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A la vez que ha quebrado las cadenas de producción globales, covid19  ha revelado las graves disfunciones de los mercados financieros internacionales. La respuesta sin precedentes de los bancos centrales en favor de las grandes corporaciones, entre ellas las más contaminantes, no hará más que... Leer Más
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Miércoles, 26 Septiembre 2012 06:42

Obama dijo que impedirá un Irán nuclear

Obama dijo que impedirá un Irán nuclear
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, abogó ayer por el fin del régimen de Bashar al Assad durante un discurso ante la 67ª Asamblea General de Naciones Unidas, en la que también abordó el plan nuclear iraní y los recientes ataques a embajadas estadounidenses. El líder demócrata, quien aspira a ganar la reelección en noviembre, dijo que su país no permitirá que Irán fabrique un arma nuclear e exigió que Teherán cumpla con el mandato internacional.


Obama destacó el apoyo de su país a las fuerzas de cambio desatadas en la llamada Primavera Arabe, donde –según dijo– “los norteamericanos reconocimos nuestras propias creencias y aspiraciones” en Túnez, Libia, Egipto y Yemen, entre otros países. En ese sentido justificó el rol de su país en la revuelta libia, que terminó con la muerte de Muammar Khadafi. “La intervención en Libia con una coalición amplia y bajo el mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas permitió detener la matanza de ciudadanos”, consideró el mandatario demócrata en su discurso.


Luego fue enfático al advertir que Estados Unidos desplegará las herramientas que considere oportunas para evitar que Irán desarrolle un arma nuclear, y matizó que el tiempo para una solución diplomática no es ilimitado. “No nos equivoquemos: un Irán con armas nucleares no es un desafío que se pueda contener. Eso amenazaría con la eliminación de Israel, la seguridad de las naciones del Golfo y la estabilidad de la economía global”, dijo Obama ante los líderes mundiales reunidos en Nueva York. “Es por eso que Estados Unidos hará todo lo necesario para prevenir que Irán obtenga un arma nuclear”, dijo Obama, durante una breve visita a Nueva York, una pausa en su campaña hacia las elecciones del 6 de noviembre. Ultimamente, Obama recibió frecuentes dardos en relación con su política exterior de su rival republicano, Mitt Romney.


Asimismo, el presidente norteamericano afirmó que acciones como la que causaron la muerte del embajador estadounidense en Libia, Chris Stevens, “constituyen un ataque contra los ideales mismos de la ONU”, y llamó a los países miembro a luchar unidos contra los extremismos. El mandatario demócrata aludió de este modo al ataque al consulado norteamericano en Benghazi, Libia, que causó la muerte del embajador y otros tres estadounidenses, en el marco de las protestas desencadenadas a raíz de la publicación en Internet de un film que parodia al profeta Mahoma, considerado “blasfemo”.


Sin embargo, Obama sostuvo que la violencia puesta de manifiesto en estas protestas durante los últimos días no representa el espíritu de los musulmanes. “Hay que marginar a quienes construyen su política en base al odio a Occidente”, clamó el mandatario, tras precisar que el controvertido film, producido en Estados Unidos, llamado La inocencia de los musulmanes, tampoco representa el sentir estadounidense sobre el Islam.


“Creo que la obligación de todos los líderes en todos los países es hablar de modo contundente en contra de la violencia y el extremismo”, agregó. “Es hora de marginar a aquellos que, incluso cuando no hacen uso de la violencia, usan el odio hacia Estados Unidos, hacia Occidente o hacia Israel como el principio central de su política”, continuó.


“Porque eso sólo les sirve para encubrirse y a veces para formular excusas a aquellos que hacen uso de la violencia”, advirtió. “Los ataques contra nuestros civiles en Benghazi fueron ataques contra Estados Unidos y no debería caber duda alguna de que no descansaremos hasta que hallemos a los asesinos y los llevemos ante la Justicia”, concluyó.


Además del programa nuclear iraní, que las potencias occidentales insisten busca fabricar un arma atómica, algo que niega Teherán, Obama se refirió a la guerra civil en Siria, donde dijo que el régimen del presidente Bashar al Assad debe finalizar. “El futuro no debe pertenecer a un dictador que masacra a su pueblo”, dijo Obama, al reiterar su llamado a la comunidad internacional a actuar para frenar la sangrienta guerra civil, que dura ya un año y medio. “Este es el camino por el que trabajaremos: sanciones y consecuencias para aquellos que persigan, asistencia y apoyo para aquellos que trabajan por el bien común”, señaló.


Tras su discurso ante la Asamblea, Obama tuvo la tradicional reunión de cortesía con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, con el presidente de la Asamblea General del organismo, el serbio Vuk Jeremic. Obama y Ban hablaron de la importancia de luchar contra la incitación al odio y a la violencia, así como de proteger la libertad de expresión, informó la oficina del portavoz del secretario general de la ONU. Ambos subrayaron asimismo la importancia de la labor de la ONU para promover la tolerancia y repasaron la situación en Siria, donde es imperativo hacer frente a las necesidades humanitarias de la población. Obama pasó apenas 24 horas en Nueva York para asistir al período de sesiones 67ª de la Asamblea General de la ONU y no tuvo reuniones bilaterales con ningún mandatario extranjero.

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Sábado, 08 Septiembre 2012 07:28

De Siria a Palestina: ¿un cambio de foco?

De Siria a Palestina: ¿un cambio de foco?
Si analizamos la geopolítica de Medio Oriente, ¿cuál debería ser el foco principal? Hay muy poco acuerdo en cuanto a la respuesta y, no obstante, la pregunta es clave. El gobierno israelí ha sido diligente y constante en su intento por hacer que el foco sea Irán. Esto, muchos observadores lo consideran un esfuerzo israelí por desviar la atención de su falta de voluntad para continuar con unas negociaciones serias con los palestinos.


En cualquier caso, tal esfuerzo israelí ha fallado, de una manera espectacular. Netanyahu ha sido incapaz de lograr que el gobierno estadunidense se comprometa a apoyar un ataque israelí contra Irán. La habilidad de Irán para convocar a casi todo el mundo no occidental –incluido Pakistán, India, China, Palestina, y al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon– a la reunión del Movimiento de los No Alineados (MNA) en Teherán, subraya la imposibilidad política de que los israelíes logren que la atención se concentre en Irán.


Durante el último año, el centro de atención fue Siria, no Irán, aun cuando haya un vínculo entre ambos. Son primordialmente Arabia Saudita y Qatar quienes han luchado, con un éxito considerable, por hacer de Siria el foco de atención. Algunos observadores afirman que se trata de un esfuerzo por desviar la atención de los problemas internos de Arabia Saudita y de la opresión antishiíta en los Estados del Golfo, especialmente en Bahrain.


Sin embargo, este foco puesto en Siria está por llegar a su fin, por dos razones. En primer lugar el gobierno sirio y su principal oposición, el Ejército Libre de Siria, están más o menos empantanados en su combate militar. No parece que alguno de los dos bandos pueda destruir por completo al otro. Esto significa que lo que ahora pudiera llamarse una guerra civil está destinada a continuar por tiempo indefinido.


Ciertamente, lo que podría hacer que la lucha alcanzara un fin rápido sería que hubiera una intervención militar seria desde el exterior. Pero ni Estados Unidos, ni Europa occidental, ni Turquía, Arabia Saudita o algún otro, están dispuestos a enviar tropas a Siria. Solamente están dispuestos a amenazar con hacerlo. Esto no es suficiente para ponerle fin a los combates en Siria.


Lo segundo es que hay una reaparición espectacular de Egipto en la escena geopolítica, ahora que tiene un gobierno dominado por la Hermandad Musulmana. El presidente, Mohamed Morsi, parece tener una agenda bastante diferente de la de sus predecesores. Y Morsi resultó ser un operador político mucho más astuto que lo que la mayoría de la gente pensaba al principio. Le Monde apuntó esto en un editorial titulado “El ingenioso y sorprendente M. Morsi”. Para la reunión del MNA, Morsi voló a Teherán, haciendo una escala en Pekín. Al hacerlo, pospuso hasta septiembre la invitación que Obama le hiciera para visitar oficialmente Estados Unidos, la cual tenía por objeto evitar el viaje que ahora está haciendo. Morsi argumenta que el objetivo de sus visitas es ayudar a resolver el asunto sirio.


Si Siria es lo que tiene en mente, tiene una manera curiosa de mostrarlo. Comenzó con una propuesta imaginativa –que Egipto uniera fuerzas con Turquía, Arabia Saudita e Irán para formar un grupo que intente resolver políticamente los asuntos que dividen a ambos bandos en Siria. Esto es de hecho imaginativo. Pero seguramente Morsi sabe que, al menos por el momento, Arabia Saudita lo va a rechazar, como también es posible que lo haga Turquía. Entonces, ¿para qué se molestó en hacer la propuesta? Primero que nada, por supuesto, está buscando colocar a Egipto y a la Hermandad Musulmana en posición de ser el negociador más poderoso de la política en Medio Oriente. Por supuesto, no hay nada que satisfaga menos a los saudíes. Esta centralidad egipcia no sólo les arrebata este papel; los saudíes y la Hermandad Musulmana llevan mucho tiempo en una relación hostil.


Habiendo ofrecido la propuesta como “solución” al asunto sirio, Morsi está demostrando que, por el momento, no hay solución a la cuestión siria. Eso prepara el terreno para un gran viraje –de Siria a Palestina.


Debemos recordar dos cosas acerca de la relación de Egipto con Israel/Palestina. Una es que Hamas fue fundada por miembros de la Hermandad Musulmana. Los vínculos son reales, aun cuando Hamas busque jugar un papel independiente en la región.


Pero aún más importante es que el tratado de Egipto con Israel es muy, muy impopular en Egipto. Morsi no pretende romper el tratado. Siente, y tal vez está en lo cierto, que no es lo suficientemente fuerte al interior del país ni a escala internacional para hacerlo. Y no necesariamente ve una gran ventaja de que Egipto lo haga.


Pero sí está interesado en revisar sus términos de forma importante. En particular, quiere cambiar las reglas acerca de cómo se relaciona Egipto con la lucha en Palestina. Los egipcios quieren continuar intentando mediar las diferencias entre la Autoridad Palestina y Hamas. Y quieren crear una frontera más abierta con Gaza. Podrían entonces ofrecerse directamente como negociadores honestos, un papel que Estados Unidos ha reivindicado como su propiedad exclusiva por algún tiempo ya.


Parece al menos una buena predicción que, para 2013, Egipto habrá acallado la discusión mundial en torno a Siria y habrá logrado remplazarla con una discusión mundial en torno Palestina. Los israelíes se sentirán profundamente infelices. Los saudíes se verán hechos a un lado y por tanto necesitarán reafirmar con más vigor sus propias credenciales pro Palestina. Y Estados Unidos –sea que su próximo presidente se llame Romney u Obama– se hallarán en una posición donde tendrán relativamente poca influencia en lo que ocurra en Israel/Palestina, Egipto, Arabia Saudita, o Irán.


Traducción: Ramón Vera Herrera


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La “trampa Tucídides”: guerra de EU por temor al ascenso de China
Un analista posmoderno debe estar siempre en interacción con sus lúcidos lectores, quienes han mostrado, para mi gran asombro, una gran cultura y un enorme interés sobre la geoestrategia de China.


Fueron muy tonificantes los profundos comentarios y las acertadas correcciones de los lectores el miércoles pasado sobre “Vulnerabilidades de China: alimentos, hidrocarburos, control financierista y portaviones” (ver Bajo la Lupa, 30/5/12).


Los principales militares de Estados Unidos, general Martin Dempsey, jefe de estado mayor de las fuerzas conjuntas, y general James Cartwright, anterior vicedirector de las fuerzas armadas conjuntas, durante una conferencia en Virginia Beach, Virginia, Guerra conjunta, se pronunciaron en contra de un conflicto con Rusia y China.


El general Martin Dempsey advirtió sobre el peligro de caer en la “trampa de Tucídides”: decretar la guerra simplemente por temor al poder ascendente de China.


En su Historia de la guerra del Peloponeso, el genial Tucídides (siglo V a.C.) redactó que “lo que hizo la guerra inevitable (sic) fue el crecimiento del poder de Atenas y el miedo que esto provocó en Esparta”.


A juicio del general Martin Dempsey “existe amplia historia sobre el trato de una superpotencia con una potencia en ascenso”, por lo que Estados Unidos “debe ser la superpotencia que rompa ese paradigma”. Indicó que existen excelentes (sic) relaciones militares con China “a nivel de servicio” y que se está tratando “de elevarlas uno o dos puntos”.


En efecto, el general Martin Dempsey hace mucho que ha advertido en contra de caer en la trampa de un conflicto con China simplemente por el temor de su acenso como potencia global.


Los dos importantes militares son unas “palomas” frente a los superhalcones del Partido Republicano y su flamante candidato Mitt Romney (el tercer Bush), quienes en su vida no han disparado una arma pero están dispuestos a detonar la tercera guerra termonuclear contra China y Rusa, valiéndose del inflamatorio contencioso de Irán.


En la principal conferencia del 15 de mayo, el general James Cartwright fustigó el proceso en el Congreso y el ala ejecutiva (sic) donde se están acumulando recursos para llevar agua al molino de la estrategia bélica de la administración Obama, que se basa primordialmente en el concepto de “batalla aire-mar” (“air-sea battle”: ASB).


El concepto ASB ha sido desarrollado conjuntamente por la fuerza aérea y la marina en contra de medidas “anti acceso”/ “negación de territorio” (anti access/ area denial): tomadas por ciertos (sic) países para mantener a las fuerzas de Estados Unidos lejos de un rango en caso de un conflicto.


El antecedente de ASB fue la doctrina “batalla aire-tierra” (“air-land battle”: ALB) de la década de los 80, en la que el ejército terrestre y la fuerza aérea desarrollaron un plan de batalla en contra de la formación de tanques soviéticos estacionados en Europa.


El Pentágono es muy ambiguo en admitir que ASB está destinado a China y, en menor medida, a Irán.


¿El teatro de batalla en Irán sería la experimentación de ASB contra China?


Los proponentes de ASB no se atreven a tocar ni siquiera con el pétalo de una rosa sin espinas a Rusia, cuyo arsenal nuclear puede hacer desaparecer del mapa a Estados Unidos en 15 minutos; los dos, Estados Unidos y Rusia, se extinguirían mutuamente. Corre una broma geoestratégica, de que en caso de una guerra entre Estados Unidos y Rusia el gran vencedor resultaría China.


El general James Cartwright criticó a quienes ven en el ASB el Santo Grial para el Pentágono en el futuro y señaló que su grave problema versa en la innecesaria “demonización de China”, lo cual “no está en los mejores intereses de nadie”. So what?

El general James Cartwright reconoció que la reciente estrategia “pivote” –la doctrina Obama para Asia: retiro de tropas de Irak y Afganistán y reposicionamiento en las salidas de los mares de China (mar del Sur, mar Amarillo y mar del Este)– ha sido interpretada como si Estados Unidos hubiese abandonado al resto del mundo para concentrarse en “contener” a China. Rechaza que esto sea así pero reconoce la contradicción inherente entre la estrategia “pivote” de Obama para Asia y el concepto ASB, con el fin de formular una estrategia homogénea.


Esta búsqueda de la estratégica “cuadratura del círculo” se complica más debido a la impugnación de Rusia en contra del despliegue de Estados Unidos de su escudo misilístico de defensa en Europa, por lo que el general James Cartwright aconsejó reconsiderar la estrategia de Estados Unidos con China y Rusia antes de entrar a “un conflicto estratégico (sic)” con ambos.


El general James Cartwright divulgó las dos preocupaciones que le han sido expresadas en su diálogo con Rusia: 1) la posibilidad de que el escudo misilístico de defensa de Estados Unidos sea capaz de “alcanzar y tocar” su sistema intercontinental balístico de misiles (ICBM, por sus siglas en inglés) y, por consecuencia, desajustar el equilibrio de poder”; 2) “la potencialidad de que se genere un escenario en que Estados Unidos lance un ataque preventivo y luego utilice el escudo misilístico para eliminar sus fuegos residuales” (v.gr. lanzamiento de represalias de sus remanentes ICBM).


The last but not the least: la preocupación de Rusia sobre el escudo de misiles de Estados Unidos (Block IIB Standard) a instalar en Polonia y Rumania, que el general ruso Nikolai Makarov ha amenazado destruir en forma “preventiva”.


Al unísono de la mencionada conferencia de Virginia Beach, se celebró un debate sobre el concepto ASB bajo los auspicios de Brookings Institution en Washington en el que el jefe de estado mayor de la fuerza aérea, general Norton Schwartz, y el almirante Jonathan Greenert, jefe de operaciones navales, intentaron convencer a su audiencia de las supuestas bondades del ASB, negando que estuviese “destinado a cualquier potencial adversario en particular”. ¡Cómo no! ¿Cuál sería entonces su utilidad, en última instancia, en momentos del recorte del presupuesto del Pentágono y de la grave crisis económica de Estados Unidos?


Lo que emergió de la discusión en Brookings Institution fue el reparto de tareas de la fuerza aérea y la marina con la “necesidad” de Estados Unidos para mantener la libertad militar de acción en cualquier parte del mundo. ¡Uf!


Según el almirante Jonathan Greenert, no se trata de una campaña particular, sino de “un importante objetivo estratégico” para el “acceso (sic)”, es decir, Estados Unidos no puede permitir la inaccesibilidad de cualquier punto del planeta que considere fundamental para el libre intercambio global de bienes y servicios.


Se desprende que la palabra “acceso” es jerárquicamente prioritaria para la presencia de Estados Unidos en el océano Pacífico, responsable en gran medida del crecimiento económico y la estabilidad en la región, como ha sucedido en las pasadas décadas. Ergo, la estratégica “cuadratura del círculo” que no despejó el general James Cartwright, su colega más bélico, el almirante Jonathan Greenert la resolvió a su manera sofista: conectó el concepto ASB con el “pivote” estratégico en la Cuenca del Pacífico.


A mi juicio, si se trata del océano Pacífico, es evidente que todo tipo de “contramedidas” se aplica específicamente a China y a su economía orientada a las exportaciones. La palabra “acceso” se refiere a los mares de China que son su oxigenación al océano Pacífico. Estados Unidos desentierra a Tucídides 26 siglos más tarde.


http://alfredojalife.com

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Los horrores que el Imperio nos ofrece

Un despacho de  la principal agencia de noticias norteamericana AP, fechado hoy en Monterrey, México, lo explica con irrefutable claridad. No es el primero, ni será sin duda el último, sobre una realidad que echa por tierra la montaña de mentiras con que Estados Unidos pretende justificar el destino inhumano que reserva a los pueblos de Nuestra América.

 
¿Qué narra el despacho?

 
“MONTERREY, México (AP)   Cuarenta y nueve cadáveres decapitados y mutilados fueron hallados en un charco de sangre abandonados en una carretera que conecta el norte de la metrópoli mexicana de Monterrey con la frontera de Estados Unidos, en lo que parece ser el golpe más reciente de una escalada de la guerra de intimidación entre bandas de narcotraficantes.

 
“Los cadáveres de 43 hombres y 6 mujeres fueron encontrados a las 4 de la mañana del domingo cerca del poblado de San Juan, en una carretera que no cobra peaje y que conduce a la ciudad fronteriza de Reynosa. En el arco de piedra que recibe a los visitantes al pueblo alguien escribió con aerosol la leyenda ‘100% Zeta’.”

 
“El vocero de seguridad del gobierno del estado norteño de Nuevo León, Jorge Domene, dijo en conferencia de prensa que junto a los cuerpos en descomposición se encontró una ‘narcomanta’, en la que el grupo de Los Zetas se atribuyó la matanza.

 
“Los cuerpos podrían haber tenido hasta 48 horas sin vida, por lo que las autoridades creen que no fueron asesinados en el sitio. ‘Ninguno tiene cabeza y fueron mutilados de sus extremidades inferiores y superiores, lo que complica la identificación’, dijo el funcionario.”

 
“El procurador del estado, Adrián de la Garza, dijo que no existe denuncia de desaparecidos en los últimos días, por lo que podría tratarse de gente de otros estados mexicanos o incluso migrantes centroamericanos que buscaban dirigirse a Estados Unidos.”

 
“Los Carteles mexicanos de la droga han estado librando una guerra cada vez más sangrienta para controlar las rutas de contrabando, así como el mercado local de drogas y la extorsión, cuyas víctimas incluyen a los migrantes que buscan llegar a Estados Unidos.

 
“En lo que va de mayo, 18 cuerpos fueron encontrados en una zona turística cerca de Guadalajara; 23 cadáveres aparecieron decapitados o colgados de un puente en la ciudad fronteriza de Nuevo Laredo, donde la violencia entre los Carteles ha escalado. Este año han aparecido cuerpos en los estados de Veracruz, Guerrero, Morelos, Jalisco, Tamaulipas y Nuevo León.”

 
“Afirmó que no existen pistas de que la nueva ola de violencia tenga relación con las elecciones presidenciales que se celebrarán en julio. ‘Es la dinámica de la guerra entre Carteles’, dijo.”

 
Por su parte el portal de Internet BBC Mundo, informa que:

 
“Las escenas de cuerpos decapitados y mutilados en Nuevo León, donde 49 cuerpos fueron arrojados a la carretera este domingo, sacudieron a muchos por la extrema barbarie exhibida por los asesinos. Incluso en México, que después de cinco años de intensa guerra entre cárteles parecía haberlo visto todo.”
 

No pocos de los países de Nuestra América están afectados por estos problemas.
 

En nuestra Patria, los problemas que aquí se relatan, no existen; ¿será por eso que el imperio trata de rendirla por hambre y hostilidad? Medio siglo no ha sido suficiente, y dudo mucho que el imperio disponga de otro medio siglo antes de que, más temprano que tarde, se hunda en su propio fango.
 


Fidel Castro Ruz
 
Mayo 14  de 2012
 
4 y 36 p.m.
 

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Viernes, 20 Abril 2012 06:54

Lo que viene después del patio trasero

Lo que viene después del patio trasero

Después de la reciente sexta Cumbre de las Américas quedan pocas dudas de que la región latinoamericana ha cambiado. Dejó de ser el patio trasero de un decadente imperio que tiene muy poco para ofrecerle salvo bases militares y flotas amenazantes. El doble fracaso estadunidense, de Barack Obama en Cartagena y de Hillary Clinton la semana siguiente en Brasilia, muestra la falta de propuestas constructivas para la región.
 

Como señaló Dilma Rousseff, los países de la región reclaman “relaciones entre iguales”, lo que fue interpretado por algunos analistas como “una rebelión contra Estados Unidos”. La principal consecuencia de la cumbre es la constatación del aislamiento de Estados Unidos y su inexistencia de políticas capaces de atraer al conjunto de la región como sucedió hasta mediados de la década de 1990. Encuentro cinco razones para el deterioro de las relaciones de Washington con todo el continente, que anticipan el nuevo escenario en formación.
 

La primera es el doble fracaso de la guerra contra las drogas y del embargo a Cuba. Luego de la caída de la Unión Soviética Washington debió fabricar un enemigo para seguir forzando la militarización de las relaciones internacionales. El tráfico de drogas ilegales cumplió con esa función durante un tiempo, pese a que nunca fue creíble porque no incluyó la reducción del consumo en los países del norte, los grandes consumidores de drogas ilegales.
 

Ahora la guerra contra las drogas perdió la batalla de la legitimidad. El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos acaba de lanzar un estudio en el que afirma que no sólo fracasó en combatir el consumo y el tráfico, sino que la guerra contra las drogas “ha creado una amenaza importante contra la seguridad internacional” (La Jornada, 17 de abril). ¿No era ese acaso el objetivo buscado?
 

La segunda es el fin del tiempo de la OEA y la consolidación de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) y la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), que excluyen a Estados Unidos y Canadá y se ajustan a la nueva realidad global. Siguiendo la tendencia ya marcada por la Unasur desde 2009, la Celac se está convirtiendo rápidamente en el organismo capaz de resolver los problemas de la región y de trazar el rumbo de su soberanía frente a las potencias extracontinentales. Puede discutirse si ese es el tipo de integración que necesitan los pueblos latinoamericanos, pero no cabe duda de que, sea cual sea el camino que elijan, están excluyendo a los antiguos propietarios del patio trasero.
 

En tercer lugar, Estados Unidos ya no es el principal socio comercial de los principales países de la región, en particular de Sudamérica, y su decreciente mercado interno ya no tiene el atractivo de antaño ni se muestra en condiciones de captar las exportaciones latinoamericanas. La tendencia es que China y el conjunto de Asia sustituyan el papel que tuvo Estados Unidos desde principios del siglo XX hasta la crisis de 2008 como aliado comercial, y político, decisivo.


Hasta 2005 Estados Unidos compraba 1.5 millones de barriles diarios a Venezuela, cifra que cayó en 2011 a menos de un millón. Por el contrario, las exportaciones venezolanas a China, que eran casi inexistentes en 2005, treparon a casi medio millón de barriles diarios en 2011 (Geab No. 60, diciembre de 2011). La tendencia es que un mercado sustituya al otro.
 

Estados Unidos y la Unión Europea, en cuarto lugar, van camino de ser desplazados como los principales inversionistas en América Latina. China es el principal inversor en Venezuela, primera reserva mundial de petróleo, tercera de bauxita, cuarta reserva de oro, en sexta posición en gas natural y décima reserva de hierro en el mundo. China cuenta también con fuertes inversiones en Argentina y Brasil, las dos mayores economías suramericanas.
 

La segunda petrolera china, Sinopec, estaba interesada en comprar la parte de Repsol en YPF por 15 mil millones de dólares antes de la estatización decidida por el gobierno de Cristina Fernández (Financial Times, 18 de abril de 2012). Ahora puede ampliar sus inversiones en Argentina, donde es responsable de 6 por ciento de la oferta de crudo y de 1.7 por ciento de la de gas.
 

La región tiene también capacidades endógenas de inversión. El mejor ejemplo es el anuncio de la inversión de 16 mil millones de dólares por tres empresas brasileñas (Petrobras, Odebrecht y Braskem) en Perú, para extraer gas en Camisea, construir un gasoducto de más de mil kilómetros hacia el sur y un polo petroquímico en la ciudad portuaria de Ilo, el primero de la costa del Pacífico.
 

En quinto lugar, Estados Unidos ya no es el único aliado militar de la región. Venezuela mantiene una sólida alianza con Rusia, Brasil tiene acuerdos de cooperación con India en aeronáutica y con China en la industria espacial. Pero lo más notable es la progresiva integración de las industrias militares de la región, o sea el acople de los países suramericanos con la creciente industria militar brasileña.
 

El caso más notable es la alianza estratégica entre Brasil y Argentina, que se traduce en el desarrollo conjunto de blindados, un carguero militar que sustituirá a los Hércules, el desarrollo de misiles aire-aire que Brasil trabaja con África del Sur, y aviones no tripulados para vigilancia de fronteras. Ambos países conforman una masa crítica capaz de arrastrar a los demás para poner en pie una industria militar regional autónoma del norte.
 

El inminente triunfo del socialista François Hollande en las elecciones francesas “activará una serie de cambios estratégicos” que acelerarán las transiciones geopolíticas en curso, según estima el Laboratorio Europeo de Anticipación Política (Geab No. 54, 17 de abril de 2012). Uno de los principales virajes será la formación de una alianza estratégica Europa-BRICS. De alguna manera, esta alianza ya comenzó con el acuerdo militar Francia-Brasil de 2009 para construir submarinos y cazas de ataque. La autonomización de la región puede contar con aliados inesperados.
 

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Lunes, 27 Febrero 2012 07:31

Choque entre civilizaciones

Choque entre civilizaciones
Debajo de las calles un trombón y una trompeta de dos afroestadunidenses se divierten persiguiendo notas de una rola estilo Nueva Orleáns. Del otro extremo de una larga estación del metro, un chino ofrece invitaciones a unas notas muy diferentes del otro lado del mundo con un instrumento tipo violín, pero de una sola cuerda. Un trío poblano acaba de bajar de un vagón donde ofreció una canción de amores derrotados, y un banjo y pandero en otra estación de las catacumbas de Nueva York resucita rolas de raíces escocesas e irlandesas que se conocieron en los montes Apalaches, zona minera y de extrema pobreza. Los que escuchan sonríen, a veces hasta se mueven al compás; son árabes, africanos, latinoamericanos, asiáticos que representan multitud de civilizaciones e historias. Pero uno sube a la superficie después de este viaje subterráneo lírico y de cantos entre una cultura y otra sólo para encontrarse con sangre y tambores de guerra.

En la superficie, uno vive en un país que lleva más de una década en estado de guerra. Un país donde todos los días unos políticos deciden si bombardear o no los orígenes de esta música. Donde todos los días la conversación entre políticos, "expertos" y estrategas geopolíticos, educados en las mejores universidades, contemplan el próximo ataque y tratan de medir qué grado de brutalidad debe tener. No se detienen mucho en considerar cuántos músicos morirán, cuántos maestros y estudiantes, cuántos poetas, cuántos astrónomos, cuántos bailarines, cuántas madres, hijos, hermanos, novios más serán las próximas víctimas anónimas de la actividad más absurda y obscena del poder. Vivir esta cotidianidad es una sensación muy particular, difícil de describir, casi inaguantable de sentir. Vivir en un país que lleva a cabo matanzas de otros pueblos mientras todos observan las escenas macabras por televisión, o ahora Internet, como si fuera un show más.

Claro que todos afirman que "la guerra es el infierno" y que hay que evitarla a cualquier costo. Desde el presidente a cualquier ciudadano. Pero impera la versión oficial (aunque hay que reconocer que se expresa amplia disidencia por todas partes) de que, ante tanto "mal" en el mundo, este país, más que cualquier otro, tiene la "responsabilidad" de velar por el "bien", por la "libertad" y los "derechos y valores humanos fundamentales". La propaganda tan exquisitamente desarrollada en este país sigue funcionando.

No es nada nuevo. Estados Unidos proclamó que éste era el “siglo americano” desde hace décadas, junto con toda la retórica casi desde el origen del país de que éste era ahora el "pueblo elegido". Así se exaltó durante los inicios de la Segunda Guerra Mundial, y fue después de ella cuando este país surgió como la potencia suprema del planeta. Como recordó recientemente el historiador Andrew Bacevich, de la Universidad de Boston, en un ensayo en Chronicle of Higher Education, fue Henry Luce, editor de Life, quien en 1941 definió eso del “siglo americano” como un tiempo en el que Estados Unidos "compartiría" tanto su Constitución como sus productos con el mundo. Además, tendría una misión casi religiosa: "ahora tenemos que ser el buen samaritano del mundo entero", y que eso implicaba responder a un deber “como la nación mas poderosa y vital del mundo… para ejercer sobre el mundo el impacto pleno de nuestra influencia para los propósitos que veamos convenientes y por los medios que consideremos convenientes”.

Esa retórica continúa casi textual hoy día. Mitt Romney, el favorito de los precandidatos presidenciales republicanos, recientemente pronunció un discurso en el que afirmó que “este siglo tiene que ser un siglo americano, en el cual América tiene la economía más fuerte y el poder militar más fuerte del mundo”.

El presidente Barack Obama afirmó que Estados Unidos es "la única nación indispensable en los asuntos mundiales, y mientras sea presidente, mi intención es mantenerla así". En su informe a la nación a finales de enero agregó: “América está de regreso. Cualquiera que les diga otra cosa, cualquiera que les diga que está en declive o que nuestra influencia ha disminuido, no sabe de lo que está hablando”.

Pero claro que todos saben que Estados Unidos pierde su supremacía mundial en todos los rubros, menos uno.

Bill Ayers, veterano activista contra las guerras, desde los 60 hasta ahora, comentó a La Jornada hace poco: "vivimos en una potencia imperial en declive económico, político y cultural, pero que sigue siendo la potencia militar suprema del mundo; eso es sumamente peligroso para todos".

Esta insistencia casi histérica en ser "la potencia militar sin igual" se promueve de mil maneras todos los días en este país. Casi todo acto deportivo incluye un rito de homenaje a los militares. En la televisión se promueve el estreno de una nueva película de Hollywood, Acto de valor, que se distingue porque todo el elenco es integrante de la fuerza de operaciones especiales SEALs (la que asesinó a Osama Bin Laden). Los juegos de video más promovidos son los de guerra. El anuncio publicitario más reciente de la marina en televisión afirma que ese servicio militar es "a global force for good", frase que tiene dos sentidos: "una fuerza global para el bien" y "una fuerza global para siempre".

La cúpula política y varios sectores de este país parecen no hartarse de sangre.

Mientras tanto, la música se escucha en las catacumbas de Nueva York y en otras partes por todo este país. La convivencia entre versos, ritmos y armonías rescata milagrosamente la vida abajo mientras se debate la muerte arriba. Ojalá un día toda esa música salga a la superficie y alcance tal volumen que calle los tambores de guerra. Tal vez entonces se podrá empezar a limpiar tantas manchas rojas que empapan la historia de este siglo que dicen que es americano, pero que es de todos nosotros.
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Historia viva. El llegar del bicentenario es una bella oportunidad para que todos aquellos que cargan con la responsabilidad de llevar luces a las nuevas generaciones propicien una reflexión permanente entre ellas, motivándolas para que asuman el reto de concretar una gesta por la Independencia, que, a pesar de haber recorrido buena parte del continente dos siglos atrás, aún está por llevarse a buen término. Es a los docentes, con sus estudiantes, a quienes corresponde en primerísimo lugar asumir y liderar este proceso.
 
Pasado y presente. Ayer que extiende sus raíces hasta nuestros días. Así es la vida: nada se destruye, sólo se transforma. El bicentenario nos abre el balcón para otear con ojos vivos una libertad que supuestamente fue, y el ideal y sueño de la Gran Colombia frustrado por una parte de la oligarquía o mantuanos, liderados entonces en Colombia, Venezuela y Ecuador, respectivamente por Santander, Páez y Flórez.
 
¿Cómo surgió Colombia? Es una respuesta que durante este año gana noticia y lugar. El bicentenario de la Independencia es tema de actualidad. Han transcurrido 200 años desde cuando las ascendentes élites criollas o mantuanas reclamaron a la Corona española mayor espacio político y económico para sus intereses. Pero es en unos cuantos años menos el momento en el cual una parte del pueblo se sumó a la gesta que en sus inicios no fue más que una pugna entre poderes: el tradicional –monárquico– y el ascendente –criollo–, lucha que en sus primeros soplos no pretendió cambios sociales.

 
 
Bicentenario, tiempo de memoria. Y no es un propósito menor. Más aún en un país como el nuestro, determinado por una cruenta guerra que trata de borrar su origen y sus causas reales, y de este modo la memoria de la trágica confrontación en curso, de sus actores económicos, políticos, militares, sociales e internacionales que impulsan, sostienen y determinan esta larga beligerancia que expulsa millones de humildes del agro a la ciudad, llena el campo –y ahora, a no pocos barrios– de fosas comunes, concentra la tierra en cada vez menos manos; dispone el Estado, al servicio de una capa cada vez menor de la sociedad; militariza y extrema el control social por doquier y hace que la sociedad renuncie a un proyecto de desarrollo nacional. Llega al extremo de enajenar la soberanía misma, precisamente bandera heredada de varios de los levantamientos nacionales (así se les puede catalogar pasados estos dos siglos) que antecedieron y estimularon los “gritos de independencia” que llamamos hoy.
 
Bicentenario, tiempo para reencontrarnos con nuestro propio ser. Tiempo para la relectura de nuestra historia nacional y para precisar la conformación de nuestro ser igualmente nacional. ¿Qué y quiénes somos? ¿Cómo se constituyeron la Nación y el Estado entre nosotros? ¿A qué se deben las particularidades que nos hacen diferentes de los estadounidenses o los europeos? ¿Por qué, después de 200 años, aún no podemos crear el necesario clima económico, social, político e internacional para consolidarnos como nación viable?
 

Bicentenario, tiempo de oportunidad para el movimiento social. Ese protagonista histórico es negado y excluido siempre como factor fundamental de la nación. ¿Cuál es la historia real que acontece y aconteció en nuestras tierras durante estas dos centurias? ¿Por qué en la historia oficial no aparecen con la fuerza merecida los hombres y mujeres, miles, millones, que forjaron la nación? ¿Dónde están los pueblos indios y su agricultura intensiva que, como hijos de la tierra y sus culturas y civilizaciones urbanas en México y el altiplano andino, con su cosmovisión, su dignidad y sus flecheros resistieron a todo tipo de negación y violencia, hasta llegar al presente con reclamo de todas sus reivindicaciones negadas insistentemente por los poderes de turno, pero también con aporte a la humanidad de su visión sobre la vida en toda su implicación? ¿Dónde los negros esclavos, arrancados de su África, humillados y considerados “sin alma” –ya mambíes o con sus palenques, cumbes, patucos y rochelas–, tratados como mercancía por un poder fundado y sostenido en una sola visión del mundo: los valores oligárquicos del blanco, y el poder religioso en Roma y sus diezmos? ¿Dónde están los campesinos y arrieros, que con su tesón abrieron y contribuyeron a sembrar el país cordilleras abajo y de cumbre en cumbre? En fin, donde están esas manos, esos vientres, esos ojos, esos cuerpos, que por miles, por millones, han hecho posible –a pesar de todos los designios predeterminados allá, en la aristocracia y el poder– que haya Patria, así sea adolorida, riqueza en la Nación, y que la vida en este país sea un tanto más llevadera.
 

Ayer, dos centurias atrás, éramos colonia de la metrópoli española –que con invasión, despiadada conquista y comercio de esclavos imponía el saqueo del oro, los minerales y las riquezas, la mita y las encomiendas, y se daba ínfulas de cristianización; con su Armada y su ejército que llegó a nombrarse ‘pacificador’–, estancada entre reinos de poderes vitalicios. Una potencia arrollada por los ritmos de la economía y el tiempo con las características que le impregnaban otros vecinos o imperios en declive o en gestación: Inglaterra, Portugal, Francia, Austria, sus competidores, sus enemigos y patronos de piratas, corsarios y filibusteros que a sangre y fuego asaltaron puertos y ciudades. Reino que ante los desafíos comerciales, de deudas con banqueros alemanes y del control de sus nuevas rutas, para sostener la supremacía marítima, sin acomodarse a las demandas y retos de su tiempo, cayó arrollado por las nuevas prácticas sociales e históricas que supuso la doble Revolución (la Industrial y la Francesa) con triunfo y ascenso de la burguesía con sus banderas de Libertad, Igualdad y Fraternidad sobre la nobleza terrateniente, y la independencia y la Constitución de Estados Unidos y sus primeros 13 estados frente al reino de la Gran Bretaña, la disputa y ampliación de los mercados, los contrabandos, el anquilosamiento feudal barrido por las nuevas comprensiones de una ciencia cambiante, por la economía emergente y por las novísimas clases que emergían por doquier.
 
Tiempos y ritmos emergentes. Para entones, 40 años antes del Grito de Independencia, y obligado por los afanes de su menguado fisco, el Imperio afligió aún más a los habitantes de estas sus colonias. La respuesta no se dejó esperar y, en contra de su cálculo, en aprendizaje y continuidad de las sublevaciones indígenas de motilones y guajiros, y negras que en nuestro país recuerdan a Biohó y al negro Miguel y “su república de mulatos y zambos de Nirgua” en Venezuela, en la tercera década de 1600, la muchedumbre comunera se alzó en las tierras de Santander y del Táchira y Mérida. Tiró abajo los nuevos impuestos y reclamó buen gobierno. Sin embargo, la traición impidió que sus objetivos se concretaran, y Zipaquirá y otros pueblos del oriente colombiano vieron cómo el poder destrozó y puso en picota la cabeza y las extremidades de los voceros de una causa de justicia, sin impedir por esto su repercusión con levantamientos en Pasto, Neiva, Guarne, Tumaco, Casanare y Mérida, en San Antonio del Táchira y La Grita, Lobatera y Bailadores andinos en el occidente de Venezuela, sin alcanzar un avance hasta Trujillo; embrionaria manifestación de los novísimos movimientos sociales que tomarían cuerpo con el capitalismo. Poder. Violencia. Venganza. Ésta, que en sus más viles métodos tomó posición en nuestro país y aún mancha con su marca a centenares de comunidades, infinidad de pueblos, dejando tirados y destrozados por caminos y comarcas los restos de infinidad de líderes que, como José Antonio Galán y sus compañeros de lucha, no han pretendido más que justicia y buen gobierno.
 
Esa causa, igual que la liderada por Túpac Amaru en Perú, Tiradentes en Brasil y Eugenio Espejo Chusig en Ecuador, por los comuneros del oriente o del sur en Colombia, marca el comienzo de una lucha que sólo se vería parcialmente realizada pasadas cuatro décadas. Sin este antecedente, como los ya enunciados y sin la inmensa gesta de negros libertos que en 1804 le hicieron morder el barro al ejército francés en Haití, la libertad no habría esparcido su fresco halo de fuerza y decisión entre nosotros, ni logrado posicionarse –así haya sido sin todos sus atributos– entre cordilleras y valles orinocos, andinos, caribes, pacíficos, amazónicos, y en las pampas y el río de la Plata.
 
Bajando por uno de los valles que bañan las aguas del río Magdalena, para luego vadear otras aguas y surcar otros cerros –con sorpresa para el enemigo–, caserío tras caserío, hasta Caracas llegaron Simón Bolívar y su improvisado primer ejército. Llegaba cargado de las nuevas técnicas apropiadas de los ejércitos napoleónicos, hijos de una nueva era. La rigidez de las formaciones, a imagen de los sistemas sociales donde habían surgido, daban paso a la flexibilidad, la rapidez, el envolvimiento, la sorpresa, la iniciativa individual, a semejanza del nuevo sistema político que ya arrollaba con sus vapores y sus nuevas tecnologías todo lo que encontraba a su paso. La I, y luego la II República venezolana, y sus respectivas derrotas tras las atrocidades de los militares españoles Juan Domingo Monteverde, nombrado Capitán General, y Boves, el asesinato de casi toda la inteligencia neogranadina, la ocupación de Cartagena tras su heroica defensa, fueron el precio que se debió pagar para poder comprender que vencer al Imperio español requería una revolución social.

 
 

Alejandro Petión en Haití dio la clave. Su desprendimiento y su ayuda económica, con embarcaciones, armas y una imprenta, así como conocer por parte de Bolívar aquella revolución, y entender y rectificar frente a la necesidad de la libertad de los negros, así como presenciar los logros de un pueblo de esclavos que no condicionaba la libertad y los derechos al poder económico de cada uno de sus integrantes, fue condición sine qua non para cumplir su juramento del Monte Aventino y trastocar el curso de los sucesos en la Venezuela que lo vio nacer y en todas las demás patrias que lo adoptaron.
 
Era un tiempo de contradicción en el cual el blanco criollo y el mantuano luchaban por más poder y más fortuna, el indio y los mestizos por la igualdad y su identidad, y el esclavo por su libertad. Sólo el genio de Bolívar pudo comprender esa condición fundamental para vencer en la guerra. Renunciar a la esclavitud, avanzar hacia la hermandad de todos y todas, brindaron a la guerra de independencia la masa, la fuerza y el carácter y la marca social, necesarias para sobreponerse a los Boves y Morillos que, a nombre del rey, el orden y la tradición asolaban el virreinato de la Nueva Granada, su Capitanía en Caracas y la Real Audiencia de Quito en el territorio que es hoy de Colombia y Panamá, Venezuela, Ecuador, Perú, y Alto Perú o Bolivia.
 
Entonces, ya se hacía evidente que no sólo la fuerza es necesaria para derrotar al contrario. Ya en aquellos años se hacía axioma que la legitimidad procede de la justeza de la causa defendida, pero también de la manera como ésta se irradia entre todos aquellos a quienes pretende reivindicar. El sujeto se hace llama y con su energía transforma el entorno que lo rodea. Fue así como un pueblo se levantó, no sólo para dejar atrás al Rey –representación de Dios en la Tierra– sino asimismo para abrazar la igualdad, la libertad y la fraternidad, propósito sobre el cual sembraron las bases de la nación que aún pretendemos ser.
 
Son ellos, campesinos, indios y negros, zambos, mulatos y mestizos, y una porción de criollos con vergüenza ante el poder injusto, hombres y mujeres, quienes hacen posible el sueño bolivariano. Son sus brazos los que acopian abastos y cabildos, portan las lanzas o disparan los arcabuces y cañones que rompen la tradición y la sumisión. Es su energía, insuflada por el proyecto bolivariano, y el brío que derrotó unos ejércitos mejor dotados y formados.
 
Debemos preguntarnos hoy, transcurrido este doble centenar de años: ¿Qué impidió que finalmente se concretara ese anhelo de igualdad, de fraternidad, de justicia? ¿Por qué, a pesar de la derrota de las tropas monárquicas, la libertad no cubre a los negros, la mita no se elimina, y la tierra no se entrega a manos llenas a quienes con su dedicación propician que la misma brinde sus frutos?
 
Todos conocemos las respuestas. Y precisamente son esos intereses económicos y políticos dominantes, conservados, enconchados, enquistados desde entonces, lo que no permite que, 200 años después, el proyecto bolivariano se haga realidad, pero además, y muy por el contrario, la “República señorial” que emanó de esa lucha libertaria se extienda con graves consecuencias para las mayorías sociales, hasta nuestros días.
 
Son esos intereses lo que ha propiciado y permitido que se prolongue hasta nuestros días y se ahonde la concentración de la tierra, la desigualdad social, el clientelismo, la violencia como factor de control social; que sobreviva la desintegración de la región andina, y se abandone y renuncie, incluso, el ‘santo’ y obligado derecho de la soberanía nacional.
 
Razones, causas, sucesos, intereses, realidad, que deben ser examinadas, conocidas, reinterpretadas, para poder comprender a cabalidad el porqué de nuestro ser social, el porqué de la incapacidad para poner en marcha un proyecto de desarrollo propio pero también el porqué de nuestro signo trágico en la región que integramos.
 
La descolonización del continente americano, y con él de nuestro país, encontró soporte en la muerte de un sistema político a manos de la revolución industrial. La novísima revolución de la electrónica y las comunicaciones –con todas las transformaciones en la producción y las relaciones sociales que propicia– crea hoy los factores para la muerte del sistema político que ha impedido, a pesar de la abundancia creada, la realización plena del ser humano.
 
Bolívar no alcanzó, quiso llevar su bandera contra el español a Cuba y Puerto Rico que aún espera su derecho de nación. En la mayor de las Antillas tras la caída de José Martí, su independencia condicionada, intervenida, por una Enmienda Platt del senado de los Estados Unidos junto con la intromisión militar, tardó hasta 1902, o mejor hasta 1932, cuando la enmienda con excepción de la Base de Guantánamo se derogó. Hoy todavía, la deuda colonial y de sometimientos del reino español tiene ancestrales y actuales saldos: en el Sahara Oriental –donde con una resolución de la Onu, bregan el Frente Polisario y la República Árabe Saharahui–, en Canarias; y en el País Vasco, Galicia y Cataluña con sus lenguas que no mueren y su lucha por la Independencia uno y la Autonomía verdadera, nacional, las otras.
 
El Bicentenario es oportunidad para reencauzar la práctica de la juventud y los actores sociales, que, abrumados por la institucionalización de muchas de las expresiones comunitarias y los efectos de las transformaciones sociales, propiciadas por la revolución técnico-científica en marcha, pierden el faro de su potencial.
 
A todos ellos, hombres y mujeres, les extendemos la invitación para que a través de una amena y participativa labor en el centro de estudio, en su sitio de vivienda, en los lugares de trabajo o en los espacios para el parche y la diversión, comparta con sus iguales estas reflexiones acercándose con dedicación a lo que es su país, su continente y el mundo, imaginando lo que cada uno de estos territorios deberían ser. 

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Martes, 05 Julio 2011 18:26

La imaginación de la historia

El inicio del siglo XXI se parece mucho al final del siglo XI. Por entonces, Europa, la periferia del desarrollo mundial, inició un lento y sistemático ataque militar y religioso al centro del imperio del momento, el imperio árabe o musulmán. Cuando hoy Occidente mira hacia el siglo XI, casi por norma olvida o no puede sacudirse la percepción en la que hemos vivido siempre: el mundo occidental como centro de la cultura, la civilización y el desarrollo económico, y la periferia africana y asiática como el mundo bárbaro y fanatizado por el proselitismo religioso.

La verdad es estrictamente la contraria. Durante la Edad Media y hasta comienzos del Renacimiento, Roma y las principales ciudades europeas, con excepción de la deliberadamente olvidada Córdoba en España, eran lo que hoy son, comparativamente, Damasco o Bagdad. Por entonces Londres y Paris eran ciudades más bien caóticas, de apenas quince mil habitantes una y cuarenta mil la otra, desarticuladas y más bien sucias. Incluso Tenochtitlán (México) era una urbe más grande y mejor planificada que las principales capitales de Europa. Sólo la multicultural y vibrante Córdoba tenía más de medio millón de habitantes en el siglo XI y unos siglos después de las sucesivas limpiezas étnicas había sido reducida a unas pocas decenas de miles.

Cuando la España de Fernando e Isabel y sus sucesores termina de expulsar a los judíos y moros de la península, las comarcas vencedoras lucían bastante primitivas en comparación a Córdoba o a la Alhambra. La imaginación histórica (no muy diferente a la imaginación narrativa) tiende a identificar aquellas urbes vencedoras con las más contemporáneas Madrid, Sevilla o Londres, no en las imágenes urbanas actuales sino en los mapas dibujados por dicotomías como centro-periferia, civilización-barbarie, ciencia-mitología, razón-fuerza, tolerancia-fanatismo, etc.

Por supuesto que las guerras santas tampoco fueron un invento árabe. Las matanzas por mandato de algún dios colérico o lleno de amor y misericordia son milenarias; las usaron luego los mahometanos que expandieron el imperio y sirvió para promover y justificar las brutales cruzadas contra los pueblos surorientales y contra el centro político, religioso y cultural de la época. Los “cara pálidas”, rubios de ojos claros eran el equivalente a lo que, siglos después y vistos desde un centro desplazado hacia occidente, serían los morenos de ojos negros: los bárbaros. De hecho la palabra bárbaro había surgido siglos antes, cuando el centro de la civilización eran Grecia y Egipto: un bárbaro era un salvaje rubio, casi siempre germánico irracional, violento, carente de cultura civilizada y con un idioma “balbuceante”, caótico. Al menos esa era la percepción desde el centro.

En el siglo XI estos bárbaros europeos que se dirigieron a Oriente y África del norte en grupos desorganizados primero y luego con ejércitos mejor financiados por los Papas, se encontraban a una gran distancia cultural del centro: eran fanáticos religiosos que tenían sueños de guerras santas y esperaban en compensación el Paraíso. Analfabetos casi por unanimidad, desconocían la tolerancia, la diversidad de filosofía, la razón dialéctica y mucho más las ciencias. En el centro, en las principales urbes del imperio islámico, las New York y las Paris de entonces, las ciencias y las humanidades eran disciplinas comunes. Aunque hubo un esfuerzo de siglos por disimularlo, la memoria persiste, inadvertida, hasta en las palabras que usamos hoy, como algebra, algoritmo (del matemático persa Al-Juarismi, base de la informática) astronomía, almanaque, nadir, zenit, química, alcohol, jarabe, albóndiga, alquiler, albañil, almacén, ojalá, almohada, alcalde, almirante, guitarra, ajedrez, aduana, ahorro, cheque, hasta los mismos números arábigos, etc. Seguramente ninguno sin una historia atrás que incluye a otros pueblos y culturas más antiguos.

Pero la ignorancia de que no sólo las religiones y la filosofía modernas se asientan en antiguas culturas de países hoy periféricos sino también la ciencia moderna, llevó a la prestigiosa periodista Oriana Fallaci a afirmar: “Yo sigo viva, por ahora, gracias a nuestra ciencia, no a la de Mahoma. Una ciencia que ha cambiado la faz de este planeta con la electricidad, la radio, el teléfono, la televisión… Pues bien, hagamos ahora la pregunta fatal: y detrás de la otra cultura, ¿qué hay?” (2002). Esta es una idea común y extendida. Lo que demuestra, una vez más, que la historia se hace de memoria pero sobre todo de fatales olvidos.

Será gracias los ingleses Adelardo de Bath y Roger Bacon que traficaron las nuevas ideas de África y Medio Oriente, que Europa comenzó a considerar que la razón y el empirismo, no la autoridad, podían ser instrumentos de la verdad. Lo más importante: instrumentos democráticos, ya que no eran propiedad que se heredaba como se heredaba la nobleza de sangre y la nobleza moral.

Pero la interpretación de la historia está plagada de intereses, no sólo de los poderes dominantes de cada momento. En su momento, el imperio islámico se encargó de mostrar una imagen convenientemente negativa de los cristianos, como los imperios anglosajones emergentes hicieron con la leyenda negra española, parte real y parte exagerada. La representación histórica también está plagada de intereses conscientes e inconscientes de cada individuo. Algunos tienen una tendencia irremediable en acusar al otro y defender lo propio. Otros, tenemos una tendencia, igualmente irremediable, de poner el dedo en la llaga: en el Norte señalamos sus propios defectos; en el Sur somos críticos con aquello mismo que defendemos en el Norte. En Occidente señalamos los crímenes de Occidente; en Oriente le señalamos la basura que promueve el orgullo chauvinista de Oriente…

Claro que siempre es posible que lleguemos a un punto en que el diálogo es imposible. No se puede dialogar con convencidos chauvinistas, ultranacionalistas y disimulados racistas. Es más fácil dialogar con un orangután y llegar a un acuerdo. En estos casos es la fuerza la que resuelve el conflicto a favor de la justicia o de la injusticia. Porque la fuerza es ciega, no la justicia. Pero antes de llegar a este triste extremo siempre hay que buscar una alternativa. En términos personales siempre queda la opción del alejamiento y la serena indiferencia. Sobre todo para aquellos que no queremos ni podemos hacer uso de la fuerza.

La imaginación histórica es la segunda mayor fortaleza del chauvinismo. La primera, sigue siendo “el brazo armado de Dios” —no Dios, espero.

Jacksonville University
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Jueves, 23 Junio 2011 07:18

Dios bendiga a EE.UU. Y a sus bombas

Bombardearon Corea, Vietnam, Laos, Camboya, El Salvador y Nicaragua no dije nada por no era 
comunista.
Cuando bombardearon China, Guatemala, Indonesia, Cuba, y el Congo no dije nada porque no lo sabía.
Cuando bombardearon el Líbano y Granada no dije nada porque no lo comprendía.
Cuando bombardearon Panamá no dije nada porque no era narcotraficante.
Cuando bombardearon Iraq, Afganistán, Pakistán, Somalia, y Yemen no dije nada porque no era terrorista.
Cuando bombardearon Yugoslavia y Libia por razones “humanitarias” no dije nada porque sonaba muy 
honorable.
Luego bombardearon mi casa y no quedó nadie que dijera algo a mi favor. Pero en realidad no importaba. Estaba muerto. (1)
 
Los objetivos
 
Se ha convertido en un lugar común que se acuse a EE.UU. de escoger como objetivos de sus bombas solo a gente de color, del Tercer Mundo, o musulmanes. Pero hay que recordar que una de las campañas estadounidenses de bombardeo más continuas y feroces de EE.UU. en nuestros tiempos –78 días consecutivos– fue contra la gente de la antigua Yugoslavia: blancos, europeos, cristianos. EE.UU. es un bombardeador que garantiza igualdad de oportunidades. Las únicas cualificaciones que necesita un país para convertirse en objetivo son: (A) Que represente un obstáculo –de cualquier tipo– para los deseos del Imperio Estadounidense; (B) Que no posea armas nucleares; (C) Qué esté virtualmente indefenso ante los ataques aéreos.
 
Los sobrevivientes
 
“Nunca vemos el humo y el fuego, nunca olemos la sangre, nunca vemos el terror en los ojos de los niños, cuyas pesadillas ahora incluyen el aullido de misiles de terroristas que no se ven, conocidos solo como estadounidenses”. (2)
 
La NASA ha anunciado una audaz nueva misión, lanzar una nave espacial que viajará cuatro años para descender en un asteroide, donde recogerá polvo de la superficie y entregará su preciosa carga a la Tierra, donde los científicos examinarán el material para encontrar indicios de cómo comenzó la vida. Una verdadera historia de ciencia ficción. Sin embargo, personalmente, consideraría que sería un logro mucho mayor de la humanidad si pudiéramos terminar todos los bombardeos de EE.UU. y todas sus guerras, y enseñar un poco de humildad al Triunvirato Sagrado –EE.UU., la Unión Europea y la OTAN– que no reconocen un poder superior y que creen que literalmente pueden hacer lo que quieran en el mundo, a quien deseen, durante todo el tiempo que quieran, y llamarlo como se les ocurra, por ejemplo “humanitario”.
 
La caída del Imperio ofrecería al pueblo estadounidense que sufre desde hace tanto tiempo, y al mundo, un nuevo comienzo.
 
¿Por qué libra EE.UU. una guerra perpetua contra el sistema de salud del pueblo cubano?
 
En enero el gobierno de EE.UU. consideró apropiado incautar 4.207 millones de dólares asignados a Cuba por el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria para el primer trimestre de este año. El Fondo de la ONU es un programa de 22.000 millones de dólares al año que trabaja para combatir las tres letales pandemias en 150 países. (3)
 
“Esta política mezquina” dijo el gobierno cubano, “apunta a reducir la calidad del servicio brindado a la población cubana y a obstruir la provisión de ayuda médica en más de 100 países por 40.000 trabajadores cubanos de la salud”. La mayor parte de los fondos se utilizan para importar costosas medicinas para el SIDA a Cuba, donde el tratamiento antirretroviral se suministra gratuitamente a unos 5.000 pacientes con VIH. (4)
 
EE.UU. ve el sistema de salud cubano y el hecho de que La Habana lo comparta como un medio para que Cuba gane amigos y aliados en el Tercer Mundo, particularmente en Latinoamérica; una situación que está fuertemente en conflicto con la antigua política de EE.UU. de aislar a Cuba. EE.UU. ha tratado de contrarrestar en los últimos años el éxito cubano enviando el barco naval estadounidense “Comfort” a la región. Con 12 salas de operaciones y un hospital de 1.000 camas, el buque cisterna petrolero convertido en hospital ha realizado cientos de miles de cirugías gratuitas en sitios como Belice, Guatemala, Panamá, El Salvador, Perú, Ecuador, Colombia, Nicaragua y Haití.
 
Sin embargo, las visitas del Comfor a los puertos no realzarán sustancialmente la influencia de EE.UU. en el hemisferio. “Es difícil que EE.UU. compita con Cuba y Venezuela de esta manera”, dijo Peter Hakim, presidente del Diálogo Interamericano, un grupo de investigación político pro EE.UU. en Washington. “Hace que parezca como si estuviéramos tratando de imitarlos. Los doctores de Cuba no están anclados en un puerto durante un par de días, están en el país durante años.” (5)
La reciente revelación de WikiLeaks de documentos del Departamento de Estado de EE.UU., incluía el siguiente ítem: Un cable fue enviado por Michael Parmly de la Sección de Intereses de EE.UU. en La Habana en julio de 2006, durante los preparativos de la conferencia del Movimiento de No Alineados. Señala que busca activamente “historias de interés humano y otras noticias que destruyan el mito de la hazaña médica cubana”.
 
Michael Moore se refiere a otro cable del Departamento de Estado de WikiLeaks: “El 31 de enero de 2008, un funcionario del Departamento de Estado basado en La Habana tomó una historia inventada y la envió a su central en Washington. Lo que presentó fue: [El funcionario] declaró que las autoridades cubanas habían prohibido el documental ‘Sicko’ de Michael Moore, por ser subversivo. Aunque la intención de la cinta es desacreditar el sistema de salud de EE.UU. destacando la excelencia del sistema cubano, los funcionarios saben que la película es un mito y no quieren arriesgar una reacción popular al mostrar instalaciones cubanas que evidentemente no están disponibles a la vasta mayoría.” Moore destaca una historia de Associated Press del 16 de junio de 2007 (siete meses antes del cable) con el título “Ministro de salud cubano dice que ‘Sicko’ de Moore muestra ‘valores humanos’ del sistema comunista”.
 
Moore agrega que al pueblo de Cuba le mostraron la película en la televisión nacional el 25 de abril de 2008. “Los cubanos gustaron tanto de la película que se convirtió en una de las raras cintas estadounidenses que fueron distribuidas en los cines de Cuba. Personalmente aseguré que una copia en 35mm llegara al Instituto del Cine en La Habana. Proyecciones de Sicko fueron realizadas en ciudades en todo el país.” (6)
 
EE.UU. también prohíbe la venta a Cuba de drogas médicas y artefactos esenciales, como ser el agente inhalante Sevoflurane que se ha convertido en el farmacéutico por excelencia para aplicar anestesia general a niños; y el farmacéutico Dexmetomidine, de particular utilidad en pacientes ancianos que frecuentemente deben ser sometidos a prolongados procedimientos quirúrgicos. Los dos son producidos por la firma estadounidense Abbot Laboratories.
 
Niños cubanos que sufren de leucemia linfoblástica no pueden usar Erwinia L-asparaginasa, una medicina conocida comercialmente como Elspar, ya que la compañía farmacéutica Merck & Co., se niega a vender el producto a Cuba. Washington también ha prohibido a la Caravana Pastores por la Paz, basada en EE.UU., que done tres ambulancias Ford a Cuba.
 
Además, los cubanos están molestos por la negativa de visas solicitadas para asistir a conferencias en el campo de la Anestesiología y de la Reanimación que tienen lugar en EE.UU. Esto crea más barreras para que los anestesiologistas cubanos se pongan al día respecto a anestesiología de vanguardia, el cuidado de pacientes severamente enfermos, y los progresos logrados en el tratamiento del dolor.
 
Parte de lo mencionado no es más que un pequeño ejemplo de la guerra de EE.UU. contra el sistema médico cubano presentada en un informe cubano a la Asamblea General de las Naciones Unidas el 28 de octubre de 2009.
 
Finalmente, tenemos el programa de inmigración Parole para Profesionales Médicos Cubanos (CMPP, por sus siglas en inglés), que alienta a médicos cubanos que sirven a su gobierno en el exterior a desertar y entrar inmediatamente a EE.UU. como refugiados. El Wall Street Journal informó en enero de este año que hasta el 16 de diciembre de 2010, se habían emitido visas por CMPP en consulados de EE.UU. en 65 países a 1.574 doctores cubanos cuya educación había sido pagada por el gobierno cubano en dificultades financieras. (7) Este programa, extrañamente, fue iniciado por el Departamento de Seguridad Interior de EE.UU. ¿Otra victoria sobre el terrorismo? ¿O el socialismo? ¿O da lo mismo?
 
Esperemos hasta que los conservadores estadounidenses oigan que Cuba es el único país en Latinoamérica que ofrece aborto a pedido, y gratuito.
 
Ítems de interés de un diario que mantenido durante 40 años.
 
“¿Recordáis la escena en la Batalla de Argel en la cual, después que los franceses han ‘aniquilado’ la revolución la bruma llena la pantalla y luego, gradualmente, saliendo de la bruma, los argelinos aparecen agitando sus puños, ululando con ese sonido excitante y aterrador? Así veo el 11-S para los que crecimos creyendo que EE.UU. representaba algo grandioso, a pesar de eras como la esclavitud, el genocidio indígena, Jim Crow, etc. Mucha gente dice ‘Todo cambió el 11-S’. Pienso que más bien: ‘Todo quedó en claro, por fin, el 11-S’. La bruma se disipó.” ––Catherine Podojil.
 
De un lector en Eslovaquia: Utilicé la palabra “democracia” y no “capitalismo”, porque nos dijeron [después de la disolución de la Unión Soviética] que se introdujo la democracia en Eslovaquia, no el capitalismo. Todo fue hecho en nombre de la democracia y no en nombre del capitalismo.
 
“Si otro que Stalin hubiera logrado la supremacía en la Unión Soviética, es probable que se habrían salvado millones de vidas – pero millones de otros todavía hubieran sido atrapados entre las mandíbulas de la maquinaria estatal, porque el sistema mismo se basaba en la violencia, la represión y la ilegalidad – todo en nombre de ‘preservar la Revolución’ una frase que sirvió la misma función para el Kremlin como la ‘seguridad nacional’ lo hace para la elite estadounidense, o la ‘ley superior’ de Dios para los extremistas religiosos de todo tipo.”— Chris Floyd
Bill Richardson, como embajador de EE.UU. ante la ONU, refiriéndose a la recién formada Corte Penal Internacional en 1998: “EE.UU. debería estar exento [de encausamiento por la corte] porque tiene “responsabilidades globales especiales”.
 
Rusia podría ser algún día objeto de una invasión estadounidense porque es el más poderoso oponente geopolítico de EE.UU., con el poder de extinguir a EE.UU. en 30 minutos. EE.UU. podría querer el control del petróleo ruso y tener el control total de Asia Central. Es lo que se oculta tras las numerosas instalaciones de misiles que EE.UU. ha estado construyendo en Europa, no el temor declarado ante Irán.
Bolivia tiene los mayores depósitos de hidrocarburos de Suramérica después de Venezuela.
 
“La noción de que ahora debiéramos ir a Bagdad y llegar a controlar de alguna manera ese país me parece extremadamente seria, en términos de lo que tendríamos que hacer si llegáramos a eso. Probablemente habría que instalar algún tipo de gobierno. No es claro qué tipo de gobierno sería, por cuánto tiempo tendríamos que quedarnos. El que EE.UU. se involucre con medios militares para determinar el resultado de la lucha por quién va a gobernar en Iraq, me parece como la definición clásica de un pantanal.” Dick Cheney, cuando era secretario de Defensa en 1991.
 
Cuando los planes para un nuevo edificio de oficinas de los militares de EE.UU. fueron presentados al Senado el 14 de agosto de 1941, el senador Arthur Vandenberg de Michigan se mostró intrigado. “A menos que la guerra vaya a ser permanente, ¿por qué debemos tener un sitio permanente para instalaciones bélicas de un tamaño semejante?” preguntó. “¿O va a ser permanente la guerra?” (Steve Vogel, The Pentagon: A History (2007) p.84)
 
La combinación del libre comercio, y de fuertes subsidios de EE.UU. a negocios estadounidenses, ha estropeado el sector agrícola mexicano, llevando a antiguos agricultores de subsistencia empobrecidos a inmigrar a EE.UU. por cualquier medio. Las políticas conservadoras de apoyar el libre comercio mientras restringen la inmigración son inherentemente incompatibles.
 
El jefe de la Autoridad Provisional de la Coalición, la primera administración de la ocupación estadounidense de Iraq en 2003, Paul Bremer, convirtió la libre empresa en un principio rector, y cerró 192 empresas de propiedad estatal en las cuales, según cálculos del Banco Mundial, trabajaban 500.000 personas. (UPI, 25 de julio de 2007)
 
Si un individuo se comportara como Israel lo hace como país, esa persona sería llevada a una institución para dementes criminales y sometida a una intensa terapia con drogas y a una lobotomía. En la celda de al lado podría encontrar a un sujeto llamado EE.UU.
 
EE.UU. amenaza suficientemente a otros Estados a fin de llevar a esos Estados a involucrarse en reacciones defensivas para explotar estas últimas para justificar un aumento de los gastos de “defensa”.
 
Bush, Obama y Europa Occidental han utilizado críticas al autoritarismo del presidente ruso Vladimir Putin como un medio para mostrar a sus públicos que supuestamente defienden la democracia.
 
Derechistas estadounidenses desean reemplazar nuestra forma constitucional de gobierno por una teocracia autoritaria, y expandir (con medios militares) ese constructo teocrático por todo el mundo. (Irónicamente, ¡exactamente el mismo objetivo que tienen los fundamentalistas musulmanes!) – Kerry Thomasi, Online Journal
 
“Detrás de la ‘nostalgia, no examinada, por los “Días Dorados” de la inteligencia estadounidense’ yace una verdad mucho más devastadora: la misma gente que leyó a Dante y fue a Yale y fue educada en virtud cívica reclutó a nazis, manipuló el resultado de elecciones democráticas, dio LSD a sujetos involuntarios, abrió el correo de miles de ciudadanos estadounidenses, derrocó gobiernos, apoyó dictaduras, tramó asesinatos, y preparó el desastre de Bahía de Cochinos [Playa Girón]. ‘¿En nombre de qué?’ preguntó un crítico. ‘No de la virtud cívica, sino del imperio’.” — Frances Stonor Saunders, The Cultural Cold War: The CIA and the World of Arts and Letters (1999)
 
…un mundo más justo, una democracia más profunda y un planeta en el que se pueda vivir…
 
“La presentación de Colin Powell ante la ONU del 5 de febrero de 2003, parece algo tomado de Monty Python, y uno de los informes británicos cruciales citado por Powell no fue otra cosa que la tesis de un estudiante, bajada de la web – y el estudiante amenazó posteriormente a los funcionarios estadounidenses con demandarlos por plagio”. – Bill Moyers.
 
“Los acaudalados en Venezuela se quejan interminablemente de que su poder económico ha sido disminuido; no es así; el crecimiento económico nunca ha sido mayor, los negocios nunca han sido mejores. Lo que ya no poseen los ricos es el gobierno.” – John Pilger
 
Notas
 
(1)Lista completa de bombardeos por EE.UU. desde la Segunda Guerra Mundial ↩
(2)Martin Kelly, editor de un sitio en la web por la no violencia↩
(3)Prensa Latina (Cuba), March 12, 2011 ↩
(4)The Militant (US, Socialist Workers Party), April 4, 2011↩
(5)Bloomberg news agency, September 19, 2007 ↩
(6)Huffington Post, December 18, 2010 ↩
(7)Wall Street Journal, “Cuban Doctors Come In From the Cold” (video), January 14 2011 ↩
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William Blum es autor de:
Killing Hope: US Military and CIA Interventions Since World War 2
Rogue State: A Guide to the World’s Only Superpower
West-Bloc Dissident: A Cold War Memoir
Freeing the World to Death: Essays on the American Empire
Fuente: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=25233
 
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