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“CAPÍTULOS 28 Y 29

“Obama bajaba de la residencia cuando se encontró a Biden. Éste le advertía: ‘Lo que usted está a punto de hacer es una orden presidencial; ya no se trata de la continuación de un debate. Esto no es lo que usted piensa. Esto es una orden. Sin ellos, estaríamos atrapados en una situación parecida a la de Vietnam.’

“Obama le respondió: ‘No voy a enrolarme en un fracaso. Si lo que yo propuse no funciona, no voy a hacer como otros presidentes que se aferran a eso, por razones de mi ego o mi política, mi seguridad política. Esto es lo que voy a anunciar’, y repartió copias de su documento de seis páginas.

“‘Habrá un incremento de 30 000 efectivos. En diciembre de 2010 se hará una evaluación para ver qué funciona y qué no. En julio de 2011 comenzaremos a retirar nuestras tropas.’

“‘En el 2010 no vamos a tener una conversación sobre cómo hacer más. No se va repetir lo que ha ocurrido este año. No se trata ni de contrainsurgencia ni de construir una nación. Los costos son prohibitivos’, expresó Obama.

“Los militares habían obtenido casi todo lo que pedían.

“Petraeus y Mullen le ratificaron su apoyo al Presidente. Emmanuel se preocupaba por el costo de la operación -más de 30 000 millones de dólares.

“Biden reconoció que aquello no era una negociación, que era una orden del Comandante en Jefe. Era un cambio de misión, y si no se percibía como tal no se podían justificar los meses que se habían empleado en este trabajo.

“El Presidente le informó su decisión a Eikenberry y a McChrystal a través de una videoconferencia. Ambos estuvieron de acuerdo.

“Biden estaba convencido de que el Presidente había clavado una estaca en el corazón de la ofensiva contrainsurgente expandida.

“Petraeus dijo en privado: ‘Usted debe saber también que yo no creo que usted pueda ganar esta guerra. Creo que debe seguir luchando, algo así como en Irak. Irak es casi una metáfora para esta situación. Sí, en Irak ha habido un progreso enorme, pero aún se producen ataques horribles y hay que mantenerse vigilantes. Este es el tipo de guerra en la que usted se enfrasca por el resto de su vida, y probablemente por el resto de la vida de sus hijos.’

“Obama pronunció su discurso en el Teatro Eisenhower de la Academia Militar de West Point.

“Al día siguiente, Clinton y Gates comparecieron ante el Comité de Servicios Armados del Senado para hablar sobre el nuevo plan.

“Muchos republicanos se sentían contrariados por la fecha límite de julio de 2011, cuando supuestamente comenzaría el retiro de las tropas de Afganistán.

“Petraeus dijo después que el progreso de la estrategia podía adoptar muchas formas, que todo cuanto él necesitaba era demostrar que había habido avances, y que eso sería suficiente para añadir tiempo al reloj y que ellos pudieran obtener lo que necesitaban.

“Lute le advirtió que eso era una gran mala interpretación de lo que había dicho el Presidente, que Obama se oponía a la idea de un compromiso a largo plazo.

“CAPÍTULOS 30 Y 31

“El 3 de abril Petraeus se reunió con Derek Harvey, su asesor de inteligencia de confianza. Harvey le mostraba una de las imágenes más pesimistas de la guerra. Advirtió que la estrategia política y diplomática no estaba conectada con la estrategia militar. ‘No va a funcionar’, dijo. ‘No vamos a alcanzar los objetivos que nos hemos trazado.’ Harvey preveía un regreso total a la situación de antes del 11 de septiembre. Petraeus preguntaba cuáles eran las opciones y Harvey consideraba que apoyar al gobierno de Karzai era contraproducente.

“Dijo que los resultados de las elecciones habían fortalecido a Karzai, y que él ya estaba recibiendo todo lo que quería.

“Las tropas de McChrystal no habían logrado despejar las zonas claves. ‘El enemigo ha comenzado a adaptarse’, agregó Harvey.

“El 16 de abril el Presidente se reúne con el Consejo de Seguridad Nacional para analizar la información actualizada sobre Afganistán y Pakistán.

“El Presidente comenzó a preguntar por la situación de zonas específicas; en todas ellas las tropas se encontraban resistiendo y en ninguna se había transferido la responsabilidad a las fuerzas locales.

“El patrón que se había establecido estaba claro: resistir, resistir durante años sin avances ni transferencias.

“Nadie en la reunión se atrevió a preguntar cuándo comenzaría la transferencia.

“Donilon y Lute habían preparado unas preguntas para que el Presidente se concentrara en la situación en Khandahar.

“El Presidente le recomendó a McChrystal que pensara en cómo íbamos a saber si estábamos teniendo éxito y cuándo lo sabríamos.

“El resultado de la reunión fue un primer strike para el General.

“El general de brigada Lawrence Nicholson visitó a Jones y Lute en la Casa Blanca. A Nicholson se le recordó el plazo de 12 meses que tenía para mostrar los logros alcanzados y comenzar la transferencia. ¿Cuándo los marines iban a estar listos para hacer algo más, entrar, por ejemplo, en Khandahar, o regresar a casa y ser parte de los que regresarían en el 2011?

“Nicholson dijo que necesitaba al menos otros 12 meses, y eso, para los distritos que tenían las mejores condiciones. Lute le recordó que ése no había sido el compromiso, que aún no se habían adentrado en los suburbios de Khandahar, el lugar donde los talibanes iban a establecerse. Lo importante era Khandahar.

“Nicholson dijo que quizás se podía llegar allí en 24 meses, si se eliminaba el problema de los cultivos de amapola, que era lo que nutría a la insurgencia.

“Lute se preguntaba cómo se iba a lograr eso. A pesar de que una plaga había acabado con el 33 por ciento de esos cultivos, las perspectivas de una reducción en el financiamiento de la insurgencia eran remotas. A pesar de las teorías conspiradoras de los afganos, la CIA no había desarrollado aún un insecto que atacara a las amapolas.

“McChrystal reportaba ciertos avances, pero cuando Lute profundizaba en las cifras, la realidad era muy diferente.

“CAPÍTULOS 32 Y 33

“Habían transcurrido 16 meses muy difíciles para Dennis Blair. Había fracasado en sus intentos por nombrar a un jefe de inteligencia en cada una de las capitales en el extranjero. La CIA había ganado y la controversia se había hecho pública. En su opinión la CIA estaba utilizando el informe diario al Presidente para que Obama supiera de sus triunfos.

“Blair se sentía tan frustrado que en una ocasión dijo: ‘Yo creo que la CIA es esencialmente una organización que es como un animal peligroso, no muy inteligente, pero realmente bien entrenado, que necesita ser controlado muy de cerca por los adultos.’

“En mayo de 2010 Obama le había preguntado a Jones y a otros si no era ya hora de deshacerse de Blair. Había habido muchas discusiones con la CIA, y Blair había presionado mucho para la firma de un acuerdo de no espionaje con los franceses, al cual se opusieron Obama y el resto del gabinete.

“Obama lo llamó por teléfono y le comunicó su decisión de destituirlo, y le pidió que le presentara cualquier excusa personal.

“Blair se sintió profundamente ofendido. No estaba enfermo, su familia estaba bien, y le había dicho a la gente que se mantendría como jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia durante cuatro años, porque parte de los problemas con la oficina eran los continuos reemplazos al más alto nivel.

“El 21 de junio Gates le informa a Jones sobre el artículo publicado en la revista Rolling Stones sobre McChrystal. McChrystal decía que Jones era un ‘payaso’ que se había quedado varado en el año 1985; que la estrategia de Obama pretendía vender una posición invendible.

“McChrystal llamó a Biden y reconoció que había comprometido la misión. Se disculpó con Holbrooke y le presentó su renuncia a Gates.

“Gates le propuso a Obama que criticara a McChrystal en los dos primeros párrafos de su declaración, diciendo: ‘creo que el General cometió un grave error y que su percepción es errada.’

“Obama aceptó la renuncia de McChrystal y propuso a Petraeus para ese cargo.

“Obama se reunió con Petraeus durante 40 minutos.

“El miércoles 23 de junio el Presidente anunció los cambios. Reconoció la larga hoja de servicios de McChrystal y dijo que le entristecía perder a un soldado a quien había llegado a respetar y admirar. Agregó que Petraeus ‘había dado un ejemplo extraordinario de servicio y patriotismo al asumir esta difícil tarea’. Y concluyó diciendo: ‘En mi equipo acepto el debate, pero no toleraré la división.’

“En la entrevista que Obama sostuvo con el autor del libro, el Presidente habló de sus ideas respecto al carácter de la guerra y sus esfuerzos por limitar y ulteriormente ponerle fin a la misión combativa de los Estados Unidos en Afganistán.

“Se le preguntó con qué escena comenzaría él un libro o una película sobre cómo él había manejado el problema de Afganistán, y respondió que quizás comenzaría por el año 2002 cuando se discutía el incremento de tropas en Irak. Ése había sido quizás el primer discurso sobre política exterior que atrajo mucho la atención.

“Obama estuvo de acuerdo en que el carácter de la guerra eran el costo, el tiempo y las consecuencias, no definidos, y citó a un estadounidense famoso que en una ocasión dijo: ‘La guerra es el infierno.’ Se refirió a la frase expresada por el general de la Unión, William Tecumseh Sherman, cuando dijo: ‘…y una vez que se sueltan los perros de la guerra, no se sabe a dónde va a parar todo.’

“‘Cuando llegué al cargo había dos guerras en curso’, dijo Obama. ‘Traté de esclarecer el caos.’

“‘Sería muy fácil imaginar una situación en la que, ante la ausencia de una estrategia clara, termináramos por quedarnos en Afganistán durante otros cinco, ocho, diez años, y que lo hiciéramos sólo por inercia.’

“Al final de la entrevista, el Presidente se daba cuenta de que casi todo el trabajo periodístico versaría sobre las relaciones entre los líderes civiles y los militares, y pensó que debía expresar sus propias opiniones.

“‘Probablemente yo sea el primer Presidente lo suficientemente joven como para que la guerra en Vietnam hubiese sido el centro de mi desarrollo. Tenía 13 años en 1975 cuando los Estados Unidos se retiraron de Vietnam.’

“‘De modo que crecí sin la carga que emanaba de las disputas sobre la guerra en Vietnam. También confiaba en que en nuestro sistema los civiles tomaban las decisiones políticas y los militares las acataban. No veo esto de la manera en que me parece lo ven muchas personas que tuvieron la experiencia de Vietnam, como una contradicción entre civiles y militares. No lo veo como una lucha entre halcones y palomas. De modo que muchos de los marcos políticos a través de los cuales se ven estos debates, no tienen nada que ver conmigo desde el punto de vista generacional. Ni me intimidan los militares ni estoy pensando que en cierto modo ellos están tratando de socavar mi posición como Comandante en Jefe’.”

En este párrafo final de la conversación de Obama con Woodward, el Presidente de Estados Unidos pronuncia palabras enigmáticas que son reveladoras: “…confiaba en que en nuestro sistema los civiles tomaban las decisiones políticas y los militares las acataban. [...] No lo veo como una lucha entre halcones y palomas. [...] Ni me intimidan los militares ni estoy pensando que en cierto modo ellos están tratando de socavar mi posición como Comandante en Jefe.”

Hay momentos en que la presión de los militares es fuerte, persistente y reiterativa. Se percibe la imagen de un presidente resistido y desafiado, como ocurría en la antigua Roma cuando el imperio dependía ya casi únicamente del poder de las Legiones.

Pero en la época de la antigua Roma, el planeta era totalmente desconocido en su dimensión, características físicas y ubicación espacial. Carecían entonces de armas de fuego; no había comercio e inversión global, bases militares, fuerzas navales y aéreas a nivel planetario, cientos de satélites, comunicaciones instantáneas; decenas de miles de armas nucleares, a las que se unen las radioeléctricas, electromagnéticas y cibernéticas; fuertes rivalidades entre potencias con armas nucleares, cuyo empleo, incluso por parte de las que menos poseen, sería suficiente para poner fin a la vida humana; y casi siete mil millones de personas que requieren los recursos naturales del planeta Tierra.

Es un cuadro relativamente dramático. Por un lado Barack Obama, abogado con éxito, intelectual instruido y de fácil palabra, y por otro, militares altamente profesionalizados, educados durante toda su vida en el uso de la fuerza y el arte de la guerra, dotados con armas que pueden poner fin a los seres humanos que habitan el planeta en cuestión de horas.

¿Qué esperanza para la humanidad puede derivarse de ese cuadro?

Recuerdo el discurso de Bush en West Point, en el que, como instrumento de la extrema derecha de ese país, afirmó que los oficiales debían estar listos para atacar inmediatamente y sin previo aviso a sesenta o más oscuros rincones del mundo.

En dos de esos oscuros rincones, Afganistán e Irak, están empantanados los soldados de Estados Unidos, después de ocasionar millones de víctimas.

En las reuniones del Consejo de Seguridad Nacional con Obama se expresaba el temor a dificultades aún más serias provenientes de un tercer país: Pakistán.

Las relaciones entre la CIA y el jefe del "grupo árabe", Bin Laden, se mantuvieron hasta el mismo día en que se produjo el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, el 11 de septiembre de 2001.

¿Qué informó el Servicio de Inteligencia de Pakistán, ISI, a la cadena norteamericana de radio y televisión CBS? Que el día 10 de septiembre Osama Bin Laden fue sometido a diálisis del riñón en el hospital militar de Rawalpindi en Pakistán. “Debe tenerse en cuenta que el hospital se encuentra bajo la jurisdicción de las Fuerzas Armadas de Pakistán, que tienen estrechos vínculos con el Pentágono… No se hizo ningún intento de aprehender al fugitivo más conocido en Estados Unidos, luego entonces podría ser que Bin Laden sirviera a otro propósito mejor.”

Esa información fue publicada en el programa estelar de Dan Rather el 28 de enero de 2002, cuatro meses y medio después del atentado terrorista con que Bush justificó su guerra antiterrorista.

Conocer esto facilita comprender por qué en los diálogos con Obama en la Casa Blanca se afirmara que el problema más difícil podía proceder de Pakistán.

La persona que con más respeto intercambió con Obama fue el general Colin Powell, que pertenece al Partido Republicano que se opuso a su elección como Presidente de Estados Unidos. Como se conoce, Powell pudo ser el primer Presidente negro de Estados Unidos. Prefirió no aspirar. Más tarde Bush lo nombró Secretario de Estado. Sé que personas allegadas se opusieron firmemente a su aspiración. Pero no poseo suficientes elementos de juicio para opinar sobre las motivaciones de Colin Powell.

Espero que la síntesis del libro "Las guerras de Obama" haya sido útil a los lectores de las Reflexiones.

Fidel Castro Ruz
Octubre 14 de 2010
9 y 51 p.m.
Publicado enInternacional
Jueves, 14 Octubre 2010 07:10

El imperio por dentro (Cuarta parte)

CAPÍTULOS 20 Y 21

“Continúan las valoraciones sobre las opciones relacionadas con la guerra en Afganistán. Se identifican tres prioridades en términos de esfuerzos de carácter civil: la agricultura, la educación y la reducción de los cultivos de amapola. Si se lograban estos objetivos se podría socavar el apoyo al Talibán.

“La gran pregunta seguía siendo qué se podía hacer en un año.

“Petraeus dijo haber redactado un manual titulado ‘Lecciones sobre la reconciliación’, sobre sus experiencias en Irak, del cual Mullen no tenía conocimiento.

“Según las encuestas públicas, dos de cada tres estadounidenses pensaban que el Presidente carecía de un plan bien definido para Afganistán. Incluso entre la población, las opiniones estaban divididas acerca de cómo proceder.

“Axelrod respiró profundo. El público no hacía distinción entre el Talibán y Al Qaeda. Eso podía ser parte del problema.

“Sólo el 45 por ciento de la población aprobaba la manera en que Obama manejaba el asunto de la guerra (había perdido 10 puntos en un mes, 15 puntos desde el mes de agosto y 18 desde que alcanzó su nivel más alto). La reducción de la cifra se debía a la pérdida del apoyo republicano.

“Axelrod no se preocupaba; decía que al final serían él o todos los que explicarían cuál era la decisión en términos claros, para que la gente pudiera entender lo que se estaba haciendo y por qué.

“Panetta declaró que ningún presidente demócrata podía ir en contra de las recomendaciones de los militares, en especial si el Presidente las había solicitado. Su recomendación era hacer lo que ellos decían. Les expresó a otros funcionarios de la Casa Blanca que en su opinión la decisión debía haber sido tomada en una semana, pero que Obama nunca le preguntó y que él nunca le había expresado voluntariamente su opinión al Presidente.

“El ex vicepresidente Dick Cheney expresó públicamente que los Estados Unidos no debían titubear cuando sus fuerzas armadas estaban en peligro.

“Obama deseaba tomar una decisión antes de su viaje por Asia. Dijo que aún no se le habían presentado dos opciones, que eran los 40 000 efectivos o nada. Dijo que quería una nueva opción esa misma semana. Tenía en su mano un memorando de dos hojas enviado por su director de presupuesto, Peter Orszag, con el estimado de los costos de la guerra en Afganistán. Según la estrategia recomendada por McChrystal, el costo durante los próximos 10 años sería 889 mil millones de dólares, casi 1 billón de dólares.

“‘Esto no es lo que yo estoy buscando’, dijo Obama. ‘No voy a prolongar esto durante diez años; no voy a enfrascarme en la construcción de una nación a largo plazo. No voy a gastar un billón de dólares. Les he estado presionando al respecto.’

“‘Esto no está en función del interés nacional. Sí, es necesario internacionalizar esta situación. Esa es una de las grandes fallas del plan que se me ha presentado.’

“Gates apoyaba la solicitud de tropas de McChrystal, pero por el momento era necesario retener a la cuarta brigada.

“Obama dijo: ‘Quizás no necesitemos a la cuarta brigada, ni a los 400 000 efectivos de las fuerzas de seguridad afganas que McChrystal se propone entrenar. Pudiéramos aspirar a un crecimiento más mesurado de esta fuerza. Pudiéramos incrementar los efectivos para contrarrestar el auge enemigo pero sin enfrascarnos en una estrategia a largo plazo.’

“Hillary opinaba que a McChrystal se le debía dar lo que él pedía, pero coincidía en que se debía esperar antes de enviar a la cuarta brigada.

“Obama le preguntó a Gates: ‘¿Realmente necesitas 40 000 efectivos para revertir el auge del Talibán? ¿Qué tal si enviamos de 15 000 a 20 000? ¿Por qué no sería suficiente con esa cantidad de tropas?’ Reiteró que no estaba de acuerdo con gastar un billón de dólares ni con una estrategia de contrainsurgencia que se prolongase durante diez años.

“‘Quiero una estrategia de salida’, agregó el Presidente.

“Todo el mundo se dio cuenta de que, al apoyar a McChrystal, Hillary unía fuerzas con los militares y con el Secretario de Defensa, limitando así la capacidad de maniobra del Presidente. Había reducido sus posibilidades de aspirar a un número significativamente menor de tropas o una política más moderada.

“Era un momento decisivo en sus relaciones con la Casa Blanca. ¿Era ella de confiar? ¿Podía ella algún día pertenecer realmente al equipo de Obama? ¿Había sido ella en algún momento parte de su equipo? Gates pensaba que ella hablaba a partir de sus propias convicciones.

“Muy pronto aquellos que tenían ideas similares se agruparon. Biden, Blinken, Donilon, Lute, Brennan y McDonough era un grupo poderoso, cercano a Obama en muchos sentidos, y eran el equilibrio contra el frente unido compuesto por Gates, Mullen, Petraeus, McChrystal y ahora Clinton.

“CAPÍTULOS 22 Y 23

“Obama convocó a los jefes del Estado Mayor a la Casa Blanca. Durante los últimos dos meses los militares uniformados habían estado insistiendo en el envío de 40 000 efectivos, pero los jefes de los servicios individuales aún no habían sido consultados. Los jefes del Ejército, la Marina de Guerra, los Infantes de Marina y la Fuerza Aérea eran los que reclutaban, entrenaban, equipaban y suministraban las tropas para los comandantes como Petraeus y sus jefes subordinados en el terreno como McChrystal. Estos dos últimos no asistieron por encontrarse en Afganistán.

“Obama les pidió que le propusieran tres opciones.

“James Conway, comandante general de los marines, se refirió a la alergia de los combatientes a las misiones prolongadas que se extienden más allá de la derrota del enemigo. Su recomendación era que el Presidente no debía enfrascarse en una operación a largo plazo para la construcción de una nación.

“El general George Casey, jefe del Estado Mayor del Ejército, dijo que el retiro programado en Irak le permitiría al ejército disponer de los 40 000 efectivos para Afganistán, pero que se sentía escéptico con respecto a los grandes compromisos de tropas en estas guerras. Para él la clave estaba en una transición rápida, pero que el plan de 40 000 era un riesgo global aceptable para el ejército.

“El jefe de operaciones navales y el jefe de la Fuerza Aérea tenían poco que decir, pues cualquiera que fuese la decisión en Afganistán, el impacto en sus fuerzas sería mínimo.

“Finalmente Mullen le presentó al Presidente tres opciones:

“1. 85 000 efectivos. Esto era una cifra imposible. Todos sabían que no se disponía de esta fuerza.

“2. 40 000 efectivos.

“3. de 30 000 a 35 000 efectivos.

“La opción híbrida era de 20 000 efectivos o dos brigadas para dispersar al Talibán y entrenar a las tropas afganas.

“CAPÍTULOS 24 Y 25

“Obama le propone al Presidente pakistaní una escalada contra los grupos terroristas que operaban desde ese país.

“El Director de la CIA dijo esperar pleno apoyo de Pakistán, dado que Al Qaeda y sus seguidores eran enemigos comunes. Agregó que se trataba de la propia supervivencia de Pakistán.

“Obama se daba cuenta de que la clave para mantener unido al equipo de seguridad nacional era Gates.

“Tras su regreso de Asia, Obama convoca una reunión de su equipo de seguridad nacional y les prometió que en dos días tomaría la decisión final. Dijo estar de acuerdo con los objetivos menos ambiciosos y más realistas, y que dichos objetivos debían lograrse en un período de tiempo más corto que el que el Pentágono había recomendado inicialmente. Agregó que el número de tropas comenzaría a disminuir a partir del mes de julio de 2011, el período de tiempo que Gates había sugerido en la última sesión.

“‘No necesitamos perfección; cuatrocientos mil no va a ser la cifra a la cual llegaremos antes de que comencemos a reducir las tropas.’

“Hillary parecía casi saltar sobre su asiento, dando muestras de que quería que la dejasen hablar, pero Jones ya había decidido el orden de palabra y la Secretaria tuvo que escuchar primero los comentarios de Biden.

“Biden había elaborado un memorando que apoyaba al Presidente, que cuestionaba el tiempo y los objetivos de la estrategia. Petraeus sentía como si el aire abandonara la sala.

“Biden no estaba seguro de que la cifra de 40 000 era sostenible desde el punto de vista político y tenía muchas interrogantes acerca de la viabilidad de los elementos de la estrategia de contrainsurgencia.

“Clinton tuvo la oportunidad de hablar. Ella apoyaba plenamente la estrategia. ‘Hemos pasado un año esperando por una elección y un nuevo gobierno allí. La comunidad internacional y Karzai saben cuál sería el desenlace si no incrementamos nuestros compromisos. Lo que estamos haciendo ahora no va a dar resultados. El plan no es todo lo que nosotros hubiésemos querido, pero no lo sabremos si no nos comprometemos. Yo apoyo el esfuerzo; tiene un costo enorme, pero si lo acometemos sin deseos no vamos a lograr nada’. Sus palabras eran una versión de una frase muy usual en ella cuando era Primera Dama de la Casa Blanca y que aún utiliza con regularidad: ‘fíngelo hasta lograrlo.’

“Gates proponía esperar hasta diciembre de 2010 para hacer una evaluación total de la situación. Creía que el mes de julio era una fecha muy anticipada para ello.

“Mullen, a través de una videoconferencia desde Ginebra, apoyaba el plan y dijo que era necesario enviar tropas lo más rápido posible, que estaba seguro de que la estrategia para una contrainsurgencia iba a tener resultados.

“Al ver que se alineaba un bloque a favor del envío de los 40 000 efectivos, el Presidente intervino: ‘No quiero verme dentro de seis meses discutiendo en esta sala el envío de otros 40 000.’

“‘No vamos a pedir otros 40 000?, dijo Mullen.

“Petraeus expresó que apoyaba cualquier decisión que tomara el Presidente. Y después de haber declarado su apoyo incondicional, expresó que su recomendación, desde el punto de vista militar, era que los objetivos no se podrían lograr con menos de 40 000 efectivos.

“Peter Orszag dijo que probablemente habría que pedirle al Congreso un financiamiento adicional.

“Holbrooke estaba de acuerdo con lo expresado por Hillary.

“Brennan aseguró que el programa antiterrorista continuaría independientemente de la decisión que se tomase.

“Emmanuel se refirió a la dificultad de pedir un financiamiento adicional al Congreso.

“Cartwright dijo que apoyaba la opción híbrida de 20 000 efectivos.

“El Presidente intentó resumir. ‘Al cabo de dos años aún hay elementos ambiguos en esta situación’, dijo. Les dio las gracias a todos y anunció que estaría trabajando en esto durante el fin de semana para tomar una decisión definitiva a principios de la semana entrante.

“El miércoles 25 de noviembre Obama se reunió en la Oficina Oval con Jones, Donilon, McDonough y Rhodes. Dijo estar inclinado a aprobar el envío de 30 000 efectivos, pero que esta decisión no era definitiva.

“‘Esto tiene que ser un plan para transferirles el mando y salir de Afganistán. Todo lo que hagamos tiene que estar centrado en la manera en que vamos a reducir nuestra presencia allí. Es parte de nuestro interés de seguridad nacional. Tiene que quedar claro que esto es lo que estamos haciendo’, dijo Obama. ‘El pueblo estadounidense no entiende de número de brigadas, sino de número de tropas. Y he decidido que sean 30 000.’

“Obama ahora parecía más seguro acerca de la cifra de efectivos.

“‘Tenemos que aclararle al pueblo que el cáncer está en Pakistán. La razón por la cual estamos operando en Afganistán es para que el cáncer no se expanda hacia allá. Y también necesitamos extirpar el cáncer de Pakistán.’

“Parecía que la cifra de 30 000 era inamovible. Obama comentó que desde el punto de vista político era para él más fácil decir que no a los 30 000, pues así podría dedicarse a la agenda nacional, que él quería fuese el centro de su mandato como Presidente. Pero los militares no entendían eso.

“‘Políticamente sería más fácil para mí dar un discurso y decir que el pueblo estadounidense estaba harto de esta guerra, y que íbamos a enviar solamente 10 000 asesores porque esa era la manera en que íbamos a poder salir de allí. Pero los militares se iban a molestar.’

“Era evidente que una gran parte de Obama quería precisamente pronunciar ese discurso. Parecía que lo estaba ensayando.

“Donilon dijo que Gates renunciaría si sólo se enviaban 10 000 asesores.

“‘Eso sería algo difícil’, dijo Obama, ‘porque no existe en mi equipo de seguridad nacional otro miembro más fuerte que él.’

“El Presidente estaba decidido a anunciar los 30 000, para poder mantener junta a la familia.

“CAPÍTULOS 26 Y 27

“El 27 de noviembre Obama invitó nuevamente a Colin Powell a su oficina para una conversación privada. El Presidente le dijo que se estaba debatiendo entre varios puntos de vista diferentes. Los militares se habían unido para apoyar a McChrystal y su solicitud de 40 000 efectivos, y sus asesores políticos estaban muy escépticos. Él continuaba pidiendo nuevos enfoques, pero seguían dándole las mismas opciones.

“Powell le dijo: ‘Usted no tiene por qué aguantar eso. Usted es el Comandante en Jefe. Esos tipos trabajan para usted. El hecho de que adopten una posición unánime en sus recomendaciones no significa que las mismas sean las correctas. Generales hay varios, pero existe sólo un Comandante en Jefe.’

“Obama consideraba a Powell un amigo.

“Un día después de Acción de Gracias, Jones, Donilon, Emmanuel, McDonough, Lute y el coronel John Tien, veterano de Irak, fueron a ver al Presidente en su oficina. Obama preguntó por qué se reunían de nuevo con él para tratar el mismo tema. ‘Pensé que esto se había acabado el miércoles’, expresó.

“Donilon y Lute le explicaron que aún había preguntas del Pentágono que no se habían respondido, y ellos querían saber si se aceptaba un incremento del 10 por ciento a la cifra de efectivos, con lo cual se incluiría a los facilitadores.

“El Presidente, exasperado, dijo que no, que sólo los 30 000, y preguntó el porqué de aquella reunión después que todos habían estado de acuerdo. Al Presidente se le dijo que aún se estaba trabajando con los militares. Ellos querían ahora que los 30 000 efectivos estuviesen en Afganistán en el verano.

“Parecía que el Pentágono estaba abriendo de nuevo cada uno de los temas. También se estaba cuestionando la fecha de retirada de las tropas (julio de 2011). Gates prefería que fuera seis meses después (finales de 2011).

“‘Estoy molesto’, dijo Obama, sin alzar la voz. Parecía que todos los temas iban a ser nuevamente discutidos, negociados o esclarecidos. Obama les dijo que estaba dispuesto a dar marcha atrás y aceptar el envío de 10 000 asesores. Y esa sería la cifra definitiva.

“Esto era una controversia que enfrentaba al Presidente y al sistema militar. Donilon se asombraba de ver el poder político que los militares estaban ejerciendo, pero se daba cuenta de que la Casa Blanca tenía que ser el corredor de larga distancia en esta competencia.

“Obama continuaba trabajando con Donilon, Lute y los demás. Comenzó a dictar precisamente lo que quería, elaborando lo que Donilon llamó una ‘hoja de plazos y condiciones’, similar al documento legal utilizado en una transacción comercial. Acordó que el concepto estratégico de la operación sería ‘degradar’ al Talibán, no desmantelarlo, ni destruirlo ni derrotarlo. Copió al calco las seis misiones militares requeridas para revertir el auge del Talibán.

“Pero los civiles en el Pentágono y el Estado Mayor trataban de expandir la estrategia.

“‘Ustedes no le pueden hacer eso al Presidente’, les decía Donilon. ‘Eso no era lo que Obama quería. Él quería una misión más reducida.’ Pero la presión continuaba.

“‘Ponle restricciones’, le ordenaba Obama. Pero cuando Donilon regresaba del Pentágono venía con más adiciones, y no menos. Una de ellas era enviarle un mensaje a Al Qaeda. ‘Eso no lo vamos a hacer’, dijo el Presidente cuando se enteró.

“Donilon se sentía como si estuviese reescribiendo las mismas órdenes diez veces.

“Del Pentágono seguían llegando solicitudes para misiones colaterales. Obama seguía diciendo que no.

“Algunos continuaban ahora apoyando la solicitud original de McChrystal de 40 000 efectivos. Era como si nadie les hubiera dicho a ellos que no.

“‘No’, dijo Obama. La cifra definitiva era 30 000, y mantenía la fecha de retirada de las tropas en julio del 2011, que también sería la fecha para comenzar a transferir la responsabilidad de la seguridad a las tropas afganas.

“Sus órdenes fueron pasadas a máquina en seis hojas a un espacio. Su decisión no era sólo hacer un discurso y referirse a los 30 000; esto sería además una directiva, y todo el mundo tendría que leerla y firmarla. Ése era el precio que él iba a exigir, la forma en que él pretendía ponerle fin a la controversia -al menos por el momento. Pero como ahora todos nosotros sabemos, la controversia, al igual que la guerra, probablemente no terminaría, y la lucha continuaría.

“El 28 de noviembre fue otro día dedicado al Consejo de Seguridad Nacional, encuentro en el que participaron Donilon y Lute. El análisis de la estrategia se convertía en el centro del universo. El Presidente y todos ellos estaban siendo arrollados por los militares. Ya no importaban las preguntas que el Presidente o alguien más hicieran. Ahora la única solución viable eran los 40 000 efectivos.

“Donilon se preguntaba cuántos de los que estaban presionando a favor de esa opción iban a estar aquí para ver los efectos de la estrategia en el mes de julio del 2011.

“La conclusión era que todos ellos se irían, y aquí quedaría el Presidente con todo lo que esos tipos le habían vendido.

“El debate continuaba -en su casa y en su cabeza. Obama parecía vacilar en cuanto a los 30 000 efectivos. Le pidió la opinión a su equipo. Clinton, Gates y Jones no se encontraban presentes.

“El coronel Tien le dijo al Presidente que no sabía de qué forma él iba a desafiar la cadena de mando de los militares. ‘Si usted le dice a McChrystal, ‘me estudié su valoración, pero he decidido hacer otra cosa’, probablemente usted tenga que sustituirlo. Usted no le puede decir ‘hazlo a mi manera, gracias por tu labor’. El Coronel quiso decir que McChrystal, Petraeus, Mullen, e incluso Gates, estarían dispuestos a dimitir -algo sin precedentes en el alto mando militar.

“Obama sabía que Brennan se oponía a un gran incremento de tropas.

“Obama había heredado una guerra con un comienzo, una parte intermedia, pero sin un final claro.

“Lute pensaba que Gates era demasiado deferente con los militares uniformados. El Secretario de Defensa es la primera línea de control civil del Presidente. Si el Secretario no garantizaba ese control, el Presidente tendría que hacerlo. Lute pensaba que Gates no le estaba prestando un buen servicio al Presidente.

El Presidente llamó a Biden por teléfono y le informó que quería reunirse con todo el equipo de seguridad nacional el domingo en la Oficina Oval. Biden pidió reunirse con él primero y Obama le dijo que no.

Fidel Castro Ruz

Octubre 13 de 2010
5 y 14 p.m.
Publicado enInternacional
Lunes, 11 Octubre 2010 06:49

El imperio por dentro (Primera parte)

Me asombra la ignorancia generalizada en torno a problemas vitales para la existencia de la humanidad, en una época en que esta cuenta con fabulosos medios de comunicación que no eran siquiera imaginables hace 100 años, algunos tan recientes como Internet.

Hace apenas tres semanas se publicó la noticia de la pronta distribución de un espectacular libro de Bob Woodward, periodista de The Washington Post, cuyos artículos compartidos con Carl Bernstein, hace 38 años, dieron al traste con el gobierno de Nixon por actos de espionaje contra el Partido Demócrata en junio de 1972, que originaron el escándalo de Watergate, por violaciones de leyes que la sociedad norteamericana no podía darse el lujo de ignorar.

Me comuniqué con nuestro embajador en Washington, como yo califico a Jorge Bolaños, jefe de la Oficina de Intereses de Cuba en la capital de Estados Unidos, y le rogué me enviara por lo menos dos ejemplares del libro que se anunciaba cuando apareciera en las librerías. Bolaños envió cuatro ejemplares.

El texto, por supuesto, está en inglés; pasará -como es habitual- mucho tiempo antes de que más de 500 millones de personas en el mundo capaces de hablar o comprender el español, incluidos los inmigrantes latinoamericanos en Estados Unidos, puedan leerlo en ese idioma.

Me comuniqué con una de nuestras mejores traductoras de inglés, rogándole un esfuerzo especial para sintetizar el contenido del mismo. El voluminoso ejemplar en ese idioma, titulado Las guerras de Obama, cuenta con 33 capítulos y 420 páginas.

Debo señalar que en sólo tres días me entregó una síntesis de los 33 capítulos, en 99 páginas con letra de 18 puntos.

Cumpliré el deber de transmitir el contenido de ese libro, utilizando textualmente las palabras diáfanas y precisas que me envió la especialista de nuestro servicio de traducción del idioma inglés. Emplearé para ello el espacio de las Reflexiones durante varios días.

No sería posible entender nada de la actual política de Estados Unidos si se ignora el contenido de ese libro de Woodward, quien es poseedor de más de un Premio Pulitzer; por supuesto, no tiene la más mínima intención de liquidar al imperio.

Nuestro país será el primero del mundo en conocer de forma articulada el contenido esencial de este libro. Como se conoce, en Cuba todos los ciudadanos poseen altos niveles de escolaridad y es el país con más alto índice de jóvenes matriculados en las universidades.

Nuestra principal fuerza no está en las armas; está en las ideas.

“CAPÍTULO 1:

“Dos días después de resultar electo Presidente, Obama convoca al director nacional de inteligencia, Mike McConnell, para una reunión en Chicago con el objetivo de conocer detalles sobre las más secretas operaciones de inteligencia del amplio sistema de espionaje de los Estados Unidos. Otros funcionarios participarían del encuentro, pero McConnell aclaró que tenía orientaciones del ex presidente Bush de no revelar esta información relacionada con los espías, las nuevas técnicas de infiltración de Al Qaeda, las guerras en Irak y en Afganistán y la protección de la nación, a nadie más que no fuera el presidente electo.

“Michael J. Morell, jefe del Departamento de análisis de la CIA, y McConnell se sentaron a solas con Obama en un cuarto de seguridad. Se le informó, entre otros temas, que la principal amenaza para los Estados Unidos provenía de Pakistán, y que ésta era la prioridad No. 1 de la DNI. Si los Estados Unidos se retiraban, la India y Pakistán llenarían el vacío de poder en Afganistán. Lo mejor era que Obama buscara la paz entre estos dos países. Bush había ordenado los ataques de aviones no tripulados contra los campamentos en Pakistán e instruyó que se le notificara a este país de manera concurrente, es decir, mientras se producía el ataque o, para mayor seguridad, unos minutos después.”

Recomendamos a los lectores ir reteniendo los nombres de cada una de las personalidades mencionadas, así como las teorías elaboradas para justificar los hechos increíbles que llevan a cabo.

“Al Qaeda reclutaba a personas de 35 países cuyos pasaportes no necesitaban visa para entrar en los Estados Unidos, y eso era una gran preocupación. A Obama se le informaron las palabras claves para los ataques de los aviones no tripulados (SYLVAN-MAGNOLIA), sólo conocidas por las personas con el más alto nivel de acceso a los temas de seguridad, entre las cuales se encontraba ahora el nuevo presidente.

“Los principales éxitos provenían de las fuentes humanas, los espías en el terreno, que le indicaban a la CIA hacia dónde mirar, a dónde ir de cacería y dónde matar. Los espías eran los verdaderos secretos que Obama llevaría consigo de ahora en lo adelante. La CIA era muy cuidadosa con sus fuentes.

“Cada una tenía un nombre en clave, como, por ejemplo, MOONRISE. Cuando demasiadas personas sabían de él o ella o de sus éxitos, se le liquidaba. El oficial al frente del caso informaba que MOONRISE había hecho el sacrificio máximo, pero la persona en cuestión no había muerto realmente. Sólo su código cambiaba, y ahora la CIA tendría otra fuente llamada SOOTHING STAR, la misma persona con un nuevo nombre.

“Un secreto importante que nunca había sido reportado en los medios ni en ninguna otra parte era la existencia de un ejército encubierto de 3 000 hombres en Afganistán, cuyo objetivo era matar o capturar a los talibanes y en ocasiones adentrarse en las zonas tribales para pacificarlas y obtener apoyo.

“McConnell y Morell se refirieron al programa nuclear iraní. Se sabía que ellos trataban de obtener el arma nuclear y que había instalaciones ocultas. McConnell dijo estar seguro de que Irán obtendría un arma nuclear tipo fusil, probablemente primitiva, pero que pudieran detonarla en el desierto con un gran efecto y que en su opinión esto ocurriría entre el año 2010 y el 2015.

“Otra gran amenaza era Corea del Norte, que tenía suficiente material como para fabricar seis bombas. Los coreanos iban a conversar, iban a mentir, iban a amenazar con retirarse y después iban a tratar de renegociar.

Los chinos habían pirateado las computadoras de la campaña de Obama en el verano de 2008 y también las de McCain, y habían sacado ficheros y documentos a una velocidad asombrosa. McConnell dijo que los Estados Unidos eran vulnerables a los ataques cibernéticos.

De inmediato, el libro de Woodward refleja la primera reacción de Obama ante el enredo y la complejidad de la situación creada por la guerra antiterrorista desatada por Bush.

“Obama le comentó a uno de sus más cercanos asesores que había heredado un mundo que podía explotar en cualquier momento en más de 6 formas diferentes, y que contaba con medios poderosos pero limitados para evitarlo. Obama reconoció que, después de las elecciones, todos los problemas del mundo eran vistos como su propia responsabilidad y que las personas decían: ‘Usted es la persona más poderosa del mundo. ¿Por qué no hace usted algo al respecto?’

“CAPÍTULO 2

“John Podesta, ex jefe de gabinete de Bill Clinton, estaba convencido de que la política debía diseñarse, organizarse y monitorearse a través de un sistema centralizado en la Casa Blanca. Pero Obama tenía en mente a otro para el cargo: Rahm Emmanuel, quien se convirtió en el No. 3 de la Casa Blanca. Ambos eran de Chicago pero no se conocían bien.

“Obama, en su condición de candidato presidencial, le había dicho a David Petraeus en Irak que le pidiera todo cuanto él necesitara si finalmente se convertía en comandante en jefe del ejército. Obama estaba preparado para decir ‘no’ a lo que Bush había dicho ‘sí’.

“Petraeus casi redefinió el concepto de guerra en un nuevo manual de su autoría (Counterinsurgency Field Manual) que puso en práctica en Irak. Su idea principal era que los Estados Unidos no podían salirse de la guerra. Tenían que proteger y ganarse a la población, vivir entre ellos, para que un gobierno estable y competente pudiera prosperar. El nuevo soldado, según él, debía ser un trabajador social, un planificador físico, un antropólogo y un psicólogo.

“Petraeus tenía pocos hobbys (no pescaba, no cazaba, no jugaba golf). Podía pasar por un hombre de 35 años. Podía correr 5 millas en alrededor de 30 minutos. Obtuvo el grado de Doctor en la Universidad de Princeton. Su padre murió y él decidió permanecer en Irak para supervisar la guerra. Los iraquíes lo llaman el Rey David. Algunos de sus colegas lo llaman La Leyenda de Irak. Pero la presidencia de Obama iba a cambiar el estatus de Petraeus.

“CAPÍTULO 3

“El nuevo Director de la CIA, Mike Hayden, viaja a Nueva York para discutir con el Presidente de Pakistán, Asif Ali Zardari, sobre los ataques de los aviones no tripulados ‘Predator’ en el interior de ese país. La gran lección aprendida en la Segunda Guerra Mundial y en Viet Nam era que los ataques desde el aire, incluso los bombardeos masivos, no pueden ganar una guerra.

“Los medios de prensa pakistaníes se preocupaban por el número de víctimas civiles. Pero la muerte accidental de pakistaníes era sólo parte de la historia.

“En una reunión que sostuvo Hayden con el presidente pakistaní, este último le dijo: ‘Mate a los principales. Los daños colaterales les preocupan a ustedes, los estadounidenses. A mí no me preocupan’. Zardari le daba así luz verde a la CIA y Hayden agradeció su apoyo.

“En una de sus largas conversaciones, Obama abordó el tema de Hillary Clinton con David Axelrod, su principal asesor político y el más cercano a él. Éste le preguntaba a Obama cómo podía confiar en Hillary. Obama contestó. Creo conocerla bien. Si es parte del equipo, va a sernos fiel. Ella se mantuvo al lado de su esposo durante el escándalo de Mónica Lewinsky y Obama quedó impresionado por su resistencia. Él necesitaba a alguien con la estatura suficiente como para convertirse en un actor principal en la escena internacional.

“La Clinton no estaba convencida de que ese puesto sería para ella. No existía ninguna reserva de confianza entre el equipo de ella y el de él.

“Vinieron después los problemas con su esposo y los contribuyentes de fuertes sumas para su biblioteca presidencial, su fundación y la Iniciativa Global Clinton. Los abogados de Obama dijeron que estas empresas no podían aceptar dinero si Hillary era nombrada Secretaria de Estado. Ella reconocía que esto era un gran obstáculo pero que no enviaría a Bill a vivir en una cueva durante cuatro u ocho años. ‘No voy a decirle que cancele las operaciones que tiene en 26 países y que están salvando vidas’, dijo ella. ‘No vale la pena’. Podesta le prometió que trabajarían en eso.

“Se preparó un discurso donde ella le daba las gracias a Obama, por teléfono, por haberla tenido en cuenta para el cargo, pero Podesta se encargó de que ambos no pudieran conectarse.

“El ‘no’ de Hillary se transformaba en un ‘quizás’. Marke Penn, el principal estratega de su campaña, pensaba que si se mantenía en el Departamento de Estado durante ocho años, estaría en la mejor posición para nominarse como Presidenta nuevamente. Sólo tendría 69 años, la misma edad de Reagan cuando asumió el poder.”

“CAPÍTULO 4

“James L. Jones, un General retirado, consideraba que el gobierno de Bush era asombrosamente desorganizado y penosamente poco serio en lo que respecta a la paz en el Medio Oriente. Jones dijo que el Consejo de Seguridad de Bush carecía de personal y era disfuncional, y que el asesor para la seguridad nacional tenía que aplicar medidas para garantizar un avance razonable en el logro de los objetivos.

Un sector demasiado amplio de la política estaba en el módulo de piloto automático, y el asesor de seguridad nacional tenía que encontrar la forma de lograr resultados sin tener que controlar al detalle lo que los diferentes departamentos y agencias debían hacer. Obama preguntaba cómo se debía lograr eso. Convenza a sus subordinados de que la visión de ellos es la suya, le recomendaba Jones. [...] Obama decidió que Jones fuera su asesor para la seguridad nacional.

Jones se sorprendió de que Obama lo nombrara para este cargo de tanta responsabilidad y que confiara en alguien que apenas conocía. Jones pensaba que todo se basaba en las relaciones personales, y él no mantenía tales relaciones con Obama.

El 26 de noviembre Bush convocó una de las últimas reuniones del Consejo de Seguridad Nacional para analizar un informe muy secreto sobre la guerra en Afganistán, elaborado por el teniente general del Ejército Douglas Lute, conocido como el Zar de la Guerra. El informe concluyó diciendo que los Estados Unidos no podrían mantenerse en Afganistán a menos que se resolvieran tres grandes problemas: mejorar la gobernabilidad, disminuir la corrupción y eliminar los santuarios de los talibanes en Afganistán.

Viene ahora otro sorprendente episodio, tras el cual estaba la mano del gobierno de Estados Unidos, demostrando el riesgo del que nos habló hipotéticamente el autor de la teoría del Invierno Nuclear. Bastaría -nos dijo- una guerra entre Paquistán y la India, los dos países que menos armas atómicas poseen en el Grupo de los 8 que pertenecen al Club Nuclear. Lo que se revela en el libro Las guerras de Obama, demuestra que cualquier irresponsabilidad de la política de Estados Unidos puede conducir a la catástrofe.

“Condoleezza Rice no se sintió complacida con el informe. Bush decidió que no iba a hacerlo público. Posteriormente, 10 personas armadas comenzaron a merodear por la ciudad india de Bombay, creando un espectáculo de caos y violencia transmitido en vivo por la televisión durante 60 horas. Seis ciudadanos estadounidenses resultaron muertos. La operación fue organizada por un grupo conocido por la sigla LeT, que significa el Ejército de los Puros, y estaba siendo financiado por la agencia de inteligencia de Pakistán. Bush quería evitar tensiones entre la India y Pakistán. La base de su mandato era cero tolerancias para los terroristas y sus aliados. El FBI se horrorizó al ver que una operación de bajo costo con el uso de la alta tecnología había paralizado a la ciudad de Bombay. Las ciudades estadounidenses tenían el mismo grado de vulnerabilidad. Un funcionario del FBI expresó: ‘Bombay lo cambió todo.’

“CAPÍTULO 5

“Al asumir el cargo como director de la CIA, Hayden había heredado una organización que, según él, padecía del ‘síndrome del niño golpeado’.

“Obama lo había convocado para una reunión de información sobre las operaciones encubiertas. Hayden consideró que ésta era la oportunidad de probar cuán graves eran las amenazas y cuán seriamente se las tomaba la CIA. Se refirió a 14 operaciones altamente secretas, cuyo objetivo era llevar a cabo operaciones clandestinas y letales contra el terrorismo, impedir que Irán desarrollara armas nucleares, disuadir a Corea del Norte de no fabricar más armas nucleares, llevar a cabo operaciones contra la proliferación en otros países, operar de manera independiente o en apoyo a los Estados Unidos en Afganistán, aplicar una serie de operaciones letales y otros programas en Irak, apoyar los esfuerzos clandestinos en aras de detener el genocidio en la región sudanesa de Darfur, brindarle a Turquía información de inteligencia para que impida que el Partido de los Trabajadores en el Kurdistán establezcan un enclave separatista dentro de Turquía.

“El 5 de enero de 2009 Hayden se entera, por un artículo publicado por la versión en línea del diario The Washington Post, que había sido sustituido como director de la CIA y en su lugar habían nombrado a Leon Panetta. Hayden consideraba que ser reemplazado por un político era una humillación personal. Panetta posee habilidades para construir relaciones personales. Hayden, en su encuentro con Panetta, le advierte: 1) Usted es el comandante de la nación en la guerra global contra el terrorismo; 2) Cuenta con el mejor personal del gobierno federal. 3) he leído algunos de sus artículos; no vuelva a utilizar las palabras CIA y tortura en el mismo párrafo. La tortura es una felonía. Puede no gustarte pero no digas nunca que hay tortura. Legalmente la CIA no ha torturado a nadie. McConnell le advirtió a Panetta: ‘Tienes que entender la batalla que vas a tener que librar con la CIA, porque ellos te ven como si fueras el enemigo.’

“CAPÍTULO 6

“Obama le pide a Biden que viaje a Afganistán y a Pakistán antes de su investidura como presidente y le pide que lleve a un Republicano. Lindsey Graham, de Carolina del Sur, es el seleccionado.

“Biden le dijo oficialmente al Presidente pakistaní cuál era la idea de Obama: Afganistán sería su guerra; en breve enviaría más tropas, pero para ello necesitaba trabajar de conjunto con Pakistán.

“Zardari por su parte reconoció no tener tanta experiencia como su difunta esposa, Benazir Bhutto, pero que su misión no era diferente, y necesitaba que los Estados Unidos le ayudaran a ganar un apoyo suficiente en el plano interno; que existía mucho anti-americanismo en el país…”

“Biden le advirtió que para ello era necesario que Zardari dejara de jugar en los dos bandos, pues la CIA pensaba que había mucha información de inteligencia que estaba siendo utilizada para alertar a los campamentos de los terroristas en contra de los ataques de los aviones no tripulados.

“Biden y Graham partieron hacia Kabul. Después de las elecciones de 2004 las relaciones de Karzai con los Estados Unidos se habían tornado muy volátiles. Con frecuencia criticaba a los estadounidenses por el número de víctimas civiles. Las evidencias de corrupción en su gobierno y en su familia exacerbaban las tensiones con los Estados Unidos.

“Biden le advirtió a Karzai que no estaba interesado en hacerle la vida difícil, pero que de él dependía en gran medida el éxito de los Estados Unidos.

“Karzai convocó a varios miembros de su gabinete para que le informasen directamente a Biden y a Graham lo que estaban haciendo. A Karzai se le dijo que Obama quería ayudar, pero que esa idea de levantar el teléfono y llamar al Presidente Obama, como él hacía con Bush, ya no iba a ocurrir más. Biden le criticó a Karzai su incapacidad de gobernar todo el país, su negativa a recorrer el país para crear consenso entre las diferentes tribus, las casas suntuosas de los funcionarios afganos cercanas al palacio presidencial, sin dudas pagadas por los Estados Unidos. ‘Usted es sólo el alcalde de Kabul’, le dijo Biden a Karzai.

“Karzai les criticó el alto número de víctimas civiles y Biden se comprometió a minimizarlas, pero le advirtió que tenía que estar con ellos en esta guerra; que si ésta no era una guerra para ellos, los Estados Unidos no enviarían más soldados. Karzai respondió que no estaba haciendo ninguna crítica, sino haciéndoles saber que existía un problema.

“Biden sugirió tratar el asunto en privado, no en una conferencia de prensa, y Karzai no estaba de acuerdo. Las víctimas civiles eran un problema público y Biden lo había denigrado ante los miembros de su gabinete. Karzai advirtió que el pueblo afgano no lo iba a tolerar; que los afganos debían ser sus aliados, no sus víctimas. El embajador William Word intervino para decir que la conversación había sido útil pero que demostraba que existían frustraciones de ambas partes.

“Biden se entrevistó con David McKiernan, el jefe de las tropas estadounidenses en Afganistán, quien le dijo que para ganar esa guerra era necesario el envío de los 30 000 efectivos aún pendientes desde el gobierno de Bush. Biden indagó acerca de Al Qaeda y David le respondió que no había visto ni un solo árabe en dos años allí. Ello confirmaba las sospechas de Biden: Al Qaeda, el motivo principal de esta guerra, era un problema pakistaní.

“Biden le recomendó a Obama tomar distancia con Karzai. Graham le confesó: ‘Sr. Presidente, estamos perdiendo esta guerra.’ Graham estaba convencido de que era imposible ganar la guerra en Afganistán si se perdía la guerra en Irak.

“CAPÍTULO 7

“La ceremonia de investidura de Obama el 20 de enero estuvo a punto de suspenderse. Información de inteligencia confiable indicaba que un grupo de extremistas somalíes planeaba atacar a Obama con explosivos. Sin embargo, toda la atención se concentraba en el discurso de Obama y en qué diría.

“El general Petraeus se encontraba nuevamente en Afganistán.

“Obama convocó una reunión de su grupo nacional de seguridad el 21 de enero. La decisión clave era nombrar a Petraeus al frente del Comando Central. Obama pidió que se le propusieran tres opciones acerca de la guerra en Irak. Ordenó que se hiciera un estudio en 60 días para saber ‘cómo íbamos a llegar a donde queríamos llegar’. Una de las opciones a tener en cuenta, a solicitud el Presidente, era el retiro de las tropas en un período de 16 meses.

“Un equipo de 80 personas comenzó a estudiar la situación de Afganistán. Se analizaron los interrogatorios a los prisioneros, los reportes del campo de batalla, los registros financieros, la propaganda y los comunicados emitidos por los talibanes.

“Al preguntar Petraeus qué se había encontrado, Derek Harvey, de la Agencia de Inteligencia para la Defensa, le respondió que la situación era como la de un ciego ayudando a caminar a otro ciego; que los Estados Unidos tenían un gran desconocimiento acerca de la insurgencia afgana, quién era el enemigo y dónde estaba, cómo veían ellos esta guerra y cuáles eran sus motivaciones. Se sabía demasiado poco acerca del enemigo como para trazar una estrategia que condujese a la victoria. Harvey trataba de revolucionar la obtención de información de inteligencia y se dedicó por entero a ello. Él era de la opinión de que la guerra podía ganarse, pero que el gobierno de los Estados Unidos iba a tener que hacer grandes compromisos durante muchos años; que quizás no iban a tener mucha aceptación entre los electores. ‘Yo creo que la guerra en Afganistán se puede hacer, pero no se puede vender’, expresó Harvey.

Obama anunció que el envío de nuevos efectivos tendría que anunciarse como parte de una nueva estrategia. Petraeus indicó que los objetivos no se alcanzarían sin una mayor cantidad de tropas, que no se podía contar sólo con los ataques de los aviones no tripulados. Petraeus insistió en el envío de los 30 000 efectivos. Obama preguntó si era necesario enviar todas esas tropas a la vez, y advirtió que era necesario antes contar con una estrategia y que el Presidente necesitaba se le propusieran las decisiones a tomar. El Presidente parecía entender que esta guerra no se ganaría en uno o dos años. El Presidente abandonó la reunión para cumplir otros compromisos sin haber tomado ninguna decisión al respecto.

Prosigue mañana.

Fidel Castro Ruz

Octubre 10 de 2010
6:00 p.m.
Publicado enInternacional
ALAI AMLATINA, 09/04/2010.- Desde el sábado 20 hasta el viernes 26 de marzo se realizó en Colonia (Uruguay) un Campamento Latinoamericano de Jóvenes Activistas Sociales, en cuya convocatoria se prometía “un espacio de intercambio horizontal” para trabajar por “una Latinoamérica más justa y solidaria”. Bellas palabras que encubren un proyecto imperialista.

“Fueron alrededor de 120 jóvenes que llegaron con inmensas expectativas. Bajo la técnica de open space se trabajó durante esos días en base a las inquietudes de los participantes. Al parecer no hubo resultados finales del campamento debido a que con el correr de los días fueron pocos los que se comprometieron con la dinámica planteada y por momentos hubo una especie de desorden que imposibilitó la redacción de un documento de acuerdo entre los participantes”, dijo LRR, joven militante uruguayo que prefirió mantener el anonimato.

En la convocatoria, los Jóvenes Activistas Sociales (http://jas10.org) prometían que el campamento sería “un espacio para el intercambio horizontal, aprendizaje entre pares y exploración de sinergias. Queremos mediante este encuentro participativo comenzar a construir una memoria viva de las experiencias de activismo social en la región; aprender de las dificultades, identificar buenas prácticas locales aprovechables a nivel regional, y maximizar el alcance de la creatividad y el compromiso de sus protagonistas”. Tal vez por esa promesa, interesante, contagiosa, enhebrada con el estilo propio de la militancia juvenil, “llegaron participantes desde todos los países del continente dispuestos a contar sus experiencias, escuchar las del resto del grupo, compartir espacios de análisis y reflexión sobre las distintas coyunturas regionales y conocer gente de los diversos países”, apunta LRR.

Nada sería tan sencillo, ni tan idílico. Todos los participantes tenían el pasaje aéreo pago desde su país y la estadía completa en Uruguay. Sólo para estos rubros se calcula un gasto que supera los 150 mil dólares. “Mucha plata”, dice LRR, que comenzó a investigar quién financió el proyecto “horizontal”. El resultado de la navegación por las páginas web del encuentro le permitió averiguar que el campamento de Colonia contó con el auspicio del Open Society Institutes, Idebate.ñ, Fundación SES y Ashoka Avancemos. “Como no tenía mayores referencias de dichas organizaciones estuve visitando sus páginas web. Ahí me enteré que todas están relacionadas con el Open Society Institute que es un instituto creado por George Soros, el multimillonario siempre presente en el Foro Económico Mundial que financió el sindicato Solidaridad de Lech Walesa en Polonia, la revolución de las rosas en Georgia y la campaña presidencial de Barack Obama, entre otros. Fiel exponente del liberalismo económico se lo describe como financiero, inversionista y filántropo”.

No es difícil seguir las pistas de estas organizaciones. Siguiendo sus links, llegó a páginas como Fundación Nuevos Líderes, Jóvenes Empresarios de Chile, Unión Mundial, Tactical Technology Collective entre otros. “Todas ellas son organizaciones con lugares comunes muy loables como el fortalecimiento de las democracias, la lucha contra la corrupción y la defensa de los derechos humanos, pero defendiendo por supuesto la libertad del capital”. Tienen contactos en las altas esferas de la ONU, con el Foro Económico Mundial de Davos, USAID (la agencia estadounidense de cooperación), y muchos otros. “Promueven iniciativas en el sudeste asiático, en África y ahora parece que quieren desembarcar en Latinoamérica”.

Tactical Technology Collective (http://www.tacticaltech.org) merece una mención aparte. “Esta ONG financiada por Soros se dedica a capacitar activistas sociales en el uso de herramientas electrónicas. Provee manuales y guías sobre uso de herramientas de todo tipo como ser mapas online, gráfica, audio, video, blogs, telefonía libre, seguridad informática, celulares y muchos más. Sus materiales son realmente excelentes y pueden ser de gran ayuda para activistas sociales con falta de fondos, censurados y con problemas con el poder imperante”.

Luego de leer y rastrear sobre estas organizaciones surgieron muchas dudas, en particular las razones de su reciente interés en nuestro continente. Sospecha que su interés consista en capacitar gente para desestabilizar esas democracias anti-imperialistas. En efecto, las preguntas se agolpan: “¿Tiene que ver con los últimos movimientos del gobierno de Estados Unidos de permitir exportar servicios de internet para fomentar la apertura de regímenes considerados autoritarios y represivos?”. Sabemos que el uso de facebook, twitter y otras herramientas ha sido determinante en la reciente rebelión en Irán y que Hugo Chávez está denunciando movidas similares en su país.

La extensa mano de Soros parece haber jugado un papel incluso en la reciente “revuelta” en Kirguistán, país clave en los planes de Estados para la guerra en Afganistán. Omurbek Tekebayev, que lidera la actual rebelión, mantiene desde hace años estrechas relaciones con el Departamento de Estado norteamericano y la Fundación Soros. Hace un año fue a Washington “a debatir en público sus planes para derrocar al gobierno de Bakiev con un levantamiento popular” (Rebelión, 8/4/10).

En todo caso, vale detenerse a reflexionar sobre cómo las multinacionales se dedican pacientemente a estudiar a los movimientos de abajo y a sus militantes para expropiar sus saberes y sus formas de hacer. Las fotos del campamento muestran reuniones en ronda, fogones y trabajos colectivos con papelógrafos, con fondo de whipalas y otras banderas indígenas. Cualquier desprevenido, porque buena parte de los que acudieron al campamento lo hicieron con buena voluntad, pensará que se trata de un encuentro de movimientos antiimperialistas y de base que apelan a la educación popular como forma de trabajo. Comprobar que se trata de una actividad organizada por el mayor especulador financiero del mundo, quien tuvo el poder de quebrar al Banco de Inglaterra en 1992 y contribuye a derribar gobiernos animperialistas, muestra hasta dónde pueden llegar para mantener sus privilegios.

Por Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios colectivos sociales. *//*

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Sábado, 10 Octubre 2009 15:19

El capital intelectual

En 1970 la huelga de los obreros de la General Motors redujo el PIB de Estados Unidos en un 4 por ciento y se calcula que fue la razón del pobre 2 por ciento de crecimiento que experimentó el país en los años siguientes.

Hoy la decadencia de todas las industrias automotrices de Estados Unidos apenas incide en un punto porcentual. Casi la totalidad del PIB radica en servicios, en el sector terciario. De este sector, la producción intelectual derivada de la educación es creciente. Sin mencionar que hoy casi nada se produce sin la intervención directa de los inventos informáticos más recientes derivados de la academia, desde la producción agrícola en los países exportadores hasta la industria pesada, mayoritariamente establecida en países llamados emergentes o en vías de desarrollo.

Durante gran parte del siglo XX ciudades como Pittsburg, Pensilvania, florecieron como centros industriales. Ricas y sucias, este tipo de urbes fue una herencia de la revolución industrial. Hoy es una ciudad limpia que vive y es reconocida por sus universidades.

En el último año, el llamado “research corridor” de Michigan (consorcio que forman la University of Michigan y la Michigan State University) aportó 14 billones de dólares al estado solo de los beneficios directos generados por sus inventos, patentes e investigaciones. Estos beneficios han crecido el último año y aun más en proporción en un estado que fue la casa de las grandes automotoras del siglo XX y que hoy se encuentran en decadencia.

Es decir, una parte de los beneficios directos derivados de la producción de “capital intelectual” de una universidad en el puesto 27 y otra en el 71 del ranking nacional de Estados Unidos, en un año suman el mismo capital monetario que todo lo producido por un país como Honduras. Este factor de producción intelectual explica, en gran parte, por qué sólo la economía de la ciudad de Nueva York y su área metropolitana equivale a toda la economía de India (en términos nominales internacionales, no de compra interior), de un país de más de mil millones de habitantes y con un gran crecimiento económico debido a su producción industrial.

Hoy en día el 90 por ciento del PIB de Estados Unidos deriva de bienes “no-manufacturados”. El valor monetario de su Capital Intelectual es de 5 trillones de dólares —casi el 40 por ciento del PIB total— lo que equivale por sí solo a todos los rubros juntos de la dinámica economía de China.

Si el imperio americano, como todos los imperios habidos y por haber, de formas directa o indirectas ha pirateado las materias primas de otros países, no es menos cierto que durante mucho tiempo y sobre todo hoy en día los países emergentes y por emerger piratean gran parte de los derechos de autor de inventos norteamericanos. Por no mencionar que solo la falsificación de marcas norteamericanas le resta a los productos originales 200 billones de dólares anuales, lo que supera por lejos el PIB total de países como Chile.

Si observamos esta realidad, podemos predecir que el mayor riesgo de los países emergentes es dejar descansar su actual desarrollo en la exportación de materias primas; el segundo, confiarse en la prosperidad industrial. Si los países emergentes no se ocupan de invertir con fuerza en la producción intelectual, confirmarán, quizás en una década o dos, la división de trabajo internacional que sostuvo las grandes diferencias económicas durante los siglos XIX y XX.

Ahora está de moda proclamar en los medios de todo el mundo que Estados Unidos está acabado, quebrado, a tres pasos de la desintegración en cuatro países, a dos pasos de la ruina final. Me da la impresión que la metodología de análisis no es del todo precisa porque, como criticaba el mismo Ernesto Che Guevara a quienes elogiaban la efectividad de la producción industrial socialista sobre la capitalista, se confunde deseo con realidad. El mismo Guevara se quejaba que esta pasión impedía una crítica objetiva o impedía ver que su objetivo no era simplemente la mayor producción de cosas.

Cuando se hacen pronósticos sobre el año 2025 o 2050 en gran medida se proyecta el presente sobre el futuro subestimando las innovaciones radicales que hasta un status quo prolongado puede producir. A principios de los años ’70 los analistas y presidentes como el mismo Richard Nixon estaban convencidos que el surgimiento y el éxito final de la Unión Soviética sobre Estados Unidos era inevitable. Los ‘70 fueron años de recensión y derrotas políticas y militares para el imperio americano.

Creo que desde fines del siglo pasado todos estamos de acuerdo en que este será un siglo de mayores equilibrios internacionales. No necesariamente más estable; tal vez lo contrario. Será un bien para el pueblo norteamericano y sobre todo para la humanidad que este país deje de ser la potencia arrogante que ha sido durante gran parte de su historia. Tiene muchos otros meritos a los cuales dedicarse, como también lo muestra la historia: un pueblo de inventores profesionales y amateurs, de premios Nobel, un excelente sistema de universidades y una clase de intelectuales que ha abierto caminos en las más diversas disciplinas, desde las humanidades hasta las ciencias.

El dramático crecimiento del desempleo en Estados Unidos es su mejor oportunidad para acelerar esta reconversión. En todos los rankings internacionales las universidades norteamericanas ocupan la mayoría de los primeros cincuenta puestos. Este monopolio no puede ser eterno, pero es allí donde radica su principal capital.

Jorge Majfud
Lincoln University, Setiembre 2009
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Sábado, 10 Octubre 2009 14:49

Las campanas están doblando por el dólar

El imperio dominó al mundo más por la economía y la mentira que por la fuerza. Había obtenido el privilegio de imprimir las divisas convertibles al finalizar la Segunda Guerra Mundial, monopolizaba el arma nuclear, disponía de casi todo el oro del mundo y era el único productor en gran escala de equipos productivos, bienes de consumo, alimentos y servicios a nivel mundial. Tenía, sin embargo, un límite a la impresión de papel moneda: el respaldo en oro, al precio constante de 35 dólares la onza troy. Así ocurrió durante más de 25 años, hasta que el 15 de agosto de 1971 mediante una orden presidencial de Richard Nixon, Estados Unidos rompió unilateralmente ese compromiso internacional estafando al mundo. No me cansaré de repetirlo. De esa forma lanzó sobre la economía mundial sus gastos del rearme y aventuras bélicas, en especial la guerra de Viet Nam que, según cálculos conservadores, costó no menos de 200 mil millones de dólares y la vida de más de 45 mil jóvenes norteamericanos.
Sobre ese pequeño país del Tercer Mundo fueron lanzadas más bombas que las utilizadas en la última guerra mundial. Millones de personas murieron o fueron mutiladas. Al suspender la conversión, el dólar pasó a ser una divisa que podía imprimirse a voluntad del Gobierno norteamericano sin el respaldo de un valor constante.
 
Los bonos y billetes de la Tesorería continuaron circulando como divisas convertibles; las reservas de los Estados continuaron nutriéndose de esos billetes que, por un lado, servían para adquirir materias primas, propiedades, bienes y servicios de cualquier parte del mundo y, por otro, privilegiaban las exportaciones de Estados Unidos frente a las demás economías del planeta. Los políticos y académicos mencionan una y otra vez el costo real de aquella guerra genocida, admirablemente descrita en la película de Oliver Stone. Las personas tienden a realizar cálculos como si los millones fuesen iguales. No suelen percatarse de que los millones de dólares de 1971 no son iguales a los millones del 2009.
 
Un millón de dólares hoy, cuando el oro -un metal cuyo valor ha sido el más estable a lo largo de siglos- tiene un precio que sobrepasa los mil dólares la onza troy, vale alrededor de 30 veces lo que valía cuando Nixon suspendió la conversión. Doscientos mil millones en 1971, equivalen a 6 millones de millones de dólares en el 2009.  Si no se tiene en cuenta esto, las nuevas generaciones no tendrán una idea de la barbarie imperialista.
 
De igual modo, cuando se habla de los 20 mil millones invertidos en Europa al finalizar la Segunda Guerra Mundial -en virtud del Plan Marshall  para reconstruir y controlar la economía de las principales potencias europeas, que poseían la fuerza de trabajo y la cultura técnica necesaria para el rápido desarrollo de la producción y los servicios- las personas suelen ignorar que el valor real de lo invertido entonces por el imperio equivale al valor internacional actual de 600 mil millones de dólares. No advierten que 20 mil millones apenas alcanzarían hoy para construir tres grandes refinerías de petróleo, capaces de suministrar 800 mil barriles diarios de gasolina, además de otros derivados del petróleo.
 
Las sociedades de consumo, el despilfarro absurdo y caprichoso de energía y de recursos naturales que hoy amenazan la supervivencia de la especie, no serían explicables en tan breve período histórico si no se conoce la forma irresponsable en que el capitalismo desarrollado, en su fase superior, ha regido los destinos del mundo.
 
Tan asombroso despilfarro explica por qué los dos países más industrializados del mundo, Estados Unidos y Japón, están endeudados en aproximadamente 20 millones de millones de dólares.
 
Desde luego que la economía de Estados Unidos se aproxima a un Producto Interno Bruto anual de 15 millones de millones de dólares. Las crisis del capitalismo son cíclicas, como lo demuestra irrebatiblemente la historia del sistema, pero esta vez se trata de algo más: una crisis estructural, como explicaba el Ministro de Planificación y Desarrollo de Venezuela, el profesor Jorge Giordani a Walter Martínez en su programa por Telesur en  la noche de ayer.
Los despachos cablegráficos divulgados hoy, viernes 9 de octubre, añaden datos que son irrebatibles. Un despacho de AFP procedente de Washington precisa que el déficit presupuestal de Estados Unidos, en el año fiscal 2009, se eleva a 1,4 millones de millones de dólares, el 9,9% del PIB, “algo nunca visto desde 1945, al finalizar la Guerra Mundial”, añade.
El déficit en el año 2007 había sido ya un tercio de esa cifra. Se esperan elevadas sumas de carácter deficitario los años 2010, 2011 y 2012. Ese enorme déficit está dictado, fundamentalmente, por el Congreso y el Gobierno de Estados Unidos para salvar los grandes bancos de ese país, impedir que el desempleo se eleve por encima del 10% y sacar a Estados Unidos de la recesión. Es lógico que si inundan la nación de dólares, las grandes cadenas comerciales venderán más mercancías, las industrias incrementarán la producción, menos ciudadanos perderán sus viviendas, la marea del desempleo dejará de crecer, y las acciones de Wall Street elevarán su valor. Fue la forma clásica de resolver la crisis. Sin embargo, el mundo no volverá ya a ser el mismo. Paul Krugman, prestigioso Premio Nobel de Economía, acaba de afirmar que el comercio internacional ha sufrido su mayor caída, peor todavía que la de la Gran Depresión y expresó dudas sobre la pronta recuperación.
 
No se puede inundar también el mundo de dólares y pensar que esos papeles sin respaldo en oro mantendrán su valor. Otras economías, hoy más sólidas, han surgido. El dólar dejó de ser ya la reserva en divisas de todos los Estados, más bien sus poseedores desean apartarse de él, aunque evitando en lo posible que se devalúe antes de que puedan desprenderse de ellos.
El euro de la Unión Europea, el yuan chino, el franco suizo, el yen japonés -a pesar de las deudas de ese país-, hasta la libra esterlina, junto a otras divisas, pasaron a ocupar el lugar del dólar en el comercio internacional. El oro metálico vuelve a convertirse en importante moneda de reserva internacional.
 
No se trata de una opinión personal caprichosa, ni deseo calumniar esa moneda. Otro Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, expresó, según despacho cablegráfico:  ”‘lo más probable es que el billete verde siga de capa caída. Los políticos no deciden los tipos de cambio y los discursos tampoco lo hacen’.  Esto lo declaró el 6 de octubre en la Asamblea Anual Conjunta del FMI y el Banco Mundial que se celebró en Estambul”. En esa ciudad se pudo apreciar una violenta represión. El evento fue saludado con vidrieras comerciales rotas e incendios producidos por cocteles molotov.
 
Otras noticias hablaban de que los países europeos temían el efecto negativo de la debilidad del dólar frente al euro y sus consecuencias sobre las exportaciones europeas. El Secretario del Tesoro de Estados Unidos declaró que a su país “le interesaba un dólar fuerte”. Stiglitz se burló de la declaración oficial y expresó según EFE, que “en el caso de Estados Unidos el dinero se ha derrochado y la causa ha sido el rescate multimillonario de los bancos y sufragar guerras como Afganistán”. Según la agencia, el Premio Nobel “insistió en que en vez de invertir 700 mil millones en ayuda a los banqueros, EE.UU pudo haber destinado parte de ese dinero a ayudar a los países en desarrollo, lo que a su vez habría estimulado la demanda global”.
Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, dio la voz de alarma días antes, y advirtió que el dólar no podía mantener indefinidamente su status como divisa de reserva.
 
Un eminente profesor de Economía de la Universidad de Harvard, Kenneth Rogoff, afirmó que la próxima gran crisis financiera será la de “los déficit públicos”.
 
El Banco Mundial declaró que “el Fondo Monetario Internacional (FMI) mostró que los bancos centrales del mundo acumularon menos dólares durante el segundo semestre del 2009 que en ningún otro momento durante los últimos 10 años e incrementaron su tenencia de euros”.
El propio 6 de octubre, la AFP publicó que el oro alcanzó la cifra récord de 1 045 dólares la onza, impulsado por el debilitamiento del dólar y el temor a la inflación.
 
El diario Independent, de Londres, publicó que un grupo de países petroleros estudiaban reemplazar el dólar en las transacciones comerciales por una cesta de divisas que incluirán el yen, el yuan, el euro, el oro y una futura moneda común.
 
La noticia filtrada o deducida con impresionante lógica fue desmentida por algunos de los países presuntamente interesados en esa medida de protección. No desean que colapse, pero tampoco seguir acumulando una moneda que ha perdido 30 veces su valor en menos de tres décadas.
 
No puedo dejar de consignar un despacho de la agencia EFE, la cual no puede ser acusada de antiimperialista   y que en las actuales circunstancias transmite opiniones de especial interés:
 
“Expertos de economía y finanzas coincidieron hoy en Nueva York en afirmar que la peor crisis desde la Gran Depresión ha llevado a ese país a jugar un papel menos significativo en la economía mundial.”
 
“‘La recesión ha hecho que el mundo haya cambiado la forma en que se mira a EE.UU. Ahora nuestro país es menos significativo que antes y eso es algo que debemos reconocer’, afirmó David Rubenstein, presidente y fundador de Carlyle Group, la mayor firma de capital de riesgo del mundo, en su intervención en el World Business Forum.”
 
“‘El mundo financiero va a estar menos centrado en EE.UU. (…) Nueva York no va a ser nunca más la capital financiera mundial y ese papel se repartirá con Londres, Shanghai, Dubai, Sao Paulo y otras ciudades’, aseveró.”
 
“…desgranó los problemas a los que se enfrentará EE.UU. cuando salga de ‘una gran recesión’ de la que aún quedan ‘un par de meses por delante’.”
 
“…’el enorme endeudamiento’ público, la inflación, el desempleo, la pérdida de valor del dólar como divisa de reserva, los precios de la energía…”
 
“El Gobierno debe disminuir el gasto público para enfrentar el problema de la deuda y hacer algo que gusta poco: subir los impuestos.”
 
“El economista de la  Universidad de Columbia y asesor especial de la ONU, Jeffrey Sachs, coincidió con Rubenstein en que el predominio económico y financiero de EE.UU ’se está apagando’.”
 
“Hemos dejado un sistema centrado en EE.UU. por uno ‘multilateral’…”
“…’veinte años de irresponsabilidad por parte primero de la administración de Bill Clinton y luego de la de George W. Bush’, cedieron a las presiones de Wall Street…”
“…’los bancos negociaban con ‘activos tóxicos’ para conseguir dinero fácil’, explicó Sachs.”
“‘Lo importante ahora es reconocer el desafío sin precedentes que supone lograr un desarrollo económico sostenible y consecuente con las reglas básicas físicas y biológicas de este planeta’…”
 
Por otro lado, las noticias que llegaban directamente de nuestra delegación en Bangkok, capital de Tailandia, no eran en absoluto alentadoras:
“Lo esencial que se discute -informó textualmente nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores- es la ratificación o no del concepto responsabilidades comunes pero diferenciadas entre los países industrializados y las llamadas economías emergentes, básicamente China, Brasil, India y Sudáfrica, y  los países subdesarrollados.
 
“China, Brasil, India, Sudáfrica, Egipto, Bangladesh, Pakistán y el ALBA son los más activos. En general el Grupo de los 77, en su mayoría, se mantienen en posiciones firmes y correctas.
“Las cifras de reducción de emisiones de carbono que se están negociando no se corresponden con las que se calculan por los científicos para mantener el aumento de la temperatura a un nivel inferior a 2 grados Celsius, 25-40%. En este momento, la negociación se mueve en torno a una reducción del 11-18%.
 
“Estados Unidos no está haciendo ningún esfuerzo real. Sólo están aceptando un 4% de reducción con respecto al año 1990.”
 
En horas de la mañana de hoy viernes 9, el mundo se despertó con la noticia de que “el Obama bueno” del enigma, explicado por el Presidente Bolivariano Hugo Chávez en las Naciones Unidas, recibió el Premio Nobel de la Paz. No siempre comparto las posiciones de esa institución, pero me veo obligado a reconocer que en estos instantes fue, a mi juicio, una medida positiva. Compensa el revés que sufrió Obama en Copenhague al ser designada Río de Janeiro y no Chicago como la sede de las Olimpiadas del 2016, lo cual provocó airados ataques de sus adversarios de extrema derecha.
 
Muchos opinarán que no se ha ganado todavía el derecho a recibir tal distinción.  Deseamos ver en la decisión, más que un premio al Presidente de Estados Unidos, una crítica a la política genocida que han seguido no pocos presidentes de ese país, los cuales condujeron el mundo a la encrucijada donde hoy se encuentra;  una exhortación a la paz y la búsqueda de soluciones que conduzcan a la supervivencia de la especie.
 
Fidel Castro Ruz

Octubre 9 de 2009

6 y 11 p.m.
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Jueves, 20 Noviembre 2008 20:22

El doloroso y discutido parto del siglo XXI

El historiador inglés Eric Hobsbawn, en su controvertido ensayo El corto siglo XX, abre toda una polémica al afirmar que los años que van de 1914 a 1991 son los que deben considerarse como los verdaderos límites de dicho siglo. Y, curiosamente, no es tanto el año de comienzo como el de finalización del período lo que más genera controversia. El comienzo de la primera guerra mundial y el final de la guerra fría serían, entonces, el alfa y el omega de una época caracterizada por una disputa por la hegemonía mundial de la que en 1991 saldría victorioso el imperio norteamericano, luego de la caída incruenta de la Unión Soviética.

En un contexto diferente, pero teniendo como eje central la misma idea de que se iniciaba una etapa unipolar en la que Estados Unidos era la única potencia dominante, los neoconservadores norteamericanos liderados por Donald Rumsfeld, Dick Cheney, Richard Perle y Paul Wolfowitz dieron a conocer en 1997 su Proyecto para un nuevo siglo americano, que se convertiría en la guía de las políticas de las dos administraciones de Bush hijo, cuyo gobierno está por concluir. Sin embargo, el fracaso de la invasión a Iraq y el escalamiento del conflicto en Afganistán parecen no sólo enredar la realidad del “nuevo siglo norteamericano” sino igualmente cuestionar la finalización del siglo XX, y por tanto el inicio del XXI.

Sin pretender terciar en la disputa sobre la periodización, lo que no parece claro en ella es el puesto que, como suceso histórico, debe ocupar el breve pero impactante lapso en el que las ideas neoliberales llegaron a constituirse en hegemónicas (el “pensamiento único”) y cuyo ciclo parece haberse cerrado con la actual crisis económica. Porque ya casi nadie duda de que la caída de la Unión Soviética no es más que un corolario de los cambios que se inician en la década de los 80 y que llevan al frenesí las lógicas del mercado, la globalización y la uniformidad cultural, hasta el punto de llegar a hablarse del “fin de la historia”. Pues, bien, de no ser el colapso del socialismo real el hito que diera por finalizado el siglo XX, bien pudiera ser que hasta ahora estemos asomándonos al nuevo siglo, y con él a desconocidas formas de la hegemonía. Pues no debe olvidarse que paralelamente al predominio de las políticas neoliberales, y en alguna medida como su contrapartida, se dio la emergencia de China como potencia económica de primer orden, que alcanzó, en la nueva división del trabajo, el papel de “zona industrial” que la ha catapultado como el proveedor fundamental de bienes manufacturados, apoyándose en las ventajas comparativas de su cultura milenaria, el bajo costo de la fuerza de trabajo y su gran cantidad de mano de obra.

El reverso de la moneda lo encontramos en el proceso de desindustrialización norteamericano, cuya actividad manufacturera pasó de representar el 21 por ciento de esa economía en 1980 a tan solo el 12 en 2005, mientras los servicios financieros pasaban en el mismo lapso, de 15 a 21 por ciento. La tercerización de la economía (su tránsito de la manufactura al sector servicios), que fue presentada por algunos analistas como un salto cualitativo hacía una “sociedad posindustrial”, en realidad se ha convertido en una trampa. En primer lugar, los servicios no financieros con tecnología de punta (cuyo paradigma son las comunicaciones y la transmisión electrónica de datos) fueron incapaces de jalonar un ciclo al alza permanente, ya que movilizan muy poca fuerza de trabajo; en segundo término, al ser apoyado el proceso económico en forma preponderante en un consumo a debe, los puestos de trabajo que reemplazaron los empleos industriales exportados se centraron en servicios como el comercio de todo tipo, el transporte y los servicios personales, que con remuneraciones y condiciones laborales inferiores han terminado por traducirse en una incapacidad creciente del norteamericano medio para honrar sus deudas, siendo las más importantes en términos macroeconómicos aquellas asociadas a la adquisición de bienes de consumo durable, como los inmuebles y los automóviles.

Crisis y perspectivas


Es, pues, en ese contexto en el que debemos ubicar no sólo las causas de la actual crisis, que va más allá de los efectos de la desregulación financiera llevada a ultranza, sino asimismo las perspectivas que, como solución, nos esperan. Máxime si se tiene en cuenta que las medidas de rescate financiero no han terminado por reactivar el crédito ni reanimar a las bolsas. Como tampoco las bajas en las tasas de interés de los Bancos Centrales de los países desarrollados han tenido efectos sobre la demanda y la fluidez de los préstamos. Acá, por tanto, cabe preguntarse si el capital político con el que cuenta todo nuevo presidente puede usarse, en el caso de Estados Unidos, para implementar medidas más audaces. En ese sentido, es bueno precisar cuál es el mandato real con el que se asume el poder, y para ello parece un buen indicador inquirir en el pensamiento de los verdaderos arquitectos del discurso que esgrime el electo Barack Obama.

En el área económica debe destacarse la presencia de Robert Reich, ministro del Trabajo de Bill Clinton, quien considera que los análisis sobre el proceso de globalización no han sido suficientemente exhaustivos, y que han pasado por alto, por ejemplo, la profundización de las asimetrías sociales, incluso al interior de los países desarrollados. De otro lado, en su concepto de supercapitalismo (el año anterior publicó el libro Supercapitalismo: la transformación de los negocios, la democracia y la vida cotidiana), considera que la competencia intercapitalista lleva a que formas de corrupción como los sobornos se conviertan en práctica común, así como llama la atención sobre el papel creciente de las compañías en el cumplimiento de sus ‘deberes’ sociales y lo que eso significa como socavamiento de la ‘democracia’. Con lo que, sin darle nombre, se refiere a la lenta pero segura introducción del corporativismo como modelo de Estado (en el fondo, el corporativismo no es más que el gobierno directo de las corporaciones, por encima de la representatividad universal de los ciudadanos), y también a la consecuente amenaza para la ‘democracia’ a la que con frecuencia alude en sus escritos.

Sin embargo, la pregunta grande gira alrededor de cuán reversibles son los procesos iniciados. La tendencia a la desindustrialización de Norteamérica parece imparable. La industria del automóvil, por la cual Obama toma partido definitivamente (hasta el punto de significarle un primer choque con el gobierno saliente de Bush), solicita un paquete de ayuda de 50 mil millones de dólares, que de concretarse y darse como préstamo puede deslegitimar la parte del rescate de los bancos que ha asumido la forma de capitalización (inyección de liquidez a cambio de acciones), pues éstos reclamarían por no ser tratados de igual manera. Pero, de asumir tal rescate la forma de capitalización, es decir, la nacionalización parcial o total de un sector que ha sido el símbolo de la empresa privada, el discurso del mercado es susceptible de un golpe demoledor. Pero, más allá de lo que suceda en el corto plazo, pocos apuestan por la industria automovilística norteamericana en el mediano plazo. Que la India y China estén en condiciones de producir autos de gama baja, a costos cercanos a los tres mil dólares, deja muy poco espacio para la producción de autos norteamericanos más costosos, en una época en la que los salarios de los grupos medios han descendido. Algunos expertos consideran que la industria del automóvil en los Estados Unidos debiera dedicarse a la producción de componentes de alta tecnología y abandonar el ensamblaje de coches.

El contraste es notorio con una economía emergente como la de China. A comienzos de la segunda semana de noviembre, ésta anunciaba un paquete de estímulo económico de 586 mil millones de dólares (15 por ciento de su PIB), no para rescatar empresas del sector financiero sino para invertir durante dos años en 10 macroproyectos que cobijan medio ambiente, transporte e infraestructura. La economía china creció en el tercer trimestre del presente año a una tasa de 9 por ciento, lo que significa una desaceleración del 1,14 si se compara con el mismo trimestre de 2007. Por lo cual, con una respuesta que parece incluso desproporcionada, China envía un doble mensaje a Occidente: de un lado, que está dispuesta a defender su histórica tasa de crecimiento de dos dígitos a como dé lugar, y, del otro, que se equivocan quienes consideran que, por el gran peso de las exportaciones en la composición de su producto, su suerte está atada indefectiblemente a la de los países del centro. Que existe actualmente un acoplamiento entre la economía china y la estadounidense es algo innegable, pero otra cosa es creer que por eso no se pueda dar, con el tiempo, un desacople relativo. La sustitución de demanda externa por demanda interna, que ya el último congreso del Partido Comunista Chino había planteado, con el reciente paquete de estímulos deja de ser una posibilidad teórica para convertirse en una realidad que habrá de marcar en el futuro la correlación de fuerzas en el mundo.

La posibilidad de reactivar la economía mediante inversión estatal en grandes obras de infraestructura se limita seriamente cuando las economías ya cuentan con un significativo déficit fiscal, como es el caso de la economía estadounidense. Como bien señala Robert Rubin, otro referente teórico de Obama, los crecientes déficits terminarán debilitando al dólar, por lo cual se hace necesario tanto el ajuste fiscal como el de cuenta corriente. Bajo ese panorama, la probabilidad de que la actual recesión se convierta en depresión profunda se torna significativa.

Planes soterrados


Ello abre paso a una tensa situación internacional. Zbigniew Brzezinski, consejero de Seguridad de Jimmy Carter (1977-1981) y considerado por algunos el verdadero mentor de Obama, en su libro El gran tablero mundial cree que lo esencial del juego geopolítico se libra en Asia Central, y que la aceptación de Estados Unidos como única potencia militar, así como la creación de un núcleo político de responsabilidad compartida (conformado, además de Estados Unidos, por Europa y Japón) es lo más conveniente para el mundo. Sin embargo, desde 1997, año de publicación del libro, hasta hoy, se han dado cambios dramáticos en el ajedrez mundial, como el renacimiento de Rusia y el crecimiento monumental de China (que centra su estrategia en “el ascenso pacífico”), que deben haber alterado la visión de Brzezinski. Este internacionalista, considerado el iniciador de la caída de la Unión Soviética –pues se dice que fue quien diseño los sucesos que la llevaron a involucrarse en Afganistán– y asimismo a quien también se le considera artífice de la destrucción de Yugoslavia, se muestra partidario de dinamitar a los rivales de Estados Unidos desde adentro. Algunos aseguran que él está detrás de los movimientos de liberación del Tíbet y de la conversión del Dalai Lama en figura mediática. ¿Estaremos entrando en la etapa de los intentos de balcanización de Asia, incluida China? De ser así, y seguimos la lógica de Hobsbawn, podemos decir que el siglo XX resucitó o que el siglo XXI parece, hasta ahora, su clon.

Parece, entonces, que del papel que desempeñen los movimientos populares en esta crisis seguramente dependerá el verdadero alumbramiento del siglo XXI. Las reacciones por el desempleo galopante ya comienzan a mostrar síntomas de que los sectores trabajadores no parecen dispuestos a aceptar pasivamente peores condiciones que las que ya padecen. En Barcelona, los trabajadores de la filial de la Nissan en esa ciudad apedrearon la sede cuando se enteraron de que había despidos masivos. Los choques de clase parecen, entonces, regresar con fuerza. Sin embargo, la izquierda da la impresión de seguir aún sedada y en la defensiva. Las crisis son dolorosas pero al fin y al cabo son oportunidades, y la responsabilidad histórica de quienes de verdad creen que otro mundo es posible es hoy seguramente mayor. Definitivamente, no parece un momento para vacilaciones.
Publicado enEdición 140