problema menor. Existe el temor de que yihadistas que andan sueltos, que no son muchos, se reagrupen y entren en acción, pero tal como están las cosas no parece muy probable que el Estado Islámico recupere el ascendiente que tuvo hace unos años.

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Soldados del YPG celebran la victoria sobre ISIS en un acto organizado en marzo de 2019 en Qamishly, ciudad fronteriza con Turquía. De fondo, una pancarta con la cara de Abdullah Ocalan, fundador del PKK.

Los habitantes del territorio controlado por fuerzas kurdas en el noreste de Siria se preparan para un ataque turco que llevan tiempo esperando y ahora, tras el anuncio por parte de Donald Trump de la retirada de las tropas estadounidenses estacionadas en la zona, parece inminente.

Los kurdos se aprovecharon del caos que ha reinado en Siria desde que comenzó la guerra en 2011. Lo tomaron como una oportunidad de combatir al régimen de Damasco y construir su propio bastión autónomo, la entidad conocida como Rojava.

Pese a las amenazas de Bashar Al Asad, de ISIS y de Turquía, que considera las unidades kurdas como organizaciones terroristas vinculadas con el ilegalizado Partido de los Trabajadores del Kurdistán, la región ha corrido mucha mejor suerte que el resto del país, asolado por la guerra.

Y ahora muchos se preguntan si deben sacrificar esa relativa independencia a cambio de un acuerdo de protección con el régimen de Al Asad que pueda tener algún valor disuasorio ante la amenaza turca. Al tomar la decisión de abandonar a sus aliados militares, las Fuerzas Democráticas de Siria (SDF), Trump aparece ante sus ojos como un traidor. Más de 11.000 hombres y mujeres entregaron sus vidas luchando contra ISIS antes de su derrota final en marzo de este año.

"La actitud de Estados Unidos tendrá un impacto negativo en toda la región y todo lo que se ha construido en ella, como la paz y la estabilidad. Esta decisión se lleva por delante cualquier avance, sobre todo aquellos relacionados con la seguridad", señala Amjed Osman, portavoz del Consejo Democrático Sirio. "Siempre hemos dicho que las amenazas de Erdogan son serias. No hay una voluntad real por parte de la comunidad internacional de terminar con la crisis siria. La amenaza turca significa que la situación en la región vuelve a la casilla de salida. Regresará el caos", añade.

Se especula mucho con que los problemas que Erdogan enfrenta en su país actúen como detonante de un ataque que se espera inminente. El presidente turco y sus partidarios han perdido el control de las cuatro ciudades más importantes de Turquía, incluidas Ankara, la capital, y Estambul, la ciudad más importante del país. Los votantes han rechazado al gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) en amplias zonas del país entre las que se incluyen las de mayoría kurda y esa derrota se interpreta como castigo a la mala gestión de la crisis económica del país.

La última vez que Erdogan vio peligrar su férreo ejercicio del poder fue en 2015, cuando tras una derrota electoral decidió impulsar de nuevo la guerra contra el PKK. Muchos creen que el intento de adentrarse de nuevo en Rojava no es más que la búsqueda de un catalizador para el nacionalismo turco, de un impulso para esa causa que además actúa como cortina ante la crisis económica.

Bahoz Erdal, miembro de la dirección del PKK, señaló en una entrevista reciente con una emisora de radio vinculada al partido que "el Gobierno [turco] está sumido en una profunda crisis y pierde el poder gradualmente. Por eso Erdogan se apunta a cualquier posibilidad de cumplir con sus fantasías otomanas". "No tiene más que la guerra contra los kurdos para mantenerse en el poder. Se demostró en las últimas elecciones que los kurdos regresarían al poder", añadió.

La idea del abandono estadounidense de la zona comenzó a sondearse en diciembre del año pasado. Desde entonces, y a lo largo de una frontera de cientos de kilómetros, el SDF ha levantado trincheras y perforado túneles en espera de que eso detenga una eventual ofensiva turca.

Ya en 2016 y 2018 pequeñas incursiones militares turcas supusieron grandes pérdidas territoriales para las SDF. Un ataque más de Turquía, país miembro de la OTAN con una fuerza aérea poderosa, es percibido como una amenaza incluso mayor que la planteada en su día por el Estado Islámico.

Osman recuerda durante su entrevista un viejo mantra kurdo: "Resistencia es vida". "Estamos sobre el terreno y en nuestra tierra. Tenemos un ejército, tenemos voluntad y contamos con población que apoya a nuestras fuerzas políticas y militares. No vamos a limitarnos a esperar a que los turcos lleguen. Nuestro ejército resistirá", advierte.

08/10/2019 - 21:18h

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Martes, 08 Octubre 2019 06:39

La falsa paz de Colombia

La falsa paz de Colombia

La paz en Colombia es un espejismo en gran parte del país, donde persiste la desigualdad y el control de ciertas partes del país por grupos armados que asesinan, extorsionan y amenazan a quienes defienden sus tierras y se agarran a lo pactado hace ya casi tres años. Papel mojado.

Se cumplen casi tres años (noviembre de 2016) de la firma del Acuerdo para la Terminación Definitiva del Conflicto colombiano y la paz está muy lejos de ser real. Casi tres años y la ausencia del Estado en los territorios es un hecho. Casi tres años y la muerte, violencia, amenazas y desapariciones siguen siendo el pan nuestro de cada día en ese rincón de América terriblemente acostumbrado a ver muertos flotando por sus ríos.

Casi tres años de paz teórica y el país no deja de sangrar. Casi tres años desde que  las FARC se desarmó (era parte del acuerdo), para evidenciar el abandono de la violencia, pero el conflicto sigue allí. También la desigualdad, que se entiende fácilmente con una cifra: el 1% de los propietarios posee el 80% del territorio. Y en este aspecto, las mujeres -esenciales en la firma de un acuerdo histórico por su perspectiva de género-, por quienes la guerra pasó de forma atroz convirtiéndolas en botín de guerra, sufren con mayor fuerza esa desproporción. “Una vaca tiene más derechos que una mujer. Ellas tienen derecho a una hectárea de tierra mientras que nosotras, no. Una vaca tiene derecho a vacunación y eso es sagrado acá, tiene un veterinario. Las mujeres rurales no tienen ni un centro de salud”, declara una campesina que no da su nombre por miedo a ser perseguida. Es una de las declaraciones que recoge el informe Defensoras de Derechos agrarios, territoriales y medioambientales de Colombia, presentado por Intermón Oxfam en estos días.

Porque las están matando y Colombia es ya el segundo país más peligroso del mundo para quienes defienden los derechos humanos. En este sentido, el grado de violencia es tal que la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos expresaba hace unos meses su alarma por la cantidad de civiles asesinados, hostigados y amenazados. A fecha de julio de este año, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz -INDEPAZ, entre el 24 de noviembre de 2016 (fecha en la que se suscribió el acuerdo de Paz entre el Gobierno Nacional y las FARC – EP) y el 20 de julio de 2019, 627 personas líderes sociales y defensores de Derechos Humanos han sido asesinados.

En tan solo los primeros cuatro meses de este año, se contabilizaban al menos 51 asesinatos de líderes comunitarios, ambientalistas, campesinos e indígenas. Y de nuevo aquí ellas, las mujeres que deciden defender su territorio, sufren con fuerza el estigma de género y el hecho de ser indígenas, afros o campesinas. En este sentido, Oxfam Intermón alerta de que en el primer trimestre del año, los ataques contra las defensoras se han incrementado en un 97% respecto al mismo periodo del año anterior. 55 defensoras han sido asesinadas desde 2016.

Pero mientras, van pasando días, casi 1.000 desde aquella esperanzadora jornada..., y muertos. Porque la realidad, en estos casi tres años, parece estar matando la esperanza. Porque ante la ausencia del Estado, esas tierras anteriormente ocupadas por los guerrilleros de las FARC, han sido tomadas por el ELN (todavía alzado en armas), las disidencias de las FARC, los grupos paramilitares y las llamadas “bacrins” (bandas criminales).

Tampoco han llegado las promesas de hace casi tres años. La reforma rural no se ha acometido y no han llegado ni los recursos y ni planes prometidos. “Hasta la fecha, solo el 3% de las disposiciones incluidas en el capítulo de la Reforma Rural se ha completado y casi la mitad ni se han iniciado”, recoge el documento de la ONG.

Han pasado más cosas en el país andino con la guerra interna más larga de Latinoamérica: 50 años. Desde hace casi tres años el cultivo de coca crece anualmente. Casi tres años en los que las empresas extractivistas aumentan su negocio. Casi tres años en los que las gentes del campo denuncian unas políticas extractivistas que va en contravía de sus intereses y que además contaminan sus ríos y bosques.

“El país se raja en materia de Derechos Humanos. Nos están matando en un contexto de conflicto y con total impunidad”, afirma Jaqueline Rivera, una activista indígena traída a Europa por la ONG para denunciar la vulnerabilidad de sus vidas y del acuerdo de paz. Ella pide que se haga un “ejercicio de escucha” hacia sus comunidades, históricamente olvidadas. “La pobreza está nosotras”, denuncia gráficamente Luz Amparo Vázquez, también defensora y parte de la misma campaña, Todas somos Victoria. Ambas subrayan que las matan por defender el territorio. También dicen hablar en nombre de todos y todas. Piden acompañamiento internacional y ser reconocidas como sujetos de derecho. Y en estos casi tres años, y con tantas compañeras y compañeros asesinados, amenazas a sus familias, y amistades forzadas al desplazamiento, reconocen que tienen miedo, pero también que han aprendido a tragárselo, a veces, confiesan conscientes de que su activismo las sitúa en el centro de la diana

08/10/2019 07:33 Actualizado: 08/10/2019 07:33

Por Lula Gómez

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Estados Unidos autoriza el exterminio de las comunas de Rojava

La Casa Blanca anuncia que no se opondrá a una invasión turca del Kurdistan sirio para acabar con una de las experiencias sociales más innovadoras de las últimas décadas, que consiguió construir un espacio autónomo ecologista, feminista, laico y de convivencia en medio de la guerra.

Si hay una revolución innovadora en marcha en pleno siglo XXI esa es la de las comunas de Rojava. Una revolución en peligro de exterminio ante la complicidad de las grandes potencias regionales y mundiales.

Tras una llamada de Donald Trump al presidente turco, Tayyip Erdogan, la Casa Blanca ha anunciado en la madrugada de este 6 de octubre que autoriza la incursión “largamente planeada” del Ejército turco contra las fuerzas kurdas del norte de Siria. “Las fuerzas armadas de los Estados Unidos no apoyarán ni participarán en la operación, y, habiendo derrotado al califato territorial del ISIS ya no estará presente en el área”, decía el comunicado de la Secretaría de Prensa de la Casa Blanca.

Con esta decisión, la ahora llamada Federación Democrática del Norte de Siria, que ocupa la franja norte de este país, también conocido como Kurdistán sirio o Rojava, se enfrenta a una nueva amenaza, incluso más peligrosa que las fuerzas del Estado Islámico. Las comunas de Rojava consiguieron en medio de la guerra con el ISIS construir un gobierno autónomo laico basado en los principios del confederalismo democrático. Este experimento inédito bebe de raíces zapatistas, del municipalismo libertario de Murray Bookchin, del ecologismo y del movimiento feminista. 

Pese a que en el comunicado la Casa Blanca adjudica en exclusiva la derrota del Estado Islámico a las fuerzas estadounidenses, han sido las Unidades de Protección Popular (YPG) y su rama formada por mujeres, las Unidades Femeninas de Protección (YPJ), quienes protagonizaron las batallas que detuvieron, plaza a plaza, al ISIS en el norte de Siria. En el comunicado también se omite que las fuerzas kurdas y las estadounidenses, sobre todo con apoyo aéreo, fueron estrechos aliados durante la guerra contra el califato. Ahora que el ISIS ya no es una amenaza, Trump da vía libre a una invasión turca del norte de Siria.


El pasado sábado 5 de octubre, el presidente turco ya había anunciado una “inminente” operación militar en territorio sirio contra un movimiento que Erdogan califica de “terrorista” por sus vínculos con el Partido de los Trabajadores (PKK) de Abdullah Öcalan, el histórico líder que inició su lucha por la libertad del pueblo kurdo en los años 70 en el marco de los movimientos de liberación nacional y, con el tiempo, se fue acercando a las ideas de autonomía zapatistas y del municipalismo libertario, con una propuesta rompedora de construir un Estado desde abajo, desde comunas organizadas más allá del Estado.

En enero de 2018, el Gobierno turco inició la ocupación del kurdistán sirio con la invasión de la zona de Afrín, un experimento que costó 2.000 muertos y que ahora pretende exportar al resto del norte de Siria con el beneplácito de Estados Unidos y del resto de países vecinos, que temen un posible contagio de las ideas de autonomía, convivencia, ecologistas y feministas que han sostenido la comunas de comunas de Rojava en estos años de guerra.

Por su parte, la ONU advierte que se está “preparando para lo peor” tras el anuncio de la inminente operación turca en Siria, y pide a todas las partes que eviten el desplazamiento masivo de civiles ante el ataque de Turquía a Rojava.

El escritor y pensador británico David Graeber, gran admirador de la revolución del Kurdistán sirio, lanzaba una advertencia en el periódico británico The Guardian: “Recordad que cualquier invasión turca de Rojava será una invasión de la OTAN de Rojava [Turquía pertenece a la alianza atlántica]. Cualquier genocidio que lleve a cabo será un genocidio de la OTAN”.

Por Redacción El Salto


publicado

2019-10-07 11:17

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Caminos protocolarios de falsedad y camuflaje

De nuevo nuestra Comunidad de Paz de San José de Apartadó acude ante el país y el mundo para dejar constancia de los últimos hechos que la afectan profundamente.

Hoy día el corregimiento de San José de Apartadó continúa invadido y controlado por paramilitares, quienes por más que el gobierno los niegue y los oculte, siempre están allí controlándolo todo y no se preocupan por las denuncias: tienen la seguridad de que sus patrocinadores y aliados son gobierno y no permitirán que sean judicializados, así se muestren a la luz del día y difundan ampliamente sus ilegales y perversas imposiciones, sus ilegales impuestos y extorsiones, sus amenazas y sus listados de candidatos a morir. Parodiando un salmo bíblico, se puede decir de ellos: “moran al abrigo del altísimo (gobierno)” y en esa seguridad fundan su cinismo y su descaro.

No hay que ir muy lejos para verificarlo: luego del asesinado del último joven campesino en la vereda La Cristalina (agosto 18 de 2019), un Fiscal de Apartadó convocó a pobladores de 4 veredas intensamente controladas por el paramilitarismo para preguntarles quién había asesinado a Weber Andrés (sept. 4/19). La nutrida presencia de paramilitares en dicha reunión, acompañados por numerosos militares y policías, le insistió al Fiscal que “en la zona no había paramilitares y que por lo tanto a Weber no lo podían haber matado los paramilitares”. Así se podían resumir las conclusiones convergentes de tan sospechosa asamblea. ¿Qué pretendía el Fiscal con un acto como esos? ¿Ignoraría que su auditorio estaba saturado de paramilitares quienes negaban su propia existencia con intenciones inconfesables y que los no paramilitares no se atrevían a hablar por no arriesgar sus vidas? ¿Tenía esa convocatoria el carácter de una audiencia judicial? ¿Será el Fiscal uno de los uribistas que opinan que el Estado de Derecho es obsoleto y que en adelante debe predominar “la  justicia de opinión” apoyada en las facultades decisorias de los victimarios agrupados en montoneras? ¿Qué hacían allí militares y policías recogiendo firmas de los asistentes? ¿Cuál es el destino y el uso de esas firmas? ¿Equivaldrán esas firmas a una especie de “jurado de conciencia” que legitima el veredicto absolutorio de los asesinos? ¿Cuáles serán las nuevas reglas de juego de esa extraña “justicia”? ¿Por qué al menos no las hacen públicas?

Desde esa seguridad imperturbable, los paramilitares continúan en su rutinaria agresión a la población civil: controlan, cobran impuestos, amenazan y asesinan. Solo el silencio encapsula las voces de los campesinos. Si se salen de ese orden, rápidamente circulan las listas fatídicas con los nombres de los próximos muertos.

No hay un remedio que pueda curar esta tragedia, contra la conciencia de un campesinado que por más de 50 años ha vivido en esta zona donde sólo el sometimiento les ha permitido sobrevivir ajustándose a las reglas de los armados. 

Los hechos de los cuales dejamos constancia son los siguientes:

 

  • ·El martes 17 de septiembre de 2019, a las 9:58 horas, fue captada la presencia de un grupo de paramilitares con vestidos de camuflado y portando armas largas en la vereda Arenas Altas, del corregimiento de San José de Apartadó.
  • ·El miércoles 18 de septiembre de 2019, nuestra Comunidad de Paz realizó un recorrido con la Defensoría del Pueblo y acompañamiento internacional, por las veredas Arenas Altas y Arenas Bajas, con la intención de poder acompañar a miembros de nuestra comunidad que viven allí, dada la presencia comprobada, en esos días, de unidades paramilitares. Al llegar a Arenas Altas se pudo verificar la presencia de gente armada muy cerca del camino, sin poder identificarla. Más adelante en el mismo camino,  como a  20 minutos de distancia,  encontraos un grupo armado muy sospechoso el cual estaba conformado por ocho integrantes quienes se identificaron como “fuerza pública”.
  • ·El miércoles 25 de septiembre de 2019, en horas de la noche, el señor ELKIN ORTIZ quien ha venido causando daños en la propiedad privada de nuestra Comunidad de Paz en la finca La Roncona, volvió a incursionar para destruir nuestros alambrados, cultivos de plátano y cacao. Según informaciones, esto lo hace impulsado por los paramilitares que controlan el caserío de San José.
  • ·El viernes 27 de septiembre de 2019, a las 10:00 a. m., cuando los miembros de una comisión de nuestra Comunidad  de Paz regresaban desde la vereda La Esperanza hasta San Josesito, fueron informados de que apenas habían salido de la finca de La Esperanza, propiedad privada de nuestra Comunidad de Paz, llegaron 7 paramilitares vestidos de camuflados y con armas largas, como asechando a los miembros de nuestro proceso que se encontraban allí realizando trabajos en la finca. Al mismo tiempo se verificó la presencia de otros 10 paramilitares en la parte alta de la vereda La Esperanza.
  • ·El sábado 28 y el domingo 29 de septiembre de 2019, nuestra Comunidad de Paz y otras comunidades del país, acompañadas por organizaciones internacionales, se encontraban de visita en la zona humanitaria Las Camelias, del municipio de Carmen del Darién en el departamento del Chocó y de igual manera acompañando a las familias del proceso comunitario que allí se ha desarrollado. Durante el viaje se pudo comprobar que esa es una zona totalmente controlada por el paramilitarismo, pues la intensa presencia de paramilitares en trajes civiles era muy notoria. Esto deja en evidencia una vez más que el paramilitarismo es el que controla todo a su antojo en los pueblos y veredas del país y lo peor de todo es que casi siempre el control lo ejercen en medio y bajo la protección o en complicidad de la fuerza pública y de toda evidencia, con su tolerancia y coordinación.
  • ·El mismo sábado 28 de septiembre de 2019, en respuesta a una orden del Consejo de Estado, el comandante de la Brigada XVII del ejército, Coronel Carlos Padilla, presidió una ceremonia de desagravio frente al salón comunal del caserío de San José de Apartadó, donde descubrió una placa alusiva a la masacre del 21 de febrero de 2005 y donde expresó: “Con esta placa reconocemos y dignificamos a las víctimas del conflicto armado por los hechos acaecidos el 21 de febrero de 2005 en la vereda La Resbalosa y Mulatos del municipio de San José de Apartadó en desagravio por su muerte (…) Quiero presentarles mis más sinceras disculpas y solidarizarme con el dolor de todos y cada uno de ustedes. Puedo darles fe de que el ejército nacional continuará con la firme convicción de mantener y garantizar las condiciones de libertad y democracia que todos ustedes como pueblo colombiano nos demandan

 

El acto no lo presidió el Ministro de Defensa, como estaba ordenado por el Consejo de Estado, lo que ya revela el bajo valor que el gobierno les reconoce a las víctimas campesinas y el tratamiento despectivo que les da. Tampoco la placa incluyó los nombres de todas las víctimas de esa masacre y nadie entendió por qué excluyeron a BELLANIRA AREIZA, la compañera del líder histórico de la Comunidad de Paz allí masacrado, Luis Eduardo Guerra, quien fue también masacrada en esa misma orgía de sangre. Sólo asistieron al acto una veintena de personas , algunas de ellas familiares de las víctimas que habían recibido indemnización monetaria ordenada por el Consejo de Estado, ninguna de ellas integrante de nuestra Comunidad de Paz, pues desde el comienzo repudiamos el tasar a nuestras víctimas en dinero, como si fueran mercancías, y menos cuando esa “paga” no va acompañada de sanción a los victimarios y de medidas efectivas de no repetición y de corrección de la criminalidad sistémica evidenciada en dicha horrenda masacre.

Las palabras del Coronel Padilla y el texto mismo de la placa son un modelo refinado  del perverso encubrimiento y distorsión de la realidad, coadyuvantes de la horrorosa impunidad reinante. Presentar a estas víctimas como “víctimas del conflicto armado” es una ignominia. Ninguno de los centenares de crímenes perpetrados en estos 23 años contra nuestra Comunidad de Paz puede considerarse como relacionado con el conflicto armado, pues si algo definió la identidad de nuestras Comunidad desde su primer momento de existencia fue su negativa radical a participar en el conflicto armado y a colaborar con cualquier actor armado. La fuerza pública sabe de sobra que asesinaron a nuestros hermanos y hermanas porque no los pudieron encuadrar en la estrategia paramilitar que habían diseñado para toda la región y que aún sigue imperando; los eliminaron porque por sus principios se les escapaban de las manos. Por ello es absolutamente irregular y contrario a las mismas reglas de la JEP que los victimarios de nuestra Comunidad estén pidiendo ingreso a la JEP.

Pero quizás lo más indignante es que el mismo texto de la placa y las palabras del Coronel Padilla “ignoren” lo sucedido en la masacre y sus reales dimensiones. Ninguna sombra de reconocimiento ni arrepentimiento de la responsabilidad del ejército en esos horrores, a pesar de que la misma Corte Suprema, en sentencia de casación, haya condenado a altos oficiales, si bien ha dejado en la impunidad a los más altos que tomaron las decisiones más macabras. ¿Qué tipo de desagravio es ese que no reconoce la responsabilidad evidente en el crimen? ¿Acaso no es una nueva victimización?

Pero el cinismo del discurso no tiene límites: el Coronel Padilla se atreve a “DAR FE” de que el ejército “CONTINUARÁ GARANTIZANDO CONDICIONES DE LIBERTAD Y DEMOCRACIA” que la gente demanda. No hay derecho a pretender ignorar la historia de manera tan atrevida. ¿Por qué no aludió siquiera a los 1462 crímenes de lesa humanidad que fueron perpetrados en los primeros 21 años de persecución y genocidio contra nuestra Comunidad de Paz, cuya documentación reposa en tribunales internacionales y en los cuales el ejército tiene responsabilidad activa o pasiva? ¿Sigue creyendo el Coronel que el sol se puede tapar con un dedo?

Cuando habla de “garantizar una continuidad de libertad y democracia”, ¿ignora que lo que ha brindado el ejército en estas décadas es todo lo contrario de libertad y democracia, así él se atreva a llamarlas “libertad y democracia”, como quizás nadie más se atrevería a hacerlo, pues lo que han garantizado hasta ahora son: masacres, asesinatos, cercos de hambre, desplazamientos, torturas, destrucción e incineración de viviendas y cultivos, creación y apoyo a estructuras paramilitares, montajes judiciales, encarcelamientos de inocentes, torturas, abusos sexuales, amenazas, campañas de difamación, calumnias e injurias, robos de bienes de subsistencia y asaltos a mano armada para ejecutarlos, violaciones de la intimidad, desapariciones forzadas, falsos positivos, profanación y ocultamiento de cadáveres y otros muchos horrores. ¿Es esa la “libertad y democracia” que ofrece “CONTINUAR”, para lo cual “DA FE”?

Cuando se dan manifestaciones de “desagravio” o de “perdón” en un contexto envuelto y sumergido hasta lo más profundo en las mismas dinámicas criminales que produjeron el exterminio de las víctimas, los discursos sólo tienen la posibilidad de recurrir a las falsedades, al camuflaje, a la desviación, al disfraz. Y eso es lo que hemos estado viviendo en el llamado “posconflicto” o “pos acuerdo”, en que las raíces del conflicto siguen más vivas que nunca y retoñando de manera apabullante. Se percibe una búsqueda desesperada por tapar la falta de credibilidad. Vivimos dentro de un Estado y un gobierno que quieren convencer al país y al mundo que es posible mostrar una “cara nueva” apoyada en discursos incumplidos pero sin enfrentar el problema más acuciante: garantizar la no repetición de los crímenes. Creen que eso es posible tapando y evadiendo las responsabilidades; manteniendo en sus puestos y ascendiéndolos a quienes diseñaron y ejecutaron las barbaries y manteniendo (negándolas) las doctrinas y estructuras que inspiraron y favorecieron tan horrendas prácticas. ¿Cuántos años o décadas habrá que esperar para que se convenzan que eso es absolutamente imposible?

Con nuestra gratitud siempre reiterada a quienes desde numerosos espacios de nuestro país y del mundo nos sostienen con su fuerza moral, les enviamos una nueva alerta sobre lo que estos falsos “desagravios” revelan y anuncian.

 

Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Octubre 4 de 2019

Publicado enColombia
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