09 de agosto de 2025. No sabemos cómo llamarán los historiadores del futuro a la época presente. Sabemos que no serán amables. No deberían, al menos. El Gran Retroceso puede ser una opción. Escribirlo en mayúsculas hoy puede resultar pretencioso, sin duda, pero los ingredientes para hacerlo existen. 

Uno de los más profundos pasos atrás es el de las políticas climáticas. Pensábamos que el negacionismo climático estaba superado, que cabía pasar de pantalla y plantear batallas y debates más complejos, pero estamos de nuevo en la casilla de inicio. El negacionismo vuelve a estar a la orden, de palabra y obra en el caso de Estados Unidos, mudo pero efectivo en una obediente Europa rendida a los pies de Trump. El paso de cangrejo es de dimensiones descomunales.

Una de las primeras cosas que Trump ha hecho las dos veces que ha sido investido presidente es sacar del Acuerdo de París al país que más emisiones de gases de efecto invernadero ha emitido a la atmósfera que compartimos todos. En Europa las cosas son más complicadas porque los mismos que ahora abrazan sin rubor la carrera armamentística firmaron y elevaron a rango de ley un importante Pacto Verde que situó como ambicioso objetivo una economía descarbonizada para el año 2050. Quién te ha visto y quién te ve, Von der Leyen. 

No era la solución a todos los problemas climáticos, por supuesto. De hecho, era un plan lleno de contradicciones, cuyas implicaciones profundas eran difícilmente asumibles por aquellos que le dieron el visto bueno, pero supuso un hito que movió el centro de gravedad del debate climático. El Pacto Verde europeo era un brindis al sol del capitalismo verde y el desacople, es decir, la promesa de seguir creciendo consumiendo menos materias primas, pero partía de una base compartida –la crisis climática como principal amenaza para la humanidad– y fijaba unos objetivos ambiciosos, sólo alcanzables, en realidad, aceptando que hay que acabar con una economía basada en el crecimiento constante. 

De repente estábamos hablando de límites planetarios, de crisis ecosocial –más allá de la climática–, de la responsabilidad histórica de los países desarrollados. La conversación se tornó más compleja, más rica. Daba pie a una pedagogía necesaria porque hay quien entra en pánico con sólo hablar de superar el capitalismo. El camino estaba abierto. O eso parecía. 

Han bastado cuatro años para cerrarlo y ceder el terreno a las trampas al solitario, en la interpretación más benévola de lo que está ocurriendo los últimos meses. Von der Leyen no se atreve a derogar directamente una legislación aún por desempacar, no la dejaría en buen lugar y le abriría frentes importantes con los socios socialdemócratas y verdes, a los que necesita para mantener las apariencias frente a la extrema derecha. La vía que han encontrado en la Comisión Europea es sostener la retórica ecologista, vaciando de contenido el Pacto Verde. Engañarse a sí misma, o tomarnos por bobos al resto, las dos opciones son compatibles. 

Esto se traduce en “pequeñas” reformas legales, como la presentada a principios de julio para ofrecer “mayores flexibilidades” a la hora de alcanzar los objetivos climáticos. Una de ellas son los créditos internacionales de carbono, una trampa contable que permitirá a la UE apropiarse de reducciones de emisiones logradas en terceros países mediante proyectos, pagando un precio determinado por tonelada de CO2. En corto: pagar a otros para que no contaminen, a cambio de poder contaminar uno mismo, y además, ponerse la medalla y reivindicar que son reducciones propias. 

Es un planteamiento ventajista, porque oculta las trampas de un “mercado” que no funciona a la inversa –¿vendería Europa, al precio que los compra, derechos de emisión a países africanos?–. Responde, además, a una lógica colonial que capa el desarrollo en los países vendedores, perpetuando la desigualdad. Lo que se extrae, ahora, es el derecho a emitir gases de efecto invernadero. 

Es un planteamiento injusto para los países empobrecidos y estúpido para Europa, porque no va a reducir ni un gramo las emisiones reales del continente. Pero es que ahora sabemos también que es una reforma legal vacía, hueca. Detrás no hay nada, a lo sumo un conejo escondido en un sombrero de copa. El comisario europeo de Acción Climática, Wopke Hoekstra, aseguró que este mercado de carbono funcionará bajo estrictos criterios de verificación, mientras la Comisión, en su propia nota de prensa, garantizó que la reforma se basa en el asesoramiento de expertos sobre cambio climático. 

Sin embargo, el medio Político publicó el jueves que, tras haber solicitado información sobre dicho asesoramiento, la misma comisión le ha contestado que no cuenta con ningún dictamen ni análisis formal de los expertos de la UE sobre cambio climático. 

La propuesta de flexibilidad ya era mala en sí, pero es que, con esta nueva información, apenas se convierte en la ocurrencia de un funcionario al que le han pedido que se invente algo para quitarse un muerto de encima. El muerto, por desgracia, es la ambición de seguir haciendo del planeta un lugar habitable.

La ONU, los científicos y las organizaciones ecologistas alertan a los gobiernos y a la industria de las consecuencias medioambientales y sobre la salud humana de no reducir la producción de basura plástica.

Representantes de los gobiernos de 180 países, así como de organizaciones ecologistas y de la industria química y del petroleo, negocian desde este martes en la ciudad suiza de Ginebra un acuerdo global que permita combatir la contaminación por plásticos, convertida, junto al cambio climático, en uno de los principales problemas medioambientales del planeta y que amenaza también seriamente la salud humana. 

Las conversaciones son una prórroga de la quinta ronda de negociaciones auspiciadas por el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, celebrada el pasado mes de diciembre en Corea del Sur y que concluyó sin acuerdo: ni para poner freno a la fabricación de plásticos y prohibir el uso de determinados productos, como defienden muchos gobiernos y recomiendan la mayoría de expertos; ni para financiar programas de reciclaje y reutilización, la solución por la que se ha apostado hasta ahora y que, pese a no haber servido para contener el incremento anual progresivo de los de residuos, es la que propone la gran industria.

“Queremos un acuerdo vinculante y ambicioso para reducir un 75% la producción de plásticos de aquí al año 2040”, sostiene Julio Barea, responsable de Biodiversidad de Greenpeace España. “Tenemos que atacar el origen del problema, no se trata de legislar más sobre reciclaje porque la producción ha crecido de manera exponencial. El 40% del plástico que se fabrica en Europa y en Estados Unidos se destina a envases de usar y tirar. Esto es una pandemia y si no hacemos nada, se nos va a echar encima”, afirma.

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Naciones Unidas estima que el consumo mundial de plástico alcanzará este año los 516 millones de toneladas –más del triple de la cantidad de pescado que se consume anualmente en todo el planeta–, y que, de aquí a 2040, 37 millones de toneladas de basura plástica acabarán en los mares, donde tardan en descomponerse décadas e incluso siglos: desde los 55 años de las bolsas de la compra, los más de cien de las pajitas para líquidos que Estados Unidos acaba de relegalizar, hasta los 450 de las botellas y los 600 del nylon de los sedales de pesca.

“Nos estamos asfixiando con los plásticos”

En junio pasado, durante la cumbre de la ONU sobre los océanos celebrada en Niza, la secretaria ejecutiva de la ONU para las negociaciones del acuerdo sobre los plásticos, Jyotri Mathur-Flipp, advirtió: “Nos estamos asfixiando [con ellos]. Si no actuamos, no quedarán ecosistemas intactos, ni en la tierra ni en el mar”.

La ONU ha alertado de que desde que el químico belga Leo Alexander Baekeland sintetizara la baquelita a partir de elementos sintéticos en 1907, no sólo no es que no quede prácticamente un rincón de la Tierra a donde los plásticos no hayan llegado, sino que su lento proceso de descomposición ha facilitado su introducción en el cuerpo humano a través de la cadena alimentaria, del aire y del agua, como demuestra el hecho de que se han hallado fragmentos microscópicos en la sangre, en los pulmones y en cerebros humanos, e incluso en el semen, los óvulos y la leche materna.

Los Estados petroleros y los grupos de presión sabotean con su dinero e influencia las negociaciones para reducir la producción de plásticos y salvar a las personas y al planeta

En unas negociaciones auspiciadas por las Naciones Unidas, ninguna experta debería estar rodeada de personas que la hostigan y la acusan de “tergiversar la realidad”. Sin embargo, esto es exactamente lo que le sucedió a la profesora Bethanie Carney Almroth durante las conversaciones en torno a un tratado mundial para reducir la contaminación por plásticos que se celebraron en Ottawa, Canadá. Según su relato, los empleados de una gran empresa química estadounidense “formaron un círculo” a su alrededor. En otro acto celebrado en Ottawa, la experta fue acosada e intimidada” por un representante del sector de los envases de plástico, que irrumpió en la sala y le gritó que con sus explicaciones estaba sembrando el miedo y difundiendo información errónea. Se trataba de un acto oficial organizado por la ONU. “Así que presenté una queja por acoso ante la ONU”, explica Carney Almroth. “El hombre tuvo que disculparse y abandonó la sala. En la siguiente sesión volvía a estar presente”.

 “En esa ocasión presenté una queja formal”, cuenta Carney Almroth, ecotoxicóloga de la Universidad de Gotemburgo, Suecia. “Pero he sido acosada e intimidada muchas otras veces, en muchos otros contextos, en reuniones fuera de las instalaciones, en eventos paralelos, también en conferencias científicas, por correo electrónico, y en muchos otros contextos”. También ha tenido que tomar medidas para evitar que personas vinculadas a la industria del plástico la espíen en las reuniones. “Tengo un protector de pantalla en mi teléfono, porque se colocan detrás de nosotros e intentan grabar lo que hay en nuestras pantallas y ver qué notas tomamos o con quién estamos hablando. Nunca abriría mi ordenador en medio de una sala sin saber quién está detrás de mí. Es un entorno de mucha vigilancia y mucho estrés”.

Estos son ejemplos de lo que numerosas fuentes denominan una “infiltración total” de la industria del plástico y los grupos de presión que trabajan para esta industria en las negociaciones del tratado sobre los plásticos. La principal preocupación de seis fuentes con información privilegiada que han hablado con The Guardian es que los tentáculos del sector son demasiado alargados, no solo en las negociaciones, sino también en el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), que supervisa las negociaciones. Una fuente afirma que están “horrorizados” por la influencia que tiene la industria sobre la política y por el hecho de que no se están buscando soluciones reales a la contaminación por plásticos. Califica la situación de “captura” por parte de la industria del plástico.

Distorsión del conocimiento

Las negociaciones sobre el tratado sobre los plásticos se reanudarán en agosto en Ginebra (Suiza), tras no haber alcanzado un acuerdo en la quinta ronda de conversaciones celebrada en diciembre. Está en juego la posibilidad de frenar el torrente de contaminación plástica tóxica que se vierte al medio ambiente. Hacerlo no solo es vital para salvar a la humanidad y al planeta, sino también para frenar la crisis climática y la pérdida masiva de biodiversidad a nivel mundial.

Sin embargo, una avalancha de grupos de presión y organizaciones de la industria se han sumado a las conversaciones, superando con creces a las delegaciones nacionales y a los científicos. Ayudan a un grupo de Estados petroleros, liderados por Arabia Saudí, a bloquear los avances que muchos países quieren impulsar y forman parte de un “bloque petroquímico” más amplio que, según un estudio reciente, “está impulsando la producción de plásticos, externalizando los costes de la contaminación, distorsionando los informes científicos y presionando para descarrilar las negociaciones”.

La magnitud del problema del plástico es abrumadora. Cada año se producen alrededor de 450 millones de toneladas de plástico nuevo y, si se mantienen las tasas de crecimiento actuales, para 2060 la producción se triplicará, lo que dañará todos los aspectos de un medio ambiente seguro.

Casi todo el plástico se fabrica a partir de petróleo y gas fósil, y las emisiones de su producción impulsan la crisis climática. El plástico y los productos químicos tóxicos que contiene también dañan los suelos, los ecosistemas y la salud humana, y están presentes en todo el mundo, desde la cima del Everest hasta las profundidades del océano, desde el cerebro humano hasta la leche materna.

Toda la comunidad internacional participa en las negociaciones de un tratado para limitar los plásticos que es crucial, bajo los auspicios del PNUMA. Las negociaciones comenzaron en 2022 y las conversaciones que se celebrarán el próximo mes en Ginebra serán la sexta reunión importante. Pero desde el principio, las conversaciones se han visto entorpecidas por un desacuerdo fundamental. Más de 100 países, respaldados por más de 1100 científicos, afirman que es esencial limitar la creciente producción de plástico para reducir todos los daños que causa. Sin embargo, los Estados petroleros y los fabricantes de plástico rechazan esta medida y afirman que el foco de las negociaciones tiene que estar en una mejor gestión y reciclaje de los residuos. Las medidas climáticas globales para reducir las emisiones de carbono también están presionando a los Estados productores de combustibles fósiles para que aumenten otros usos del petróleo y del gas.

“La cantidad de plástico que producimos en la actualidad es imposible de gestionar”, sostiene David Azoulay, abogado del Centro de Derecho Ambiental Internacional (Ciel), que ha asistido a las negociaciones. “No hay forma, ni técnica ni política, de que podamos gestionarlo. Pero el objetivo del sector es producir más y, al mismo tiempo y milagrosamente, reducir de alguna manera el impacto”. En su opinión, las costosas tecnologías de reciclaje propuestas por los productores son “pensamiento mágico” e imposibles de cumplir. Según un informe de la OCDE de 2022, solo se recicla el 9 % del plástico.

Azoulay subraya que los Estados y la industria de los combustibles fósiles tienen que participar en las negociaciones, pero que el proceso no tiene en cuenta sus intereses creados. “El hecho de que haya un grupo considerable de empresas e industrias no es problemático, ya que son partes interesadas. Pero el hecho de que se les conceda, como mínimo, la misma posición y el mismo acceso a los procesos que a las víctimas del problema que están creando, eso sí es un problema”.

En su opinión, hay un problema de fondo en la forma de funcionar del PNUMA, ya que el organismo parece considerar que aquellos que crearon los problemas, se beneficiaron con esta situación, han mentido sobre la misma y sobre su responsabilidad durante años y décadas, son socios fiables para resolverlos“.

“No es una conversación inteligente”

Aunque serán los países negociadores quienes decidan el resultado de las conversaciones sobre el tratado, el PNUMA es el anfitrión y su directora ejecutiva, Inger Andersen, desempeña un papel orientador crítico e influyente. De hecho, ella no se ha librado de las críticas.

En abril de 2023, más de 100 organizaciones ecologistas acusaron a Andersen de “falta de ambición”. También expresaron su preocupación por la “falta de transparencia sobre quién asesora (su) trabajo y la secretaría [del tratado]”, que es el grupo de funcionarios del PNUMA que gestiona las negociaciones. Recibió críticas especialmente por una declaración que, según algunos, restaba importancia al límite en la producción de plásticos. En septiembre de 2024 afirmó: “Tenemos que mantener un debate más elevado que el simple debate sobre si hay que limitar [o no] la producción, porque no es un debate inteligente”. En su opinión, la reducción de la producción debería centrarse en los polímeros brutos para productos de un solo uso y de corta duración, no en “piezas de automóviles y alas de aviones”. Los críticos afirman que su declaración contradecía las pruebas científicas de que el impacto de los plásticos comienza con la extracción y la producción, y medioambiental no solo con su uso.

En octubre de 2024, las organizaciones medioambientales se quejaron de ella ante su responsable, el secretario general de la ONU, António Guterres, y expresaron que estaban “profundamente preocupados” por la posibilidad de que sus declaraciones públicas “redujeran el alcance” del tratado y que ella había excedido su papel como coordinadora de las negociaciones. No recibieron respuesta.

En la última ronda de negociaciones, celebrada en Busan (Corea del Sur) en diciembre, también se alegó que Andersen había presionado a los países que tienen una visión más ambiciosa sobre el alcance del tratado y que quieren limitar la producción de plástico, con el objetivo de que cedieran. Andersen respondió a esta crítica y señaló que tenía intención de reunirse con “todos en cada etapa del proceso y, por supuesto, me reuniré con los Estados miembros y escucharé sus opiniones, de todo el espectro de los 193 [países]”.

El “cabecilla” del plástico

En su papel de convocante, Andersen no puede hacer mucho para animar a los países a alcanzar un acuerdo. Todos los países tienen que llegar a un consenso, pero hay uno en particular que destaca como obstáculo para un tratado eficaz sobre los plásticos: Arabia Saudí, el segundo mayor productor de petróleo del mundo. A través de su compañía petrolera Saudi Aramco, es propietaria de Sabic, uno de los mayores productores de plástico del mundo.

El país ha desempeñado un papel cada vez más importante en las negociaciones del tratado sobre los plásticos y ha sido descrito por Politico como el “cabecilla” de un reducido grupo de países ricos en petróleo, entre los que se encuentran Rusia e Irán, que bloquearon las propuestas de limitación de la producción en diciembre.

En los últimos años ha tejido una estrecha relación con el PNUMA. En enero de 2024, Andersen hizo una visita oficial a Arabia Saudí, se reunió con ministros saudíes en la cumbre de la ONU sobre desertificación celebrada en Riad en diciembre de 2024 y solicitó una nueva reunión ministerial en Davos en 2025 para debatir el “fortalecimiento de la cooperación”. El 29 de junio volvió a Riad, donde firmó un acuerdo de cooperación para la reducción de emisiones.

Arabia Saudí pagó al PNUMA unos 853 000 euros por acoger el Día Mundial del Medio Ambiente en 2024, una suma similar a la pagada por los países anfitriones anteriores, y donó a la agencia de la ONU más de 17 millones de euros entre 2020 y 2024. Parte de esa cantidad se destinó al fondo para el medio ambiente del PNUMA y cubrió atrasos que se remontaban a 2021. Muchos países aportan dinero al PNUMA, que depende de estas contribuciones voluntarias para el 95 % de sus ingresos.

La mayor parte del resto eran pagos a cuenta de 21 millones de euros alcanzado en 2019 para que el PNUMA proporcionara conocimientos especializados para reforzar las medidas de protección medioambiental de Arabia Saudí. Tras el acuerdo, el jefe de la oficina del PNUMA en Arabia Saudí escribió un informe en el que, según ha podido saber The Guardian, expresaba su preocupación por la gestión del dinero. El PNUMA se negó a compartir el informe con The Guardian, alegando que se trataba de un mero informe de traspaso de un funcionario que dejaba su cargo y que era confidencial.

En respuesta a las críticas de Andersen y a las negociaciones del tratado sobre los plásticos, un portavoz del PNUMA ha declarado a The Guardian que “el único objetivo del PNUMA es ayudar a todos los países a alcanzar un tratado eficaz que ponga fin de una vez por todas a la contaminación por plásticos. El PNUMA sigue facilitando la participación de todas las partes interesadas en el proceso para que podamos acabar con la contaminación por plásticos para todos, en todas partes”.

En el marco de las negociaciones del tratado sobre los plásticos, en noviembre de 2024 se eligió a un funcionario del Ministerio de Energía de Arabia Saudí para formar parte de la mesa de 10 representantes nacionales que dirigen las negociaciones del tratado.

Azoulay afirma que Arabia Saudí y sus aliados estaban socavando las negociaciones del tratado sobre los plásticos. Es una negociación completamente marcada por la mala fe.

Considera que la obstrucción [por parte de Arabia Saudí] adopta muchas formas, y que se vale de sus 35 años de experiencia en descarrilar las negociaciones sobre el clima, de todas las herramientas procedimentales para impedir el progreso y de sus vastos recursos financieros para presionar e intentar influir en otros países“.

El Gobierno saudí no ha respondido a una solicitud de The Guardian para que pudiera dar su versión.

Una incidencia “abrumadora”

Si bien las delegaciones de los Estados petroleros son actores poderosos en las salas de reuniones y los pasillos de las negociaciones del tratado, hay un grupo que supera con creces a todos los países: los grupos de presión de la industria del plástico. En las conversaciones de diciembre en Busan se registró una asistencia récord de 220 grupos de presión empresariales.

Esa cifra superó con creces incluso a la delegación del país anfitrión, que era de 140 personas, y triplicó el número de científicos independientes. Según un análisis del grupo de derecho medioambiental Ciel, Dow y ExxonMobil sumaron nueve lobistas. Según Ciel, algunos lobistas fueron incluidos en las delegaciones de los países, en lugar de en las organizaciones observadoras, lo que les dio acceso a sesiones sensibles reservadas a los Estados miembros. “La abrumadora presencia de los grupos de presión de la industria sesga la dirección del tratado”, sentencia un documento que circula entre los observadores preocupados por el tratado y al que ha tenido acceso The Guardian. “Este desequilibrio arrincona las pruebas científicas en favor de los intereses corporativos, lo que socava la eficacia potencial del tratado”.

Esta advertencia no es nueva. Otra carta de organizaciones medioambientales dirigida a Andersen en abril de 2024 decía que la falta de una política sobre conflictos de intereses permitía a la industria acceder a los responsables de la toma de decisiones. Según la carta, “la participación de empresas de los sectores del petróleo, el gas y la petroquímica supone una grave amenaza para los objetivos del tratado”.

Un portavoz del PNUMA ha declarado que corresponde a los países negociadores establecer una política sobre conflictos de intereses, pero que habían decidido no hacerlo. En referencia al acoso sufrido por la profesora Carney Almroth en Ottawa, el portavoz ha indicado que el código de conducta de las Naciones Unidas para prevenir ese tipo de comportamiento se aplica estrictamente a todas las reuniones del tratado sobre los plásticos.

Otra palanca de influencia que están utilizando los intereses corporativos es el sistema mediante el cual el PNUMA concede pleno acceso a las negociaciones a sectores de la sociedad civil, como las mujeres, los agricultores, los pueblos indígenas, los niños y los científicos.

La membresía de un grupo se ha disparado recientemente: el de las empresas y la industria. Más de 30 organizaciones de incidencia de la industria química y del plástico se han sumado a las negociaciones desde principios de 2023, casi duplicando el número total.

Entre ellas se encuentran la Asociación de la Industria del Plástico de Estados Unidos, Plastics Europe y grupos nacionales de la industria del plástico del Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, India, Brasil, Colombia, Malasia y Corea. El grupo está copresidido por un funcionario saudí.

El problema, según las voces críticas, es que la industria tiene mucho dinero y claros intereses financieros. “Este tipo de presión e incidencia debería llamarse por lo que es, presión e incidencia. No debería llamarse ”observadores de la sociedad“, afirma una fuente cercana a las negociaciones.

Un informe de InfluenceMap de noviembre de 2024 reveló que grupos de la industria del plástico y los combustibles fósiles, entre ellos ExxonMobil, Sabic, PlasticsEurope y American Fuel and Petrochemical Manufacturers, “abogaron enérgicamente por debilitar el alcance del tratado sobre los plásticos”. El informe puntualizaba que, en cambio, “Los sectores de bienes de consumo y minoristas han apoyado firmemente un tratado ambicioso y alineado con la ciencia, pero [el sector del plástico y los combustibles fósiles] parece tener actualmente la sartén por el mango”.

Carney Almroth también señala que los costes de hotel y vuelo hacen que la asistencia a las negociaciones del tratado sea cara, por lo que los intereses industriales ricos pueden inundar las conversaciones con grupos de presión, mientras que los países más pequeños, los científicos y las ONG luchan por encontrar fondos.

“Los grupos de presión tienen mucho más poder y mucho más acceso”, subraya: “Tienen el poder económico para entrar en salas a las que yo no puedo acceder. Pueden hablar directamente con los ministros con una facilidad que yo no tengo”.

Carney Almroth dice que tiene suerte de estar en posición de poder hablar, con un puesto permanente en una universidad que la apoya en Suecia, un país seguro donde las demandas intimidatorias que han sido dirigidas contra algunos científicos son difíciles de llevar adelante para las empresas. Muchos otros investigadores del plástico tienen miedo de hacer oír su voz por temor a demandas legales, la pérdida de financiación o el daño a su carrera. “Es la misma estrategia de la industria del tabaco: cuestionar la ciencia, cuestionar al mensajero, intentar silenciar a la gente, intentar socavar la credibilidad de las personas”.

Hay un grupo empresarial que es especialmente influyente: el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible (WBCSD), entre cuyos miembros se encuentran importantes empresas de plásticos, productos químicos y combustibles fósiles, como Sabic, BASF, BP, Chevron, DuPont, Dow, LyondellBasell y Shell. El WBCSD ha proporcionado sucesivos copresidentes al grupo empresarial e industrial.

En un comunicado, el WBCSD ha afirmado seguir las normas de procedimiento de las Naciones Unidas y ha manifestado que apoyan “el objetivo global de reducir la producción y el uso del plástico [y] creemos que la participación de las partes interesadas, incluidas las empresas, la sociedad civil, el mundo académico y otros, es fundamental para alcanzar un acuerdo duradero y eficaz”.

“En representación de empresas de todos los sectores y de toda la cadena de valor del plástico, desde los productores de materias primas hasta las marcas de consumo y la gestión de residuos, participamos como organización bien posicionada para compartir los amplios conocimientos y la experiencia del sector privado y apoyar el proceso para que se traduzca en medidas prácticas”.

Malentendidos y desinformación

Los expertos científicos, también deseosos de compartir su gran conocimiento, dicen que han tenido dificultades para corregir las declaraciones erróneas o engañosas realizadas por los grupos industriales durante las negociaciones.

No existe un panel asesor científico oficial para el tratado. En su lugar, la Coalición de Científicos para un Tratado Eficaz sobre los Plásticos (Scept), que se organiza como considera, ha intentado llenar ese vacío. Cuenta con 450 miembros, ninguno de ellos financiado por la industria, y asesora a los países más pequeños afectados por el plástico que no pueden permitirse enviar decenas de delegados a las negociaciones.

Sin embargo, en febrero de 2025, Scept escribió a la oficina que dirige las negociaciones y a Andersen, del PNUMA, para quejarse de la falta de acceso a las reuniones durante la ronda de negociaciones de diciembre.

“Como resultado, nuestra capacidad para seguir las negociaciones se vio gravemente limitada”, afirmaron los científicos. “No pudimos identificar las lagunas de conocimiento, los malentendidos o la desinformación que requieren aclaración, a menudo difundidos por actores con conflictos de intereses”.

Los científicos también han lamentado que se hayan ignorado sus críticas a un importante informe del PNUMA de 2023 sobre “cómo la comunidad internacional puede acabar con la contaminación por plásticos”. Los científicos afirman que el informe no reflejaba todo el abanico de impactos sanitarios y medioambientales de la contaminación por plásticos y era demasiado optimista sobre las soluciones técnicas para hacer frente a los residuos plásticos.

Se invitó a expertos escépticos a participar antes de la publicación del informe y estos aportaron más de 300 comentarios. El PNUMA afirmó que, debido a un “problema técnico”, no se recibió a tiempo para su publicación un correo electrónico con los comentarios de los escépticos. Afirmó que había tenido en cuenta las opiniones de otros expertos y negó que el informe minimizara los impactos del plástico.

“Amenaza para el futuro de nuestros hijos”

Algunos países se están preparando para la batalla en la próxima ronda de negociaciones que se celebrará en Ginebra en agosto. El 10 de junio, noventa y cinco países emitieron una “llamada de atención para un tratado ambicioso sobre los plásticos” en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos.

“Las montañas de plástico están asfixiando nuestro ecosistema, envenenando las cadenas alimentarias y amenazando el futuro de nuestros hijos”, afirmó el ministro de Medio Ambiente de Francia. “Este es un momento crucial. No nos rendiremos”.

Pero Carney Almroth no está segura del éxito. “¿Quién sabe? Ahora estamos planificando y elaborando estrategias para nuestros científicos y pensando cómo vamos a comunicar nuestros mensajes. Pero creo que podemos esperar un circo lleno de humo y ruido”.

Recordó otro incidente de acoso en una de las negociaciones sobre plásticos. Un hombre de la industria del plástico, que no figuraba en la lista de invitados, empezó a acosar y a gritar a los estudiantes que estaban registrando a los asistentes. “Se inclinaba sobre ellos, enfadado, fue un comportamiento muy desagradable”.

 “Todos los que me han gritado son hombres blancos del norte global, sin excepción. Es una dinámica de poder”, afirma. “Pero yo no me acobardo. No me dejo intimidar. Y no levanto la voz. Respondo con referencias, hechos y cifras. Además, soy bastante alta y, cuando voy a las reuniones, llevo tacones y soy más alta que la mayoría de ellos. Es mezquino, pero es un juego”.

“Me gusta pensar que estamos teniendo un impacto positivo, que estamos contribuyendo a que se tomen decisiones basadas en datos que nos ayuden a encontrar soluciones que realmente protejan más a las personas y al medio ambiente”.

|31/07/2025

29 julio 2025. El Gobierno del presidente Donald Trump anunció este martes que revocará la base establecida en 2009 para combatir las emisiones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos.

Tras un fallo de la Corte Suprema, la Agencia de Protección del Medio Ambiente (EPA) dictaminó durante el primer mandato del expresidente demócrata Barack Obama que los gases de efecto invernadero son peligrosos para la salud pública y, por lo tanto, podía regular sus emisiones bajo una normativa de 1970, la Ley de Aire Limpio.

Desde que Trump, un defensor de los combustibles fósiles y escéptico del calentamiento global, regresó a la Casa Blanca, las autoridades federales han cambiado de rumbo en política climática.

El anuncio del martes, el último de una larga lista, aún debe pasar por una fase de consulta pública de 45 días.

“De concretarse, el anuncio de hoy constituiría la mayor medida desregulatoria en la historia de Estados Unidos”, declaró el director de la EPA, Lee Zeldin, en un acto celebrado en un concesionario de automóviles en el norte de Estados Unidos.

Zeldin acusa a la EPA de haber llegado en 2009 a conclusiones apresuradas, sobre las que existe un gran consenso científico, pero que según él causaron daños importantes a la economía estadounidense.

“Los conservadores aman el medio ambiente, quieren ser buenos administradores del medio ambiente”, pero “hay personas que (…) están dispuestas a llevar al país a la bancarrota en nombre de la justicia ambiental”, dijo Zeldin este martes en el pódcast de derecha Ruthless.

El sector del transporte es la mayor fuente de emisiones de gases de efecto invernadero en Estados Unidos.

Según un análisis reciente de la ONG Consejo de defensa de los recursos naturales (NRDC), si fuera un país, el sector de transporte estadounidense sería el cuarto mayor emisor de gases de efecto invernadero a nivel mundial, y el energético, el quinto.

La decisión de 2009, llamada Declaración de Peligro, ha sobrevivido a múltiples desafíos legales por parte de la industria a lo largo de los años, explicó a la AFP Dan Becker, del Centro para la Diversidad Biológica.

“Pero esta vez, es el propio Gobierno el que lanza el ataque”, dijo.

Es previsible que los grupos ecologistas y los estados lleven el caso ante la justicia para una batalla legal que podría llegar a la Corte Suprema, “un tribunal muy politizado”, estimó Becker.

Como lo hemos señalado en anteriores entregas, las cifras sobre el hambre y la mal nutrición según la FAO dejan de 700 a 800 millones de personas con hambre y más de mil millones con problemas de obesidad y sobrepeso (https://www.fao.org/publications/fao-flagshippublications/the-state-of-food-securityand-nutrition-in-the-world/en)

Hoy, sin embargo, contamos con una nueva estadística, el Informe Mundial sobre las Crisis Alimentarias publicado anualmente con información del Food Security Information Network, ambas iniciativas promovidas por la Unión Europea.

Entre las conclusiones de ese informe publicado en mayo de 2025, destacan las siguientes: En 2024, más de 295 millones de personas de 53 países y territorios padecieron hambre aguda, lo que supone un aumento de casi 14 millones con respecto a 2023, mientras el número de personas que enfrentaron hambre catastrófica llegará a la cifra más alta registrada desde que este consorcio comenzó su seguimiento en 2016, alcanzando 1.9 millones (https://www.fightfoodcrises.net/who-we-are).

A pesar de proponer “soluciones sostenibles”, ninguno de estos reportes de instituciones internacionales abordan con detalle los sistemas de producción, circulación, transformación y consumo, el metabolismo alimentario, es decir son acríticos y superficiales.

Consideramos que existen cuatro temas mayores que explican la crisis global de alimentos. El primero tiene que ver con la justicia agraria. Aunque existen estudios de escala nacional, el único recurso de carácter global es el que proporciona la FAO década tras década desde 1950. Su último reporte es de 2014 y analiza 570 millones de unidades productivas. Afortunadamente, como lo señalamos en un ensayo anterior, existe un detallado análisis de la estructura agraria a la escala global efectuado por Sarah K. Lowder y colegas (2016, 2019 y 2021), que proporciona datos sobre 11 tamaños de propiedad desde una hasta mil hectáreas.

El panorama que revela ese estudio es el de una tremenda injusticia agraria: mientras los “productores tradicionales” con una a 20 hectáreas representan 96 por ciento y sólo detentan 26 por ciento de la propiedad, el 4 por ciento restante, que son los medianos y grandes “propietarios modernos” (la mayoría con entre 100 y más de mil hectáreas), poseen 74 por ciento de las tierras agrícolas y ganaderas.

El segundo factor es la deformación del sistema global de alimentos, un tema que rara vez se toma en cuenta. De acuerdo a Richtie y Roser (2019), del total de la superficie agropecuaria del mundo, 80 por ciento está dirigida a producir carne y lácteos y sólo 20 por ciento es para alimentos vegetales, de los cuales solamente un tercio son alimentos frescos para el consumo humano.

El tercer factor está en relación con el comercio mundial de alimentos, el cual ha aumentado considerablemente en los últimos 40 años. Ello ha provocado un uso excesivo de energía, el incremento en el uso de agroquímicos para preservar los alimentos mientras viajan, y su consecuente impacto sobre el calentamiento global (crisis climática).

Finalmente el último tema es el de los costos energéticos. Dado que es imposible producir alimentos en propiedades mayores a 20 hectáreas sin el uso de maquinaria y de insumos industriales (fertilizantes sintéticos, herbicidas, pesticidas, tractores, implementos eléctricos, semillas y forrajes) las cantidades de energía invertida en los tres cuartos de las unidades de producción de alimentos es descomunal.

A lo anterior hay que agregar los balances negativos entre energía invertida y energía obtenida en los sistemas agroindustriales, y el proyectado agotamiento en dos o tres décadas de los combustibles fósiles (petróleo primero y gas después).

29 de julio de 202

Desde principios de junio de 2025 la organización Conservación e Investigación de la Biodiversidad (Conibio Global), con sede en Tamaulipas, México, ha denunciado la contaminación de agua y costas con residuos de cohetes de la empresa SpaceX, del supermillonario Elon Musk, que afectan la fauna y el delicado ecosistema de la zona. La denuncia llegó a las autoridades ambientales y hasta la presidenta Claudia Sheimbaum se hizo eco de la preocupación y anunció el 25 de junio que se analiza una posible demanda a SpaceX por daños transfronterizos.

Además del impacto en áreas de importancia ecológica reconocidas por varios tratados internacionales, se revela otro tema: Elon Musk, el hombre más rico del mundo, ha instalado a 30 kilómetros de la frontera con México una base privada de lanzamientos aeroespaciales, de importancia geopolítica creciente por ser un nodo clave en la red de control de las comunicaciones, transportes globales y espaciales, tanto del magnate como de Estados Unidos. Una base que además tiene y tendrá cada vez más impactos ambientales y contaminación a la salud de los pobladores y el ambiente.

El área ocupada por SpaceX es Boca Chica, Texas, en la desembocadura del río Bravo hacia el Golfo de México. La empresa instaló allí un complejo industrial y de experimentación y lanzamiento de cohetes llamado Starbase, que incluye un nuevo centro poblacional.

En ambos lados de la frontera se trata de un área de humedales y costas de gran importancia ecológica, donde se empalman zonas designadas como reserva binacional, reserva de la biosfera y también sitio protegido por la Convención Ramsar sobre humedales. Entre otras cosas por ser sitios de anidación y desove de varias especies de tortugas marinas amenazadas de extinción y por ser uno de los hábitats más importantes de América del Norte para aves migratorias. También es territorio del pueblo indígena Esto’k Gna, llamado en español Carrizo Comecrudo, habitantes originarios de ambos lados de la actual frontera.

Conibio notó impactos por las actividades de SpaceX más claramente a partir del 27 de mayo de 2025 luego de que el propulsor del cohete Starship 9 de SpaceX cayera sobre el Golfo de México y fuera arrastrado a las costas de Tamaulipas. El resto del cohete explotó poco después. El 18 de junio otro cohete de Starship explotó antes de ser lanzado, en la misma base, esparciendo residuos por muchos kilómetros a la redonda en tierra y mar. Conibio y posteriormente autoridades ambientales de México, recogieron toneladas de residuos plásticos, minerales y metales. En el proceso notaron que SpaceX instaló bombas de agua para enfriar el cohete y que esa agua luego de usada, escurre hacia todo el delta del Río Bravo y la Laguna Madre, sitio Ramsar. SpaceX ha sido señalada por las autoridades de Texas y federales de Estados Unidos por su deficiente sistema de desagües industriales, que acarrea múltiples contaminantes graves, incluso mercurio.

Según varias autoridades locales y estatales, SpaceX ha estado violando las normas y leyes ambientales del país desde hace varios años, tanto las de agua (Clean Water Act), como las de protección de vida silvestre, las de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) y las de la Comisión de Calidad Ambiental de Texas (TCEQ, por sus siglas en inglés).

Un reporte de investigación del New York Times en 2024, llegó a cuatro conclusiones claves sobre SpaceX en Texas. La primera es que Musk ha usado intencionalmente las tierras públicas y áreas protegidas como zonas de amortiguación de sus actividades de alto impacto ambiental. Las bases de lanzamiento aeroespacial requieren una vasta zona de amortiguación alrededor. Para evitar comprar tanta tierra, Musk colocó su base de lanzamiento calculando que las áreas naturales protegidas alrededor funcionarían como separación. No tuvo en cuenta los impactos al ecosistema, ni a la población local o al territorio indígena. La segunda conclusión es que Musk engañó a los funcionarios locales sobre la dimensión de sus actividades para conseguir su aprobación. Dijo que serían actividades moderadas, con una inversión de 50 millones de dólares para lanzar cohetes Falcon, pero invirtió más de 3 mil millones de dólares para lanzar cohetes Starship, los más grandes que existen (mucho mayores que los Falcon) y se han establecido más de 3 mil 400 personas en la zona. En tercer lugar, se ha comprobado que la zona protegida alrededor ha sufrido graves impactos ambientales, desagües contaminantes y decenas de fugas e incendios debido a los experimentos. Finalmente y como cuarta conclusión, Musk no atendió realmente las demandas por daños ambientales. Se sirvió de las contradicciones entre las agencias y autoridades de Estados Unidos, ya que tiene contratos con agencias más poderosas que las ambientales. Por ejempleo 2 mil 900 millones de dólares con la NASA. La Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) encargada de controlar la seguridad de los vuelos, declaró que el medio ambiente no es su prioridad (https://tinyurl.com/4ckkc5mj).

Al instalarse en Boca Chica, Musk declaró algunas decenas de lanzamientos anuales. Ahora dice que es la base para ensayar los cohetes que llegarán a Marte y que habrá miles de lanzamientos en pocos años. Al parecer cuenta con que las áreas protegidas y México son su zona de sacrificio para ello.

Entre despilfarros, corrupción y problemas históricos no resueltos, como agua, depósito y tratamiento de basuras, al igual que de excrementos, Santa Marta llega a los 500 años de haber sido invadida y sometida la población indígena. Los antecedentes de este aniversario dibujan al detalle la dirigencia política que nos gobierna.

Una conmemoración extraordinaria

Miguel “El Mono” Martínez nunca imaginó que su vaticinio sobre las lluvias torrenciales que caerían durante las celebraciones de los 499 años de fundación de Santa Marta terminaría siendo tan acertado: raudales de agua se desplomaron sobre la ciudad. Basado en la temporada de intensas lluvias que ya se había anunciado desde el día de la Virgen del Carmen, más el cumpleaños de su madre –“siempre pasado por agua”– y las probabilidades de precipitaciones que había consultado, el concejal dice que pudo preverlo. Pero el “Monostradamus” (como jocosamente lo llaman por lo certeros que suelen ser sus augurios) no alcanzó a vislumbrar que las comparsas que aquella tarde del 28 de julio de 2024 danzarían por la calle 22, bajando hacia la bahía, tendrían que hacerlo chapoteando entre aguas negras que, rebosando a borbollones desde las alcantarillas de esta céntrica avenida, alcanzarían a cubrir hasta las pantorrillas de los bailarines.

Con la mirada grave afirma: “Una cosa es que llueva y se reboce el agua de alcantarilla y otra que tu no pares el desfile, o lo aplaces para otro día o desvíes por otro recorrido y que hayas tenido la osadía de continuar con el desfile […], si ellos no hacían el desfile no podían legalizar el robo, si lo paraban no podían legalizar los recursos que se invirtieron”. Casi un año después de estos penosos acontecimientos, entre los pitos y las fanfarrias de los albores a las efemérides en honor a los 500 años de fundación de la ciudad, la administración distrital sigue atreviéndose a impulsar y priorizar una agenda de celebraciones que requiere movilizar recursos y voluntades políticas mientras los samarios y samarias siguen anegados por problemáticas estructurales “cuyas soluciones” finales requerirán además de las disponibilidades fiscales pactadas y de los planes de ejecución proyectados, que exista una obstinada continuidad en la gestión de las alcaldías que van a sucederse, del manejo pulcro sobre los recursos, contratos y obras, necesarios para materializarlas. Todos estos son menesteres que causan, cuando menos, ansiedad. 

Aunque el concejal Martínez tenga algo de razón cuando afirma que “Muchas ciudades han cumplido 500 años, celebrarlos es lo mismo que celebrar 501 años o 499 años […]”, estas celebraciones no son unas simples fiestas. Tres razones permiten así afirmarlo: la primera tiene que ver con el exalcalde de Santa Marta y exgobernador del departamento del Magdalena Carlos Caicedo Omar. En su administración como alcalde de la ciudad, entre el 2012 y 2015, presentó el “Plan Santa Marta 500 años”1. Este plan2 desarrolló un diagnóstico de la situación en la ciudad, estableció los retos y desafíos, erigió los ejes de la actuación y propuso un curso que contempló el desarrollo de largo aliento de 25 proyectos estratégicos que debían cumplirse para que pudiera alcanzarse la visión de futuro de Santa Marta en el año 2025, el actual. Este plan fue construido con recursos del Estado en cumplimiento de la Ley 1617 del 5 de febrero del 2013 que: I. Declaró a Santa Marta como Patrimonio Cultural de la Nación; II. Declaró proyecto estratégico de la Nación la celebración del quinto centenario de la fundación de la ciudad de Santa Marta en el año 2025, III. Ordenó al gobierno nacional concertar con las autoridades locales la adopción por decreto del Plan Maestro Quinto Centenario y garantizar los recursos para su ejecución. 

Carlos Caicedo y sectores del poder político tradicional en la ciudad tuvieron claro desde el 2013 que para las celebraciones del quinto centenario se perfilaban acontecimientos importantes que podrían garantizar la participación del Estado, pues se trataba de un proyecto estratégico de la Nación, además significaba la afluencia de un insumo anhelado y disputado por todos los actores políticos de la ciudad: dinero para el financiamiento. Miguel Martínez tiene una visión particular sobre este plan: “Tengo la percepción de que ese tema de los 500 años fue un discurso que vendió Caicedo para generar una percepción futura de bienestar y que la gente no se diera cuenta que estábamos en la quiebra. Como decirle vienen unos billones, unos recursos que nunca llegaron, que iban a llegar para transformar la ciudad en los 500 años. Percibí que era un engaño populista”.

La segunda razón es el hecho que las celebraciones se inscriben en un marco normativo específico creado por la Ley 2058 del 21 de octubre 20203. Esta ley: I. Declaró el asocio de la Nación a la celebración del quinto centenario de la fundación de la ciudad, II. Declara a la ciudad como patrimonio cultural de la Nación, III. Autorizó al Gobierno a celebrar los contratos y convenios interadministrativos necesarios entre la Nación, la Gobernación del Magdalena y la Alcaldía de Santa Marta; IV. Autorizó al Gobierno a incorporar dentro del presupuesto general de la Nación las partidas necesarias para ejecutar proyectos de carácter social, agroindustrial, cultural, ambiental y de infraestructura en el Distrito Turístico, Cultural e Histórico de Santa Marta que permitan cumplir con el objetivo de esta Ley; V. Creó la Comisión Preparatoria como instancia máxima de articulación Nación-Territorio con competencias para preparar, diseñar, coordinar, gestionar y estructurar los planes, proyectos y eventos a realizar con motivo de esta celebración. 

La tercera razón vincula las disposiciones de la Comisión Preparatoria del Quinto Centenario presentadas en rueda de prensa el día 6 de junio en Santa Marta. En este evento público liderado por la ministra de cultura Yannai Kadamani, se presentaron algunos de los resultados del trabajo adelantado por la comisión encargada de ello. Además, fue publicada la agenda de las actividades de conmemoración del denominado “Festival de las Culturas, las Artes y los Saberes por la Vida y la Paz” que se llevará a cabo entre los días 28 al 30 de julio en la ciudad. Este festival contempla más de 120 actividades artísticas, culturales y académicas. El proceso no acaba acá, pues estas celebraciones son apenas el abrebocas a un proceso de transformación en la ciudad de Santa Marta que, a través de la articulación entre autoridades locales y nacionales busca entre otras metas: I. La solución integral del agua potable y saneamiento básico de la ciudad, II. La recuperación de espacios emblemáticos como el Morro, el Fuerte de San Fernando y Playa Lipe, III. La ampliación del aeropuerto y desarrollo de embarcaderos turísticos. IV. La Construcción del Plan maestro de acueducto y alcantarillado.

La situación de los servicios básicos

Incluso una somera revisión de los 25 proyectos estratégicos que debían desarrollarse desde el 2013 para materializar la visión futura de Santa Marta en 2025, contemplada en el Plan Maestro 500 años, bastaría para vislumbrar que los resultados de varios fueron bastante magros4. Esta situación, que en nuestra Colombia puede considerarse baladí, desde la comprensión de las características de nuestra “cultura” de políticas públicas para el desarrollo territorial, acá encuentra su peculiaridad en el hecho que desde la formulación del Plan Santa Marta 500 años hasta el año 20245 (11 años), se sucedieron tres alcaldías (Carlos Caicedo, Rafael Martínez –actual gobernador del Magdalena y en proceso de destitución–, Virna Johnson) adscritas el extinto Movimiento Político de Fuerza Ciudadana6, bajo el liderazgo indiscutible de Carlos Caicedo Omar, quien además también fue gobernador del Magdalena entre los años 2020 y 2024. 

Podemos remitirnos a tres problemáticas álgidas que sufren los samarios y samarias para tratar de dilucidar lo avanzado en sus resoluciones. La primera de ellas lo constituye el déficit en el suministro de agua en la capital del Magdalena. Se calcula que en la actualidad este déficit es de al menos 1.000 litros por segundo7. Esto en Santa Marta sigue significando que el agua no llegue directamente a los hogares desde la conexión de cada casa. Varias generaciones de samarios crecimos pensando que la alberca subterránea en la terraza de la casa, el tanque elevado en el patio y la motobomba para “subir” el agua era algo normal, incluso preguntábamos por todo esto cuando visitábamos otras ciudades, mostrándonos perplejos cuando descubríamos que allí no era necesario.

Esta fue la solución que encontraron unas y otros, hace más de 40 años cuando el agua repentinamente se fue para nunca más volver. Hoy la que llega a las casas a través de tuberías hechas en un 42 por ciento de asbesto y cemento, entre cuya maraña se pierde un 68 por ciento de lo que se bombea8, entregan un líquido turbio, impotable, con el que se puede bañar, lavar la ropa y platos, hacerse aseo, pero nunca beberse. Esta situación ha llevado a la proliferación en embotelladoras y “embolsadoras” de agua que en Santa Marta hacen su “agosto”, con un mercado de casi 600.000 personas, en una ciudad en constante expansión, quienes beben y cocinan con estas aguas tratadas, mientras deben seguir pagando a la hoy intervenida Essmar E.S.P. por el agua que “llega” a través de la tubería.

La segunda situación la ilustró Miguel Martínez: “[…] el tema del alcantarillado. Es un tema sensible, pues el mismo nombre lo dice todo, saneamiento básico, sino está saneado lo básico, que es el alcantarillado ¿qué se deja para lo otro que es menos importante? En una ciudad donde las alcantarillas se rebozan, podemos inferir que las cosas no funcionan bien. Si no dan para solucionar lo básico, mucho menos las otras cosas más complejas”. Es habitual que al llover se rebocen las alcantarillas de la ciudad y ahora también lo es que en los días soleados (la mayoría del año) en el Centro y en barrios como Pescadito, los Cocos y Bellavista, contiguos al mar, padezcan este mal. Los problemas del alcantarillado iniciaron a finales de los noventa y han empeorado por la ausencia de mantenimiento, escasa renovación de la red, por la nula planificación frente al crecimiento de la ciudad9, y por la ausencia de un acueducto pluvial capaz de conducir el agua de las lluvias hacía el mar. 

Una de las situaciones más indignantes en torno a este problema ocurre a 420 metros de distancia de la Bahía de Santa Marta, y 56 metros de profundidad, en el lecho marino. Allí, a través del Emisario Submarino, son descargadas a una tasa de 1.100 litros por segundo, apenas con un proceso primario de remoción de contaminantes sólidos10, gran parte de las aguas negras de la “bahía más bella de América”. El bombeo se realiza desde la Planta Ebar Norte, contigua al puerto, cuya infraestructura obsoleta y la rotura de parte de su tubería obligó a la administración distrital a declarar la emergencia sanitaria y ambiental en la ciudad11 en febrero de 2024 cuando El Centro, Pescaito y el barrio Bellavista, se anegaron de aguas servidas. A estos vertimientos de aguas residuales se agregan las descargas difusas (tampoco tratadas) de Taganga, El Rodadero Sur (zona en pleno crecimiento urbano) y las propias de los Ríos Gaira y Manzanares, cuerpos de agua que tristemente funcionan como “alcantarillas” naturales12. Indolente manejo ambiental del mar que rodea la ciudad.

La tercera situación la constituye el manejo de los residuos sólidos, cuyas deficiencias se traducen en la presencia de grandes acumulaciones de basura en calles principales y parques, donde son dispuestos cuando no es recogida en los barrios13. Atesa, la empresa encargada de este servicio, ha justificado esta problemática apelando a la sobreocupación turística y al mal manejo de la ciudadanía, omitiendo factores como el número de camiones recolectores, trabajadores y frecuencia del servicio que puede ofrecer. Esta situación es más visible que los anteriores problemas, y no conoce de pudor, pues incluso en lugares turísticos como El Centro se generan con frecuencia inmensas acumulaciones de basura, ante la mirada impávida de extranjeros y locales que contienen el aire tratando de evadirlas lo más rápido posible.

Todas estas (tres) situaciones fueron contempladas en el Plan Santa Marta 500 años formulado hace 12 años, dos de ellas (agua y alcantarillado) están siendo contempladas en la actual agenda de celebraciones, conmemoraciones y transformaciones propuesta por la Comisión Preparatoria del Quinto Centenario. El alcalde Carlos Pinedo lucía sonriente el jueves 22 de mayo cuando firmó (en nombre del Distrito) el convenio interadministrativo entre El Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) y el Departamento Nacional de Planeación (DNP). Este convenio tiene como propósito “[…] actualizar los estudios de factibilidad para la estructuración técnica, legal y financiera de un proyecto de Asociación Público Privado, que contemple el diseño, construcción, operación y mantenimiento de los sistemas de acueducto y alcantarillado del distrito”14. “Sin embargo, anuncios similares se han hecho en el pasado. El exministro de Vivienda Henao Cardona hizo un anuncio el 15 de diciembre de 2014; el exvicepresidente Vargas Lleras el 16 de julio de 2015; el expresidente Santos Calderón el 16 de febrero de 2016; y la exministra de Vivienda Velazco Campuzano el 2 de febrero de 2024, quien afirmó que en 50 días los samarios tendrían un Plan Maestro de Acueducto”15.

¿Por qué en esta oportunidad debería considerarse, entonces, como una posibilidad real? Es la pregunta que al menos un samario escéptico se permite formular. 

La disputa por la narrativa de la historia 

Otro de los aspectos extraordinarios de esta agenda de celebraciones y transformaciones, tuvo poco que ver con las disputas de poder para lograr la participación e injerencia en la administración del “billonario” fondo del Quinto Centenario con el que más de un contratista, concejal, alcalde o gobernador vienen soñando durante poco más de una década. Esta confrontación se presentó en el terreno de lo histórico y de lo simbólico, cuando se intentó contar la historia de la ciudad apelando a la hermandad fundacional, al profundo entendimiento y respeto entre españoles e indígenas.

Una versión bastante cercana a la oficial distrital fue escrita “by” Carlos Vives y publicada en septiembre del 202416 en El Tiempo. En esta versión el mundialmente reconocido cantante (por fortuna no como historiador), se permitió promulgar una versión con la que deliberadamente se oponía a la narrativa “impuesta”: “[…] para explicar el encuentro entre España y el mundo nativo americano, principalmente como un violento proceso de usurpación y saqueo, Santa Marta nació antes como un sueño de convivencia. Y eso es importante para que los colombianos entendamos quiénes somos”. 

Vives relata que a su primera llegada en 1502 Rodrigo de Bastidas desembarcó en la bahía rodeado por cientos de canoas que acompañaban los Caciques de Bonda, Gaira y Taganga. Le dieron una gran recepción a la que sucedieron “intercambios comerciales”. En su segunda llegada, el 28 de mayo de 1525, Rodrigo de Bastidas recibió una recepción apoteósica con muchas más canoas, cientos de regalos, ofrendados por sus antiguos amigos. Fue el cacique de Bonda quien le ofreció a Bastidas fundar la ciudad, los indios iban a visitar el campamento español con la mayor confianza y Bastidas hasta tuvo problemas con sus paisanos por castigar con severidad los abusos que pudieron cometer contra ellos, qué más bien fueron pocos. No existieron violaciones, muertes: más bien pocas, tampoco hay vestigios de despojos o esclavitud en esta historia.

Una verdadera colisión política se dio en ese mismo mes de septiembre del año anterior, cuando el entonces ministro de Cultura Juan David Correa dijo en una reunión con los artistas locales en Santa Marta que: “Para nosotros, lo que va a ocurrir no es una celebración. Para nosotros, por Santa Marta no entró la civilización, ni la religión fue un bien para el país, ni el idioma castellano fue un bien para el país. Hubo un enfrentamiento y una colonización, y eso nos hace pensar en las personas que estaban en el territorio antes de que esas otras llegaran”. 

Esto provocó una airada respuesta del alcalde y de la Academia de Historia del Magdalena, instancia que puso de presente que celebraría la hispanidad “[…] y seguirá destacando de la ciudad, su historia, su papel importante como puerto principal para la exploración y conquista de los territorios internos. Y lo que históricamente representó para el reino de España: *La primera ciudad oficialmente fundada mediante una Capitulación en América del Sur, *La primera ciudad existente en el Reino de Granada, *La primera ciudad-puerto del Litoral de Tierra Firme del Reino de Granada, *La primera plaza de armas para la conquista de Tierra Firme, *Cabeza de puente para la conquista de los territorios internos”17. Todas “nobles” y “valerosas”, razones por las cuales debemos sentirnos orgullosos de nuestra sangre hispana, a las que se agrega la grandiosa merced también propugnada por esta misma academia de que, a pesar del pasado “[…] los indígenas defendieron a la Monarquía durante el proceso independentista y la Corona Española otorgó la condecoración Militar la “Gran Cruz de Real y Americana Orden de Isabel la Católica” a Antonio Núñez, Cacique de Mamatoco”. ¿Cómo no podríamos sentirnos honrados, incluso hoy, por esta condecoración?

Esta es otra versión de la historia, pero no la única ni la más ajustada a la realidad18. Sin embargo, la riqueza de esta disputa se encuentra en que mostró las brechas existentes en la interpretación de la historia y en la construcción de identidades, ambos factores determinantes en la forma en que es concebida la realidad y se actúa para mejorarla. En esta, nuestra antigua ciudad de tradición realista, cuyo actual mandatario gastó 973 millones de pesos en hacer una recepción no oficial a la Princesa Leonor de Borbón, quien visitó la ciudad a bordo del buque escuela Juan Sebastián Elcano19 y que quizás, por designios de la providencia, tuvo que observar como muchos de sus compañeros tenían que saltar sobre las aguas de mierda en los alrededores de la bahía, realidad que nos enseña que para todos los propósitos los problemas de Santa Marta deben ser solucionados

Hablo de problemas en clave de fundacionales, porque en la construcción de cualquier asentamiento humano hay tres problemas básicos por resolver: dónde y cuál agua se bebe, dónde se caga y dónde se depositan los residuos que generamos al vivir. Ojalá esta sea la oportunidad en la que puedan ser planteadas y resueltas estas tareas inconclusas en el devenir histórico de la ciudad, o que después de 525 años este pueblo pueda despertar de su mansedumbre y luchar indiscutiblemente por modificar positivamente su destino.  

1 Plan Maestro 500 años: https://www.santamarta.gov.co/plan-santa-marta-500

2 Este plan tuvo como antecedente normativo a la Ley De Distritos Especiales 1617 del 5 de febrero de 2013.

3 Ley 2058 de 2020: https://www.funcionpublica.gov.co/eva/gestornormativo/norma.php?i=159388

4 Esta apreciación se basa en la revisión de los diez primeros proyectos estratégicos proyectados desde el 2013. El desarrollo de varios de estos fue de nuevo prometido en la rueda de prensa de la Comisión Preparatoria del Quinto Centenario, 12 años después. En su orden son: 1. Solucionar el abastecimiento de agua (aumentar y diversificar captación, ampliar capacidad de tratamiento, construcción de plantas de desalinización), 2. Mejorar las red de acueducto, 3. Devolver a su estado natural los cauces y márgenes de los ríos (foco en Río Manzanares), 4. Impedir la ocupación de las zonas de riesgo o inundables, 5. Mejoras sustanciales al sistema de gestión de residuos domiciliarios, 6. Recuperación de la playa de bahía de Santa Marta; La actuación integral sobre el Cerro Ziruma y su entorno (playas Inca Inca, Blanca, Lipe, cerro Burucuca y el fuerte militar histórico de San Fernando) para su integración al sistema de espacios públicos y playas de la ciudad, 7. Ampliación y modernización del Aeropuerto de la ciudad, 8. Desarrollo de un área de negocios logísticos, de servicios y negocios empresariales en torno al aeropuerto, 9. Habilitación de un muelle para cruceros en el puerto.

5 Una cuarta alcaldía de la misma vertiente política de Carlos Caicedo estuvo a punto de sucederse con Jorge Agudelo como alcalde. La tutela que había autorizado su inscripción extra temporánea como candidato a la alcaldía en las elecciones 2024, fue declarada improcedente y con ello su elección: https://www.infobae.com/colombia/2023/11/23/santa-marta-tendria-nuevo-alcalde-tribunal-superior-tumbo-la-tutela-que-habia-permitido-la-inscripcion-de-jorge-agudelo/

6 El movimiento político Fuerza Ciudadana perdió su personería jurídica por decisión del Consejo de Estado en sentencia proferida el 7 de noviembre del 2024: https://www.infobae.com/colombia/2025/02/14/consejo-de-estado-confirmo-la-perdida-de-personeria-juridica-del-partido-fuerza-ciudadana-liderado-por-carlos-caicedo/

7 En Unimagdalena se analizaron alternativas para solucionar la escasez de agua en Santa Marta: https://unimagdalena.edu.co/presentacionPublicacion/VerNoticia/190921 

8 Presentación Agua 500 años. Alcaldía de Santa Marta: https://www.superservicios.gov.co/sites/default/files/inline-files/Presentacion-Alcaldia-de-Santa-Marta-Agua-500-anos.pdf

9 “Aguas residuales en las calles de Santa Marta: una crisis que parece no tener fin”: https://www.elespectador.com/colombia/mas-regiones/aguas-residuales-en-las-calles-de-santa-marta-una-crisis-que-parece-no-tener-fin/

10 “Santa Marta no tiene planta de tratamiento de aguas residuales”: “Mono” Martínez. https://www.elinformador.com.co/index.php/distrito/313855-santa-marta-no-tiene-planta-de-tratamiento-para-aguas-residuales-mono-martinez

11 Decreto 253 de 2024. Alcaldía de Santa Marta: https://www.santamarta.gov.co/sites/default/files/decreto_no._253.pdf#:~:text=Con%20una%20capacidad%20de%20bombeo%20de%20aproximadamente,al%20Emisario%20Submarino%20para%20su%20disposici%C3%B3n%20final.&text=Dado%20en%20el%20Distrito%20Tur%C3%ADstico%2C%20Cultural%20e,d%C3%ADas%20del%20mes%20de%20febrero%20de%202024.

12 Determinación del T90 en la bahía de santa marta (col.): https://revistas.unal.edu.co/index.php/dyna/article/view/25775/39409#:~:text=El%20emisario%20que%20hoy%20funciona,sin%20ning%C3%BAn%20tipo%20de%20pretratamiento.

13 Crisis de basura en Santa Marta: ¿qué está pasando con el servicio de recolección de residuos?: https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/crisis-de-basura-en-santa-marta-que-esta-pasando-con-el-servicio-de-recoleccion-de-residuos-3415800

14 https://www.viveradio.com.co/firmada-alianza-publico-privada-para-solucionar-el-problema-de-agua-y-alcantarillado-en-santa-marta/

15 “Santa Marta se prepara para una nueva privatización del servicio de acueducto y alcantarillado”: https://diariolalibertad.com/sitio/2025/05/23/santa-marta-se-prepara-para-una-nueva-privatizacion-del-servicio-de-acueducto-y-alcantarillado/ .

16 Carlos Vives: ‘Santa Marta 500 años, el pacto de nuestro origen’: https://www.eltiempo.com/colombia/otras-ciudades/carlos-vives-santa-marta-500-anos-el-pacto-de-nuestro-origen-3379073#:~:text=Fonde%C3%B3%20sus%20carabelas%20por%20primera,Jes%C3%BAs%20y%20hermana%20de%20L%C3%A1zaro.

17 Comunicado a la Opinión Pública de la Academia de Historia del Magdalena: https://x.com/WRadioColombia/status/1831303924734624103/photo/1

18 Me permito sugerir una lectura detenida del texto “A 500 años de la fundación española de Santa Marta: ¿celebrar o conmemorar?” publicado en Razón Pública por la politóloga y escritora samaria Marcela Escandón. En el se encuentra una brillante disertación sobre La Conquista de Santa Marta y otros acontecimientos históricos que alimentaron esta polémica: https://razonpublica.com/500-anos-la-fundacion-espanola-santa-marta-celebrar-conmemorar/

19 Millonario presupuesto para la visita de la princesa Leonor de Borbón desató polémica en Santa Marta: “Muchos barrios no tienen agua ni vías en buen estado”: https://www.infobae.com/colombia/2025/05/20/polemica-en-santa-marta-alcaldia-asigno-millonario-presupuesto-para-visita-de-la-princesa-leonor-de-borbon/

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/search&search=B.

Mientras el presidente de la COP30, el brasileño Correa Do Lago, insta en una carta a todos los gobiernos del planeta a abandonar los combustibles fósiles en los sistemas energéticos, la agencia ambiental brasileña autoriza a Petrobras a perforar en una cuenca petrolera de alta sensibilidad ambiental cerca del río Amazonas.

11 jun 2025. La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP), cuya edición número 30 se celebrará en noviembre en la ciudad Belém, Brasil, tiene una “troika”, una alianza que conforman el país organizador y los últimos dos anfitriones, Azerbaiyán (COP29) y Emiratos Árabes Unidos (COP28), tres naciones que en estos momentos, con un planeta que en 2024 ha superado la línea roja de 1,5ºC establecido en el Acuerdo de París (2015), están expandiendo la producción local de petróleo y gas. Mientras con una mano perforan en la búsqueda de más combustibles fósiles, con la otra, sin ruborizarse, escriben una carta a todos los gobiernos del mundo pidiendo “acción y ambición” para afrontar “una crisis climática que ya no es un riesgo futuro, sino una emergencia mundial”. “Todo muy cínico”, resume el periodista británico Ed King, director de Climate Home, quien ha cubierto las últimas diez COP.

Este abismo entre retórica y realidad viene socavando la confianza y credibilidad de las últimas cumbres. En 2023, las negociaciones se llevaron a cabo en el petro-Estado de Emiratos Árabes Unidos, en país que late al ritmo de las exportaciones fósiles. El presidente de aquella COP fue el Sultán Al Jaber, director de la petrolera estatal ADNOC. En 2024, la sede se trasladó a Bakú, la capital de un país que contempla aumentar hasta un tercio su producción de gas —un “regalo de dios”, en palabras su presidente, Ilham Aliyev— en la próxima década.

El testigo lo ha cogido Brasil, un país, en principio, no salpicado por estas burdas contradicciones. Su presidente, Ignacio Lula Da Silva, ha vuelto a poner la agenda medioambiental —la lucha contra la deforestación, como principal bandera— entre las prioridades de su gestión, poniendo fin a los cuatro años de negacionismo y retarismo de la administración de Jair Bolsonaro. Sin embargo, al rascar un poco la olla, el país sudamericano tampoco escapa de estas incoherencias.

A finales de mayo, el Instituto Brasileño de Medio Ambiente (Ibama) le otorgó un polémico permiso a la petrolera estatal Petrobras para perforar en una zona de altísima sensibilidad ambiental, en la desembocadura del río Amazonas. La decisión se adoptó pese a un dictamen firmado por 29 técnicos de la propia agencia ambiental que recomendaban la denegación de la licencia.

El bloque a perforar está situado a 160 kilómetros de la costa del municipio de Oiapoque, en el estado de Amapá. “Se trata de una región económicamente pobre de la Amazonía donde la explotación de petróleo se vende como garantía de prosperidad y abundancia”, explican los periodistas brasileños Rafael Moro Martins y Claudia Antunes, quienes vienen siguiendo el caso de cerca.

Lo llamativo es que en 2023, la agencia rechazó una solicitud similar de Petrobras para perforar en el área. En febrero de este año, los técnicos publicaron otro documento ante el “deficiente” plan de emergencia de la compañía para resguardar la flora y fauna en caso de un derrame en la zona.

 “La presión del Gobierno de Lula para que se permita perforar en el bloque 59 tiene causas económicas y políticas. En la actualidad, más de la mitad del petróleo que se produce en Brasil se exporta y el Gobierno depende cada vez más de este dinero. En el Congreso, gran parte de los líderes de la inestable y menguante base gubernamental también está a favor de abrir una nueva frontera de explotación de petróleo en la Amazonía”, analizan los periodistas en su última investigación.

La industria petrolera ha tomado la autorización como un “gesto político” a futuro”: son muchas las multinacionales que pujan por la concesión de licencias ambientales para otros 34 bloques ya adjudicados. En paralelo, la Agencia Nacional de Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles de Brasil ha incluido otros 47 bloques de la cuenca del Amazonas en una subasta que se celebrará el 17 de junio.

“¡Perfora, cariño, perfora!”

Días antes de oficializarse esta concesión, la directora general de Petrobras, Magda Chambriard, participó en la Conferencia de Tecnología Offshore en Houston, en Estados Unidos, un encuentro que reunió a representantes de casi todas las empresas petroleras del mundo.

En un vídeo obtenido por el periódico brasileño Valor Económico se la ve dirigiéndose al gobernador del estado amazónico de Amapá, presente entre el público, y pronunciando, con sorna, la famosa frase de Donald Trump, “drill, baby, drill”. “Creemos que tendremos muy buenas sorpresas una vez que tengamos la licencia para perforar. Lo que uno quiere decirle a Amapá es: “¡A perforar, cariño, a perforar!”. La frase dio paso a una ovación generalizada del auditorio.

 “La retórica de ‘perfora, cariño’ puede consolar a los líderes de la industria y a los políticos de visión corta, pero la historia los recordará como los que enterraron el objetivo de 1,5ºC”, afirmó Natalie Unterstell, presidenta del Instituto Talanoa, un centro de pensamiento brasileño que trabaja en cambio climático.

La huella de carbono de Petrobras representa el 3% de las emisiones brasileñas. La propia compañía ha reconocido que, “pese a las mejoras en los procesos”, las metas de descarbonización de 2030 y 2050 no se van a cumplir. Por tal motivo, la empresa ya adelantó que recurrirá a los créditos del mercado de carbono, donde una empresa paga por los esfuerzos de captura de carbono de terceros.

Una autovía en una zona protegida

En marzo, la antesala de la COP30 quedó manchada por otra paradoja: la necesidad de tener que construir una autovía en una zona protegida para poder recibir a los miles de visitantes que arribarán a Belém por esta cumbre.

Las obras pretenden conectar a la ciudad con las localidades del interior. Una vez finalizada, la autovía cruzará una área protegida por ley de 7.500 hectáreas por donde discurren dos manantiales que abastecen a la ciudad y un parque.

La carretera atravesará el Parque Estatal de Utinga, un espacio natural protegido que pertenece a la selva amazónica. También el Área de Protección Ambiental de la Región Metropolitana de Belém, otra zona medioambiental preservada por la legislación brasileña.

El Estado de Pará (Brasil), responsable de la obra, ha aclarado que el proyecto no es nuevo y que comenzó en 2020, antes de que la ciudad fuese elegida sede de la cumbre. No obstante, el informe de impacto ambiental, publicado reconoce impactos negativos: tala de árboles, erosión, cambios en la calidad del agua y fragmentación de los ecosistemas.

Más retórica

De cara a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), que se llevará a cabo en Bonn, Alemania, del 16 al 26 de junio, el presidente de la COP30, André Correa Do Lago, Secretario de Clima, Energía y Medio Ambiente del Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil, ha escrito su tercera carta a la comunidad internacional.

Obviando la decisión de su gobierno de abrir más pozos petroleros, Correa insta a los tomadores de decisiones a “abandonar los combustibles fósiles en los sistemas energéticos, de manera justa, ordenada y equitativa”.

“Debemos apoyarnos unos a otros para avanzar colectivamente en la tarea de triplicar la capacidad de energía renovable a nivel mundial, duplicar la tasa anual promedio mundial de mejoras en la eficiencia energética y abandonar los combustibles fósiles”, pide en su misiva.

Correa reconoce que “alcanzar estos objetivos interconectados requerirá más que un simple compromiso. Requerirá un cambio en nuestra forma de pensar”. “El pensamiento sistémico es la clave para la exponencialidad en la cooperación, la justicia en las transiciones y la sostenibilidad en el éxito”, remarca.

En otro tramo del texto, el presidente de la COP llama a “conectar la ambición climática con las realidades cotidianas de las personas” y a “tomar decisiones audaces” para las políticas de mitigación y adaptación. Correa, por último, coloca a los pueblos indígenas y las comunidades locales —los más afectados en Brasil por el combo de deforestación y perforación— como “aliados esenciales en la respuesta global al cambio climático” por el “conocimiento generacional” y el cuidado de la naturaleza.

En Amapá, donde Petrobras extraerá petróleo, viven tres pueblos indígenas: los Karipuna, los Waiapi y los Ka’apor. El “conocimiento generacional” de estas tribus dice que la Amazonía está en peligro por la industria fósil, la minería y la deforestación.

Por, Andrés Actis

@ActisAndres

10 junio 2025. El cambio climático en curso acidifica y calienta el océano, dañando la vida marina y acelerando el ascenso del nivel del mar, lo que amenaza a comunidades enteras en todo el mundo, recordó este martes en Niza el secretario general de la ONU, António Guterres.

Guterres se encuentra en la costera ciudad francesa participando en la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos (UNOC3), que comenzó este lunes y concluirá el viernes.

En conferencia de prensa en el marco de la cumbre, Guterres advirtió que el futuro del océano −y con él el de la humanidad− se acerca un punto de inflexión, “más allá del cual la recuperación podría volverse imposible”.

“Y seamos claros: son los intereses poderosos los que nos están llevando al límite. Nos enfrentamos a una dura batalla contra un enemigo claro que se llama avaricia”, sentenció el secretario general.

– “No podemos permitir que la avaricia dicte el destino de nuestro planeta”.

Guterres señaló que la industria de los combustibles fósiles está haciendo un esfuerzo drástico por distorsionar la realidad. “Pero hay algo que, para mí, es inevitable: la era de los combustibles fósiles está llegando a su fin y la era de las renovables se consolidará como la era del futuro”.

Sin embargo, añadió al responder una pregunta, “el problema es si se logrará a tiempo. Lo que necesitamos es acelerar esa transición. Espero que en la COP [Conferencia de la ONU sobre Cambio Climático] se transmita un mensaje muy contundente al respecto”.

En este sentido, subrayó que tanto los Gobiernos como los líderes empresariales, los pescadores y los científicos tienen una responsabilidad y un papel vital que desempeñar.

Para salvar los océanos, y con ellos el planeta, Guterres delineó varias prioridades. Entre ellas están transformar la forma en que aprovechamos los recursos del océano, afrontar la plaga de la contaminación por plásticos, extender al mar la lucha contra el cambio climático e implementar el reciente Acuerdo sobre la Biodiversidad Marina de las Zonas Fuera de la Jurisdicción Nacional.

El secretario general de Naciones Unidas insistió en la necesidad de actuar de manera colectiva, responsable y cautelosa en cuanto a la minería marina para no permitir que la explotación de los fondos del mar “se convierta en el salvaje Oeste”.

Enfatizó, además, que es urgente actuar, pues la salud de los océanos es inseparable de la salud humana, la estabilidad climática y la prosperidad mundial.

Las acciones −dijo− deben incluir estrategias basadas en el océano, como la protección de los manglares, las praderas marinas y los arrecifes de coral.

“Debemos aumentar el apoyo financiero y tecnológico a los países en desarrollo para que puedan protegerse de las condiciones climáticas extremas y responder ante los desastres”, recalcó, insistiendo en que la supervivencia de las comunidades costeras y de los pequeños Estados insulares en desarrollo depende de ello.

Pese a los grandes retos pendientes, Guterres se declaró “con energía y aliento” por las numerosas promesas que ya se han hecho en la reunión de Niza.

“Me voy animado por las naciones insulares y los pueblos indígenas que comparten sus historias y experiencia”, apuntó, destacando también la participación de los jóvenes activistas que exigen acción y rendición de cuentas, de los científicos, de los líderes empresariales y, en general, de la sociedad civil que suman fuerzas por salvar al océano.

“Esta es la coalición global que necesitamos”, aseveró, e instó a los asistentes a la conferencia a asumir compromisos decisivos y financiamiento tangible.

“El océano nos ha dado mucho. Es hora de que le devolvamos el favor. Nuestra salud, nuestro clima y nuestro futuro dependen de ello”, concluyó el secretario general.

El plancton, el clima y la carrera por comprender los cambios del océano

El plancton, el sustento del océano, regula el clima, alimenta los mares y da forma a la vida en la Tierra. Es el corazón del océano.

Pasan desapercibidos, pero todo depende de ellos. Estos minúsculos organismos absorben dióxido de carbono, liberan oxígeno y sustentan toda la cadena alimentaria marina. Sin ellos, la vida tal como la conocemos no existiría.

Pero, ¿qué es el plancton?

No es una sola criatura, sino un vasto elenco de nómadas marinos, todos unidos por un rasgo: no pueden nadar contra la corriente.

Van a la deriva con las mareas y los remolinos, siguiendo corrientes invisibles que gobiernan sus vidas. Algunas no son más grandes que una mota de polvo; otras, como las medusas, pueden tener más de un metro de ancho.

Hay dos tipos principales. Los que aprovechan la luz solar: el fitoplancton, plantas marinas microscópicas que realizan la fotosíntesis como la naturaleza terrestre y que, a lo largo de la historia, han producido más de la mitad del oxígeno que respiramos. Y los que se alimentan: el zooplancton, animales diminutos que se alimentan de sus primos vegetales, se cazan entre sí y se convierten en presas para peces, ballenas y aves marinas.

En el Laboratorio Oceanográfico de Villefranche (LOV), en Francia, los científicos llevan décadas rastreando a estas criaturas. Sus muestreos diarios, a pocas millas de la costa, han dado lugar a uno de los registros continuos de plancton más largos del mundo.

Y ese récord muestra ahora signos de estrés.

“En nuestro centro de observación, la temperatura de la superficie ha aumentado aproximadamente 1.5 grados centígrados en los últimos 50 años”, explica Lionel Guidi, investigador del LOV. “Hemos observado un descenso general de la producción primaria de fitoplancton”.

Las consecuencias podrían ser de gran alcance. El fitoplancton es la base del ecosistema marino. Una disminución de su número podría desencadenar un efecto cascada, perturbando el zooplancton, las poblaciones de peces y la biodiversidad oceánica en su conjunto.

También podría debilitar su capacidad de absorber dióxido de carbono, extrayéndolo de la atmósfera y transportándolo a las profundidades, lo que los científicos llaman “la bomba biológica”, uno de los reguladores naturales del clima más vitales de la Tierra.

La investigación a largo plazo del LOV es importante, porque capta tendencias que abarcan años e incluso décadas, ayudando a los científicos a distinguir los ciclos naturales de los cambios provocados por el clima.

“Cuando explicamos que, si no hay más plancton, no hay más vida en el océano, y si no hay más vida en el océano la vida en tierra tampoco durará mucho más, entonces de repente la gente se interesa mucho más sobre por qué es importante proteger el plancton”, afirma Jean-Olivier Irisson, otro especialista en plancton del LOV.

Por estos días, la ciudad de Niza, también en los Alpes Marítimos franceses, acoge la tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Océanos (UNOC3), una cumbre de cinco días que reúne a científicos, diplomáticos, activistas y empresarios para trazar el rumbo de la conservación marina.

Una de las prioridades de la reunión es avanzar en el compromiso “30 para 30”, que consiste en proteger el 30% de los océanos para 2030, y acercarse a la ratificación del histórico Tratado de Alta Mar o Acuerdo BBNJ para salvaguardar la vida en aguas internacionales.

Guidi subrayó la urgencia de estos esfuerzos liderados por la ONU: “Todo esto hay que pensarlo con gente capaz de hacer leyes, pero basadas en razonamientos científicos”.

No pretende ser él quien redacte las políticas, pero sabe dónde encaja la ciencia. “Transmitimos resultados científicos; tenemos pruebas de un fenómeno. No son opiniones, son hechos”.

(Con información de Noticias ONU)

Si hay una situación en la que estamos de acuerdo, independientemente de tendencias políticas o religiosas, es que el mundo ya no es como solía ser. Mucho menos si nos referimos al clima. Regiones que presentaban estaciones cálidas están cada vez más calientes y en las lluviosas apreciamos el avance de la aridez y la sequía. La Organización Meteorológica Mundial (OMM) insiste, con denuedo, en sus informes anuales que los fenómenos meteorológicos extremos y el cambio climático están modificando las condiciones de vida de millones de seres humanos y otras especies. Caminamos hacia un mundo con serias limitaciones y dificultades para responder a los desafíos de alimentación, agua, electricidad, seguridad y desplazamientos humanos, sin dejar de considerar la destrucción acelerada de la biodiversidad. 

La celebración de la pasada COP16 de Biodiversidad en Cali, Colombia, fue un importante hito para colocar en agenda la relevancia de conectar estos temas. El cambio climático está impactando ecosistemas marinos, terrestres y de agua dulce, todos ellos fundamentales para el sostenimiento de la vida en nuestro planeta. Otras actividades humanas relacionadas con el uso del suelo, las actividades extractivas y la deforestación están transformando importantes ecosistemas como la selva amazónica, la selva maya, los manglares o los glaciares andinos. El aumento de temperatura y acidificación de los océanos, además de generar pérdidas irreversibles en ecosistemas marinos y costeros, tiene consecuencias importantes relacionadas con el desplazamiento de millones de seres humanos de sus hogares. Naciones Unidas se refiere a esta interconexión como parte de una triple crisis planetaria que envuelve el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y el avance de la contaminación.

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