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Finlandia experimentará desde enero el reparto de una renta básica de 560 euros al mes

La Seguridad Social finlandesa ha elegido a 2.000 ciudadanos desempleados para pagarles 560 euros al mes y examinar la utilidad de implementar la medida

Un grupo de 2.000 ciudadanos finlandeses elegidos mediante un muestreo aleatorio entre los desempleados del país se convertirán a partir de enero de 2017 y durante un periodo de dos años en protagonistas del experimento mediante el que la Seguridad Social de Finlandia (Kela) quiere examinar la utilidad de implantar una renta básica, que durante la duración del estudio consistirá en el cobro de 560 euros al mes libres de impuestos.
La institución ha explicado que mediante este experimento pretende analizar cómo podría rediseñarse el sistema de seguridad social para afrontar los cambios del mercado laboral y cómo podría hacerse que promoviera la participación activa, proporcionando mayores incentivos para trabajar, así como reduciendo la burocracia y simplificando el sistema de subsidios.


El experimento, que se extenderá entre el 1 de enero de 2017 y el 31 de diciembre de 2018, contempla el pago de 560 euros al mes a cada uno de los participantes, que en caso de periodos inferiores a un mes cobrarán 18,67 euros por día.


Esta cantidad se mantendrá invariable durante la duración de la prueba y no será reducida por ningún otro ingreso que los beneficiarios pudiesen obtener. De hecho, en caso de encontrar empleo, los participantes seguirán cobrando esta renta básica, aunque una cantidad equivalente se les deduciría del cobro de determinados beneficios sociales.


Los 2.000 ciudadanos participantes en el experimento fueron, con algunas excepciones, elegidos aleatoriamente entre un grupo objetivo de 175.000 personas de entre 25 y 58 años que recibieron el pasado mes de noviembre algún tipo de subsidio o pensión por desempleo por razones distintas de una baja temporal y que no cobraban prestación por paro.


La Seguridad Social finlandesa precisó que los beneficiarios de esta renta básica recibirán el primer pago de 560 euros el próximo 9 de enero de manera automática y sin necesidad de contactar o someterse al control de Kela.


"Aquellas personas incluidas en el estudio recibirán la renta básica automáticamente, por lo que no es necesario que se pongan en contacto con Kela", indicó Marjukka Turunen, responsable legal de la Seguridad Social finlandesa, quien recordó, no obstante, que los participantes deberán comunicar aquellos beneficios o restricciones que impidieran el cobro, como iniciar el servicio militar, empezar a cobrar una pensión o mudarse fuera del país.
Según Kela, que ha comunicado por carta este miércoles la identidad de las personas seleccionadas para el estudio, el 48% de los beneficiarios de la renta básica serán mujeres y el 52% hombres. Un 30% tiene edades comprendidas entre los 25 y 34 años, el 29% entre 35 y 44 años, y el 41% entre 45 y 58 años.


Asimismo, la Seguridad Social finlandesa indicó que durante los dos años previstos de funcionamiento del experimento supervisará su evolución a través de los datos registrados, por lo que no someterá a controles a los participantes para averiguar su situación laboral.


"Se dejará en paz a los participantes en el estudio de población durante el experimento. Kela no les llamará regularmente para preguntarles su situación laboral, que, en su lugar, será monitorizada mediante los datos registrados", añadió Turunen.

 

EUROPA PRESS - HELSINKI
29/12/2016 - 12:59h
29/12/2016 - 12:59h

Publicado enSociedad
Martes, 25 Octubre 2016 14:48

La tierra de la falsa libertad

La tierra de la falsa libertad

La situación en la “Tierra de la libertad” se había vuelto insostenible para muchos (en realidad era la Tierra de la falsa libertad, aunque oficialmente, y para engañar a los despistados la llamaban así). Gran cantidad de personas mal vivían en la parte de abajo con unas pocas monedas y sin apenas recursos, percibían salarios de miseria a cambio de duras jornadas de trabajo (los “afortunados” que lo podían tener). Todo se había vuelto penoso para este sector mayoritario de la población. En cambio, en la parte de arriba las cosas eran muy diferentes. Allí la crisis había supuesto un mayor enriquecimiento del grupo social que vivía en aquella zona, hasta el punto que había ocurrido algo novedoso: ahora, en lugar de papel higiénico, usaban billetes de 50.

 

La noticia llegó a oídos de los que vivían en la parte de abajo de la Tierra de la libertad. ¿Billetes de 50 como papel higiénico? Aquello fue la gota que colmó el vaso de la paciencia de los de abajo, y decidieron ir a hablar con los millonarios de arriba. Estos les dijeron que comprendían la situación y llamaron a los “expertos”, encabezados por el presidente, para que se hiciese una reunión y estos expertos pudieran ofrecerles las explicaciones pertinentes. Y así se hizo.

 

Ya todos sentados, el grupo de representantes de los de abajo expusieron a los expertos cuáles eran los hechos, y los hechos eran que mientras gran parte de la población de la Tierra de la libertad estaba pasando verdaderas penurias con salarios humillantes y doblando en muchos casos la jornada laboral siendo ya unos esclavos, los de arriba vivían como reyes, disfrutando de todo lujo pensable, y para más inri ahora se limpiaban el culo con billetes de 50, algo sin duda simbólico y que a los de arriba les producía un gran placer. Era una situación muy injusta estas diferencias, diferencias que siempre habían existido pero que ahora se habían multiplicado por la famosa crisis: los de abajo iban camino a la esclavitud (muchos de ellos ya en ella) y los de arriba, en cambio, ahora tenían mucho más.

 

Esta fue a groso la exposición de los hechos y esta fue, resumiendo también, la respuesta de los expertos:

 

Vuestro problema, la pobreza o la miseria, nada tiene que ver con la situación de los de arriba, la riqueza. Es decir, es independiente el hecho de que vosotros percibáis salarios tan bajos con el hecho de que arriba naden en la abundancia. No tiene nada que ver el que una parte cada vez posea más dinero, patrimonio, yates, joyas y lo que quieran tener, con qué otra parte, en este caso una mayoría, tenga cada vez menos y deba trabajar cada vez más por menos. No se equivoquen caballeros, una cosa no tiene que ver con la otra.

 

- Por otra parte, debéis alegraros de ver que los ricos cada vez sean más ricos y debéis estar contentos porque estos millonarios o multimillonarios contra los que protestáis hayan decidido vivir en la Tierra de la libertad y no en otra parte, porque así la economía estará en movimiento y podrán haber empresas y posibilidad de trabajar para ellos, y me consta que muchos de ustedes lo hacen, trabajar para ellos. Imagínense que un día decidan irse de aquí; sería nefasto. Agradézcanles el que vivan aquí y que cada día ellos posean más, porque serán oportunidades para ustedes.

 

- Por último, no les moleste que ellos usen billetes de 50 como papel higiénico. Ustedes no saben, pero si en lugar de limpiarse el culo con ellos se los entregaran a ustedes... se produciría una distorsión en los precios con lo cual todo el mundo saldría perdiendo, también ustedes. Sabemos que pueden pensar que ellos podrían compartir algo o que para que se use ese dinero de ese modo sería mucho mejor que ellos dieran algo a ustedes, pero créanme, eso sería contraproducente para todos y se les volvería en contra. Es mejor que todo siga así, y que por muchas penurias que puedan estar pasando, y por muy bien que vivan arriba, son ustedes unos privilegiados por poder vivir y formar parte de la Tierra de la libertad. Aquí reina la libertad, son libres, y este es nuestro valor supremo, por encima incluso de la propia dignidad, por encima de que todos los habitantes puedan tener una vida digna.

 

Miren caballeros, miren hacia nuestra bandera, ámenla y llévenla en sus corazones. Esta es nuestra patria y todos formamos parte de ella, ustedes (los de abajo) y los de arriba. Siéntanla porque nuestra patria nos une a todos, y nuestra patria, como digo, es lo que realmente importa y no si unos viven mejor u otros peor. ¡Nuestra patria caballeros! ¡Viva la Tierra de la libertad!

 

Los expertos economistas y políticos, tras estas palabras pronunciadas por el presidente, se pusieron en pie y lo ovacionaron con un sonoro aplauso y unos vivas, mientras que el grupo de los de abajo, sumidos en una gran perplejidad, fueron desalojados de la sala por las fuerzas de seguridad.

Publicado enEdición Nº229
Martes, 25 Octubre 2016 14:33

El elogio a la desobediencia

Muchas personas se quejan del estilo de vida que llevan porque no los hace felices, sin embargo les resulta difícil abandonarlo. La principal responsabilidad del ser humano es ser feliz, y ello depende de la libertad de la cual disponga. Libertad que tiene sus amarras en las instituciones, así, la familia supedita el amor hacia la pareja y los hijos a la responsabilidad de obtener una educación y una salud de calidad, y a la adquisición de bienes y conocimientos que den cuenta de su progreso en la sociedad. Los niños comparten poco tiempo con sus padres y, además, reciben altas presiones en el colegio para ser competitivos. Por su parte, la invasión de la tecnología agrega otra cuota de deterioro a las relaciones familiares y humanas en general.

 

El Estado no cumple su papel de garante del bienestar general, sino que sirve a intereses privados. Pese a que no lleva a cabo muchas de sus funciones impone tributos y el contrapeso ciudadano está debilitado, debido a que hay individuos que están aislados y que tienen miedo de no llegar a ser incluidos y reconocidos en el modelo de vida dominante. En consecuencia, muchas personas no son conscientes de sus derechos y no los exigen.

 

En los sitios de trabajo los tiempos están regulados y las ausencias deben estar autorizadas. Las actividades son repetitivas y están lejos de ser una fuente de satisfacción para quien la realiza. Existen jerarquías y las personas compiten por un mejor ingreso, una mejor posición y mayor dominio sobre otros.

 

En la escuela se subvalora la creatividad y el desarrollo de una actitud crítica, que cuestione y proponga. Su principal función es la de crear individuos que se inserten productivamente en la sociedad sin prestar atención a la expresión de la sensibilidad mediante el arte, y del inconformismo mediante el pensamiento y la acciones críticas. La principal fortaleza de la educación debe ser la de formar personas fieles a sus códigos morales y capaces de ser felices y hacer felices a otros.

 

La vida social se inscribe en unas dinámicas de obediencia a las principales instituciones. Aun cuando tengamos profundos desacuerdos con ellas, desacatarlas trae consigo la sanción social y la exclusión. Pero también la aceptación masiva de regímenes inmorales supone nuestra pérdida de libertad y nuestra degradación como seres humanos.

 

Actualmente se valora más la riqueza financiera que la solución a los problemas sociales y ambientales. Los 8.15 trillones de dólares que ha gastado EU. a partir de 2008 para recatar el sistema financiero hubiesen servido para eliminar la desnutrición en el mundo por 270 años. El Fosyga (que es el fondo que administra los recursos de atención en salud en Colombia) tiene aproximadamente 26 billones de pesos, mientras que el Fogafin dispone de 340 billones de pesos para proteger el ahorro en el sistema financiero.

 

Resulta extraño que sean más las personas que se someten a principios que atentan contra altos valores espirituales, humanistas y democráticos. El caso más nefasto es el juicio a Adolf Eichman. No solo no admitió ninguna responsabilidad en el exterminio de millones de judíos sino que lo justificó argumentando que hizo lo correcto porque siguió a cabalidad las órdenes de la cúpula nazi.

 

Actuar conforme a Gandhi lo estableció (“cuando una ley es injusta lo correcto es desobedecer”), tiene grandes poderes de transformación de las personas y en la sociedad. En 2010 el joven árabe Mohamed Bouazizi se inmoló después de que le confiscaran su puesto de ventas de frutas, este fue el inicio de profundas protestas del pueblo tunecino con las que se derrocó una terrible dictadura de 23 años. Hace poco la exministra francesa Christiane Taubira mantuvo firme su convicción moral de rechazar la política antiterrorista del presidente Hollande. “He optado por ser fiel a mí misma, a mis compromisos, a mis combates, a mi relación con los otros” –declaró a los medios.

 

El psicólogo social Stanley Milgram, después de varios experimentos sociales, validó la hipótesis de que “no se necesita una persona mala para servir en un mal sistema, la gente se integra fácilmente en sistemas malévolos”. Por tanto, es importante educar a los ciudadanos en el conocimiento de sus derechos, alimentar su fortaleza moral, y construir instituciones que no debiliten su autoestima. Este es un trabajo difícil, sobre todo, en sociedades donde la ciudadanía y los Estados son débiles. Mientras las instituciones persigan objetivos inmorales y usen la autoridad para arrastrar consigo a quienes no los comparten, es preciso que cada persona entienda y practique las palabras de Erich Fromm: “El acto de desobediencia, como acto de libertad, es el comienzo de la razón”.

Publicado enEdición Nº229
De la reclusión en aislamiento a la solidaridad de la huelga

La organización de base, esa ardua tarea de construcción de un movimiento social, puede resultar extenuante. Con frecuencia, la remuneración es baja o inexistente y el éxito no está garantizado. Como dijo Martin Luther King Jr. “Démonos cuenta de que el arco del universo moral es amplio, pero se inclina hacia la justicia”. Aunque no se inclina solo. En este momento, en condiciones que podrían considerarse de las más represivas que existen en Estados Unidos, crece un movimiento nacional por los derechos de los reclusos. Estados Unidos alberga a menos del 5% de la población mundial y a casi el 25% de la población carcelaria del mundo. Este movimiento parte de una celda de reclusión en aislamiento de la Correccional Holman, ubicada en la zona rural de Atmore, Alabama.

Desde la prisión, un hombre llamado Kinetik Justice dijo en mayo a “Democracy Now!”: “Estas huelgas son el método que encontramos para cuestionar el encarcelamiento masivo. El sistema carcelario es la continuación del sistema esclavista". Justice estaba usando un teléfono celular de contrabando desde el interior de una celda de reclusión en aislamiento en Holman, donde se encontraba recluido como castigo por impulsar la organización de los prisioneros. Él y otros reclusos de Alabama iniciaron una huelga de diez días el 1º de mayo, Día Internacional de los Trabajadores, en el marco de la cual se negaron a participar en labores carcelarias. “La reforma y los cambios por los que luchamos en Alabama hemos intentado conseguirlos a través de la justicia. Hemos intentado ponernos en contacto con nuestros legisladores. Y no hemos logrado nada de esa manera. Consideramos que nuestro encarcelamiento tiene mucho que ver con nuestro trabajo y con el dinero que se genera a partir del sistema carcelario”.

Kinetik Justice es uno de los cofundadores del movimiento Free Alabama Movement (FAM, por sus siglas en inglés), que tiene por objetivo la organización de los reclusos contra los programas de trabajo carcelario en condiciones de explotación. A pesar de no tener acceso a Internet, tienen un sitio web donde se puede descargar un libro del cofundador de FAM Melvin Ray. En el libro, Ray describe las dificultades que enfrentan en el sistema carcelario de Alabama y la manera en que se están movilizando. Ray, que también se encuentra encarcelado, comienza el libro diciendo: “LIBERTAD... No se confundan... Esa es la tarea del movimiento Free Alabama Movement. En algún momento, nosotros (los reclusos) tenemos que llegar no solo al punto en que estemos hartos de las condiciones inhumanas e inconstitucionales en las que estamos recluidos, sino que además tenemos que llegar al punto en que estemos preparados, en que tengamos la voluntad y la capacidad de hacer algo al respecto. Ese ‘algo’ es una huelga a nivel estatal de la mano de obra gratuita, una manifestación de protesta no violenta y pacífica en defensa de los derechos civiles y los derechos humanos".

La medida de protesta fue más allá de la huelga del Día de los Trabajadores y pasó a ser de alcance nacional. El 9 de septiembre, reclusos de al menos 24 estados participaron de una huelga coordinada al conmemorarse el 45º aniversario del motín que tuvo lugar en 1971 en la tristemente célebre prisión de Attica en el estado de Nueva York. Los reclusos que actualmente llevan adelante la huelga se manifiestan contra la reclusión en aislamiento por períodos prolongados, la atención médica inadecuada, la superpoblación, las agresiones violentas y el trabajo en condiciones de esclavitud.

El pastor Kenneth Glasgow, de Alabama, fundó la organización T.O.P.S., The Ordinary People Society o La Sociedad de la Gente Común, en español, para apoyar a los reclusos y exconvictos. Siendo él mismo ex-prisionero, nos dijo: “Los que están encarcelados reconocen el hecho de que la población pagó impuestos para su rehabilitación, para que reciban educación y capacitación a fin de reinsertarse en nuestra sociedad, porque el 98% de las personas encarceladas salen, y para que al salir sean capaces de ser ciudadanos productivos tienen que recibir esos conocimientos, educación y todo lo demás. Lo que consideran es que solamente se los alberga. Y los contribuyentes pagan entre 31.000 y 80.000 dólares por año, dependiendo del estado en el que se encuentran, para que los reclusos accedan a rehabilitación y educación que no están recibiendo. En cambio, lo único que se les brinda es la posibilidad de ser usados como mano de obra carcelaria gratuita”.

El pasado sábado por la noche, a la movilización de los reclusos de Holman se unieron aliados inesperados: los propios guardias de la prisión. Casi la totalidad de los guardias se negó a presentarse al inicio de su turno de doce horas. El 1º de septiembre pasado, el agente penitenciario de Alabama Kenneth Bettis, de 44 años de edad, fue apuñalado en Holman y murió dos semanas después. Al ser entrevistado nuevamente por “Democracy Now!” esta semana, Kinetic Justice explicó: “Hemos estado en comunicación entre ambos lados en las últimas semanas. En realidad, esta administración no tiene consideración por la vida humana. Y [los guardias] están empezando a ver que eso no afecta solo a los hombres que están recluidos aquí, sino que la violencia que generan en realidad llega a afectar también a los agentes. Y muchos de ellos están aterrados por lo que está pasando”.

El alcance nacional de la huelga carcelaria, con acciones en 40 o 50 prisiones a lo largo y ancho de Estados Unidos, es verdaderamente histórico, así como la solidaridad que se vio entre reclusos y guardias de Holman esta semana. Encerrados tras las rejas, privados de acceso a Internet e incluso al teléfono, impedidos de comunicarse fácilmente con los medios de comunicación, estos reclusos encabezan su propio movimiento, con la solidaridad de miles de personas desde afuera. “La esclavitud es difícil de exterminar en el sur”, escribe Melvin Ray en su libro. Aún así, con su activismo de base, estos reclusos están inclinando ese arco del universo moral un poco más hacia el lado de la justicia.

Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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La dura carta de un diario noruego a Zuckerberg que está dando la vuelta al mundo

“Creo que está abusando de su poder”, le dice el jefe de redacción del ‘Aftenposten’ después de que la red social censurara la icónica foto de la niña de Vietnam

 

La polémica política de censura de Facebook vuelve a levantar ampollas. El Aftenposten, el diario más grande de Noruega, ha publicado en la portada de este viernes una dura carta abierta al director ejecutivo de la red social más popular del mundo, Mark Zuckerberg, por haberles censurado la icónica imagen de una niña quemada de napalm en Vietnam. Un acto que el medio considera un claro “abuso de poder”. Severas palabras que están dando la vuelta al mundo.


El jefe de redacción del periódico, Espen Egil Hansen, escribe al joven multimillonario que está “molesto, decepcionado - bueno, de hecho, incluso asustado - de lo que usted está a punto de hacer a uno de los pilares de nuestra sociedad democrática”, en referencia a la libertad de expresión.


La editorial llega después de que la red social obligara a un periodista del medio a retirar una publicación que había compartido en su página de Facebook. El artículo trataba sobre “las siete fotos que cambiaron la historia de la guerra” e incluía, sin duda, la instantánea que disparó Nick Ut cuando la pequeña Kim Phuc huía de las bombas de napalm, una de las imágenes de barbarie más famosas de la historia. Después, cuando el redactor se quejó sobre ello en la plataforma, este fue bloqueado.


El problema era, una vez más, que habían publicado el cuerpo desnudo de una persona, totalmente prohibido por la compañía de Palo Alto con tal de prevenir la pornografía. Pero Hansen se queja en la epístola de que las reglas de Zuckerberg “no distinguen entre pornografía infantil y famosas fotografías de guerra”. A lo que añade: “esto simplemente promoverá la estupidez y el fracaso de conectar a los seres humanos”, tal y como reza la misión de Facebook (hacer del mundo un lugar más abierto y conectado).


Hansen, tras explicar a Zuckerberg la función de toma de conciencia que ejerció la difusión de la imagen de Nick Ut en su momento, escribe a ‘Mark’ (así le llama) que su red social le está privando de “ejercer su responsabilidad editorial”.


He aquí la encrucijada en la que se encuentran los medios de comunicación actualmente. Por un lado, dependen cada vez más de Facebook, que se ha convertido en uno de los canales más escogidos para leer noticias. Así lo hace un 44% de los adultos estadounidenses, según un estudio del Pew Research Center de este año. Pero, por el otro, el algoritmo de la red social de los 1.700 millones de usuarios ejerce un gran poder sobre la información publicada.


En la pasada primavera, el portal tecnológico Gizmodo publicó que los trabajadores de Facebook suprimen de forma rutinaria noticias de interés para el público conservador en su lista de trending topics. A lo que la empresa reaccionó sustituyéndolos por un algoritmo que indexaba por error temas candentes sobre noticias falsas.


A todo eso, Facebook ha defendido su postura al ser preguntado por The Guardian. “Si bien reconocemos que esta fotografía es icónica, también es difícil hacer la distinción entre permitir fotografías de niños desnudos algunas veces y otras no”, ha alegado un portavoz de la empresa.


La plataforma se encuentra a menudo en situaciones similares. Algunos casos han sido tan polémicos que se ha visto obligado a dar marcha atrás. Uno de los más sonados de este año fue cuando censuró una campaña protagonizada por una modelo de talla grande por ser “extremadamente indeseable”.

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Lunes, 04 Julio 2016 08:29

Cuatro de julio

Cuatro de julio

 

El país festeja el 240 aniversario de su independencia este 4 de julio. El espectáculo patriótico, rodeado de banderas y hot dogs, que culmina con fuegos artificiales, todo acompañado por himnos que ensalzan a la república y a Dios (que aparentemente tuvo algo que ver), oculta –como en todo el territorio– más de lo que revela.


Tal vez por ello el himno nacional estadunidense es, posiblemente, el único en el mundo que está lleno de dudas e interrogantes, como reveló de manera brillante Laurie Anderson hace años. Es un himno que empieza con la pregunta ¿Aún puedes ver?, y acaba con ¿Dime si esa bandera de estrellas aún ondea?”. El himno no ofrece respuesta.


Cómo hablar de memoria nacional en un país que tiene una extraordinaria capacidad de amnesia –en parte por su mito sagrado de que hay que ver hacia el futuro, no hacia atrás (tal vez eso se explica en parte por ser un país de migrantes). Ese fue el argumento de Barack Obama cuando primero ocupó la Casa Blanca. Hay que proseguir hacia adelante, insistió al evitar investigar y fiscalizar a los oficiales responsables de ordenar la tortura y desapariciones forzadas en la guerra contra el terror. Tampoco el espionaje masivo ilegal de ciudadanos, sobre todo disidentes, ni los ejecutivos responsables del fraude más grande de la historia en Wall Street, que llevó a la destrucción de millones de empleos y a la crisis más grave desde la gran depresión. Absoluta impunidad encubierta por la exhortación al olvido, perdón, al futuro.


Este 4 de julio también se celebra la continuación de las guerras más largas de la historia del país (Afganistán e Irak). No pocos veteranos de éstas cuentan que los estallidos de los fuegos artificiales para celebrar este día –en honor, siempre, a las fuerzas armadas, que se sacrifican para defender nuestras libertades– les provocan temor y angustia, y no salen esa noche. En esas dos guerras, aproximadamente, un millón de estadunidenses han padecido heridas y daños físicos y mentales. Casi 7 mil regresaron muertos.


Mientras tanto, justo al iniciar el puente del 4 de julio, el gobierno de Obama difundió lo que había guardado en secreto durante años: su cálculo de muertes civiles, hasta 116, en ataques de drones en países en los que no están oficialmente en guerra (o sea, excluyendo a Afganistán, Siria e Irak). Por definición, son acciones ilegales. Asesinatos ordenados y cometidos en naciones soberanas. No se sabe cuántos estudiantes, artistas, maestros y niños más han perecido, ni cuantos más miran hacia el cielo todos los días para ver si un aparato está por matar a sus familias.


Al mismo tiempo, aquí se continúa nutriendo el temor, tan útil para imponer todo tipo de medidas de control y vigilancia masiva. Los políticos no se cansan de hablar de amenazas internas y externas a las seguridades nacional y pública, y no pocos suelen identificar al enemigo como proveniente de una raza, nacionalidad o confesión religiosa o ideológica ajena. Todo ello tiene ecos muy oscuros en el laberinto de la historia estadunidense.


Vale recordar que esta historia oficial nace con la llegada de los llamados puritanos –primeros migrantes indocumentados europeos–, quienes poco después comenzarían una guerra contra los enemigos: los indígenas, con los derrotados asignados a reservaciones, hasta hoy día –algunas siguen siendo las zonas más pobres y devastadas del país. Eso continúa con guerras, invasiones e intervenciones contra los que representan una amenaza, ya sea en América Latina, el Caribe, Europa, Asia o Medio Oriente. Vale recordar que ello fue acompañado por medidas de control y represión dentro del país, incluyendo redadas contra rojos durante la Primera Guerra Mundial (el caso de Sacco & Vanzetti parte de esto), la detención de unos 120 mil estadunidenses de origen japonés en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial (el japonés-estadunidense George Takei, actor famoso por su papel en Star Trek, y su familia vivieron en uno de ellos; los padres y abuelos del representante federal Mark Takano, también); el macartismo y sus decenas de miles de víctimas; las operaciones de represión y vigilancia del movimiento anti-guerra, y del de derechos civiles por las autoridades federales en los años 60. Ni mencionar casos más recientes contra las comunidades musulmanas, el movimiento altermundista Ocupa Wall Street y los migrantes latinoamericanos.


Estados Unidos –que hoy se congratula por ser el faro de la libertad en el planeta– tiene la población más encarcelada del mundo y sigue, algunos dicen más que nunca, violando libertades civiles. Su festejo democrático está manchado por un sistema electoral descompuesto; se ha comprobado que no sólo no se desea que todos voten, sino tampoco que todos los sufragios sean contados. Como resume el excelente reportero político Matt Taibbi, de Rolling Stone: “los votantes de América.... han sido sometidos a uno de los sistemas más brillantes de supresión del cambio jamás inventados. Tenemos elecciones periódicas, las cuales dejan a los ciudadanos con una sensación de autogobierno. Pero en realidad a la gente sólo se le permite escoger entre candidatos cuidadosamente evaluados por los donantes ricos. Nadie sin mil millones de dólares y la aprobación de media docena de empresas mediáticas gigantescas tiene posibilidad de alcanzar un puesto electoral alto”.


Pero, como siempre, brotan expresiones contemporáneas –algunas de manera masiva– de luchas por principios democráticos tan antiguas como el país y que se contraponen, cuestionan, esa historia oficial vacía, que encubre la impunidad de los que actúan contra los valores que supuestamente se festejan este día. O sea, la definición del 4 de julio aún se disputa.


Tal vez una versión más genuina del himno nacional para este 4 de julio es la de Jimi Hendrix en Woodstock, llena de furia y distorsión a través de su guitarra, acompañada en un momento por su mano ofreciendo el símbolo de paz. (https://vimeo.com/90907436)

 

 

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El durante, el después y el para siempre

'Dentro de las jaulas. Liberación animal y encarcelamiento', la nueva publicación del colectivo Ochodoscuatro Ediciones, acerca a la experiencia de varias personas que se han visto privadas de libertad por ayudar a otros a conseguirla.

Dicen de la cárcel que no es ningún lugar. En el mejor de los casos se nos presenta como un contenedor de vidas entre paréntesis, fragmentos de existencia cercados por muros de tiempo y de hormigón. Pero, a la vez, es el único lugar posible, el único tiempo posible para las personas que se encuentran en él. Dentro de las jaulas. Liberación animal y encarcelamiento recoge la evidencia de que la vida y las ideas no se detienen dentro de esos muros, por mucho que lo intenten. Al menos no fue así para Lewis Pogson.


Pogson cumplió condena en Reino Unido entre 2008 y 2010 por su participación en una acción contra un criadero de conejos. La operación, reivindicada con las siglas del Frente de Liberación Animal, logró en una noche grandes pérdidas económicas para la empresa y que 129 individuos, cuyo destino habría sido un laboratorio de experimentación, fueran rescatados y conducidos a lugares seguros. Aquellos conejos dejaban atrás las jaulas. Unos meses más tarde, a Pogson le aguardaban las suyas.


Con una voz cargada de fuerza y optimismo, el autor ayuda a comprender desde dentro cada paso del camino que los Estados y sus fuerzas represivas obligan a andar a las personas consideradas "radicales de los derechos animales", "ecoterroristas", o "animalistas extremistas".


En muchos casos, son los mismos pasos que recorre cualquier otro preso: la misma rabia, dolor y miedo, los mismos anhelos y esperanzas, la misma supervivencia a la dinámica cruel de la prisión; pero, también, pasos guiados por un entramado muy particular, construido para enjaular a un movimiento que amenaza la existencia de cualquier jaula. El miedo para desmovilizar, los montajes para criminalizar, las condenas para neutralizar... Y, para Pogson, también la feliz ironía de que, si esto es lo peor que pueden hacerle a este movimiento, jamás podrán pararlo.


Y es que, durante sus once meses en prisión, doce en arresto domiciliario y dieciocho en libertad condicional, llegó a la conclusión de que, en lugar de contener su convicción, los policías, jueces, carceleros, agentes de la condicional, etc. le estaban demostrando constantemente que estaba en lo correcto al cuestionar su sistema.


Quizá por ello su mensaje es tan instructivo y empoderante en su humildad, profundamente personal y una gran herramienta política al mismo tiempo.

Útil para comprender lo que late en el corazón de alguien que lo arriesga todo para salvar a otro animal. Útil para entender por qué esto es una amenaza a gran escala para el sistema socioeconómico, y para aprender cómo se van implementando en diferentes países medidas represivas específicas para intentar frenarla.


Pero, sobre todo, es útil para recordar que las personas encarceladas son eso, personas encarceladas. No líderes, no mártires, no héroes. Gente que se ve privada de su libertad, con todas sus consecuencias, cada uno con su particular experiencia.


Por eso, el libro incluye un apéndice con los testimonios de otros activistas que han pasado por prisión, con mayor o menor "suerte". En lo que todos coinciden es en recalcar la importancia de recibir apoyo, no sólo durante, sino también después del encierro.


Las leyes específicas creadas en los últimos años en Estados Unidos y Reino Unido para proteger a las empresas de explotación animal permiten que el control sobre los condenados se extienda más allá de los muros y más allá de la mente.


Por momentos podemos creer estar leyendo una distopía, cuando se narra la forma en que se aisla al activista de su entorno y de sus ideas de tal manera que incluso el acceso a una determinada página web o relacionarse con una persona vegetariana puede conducirle de vuelta a prisión.


El trauma, la depresión, el terror, el recuerdo del tiempo robado y la tensión generada por el orden social de la cárcel, pueden acompañarles durante años, o para siempre. Pero la solidaridad también.


Al fin y al cabo, la prisión es el recuerdo de que hay un mundo fuera que la permite. Este libro no deja que nos olvidemos de ello ni un segundo. Es el deseo de cambiar ese mundo lo que llevó a Lewis Pogson y a muchos otros a la cárcel. Pero él pasó menos de medio día en su celda por cada vida que salvó en aquella acción. La historia de su encierro es la historia de su lucha por la libertad. Entre sus líneas se lee claramente que eso nadie se lo ha podido robar.

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Jueves, 23 Junio 2016 06:50

Los medios masivos de colonización

Los medios masivos de colonización
Artistas, intelectuales, juristas, escritores y dirigentes políticos de varios países preparan un libro contra el golpe en Brasil, en apoyo a Dilma Rousseff. La psicoanalista argentina Nora Merlín participa del proyecto con un capítulo que detalla cómo operan los medios masivos sobre las subjetividades. Aquí, un fragmento de ese texto.

 


El poder político, económico, con sus medios de comunicación corporativos y parte de la Justicia, están poniendo en juego en algunos países de América Latina una nueva modalidad antidemocrática. Buscan desestabilizar gobiernos democráticos realizando golpes de Estado institucionales, con el objetivo de implementar políticas neoliberales. Los medios de comunicación corporativos asumen un rol crucial: configuran la realidad, operan sobre las subjetividades, manipulan significaciones; en definitiva, colonizan la opinión pública. En América Latina, los medios concentrados generan un orden homogéneo opuesto a lo que se entiende como una política democrática, que debe implicar disenso y pluralidad.


Brasil está atravesando un momento de suma gravedad institucional, en el que se juega el destino de este gran país. Los medios gráficos como Folha de São Paulo, Estado de São Paulo, Rede Globo, Editora Abril, Revista Veja, Midia Ninja y Jornalistas libres, y diferentes radios y televisoras, como Rede Globo, producen e imponen sentidos y saberes que por efecto de identificación se transforman en comunes, formando la opinión pública. Esos medios concentrados realizan una manipulación del pensamiento: las informaciones que transmiten funcionan como verdades irrefutables, ante la ausencia de voces alternativas. Se trata de un dispositivo que opera sobre la subjetividad, la condiciona a través de la sugestión y la reiteración de mensajes, que terminan imponiéndose como si fueran certezas. En Brasil esto apuntó a producir el desprestigio de la dirigencia del PT, repitiendo hasta el hartazgo el falaz argumento de la corrupción de sus líderes, para desestabilizar a la presidenta Dilma Rousseff a pesar de su legitimidad por haber sido elegida democráticamente, logrando impulsar un proceso de impeachment.


Según la teoría psicoanalítica, las relaciones sociales se normativizan con la instauración de un operador simbólico denominado Ideal del yo. El individuo espectador ubica a los medios de comunicación en el lugar de ese Ideal, y luego pone en juego un mecanismo de identificación. Esto produce una idealización de los medios y una identificación entre los espectadores, dando como resultado una psicología de las masas: una hipnosis adormecedora en la que el sujeto deviene un objeto cautivo, que se somete de manera inconsciente a los mensajes e imágenes que se le ofrecen. El sujeto de la cultura de masas es pasivo, servil, sugestionado; con un yo empobrecido obedece a un “amo” que articula ideologías e ideales. Al operar esta captura, los mensajes que emiten los medios terminan imponiéndose, condicionando opiniones, valores y pertenencias, lo que redunda en una manipulación de la subjetividad.


En democracia es fundamental regular el poder de influencia de los medios sobre la subjetividad, basado en el marketing político, y derivado de técnicas de venta exitosas que, a consecuencia de la rápida expansión de los medios, llegó a abarcar casi todos los aspectos de la cultura. Consiste en un dispositivo planificado de sugestión, cuyo fin es que el ciudadano devenga un consumidor que compra un objeto o un mensaje político. Mediante técnicas que implican una producción calculada de subjetividad construyen consenso, convencen, consiguen votantes, imponen valores, hábitos, posicionan un producto, una idea o un candidato. Muchas veces se adquiere una marca, una identificación y una pertenencia sin advertir que tras ello hay un proyecto económico o político.


A partir de Freud y Lacan, sabemos que las demandas no son necesidades naturales, básicas o biológicas, sino que son construcciones discursivas: la mercadotecnia impone demandas que luego aparecen como una elección libre del ciudadano. El actual modelo de los medios de comunicación de masas produce gente seriada por efecto de identificación, lo que tira por tierra la supuesta libertad que otorgan la información y los mensajes comunicacionales. Si bien en apariencia amplían la libertad individual, en sentido estricto se imponen, condicionan elecciones, llegando a colonizar y enfermar a toda una cultura. Freud vio en el rebaño, en la fascinación colectiva y en la homogeneización de la psicología de las masas un prolegómeno del totalitarismo.


La democracia no puede definirse por el sentido común, ni por el consenso de una masa de autómatas, producidos por un dispositivo de sugestión de los medios de comunicación concentrados. Una concepción democrática debe incluir pluralidad de voces, evitando la monopolización de la palabra y la instalación de un discurso único, tendiendo a que los mensajes se transmitan libremente, buscando asegurar el derecho que tienen los ciudadanos a una información veraz, vertida de manera responsable y racional.


Gran parte del espacio público ocupado por los medios de comunicación se transformó en la sede del odio y la agresión entre las personas. En esta versión, el derecho a la libre expresión se confunde con una libertad de agresión en la escena pública. En forma desmedida e insistente emiten mensajes agresivos, hostiles, que incrementan el miedo, la angustia, el terror y el odio. Los noticieros y los programas de “información” producen relatos falsos y teorías conspirativas, no comprobadas, de sospecha y complot, instalando el significante “corrupción” sobre los dirigentes del PT, apuntando a que el adversario político sea atacado como un enemigo. Esta modalidad va dando sustento a la hostilidad entre los miembros de la cultura, provocando sentimientos persecutorios e instalando los afectos señalados, que van a funcionar como desencadenantes de enfermedad psíquica. El “enemigo” es el prójimo que deviene en un objeto hostil al que se lo puede humillar, degradar, maltratar, etc. Se produce como resultado una sociedad transformada en un campo minado por la violencia y el odio en sus variadas expresiones. Una cultura así planteada está en riesgo.


Frente a este panorama, surgen algunos interrogantes: ¿dónde quedan las categorías de verdad, decisión racional y autonomía del sujeto, para filtrar y administrar la información y los afectos que éstas instalan? ¿Quién se hace responsable de los efectos patológicos que se constatan en la subjetividad y en los lazos sociales? Ante la constatación de la patología que producen los medios de comunicación y con el objetivo de proteger la salud de la población y la democracia, resulta imperioso desenmascarar los dispositivos con que operan. No se trata aquí de una práctica de censura ni un planteo de tipo moral, sino de asumir una decisión responsable fundamental a favor de preservar la salud de la comunidad.


El Estado, sus representantes e instituciones, deben encarnar una función simbólica de contención y pacificación social, garantizando el bien común, el ejercicio democrático, la disminución de la violencia y la hostilidad entre semejantes. Esto supone limitar la acción de los medios de comunicación de masas, para que dejen de calcular, de manipular la subjetividad, instalando el odio y la agresividad. Una cultura no sometida a un proceso de sugestión homogeneizante, capaz de reconocer el lugar y la dignidad de las diferencias, significará un gran avance en pos de la democracia y en contra del totalitarismo.

 


* Psicoanalista. Docente de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Magister en Ciencias Políticas, Universidad de San Martín (UNSAM-IDAES). Autora del libro Populismo y psicoanálisis, Editorial Letra Viva.
Fragmento del capítulo “Un nuevo dispositivo de sugestión: los medios masivos de colonización”, que formará parte del libro La resistencia internacional al golpe de 2016 y que será lanzado en Río de Janeiro en vísperas de la votación en el Senado, como apoyo a Dilma Rousseff. Colaboran artistas, intelectuales, juristas, escritores y dirigentes políticos de Brasil, Argentina, Alemania, Portugal, España, Francia, Inglaterra y Estados Unidos.

 

 

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Lunes, 25 Abril 2016 07:20

American Curios : El gran escape

Trabajadores de la compañía de telecomunicaciones Verizon, en Brooklyn, Nueva York, pararon el parsado 13 de abril para exigir un nuevo contrato laboral. La compañía ha declarado que debe negociar porque tiene problemas para cubrir gastos de atención médica para los empleados activos y los jubilados. De acuerdo con datos oficiales, la tasa de suicidios en Estados Unidos se ha disparado a su nivel más alto en tres décadas. La pobreza y la falta de oportunidades aumentan cada vez más la desigualdad en el país

La tasa de suicidio en Estados Unidos se ha disparado a su nivel más alto en tres décadas; los más pequeños hablan de sus temores y angustias provocados por los políticos, que dicen hacer todo en nombre de los niños; las guerras siguen sin cesar, pero ya casi nadie les presta atención; la desigualdad está a niveles comparables con la época dorada de los grandes magnates justo antes de la gran depresión de 1929; los más vulnerables son culpados de casi todo (crimen, economía, terrorismo), persiste la violencia armada, se documenta abiertamente la corrupción política, se intensifica la guerra contra las mujeres, parte de la cúpula insiste en que no existe el cambio climático y hay una lucha infernal de la cúpula política y económica del país por mantener el estatus quo.

 

De eso están muy llenos los días aquí, junto con la muy sencilla conclusión de que nada de esto tiene que ser así, y que las mayorías expresan un deseo casi opuesto a todo esto. Pero no importa; se impone lo absurdo.

 

Una maestra de prescolar nos cuenta que recientemente escuchaba una conversación entre sus alumnos en una escuela pública de Nueva York: una hija de un egipcio y una puertorriqueña dijo que Trump quiere poner un muro a través de México y Egipto, y con ello no podré ver a mi abuela; otra dijo Hillary y Trump son amigos. Otro más comenta: Trump nos está espiando.

 

Por otro lado, un informe del reconocido Southern Poverty Law Center (organización dedicada a la vigilancia de grupos de odio) encontró que la retórica antimigrante y violenta de la contienda electoral presidencial de 2016 provoca un nivel alarmante de temor y ansiedad entre niños de color y eleva las tensiones raciales y étnicas en las aulas. Muchos estudiantes se preocupan por la posibilidad de ser deportados. A la vez, continúa el informe, “maestros han reportado el incremento de bullying, hostigamiento e intimidación de estudiantes cuyas razas, religiones o nacionalidades han sido los blancos verbales de los candidatos en las campañas”.

 

El mensaje que los adultos responsables de este país hacen llegar a los niños es salvaje, lleno de temor... y parece dar legitimidad a la violencia armada como respuesta a todo. A la vez se vive un momento en el cual el futuro literalmente se está anulando. Se documenta el fin del sueño americano con una concentración de riqueza en la que el 1 por ciento tiene el equivalente a lo del 90 por ciento de abajo, mientras el consenso científico es que si no hay un repliegue dramático y casi inmediato en el uso de los hidrocarburos, el planeta está al borde de destruir la existencia humana.

 

Ante ello, no sorprende que el suicidio en este país esté llegando a sus niveles más altos desde 1986, según datos oficiales, con el alza más notable entre mujeres. La tasa de suicidios se elevó 24 por ciento entre 1999 y el 2014, según el Centro Nacional de Estadísticas de Salud, para llegar a 13 de cada 100 mil (en 2014, 42 mil 773 personas murieron por suicidio). Esto es parte de un creciente patrón de evidencia que vincula la pobreza con la falta de esperanza y la salud, comentó Robert Putnam, profesor de políticas publicas en Harvard, en entrevista con el New York Times.

 

Al mismo tiempo se reporta, con gran admiración, sobre los nuevos servicios, edificios, vacaciones, modas y más, ofrecidos exclusivamente a los más ricos. El mismo día en que se informa en los medios cómo ha aumentado el hambre entre los menores de edad, o cómo se ha envenenado a miles de niños pobres en varias ciudades del país con plomo en el agua potable, se publica una nota sobre cómo dentro de los hoteles, los grandes barcos, los grandes edificios, hasta dentro de hospitales, hay secciones súper exclusivas y casi secretas, apartadas para los clientes más ricos. Para los mismos que hacen las grandes aportaciones a las campañas políticas de candidatos a todos los puestos, y que harán que esta elección presidencial sea la más cara de la historia.

 

Mientras tanto, aunque se afirma que la libertad de prensa en este país es un derecho sagrado y garantizado por la Constitución, resulta que Estados Unidos ocupa el número 41 en la lista elaborada anualmente por Reporteros sin Fronteras, en gran parte por las medidas contra reporteros que escriben sobre los poderes secretos del gobierno (https://rsf.org/es). O sea, que descubrir por qué las cosas están como están, a veces, está prohibido.

 

Ante este panorama, seguro que muchos ven con envidia la noticia del gran escape de Inky, el pulpo que la semana pasada logró huir de su prisión en un acuario en Australia para regresar al mar sin dejar ni una notita de despedida, como contó uno de los cuidadores. Algunos tal vez ya están comprando escaleras por si Trump u otros logran construir su muro, pero para escaparse de aquí para afuera de este país.

 

Pero hay aquellos que, como Camus, contemplan que ante lo absurdo el suicidio sí es un acto racional, pero que para superar esta conclusión la respuesta necesaria es la del gran amante del mar y el sol: me rebelo, por lo tanto somos (a veces traducido como yo me rebelo, luego somos).

 

La rebelión aquí se expresa diariamente en mil actos –casi todos sin llegar a ser noticia– en rechazo a una realidad impuesta por el cinismo que impera en las cúpulas actuales. Hoy día se ve en huelgas de casi 40 mil trabajadores de la empresa de telecomunicaciones de Verizon, en los ya más de 1400 arrestados en las protestas de la primavera democrática en Washington contra la corrupción del sistema político, en las acciones de los jóvenes inmigrantes contra las deportaciones en sus comunidades, en el abrazo de la esperanza de millones que creen que otro mundo es necesario, en los actos nobles de anónimos en el metro, o los artistas y periodistas que insisten en buscar algo llamado verdad. Esas rebeliones de cada quien que nos rescatan a todos son las que, a pesar del panorama que uno tiene que describir diariamente, ofrecen una invitación a escapar de lo absurdo.

 

 

 

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Entrevista a Ignacio Ramonet, periodista y cofundador de ATTAC “Las empresas nos vigilan mejor que los Estados”

De la mano de Barack Obama, Google planea su aterrizaje en Cuba. Mark Zuckerberg pide en el Mobile World Congress de Barcelona internet “para los más pobres” y Apple se niega a dar los datos del teléfono de un presunto terrorista al Gobierno estadounidense. Las GAFAM (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft), reinas de Silicon Valley, mueven ficha. Buscan mercado y fidelizar a sus clientes. En el mundo hay 4.100 millones de personas sin acceso a internet que viven desconectadas de ese Imperio de la vigilancia (Clave Intelectual, 2016) del que Ignacio Ramonet habla en su último libro.

 

Conversamos con este experto en geopolítica, cofundador de ATTAC y director de la edición española de Le Monde Diplomatique sobre la crisis sistémica global, sus vínculos con las tensiones entre seguridad y libertad y el panóptico tecnológico en el que vivimos.

 

¿Qué es esto del imperio de la vigilancia?

 

El imperio de la vigilancia es esta especie de articulación que se ha creado entre los Estados, las grandes empresas que dominan internet y los sistemas de inteligencia. Es el resultado de la facilidad técnica que existe hoy para vigilarnos a partir del momento en que cada uno de nosotros y nosotras, en los países desarrollados, decidimos voluntariamente equiparnos con aparatos como los teléfonos móviles, los Ipad o los ordenadores. Nos hemos dotado de sistemas que le permiten a organizaciones del Estado o grandes empresas vigilarnos. Esto es lo nuevo con respecto a la vigilancia histórica. Consideramos que la existencia de estos instrumentos amplía el perímetro de nuestra libertad, pero al mismo tiempo ampliamos la superficie de nuestra vigilancia.

 

La vigilancia es un accidente. Paul Virilio dice que cada vez que se hace un avance tecnológico surge un accidente no previsto. Cuando se inventa la electricidad se inventa la electrocución, cuando se inventa internet se inventa la vigilancia de masas. Antes la vigilancia era un fantasma, un temor paranoico porque era imposible vigilar a todo el mundo. Hoy la vigilancia es posible.

 

Parece que esta vigilancia, que implica la pérdida de libertades, se ampara y legitima en un discurso sobre la seguridad. ¿Qué rol juegan los medios de comunicación avalando este paradigma securitario?

 

Los medios juegan un rol muy conservador con la idea de que si los Estados establecen un sistema de vigilancia es para protegernos. Es una especie de trueque. Yo te doy seguridad y tú me das tu libertad, o una parte de ella. Los medios se adhieren a eso. El problema es que si para combatir el terrorismo liquidamos el conjunto de las libertades democráticas, pagamos un precio demasiado alto y uno de los objetivos del terrorismo se consigue. Cuidado con este negocio falseado porque la seguridad total no existe, los propios gobernantes hablan constantemente de que están tomando todas las precauciones pero no pueden garantizar que no haya un atentado. En cambio, la libertad sí que se puede disminuir mediante leyes.

 

¿Qué riesgos tiene ese discurso?

 

Tiene el riesgo de que de esa manera estemos liquidando libertades fundamentales. ¿Qué diferencia hay entre una dictadura y una democracia? Que la dictadura te controla, te condiciona, te vigila sin que estés informado de ello. Pero si actualmente nos vigilan, ¿dónde está la verdadera democracia?

 

¿Existe un techo de cristal en este espionaje, en este control de la población? ¿Hasta dónde se pretende llegar?

 

El objetivo es crear lo que llamo la justicia predictiva. Existen dos obras que imaginaron sociedades distópicas, totalmente vigiladas. Una es 1984 (1949) de George Orwell y otra Minority Report (1956) de Philip K. Dick. 1984 es una sociedad completamente vigilada a través de la tecnología. Minority Report habla de un aparato que esencialmente sirve para prevenir el crimen. Se vigila a toda la población con un objetivo preciso de evitar el crimen. Se detiene a la persona por un crimen que aún no ha cometido. En Francia hay un artículo de la ley que lo permite. La intención del crimen ya es un crimen.

 

Hablas mucho de que el objetivo de este control es la supuesta seguridad pero también existe una parte comercial, de venta de datos a gobiernos y multinacionales.

 

La novedad es que ahora nos vigilan las empresas y lo hacen mejor que los propios Estados. Cuando el Estado quiere vigilarte le pide a tu proveedor telefónico la lista de tus llamadas. Es tu proveedor telefónico el que te vigila. El Estado, los gobiernos también le van a pedir a Google la lista de lo que has consultado, porque lo tiene todo. Esto es lo que explica que empresas como Google, que no venden nada, sean las más ricas del mundo, porque venden nuestros datos.

 

La otra cara de la moneda sería la potencialidad que tienen todas estas redes como Facebook o Twitter para promover movilizaciones.

 

No se trata de condenar internet, es un avance fundamental, se trata de estudiar el accidente, qué es la vigilancia y cómo reducirlo y protegerse.

 

Esa vigilancia se incrementó mucho a partir del 11S. Ahora, la situación en Europa ha cambiado mucho. La crisis de los refugiados o la guerra en Siria necesitan nuevos marcos de interpretación. ¿Qué análisis geopolítico hace?

 

Estamos en un momento de transición. El periodo de estos últimos 20 años ha estado marcado a escala geopolítica por la crisis de Oriente Medio, que ahora estalla con las cuestión de Siria, y también por la hegemonía de China. En este momento, China está cambiando de modelo económico y de desarrollo, lo que tiene una repercusión muy grande. La caída del precio de las materias primas es algo nuevo en estos 20 años, que se han caracterizado por una subida incesante de las commodities y por el hecho de que muchos países del sur aprovecharon esta situación para transformarse, hasta el punto de que se pudo hablar de países emergentes, los BRICS, se creó el G20... De los emergentes ya no se habla, muchos están en crisis. En América Latina el ciclo está cambiando y en Europa los partidos consolidados han visto reducir su solidez.

 

¿Cómo influye este cambio en las crisis de los distintos gobiernos de izquierdas de América Latina?

 

Mucha gente lee el cambio de ciclo en América Latina como si de repente la oposición tuviera argumentos, pero no los tiene. El cambio de ciclo político es consecuencia de un cambio de ciclo económico que se basaba en tres pilares. Por un lado, China tenía un crecimiento muy elevado, acompañado de una política de ser la fábrica del mundo para la exportación de productos, para lo cual tenía que importar muchísimas materias primas de América Latina, entre otros sitios.

 

En segundo lugar, el precio del petróleo ha caído por distintas razones muy complejas, como rivalidades entre Arabia Saudí y Estados Unidos o el fracking. En último lugar, el dólar ha subido mucho, lo cual encarece las inversiones, que ya no vienen a América Latina. Son tres parámetros que han cambiado la economía latinoamericana. Los países que antes tenían muchos recursos por el precio de las materias primas, por los inversores o por el precio del petróleo ya no pueden distribuir como lo hacían antes. Ecuador, por ejemplo, ha tenido que reducir su presupuesto en 2.000 millones de dólares a pesar de ser un país muy bien administrado. Otro ejemplo es Bolivia, que va a tener dificultades porque el gas es muy importante en la exportación.

 

En 15 años muchas sociedades en Latinoamérica han cambiado. Decenas de miles de personas han salido de la pobreza y se han integrado en las clases medias por lo que el discurso del poder no puede ser el mismo. Las ambiciones de estas clases medias no son las mismas que las de las clases populares anteriores. La gente ya no se contenta con tener escuela. En Bolivia, Ecuador y Venezuela se eliminó el analfabetismo. En Venezuela se construyeron once universidades que no existían. Pero la respuesta mediante la cantidad ya no es suficiente para millones de personas que ya están acostumbradas a tener escuela. Lo que quieren es que haya una buena escuela, hospitales de calidad y transportes públicos eficaces. Muchos de estos gobiernos no han sabido contestar a estas demandas. En Venezuela se perdieron las elecciones legislativas, pero la oposición sólo ganó 300.000 votos. Quien perdió fue el chavismo, que perdió dos millones de votos. En Bolivia se ha perdido el referéndum. ¿Era necesario hacer este referéndum para alguien que está 10 años en el poder? La respuesta la ha dado la ciudadanía. No era indispensable. Has cambiado la sociedad. Ahora es más culta, está mejor cuidada, no la puedes tratar como si fuera lo contrario.

 

 

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