La capital ucraniana ha sufrido desde el verano, y más aún desde principios de septiembre, ataques con drones y misiles a un nivel sin precedentes desde 2022.

¿Seguiremos creyendo en lo que vemos? Las máquinas ya no solo copian el mundo, ahora fabrican fragmentos enteros de realidad. Hay que abrir bien los ojos, pues la era de la observación ingenua ya terminó. Hay que dudar de todo.





























































































































































































































































































































































































































































