Érase una vez un objeto que se encontraba en los estantes de muchas casas alrededor del mundo. Era muy pesado...

¿Seguiremos creyendo en lo que vemos? Las máquinas ya no solo copian el mundo, ahora fabrican fragmentos enteros de realidad. Hay que abrir bien los ojos, pues la era de la observación ingenua ya terminó. Hay que dudar de todo.




























































































































































































































































































































































































































































