El bloqueo parcial de la ley migratoria SB1070 de Arizona en sus partes más conflictivas no evitó que ayer se dieran las manifestaciones programadas en la capital, Phoenix, y en otras ciudades como Nueva York (Nueva York) y Los Ángeles (California) para rechazar la norma.
Sin embargo, las protestas pacíficas terminaron con arrestos. La Policía detuvo ayer a varias personas en la capital de Arizona (Phoenix), durante una marcha en la que cientos de activistas de diversos estados protestaron para exigir la anulación total de la ley, que entró en vigor ayer, y pedir una reforma migratoria integral. No se sabe exactamente el número de activistas detenidos, pero se calcula que decenas de manifestantes encararon a policías antimotines en Phoenix y no opusieron resistencia al ser arrestados.
Frente al Capitolio estatal, cientos de personas iniciaron una marcha al amanecer, congregándose primero frente al tribunal donde la jueza Susan Bolton emitió su fallo el miércoles, y luego se trasladaron al cuartel del condado de Maricopa, cuyo jefe Joe Arpaio ha dado énfasis a la lucha contra los sin papeles.
La jueza ordenó la suspensión parcial de la ley de inmigración de Arizona y ordenó el bloqueo de tres secciones clave, incluida la obligación de los agentes a comprobar el estatus migratorio de una persona que haya sido detenida por otras razones.
También quedó en suspenso la aplicación que obliga a los inmigrantes llevar siempre la documentación que demuestre que se encuentran legal en el país. Además, se suspendió la sección que convertía en delito que los indocumentados pidan empleo en lugares públicos.
Mientras tanto, la gobernadora de Arizona, Jan Brewer, quien promulgó la SB1070 el 23 de abril, presentó ayer su apelación ante un tribunal federal contra el bloqueo de los puntos más polémicas de la norma de inmigración. El recurso, presentado ante el IX Circuito de Apelaciones en San Francisco, pidió que se levante el bloqueo para que la ley pueda aplicarse en su totalidad.
Al son de tambores y ondeando banderas de EE.UU. y México, los manifestantes iniciaron su protesta frente al tribunal federal de Phoenix.
Posteriormente, bajo fuerte vigilancia policial y seguidos por la prensa nacional e internacional, los activistas caminaron hasta las oficinas del alguacil del condado Maricopa, Joe Arpaio, que ayer mismo tenía previsto realizar redadas en un conocido sector latino de la capital estatal, pero no pudo hacerlo.
El inusitado despliegue policial forzó al alguacil Arpaio a cambiar de idea y suspender la nueva y temida operación de “supresión del crimen” prevista para ayer. “Tengo la sensación de que hoy (ayer) no vamos a detener ilegales”, reconoció.
Gritos de “¡Alto a la SB1070!”, “¡Sí, se puede!” y “¡Arpaio, escucha, estamos en la lucha!”, competían con el ruido del tráfico, de sirenas de la patrulla policial.
En medio de las consignas de las manifestaciones, Angélica Salas, presidenta de la Coalición de Derechos Humanos para Migrantes de Los Ángeles (Chirla), quien también viajó desde Los Ángeles a Phoenix para respaldar las protestas, manifestó a El Telégrafo que esta ley no ha sido derrotada y por ello su agrupación ha ido a respaldar la protesta, con el fin de mantener una lucha fuerte.
“Tenemos que recordarles al país que esta ley no puede ser implementada, no puede salir adelante y hay que combatirla hasta el final”, agregó.
La activista Mar Cárdenas, quien también viajó desde California para sumarse a las protestas, expresó que el dictamen de Bolton es solo una victoria parcial y lo que se requiere es una reforma migratoria integral.
A los reclamos de Cárdenas y Salas se unió otra activista, que lucía un uniforme de prisionero con rayas blancas y negras, mientras hacía retumbar un enorme tambor que sirvió de banda sonora a lo largo de la protesta. Mientras que, una anciana se trasladaba a la marcha en silla de rueda, porque, a su juicio, la SB1070 es una “ley injusta”.
Agencias y Redacción


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