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Barricada de fuerzas opositoras a la junta militar, en Taze, en Myanmar, el pasado 7 de abril.REUTERS / Reuters

Militares y policías usan granadas de fusil para dispersar las protestas en Bago e impiden a los equipos de rescate socorrer a las víctimas

 

La violencia en la respuesta de las fuerzas de seguridad a las protestas pro democracia que tienen lugar en Myanmar (antigua Birmania) desde hace dos meses se ha convertido en norma. Al menos 82 personas perdieron la vida debido a la represión policial y militar contra los manifestantes de Bago, unos 65 kilómetros al noreste de Yangón —la capital comercial del país—, entre el jueves y el viernes. Un recuento que solo salió a la luz este sábado debido a los cortes de internet en el país, diarios desde que los militares dieran un golpe de Estado el pasado 1 de febrero. El embajador especial birmano en la ONU, Kyaw Moe Tun, exhortó el viernes a la comunidad internacional a “actuar de inmediato” para frenar las matanzas.

Los detalles de lo ocurrido en Bago han tardado más de un día en emerger debido a la enorme dificultad para recopilar información de lo que ocurre en Myanmar. La Junta militar birmana que se puso a los mandos del país tras la asonada —deponiendo el Gobierno civil de Aung San Suu Kyi, detenida desde entonces— ordenó hace días a las compañías de telecomunicaciones que restringieran el acceso a internet a través del móvil y de las redes wifi. Testigos de lo sucedido en Bago, de unos 250.000 habitantes, aseguraron a AFP que la continua violencia en la ciudad ha obligado a muchos residentes a huir a pueblos vecinos desde el jueves.

Según la agencia de noticias francesa, que ha tenido acceso a imágenes de vídeo verificadas, los manifestantes tuvieron que esconderse tras barricadas para escapar de los ataques de las fuerzas armadas, mientras se escuchaban explosiones de fondo. Los uniformados utilizaron granadas de fusil para dispersar las protestas, a la vez que impedían a los equipos de rescate atender a las víctimas. “Apilaban todos los cuerpos sin vida en camiones del Ejército y se los llevaban”, dijo un testigo a AFP. La Asociación para la Protección de los Prisioneros Políticos (AAPP, por sus siglas en inglés) aseguró hoy que al menos 82 civiles murieron en Bago entre el jueves y el viernes, lo que eleva a 618 el número de víctimas mortales desde que tuvo lugar la asonada. Decenas de los fallecidos son menores.

La Junta Militar, por su parte, reduce la cifra hasta 248, según aseguró un portavoz de los generales el viernes en una rueda de prensa, en la que tildó a las víctimas como “gente terrorista violenta”. El golpe de Estado, que los militares se niegan a definir como tal y justifican como respuesta a supuestas irregularidades, no documentadas ni respaldadas por las instituciones, en las elecciones de noviembre —en las que arrasó la Liga Nacional para la Democracia de Suu Kyi—, ha recibido una fuerte oposición popular. Desde febrero, miles de personas toman a diario las calles para pedir el regreso de la democracia.

Las fuerzas de seguridad han ido reprimiendo cada vez con más dureza las manifestaciones, que continúan teniendo lugar por todo el país. En Yangón las protestas han adoptado un tono más creativo, con las calles teñidas de pintura roja como denuncia por el derramamiento de sangre, mientras panfletos con el mensaje “No nos gobernarán” se reparten por distintos barrios.

Al menos, la mitad de la veintena de guerrillas étnicas que operan en el país también se han posicionado de forma explícita a favor del movimiento de desobediencia civil, lo que ha aumentado las viejas tensiones entre estas y el Ejército birmano —conocido como Tatmadaw— en varias áreas. En el estado norteño de Shan, un grupo insurgente, el Ejército de Liberación Nacional Ta’ang (TNLA) lanzó un ataque en la madrugada del sábado contra una comisaría, matando a más de una docena de policías, asegura AFP. El Tatmadaw respondió con bombardeos aéreos.

Ante la extrema inestabilidad en su país, el embajador especial para la ONU de Myanmar, Kyaw Moe Tun, urgió el viernes en una reunión del Consejo de Seguridad a que se “actúe urgentemente”. El diplomático exhortó a que se imponga un embargo de armas y más sanciones contra los militares, además de crearse una zona de exclusión aérea. Por su parte, el analista Richard Horsey, del centro de análisis International Crisis Group, alertó en ese mismo encuentro de que el país “está al borde del colapso”. “Las acciones de la Junta pueden hacer que el país se vuelva ingobernable”, advirtió Horsey.

Por Paloma Almoguera

Singapur - 10 abr 2021 - 19:14 CEST

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Viernes, 09 Abril 2021 06:25

La militarización del Estado

La militarización del Estado

Para alargar su decadencia, el sistema capitalista patriarcal está militarizando el Estado, y de modo especial algunas de sus funciones "sociales", como la salud y la educación. Brasil se ha convertido en un laboratorio de políticas para exportar, del mismo modo que la guerra antidrogas fue exportada desde Colombia a México, entre otros.

El Sindicato Nacional de Docentes de Enseñanza Superior (Andes), de Brasil, acaba de publicar un expediente titulado Militarización del gobierno Bolsonaro e intervención en las instituciones federales de enseñanza (https://www.andes.org.br).

El sindicato pertenece a la coordinación sindical Conlutas y el documento denuncia la militarización del gobierno de Jair Bolsonaro. Destaca que los militares ocupan ocho de los 22 ministerios, además de áreas estratégicas y de empresas estatales, como la petrolera Petrobras, donde controlan el directorio.

En Brasil hay 6 mil 157 militares en activo o en la reserva ocupando cargos civiles en el gobierno de Bolsonaro, lo que representa un aumento de 108 por ciento respecto de 2016, año en que fue ilegítimamente destituida la presidenta Dilma Rousseff.

Esos militares son comisionados a esos cargos o tienen contratos temporales, acumulando funciones en las más diversas áreas de la administración pública. Según el expediente, se trata de "la militarización del servicio público federal, de las estatales y de diversos órganos", entre los que merece especial destaque la "militarización de la salud, especialmente en la coyuntura de la pandemia".

En los principales escalones del sistema de salud han aterrizado cientos de militares que controlan todo, aunque están fracasando estrepitosamente en la atención a la pandemia, con hospitales y centros de tratamiento intensivo desbordados.

Días atrás saltó el escándalo de que 85 por ciento de las unidades de terapia intensiva de los hospitales militares están vacías, pero no permiten que las ocupen civiles, pese a que son mantenidos con dineros públicos (https://bit.ly/3sZSNlN).

Además, hay 99 militares en órganos federales responsables de la gestión del medio ambiente, como la Fundación Nacional del Indio (Funai), el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Ibama) y el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (Incra).

Según datos del instituto Transparencia Brasil, casi la mitad de esos militares son originarios del Ejército, seguidos de ex policías militares. Se trata de los dos sectores que se han destacado por el apoyo al presidente ultraderechista.

El sindicato de docentes menciona una escalada autoritaria que conduce a "una nueva fase de contrarreforma del Estado, militarizando el primer escalón de las empresas estatales, de los órganos estratégicos del gobierno en áreas de salud y socioambiental".

Sostiene que la escalada de militarización está centrada en el sistema educativo básico, con la creación de "escuelas cívico-militares", y en la educación superior, por la sistemática intervención en instituciones de enseñanza para vetar y controlar la elección de rectores y demás autoridades.

El gobierno se propone crear 216 escuelas primarias cívico-militares hasta el fin de este año, implementando "el modelo basado en las prácticas pedagógicas y en los patrones de enseñanza de los colegios militares del Comando del Ejército, policías militares y cuerpos de bomberos militares" (p. 34).

Una breve incursión en la página del Ministerio de Educación dedicada las escuelas cívico-militares (http://escolacivicomilitar.mec.gov.br/) es suficiente para hacerse una idea del alcance de la iniciativa.

La escalada autoritaria en la educación, está llegando al punto en el que el gobierno de Bolsonaro nombra rectores en las universidades impuestos desde arriba, sin consulta con la comunidad académica y en contra de sus propuestas. Se trata de un ataque a la autonomía universitaria y el "silenciamiento de voces disonantes" en instituciones que son "locus de producción del conocimiento crítico y creativo" (p. 30).

Estamos ante un cambio de época. La clase dominante ha blindado el Estado, empezando por sus instituciones armadas, con especial cuidado de los ejércitos que son la fuerza que mayor contacto puede tener con la población. Esto forma parte de una estrategia diseñada muy arriba, por las instituciones del imperio, que no puede admitir experiencias como las vividas por los ejércitos de Perú y Ecuador en los años 60 y en Venezuela ahora.

Proceden a la militarización de los servicios básicos como la salud y la educación, para evitar que esos espacios sean utilizados por fuerzas opositoras. En Brasil las instituciones indígenas, ambientales y de reforma agraria habían jugado un papel relativamente positivo, pero ahora están siendo férreamente controladas por los militares.

Un doble proceso en marcha: blindar el Estado y usarlo como martillo contra los disidentes. Quien de ahora en más aspire a ocupar cargos estatales debe saber para quiénes trabaja.

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Viernes, 09 Abril 2021 06:19

Draghi, Marx y el papa Francisco (I)

Draghi, Marx y el papa Francisco (I)

Uno. Cuando el febrero pasado se inauguraba en Italia el enésimo "gobierno técnico", hoy a cargo de Mario Draghi (bit.ly/2R8OZk5), ex jefe del Banco Central Europeo, laudado por la prensa como "una bendita llegada de caras nuevas (sic) con cualidades técnicas para resolver la crisis (económica y sanitaria)" (bit.ly/3wwEszv), se antojaba recordar los sarcasmos del viejo Marx respecto al nacimiento de uno de los primeros Golemos institucionales de este tipo, el gabinete de Aberdeen (1852-1855) en Inglaterra: "El mundo quedará estupefacto al enterarse de que la nueva era de la historia estará inaugurada por gastados y decrépitos octogenarios, burócratas que han venido participando en casi todos los gobiernos habidos y por haber desde fines del siglo pasado, asiduos de gabinete doblemente muertos, por edad y por usura, y sólo con artificio mantenidos con vida" ( New York Tribune, enero, 1853).

Dos. Marcello Musto, el conocedor de vida y obra del autor de El capital (véase: Karl Marx 1881-1883: el último viaje del moro, 2020), desempolvó aquel detalle ya hace años cuando arrasada por la crisis financiera en Europa germinaban "gobiernos técnicos" −Papademos en Grecia, Monti en Italia− "encabezados por hombres provenientes de las mismas instituciones responsables por la crisis". Igual que Draghi, responsable por asfixiar a Italia con su inducida, desde Bruselas, austeridad y anteriormente inducidos, desde Roma, recortes en el sector de la salud (y encima siendo él, también, responsable por la devastación de Grecia). Gobiernos mandados por el capital para restablecer la "confianza de los mercados" y empujar más "reformas" (recortes, privatizaciones, etcétera), una indicación "que el dominio del capital sobre el trabajo se volvió tan salvaje como lo era a mediados del siglo XIX" (bit.ly/3wy2Z7b).

Tres. La separación de lo "económico" y lo "político". La suspensión de la política. La desaparición de la lucha entre los partidos (el gobierno de Draghi es, desde luego, "de la unidad nacional"). Todo lo que ya criticaba −y ridiculizaba− Marx, servido nuevamente para imponer más austeridad y un programa ideológico que nadie ha elegido. ¿Un insulto a la democracia? Sí. De los que ya hemos visto tantos. La "tecnocracia" que en Italia, desde la caída la Primera República en los 90, dejó de ser una "excepción". Pero hoy, en tiempos de la pandemia, también algo más: un intento del empresariado de redirigir el Fondo Europeo para la Recuperación hacia las empresas, en vez de la gente común (bit.ly/3t1SXcs).

Cuatro. A Draghi −educado por los jesuitas, un gran devoto de San Ignacio de Loyola, quien piensa en sí mismo como un "banquero cristiano" (sic)− le gusta, respecto al "control moral de las fuerzas del mercado", citar a Marx. ¿A Karl? No. A Reinhard. El arzobispo de Múnich y ex obispo de... Tréveris, a quién el papa Francisco −igualmente jesuita y ex sucesor de Loyola al mando de la Compañía de Jesús− delegó los asuntos económicos. El mismo Francisco que mantiene cercanía con Draghi y que lo nombró miembro de la Academia de Ciencias Sociales del Vaticano. “El cardenal Marx −autor del libro Das Kapital: A plea for man (2008) que alude al título de Marx, pero para rechazar su análisis− correctamente insiste que la economía no es un fin en sí mismo, sino que tiene que servir a toda la humanidad”, suele decir, repitiendo nimiedades, Draghi (bit.ly/2OsYdH9).

Cinco. Es aquí donde entramos al reino de las metáforas teológicas. Draghi ha sido bautizado como "salvador". Una "bendición" para Italia. Una última oportunidad para "redimirla". Un influyente político lo comparó incluso con el Cristo mismo... (bit.ly/3wshJoa). La prensa, llena del fervor y júbilo cuasirreligioso, lo describía como "el nuevo milagro". Pero emulando un poco sarcasmo de Marx −cuya, por otro lado, predilección a las metáforas religiosas es harto conocida (véase: E. Dussel, Las metáforas teológicas de Marx, 1993)− se antoja preguntar: ¿cómo podrá este "mesías" y "encarnación" del neoliberalismo salvar al país devastado por... el propio neoliberalismo?

Seis. La figura del "salvador" es central para toda la, profundamente ideológica, idolatría de Draghi y de la institución del "gobierno técnico". Él "ya una vez salvó al euro" (nyti.ms/3s4vaY2) −con todos los costes que ello implicaba, algo que los pueblos de la UE aún están pagando (bit.ly/2OxLsuY)−, así que ahora "salvará a Italia". Conviene, no obstante, darse cuenta qué significará esta "salvación" recetada por las élites empresariales (Cofindustria): el disciplinamiento de la clase trabajadora italiana, localizada en un sistema político estado-centrista y cuasirredistributivo (basado en una esquizofrénica Constitución).

Siete. Como bien apuntó hace tiempo Michael Löwy −un gran experto en la Iglesia (véase: Guerra de dioses, 1999) y uno que desde el principio tenía reservas respecto al papa Francisco, su supuesto anticapitalismo y su enfoque hacia los pobres (bit.ly/3sZ3Zzi)− vivimos en una suerte de "estado de excepción", donde los "gobiernos técnicos", en un sentido benjaminiano, ya se han vuelto una "norma". Un sistema en que el capital financiero ya es rey que designa sus súbditos y antiguos trabajadores (Goldman Sachs et al.) como jefes de gobiernos destinados a obedecerle (bit.ly/39PhR7B). Y a −aparentemente− profesar también "la palabra del Señor" (Mammón).

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Jueves, 08 Abril 2021 05:44

Crece el peligro de guerra

Crece el peligro de guerra

Un análisis de la demencial estrategia de EEUU y sus servidores europeos

Para todas aquellas personas que se alegraron de la victoria electoral de Biden, me temo que hay malas noticias. Quienes ya advertimos que con los demócratas el peligro de guerra se dispararía parece que no hemos fallado. Los peores augurios que del discurso del nuevo presidente se pudieron extraer tras su toma de posesión se han ido materializando.

  1. Ha advertido (amenazado) a Alemania de no seguir adelante con su proyecto de abastecimiento energético (Nord Stream 2), y da marcha atrás en la retirada de tropas del territorio germano, lo que de paso deja claro que sigue siendo un país colonizado (la administración USA, riéndose una vez más del “libre comercio”, acaba de amenazar directamente con represalias a las compañías que participan en la construcción del gaseoducto, detectándose incluso hostigamiento militar al mismo).
  2. Ha llamado “asesino”a Putin, lo que en términos diplomáticos equivale a solamente medio escalón previo a una declaración abierta de guerra. Presiona cada vez más las fronteras rusas a través de la OTAN, poniendo en alarma tanto al Báltico (e incluso las latitudes polares) como a la Europa oriental, también desestabilizando el Cáucaso.
  3. Se permite invitar a China a su casa (Alaska) para acto seguido ponerse a insultar a los diplomáticos chinos sobre supuestas violaciones de derechos, sobre todo en territorio uigur (claro, los emisarios norteamericanos se cuidaron mucho de comentar cómo EE.UU. lleva infiltrando desde hace años redes terroristas y paramilitares en ese territorio para desunir China).
  4. Ha amenazado con sanciones a India si no revierte la compra y despliegue de misiles rusos S-400.
  5. Quiere renovar la unión contra Irán para doblegar a ese país y cortar el núcleo vital de la Ruta de la Seda china.
  6. Asedia a la propia China en el mar que la envuelve.
  7. Amenaza a Corea mediante nuevas maniobras militares navales.
  8. Frena la retirada de tropas de Asia occidental, y en el caso concreto de Siria (donde ocupa ilegalmente sus pozos petrolíferos), pretende reactivar la guerra con nuevas infiltraciones de paramilitares y yihadistas en el país.
  9. Está gestando una intervención contra Venezuela a través de tropas irregulares, paramilitares, narco-bandas y grupos delincuentes armados, con la colaboración del ejército colombiano, en la frontera entre ambos países.
  10. Pero lo más descabelladamente peligroso de todo es que está activando una nueva escalada bélica en Ucrania, de ominosas consecuencias. El ejército ucraniano ha comenzado a desplegar masivamente sus sistemas de cohetes de lanzamiento múltiple en Donbass, para atacar las Repúblicas Populares de Donetsk y Lugansk, a las que vuelve a hostigar desde hace semanas. Y, más grave aún, ya ha declarado su intención de ir a por Crimea. Todo eso tras recientes conversaciones de alto nivel entre funcionarios estadounidenses y ucranianos. EE.UU. está abasteciendo de armas a Ucrania, al tiempo que despliega algunas de sus más mortíferos aparatos de combate en la zona.

Esto marca un peligro inminente de guerra total, especialmente sobrecogedor para las sociedades europeas, dado que Rusia parece tener superioridad militar sobre la OTAN. De desencadenarse un enfrentamiento podría destruir Europa en breve tiempo. Mientras, EE.UU. quedaría una vez más lejos del escenario bélico.

Antes de seguir, dejemos claras unas cuantas cosas:

En un capitalismo globalizado pero carente de una entidad política territorial global (algo así como un Estado mundial), buena parte de las estrategias de mando vienen ejercidas directa o indirectamente por la potencia dominante, un hegemón que se encarga en mayor medida que ningún otro de crear o recrear, organizar y dirigir el conjunto de instituciones mundiales necesarias para la regulación global del sistema.  Este sistema, el capitalista, sólo muy casualmente puede procurar “bienestar” y mejoras a las poblaciones del mundo, puesto que su principal fin es la reproducción ampliada de capital a través de altas tasas de beneficio empresarial. EE.UU. como potencia hegemónica, es el principal valedor de esa acumulación de capital y del beneficio privado de la clase capitalista, al coste que sea. Por eso, entre otras muchas cosas, a EE.UU. lo único que le preocuparía de los DD.HH. es que en realidad se cumplieran. De ahí que haya promovido y mantenido dictaduras en todo el planeta, desde las del Cono Sur americano, hasta las monarquías salvajes del Golfo, pasando por la Sudáfrica del “apartheid”. Por eso su principal aliado y destinatario de apoyo financiero-político-estratégico es Israel, el Estado que comete más violaciones de resoluciones de la ONU, que practica un sistemático ‘apartheid’ y limpieza étnica, que se basa en una constitución racista, que practica sistemáticamente el terrorismo y que es un continuo peligro para toda Asia occidental. Por eso tiene como aliado a Turquía, miembro de la OTAN, otro plusmarquista en limpiezas étnicas y en terrorismo contra su propia población y las adyacentes. Por eso su principal receptor de “ayuda” en América es Colombia, campeón del terrorismo de Estado, con matanzas sistemáticas de su población, y causa de un creciente riesgo de desestabilización de toda la región (ver este excelente informe al respecto: https://isrobinson.org/investigaciones/la-construccion-de-una-zona-de-guerra-difusa-en-la-frontera-colombo-venezolana/).

En cuanto al capítulo de invasiones y destrozo de países, estas han sido las intervenciones militares directas de EE.UU. (solo o con la OTAN) tras la caída de la URSS:           

Irak (1991): con sanción de la ONU

Somalia (1993): EE.UU. y algunos “aliados”, con sanción de la ONU

Yugoslavia (1995): OTAN, sin sanción de la ONU

Afganistán y Sudán (1998): ataque unilateral de EE.UU.

Yugoslavia (1999): OTAN, sin sanción de la ONU

Afganistán (2001): OTAN, sin sanción de la ONU [dura hasta hoy]

Irak (2003): EE.UU. y algunos “aliados”, sin autorización de la ONU

Pakistán, Yemen, Somalia (2002): ataques con aviones no tripulados, sin autorización de la ONU [dura hasta hoy]

Libia (2011): intervención de la OTAN, con sanción de la ONU

Siria (2014): EE.UU. – OTAN  [dura hasta hoy]

Intervenciones que Arthur K. Cebrowski, almirante y director de la Office of Force Transformation in the U.S. Department of Defense, concibió hechas sobre “países desechables” a los que había que destruir sus estructuras estatales. 

Fundamentalmente están en el punto de mira del hegemón aquellas formaciones sociales que se encuentran dentro del espacio territorial o la zona de seguridad de lo que fue la URSS y de sus alianzas. También los países susceptibles de consolidar la Ruta de la Seda china.

En cuanto al propio continente americano, recientemente, EE.UU. ha promovido golpes de Estado judiciales, con intervención de fuerzas policíaco-militares, en Paraguay, Brasil, Bolivia y Honduras. Ha destruido casi toda Centroamérica (a la que invadió o dio golpes de Estado en repetidas ocasiones en el siglo XX), con guerra contrainsurgencia, bandas paramilitares, promoción de Estados de terror y bandas de delincuencia armada por doquier, consiguiendo un empobrecimiento brutal de las poblaciones que ahora se le vuelve en forma de “caravanas migrantes”, masas desesperadas huyendo de la miseria y la muerte.

Dentro de esa estrategia de muerte se incluyen las llamadas guerras de cuarta generación o “híbridas”, que combinan el uso de la presión político-económica, los “levantamientos populares” y el terrorismo en sus diferentes expresiones (operaciones subversivas, actuaciones clandestinas y de falsa bandera, guerra por delegación…), incluida la utilización de cuerpos armados irregulares y redes terroristas potenciadas o creadas ad hoc. Se usa también la propaganda mediática, la cibernética y la inteligencia artificial. En buena parte con la inestimable ayuda de Gran Bretaña y su BBC.

Todo esto en un contexto histórico de decadencia capitalista, de crisis estructural sistémica sin perspectivas de recuperación sostenida.

Tenemos, entonces, un capitalismo degenerativo más una potencia hegemónica en declive: una situación perfectamente explosiva. Máxime si consideramos que esa potencia se niega a ser superada y se ha convertido en un monstruo que se revuelve contra todo, incluida su propia población, cada vez más parte de la cual queda ajena los mínimos derechos de ciudadanía [un peligro para el mundo como ya se indicó en EEUU contra el mundo (y contra sí mismo) – Dominio público (publico.es)].

Pero hay también un actor secundario, a la par triste y vil: la UE. Este “supra-Estado” paradigma de la institucionalidad del capitalismo financiarizado, ha decidido seguir sumisamente todos los planes del decadente hegemón, aun a costa de sus intereses vitales. Uno y otros están haciendo de las sanciones político-económicas su principal razón contra países emergentes a los que ya no pueden dominar con el “libre mercado”. Un arma de guerra sucia.

Alegan los líderes y lideresas de la UE que esas sanciones son para hacer respetar los Derechos Humanos. Sería para reír si detrás de eso no hubiera tanta muerte y dolor.

Si quieren sancionar a alguien por no cumplir con los Derechos Humanos, ahí tienen a EE.UU. por las acciones descritas. Si quieren un caso como el de Navalni, pero esta vez cierto, ahí tienen a Assange, perseguido, encarcelado y torturado por denunciar con pruebas los crímenes de EE.UU. (ante el apabullante silencio y complicidad de la mayor parte de la “prensa libre occidental”). Si quieren hablar sobre torturas, ahí tienen Guantánamo (además de las decenas de centros de tormento “clandestinos” que USA mantiene en todo el mundo, a veces a bordo de barcos de guerra). Pero parece que a la servil dirigencia europea no le salen los colores cuando se inventa excusas.

Desesperadas ante el caos sistémico que generan, con debacle económica incluida, y ante su inocultable ineptitud para salvaguardar ni siquiera la salud de sus poblaciones frente a la actual pandemia, las elites del capital global han anunciado en el último Foro Económico Mundial, el Gran Reinicio del capitalismo. Una vuelta de tuerca a la pérdida de democracia, al control poblacional, a la precarización de los mercados laborales, al empobrecimiento generalizado, al deterioro ambiental. Las mismas elites lo anuncian como la convergencia de los sistemas económicos, monetarios, tecnológicos, médicos, genómicos, ambientales, militares y de gobierno. En términos económicos y de política monetaria, el Gran Reinicio implica una consolidación de la riqueza, por un lado, y la probable emisión de una renta básica universal, por otro, para “mantener” a poblaciones sin empleo. Podría incluir el paso a una moneda digital, con una centralización de las cuentas bancarias y de los Bancos, una fiscalidad inmediata en tiempo real, tipos de interés negativos (cobrando cada vez más por tener dinero en el Banco) y una vigilancia y un control centralizados del gasto y la deuda. El Gran Reinicio significa también la emisión de pasaportes médicos, pronto digitalizados, incluyendo la historia médica, la composición genética y los estados de enfermedad. La covid-19 está suponiendo un entrenamiento ideal para que las poblaciones acepten cosas así. El Gran Reinicio acentúa además la guerra como instrumento económico, geoestratégico y de relaciones internacionales, especialmente contra Rusia y China.

Como es obvio, lo que está provocando de momento, por reacción, es un mayor acercamiento entre esos dos países, que intentan tejer también una diplomacia constructiva como contrapeso al caos. China acaba de estrechar lazos estratégicos con Irán; ha propuesto una coordinación con los países árabes, tentando también a Turquía para que se vuelva hacia Asia, y mostrando a India el interés de la Ruta de la Seda, basada en el comercio, la economía productivo-energética y, en definitiva, el beneficio mutuo. Rusia es una potencia energética, fulcro ya insoslayable de Eurasia.

Lamentablemente, todo indica que la UE ha decidido suicidarse al lado del hegemón en decadencia. Irse por el mismo sumidero de la historia que él. Eso quiere decir que la diplomacia “occidental” queda confinada cada vez más a acciones de guerra. Es decir, se niega a sí misma como “diplomacia”. Una loca “estrategia” que acerca precipitadamente al enfrentamiento militar y que pone en riesgo al planeta entero. Una nueva “Guerra Fría” con cada vez más posibilidades de convertirse en caliente y que se ceba en las propias poblaciones europeas como víctimas de otra guerra que acompaña indisociablemente a la anterior: la guerra de clases.

Por Andrés Piqueras | 08/04/2021

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Fatou Bensouda: "La Corte Penal Internacional fue fundada sobre la máxima del Nunca Más"

La fiscal general del tribunal con sede en La Haya brindó una conferencia virtual

Nacida en Gambia, Bensouda lidera al único organismo permanente destinado a juzgar crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad. A dos meses de dejar el cargo, realiza un balance de su gestión y reconoce que tomaron el legado del Juicio a las Juntas.

 

"La Corte Penal Internacional (CPI) fue construida sobre las duras lecciones que dejó la historia por las atrocidades espantosas que durante siglos permanecieron impunes", destacó Fatou Bensouda, quien lidera el primer organismo permanente capaz de juzgar a individuos por crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad. Nacida en Gambia, Bensouda tiene bajo su órbita dos casos emblemáticos: los crímenes de guerra que involucran a las tropas estadounidenses en Afganistán, y aquellos que salpican a los soldados israelíes desplegados sobre territorio palestino. Pero tanto Estados Unidos como Israel no reconocen la jurisprudencia de la CPI, y el gobierno del expresidente Donald Trump llegó al extremo de aplicar duras sanciones financieras y retirarle la visa a Bensouda.

La fiscal general, sin embargo, se mostró satisfecha con el trabajo que viene realizando el tribunal con sede en La Haya. "Su creación es uno de los momentos de mayor orgullo en la historia de la humanidad", aseguró quien dejará su cargo en junio para ser reemplazada por el británico Karim Khan. Bensouda reconoció que en sus inicios la CPI retomó el legado del histórico Juicio a las Juntas realizado en Argentina en 1985. La abogada especializada en derecho marítimo manifestó que, como deuda pendiente, es necesario avanzar sobre delitos que habitualmente no son reportados: "los crímenes sexuales que involucran a mujeres y niños".

Bensouda participó del ciclo de conferencias online organizado por la Universidad Di Tella. Bajo el título "La importancia de una Corte Penal Internacional permanente y cómo apoyarla", la charla estuvo moderada por Alejandro Chehtman, director de la carrera de Abogacía de la Escuela de Derecho de esa casa de estudios. Bensouda se desempeñó como fiscal general y ministra de Justicia en Gambia. Casada y con tres hijos, uno de ellos ya fallecido, sustituyó en 2012 al argentino Luis Moreno Ocampo, fiscal general de la CPI desde su puesta en marcha en 2002. 

Los orígenes de la CPI se remontan a los juicios de Nuremberg y Tokio, que condenaron los crímenes sistemáticos cometidos durante la Segunda Guerra Mundial. "Los horrores del Holocausto shockearon la conciencia de la humanidad y demandaron la creación de una corte internacional permanente con la aspiración de asegurar que quienes cometieron estos crímenes, sin importar cuán poderosos fueran, debían rendir cuentas", planteó Bensouda. La fiscal gambiana explicó que la Corte "fue fundada sobre la máxima del 'Nunca Más'".

Bensouda destacó la importancia del juzgamiento a los militares en Argentina tras la sangrienta Dictadura iniciada en 1976: "El Juicio a las Juntas es un ejemplo de los esfuerzos de investigación y enjuiciamiento necesarios para investigar estas atrocidades". En 1998 más de 120 países firmaron el Estatuto de Roma y en 2002 el tratado entró en vigor con 60 ratificaciones, lo que significó el inicio de las actividades del tribunal internacional.

Estados Unidos en Afganistán

Antes de dilatar la entrega del mando a la nueva administración demócrata, el expresidente Donald Trump impuso sanciones a la CPI y le rechazó visados a Bensouda y a algunos de sus colaboradores. El motivo era evidente: la abogada había iniciado una investigación sobre presuntos crímenes de guerra cometidos por militares estadounidenses en Afganistán. El viernes pasado el gobierno de Joe Biden, aún "en total desacuerdo" con la mirada de la CPI, levantó los castigos.

La fiscal general de la Corte explicó la forma en que las sanciones estadounidenses afectaron sus tareas cotidianas. "Hemos tenido que reorganizar la Corte para que no nos golpeara con tanta fuerza. A nivel financiero, las principales cuentas con base en Estados Unidos fueron cerradas", remarcó Bensouda, aunque valoró la forma en que la Corte reaccionó: "El equipo trabajó muy bien para conseguir transferencias económicas por nuevas vías. Conseguimos el asesoramiento legal que se necesitaba para ver cómo podíamos trabajar con eficacia sin tener que expulsar a parte del staff".

Pero lo más difícil, aseguró Bensouda, fue comprender que "las sanciones estadounidenses son merecidas por terroristas, por quienes violan derechos humanos, son para ellos y no para quienes trabajan para proteger la ley". Con la llegada de Biden al poder, la abogada apunta a "resetear la relación". Sin embargo, para evitar dificultades a futuro, Bensouda planteó la necesidad de "desarrollar un mecanismo que de forma sistemática proteja a la CPI y su integridad de cualquier ataque".

Ataque a territorios palestinos

El tribunal internacional también inició una investigación sobre presuntos crímenes de guerra cometidos por Israel en los territorios palestinos de Cisjordania, Jerusalén Oriental y la Franja de Gaza. El gobierno israelí es un aliado incondicional de Estados Unidos que también rechaza la autoridad de la CPI, al contrario de Palestina que acepta la jurisdicción de la Corte. El primer ministro Benjamin Netanyahu, actualmente juzgado por corrupción y fraude, criticó el inicio de la investigación y la calificó de "esencia misma del antisemitismo".

La CPI le dio en marzo a Israel y a los palestinos un mes para que puedan solicitar el aplazamiento de la investigación, siempre que puedan demostrar que están llevando a cabo sus propias averiguaciones. "En Palestina recibimos un pedido de investigación. Ellos aceptaron nuestra jurisdicción y la cuestión jamás estuvo relacionada a determinar si el territorio palestino es considerado o no un Estado", destacó Bensouda. La prestigiosa jurista evitó referirse a la férrea postura israelí, sin embargo aseguró: "Mi oficina exige actividades imparciales constantemente, no trabajamos bajo consideraciones políticas".

La pandemia y el rol del Estado

Consultada respecto a la posibilidad de encuadrar como crímenes humanitarios a la gestión de algunos gobiernos frente a la pandemia de coronavirus, Bensouda reconoció que "algunos líderes mundiales podrían haber respondido mejor", aunque para dar lugar a una acusación semejante "se debe detectar un ataque sistemático y directo a civiles e intención para hacerlo".

Sobre el caso particular del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, la fiscal general admitió que la CPI recibió "distintas comunicaciones" denunciando su gestión de la pandemia. En efecto, Bolsonaro fue denunciado por más de un millón de profesionales de la salud a fines de julio de 2020 bajo el cargo de "genocidio". Un mes más tarde, el cacique Raoni Metuktire, emblemático defensor de la Amazonia, le pidió al tribunal internacional que investigue al mandatario de ultraderecha por "crímenes contra la humanidad"

A la hora del balance de su gestión, Bensouda destacó que la oficina de la CPI alcanzó "un número importante de éxitos en litigios y decisiones históricas". Mencionó en ese sentido la sentencia dictada en la jurisdicción de la frontera Myanmar-Bangladesh, que le permitió mantener abierta una investigación por los presuntos delitos cometidos contra la minoría rohingya, que Naciones Unidas describió como ejemplo de "limpieza étnica".

Bensouda también aseguró que el procesamiento del expresidente de Sudán, Omar Al Bashir, por los cargos de "genocidio, crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad", sirvió para confirmar que "nadie está encima de la ley". En Congo, la CPI "logró que por primera vez en la historia se declarara esclavismo sexual y violación de mujeres y hombres". Con una leve mueca de satisfacción, Bensouda consideró que "hay suficiente evidencia para creer que el trabajo de la CPI contribuye a la protección de los derechos humanos". 

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Miércoles, 07 Abril 2021 05:57

Los ricos del mundo, cada vez más ricos

Los ricos del mundo, cada vez más ricos

Su fortuna creció 86 por ciento en la pandemia

 “Los muy, muy ricos se volvieron mucho, mucho, más ricos”, advirtió el presidente de contenidos de la revista Forbes, Randall Lane. La publicación presentó este martes el nuevo ranking mundial con las personas más ricas del mundo. Otra de las derivaciones negativas de la pandemia fue el aumento de la desigualdad social a niveles mucho más extremos de los que ya existían, de por sí muy elevados. Los 2755 multimillonarios con más de 1000 millones de dólares cada uno incrementaron sus fortunas un 86 por ciento en el marco de la pandemia. Jeff Bezos, dueño de Amazon, es el más rico del mundo por cuarto año consecutivo, con un patrimonio de 177 mil millones de dólares. Las reservas del Banco Central argentino, para tomar dimensión, rozan los 40 mil millones de dólares.

En total, las fortunas de los multimillonarios suman 13,1 billones de dólares, frente a los 8 billones de dólares de 2020. Estados Unidos es el país más representado en la lista, con 724 personas, seguido de China (incluidos Hong Kong y Macao), con 698. India es el tercero, con 140. En total, los 1149 multimillonarios de los países de Asia y el Pacífico suman un valor de 4,7 billones de dólares, mientras que los de Estados Unidos presentan en conjunto un patrimonio de 4,4 billones de dólares.

El ranking presentó 660 personas más que hace un año, de los cuales 493 aparecen por primera vez. "Hubo grandes ofertas públicas, criptomonedas en alza y precios de las acciones que se dispararon", indicó Forbes como explicación del incremento de patrimonios. Elonk Musk, de Tesla y SpaceX, es uno de los beneficiados: con un patrimonio de 151 mil millones, figura segundo en el ranking mundial. 

En el listado de argentinos, Marcos Galperin, cofundador de Mercado Libre, es el más rico, con 6100 millones de dólares. En el último año elevó su fortuna nada menos que en 4000 millones de dólares, a partir del incremento de las acciones de su empresa, que figura como la más valiosa de América latina. Galperín figura en el puesto 440 de millonarios a nivel mundial.

Segundos quedaron los hermanos Paolo y Gianfelice Rocca, del Grupo Techint, con 3.700 millones. Y tercero, Alejandro Bulgheroni, de Pan American Energy, con 3.300 millones, solo que ahora reside en Uruguay y figura en Forbes como el mayor rico de ese país.

Gregorio Perez Companc, el primer argentino en participar de este listado hace ya más de 25 años, sigue vigente, en el cuarto lugar. Sus 2400 millones de dólares de este año, 700 millones más que hace 12 meses, se explican por la adhesión de la fortuna de sus siete herederos. El magnate había cedido sus acciones en Molinos a sus hijos, en 2010. Ahora, Forbes vuelve a incluir esa porción de su riqueza a la fortuna familiar.

"Alberto Roemmers, el más añoso entre los argentinos, perdió dinero. No mucho. Hoy, suma 2200 millones de dólares, un 8 por ciento menos que hace un año. Y completa la lista local el regreso de Eduardo Eurnekian, que suma 1300 millones de dólares, al compás de la recuperación que evidencia Corporación América Airports, su holding aeroportuario con más de 50 terminales alrededor del mundo", destaca Forbes en el capítulo argentino.


Los 10 multimillonarios de América Latina en la lista Forbes que aumentaron su riqueza en 2021 (mientras la pobreza causa estragos en la región)

 

Unas 22 millones de personas se sumaron a la pobreza, según los datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

La revista Forbes presentó este martes su Lista de Multimillonarios del Mundo 2021, que incluye a 2.755 personas. En este ranking anual, una decena de latinoamericanos continuó incrementando su riqueza, mientras la desigualdad y la pobreza en la región crecieron abismalmente en el contexto de la pandemia del coronavirus. 

1.- Carlos Slim: este empresario mexicano, que es dueño del Grupo Carso y de América Móvil, la empresa de telecomunicaciones más grande de América Latina, aparece en el puesto 16 de la lista, con 62.800 millones de dólares, mucho más que los 52.100 millones de dólares que tenía en 2020.

2.- Germán Larrea Mota Velasco: director ejecutivo de Grupo México, la empresa minera más grande de sus país y la quinta empresa productora de cobre más grande del mundo. Está en el puesto 61 de la lista, con 25.900 millones de dólares, cuando un año atrás registró 11 millones de dólares.

3.- Iris Fontbona: esta chilena está en el puesto 74 de la lista, con 23.300 millones de dólares, más del doble de la fortuna registrada en 2020, que era de 10.800 millones de dólares. Esta empresaria controla, junto a sus hijos, Antofagasta Plc, que posee minas de cobre en Chile.

4.- Ricardo Salinas Pliego: Otro mexicano, que dirige TV Azteca y la cadena de tiendas Elektra, está en el puesto 166 de la lista, y su fortuna pasó de los 11.700 millones de dólares en 2020 a 12.900 millones de dólares en 2021.

5.- Marcel Herrmann Telles: este brasileño, con participación en Anheuser-Busch InBev, el mayor fabricante de cerveza del mundo, está en el puesto 191 del ranking. Su fortuna es de 11.500 millones de dólares, cuando un año atrás fue tasada en 6.500 millones de dólares.

6.- Jorge Moll Filho: también brasileño, fundador de la red de hospitales privados Rede D'Or, con 11.300 millones de dólares —muy por encima de los 7.300 millones de dólares de 2020— ocupa el puesto 194 de la lista.

7.- Luis Carlos Sarmiento: de Colombia, aumentó su fortuna 2.000 millones de dólares para acumular un total de 11.000 millones de dólares, ocupando el puesto 200 de la lista de Forbes. Es presidente de la Junta Directiva del holding Grupo Aval Acciones y Valores y dueño del periódico El Tiempo.

8.- Alberto Baillères González: está en el puesto 255 de la lista, con 9.200 millones de dólares, un crecimiento significativo en el último año, puesto que en 2020 registraba 6.400 millones de dólares. Es el presidente de Grupo Bal, un conglomerado que incluye negocios en los sectores de comercio, minería, metalurgia, seguros y finanzas. También es el director de Industrias Peñoles, la segunda minera más grande de México.

9.- Los Safra: la viuda y los hijos del fallecido banquero Joseph Safra heredaron una fortuna de unos 7.100 millones de dólares, por lo que recién aparecen en la lista de Forbes, en el puesto 355 de la lista.

10.- Juan Francisco Beckmann Vidal: otro mexicano, presidente del Grupo José Cuervo, que produce tequila. Posee 7.000 millones de dólares —muy por encima de los 4.300 millones de dólares de 2020—y se ubica en el lugar 369 de la lista.

Aumento de la pobreza en la región

Estos millonarios aumentaron considerablemente sus fortunas durante el crítico año de la pandemia del coronavirus, una situación sanitaria que aún no termina y representa un duro revés para la economía global. 

Los millonarios mexicanos, por ejemplo, según la misma Forbes, tuvieron un aumento promedio superior al 20 % en sus fortunas.

En contraparte, según el informe Panorama Social de América Latina 2020, presentado en marzo pasado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), se estima que en la región la tasa de pobreza extrema se situó en 12,5 % y la tasa de pobreza alcanzó el 33,7 % de la población.

En concreto, señala el informe, el total de personas pobres ascendió a 209 millones a finales de 2020, 22 millones más que el año anterior.

De ese total, 78 millones de personas se encontraron en situación de pobreza extrema, 8 millones más que en 2019.

Los principales en la lista de Forbes

La lista de Forbes está encabezada por el fundador de Amazon, Jeff Bezos, con un patrimonio valorado en 177.000 millones de dólares; mientras que en segundo lugar está el creador de Tesla y SpaceX, Elon Musk, con 151.000 millones de dólares.

A estos los siguen Bernard Arnault, propietario de varias marcas de ropa de lujo y cosméticos; Bill Gates, cofundador de Microsoft; y Mark Zuckerberg, fundador y director ejecutivo de Facebook, con una fortuna estimada en 150.000, 124.000 y 97.000 millones de dólares, respectivamente.

De acuerdo con Forbes, fue un año récord para las personas más ricas del mundo, con un aumento de riqueza de 5 billones de dólares.

Publicado: 6 abr 2021 22:38 GMT

Rusia Today

 

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En plena catástrofe sanitaria Bolsonaro anunció una semana de privatizaciones

El gobierno de Bolsonaro inicia este miércoles una gran subasta de 28 infraestructuras controladas por el estado, entre aeropuertos, terminales marinas y ferrocarriles.

Espera atraer en tan solo una semana inversiones por unos 1.800 millones de dólares, un proceso que pone a prueba el proyecto privatizador del mandatario en plena crisis del coronavirus y en medio de turbulencias políticas.

Mientras la población muere por miles, el presidente y su ministro de Infraestructura, Tarcísio Freitas, aprovechan para entregar la infraestructura brasileña al capital privado.

El gobierno prevé subastar 22 aeropuertos actualmente operados por la estatal Infraero, 5 terminales portuarias (cuatro en Itaqui y una en Pelotas) y el primer tramo del Ferrocarril de Integración Oeste-Este (Fiol), entre Ilhéus y Caetité, en Bahía. El proyecto incluye la venta de los derechos de explotación por 30 años.

"Nuestro principal objetivo no es la recaudación, es la generación de inversión", afirmó en una rueda de prensa el ministro de Infraestructura, quien dio por inaugurada lo que llamó "Infra Week", como el Gobierno ha bautizado la semana de concesiones que serán realizadas en la bolsa de Sao Paulo.

La agroindustria y la minería es uno de los sectores de los empresarios nacionales a los que el gobierno busca favorecer. El ferrocarril que se entregará puede consolidarse como un corredor logístico para la exportación y transporte de mineral de hierro y granos.

Para mostrar sumisión total a la voluntad del mercado, el gobierno de Bolsonaro decidió arrodillarse a voluntad de posibles compradores para contratar a otra empresa para que sea la operadora de la terminal subastada, es decir, además de privatizar, también avanza con la subcontratación que atenta contra los derechos y los salarios de los trabajadores.

Los proyectos de privatización se duplicaron con creces. En 2020, el ministerio de Suministro de Infraestructura, en línea con las políticas neoliberales del ministro de Economía, Paulo Guedes, había ofrecido voluntariamente 9 bienes públicos al mercado. Hoy, con el impacto de la pandemia en su negocio, la demanda en la zona portuaria ha aumentado, mientras que en los aeropuertos ha caído drásticamente.

El gobierno está entusiasmado mientras con las incertidumbres de la pandemia genera mayor desempleo, el hambre y la inflación. El “apetito” por concesiones de largo plazo se explica por el alto potencial de rentabilidad con compras de activos muy devaluados, con inversores que buscan rentabilidad en entornos con tipos de interés bajos y precios aún más rentables. La devaluación del real frente al dólar es uno de esos “triunfos” del gobierno de Bolsonaro, lo que demuestra que la crisis de salud y económica que afecta a la población trabajadora y pobre es una oportunidad de negocio entre ellos y el mercado.

Martes 6 de abril | 19:47
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China, el año del bufalo y la adaptación a una nueva realidad

China fue la única potencia en lograr en 2020 crecimiento económico, logrando a la vez cumplir el objetivo que se habían propuesto desde hace varios años atrás: eliminar la pobreza extrema. El 2021, en la cultura china, es el año del bufalo, que representa el trabajo duro, la dedicación y el esfuerzo. Como todo país que quiere seguir creciendo económicamente y continuar mejorando la calidad de vida de su población, no solo es importante el esfuerzo y el trabajo duro, sino tambien la capacidad de adaptación a las nuevas realidades, y desde ya que la pandemia ha cambiado al mundo.

Es por eso que buscando adaptarse a este nuevo mundo, el gobierno chino está tomando medidas para incentivar a los sectores que tienen oportunidades en esta nueva realidad, como son todos los negocios digitalizados que no tienen contacto con el consumidor, el sector de los servicios de salud on line y hospitales en línea, las industrias culturales digitales y la educación en línea, el cuidado "inteligente" de los ancianos y el reciclaje en línea. Para ello se esta trabajando en mejorar la infraestructura digital de ultima generación, en la formación sobre el uso de la tecnología en los distintos sectores que antes no la usaban y dar beneficios fiscales para impulsar la economía digital.

Por otro lado se esta dando apoyo a la generación de emprendimientos vinculados con esos sectores para generar oportunidades laborales a los recientes graduados universitarios a través del trabajo articulado entre el gobierno, empresas, universidades y centros de investigación.

A mediados de febrero se realizó en China la fiesta de la primavera, el año nuevo chino,  que es la celebración más importante de todo el año. Normalmente, los chinos que trabajan en las grandes ciudades regresan a su ciudad natal para celebrar junto a sus familias durante una semana o mas. Este año, en el contexto de la pandemia, el gobierno busco incentivar que los chinos se queden en las ciudades donde trabajan o estudian para de esa manera prevenir y controlar cualquier posibilidad de rebrote de la covid 19.

Asi fue que muchos eligieron este año quedarse en la ciudad donde trabajan y celebraron la Fiesta de la Primavera con sus familias a través de videollamadas,
compartiendo de esa manera la cena de fin de año, y se enviaron por correspondencia regalos y alimentos para la celebración. Históricamente en cada año nuevo chino se produce la migración interna mas grande del año pero en esta oportunidad según las estadísticas bajó considerablemente el número de pasajeros que tomaron un tren o un avión para regresar a sus ciudades de origen.

El gobierno chino incentivó e impulsó fuertemente todo esto, con premios para los que se quedaron en sus ciudades laborales. Se podía aplicar a un subsidio, se daban datos gratuitos de internet en los celulares para que puedan hablar con sus familiares libremente, se organizaron tours gratuitos por lugares turísticos en las grandes ciudades, se organizaron clases gratis de gimnasia, se aumentó la oferta cultural, y se distribuyeron libros y películas. Para aprovechar el impulso de la recuperación económica que está teniendo la economía china y mundial, se incentivó a continuar trabajando durante esa semana pagando importantes gratificaciones y valores extraordinarios de horas extras.

Con la Fiesta de la Primavera, el correo siempre tiene mucho más trabajo del habitual por el aumento de las compras, pero con la pandemia y con la disminución de encuentros y reuniones familiares, el aumento de envíos fue del doscientos por cientorespecto a 2020. Según el Buró Estatal de Correos, China entregó en tiempo record 20.000 millones de paquetes en 83 días, 45 menos de lo que necesitó el año pasado para esa cantidad. China está entregando en promedio 240 millones de paquetes por día, proyectando para este año más de 95.000 millones de paquetes.

También aumentó el consumo en general durante la Fiesta, lo que muestra el poder de recuperación de la economía china. Según las estadísticas del gobierno, las ventas minoristas y de alimentos y bebidas aumentaron casi un treinta por ciento interanual. Sólo las ventas online de alimentos y bebidas en línea subieron 135 por ciento interanual y las ventas de productos y servicios relacionados con Fiesta de la Primavera subieron casi un 80. Todo esto tambien se vio reflejado en el aumento de la tendencia de pagos móviles que tuvo un crecimiento interanual de casi el 25.

China está demostrando en el año del Bufalo que no sólo tiene capacidad de trabajar con mayor esfuerzo en un contexto duro como el actual, sino que la sociedad china, impulsada por el gobierno, busca adaptarse rápidamente a la nueva realidad para evitar que el crecimiento económico y la calidad de vida de su población se vea fuertemente afectada.

Director Ejecutivo del Centro Latinoamericano de Estudios Políticos y Económicos de China (CLEPEC). Master en Cooperacion Económica Internacional de la Universidad de Economía y Negocios Internacionales de Beijing.

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El Congreso frena a Bolsonaro en su intento de otorgarse plenos poderes

Tras la sustitución de seis ministros y los comandantes de las Fuerzas Armadas llegó el proyecto para activar la "Movilización Nacional", que interviene procesos productivos, requisita bienes y servicios y convoca a civiles y militares.

 

Lo primero que hizo el presidente Jair Bolsonaro tras crear el nuevo caos dentro del caos –sustituyendo a seis ministros, incluyendo el de Defensa, y a los tres comandantes de las Fuerzas Armadas– fue intentar tramitar en el Congreso Nacional, a través de un militar diputado federal aliado, Vitor Hugo (Partido Social Libertal, PSL), un proyecto de ley que le permitiera activar el dispositivo de Movilización Nacional ideado para tiempos de guerra.

Esta herramienta hubiera dado vía libre a Bolsonaro, según la reglamentación vigente, para la "reorientación de la producción, la comercialización, la distribución y el consumo de bienes y la utilización de servicios; la intervención en los factores de producción públicos y privados; la requisición de bienes y servicios, y la convocación de civiles y militares". Algo con "malas intenciones", sospecha el diputado federal Ivan Valente, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL). "Una coincidencia muy grande". Para el veterano parlamentario, el proyecto –que fue paralizado por los líderes de los bloques en el Congreso–, buscaba atribuir al presidente "poderes que no puede tener, y sería un desastre, además de atacar al Estado de Derecho y al pacto federativo, agudizaría a crisis sanitaria".

Desde el conservadurismo también han llegado críticas a la maniobra bolsonarista. "Esto significa pasar al presidente de la República el comando directo de las policías militares, que hoy están bajo la tutela de los gobernadores, como define la Constitución Federal en el Pacto Federativo", alertaba el diputado federal Kim Kataguiri en sede parlamentaria, referencia de la joven derecha brasileña. "Tiene apariencia de golpe, huele a golpe". Es, también, como añade Valente en conversación con este diario, "un intento de asfixiar la acción de los gobernadores y los alcaldes en la pandemia. Una especie de estado de sitio, que anda persiguiendo".

El cambio de piezas más inquietante en los últimos movimientos presidenciales ha sido la sustitución en el ministerio de Defensa: el general Fernando Azevedo e Silva, cesado fulmimantemente, sin explicaciones previas, deja paso a otro general, Walter Souza Braga Netto. Azevedo e Silva había demostrado en numerosas ocasiones que entiende las Fuerzas Armadas como entes fieles al pueblo, autónomas y neutrales, y no aparatos de un Gobierno en particular. Los comandantes del Ejército (Edson Pujol), la Marina (Ilques Barbosa) y la Aeronáutica (Antonio Carlos Moretti) cerraban filas con él. En una nota oficial conjunta publicada en noviembre recordaban que la Constitución hace hincapié en "la característica fundamental de las Fuerzas Armadas como instituciones de Estado, permanentes y necesariamente apartadas de la política partidaria"

Braga Netto, ministro de Defensa: matanza y tortura

El general Braga Netto, por su parte, es mucho más expeditivo. Su acumulación de poder está siendo fulgurante en el último lustro. Pasó de ser el comandante del Comando Militar del Este a ser nombrado por el presidente Michel Temer interventor federal de Río de Janeiro, cuando el sucesor de Dilma Rousseff decidió militarizar la seguridad pública de uno de los estados más agitados de Brasil. Una vez acabada esa misión, y ya con Bolsonaro en el poder, Braga Netto asumió el cargo de Jefe del Estado Mayor del Ejército. Al mismo tiempo que se confirmaba su transición a la reserva, en febrero de 2020, el presidente le reclamó para el Gobierno, liderando el ministerio de la Casa Civil, donde ha permanecido poco más de un año antes de pasar a dirigir la cartera de Defensa.

En la etapa del general Braga Netto como comandante del Comando Militar del Este uno de sus destacamentos estuvo involucrado en lo que se conoció como la "Matanza de Salgueiro", en el Complexo de favelas de Salgueiro (municipio de São Gonçalo, Río de Janeiro). En su periodo como interventor federal en Río de Janeiro estalló el caso de la Sala Roja de la tortura, que Público desarrolló en dos reportajes: el mayor escándalo en democracia del Ejército brasileño. Braga Netto logró bloquear las investigaciones en ambos episodios.

Para entender los sucesivos requiebros de Bolsonaro al frente del Ejecutivo hay que centrar la mirada en el porcentaje de fieles estimado –en torno a un 15%– que se agrupan entre los ciudadanos que aún consideran positiva su administración –cerca de un 30%, con pocas variaciones a lo largo del tiempo–. Uno de los principales objetivos del presidente, de cara a las elecciones presidenciales programadas para octubre de 2022, es conservar esta franja más radical de su electorado. No todos los candidatos pueden presumir de esa fidelidad de antemano de cara a unos comicios. Volverá a ser, para Bolsonaro, el perfecto punto de partida. Sus reacciones revelan autoridad, ante las dudas aparecidas sobre su capacidad para dirigir el país –ha subido el rechazo a su gestión también, sobre todo tras el fin del auxilio emergencial, que ahora vuelve pero a menos escala–, y esa autoridad de momento satisface a sus seguidores más acérrimos.

La posición de la Fuerzas Armandas

Lo que nunca ha conseguido atar al cien por cien Bolsonaro es algo que sellaría más si cabe su base de apoyo social: el apoyo sin fisuras de la mayoría de los militares. En el seno de las Fuerzas Armadas el pensamiento más extendido es que la imagen de las corporaciones está saliendo perjudicada formando parte del gobierno Bolsonaro, y eso es el principal capital de la institución. Las Fuerzas Armadas cerraron el régimen militar (1964-1985) casi sin despeinarse, sin un solo rasguño, protegidas por una ley de amnistía que evitó cualquier indagación judicia sobre la barbarie de la dictadura. Los militares presumen, encuesta tras encuesta, de ser la institución mejor valorada por los brasileños. La sensación de desprestigio se agudizó con la figura del general Eduardo Pazuello, sin ningún conocimiento del sistema público de salud, encabezando el ministerio de sanidad. Su especialidad, anunciaron desde las altas esferas, era la logística. Pazuello, ya exministro –tercer exministro–, va camino de ser imputado por la falta de suministro de oxígeno medicinal en el estado de Amazonas a principios de enero.

"La mayoría de los altos mandos dieron el aval al gobierno Bolsonaro", recalca el diputado Ivan Valente. "Sucede que se ha demostrado que el Gobierno es desastroso, por lo cual ahora gran parte de ellos no quiere ser una guardia pretoriana del presidente y su familia. Bolsonaro quiere que estén a su servicio". Valente cree que aún es posible confiar en las Fuerzas Armadas, y, contextualizando cada época, hay bastantes diferencias entre 2021 y 1964, año del último golpe militar, que Bolsonaro conmemora cada 31 de marzo: "Actualmente no hay espacio nacional ni internacional para que Brasil sea Myanmar".

El trauma de ver a las Fuerzas Armadas en el poder es "muy grande", comenta Felipe Santa Cruz, presidente de la Orden de los Abogados de Brasil (OAB) para este reportaje. "Una parte de las Fuerzas Armadas se equivocó al entrar en el gobierno Bolsonaro, que ha militarizado el Ejecutivo de manera desproporcionada". A la hora de la verdad, para tranquilidad de Santa Cruz, de la OAB y de buena parte de la población, "los comandantes han tenido buen comportamiento" en los momentos de máxima tensión.

Por si no hubiera suficiente presión para Bolsonaro, el Efecto Lula sigue su curso, tras el regreso al tablero político del líder del Partido de los Trabajadores (PT), tras las últimas decisiones del Tribunal Supremo. El bloque parlamentario del Centrão –grupo de partidos de derecha y centroderecha–, necesario como base de apoyo para cualquier Ejecutivo, se vende ahora mucho más caro que antes del resurgimiento del expresidente Lula da Silva, a dieciocho meses de las elecciones presidenciales. Lula conoce bien al Centrão y suele gestionar bien su influencia –eso a Dilma Rousseff se le escapó en 2016–. De aquí surge la decisión más arriesgada para Bolsonaro en la reforma ministerial de esta semana: ceder uno de los ministerios "de palacio" –los que comparten sede con el presidente de la República– al Partido Liberal, miembro del Centrão. La diputada federal Flávia Arruda ocupará el cargo de ministra de la Secretaría del Gobierno.

Entre los últimos movimientos presidenciales lo único que se veía venir era el derrumbe del canciller Ernesto Araújo. Las críticas del Congreso Nacional eran ya insufribles para el Gobierno. Araújo, falto de diplomacia y sobrado de arrebatos ideológicos, consiguió en su etapa al frente del Ministerio de Relaciones Exteriores encrespar a Alemania, Israel y la comunidad judía mundial al afirmar que el nazismo y el fascismo son "movimientos de izquierda", y ha logrado también enfurecer a China, el mayor socio económico de Brasil, asegurando, entre otras cosas, que "el coronavirus hace despertar nuevamente la pesadilla comunista". Derecha, centro e izquierda coinciden en que su presencia ha perjudicado al país en unos meses en que urgía la negociación por vacunas. Su sustituto, Carlos Alberto Franco França, encargado de lavar –o al menos tratar de corregir– la imagen internacional de Brasil, no ha liderado ni una sola misión diplomática en el exterior, exactamente igual que Araújo.

Río de janeiro

01/04/2021 16:56 Actualizado: 01/04/2021 17:45

Víctor David López

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China echa un salvavidas a Irán y avanza otro paso en Oriente Próximo

La penetración china en Oriente Próximo continúa adelante. El pasado fin de semana Pequín y Teherán firmaron un acuerdo que permitirá al gigante asiático establecer una importante base económica y de seguridad en Irán, una circunstancia que inquieta a EEUU y sus aliados pero que es inevitable dada la creciente influencia de esa potencia.

 

No es ningún secreto que EEUU y China libran una batalla por la supremacía global que les enfrenta cada día más abiertamente a nivel planetario en las esferas política, económica y de seguridad, conflicto que también tiene un escenario en Oriente Próximo, como queda patente con la firma el pasado sábado de un acuerdo totalmente excepcional entre Pequín y Teherán.

Este gran acuerdo estratégico ha tardado varios años en gestarse y representa un desafío directo para EEUU. Aunque ya el verano pasado The New York Times avanzó informaciones sobre la marcha de las negociaciones y el borrador del texto, ni siquiera hoy se tiene una idea precisa de lo que representará para un Irán acosado por las duras sanciones internacionales y necesitado de cualquier clase de alianza.

Es evidente que Teherán no puede fiarse de Occidente, ni siquiera de Europa, como ha mostrado el fiasco del acuerdo nuclear que Barack Obama firmó con Teherán en 2015 y que dos años después fue desbaratado por Donald Trump mediante un tuit. Aunque el presidente Joe Biden podría revertir la decisión de Trump, no está claro que la restauración del acuerdo nuclear sea definitiva puesto que lo que ha sucedido una vez puede volver a ocurrir.

La magnitud del acuerdo chino-iraní, por un periodo de 25 años, es importante especialmente a los niveles de cooperación económica y de seguridad, pero tiene también resonancias políticas que trascienden más allá de las relaciones bilaterales. A EEUU, Israel y Arabia Saudí no les pasa desapercibido que China logra una penetración importante en la región, cuyas consecuencias a medio y largo plazo son difíciles de determinar.

Aunque la semana pasada Biden dijo que mientras él sea presidente, China no sustituirá a EEUU como líder global, la realidad es que la economía del gigante asiático está desarrollándose más rápidamente que la de EEUU y está asentando bases económicas por todo el mundo que más pronto que tarde le proporcionarán influencia política.

Algunos medios destacan que el acuerdo chino-iraní no es solamente relevante por su contenido, que no se conoce con exactitud, sino también por el momento que se ha elegido para firmarlo, coincidiendo con las disputas entre EEUU e Irán en relación con la reanudación del acuerdo nuclear y con las disputas de EEUU con China tras el último cónclave bilateral de Alaska.

Si bien no han transcendido las cláusulas del acuerdo, se sabe que Irán se ha comprometido a vender a China petróleo a un precio por debajo del mercado durante los próximos 25 años. A cambio, China realizará inversiones por valor de 400.000 millones dólares en infraestructuras de ese país, unas inversiones que se enmarcan en el plan de Pequín de construir el llamado "Cinturón de la Ruta de la Seda" con el propósito de unir el extremo oriente con Europa.

En realidad este acuerdo fue facilitado por el presidente Donald Trump y su amigo Benjamín Netanyahu, quien presionó a los americanos para que se salieran del acuerdo nuclear e impusieran duras sanciones contra Teherán, sanciones que, como era de esperar, han tenido el efecto contrario al deseado por Netanyahu y Trump.

En este contexto, EEUU tiene ante sí la disyuntiva de restablecer el acuerdo nuclear, o bien de alargar el punto muerto en que se hallan las relaciones con Teherán. Lo ideal sería que el acuerdo se restablezca cuanto antes, es decir antes de las elecciones presidenciales iraníes de junio.

En cuanto a China, Washington pocas medidas puede adoptar más allá de acusaciones y de sanciones económicas puntuales. Aunque una guerra abierta económica entre las dos potencias está descartada, los dos países juegan a un ajedrez de movimientos perpetuos en una u otra parte del tablero, movimientos que no ponen en peligro las relaciones cada vez más interdependientes de las dos potencias.

Al firmar el acuerdo el sábado, el ministro de Exteriores chino Wang Yi emitió en un comunicado la siguiente declaración: "Los EEUU deberían reflexionar en el daño causado a la paz regional y la estabilidad internacional con la retirada (del acuerdo nuclear), reflexionar sobre las pérdidas que ha causado a los países implicados, terminar las sanciones unilaterales contra Irán tan pronto como sea posible y abolir las medidas jurídicas contra China".

China está realizando imponentes inversiones en Oriente Próximo y el caso de Israel es paradigmático. Los israelíes han tenido que dar marcha atrás en varios proyectos conjuntos debido a la presión de Washington, que no ve con buenos ojos la expansión del gigante asiático. Israel, como otros países de la región, se aliará con EEUU en el caso de que deba escoger a un aliado, pero también es consciente del peso cada día mayor de China y no quiere buscarse problemas con esta potencia, lo que explica que no haya reaccionado con vigor al acuerdo del sábado.

Tras la firma del acuerdo, habrá que esperar a su aplicación, que será más o menos inmediata en función de otros parámetros, especialmente de si EEUU levanta las sanciones contra Irán, una cuestión que está en el aire. Mientras Teherán exige el levantamiento completo de las sanciones y la vuelta al acuerdo nuclear sin precondiciones, Washington no parece decidido a dar ese paso sin obtener otros compromisos a cambio.

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