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Sábado, 18 Junio 2011 08:08

Un imperio de bases militares

Antes de leer este artículo, trate de responder a esta pregunta: ¿cuántas bases militares tiene Estados Unidos en otros países: a) 100 b) 300 c) 700 ó d) 1000.

De acuerdo con la lista del propio Pentágono (1), la respuesta es de alrededor de 865, pero si se incluyen las nuevas bases en Iraq y Afganistán la cifra asciende a más de mil. Estas mil bases constituyen el 95 por ciento de todas las bases militares que los demás países mantienen en territorio ajeno. En otras palabras, Estados Unidos son a las bases militares lo que Heinz es al ketchup.

La vieja manera de hacer colonialismo, practicada por los europeos, consistía en hacerse cargo de todo un país y administrarlo. Pero el procedimiento era chapucero. Estados Unidos ha sido pionero de un enfoque más ágil de imperio mundial. El historiador Chalmers Johnson afirma: "La versión norteamericana de la colonia es la base militar"; Estados Unidos, añade, tiene un "imperio de bases militares."

Estas bases no les salen baratas. Excluyendo sus bases en Afganistán e Iraq, Estados Unidos gasta alrededor de 102.000 millones de dólares al año en la gestión de sus bases en el exterior, según Miriam Pemberton, del Institute for Policy Studies. Y en muchos casos, tenemos que preguntarnos para qué sirven. Por ejemplo, los Estados Unidos tiene 227 bases en Alemania. Tal vez tuvieran sentido durante la Guerra Fría, cuando Alemania estaba dividida en dos por el telón de acero y los responsables de la política estadounidense trataban de convencer a los soviéticos de que el pueblo estadounidense consideraría un ataque a Europa como un ataque a EE.UU. Sin embargo, en una nueva era en que Alemania está reunificada y Estados Unidos está preocupado por otros focos de conflicto en Asia, África y Oriente Próximo, tiene tanto sentido para el Pentágono mantener sus 227 bases militares en Alemania que tendría para el servicio de correos mantener una flota de caballos y calesas.

Ahogada en burocracia, la Casa Blanca está desesperada por recortar gastos innecesarios del presupuesto federal. El congresista por Massachusetts Barney Frank, demócrata, ha sugerido que el presupuesto del Pentágono podría reducirse en un 25 por ciento. Tanto si consideramos políticamente realista el cálculo de Frank como si no, las bases en el exterior son sin duda un objetivo apetitoso para las tijeras del recortador de presupuestos. En 2004, Donald Rumsfeld, estimó que Estados Unidos podría ahorrar 12.000 millones de dólares con el cierre de unas 200 bases exteriores. El coste político sería casi nulo dado que las personas económicamente dependientes de las bases son ciudadanos extranjeros y no pueden votar en las elecciones estadounidenses.

Sin embargo, las bases extranjeras parecen invisibles a los que pretenden recortar el presupuesto del Pentágono, que alcanza los 664.000 millones de dólares anuales. Tomemos el artículo del New York Times The Pentagon Meets the Real World (El Pentágono ante el mundo real (2) El editorialista del Times pedía a la Casa Blanca que tuviera el "coraje político" de recortar el presupuesto de defensa. ¿Sugerencias? Suprimir los programas de adquisición del caza F-22 y del destructor DDG-1000, y reducir el Sistema de Combate Futuro del ejército de tierra, a fin de ahorrar 10.000 millones más al año. Todas son sugerencias aceptables, pero ¿qué pasa con las bases en el extranjero?

Aunque los políticos y los expertos mediáticos parecen ignorar estas bases y entienden el estacionamiento de tropas de EE.UU. en todo el mundo como un hecho natural, el imperio de bases militares estadounidenses atrae la atención de académicos y activistas, como lo demuestra una conferencia sobre las bases exteriores celebrada en la American University a fines de febrero. NYU Press acaba de publicar el libro de Catherine Lutz Bases of empire, un libro que reúne a académicos que estudian las bases militares de EE.UU. y activistas opuestos a estas bases; Rutgers University Press ha publicado el libro de Kate McCaffrey Military Power and Popular Protest, un estudio de la base militar de Vieques (Puerto Rico) que tuvo que cerrar sus puertas ante las protestas masivas de la población local. Y Princeton University Press está a punto de publicar Island of Shame, de David Vine, un libro que cuenta la historia de cómo Estados Unidos y Gran Bretaña acordaron en secreto deportar a los habitantes chagos de Diego García a Isla Mauricio y las Seychelles, para que su isla pudiera convertirse en una base militar. Los estadounidenses hicieron un trabajo tan refinado que incluso gasearon a todos los perros chagos. A estos pobladores indígenas, chagos, se les ha negado hasta hoy el acceso a los tribunales de Estados Unidos, pero ganaron su causa contra el gobierno británico en tres juicios, aunque al final la sentencia fuera anulada por el más alto tribunal del país, la Cámara de los Lores. Ahora están interponiendo recurso ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Los líderes americanos hablan de sus bases extranjeras como un elemento que permite consolidar las alianzas con otros países, principalmente a través de los acuerdos comerciales y la ayuda que suelen acompañar a los arrendamientos de las bases. Sin embargo, los soldados de EE.UU. viven en una especie de cocoon, simulacro de EE.UU. en las bases, mirando la televisión estadounidense, escuchando rap y heavy metal estadounidense y comiendo la fast food de su país, para que los jóvenes pueblerinos y chicos de la calle tengan poco contacto con otra forma de la vida. Mientras tanto, del otro lado de la cerca de púas, los residentes y las empresas locales suelen ser económicamente dependientes de los soldados y tener interés en su permanencia.

Estas bases pueden convertirse en focos de conflicto. Las bases militares descargan incesantemente desechos tóxicos en los ecosistemas locales, como en Guam, donde las bases militares han llevado a la creación de no menos de 19 vertederos tóxicos. Esta contaminación genera resentimiento y, a veces, como en Vieques en la década de 1990, movilizaciones sociales en toda regla contra las bases. Estados Unidos utilizaba Vieques para sus prácticas de bombardeo durante 180 días al año, y cuando Estados Unidos se retiró, en 2003, el paisaje estaba cubierto de municiones, de las que algunas habían estallado y otras no, cartuchos de uranio empobrecido, metales pesados, petróleo, lubricantes, disolventes y ácidos. Según los activistas locales, el índice de cáncer en Vieques era un 30 por ciento superior al del resto de Puerto Rico.

También es inevitable que, de vez en cuando, los soldados de EE.UU. –a menudo borrachos– cometan delitos. El resentimiento que causa estos crímenes se exacerba por la frecuente insistencia del gobierno de EE.UU. de impedir que estos crímenes sean juzgados por tribunales locales. En Corea, en 2002, dos soldados estadounidenses mataron a dos muchachas adolescentes cuando se dirigían a una fiesta de cumpleaños. Los activistas coreanos aseguran que éste fue uno de los 52.000 delitos cometidos por soldados estadounidenses en Corea entre 1967 y 2002. Los dos soldados fueron repatriados de inmediato a Estados Unidos para que pudieran escapar al tribunal coreano. En 1998, un aviador de los marines seccionó el cable de un telecabina de esquí en Italia, matando a 20 personas. Funcionarios de EE.UU. le dieron al piloto un tirón de orejas mientras se negaban a permitir que las autoridades italianas lo juzgaran. Estos y otros incidentes similares han lesionado las relaciones de EE.UU. con algunos importantes aliados.

Los ataques del 11 de septiembre fueron sin duda el ejemplo más espectacular de la clase de retroceso que puede generar el resentimiento local contra las bases de EE.UU. En la década de 1990, la presencia de bases militares estadounidenses en las cercanías de los lugares más sagrados del Islam sunita, en Arabia Saudí, enfureció a Osama bin Laden y proporcionó a Al Qaeda una potente herramienta de reclutamiento. Estados Unidos cerró prudentemente sus bases principales en Arabia Saudí, pero abrió nuevas bases adicionales en Iraq y Afganistán que se están convirtiendo en nuevas fuentes de fricción en las relaciones entre Estados Unidos y los pueblos de Oriente Próximo.

Este imperio proporciona a Estados Unidos una capacidad de intervención global, pero la forma del mismo, en la medida en que su peso principal está en Europa, es un vestigio inflado y anacrónico de la Guerra Fría.

Muchas de estas bases son un lujo que Estados Unidos ya no puede permitirse en una época de déficit presupuestario récord. Por otra parte, las bases estadounidenses en países extranjeros tienen un doble filo: proyectan el poder estadounidense en todo el mundo, pero también inflaman las relaciones exteriores de EE.UU. y generan resentimiento por los fenómenos de prostitución, daño ambiental, pequeña delincuencia, y etnocentrismo cotidiano que son sus corolarios inevitables. Estos resentimientos han obligado recientemente al cierre de bases estadounidenses en Ecuador, Puerto Rico, y Kirguistán, y si el pasado es el inicio del futuro, son de esperar otros movimientos contra las bases estadounidenses en el futuro. Durante los próximos 50 años, estoy convencido de que seremos testigos de la aparición de una nueva norma internacional según la cual la instalación de bases militares en el extranjero será tan indefendible como lo ha sido la ocupación colonial durante los últimos 50 años.

Nuestra Declaración de Independencia critica a los británicos por el acuartelamiento de grandes unidades de tropas armadas entre nosotros y por hallarse sus tropas protegidas, mediante juicios simbólicos, del castigo a los crímenes que pudiesen cometer contra los habitantes de estos Estados Unidos. ¡Bellas palabras! Estados Unidos debería comenzar a tomarlas en serio.

   1. http://www.defense.gov/pubs/BSR_2007_Baseline.pdf
   2. http://www.nytimes.com/2009/03/01/opinion/01sun2.html

Hugh Gusterson*
Bulletin of the Atomic Scientists

Traducción por S. Seguí

*Hugh Gusterson es profesor de antropología y sociología en la Universidad George Mason y antes enseñó en el MIT en el marco de su Programa sobre ciencia, tecnología y sociedad.
Tiene publicados trabajos de campo sobre la cultura de los científicos de armas atómicas y los activistas antinucleares en Estados Unidos y Rusia. Ha publicado también varios libros sobre estos temas: Nuclear Rites: A Weapons Laboratory at the End of the Cold War (UCP, 1996), People of the Bomb: Portraits of America's Nuclear Complex (U of M Press, 2004) y Why America's Top Pundits Are Wrong (UCP, 2005), éste como coeditor.
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Viernes, 20 Mayo 2011 06:29

La insostenible posición del imperio

Nadie puede asegurar que el imperio en su agonía no arrastre al ser humano a la catástrofe.
 
Como se sabe, mientras exista la vida de nuestra especie, toda persona tiene el deber sagrado de ser optimista. Éticamente no sería admisible otra conducta. Recuerdo bien que un día, hace casi 20 años, dije que una especie estaba en peligro de extinción: el hombre.
 
Ante un selecto grupo de gobernantes burgueses aduladores del imperio, entre ellos el de inmensa mole bien alimentada, el alemán Helmut Kohl, y otros por el estilo que hacían coro a Bush padre -menos tenebroso y enajenado que su propio hijo W. Bush-, no podía dejar de expresar aquella verdad que veía muy real, aunque todavía más lejana que hoy, con la mayor sinceridad posible.
 
Al encender el televisor aproximadamente a las 12 y 15 del medio día, porque alguien me dijo que Barack Obama pronunciaba su anunciado discurso sobre política exterior, presté atención a sus palabras.
 
No sé por qué a pesar de los montones de despachos y las noticias que escucho diariamente, en ninguno vi que el sujeto hablaría a esa hora. Puedo asegurar a los lectores que no son pocas las tonterías y mentiras que, entre verdades dramáticas y hechos de todo tipo, leo, escucho, o veo en imágenes todos los días. Pero este caso era algo especial. ¿Qué iba a decir el tipo a esa hora en este mundo agobiado de crímenes imperiales, masacres o aviones sin piloto lanzando mortíferas bombas, que ni siquiera Obama, ahora dueño de algunas decisiones de vida o muerte, imaginaba cuando era estudiante de Harvard hace solo unas decenas años?
 
Nadie suponga, desde luego, que Obama es dueño de la situación; solo maneja algunas palabras importantes que el viejo sistema en su origen otorgó al Presidente Constitucional de Estados Unidos. A estas alturas, después de 234 años de la Declaración de Independencia, el Pentágono y la CIA conservan los instrumentos fundamentales del poder imperial creado: la tecnología capaz de destruir al género humano en cuestión de minutos, y los medios para penetrar esas sociedades, engañarlas y manipularlas impúdicamente el tiempo en que necesiten hacerlo, pensando que el poder del imperio no tiene límites. Confían en manejar a un mundo dócil, sin perturbación alguna, todo el tiempo futuro.
 
Es la idea absurda en que basan el mundo del mañana, bajo el reino de la libertad, la justicia, la igualdad de oportunidades y los derechos humanos, incapaces de ver lo que en realidad ocurre con la pobreza, la falta de servicios elementales de educación, salud, empleo y algo peor: la satisfacción de necesidades vitales como alimentos, agua potable, techo y otras muchas.
 
Curiosamente, alguien puede preguntarse por ejemplo ¿qué ocurrirá con los 10 mil muertos por año que ocasiona la violencia derivada de las drogas, fundamentalmente en México, a lo que se pueden añadir los países de Centroamérica y varios de los más poblados del sur del continente?
 
No albergo intención alguna de ofender a esos pueblos; el propósito es solo señalar lo que ocurre a los demás casi diariamente.
 
Una pregunta sí hay que hacerla casi de inmediato: ¿qué pasará en España donde las masas protestan en las ciudades principales del país porque hasta el 40% de los jóvenes están desempleados, para citar solo una de las causas de las manifestaciones de ese combativo pueblo? ¿Es que acaso van a iniciarse los bombardeos a ese país de la OTAN?
 
Sin embargo, a estas horas, a las 4 y 12 p.m., no ha sido publicada la bendita versión oficial en español del discurso de Obama.
 
Espero me excusen por esta improvisada Reflexión. Tengo otras cosas de las cuales ocuparme.

Por Fidel Castro Ruz
Mayo 19 de 2011
4 y 16 p.m.
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Martes, 05 Abril 2011 06:23

Pobreza exrtema en el Imperio. Hambre

Aquí millones padecen hambre. No estamos hablando de Haití, ni de países africanos, ni asiáticos, ni de las favelas sudamericanas, sino del extraordinario hecho de que en el país más rico del mundo, con el sector agrario más productivo, millones sufren de lo que se llama inseguridad alimenticia, o lo que en cristiano se traduce como no saber de dónde provendrá la próxima comida.

En Estados Unidos se permite –sin que sea escándalo nacional– que los niños no tengan lo suficiente para comer. El programa nacional de televisión de CBS News 60 Minutes mostró recientemente las caras y las historias de familias sin techo, cuyos hijos hablaron de lo que sienten cuando no comen lo suficiente. Más de 16 millones de menores de edad viven en la pobreza –2 millones más que antes de la crisis económica que estalló en 2007– y se registra que es el desplome de la clase media más rápido ocurrido jamás desde que el gobierno empezó a medirlos hace medio siglo, informa CBS News.

¿Qué se siente tener hambre?, les pregunta el corresponsal a niños de una primaria en Florida. “Es difícil. No puedes dormir. Uno sólo espera, se duerme como por cinco minutos y se despierta de nuevo. Le duele el estómago y piensa: ‘no puedo dormir, voy a intentar dormir, voy a intentar dormir’, pero no puede porque le duele el estómago. Y es porque no tiene alimento en él”, responde un niño.

Muchas familias cuentan a CBS que jamás se imaginaron quedarse sin casa o sin suficiente alimento para sus hijos, ya que gozaban de una vida de clase media. Con la crisis, todo se esfumó.

Parte del reportaje de CBS se realizó en la misma zona que se proclama el lugar más feliz del mundo, o sea, los condados alrededor de Disney World, en Orlando, Florida. Ahí CBS detectó unos 67 moteles que alojan a más de 500 niños sin techo. Ahí, cerca en las escuelas del condado de Seminole, mil estudiantes perdieron recientemente han perdido sus viviendas. El gobierno aloja a miles de familias sin techo en moteles por todo el país durante periodos. CBS advierte que la generación del motel en Estados Unidos está creciendo rápidamente.

Un 16.6 por ciento de los estadunidenses –o sea, más de uno de cada seis– sufrieron inseguridad alimenticia en algún momento de 2009, según las cifras más recientes del censo analizadas por Feeding America, la organización más grande del país dedicada a apoyar a los afectados por esta situación, en su informe reciente Map the Meal Gap (http://feedingamerica.org/). De hecho, esta organización informa que hoy día ofrece sus servicios de apoyo a 37 millones de estadunidenses, entre ellos 14 millones de niños, un incremento de 46 por ciento comparado con 2006.

Hasta en la capital del país más poderoso del mundo hay cada vez más hambre. En la zona metropolitana de Washington y condados colindantes más de 400 mil residentes sufrieron periodos de hambre durante la recesión, según el informe reciente de Feeding America y su análisis por el Washington Post. Millones más en cada parte del país, tanto zonas ricas como marginadas, también registraron cifras crecientes de hambre. “La mayoría quedarían sorprendidos al saber las dimensiones del hambre en sus comunidades. La gente tiende a pensar que el hambre se padece ‘allá’ en algún otro lugar pero no aquí mismo, no en mi traspatio. Pero este informe demuestra que no es cierto: el hambre está por todas partes de nuestra nación ahora mismo”, comentó Vicki Escarra, directora de Feeding America, al Washington Post.

“Ha habido momentos en los que no he comido para que mis hijos tengan más que comer. Soy adulta, lo puedo hacer. Puedo beber agua o comerme un pedazo de pan. Pero uno no quiere que sus hijos lleguen a decir ‘mamá, tengo hambre’ una hora después de que han comido”, dijo al Post Anita Emerson, madre soltera de 46 años. Estas historias se repiten a lo largo del país.

¿Y cuál es la respuesta del gobierno? Proponer reducir la asistencia alimentaria a los necesitados, promover más recortes al gasto social y reducir impuestos a los ingresos de los millonarios.

Mark Bittman, crítico de gastronomía del New York Times, anunció el lunes pasado que se sumaba a un ayuno de una semana con unas 4 mil personas por todo el país, cuyo propósito es llamar la atención pública sobre propuestas del Congreso de reducir severamente los programas de asistencia para los pobres y para los que padecen hambre en este país. “Estos recortes supuestamente para reducir el déficit –apenas serían una ranura– causarán en verdad que más personas mueran de hambre, vayan a la cama con hambre o vivan más miserablemente que ahora. Y la propuesta de ley incrementará el gasto en defensa”, explicó. Esto, dijo, ante varias ironías: en 2010, las ganancias empresariales crecieron a la tasa más rápida desde 1950, mientras se estableció un récord en el número de personas que dependen de la asistencia federal para comer. Agregó que los 400 estadunidenses más ricos tienen más riqueza que la mitad de los hogares del país combinados, mientras 45 por ciento de los estadunidenses gastan un tercio de sus ingresos en alimento y aun así no les alcanza, y uno de cada cuatro niños duerme con hambre en este país, por lo menos por periodos.

Bittman afirma: necesitamos juntarnos e insistir en que nuestros recursos colectivos sean utilizados para el bienestar colectivo, no para los mil, ni para el millón de estadunidenses más ricos, sino para la vasta mayoría de nosotros en Estados Unidos y, de hecho, para los ciudadanos del mundo que tienen dificultades para satisfacer sus necesidades. O para alimentar a sus hijos.

Pero, al parecer, el hambre no está entre las prioridades de las cúpulas políticas o económicas de este país. Aparentemente, la inseguridad alimentaria no es asunto que se considere de seguridad nacional.

Por David Brooks
La Jornada
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Domingo, 27 Marzo 2011 11:52

Imperio otomano: lecciones sobre Libia

Entre la furia del despertar árabe –para no mencionar nuestra propia crisis en torno a Libia, que se profundiza–, la vieja Constantinopla es una tónica, un recordatorio entre alminares y agua, palacios, museos, librerías, un viejo parlamento y un millar de pescaderías, que ésta fue en verdad la única capital unida que los árabes tuvieron jamás. Los sultanes llamaban a Beirut la joya de la corona de los otomanos, pero dos días de caminar las calles de la moderna Estambul –con decenas de miles de pasajeros abarrotando los viejos tranvías en la calle Independencia– me hicieron entender por primera vez lo minúsculo que era Líbano en el gran mapa otomano.

Tampoco se puede escapar de los otomanos. Allá en Taksim están las grandiosas embajadas antiguas británica y estadunidense; debajo de ellas, los grandes bancos de las potencias que se beneficiaron de las "capitulaciones", y el hotel Gran Bretaña con sus extravagantes candelabros, que fue efímero hogar de Ataturk y Hemingway. De pronto me saca del ensueño una fotografía de 1917, de dos soldados turcos otomanos. Están en el desierto –¿Palestina, Siria, Arabia?– literalmente en harapos, con gorros como costales sobre las caras atormentadas y los pantalones colgando hechos jirones sobre las piernas. Resulta extraño ver uno de los primeros aviones de hélice detrás de ellos. ¿Serían ésos los adolescentes contra los que luchó Lawrence en la revuelta árabe, precursora del tifón que ahora engloba todo Medio Oriente?

En una librería cerca de la parada del tranvía en Istiklal compré la Vida de Atarturk escrita por el británico Andrew Mango hace más de diez años, pero que conserva la frescura de la investigación original sobre el fundador de la Turquía moderna. Sí, contiene las acostumbradas ambigüedades sobre las masacres de armenios ("tema de acalorados debates", claro), pero también un recuento extraordinario de los principios de la carrera militar de Mustafá Kemal, que cruzó furtivamente Alejandría para combatir al lado de los rebeldes árabes contra Italia nada menos que en Libia. Y allí están los nombres familiares: Tobruk, Bengasi, Zawiya.

Enver Pachá, figura mucho más oscura en la historia turca –nada más pregunten a los armenios–, fue el comandante otomano en Cirenaica que puso sitio a las fuerzas italianas en Bengasi y se dedicó a unir a las tribus de los Senussi (sí, los mismos Senussi que esperan que ganemos su guerra contra Kadafi) contra los italianos. Los Senussi, por cierto, fueron fundados por un argelino llamado Muhammad Ibn Alí al-Senussi, quien se estableció en Cirenaica en 1843. La historia de la tribu, que llega hasta el rey Idris (derrocado por un tal coronel Kadafi en 1969), es descrita con agudeza cuando Mango señala que "la solidaridad musulmana (en la guerra) era efectiva cuando se complementaba con el interés propio y el instinto de autodefensa".

Hay otros párrafos que podrían ser leídos por los David Cameron de este mundo. En una línea espléndida Mango explica que "había que mostrar a los árabes que el Estado otomano regenerado era capaz de defenderlos", en tanto el propio Mustafá Kemal dice de la campaña en Libia: "en ese tiempo, me di cuenta de que era inútil". Ciento ochenta otomanos y 8 mil árabes pudieron rodear a 15 mil italianos, pero "los guerreros tribales árabes iban y venían según los movía el espíritu". La principal preocupación de los jeques, según descubrió Mustafá Kemal, era ganar tanto dinero como fuera posible, y mientras más durara la guerra, más dinero se podían meter a la bolsa.

En algún momento Enver Pachá envió a un amigo del futuro Ataturk a un oasis de los Senussi (Calo). Más tarde el amigo escribió: “En ese bendito lugar no se permite salir ni a las niñas de tres años. Las mujeres viven y mueren donde nacieron. Tal es la costumbre local. Aunque en los campamentos militares hay hombres y mujeres, no hemos podido ver el rostro de una mujer en los tres meses pasados, pues todas están ocultas por pesados velos. Vivimos como ascetas… Si salimos de aquí, nuestra próxima parada será sin duda el paraíso”.

La historia da vuelcos extraños. El imperio otomano se alió con Alemania tres años después –Ataturk se distinguió en Galípoli– y acabaría derrumbándose cuando Alemania perdió la guerra. Y, sin embargo, ahora los nietos y tataranietos de aquellos mismos turcos son vilipendiados en Alemania por tener demasiados hijos, hablar poco alemán y sobrevivir con el seguro del desempleo. Y el año pasado, la canciller Merkel afirmó que los esfuerzos por construir una "sociedad multicultural" han fallado en Alemania, aseveración apoyada por David Cameron, quien sabe tanto de migrantes turcos como de historia libia.

Porque, en realidad, ésa es una historia falsa. Alemania nunca emprendió un experimento altruista de "multiculturalismo". Los turcos fueron allá a hacer los trabajos que los alemanes no querían. Los Gastarbeiter fueron animados a ir a Alemania a ofrecer mano de obra barata, más que como invitados de algún extraordinario programa social de mejoramiento intercultural, del mismo modo en que los primeros negros británicos llegaron luego de la Segunda Guerra Mundial para ayudar a reconstruir Gran Bretaña… no porque quisiéramos darles mejores hogares.

Ataturk, desde luego, quería que los turcos fueran europeos tanto como Merkel y Cameron preferirían que todos los turcos se regresaran al imperio otomano. Pero tal vez nuestros amos en Europa (Sarkozy tanto como Cameron) harían bien en hojear una biografía de Ataturk en aquellos emocionantes días. La guerra de los Balcanes obligó a los otomanos a abandonar Cirenaica y aceptar la anexión italiana de Libia.

Enver Pachá se negó a aceptar ese hecho de la historia. Sostuvo que era "peligroso" decir a los miembros de tribus árabes que la paz se había "concluido". Así pues, entregó a los Senussis a la sombría merced de los italianos, cuyo régimen fascista posterior a la Primera Guerra los asolaría durante dos décadas. Los paralelismos no son exactos, por supuesto. Pero sería interesante saber –si Kadafi se sostiene como lapa en Libia– cómo vamos a decirles a nuestros fieles "rebeldes" de Bengasi que la OTAN se ha quedado sin fuelle y prefiere la paz que más guerra.

Por Robert Fisk
The Independent

Traducción: Jorge Anaya
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La dignidad que reclamaban el pasado domingo un millón de italianas unidas en las calles de todo el país contra Silvio Berlusconi dependerá del veredicto de tres mujeres. Las tres magistradas designadas por la jueza Cristina di Censo para procesar a Il Cavaliere por el caso Ruby. Se trata de Carmen D'Elia, Giulia Turri y Orsola de Cristofaro, pertenecientes a la cuarta sección penal del Tribunal de Milán y que, en algún caso, ya han participado en otros procesos en los que estaba envuelto el premier. Después de que Berlusconi calificara de "vergüenza" la concentración del domingo, de que sus ministras acusaran a las mujeres de dejarse manipular por la oposición y de que el imperio mediático del primer ministro les llamara moralistas, el encargo de Di Censo fue interpretado ayer como un acto de justicia en sí mismo por los medios.
 
No así por el entorno de Berlusconi, que optó por el discurso machista para cuestionar la decisión. "Ya hay tres mujeres en el proceso Mills. Las mujeres son apreciadas y en algunas ocasiones, agradables", dijo en tono irónico Piero Longo, uno de los abogados de Il Cavaliere. Menos fino fue Gaetano Pecorella, ex abogado del premier y hoy diputado del Pueblo de la Libertad, que cuestionó la imparcialidad y la profesionalidad de las juezas: "Es peor de lo que se podía esperar. Viendo a un millón de mujeres en las plazas contra Berlusconi, no creo que sea ninguna ventaja un tribunal con tres mujeres, de hecho, quizá sería oportuno que fuera respetado de alguna manera el principio de la paridad. Hay delitos, en particular los sexuales, sobre los que las mujeres son más sensibles, están más pendientes e incluso más motivadas", dijo.
 
Quizá no se dio cuenta, pero en menos de un minuto Pecorella retrató la postura oficial de un Gobierno con respecto a la figura femenina. Postura, que unida al caso Ruby, fue uno de los motivos de las marchas del domingo. Curiosa, cuanto menos, fue la reacción del semanal católico Familia Cristiana, que interpretó la designación de las tres mujeres casi como un signo de justicia cósmica: "Es imposible no pensar en la némesis. Tú, Berlusconi, te has servido de las mujeres, y en mal modo; ahora las propias mujeres harán justicia".
 
"No hay que subestimar el poder de las mujeres", dijo la directora del diario L'Unità, Concita de Gregorio, durante la manifestación del otro día. En el caso de las juezas, los abogados de Berlusconi no deberían subestimar su competencia. Carmen D'Elia tiene 49 años y 20 de experiencia profesional en la magistratura. En noviembre de 2003 formó parte del tribunal que condenó al ex ministro de Defensa, abogado y diputado de Forza Italia, Cesare Previti, a cinco años de prisión por corrupción en el caso SME (luego sería absuelto).
 
Berlusconi, absuelto por prescripción de delito
 
En aquel proceso también estaba imputado Berlusconi, pero su delito prescribió antes de la sentencia gracias al Legítimo Impedimento, una de las leyes escudo creadas por y para protegerlo y que fue declarada inconstitucional en enero de este año. Curiosamente, la fiscal que llevó el sumario fue Ilda Bocassini, La roja, clave en la recogida de pruebas del caso Ruby y atacada por el entorno del premier.
 
D'Elia participó también, junto con otra de las juezas designadas ayer, Orsola De Cristofaro, en el juicio contra el director de la Clínica Santa Rita, Pier Paolo Brega Massone. El caso, conocido como ‘la clínica de los horrores', acabó con una condena a 15 años y medio de cárcel para Brega, que se lucró con las operaciones de cirugía ilegales que le practicó a 83 pacientes entre 2005 y 2007.
 
De Cristofaro es, según los medios italianos, la menos conocida de las tres, pero ha desarrollado una intensa carrera como fiscal y magistrada en los últimos años, sobre todo en lo que se refiere a las investigaciones preliminares de la Fiscalía.
 
Dos casos relacionados con Il Cavaliere
 
Por último está Giulia Turri, que será la presidenta del tribunal que juzgue a Berlusconi. Turri ha participado en dos casos que están relacionados de alguna manera con Il Cavaliere. Por una parte, el proceso conocido como Valletopoli, iniciado en 2006 y en el que se vio envuelto en 2009 el paparazzo Fabrizio Corona. Fue condenado a tres años de cárcel por extorsión e intento de extorsión, aunque no los ha cumplido íntegramente. Hasta entonces era íntimo amigo de Lele Mora, el agente televisivo más importante de Italia e imputado en el caso Ruby por inducción a la prostitución. Su agencia, Corona's, es una de las principales fuentes de fotografías para las publicaciones del grupo Mediaset. En el documental ‘Videocracy', relata en primera persona cómo vendió a Berlusconi unas fotos de su hija Bárbara, que luego el propio Cavaliere publicó en sus revistas. Por otra, también solicitó en 2008 el juicio para el abogado Massimo Maria Berruti, en una de las derivaciones del caso Mediaset, en el que Berlusconi está acusado de blanqueo y evasión fiscal.

DANIEL DEL PINO Roma 15/02/2011 17:30 Actualizado: 15/02/2011 19:38
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La transformación de un grupo de trece disidentes pacíficos, con su líder Jesús de Nazaret, en un monstruo de represión con más de mil millones de personas, la Iglesia Católica actual, se realizó por dos vías: el terrorismo de Estado y la piratería del software de las culturas precristianas.

Los dos terroristas de Estado, los dos estalinistas más destacados de la expansión cristiana, fueron el emperador romano Constantino I y el germánico Carlo Magno. Constantino convirtió el cristianismo en el Siglo IV en credo obligatorio del Imperio Romano y acabó con su democracia interna, prohibiendo las “herejías”. Carlomagno lo impuso en el Siglo VIII a sangre y fuego en toda Europa, arrasando con su pluralidad multi-religiosa. A título de ejemplo: a quince kilómetros de mi pueblo natal en la Baja Sajonia alemana, en la villa de Verden, en una ocasión Carlo Magno hizo ejecutar alrededor de treinta mil sajones, entre hombres, mujeres y niños, porque no quisieron convertirse al monoteísmo judío-católico. Muchos de los métodos de esos dos terroristas de Estado fueron posteriormente usados en la conquista de América.

El despiadado uso de la espada para conquistar a los pueblos no-cristianos, fue el instrumento clave de la expansión. Pero, la Biblia enseña correctamente que la espada sin el verbo no es duradera mientras que la tentación de la herejía (pecado) es perenne. Construir y mantener el Reino de Dios en la tierra ---como cualquier otro Reino---requiere no solo de la inquisición, sino del control del software. Y en ese campo la Iglesia utilizaba pragmáticamente dos técnicas delmercado de hoy: el hostile takeover (adquisición hostil) de la competencia y la piratería de su software. En ambos casos era el abrazo del oso que acaba con la pluralidad religiosa e instalaba la tiranía del monoteísmo, que los judíos habían copiado del emperador egipcio Akenatón, 14 siglos antes de Jesús. Los católicos e islámicos repitieron el clonaje posteriormente, incluido el totalitarismo de dominación que le es inherente.

Navidad es parte de esta milenaria lucha global---en parte heterodoxa (de ruptura), en parte sincretista (de asimilación subordinada)---por el software dominante. Dos de las más existenciales referencias cosmogónicas de identidad en todos los pueblos precristianos, son los solsticios de invierno (diciembre) y verano (junio), festejados entre los celtas, los germánicos (Yule), los romanos (Saturnalia), los mexica, los inca, los persas, etcétera, como puntos de encuentro y veneración de la Madre Tierra y el Dios Sol.

El arraigo de este ritual en los pueblos era tan fuerte que los nuevos amos del software del reino virtual, los Bill Gates y Steven Jobs en sotana, no lograron “extirparlo”. Optaron entonces por su asimilación subordinada, convirtiendo, a cuatrocientos años del nacimiento de Jesús, la fecha del solsticio de invierno en la del nacimiento del carpintero-fundador de su metafísica; transubstanciando la Madre Tierra en la Virgen Maria; manteniendo la veneración germánica por los árboles sagrados y reactivando posteriormente los placeres carnales de los Saturnalia en deleites carnavalescos.

El sincretismo del catolicismo ha sido uno de los instrumentos claves de convertir el movimiento de un pequeño grupo de contestatarios pacíficos en el primer Estado Global de la historia. La izquierda, en cambio, pocas veces ha logrado desarrollar ese instrumento de poder, pese a disponer de la base teórica en las grandes obras de Marx, Lenin y Gramsci. Los partidos Stalinístas involucionaron hasta ser fieles clonajes del Vaticano, con el Primer Secretario como Papa, infalible cuando hablaba ex cátedra, enfeudado por una nomenclatura y con prohibición de la “herejía”. Mataron la dialéctica entre principismo y sincretismo por el lado de la pureza doctrinal, mientras el reformismo lo hacía por el lado de la contaminación capitalista.

Los festejos precristianos de los solsticios fueron manifestaciones de una cosmogonía naturalista. La navidad cristiana, en cambio, es un modelo de dominación. Lo que nos enseñan es la lucha entre una metafísica materialista y un software de aplicación y costoimperial. Es decir: la eterna batalla entre los Wikileaks y la Inquisición.
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Jueves, 16 Diciembre 2010 07:24

¿Wikiliquidación del Imperio?

La divulgación de centenares de miles de documentos confidenciales, diplomáticos y militares por Wikileaks agrega una nueva dimensión a la contradictoria profundización de la globalización. La revelación, en un corto período, no sólo de documentación cuya existencia se conocía pero que durante mucho tiempo había sido negada al acceso público por quienes la detentaban, sino también de aquella con cuya existencia nadie soñaba, dramatiza los efectos de la revolución de las tecnologías de la información y obliga a repensar la naturaleza de los poderes globales que nos (des)gobiernan y las resistencias que los pueden desafiar. El cuestionamiento tiene que ser tan profundo que debe incluir a la propia Wikileaks: no todo es tan transparente en la orgía de transparencia que nos ofrece el portal.

La revelación es tan impresionante por la tecnología como por el contenido. Por ejemplo, escuchamos con horror este diálogo: “Good shooting. Thank you” (“Buen tiro. Gracias”), registrado mientras caían por tierra periodistas de Reuters y niños que iban a la escuela, o sea, mientras se cometían crímenes contra la humanidad. Nos enteramos de que Irán es, por consenso, una amenaza nuclear para sus vecinos y que, por lo tanto, sólo falta decidir quién va a atacar primero, si Estados Unidos o Israel. Que una gran multinacional farmacéutica, Pfizer, con la connivencia de la embajada norteamericana en Nigeria, intentó chantajear al procurador general de ese país para evitar pagar indemnizaciones por el uso experimental indebido de drogas que produjeron la muerte de niños. Que los Estados Unidos presionaron en forma ilegítima a países pobres para obligarlos a firmar la declaración no oficial de la Conferencia Mundial de Cambio Climático –realizada en diciembre pasado en Copenhague—, para poder seguir dominando el mundo sobre la base de la contaminación provocada por la economía del petróleo barato. Que Mozambique no es un Estado narco totalmente corrupto, pero corre el riesgo de llegar a serlo. Que con el “plan de pacificación de las favelas” de Río de Janeiro se está aplicando la doctrina de la contrainsurgencia diseñada por los Estados Unidos para Irak o Afganistán, o sea, que se están usando contra un “enemigo interno” las tácticas utilizadas contra un “enemigo externo”. Que el hermano del “salvador” de Afganistán, Hamid Karzai, es un importante traficante de opio. Y etc., etc., en un cuarto de millón de documentos.

¿Cambiará el mundo después de estas revelaciones? La cuestión es saber cuál de las globalizaciones que hoy se enfrentan se beneficiará más con la fuga de información: ¿la globalización hegemónica del capitalismo o la globalización contrahegemónica de los movimientos sociales que luchan por otro mundo posible? Es previsible que el poder imperial de los Estados Unidos aprenda más rápidamente las lecciones de Wikileaks que los movimientos y los partidos que se le oponen en diferentes regiones del mundo. Ya está en marcha una nueva ola de derecho penal imperial, leyes “antiterroristas” para tratar de disuadir a los diversos “piratas informáticos” (hackers), así como nuevas técnicas para hacer wikiseguro al poder. Sin embargo, a primera vista, Wikileaks tiene un mayor potencial para favorecer a las fuerzas democráticas y anticapitalistas. Para que ese potencial se materialice son necesarias dos condiciones: procesar adecuadamente el nuevo conocimiento y transformarlo en nuevas razones para la movilización.

En cuanto a la primera condición, ya sabíamos que los poderes políticos y económicos globales mienten cuando hacen apelaciones a los derechos humanos y a la democracia, ya que su objetivo exclusivo es consolidar el dominio que tienen sobre nuestras vidas y no dudan en utilizar para eso los métodos fascistas más violentos. Todo se está comprobando, y mucho más de lo que podrían admitir los más advertidos. Un mayor conocimiento crea nuevas exigencias para el análisis y la divulgación. En primer lugar, es necesario dar a conocer la distancia existente entre la autenticidad de los documentos y la veracidad de lo que afirman.

Por ejemplo, que Irán sea una amenaza nuclear sólo es “verdad” para los malos diplomáticos que, al contrario de los buenos, les informan a sus gobiernos lo que éstos quieren escuchar y no la realidad de los hechos. De la misma manera, que la táctica norteamericana de contrainsurgencia se esté usando en las favelas es la opinión del Consulado General de Estados Unidos en Río. Les compete a los ciudadanos interpelar a los gobiernos nacional, provincial y municipal sobre la veracidad de esa opinión. Tal como les compete a los tribunales mozambiqueños investigar la presunta corrupción en el país. Lo importante es que sepamos divulgar que muchas de las decisiones que pueden derivar en la muerte de miles de personas y el sufrimiento de millones son tomadas sobre la base de mentiras, y también que sepamos crear una rebelión organizada contra tal estado de cosas.

En el campo del procesamiento del conocimiento será cada vez más crucial hacer lo que denomino una sociología de las ausencias: lo que no es divulgado cuando aparentemente todo es divulgado. Por ejemplo, resulta muy extraño que Israel, uno de los países que más podría temer las revelaciones por las atrocidades cometidas contra el pueblo palestino, esté tan ausente en los documentos confidenciales. Existen sospechas fundadas de que fueron eliminados por acuerdo entre Israel y Julian Assange. Esto significa que necesitamos una Wikileaks alternativa y aún más transparente. Tal vez, ya esté en marcha su creación.

La segunda condición –las nuevas razones y motivaciones para la movilización– es todavía más exigente. Será preciso establecer una articulación orgánica entre el fenómeno Wikileaks y los movimientos y partidos de izquierda, hasta ahora poco inclinados a explorar las posibilidades abiertas por la revolución de las tecnologías de la información. Esa articulación puede crear una mayor disponibilidad para que se revele información particularmente interesante para las fuerzas democráticas anticapitalistas. Por otro lado, será preciso que la articulación incluya al Foro Social Mundial y a los medios alternativos que lo integran.

Curiosamente, el Foro Social fue la primera novedad emancipatoria de la primera década de este siglo y Wikileaks, de ser aprovechada, puede ser la primera novedad de la segunda década. Para que la articulación se realice es necesaria mucha reflexión hacia dentro de los movimientos que permita identificar los designios más insidiosos y agresivos del imperialismo y el fascismo social globalizado, así como sus insospechadas debilidades a nivel nacional, regional y global. Es preciso crear una nueva energía movilizadora a partir de la verificación aparentemente contradictoria de que el poder capitalista global es, en forma simultánea, más abrumador de lo que pensábamos y más frágil de lo que podemos deducir linealmente de su fuerza. El Foro Social Mundial, que se reunirá en febrero próximo en Dakar, necesita renovarse y fortalecerse y ésta puede ser una vía para que eso ocurra.

Por Boaventura de Sousa Santos, Doctor en Sociología del Derecho.

Traducción: Javier Lorca.
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Miércoles, 15 Diciembre 2010 07:47

El imperio en el banquillo de los acusados

Julian Assange, un hombre que hace varios meses muy pocos conocían en el mundo, está demostrando que el más poderoso imperio que ha existido en la historia podía ser desafiado.

El audaz desafío no provenía de una superpotencia rival; de un Estado con más de cien armas nucleares; de un país con cientos de millones de habitantes; de un grupo de naciones con enormes recursos naturales, de los cuales Estados Unidos no podía prescindir; o de una doctrina revolucionaria capaz de estremecer hasta los cimientos al imperio que se basa en el saqueo y la explotación del mundo.

Era solo una persona que apenas se había oído mencionar en los medios de prensa. Aunque es ya famoso, poco se conoce de él, excepto la muy publicitada imputación de relaciones amorosas con dos damas, sin la debida precaución en los tiempos del VIH. No se ha escrito todavía un libro sobre su origen, su educación, o sus ideas filosóficas y políticas.

No se conocen, incluso, las motivaciones que lo condujeron al contundente golpe que propinó al imperio. Solo se sabe que moralmente lo ha puesto de rodillas.

La agencia de noticias AFP informó hoy que el creador de Wikileaks seguirá en prisión pese a obtener libertad bajo fianza [...] pero deberá permanecer entre rejas hasta que se resuelva la apelación presentada por Suecia, país que reclama su extradición por presuntos delitos sexuales.

“…la abogada que representa al Estado sueco, [...] anunció su intención de apelar la decisión de liberarlo.”

“…el juez Riddle estableció como condiciones el pago de una fianza de 380.000 dólares, el uso de un brazalete electrónico y el cumplimiento de un toque de queda.”

El propio despacho informó que en caso de ser liberado “…deberá residir en una propiedad de Vaughan Smith, su amigo y presidente del Frontline Club, el club de periodistas de Londres donde Wikileaks tiene establecido desde hace semanas su cuartel general…”

Assange declaró: “‘Mis convicciones no vacilan. Me mantengo fiel a los ideales que he expresado. Si algo ha hecho este proceso, ha sido aumentar mi determinación de que estos son verdaderos y correctos’…”

El valiente y brillante cineasta norteamericano Michael Moore declaró que ha ofrecido a Wikileaks su página web, sus servidores, sus nombres de dominio y todo lo que pueda proporcionarle para “…’mantener Wikileaks vivo y próspero mientras sigue trabajando para exponer crímenes que se tramaron en secreto y se cometieron en nuestro nombre y con nuestros dólares destinados a impuestos’…”

Assange, afirmó Moore, “está sufriendo ‘un ataque tan despiadado’ [...] ‘porque ha avergonzado a quienes han ocultado la verdad’.”

“…’independientemente de que Assange sea culpable o inocente [...] tiene derecho a que se pague su fianza y a defenderse’. [...] ‘me he unido -por ello- a los cineastas Ken Loach y John Pilger y a la escritora Jemima Jan y he ofrecido dinero para la fianza’.”

La contribución de Moore se elevó a 20 mil dólares.

El barraje del gobierno norteamericano contra Wikileaks ha sido tan brutal que, según sondeos de ABC News/Washington Post, dos de cada tres estadounidenses quieren llevar a Assange ante los tribunales de Estados Unidos por haber divulgado los documentos. Nadie se ha atrevido, en cambio, a impugnar las verdades que contienen.

No se conocen detalles del plan elaborado por los estrategas de Wikileaks. Se sabe que Assange distribuyó un volumen importante de comunicaciones a cinco grandes transnacionales de la información, que en este momento poseen el monopolio de muchas noticias, algunas de ellas tan extremadamente mercenarias, reaccionarias y pro fascistas como la española PRISA y la alemana Der Spiegel, que las están utilizando para atacar a los países más revolucionarios.

La opinión mundial seguirá de cerca todo lo que ocurra en torno a Wikileaks.

Sobre el gobierno derechista sueco y la mafia guerrerista de la OTAN, que tanto gustan de invocar la libertad de prensa y los derechos humanos, caerá la responsabilidad de que se pueda conocer o no la verdad sobre la cínica política de Estados Unidos y sus aliados.

Las ideas pueden ser más poderosas que las armas nucleares.

Fidel Castro Ruz

Diciembre 14 de 2010
9 y 34 p.m.
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Domingo, 21 Noviembre 2010 07:20

El imperio no descansa

Ni lo piensa. La reunión de la máquina bélica llamada OTAN finaliza hoy en Lisboa y su objetivo es declarado: elaborar el nuevo “concepto estratégico” destinado a reforzar militarmente a sus 27 estados miembro para que la organización “sea más efectiva, más empeñada y más eficiente que nunca”. Así lo afirmó su secretario general, el danés Anders Fogh Rasmussen, y precisó: “Más efectiva porque la OTAN invertirá en la adquisición de herramientas clave como los misiles de defensa y la defensa cibernética” (www.nato.int, 15-11-10). La reunión se limita a oficializar lo que sucede ya: la intensificación de la presencia militar de EE.UU. y sus socios menores en el continente asiático, nueva etapa de la expansión imperial.

Esto entre otras cosas, que parten de la instalación de un sistema de misiles escudo y el continuo despliegue de armas nucleares tácticas en toda Europa –como si Rusia estuviera por invadir Finlandia y Polonia– hasta la participación en los planes de guerra cibernética del Pentágono y la expansión de las misiones castrenses en el este y el sur del planeta. Unos 38 países han enviado efectivos a la guerra Afganistán/Pakistán y sucede que la OTAN se ha convertido en el factor más importante de la unidad de Europa por encima de su institución política, la Unión Europea, una unidad sellada con sangre en el campo de batalla. Cabe preguntarse si el cacareado humanismo nacido en el Viejo Continente existió en pleno alguna vez.

Asegurada esa retaguardia, Washington se proyecta ahora hacia otras regiones con la intención definitiva de convertir en súbditos a los países que todavía no lo son. Barack Obama insiste en las políticas de su antecesor y ya no se habla de una retirada próxima de Afganistán: Mark Sedwill, el representante civil número uno de la OTAN, señaló que el lapso necesario para controlar completamente el país podría dilatarse “hasta el 2015 y aún más” (//afpakforeignpoloicy.com, 17-11-10). No comparte ese “optimismo” el general David Richards, comandante en jefe del ejército británico: declaró que “la OTAN necesita planificar el papel que jugará en los próximos 30 o 40 años para ayudar a las fuerzas armadas afganas a recuperar el país” (www.dailymail.co.uk, 15-11-10). Va entonces para largo, lo cual no obsta para que otros preparativos de guerra sigan su curso.

El cuarteto encargado de la política exterior estadounidense que integran Obama, Hillary Clinton, Robert Gates y el jefe del estado mayor conjunto, almirante Michael Mullen, estuvo muy ocupado en la primera quincena de noviembre recorriendo en total diez países del Pacífico asiático. El 7 de noviembre Robert Gates afirmaba en Melbourne que el siglo XXI es “el siglo del Pacífico” (www.defense.gov, 7-11-10) y no desaprovechó su visita a Australia para lograr, con la ayuda de Mullen, un estacionarán en varias bases militares del país. Al mismo tiempo, Hillary Clinton volvió a dar existencia, después de 24 años de congelamiento, al tratado de seguridad Australia / Nueva Zelanda / EE.UU. (Anzus, por sus siglas en inglés).

Obama no se quedó atrás: realizó una gira de diez días por Indonesia, Corea del Sur y Japón que comenzó en la India, a la que adjudicó 10 Boeing C-17 por valor de 5000 millones de dólares, la sexta venta de armas más importante de la historia de EE.UU. (www.businessinsider.com,. 6-11-10). Quedará muy atrás de la que será la primera cuando a pedido de Obama el Congreso estadounidense apruebe, como sin duda aprobará, la exportación a Arabia Saudita de 84 cazas de combate F-15, helicópteros, radares y misiles, por un valor total de 60.000 millones de dólares. Para el general prusiano Carl von Clausewitz, la guerra era la continuación de la política por otros medios. Para la Casa Blanca, es el medio de engordar los bolsillos voraces del complejo militar-industrial. La dirección de la economía de un país debiera ser el resultado de una concepción política. En EE.UU. es más bien al revés.

Los negocios no inhiben otros preparativos. Las maniobras militares conjuntas y los juegos de guerra de fuerzas estadounidenses, británicas, alemanas, francesas y otras europeas con países del Pacífico se multiplicaron en el segundo semestre de este año y hasta Vietnam, por primera vez desde su guerra, fue copartícipe de uno de estos operativos. El más largo duró 40 días, comenzó a fines de junio y tuvo lugar en las aguas que rodean a Hawai dirigido por EE.UU. con 32 buques de guerra, 5 submarinos, más de 170 aviones y 20.000 efectivos de Australia, Canadá, Chile, Colombia, Corea del Sur, Francia, Indonesia, Japón, Malasia, los Países Bajos, Perú, Singapur y Tailandia. Avanzan las alianzas militares del Pentágono con países africanos. El imperio está lejos de dormirse, pero quién sabe cuándo y cómo será su verdadero despertar. 

Por Juan Gelman
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¡Qué bárbaros!, exclamé cuando leí hasta la última línea de las revelaciones del famoso periodista Seymour Hersh, publicadas en Democracy Now y recogidas como una de las 25 noticias más censuradas en Estados Unidos.

El material se titula Los crímenes de guerra del general de Estados Unidos Stanley McChrystal y fue incluido en el Proyecto Censurado, elaborado por una universidad de California, que incluye los párrafos esenciales de aquellas revelaciones.

“El teniente general Stanley McChrystal, nombrado comandante responsable de la guerra en Afganistán por Obama en mayo de 2009, fue antes jefe del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (JSOC, por su sigla en inglés), dependiente de Dick Cheney [el vicepresidente de George W. Bush]. La mayor parte de la carrera militar de 33 años del general McChrystal se mantiene clasificada [o sea, secreta], incluyendo sus servicios entre 2003 y 2008 como comandante del JSOC, unidad de élite tan clandestina, que por años el Pentágono rehusó reconocer su existencia. El JSOC es una unidad especial de ‘operaciones negras’ [asesinatos] de la Navy Seals (Fuerzas Especiales de la Marina de Guerra) y Delta Force [Fuerza Delta, soldados secretos del ejército para operaciones especiales, que formalmente se llama ‘Destacamento-Delta Operacional de Fuerzas Especiales (SFOD-D), mientras el Pentágono la nombra como Grupo de Aplicaciones de Combate, CAG].

“El ganador del premio Pulitzer de periodismo Seymour Hersh reveló que la administración Bush operó un anillo ejecutivo de asesinatos que dependía directamente del vicepresidente Dick Cheney y que el Congreso nunca sintió ninguna inquietud por indagar. Equipos del JSOC viajaban a diferentes países, sin siquiera hablar con el Embajador ni el Jefe de la Estación CIA, con una lista de gente que buscaban, encontraban, mataban y se iban. Había una lista vigente de gente marcada como blanco, elaborada por la oficina del vicepresidente Cheney. [...] Hubo asesinatos en docenas de países del Oriente Medio y en América Latina, afirmó Hersh. ‘Existe un decreto ejecutivo, firmado por el presidente Ford en los años 70, prohibiendo tales acciones. Esto no sólo contraría: es ilegal, es inmoral, es contraproducente’, añadió.

“El JSOC también estuvo implicado en crímenes de guerra, incluyendo tortura de presos en sitios secretos ‘fantasmas’ (ghost) de detención. El Campo Nama en Iraq, operado por el JSOC bajo McChrystal, fue una de tales instalaciones ‘fantasmas’, ocultada al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y acusada de algunos de los peores actos de tortura.”

Oficialmente instalaron al Mayor General en Fort Braga, Carolina del Norte, pero era un visitante frecuente del Campo Nama y de otras bases de las fuerzas especiales en Iraq y Afganistán, donde tuvieron asiento las fuerzas bajo su comando.

A continuación se aborda un punto de especial interés, cuando tales hechos entran en conflicto con funcionarios que, en el cumplimiento de sus funciones, eran obligados a cometer hechos que los enfrentaban abiertamente con las leyes e implicaban graves delitos.

Un interrogador del Campo Nama describió que encerraban a los presos en contenedores de barcos por 24 horas en tiempo de calor extremo, luego los exponían al frío extremo mojándolos periódicamente con agua helada, los bombardeaban con luces brillantes y música ruidosa, los privaban del sueño y les daban severas golpizas.

De inmediato, se abordan las flagrantes violaciones de principios internacionales y convenios suscritos por Estados Unidos. Los lectores cubanos recordarán la historia narrada en los dos textos en que relato nuestras relaciones con la Cruz Roja Internacional, a la que devolvimos el alto número de prisioneros del ejército enemigo que cayeron en nuestras manos, durante la defensa de la Sierra Maestra y la contraofensiva estratégica posterior contra el ejército de Cuba, entrenado y abastecido por Estados Unidos. Jamás un prisionero fue maltratado, y ninguno de los heridos dejó de ser atendido de inmediato. Esa misma institución, radicada en Suiza, podría dar fe de aquellos hechos.

El Comité Internacional de la Cruz Roja es el cuerpo encargado, por el Derecho Internacional, de supervisar el cumplimiento de los Convenios de Ginebra y, por lo tanto, tiene derecho a examinar todas las instalaciones donde se mantengan los prisioneros de cualquier país en guerra o bajo ocupación militar.

“En la explicación de por qué ningún otro medio de prensa había cubierto esta historia, Hersh expresó: ‘Mis colegas en la prensa acreditada a menudo no la siguen, no porque no quieran, sino porque no saben a quién llamar. Si estoy escribiendo algo sobre el Comando Conjunto de Operaciones Especiales, que aparentemente es una unidad clasificada, ¿cómo la van a descubrir? El gobierno les dirá que todo lo que escribo es incorrecto o que eso no pueden comentarlo. Es fácil quedar desempleado por esas historias. Pienso que la relación con el JSOC está cambiando bajo Obama. Ahora hay más control’.”

“…la decisión de la administración Obama de designar al general McChrystal como nuevo comandante responsable de la guerra en Afganistán y la prolongación de la jurisdicción militar para los detenidos de EEUU en su guerra al terrorismo, encerrados en la prisión de Bahía de Guantánamo, desafortunadamente son ejemplos de cómo la administración Obama continúa siguiendo los pasos de Bush.”

“Rock Creek Free Press divulgó en junio 2010 que Seymour Hersh, interviniendo en la Conferencia de Periodismo de Investigación Global en Ginebra, criticó en abril de 2010 al presidente Barack Obama y denunció que las fuerzas de EEUU están realizando ‘ejecuciones en el campo de batalla’.”

“‘Aquellos que capturamos en Afganistán se están ejecutando en el campo de batalla’, afirmó Hersh.”

Al llegar a este punto, la narración entra en contacto con una realidad sumamente actual: la continuidad de una política por el Presidente que sucedió al delirante W. Bush, inventor de la guerra desatada para apoderarse de los recursos gasíferos y petroleros más importantes del mundo en una región habitada por más de 2 500 millones de habitantes, en virtud de actos cometidos contra el pueblo de Estados Unidos por una organización de hombres que fueron reclutados y armados por la CIA para luchar en Afganistán contra los soldados soviéticos, y que continúa disfrutando del apoyo de los más estrechos aliados de Estados Unidos.

La compleja e impredecible zona cuyos recursos se disputan, va desde Iraq y el Oriente Medio hasta los remotos límites de la región China de Xinjiang, pasando por Iraq, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Irán, y las antiguas repúblicas soviéticas de Turkmenistán, Uzbekistán, Kazajstán, Kirguistán y Tayikistán, capaces de abastecer de gas y petróleo a la creciente economía de la República Popular China y la industrializada Europa. La población de Afganistán, así como una parte de Pakistán, país de 170 millones de habitantes y poseedor de armas nucleares, es víctima de los ataques de aviones sin piloto yankis que masacran a la población civil.

Entre las 25 noticias más censuradas por los grandes medios, seleccionadas por la Universidad Sonoma State de California -tal como lo viene haciendo hace 34 años-, una de ellas, correspondiente al período 2009 2010, fue Crímenes de guerra del general Stanley McChrystal; y otras dos se relacionan con nuestra isla: Medios ignoraron ayuda médica de Cuba en terremoto de Haití y Todavía brutalizan a los presos en Guantánamo. Una cuarta afirma: Obama reduce el gasto social y aumenta el militar.

Nuestro Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, fue responsable político de la Misión Médica Cubana enviada a Pakistán cuando un destructor terremoto golpeó fuertemente la ruda naturaleza del nordeste de ese país, donde extensas áreas habitadas por la misma etnia, con igual cultura y tradiciones, fueron arbitrariamente divididas por el colonialismo inglés en países que después cayeron bajo la égida yanki.

En su discurso de ayer 26 de octubre, en el seno de la ONU, demostró cuán excelentemente bien informado está de la situación internacional en nuestro complejo mundo.

Su brillante alegato de ayer y la Resolución aprobada por esa institución, por su trascendencia, requiere una Reflexión que me propongo elaborar.

Fidel Castro Ruz
Octubre 27 de 2010

9 y 16 p.m.
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