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Colombia: Paz esquiva. Por autogol, Uribe II y los Santos pierden con teoría de ‘de


“…7. Es saludable para la paz que el presidente del Ecuador convoque una reunión del Grupo Limítrofe terrestre.


…solicito que, independiente de sus contradicciones, similar a las Contadora I y II, que tuvieron lugar en Centroamérica, el señor presidente Correa, de quien admiramos su postura frente a la base estadounidense de Manta, a la venenosa fumigación con paraquat y glifosato en la frontera común con Colombia, y a las violaciones mortales de su territorio, se sirva promover, como necesidad de su pueblo y de todos los de la región, un Galápagos I o un Mitad del Mundo I para ayudar a la paz de Colombia y de la región.


Sería un organismo de alto nivel que, con la presencia de los presidentes de Ecuador, Panamá, Venezuela, Brasil y Perú, propongan, exijan a la élite colombiana, al Presidente, a los Estados Unidos, la disyuntiva de cesar el conflicto en un plazo determinado o de lo contrario pagar contraprestaciones por la emigración y el desplazamiento a todos sus vecinos… “. Colombia. Remolino de luto… Primer llamaviento y cita con 9 agendas. Febrero 15-agosto 7/2007 (pág. 28), Ómar Roberto Rodríguez)


 


 Cayó Raúl Reyes. Con este golpe, crece el conflicto allende las fronteras y aparecen en acción y con degradación nuevos actores de la ‘ayuda’ y la intervención militar internacional. Pero, además, en contravía de los propósitos de Uribe II, bautizó una naciente ‘neutralidad activa’ de varios países del continente y de los gobiernos de Francia y la Cancillería italiana, y la mirada de intermediación de la comunidad internacional.


 


La eliminación del jefe guerrillero y comandante de su Frente Internacional fue un resultado militar y de la ‘guerra política’, con el trasfondo de la extensión al sur del continente de la doctrina del ataque preventivo (golpear primero y justificar después), impuesta por el gobierno Bush luego del ataque sobre las torres gemelas–, y que en Colombia tiene como complementos:


 


• Inteligencia electrónica y procesamiento de informes y delaciones en los “puestos avanzados de mando”,


• Asesoría, apoyo y planificación internacionales para definir los golpes de mano del operacional Grupo Delta, a órdenes del secreto o los partes del Ejecutivo y el Alto Mando,


  El creciente papel mercenario, tanto ‘oficial’ de las empresas contratistas, con finanzas y pagos del llamado ‘Plan Colombia’, como de experimentados comandos privados,


Intervención, sin consideración de soberanía nacional, de otras agencias extranjeras de inteligencia (inglesas, israelíes, alemanas, y de la Agencia Nacional de Inteligencia estadounidense), con aplicación de nuevas tecnologías,


Coordinación, plante y reparto de ‘recompensas’ con señores del crimen y el narcotráfico que disponen de controles zonales, y de amistad y actividad conjunta y comercial con organismos de inteligencia de las Fuerzas Armadas, del Estado y el poder judicial, y


Intervención de tropas colombianas para identificar, disparar, bombardear y penetrar en territorio ecuatoriano, con el objetivo de aniquilar una estructura de las farc.


 


Tras los hechos que condujeron a la muerte por fuego cruzado a los 11 diputados del Valle, y la eliminación de otro dirigente guerrillero en los Montes de María, se presenció un estreno pleno de tal doctrina del poder de los Estados Unidos, con apoyo y voto ‘duro’ del electorado republicano, que no reconoce fronteras ni derecho internacional y público alguno, más allá que el derivado de la fuerza.


 


La nueva doctrina ataque preventivo dio al traste con la disuasión y la contención como reglas que rigieron los Estados durante toda la Guerra Fría, ha sido sufrida por Iraq y Afganistán, con resultados a la vista: un profundo desangre civil y la práctica desintegración nacional.


 


El paso dado de activación sin frontera y regionalización militar del conflicto criollo por parte de la dupla Estados Unidos-Uribe, con el soporte israelí en la tripleta, tiene el propósito de golpear a las farc, pero ante todo de colocar las revoluciones venezolana y ecuatoriana bajo la línea de mira.


 


Bush y el ‘Plan Colombia’, con afán por elección en Estados Unidos


 


Con la promesa de “derrotar el terrorismo” e imponer de parte de los Estados Unidos su lógica política, económica y cultural en pocos meses, la potencia del Norte y sus aliados se comprometieron a fondo en Iraq. Arrastraron en esa ‘fácil’ empresa a sus socios iniciales de Inglaterra y el entonces presidente Aznar de España. Trascurridos cinco años de iniciada la empresa de ‘salvación de la civilización occidental’, las demandas militares crecen y el desgaste es evidente. Mas, todo error se paga.


 


La falta de resultados en esa empresa de invasión es un yunque que aprisiona la candidatura de McCain (candidato republicano de la continuidad en los Estados Unidos), amenazando al partido en el gobierno con su derrota electoral y política en noviembre próximo. Ante un horizonte sin resultados, el presidente Bush está urgido de encontrar un aliciente para su doctrina de poder, y el recurso está a la mano: a la par con la prolongación del ‘Plan Colombia’, apuntar a la desestabilización de Venezuela y Ecuador, que hacen ver su tradicional hegemonía en la región andina y en Suramérica, venida a menos o en riesgo.


 


Producto del ascenso al gobierno de estos países, de un conjunto de partidos y mandatarios de corte progresista y de izquierda, los Estados Unidos se encuentran con la urgencia no sólo de recuperar la influencia perdida sino además de amenazar y evidenciar que el ‘terrorismo’ no tiene futuro en la región. Una alusión que apunta a la insurgencia social y/o armada en realidades de Haití, Colombia, México, El Salvador, Bolivia y los gobiernos de Venezuela y Ecuador, que reivindican una opción socialista de izquierda o de ‘democracia radical’ para sus sociedades. Para lograrlo, los Estados Unidos y sus socios, están dispuestos a efectuar cualquier maniobra.


 


El operativo contra las farc, con el cual dan de baja a Raúl Reyes, es parte de esa estrategia. Con componentes de fabricación de pruebas para iniciar procesos penales internacionales e intensas maniobras comunicativas que terminen desestabilizando al gobierno que les incomoda. A la vez, afirmando uno de los contenidos de ‘guerra psicológica’ que explican el fracaso de la solución militar –cinco años inútiles de Uribe II–, con el argumento de que la guerrilla dispone de una ‘retaguardia extranjera’ que “protege a sus dirigentes”. No es extraño, por tanto, que dentro de las ‘pruebas’, que ahora salen a la luz pública para relacionar al gobierno venezolano y al ecuatoriano con las farc, aparezcan ayuda en dinero, protección, armas y acuerdos de acción política conjunta, además de “comercio con uranio”.


 


Repetida. La estrategia que han puesto en marcha ya es conocida. Aseguraron que en Iraq había armas de destrucción masiva. Luego de incesantes bombardeos con miles de asesinatos y de romper esta nación, reconocen que todo fue un ‘error’. Pero prosiguen en su guerra, ya que no tienen control total sobre su objetivo real: petróleo y dominio territorial. Una maniobra destructiva para la cual contaron con las grandes agencias de comunicación como aliados locales e internacionales que participaron y les hicieron el juego.


 


Ahora, hacen lo propio en su necesidad global y buscan reafirmar su poder en esta parte del hemisferio, con la complicidad de su aliado incondicional en la región andina. El juego de reacomodo por su hegemonía apenas empieza pero debe producir resultados antes de las elecciones del 4 de noviembre, cuando se elige Presidente en los Estados Unidos.



 


 


Venezuela, nueva posición ante Colombia


¿Varían sus ‘intereses de Estado’?


 


Con asombro, la opinión, las organizaciones sociales y de izquierda, y numerosos analistas vieron el giro de la revolución venezolana con respecto al tema colombiano y el presidente Uribe. No era para menos. Durante ocho años, Hugo Chávez, su principal líder y vocero, se cuidó de opinar sobre la realidad del conflicto que sufrían sus vecinos. Actuaba, con escasas excepciones, de manera similar a la de todos los gobiernos de la región. Ninguno se atrevía a opinar sobre la parapolítica oficial y la naturaleza de la democracia y el Estado colombianos. Tal mutismo era doloroso.


 


Con evidencia, el liderazgo chavista tenía opinión y pública, y en algunos casos confrontación frente a gobiernos como los de México, España, Perú y los propios Estados Unidos. En contrario, por precaución de Estado o con exceso de cautela y diplomacia, disponía un silencio ante el poder en Colombia. Una posición a pesar de:


 


   los beneplácitos de funcionarios colombianos con el golpe de Estado contra el presidente Chávez en abril de 2002,


   los planes de penetración y conspiración liderados por los paramilitares a lo largo de la frontera y cerca de la capital,


    la violación de territorio con operativos secretos y corrupción de autoridades para realizar acciones de secuestro a guerrilleros transeúntes en Caracas, Maracaibo, San Cristóbal y municipios de Táchira, Amazonas y Zulia, o de los miles de desplazados e inmigrantes que llegan al ritmo de 270 por día a las ciudades venezolanas. Una presión que suma cuatro millones de colombianos que tensiona y resta impacto a la inversión social del gobierno venezolano.


 


Tres escenarios, con dispares conveniencias, ayudaron a romper el silencio. Veamos:


 


1. Referendo del 2 de diciembre


 


La propuesta provino del lado colombiano. El 15 de agosto de 2008, el presidente Uribe designó a la senadora Piedad Córdoba como facilitadora, e invitó a su homólogo venezolano como mediador en el proceso de búsqueda de la liberación de los secuestrados y presos o retenidos en poder de las farc. Sin reparo alguno, Hugo Chávez acogió la solicitud. ¿En qué pensó Uribe cuando hizo el ofrecimiento? ¿En que meditó Chávez cuando aceptó?


 


Hoy, con la luz del tiempo a nuestro favor, podemos ver que ambos reflexionaban ante una necesidad común del momento: las elecciones locales de octubre, que requerían una ‘sombrilla pacifista’ para Uribe, y las del 2 de diciembre en Venezuela. El beneficiado, por asuntos de tiempo, fue Uribe. Una vez superada la coyuntura de la elección de alcaldes y gobernadores, el presidente colombiano buscó el recurso (semántico, de forma o cualquiera otro) para distanciar la acción de Chávez, y para no facilitar o para impedir que su vecino lograra la aprobación de su pueblo para poner en marcha un conjunto de medidas que dieran carta blanca a una primera fase del Socialismo del siglo XXI.


 


Por su parte, sin desconocer el beneficio de todo orden que representa para su país el hecho de que se acabe o amaine el conflicto en Colombia, el presidente Chávez meditaba, de manera similar, en el espacio político y de opinión pública que podía brindarle este esfuerzo en perspectiva del resultado de las mismas elecciones. Así lo precisan los hechos. Como lo calculó Uribe, Chávez logró el beneplácito de la insurgencia colombiana y en poco tiempo ya tenía un proceso en marcha: pruebas de supervivencia y ofrecimiento de liberaciones. Y la opinión favorable de Chávez crecía, sobre todo por fuera de su país.


 


La ocasión se presentó y el 17 de noviembre todo cambió. Tras la reunión del delegado de las farc, recibido con todo respeto por el gobierno venezolano –motivo de malestar dentro del Palacio de Nariño–, Uribe puso límite de tiempo a la gestión de Hugo Chávez y de la senadora colombiana (31 de diciembre). Cuatro días después, rompió ese puente de manera total. Las palabras y gestos que se desprenden desde este momento, tanto de uno como de otro Presidente, terminan por reducir la opinión interna de Chávez al vincularlo como “patrocinador y aliado de la insurgencia colombiana”. La oposición venezolana aprovecha este elemento y consigue su propósito. Aunque este no fue el componente fundamental en el cúmulo de errores que terminaron con la derrota del 2-D, sí aportó al resultado final. Las cartas están echadas, y la disputa por desestabilizar el proceso de cambio en Venezuela sigue su marcha.


 


2. Amenaza de intervención por parte de Estados Unidos


 


Al igual que Cuba durante estos 50 años de proceso revolucionario; Chile en su corta experiencia de gobierno de cambio, que terminó con la muerte de Salvador Allende; Nicaragua, instigada con una guerra contrainsurgente interna y el saboteo de su pequeña economía que llevó a sus habitantes a votar a finales de los años 80 en contra del FSLN, durante los últimos ocho años ha tenido Venezuela que enfrentar permanente acoso, sabotaje y conspiración política. El propósito es uno solo: sacar de la Presidencia a Hugo Chávez. Para lograrlo, los Estados Unidos no se dejarán limitar por denuncias internacionales ni por reclamos de respeto a los derechos humanos o de respeto a la soberanía nacional de otros países.


 


El gobierno venezolano está anunciado. Con un vecino que cuenta con cinco soldados por cada mil habitantes, hoy, ante los meses finales del gobierno Bush –y la casi seguridad de pérdida del poder de los republicanos conservadores–, sin cumplir sus promesas contra Cuba y Venezuela, acrecientan las amenazas.


 


Bueno. En caso de suceder acciones de desembarco de comandos contra objetivos económicos –la refinería de Amuay (estado Zulia), la represa del Gurí (estado Bolívar) o el puente de Maracaibo–, o de una intervención más extensa, ¿cómo empantanarla o contrarrestarla, y convertirla en un conflicto más allá de su territorio, es decir, de carácter regional?


 


Dando respuesta a tal interrogante, y ante ese extremo ilegal e inmoral de intervención, es cuando aparecen las farc como un factor complementario y solidario para Venezuela. Como un componente que ampliaría el teatro de operaciones por las fronteras brasileña, peruana y ecuatoriana, de suerte que las tropas de los Estados Unidos o de sus aliados no se pudieran concentrar en el solo centro u objetivo venezolano.


 


Esa misma consideración obliga a Estados Unidos a acelerar y cualificar su asesoría militar en Colombia, propiciando golpes contra las farc para impedir que cumplan su papel estratégico de reserva con respecto a sus vecinos.


 


3. Necesidad de desmontar el conflicto colombiano


 


No es posible ver y consolidar una revolución que marche de manera ascendente, y muestre todo su potencial social y de construcción económica a sus vecinos mientras exista un conflicto en Colombia. Los desplazados, los inmigrantes, las presiones militares, las conspiraciones, la penetración de redes del gran narcotráfico, todo ello y mucho más afecta la posibilidad de planeación estratégica –como se haría en tiempos de paz– y la concentración de recursos de todo tipo para la inversión social.


 


Así lo reconocen en Venezuela y con seguridad en Ecuador, cuyos gobiernos ahora no podrán desconocer el incremento de sus presupuestos con destino a las fuerzas militares; a la par que con descuido de la acción de gobierno no podrán negar muchas horas para hacerle seguimiento al caso colombiano, a las maniobras de Estados Unidos a través de su vecino, horas y dinero que reduce los avances y efectos de sus procesos de cambio. No es casual, por tanto, la disposición de ambos países por contribuir a desmontar el histórico conflicto nacional, cuya antesala es el intercambio humanitario.


 


Hasta antes de verse involucrado como actor del conflicto por efecto de las creativas denuncias de Uribe, el gobierno ecuatoriano proponía constituir un grupo de países amigos de la paz en Colombia. Ahora, cuando el gobierno vecino se adelanta y lo convierte en aliado de las farc –igual que ha hecho con Venezuela–, ve menguado su espacio y reducido su margen de maniobra. Sus cartas, como se vio durante la crisis propiciada por la violación del territorio ecuatoriano, las recoge Brasil. Los meses mostrarán el resultado.



 


 


Recuadro


«Cifras del conflicto»


La reciente tensión entre Colombia, Venezuela y Ecuador, obliga a revisar cómo ha evolucionado el gasto militar en nuestro país, y comparar algunos de esos datos con la realidad de los vecinos.


 


Sometidos los colombianos, desde hace décadas, a un ajuste en los gastos sociales, a reformas tributarias que no dan respiro en los hogares ni en las pequeñas y medianas empresas, encontramos ahora que el ‘apretón’ tenía por fin garantizar el gasto de las Fuerzas Militares.


 


Gasto permanente, creciente, que garantiza la existencia de una Estado policivo y una sociedad totalmente militarizada. Veamos:


 


«Para el año 2008 está previsto que de los 566.084 cargos públicos que se atienden con cargo al presupuesto central 459.687, el 81,2% estará ocupado por servidores públicos asignados a las labores de defensa, seguridad y policía.


 


«El 58,4% del total de los sueldos y salarios que se pagarán en el 2008 con cargo al presupuesto central, ha sido asignado al Ministerio de Defensa».


 


«El gasto en defensa es igual a la suma de todas las transferencias autorizadas para salud, educación y saneamiento ambiental.


«De los 3,56 billones previstos para inversión total del Gobierno Nacional 2,3 billones, es decir el 65%, se destina a inversión en equipo militar. Es conveniente aclarar que un billón aquí significa un millón de millones.


 


«Se está aumentando en forma exponencial el pasivo pensional de las FFMM. En el año 2002, por cada peso de gasto militar más de 40 centavos tenían que ser transferidos al pago de pensiones, hoy se requieren 47 centavos.


 


«Para el año 2007, se tienen las siguientes cifras:


 


 


Gasto en defensa año 2007 – billones de pesos


17,87                  Incluye sector                                            


                          descentralizado y empresas de Mindefensa.


+4,34                  Estimativo aumento                                  


                          pasivo pensional.


  22,21                Total


                       


 


PIB 2007: 351,2 billones


 


«Gasto en defensa como porcentaje del PIB = 6,32%


 


«El gasto militar en los Estados Unidos, asciende a US$ 535.000 millones, anuales incluyendo US$ 100.000.millones de gasto anual en la guerra de Irak. Esta cifra representa el 4,04% del PIB.


 


«En los países europeos pertenecientes a las NATO el gasto en defensa es alrededor del 2% del PIB.


 


«No obstante la elevada participación del gasto militar en el año 2007, ésta crecerá para el año 2008, superando la proporción del PIB, en toda la historia registrada en el siglo XX.


 


«En el año 1934, conflicto con el Perú, el gasto militar llegó al 3% PIB, menos de la mitad de la proporción del año 2007.


 


«En el período de la violencia el indicador crece del 1% al 2,2%. Es interesante mencionar que durante la dictadura militar 1954-1957, se reduce el gasto de las fuerzas armadas del 2,2% al 1,5% del PIB.


 


«Se presenta un pico en el año 1970, debido a la compra de los mirages y fusiles G-3, y el gasto llega al 3,2% del PIB.


«En el período 1974-1991, es inferior al 2%. A partir de 1991, muestra una tendencia creciente al pasar del 2% al 6,32% en el año 2007.


 


«En el período 1926-1998, el promedio fue el 1.8% del PIB.


 


«El estudio citado proyectaba en 1999 un ascenso para el 2005, un gasto militar entre el 4% y el 5.2% del PIB monto que consideraba preocupante para la estabilidad fiscal del país.


 


Incremento del Pie de Fuerza


 


Año                  Pie de Fuerza Soldados/1.000 habitantes


1948                    10.000                           0,9


1957                    40.359                           2,5


1974                    50.675                           2,2


1986                    85.911                           2,8


1994                   120.650                          3,4


2002                   160.000                          3,8


2006                   196.492                          4,9


2007                   209.741                          5,0


 


*     Tomado de “Algunas consideraciones cuantitativas sobre la evolución reciente del conflicto en Colombia”, José Fernando Isaza Delgado y Diógenes Campos Romero, 01/12/07.


Para meditar


 


Algunos datos sobre fuerzas Armadas (2008)


 


Efectivos de tierra


 


Brasil 198.000


Francia 137 mil


Israel 125 mil.


Colombia 210.000 + Fuerza Naval y Aérea= 270.000. Si a esto se suma la policía (142.000 unidades), que en nuestro país se encuentra militarizada y asume tareas antiguerrilleras, el total supera los 400 mil efectivos.


 


Obsérvese que Colombia supera a Brasil, que tiene cuatro veces más población y siete veces su superficie total.


 


Gasto militar de Colombia, 6,5 por ciento del PIB, Estados Unidos, 4 por ciento. Países de la Otan, 2 por ciento. Países de Sudamérica, 1,5 a 2 por ciento.


 


Relación Fuerzas Armadas por número de efectivos:


Colombia 6 Venezuela 1 n Colombia 11 Ecuador 1.

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