Tras 82 atentados en lo que va del 2026 la empresa Campus Guardian Angel proveerá drones para lidiar con las masacres escolares. De frenar el acceso a las armas no se habla.
14 de junio de 2026
A pesar de ser un país con una larga historia de tiroteos escolares, EE.UU. atraviesa uno de sus peores momentos en ese registro 82 atentados masivos en lo que va de 2026 según la base de datos de Tiroteos Escolares K-12. Por eso, algunas escuelas fueron seleccionadas para realizar pruebas con drones de defensa que reforzarían la seguridad escolar Son dispositivos aéreos no tripulados que pueden distraer o desorientar al atacante e inmovilizarlo temporalmente para esperar la llegada de la policía. El objetivo de los drones será reducir el tiempo de respuesta frente a una amenaza y ofrecerle información confiable y veloz a los agentes que se aproximen al lugar donde se denunciaron los disparos, a través del reconocimiento facial y la recepción de datos como quiénes ingresan diariamente al establecimiento. Estarán ubicados en plataformas de carga en las escuelas que los adquieran y serán remotamente controlados desde Texas.
A pesar de estos trabajos para reconocer fácilmente al agresor, los drones no podrían disuadir a quienes pretenden abrir fuego en los colegios ni imposibilitar el acceso a las armas por parte de los menores. Patricia Andrade, madre de una víctima de tiroteo escolar, agregó que son actos “muy puntuales. Hay que sacar la cuenta de en cuántos colegios tenes que poner un drone” y expresó que esto “va a beneficiar a una compañía que hace drones”, señalando a Campus Guardian Angel, creada con fines de seguridad escolar en Austin.
Otros cuestionamientos a esta definición advierten que solo implica observar qué pasa en las escuelas, sin comprender que muchas veces las amenazas o los cruces conflictivos previos a los tiroteos no suceden en las aulas y en los pasillos, si no en las redes sociales.
Diferentes críticas también sugieren que los drones solo actúan cuando el problema ya se desencadenó y que es importante apuntar a la prevención, antes que reaccionar en el acto. Entre las opciones no parecen estar el desarmar a la sociedad o imponer otro tipo de restricciones a los permisos para obtener armas.
Primeros pasos
La iniciativa comenzará en ocho colegios de Georgia y Florida. La primera será la escuela secundaria Deltona High School que tiene 1700 estudiantes: colocarán 39 drones que localizarían a un presunto agresor en un máximo de 15 segundos y tienen herramientas distractivas como luces intermitentes, sirenas potentes y explosiones de perdigones. El dueño de Campus Guardian Angel, Taylor Worthington, aseguró que construyeron los materiales teniendo en cuenta vulnerabilidades específicas, aunque admitió que la prueba piloto no llega a todos los rincones de la escuela. “El objetivo de nuestro despliegue piloto inicial no era proteger toda la escuela, sino poder seleccionar algunos lugares estratégicos que, según la administración y la oficina del sheriff, son más vulnerables”, señaló.
Uno de los pilotos principales de los drones es Christian Van Sloan, un campeón de carreras de drones, quien destacó que para este proyecto “se están contratando a los mejores”. La directora de la institución educativa de Florida, Christina Lapnow, reconoció que “estoy muy entusiasmada con la posibilidad de contar con esta mayor seguridad en nuestro campus”, mientras que el único agente de seguridad del colegio, Trevor Autrey, remarcó que este sistema lo ayuda a cubrir espacios que él sólo no podría. “Me permite tener otra perspectiva del campus que yo no puedo tener siempre”, dijo.
Matt Dubnik, representante estatal republicano de Georgia y presidente del Subcomité de Asignaciones para la Educación de la Cámara de Representantes, explicó que el objetivo es “proporcionar una respuesta más eficaz, coordinada y específica en los momentos críticos iniciales de una amenaza activa” y añadió que “si bien esperamos que las escuelas no tengan que utilizar estos dispositivos, estarán instalados en cinco escuelas de Georgia para ayudar a proteger y salvar vidas”.
En el sentido opuesto Brooklyn Baldwin, voluntaria de la escuela secundaria Jenkins e integrante de Students Demand Action –organización estudiantil contra la violencia armada– calificó de “parche” a esta iniciativa y lamentó que “en lugar de aprobar leyes de seguridad de armas que realmente podrían prevenir un tiroteo escolar, nuestros líderes están tratando nuestras vidas como un videojuego experimental”. Y reprochó que “nuestros legisladores están enviando un mensaje aterrador: que cuando se trata de violencia armada, la supervivencia es lo mejor a lo que podemos aspirar, y la prevención ni siquiera se contempla”.



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