Hace más de tres años arrancó la campaña para la Alcaldía de Medellín. A mediados de 2008, Luis Pérez la inició después de unos meses de recuperación, necesarios para despertar del durísimo golpe por la pérdida de las elecciones en 2007 y los traumas que conlleva para quien se obsesiona con el poder, no alcanzarlo, cuando se está absolutamente convencido de que así será, y mucho más cuando las encuestas lo dan por descartado. Pero se atravesó el montañero que no falta en Medellín y se aguó la fiesta. Aun cuando tenía comprado el traje y la orquesta contratada, le tocó agachar la cabeza, esconderse y obviamente refugiarse en el psiquiátrico.
Los pagarés que firmó en la campaña de 2007 fueron de toda naturaleza. El voto se compra y se paga, incluso cuando se pierde la elección. Por eso era urgente y necesario salir de nuevo a lo público, pero no se puede hacer como derrotado. Se debe regresar triunfante. ¡Qué mejor entonces que aparecer diciendo que el montañero que le ganó las elecciones lo hizo de manera ilegal! El repertorio era muy sencillo. El guión lo había vivido en su propia campaña, de manera que todo era cuestión de cambiar el nombre del protagonista. Así lo hizo. Los apoyos que recibió de los paramilitares se los enrostró a quien le ganó la contienda electoral.
Esta fue su primera manifestación, en agosto de 2008, posiblemente para pagar lo que quedó debiendo, pues para ese momento el montañero que había ganado la Alcaldía estaba demostrando cómo enfrentaría la ilegalidad, la misma que apoyó al candidato perdedor. Basta recordar una serie de hechos sin precedentes en la historia de la ciudad, pues en los primeros seis meses de mandato el actual Alcalde de Medellín puso en la cárcel al Director Seccional de Fiscalía, el principal representante de la Fiscalía General de la Nación en la ciudad, que ostentaba ese cargo pero además era el heredero de una familia muy poderosa que para ese momento manejaba el Ministerio del Interior con Fabio Valencia Cossio, un hombre totalmente cercano al presidente Álvaro Uribe Vélez.
Pero no sólo sucedió lo que acabamos de recordar sino que asimismo Alonso Salazar logró sacar al Comandante de la Policía, el general Marco Antonio Pedreros, principal representante de esta entidad en el municipio, y quien mantenía contactos con ilegales y debió renunciar a su carrera. Pero, más allá, el Alcalde exigió la persecución de personas al margen de la ley, que luego fueron capturadas y condenadas, como el famoso “Cebollero”, así como la de varios paramilitares que solo se reinsertaron formalmente pero que en la práctica mantenían sus negocios ilegales en los barrios de la capital antioqueña. Hoy, cuando todos los candidatos a la Alcaldía prometen ser el primer policía de la ciudad, como si esa fuera la fórmula para disminuir la violencia, su antecesor les muestra lo que le tocó enfrentar.
Luis Pérez, nuevamente candidato a la Alcaldía de Medellín, nunca aceptó haber perdido las elecciones de hace cuatro años porque la gente no lo quiso y no lo quiere, porque lo conoce y sabe de su manera de gobernar. Porque todos saben hasta dónde es capaz de llegar, y no únicamente quienes pretendieron hacer negocios durante su Alcaldía sin lograrlo sino, obviamente, también aquellos que sí los hicieron. No gratuitamente se ganó el remoquete de Luis 15, pues la ética no es cuestión de los políticos sino de los filósofos.
A Luis Pérez, los seis meses de encierro cuando perdió la Alcaldía de Medellín en 2007 no le sirvieron para hacer el duelo, al igual que a sus amigos, entre los cuales se habían repartido el gabinete municipal antes de las elecciones de ese año y que antes de la contienda electoral habían empezado a desfilar por las dependencias municipales reclamando la entrega de puestos, por lo cual se endeudaron y quedaron bastante disminuidos, sin patrimonio y sin poder.
Porque desde septiembre de 2007 habían organizado el gabinete de gobierno, todo estaba repartido antes de las elecciones, como lo está hoy, pero con una diferencia: a la fecha, están haciendo falta Secretarías; la nómina se creció y son 8 años por fuera del poder y sin empleo. Por ello, los patrocinadores y los compromisos para la campaña de 2011 han tenido que multiplicarse, más aún desde la llegada de su famoso asesor, que sin firmar contrato de prestación de servicios le advirtió que para triunfar tenía que cuadriplicar el presupuesto de la campaña.
Como el candidato sabía que necesitaba el respaldo de algún partido político tradicional, empezó a hacer lobby, pero, como estaba también seguro de que podían negárselo, empezó a recolectar firmas, las que hoy le sirven para presentar su propuesta, porque los partidos no lo avalaron. El candidato dice públicamente que tiene el respaldo de muchas firmas; incluso divulga tener más de 500 mil, pero lo cierto es que, ante la entidad a la cual se deben presentar las firmas, aportó un poco más de 127 mil, de las cuales le anularon algo más de 9 mil por razones de irregularidad e ilegalidad. Las demás que dice recogió, desaparecieron en su imaginación.
En la Registraduría Nacional del Estado Civil presentó como “Plan Estratégico de Gobierno”, para la Alcaldía 2012-2015, una copia exacta del entregado allí mismo para la campaña 2008-2011, al que le agrega una página inicial con principios y un par de hojas al final. A lo largo y ancho de la propuesta, solo cambió una cosa, el lema: “Todos con Luis Pérez”, por uno nuevo, que reza “Firmes por Medellín”.
Según las propuestas del candidato, no queda duda de que al menos una de ellas permite conocerlo, pues le dedica página y media de su ‘Plan’. Es una de aquellas iniciativas que dan cuenta de su talante. Se trata del “Museo de Transporte”, que en sus palabras será uno de los símbolos urbanos que distingan a la ciudad, ya que “Medellín tiene la fortuna de poseer uno de los eventos más espectaculares de las expresiones históricas. El desfile de autos antiguos… [el cual] junta e iguala a la gente, [pues] todos al unísono se olvidan de sus diferencias y de sus necesidades”. Porque, según el candidato, “hay una dirigencia madura y responsable que garantiza que el museo sea exitoso. Sería un homenaje merecido a una cultura y a unos titanes que han dedicado su vida a rescatar una gran parte de la historia de la patria”, [por ello] “el gobierno local debe invertir recursos en un terreno generoso, para un parque museo del transporte […] Sería enriquecedor que cada día un colegio llevara a sus alumnos a estudiar la historia de Colombia desde la historia de los carros antiguos”.
De otra parte, en la hoja de vida el candidato dice ser el pacificador de la Comuna 13 de la ciudad de Medellín, es decir, el encargado de retomar esta Comuna en los años 2002-2003, en los que se hicieron célebres y famosas las operaciones de guerra Mariscal y Orión, realizadas por la fuerza pública con tanquetas y helicópteros artillados, en las que también participaron grupos paramilitares y de las cuales todavía no se sabe cuántos desaparecidos se presentaron. Posiblemente, de ser elegido, continuará con esta política, de la cual se vanagloria, nombrando para dirigirla a Luis Guillermo Pardo Cardona, quien fuera candidato del Polo Democrático Alternativo para la Alcaldía de Medellín en 2007 y uno de sus principales asesores, a pesar de todo lo que sabe y dijo de este candidato en los debates de la campaña de 2007.
Ahora bien, si gana Luis Pérez, éste se dedicará a limpiar su nombre y recuperar lo que ha gastado en las dos campañas electorales. Si pierde, como viudo del poder ya demostró que no dejará gobernar. Pero Medellín es una ciudad con problemas que merecen atención y la implementación clara de políticas públicas y trasparentes, que, por sobre cualquier consideración, requieren un gran acuerdo con y entre quienes habitamos la ciudad.
Medellín es una ciudad atractiva para el desempleado y el hombre del campo que pretenda educar a su familia, así como para los desplazados por la violencia, ya que brinda alternativas y seguirá incrementándolas, más aún si la política de mejorar los estratos sociales de menores recursos se sigue proyectando, como debe ser. Así mismo, Medellín recibe a miles de desplazados por el sistema económico, que seguirán llegando para educar a sus hijos y mejorar sus condiciones de vida.
Por otra parte, el modelo económico genera desempleo, y por ello el narcotráfico es y será siempre una opción que no se descarta, entre otras razones porque siempre resulta un excelente negocio. Medellín no puede seguir gastándose el presupuesto público en policía porque requiere otras miradas a este problema. La ciudad y quienes la habitamos debemos asumir este reto que hoy se torna inaplazable.
Así las cosas, las organizaciones sociales y el movimiento ciudadano reclaman un acuerdo por el respeto a la ética y la legalidad, que, si no es el principal, si es uno de los principales problemas de Medellín. Algunos ejemplos lo ilustran: sin excepción, los comerciantes declaran muy por debajo del valor real lo que ganan, para así pagar menos impuestos de industria y comercio. Sin embargo, el gremio reclama la atención de las autoridades a toda hora. Igual sucede con el irrespeto a las normas de tránsito. Todos se quejan de la falta de movilidad y de la cantidad de víctimas que está dejando la accidentalidad, con cientos de muertos y heridos, pero nadie quiere respetar las normas de tránsito, y, cuando se implementan controles como las fotomultas, todos salen a protestar. Ni qué decir del irrespeto a las normas de construcción por los empresarios y los propios ciudadanos, que sobreponen sus intereses a los de la comunidad.
Igualmente, los transportadores se lamentan porque no les cumplen, pero no aceptan que los tiempos cambian y ya es hora de un transporte público unificado, con tarifa única, que permita superar los problemas que se están produciendo por la cantidad de vehículos que circulan por la ciudad.
¡Qué decir de los problemas graves de contaminación ambiental que hoy ahogan a la ciudad, pero que, sin un cambio de mentalidad en los ciudadanos, será imposible enfrentar! Para sacar adelante iniciativas serias en la ciudad, se requieren políticos y ciudadanos que entiendan que la ética hace parte del diario vivir.
Algunas cifras que se recogen de los planes de gobierno
1. Población adulta mayor: Se estima en más de 310.000 los habitantes de la ciudad entre 60 y 80 años. Sólo el 6,8 por ciento es pensionado.
2. Niños y adolescentes entre 5 y 17 años que tiene trabajo callejero nocturno: más de 28 mil.
3. Niños y adolescentes que trabajan en oficios de hogar más de 15 horas al día: Se estiman en más de 31 mil.
4. Línea de pobreza para el período 2002-2008, pasó del 49,5 al 38,5 por ciento. Línea de indigencia, pasó del 12,3 al 9,2 por ciento.
5. Se estima que entre 1998 y 2010 arribaron a la ciudad más de 197.000 personas en situación de desplazamiento.
6. Según la Personería de Medellín, en 2010 se presentaron más de 5.900 personas como desplazados intraurbanos.
7. Medellín cuenta con más de 3.300 personas habitantes de la calle, entre mujeres y hombres de 18 a 59 años de edad.
8. La tasa de mortalidad infantil, en 2009, fue de 9,9 por 1.000 nacidos vivos.
9. En Medellín, el 55,6 por ciento de la población urbana tiene inseguridad alimentaria, y la cifra es de 78,2 por ciento en el área rural.
10. Cobertura de aseguramiento en salud: 92 por ciento.
11. El analfabetismo es del 3 por ciento, con una población aproximada de 70 mil personas.
12. En Medellín y su área metropolitana, la pobreza y la indigencia siguen estando por encima del promedio de las 13 principales áreas metropolitanas. El coeficiente Gini aumentó de 0,564 en 2008 a 0,566 en 2009, lo cual indica una mayor concentración de la distribución del ingreso.
13. Déficit de espacio público por habitante: 7 metros cuadrados.



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