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Ruptura Radical

Gracias a mi amigo K, dotado con un oído delicado que a cada rato me ilumina con sonidos nuevos e inesperados, descubrí la agrupación Ruptura Radical. Con Ruptura Radical, el punk bogotano adquirió más velocidad, más garra, vitalidad y fuerza. Un sonido antiacadémico y extremadamente personal, pero con la enjundia suficiente para crear canciones que bien pudieran ser la banda sonora de las revueltas populares. Letras desafiantes y directas que le devuelven al rock la intrepidez y la irreverencia que nunca debió perder. Una mañana brumosa de mayo, bajo un cielo de cirros de cristales de hielo, me citó con “Vladimir”, fundador y líder de la banda; e iniciamos una conversación que nos remontó río adentro, hasta la lejana memoria de sus inicios en la música.

Vladimir:
“Cuando el punk entró a mi cabeza, lo hizo en una forma explosiva y radical, y fue así. En esa época lo más escuchado era el rock and roll ochentero y algunas bandas de metal, pero la mayor parte de la música que llegaba era de bandas que cantaban en inglés, lo cual nos alejaba de sus mensajes, y las escasas bandas que cantaban en español interpretaban canciones que hablaban de paz o del amor efímero que no necesitamos y otras cosas sin sentido. Más si vivimos en una sociedad llena de injusticias, desigualdades y mierda por todo lado. Cosa muy distinta me ocurrió al escuchar el punk, una música hecha con rabia, energía y ganas de acabar con un sistema opresor.

“Por esos años empecé a parchar con un grupo de punkeros viejos a quienes les gustaban el ruido y las ideas anarquistas. Era un grupo que parchaba por los lados de los barrios San Carlos y San Isidro, donde algunos camellaban de montallanteros, en la construcción o la mecánica. Ellos también caían al centro de la ciudad, donde se reunían con los ‘podridos’, un grupo de punkeros con el cual se respiraba la irreverencia, la adrenalina y la rebeldía. Al centro caía toda clase de personajes: los que pedían monedas a la gente, los que vendían artesanías, los que se drogaban y se emborrachaban, los que salían de cumplir su horario laboral y buscaban peleas y esparcimiento, y los que íbamos a urdir proyectos contra este sistema establecido, ese capitalismo salvaje que se nos mete por los poros y nos asfixia, y es ahí cuando el punk de verdad toma sentido, cuando las ideas se tienen que materializar, y es cuando uno como individuo tiene que asumir una posición frente a las cosas con las que no está de acuerdo. Es entonces cuando se empieza a tener claridad política.

“A la palabra ‘política’, muchos le sacan el culo ya sea porque no la entienden o la confunden con ‘politiquería’, que es precisamente la que estamos rechazando y rebatiendo; o simplemente no les interesa porque quieren ser ‘ambiguos’, pero a la final terminan favoreciendo a quienes nos dominan. Por esa época, el punk era muy subterráneo. Sin embargo, ya existían cosas muy buenas que llegaban gracias a los contactos con gente de otros lados. Recuerdo que las bandas que más me gustaron por sus letras eran: Sedición, Radikal Hardcore, el legendario grupo Kortatu, Banda Bassotti, y cómo no nombrar a The Clash, banda inglesa que me sedujo con mayor fuerza al escuchar el tributo que les hizo Furia; una buena traducción al español de sus letras, sin cambiarle el sentido de rebeldía de sus letras.

“La primera banda que armé se llamaba Descomposición Social (1993). Teníamos ganas de decir cosas y de hacernos escuchar, pero sólo éramos dos personas y no teníamos instrumentos: una guitarra de palo sin las cuerdas completas y una batería de tapas de ollas, canecas de pintura, y como baquetas molinillos y esferos. Éramos unos muchachos extraviados en las guitarras y las notas con el entusiasmo y la pasión de los 15 años. Luego formé parte por poco tiempo de la Neura Punk. Los primeros toques fueron en patios y azoteas por los lados del barrio Sierra Morena, más un pegue de amigos y parceros que cualquier otra cosa. Los toques eran muy reservados, sólo para la gente del medio. Dos años después nos separamos porque algunos de los integrantes querían hacer cosas muy diferentes; y yo quería hacer música para la gente de los barrios populares, una música más social y política.

“Debo reconocer que en ese momento yo todavía recurría a las drogas, pero ya era consciente del potencial que tiene la droga para convertirlo a uno en imbécil, y que además uno no puede cambiar el sistema si está siendo manejado por algo que le da el mismo sistema para no pensar. Es el régimen el que difunde el uso de las drogas y permite su comercio. Fue la política revolucionaria lo que me hizo abrir la mente, abrir los ojos. Ocurre que los punkeros, los hardcoreros y los skinheads siempre hablamos de nuestro compromiso contra el fascismo, contra la explotación de los trabajadores y los más pobres, pero en muchas ocasiones todo queda o en el discurso o en las letras de las canciones, pero en la realidad muy poco. No hacemos parte real de eso. Con esas incertidumbres, salgo a la marcha el Primero de Mayo de 1996 y la Fuerza Disponible (que es como se llamaba en ese momento el Esmad) comenzó a agredir a la gente de la marcha, algunos logramos replegarnos y armar una barricada, desde donde empezamos a defendernos. El tropel duró casi una hora y cuando se acabó me cogieron unos rayas* y me llevaron a la estación de Germania, donde me golpearon durante dos días y trataron de desaparecerme. Unos compañeros, que también fueron detenidos, me respaldaron y con sus abogados evitaron que me pasara algo peor, y fue con ellos con los que después me formaría políticamente.

“A raíz de esto y de la necesidad de denunciar lo que están haciendo el capitalismo y el imperialismo con la vida de las multitudes en el mundo, nace Ruptura Radical, banda que formamos con un compañero políticamente activo, con el propósito de bregar por que el Rock y el Punk tomen un carácter social definido, para que nunca pierda la rebeldía con la que se engendró. Esto también dio origen al movimiento Arte y Resistencia, que formamos junto con varios compañeros de grupos de Punk y Oí. Hoy los integrantes de la banda somos cuatro, una alineación de batería, bajo, guitarra y voz, que la hace una mujer, porque las mujeres son más de la mitad de la población mundial y también a nosotros los obreros nos conciernen sus problemas dentro de una sociedad patriarcal. Si son las más oprimidas, entonces es cabal que ellas sean la voz del grupo. Hemos tocado en festivales como el de La Perseverancia, El Guavio, Ciudad Bolívar, Soacha, Usme, Patio Bonito, Fontibón, Engativá y otros barrios populares. La cuestión no es subir a la tarima y que la gente sólo escuche la música y poguee un rato sino que, además, buscamos discutir con otras agrupaciones que hacen música popular y rebelde si nuestra prioridad es ser estrellas del rock o gente que se organice por un fin o una causa: esa causa es la liberación total de la humanidad de sus cadenas”.

A nuestros hermanos y
hermanas de clase.
“Somos los sepultureros
de este sistema, somos los que
acabaremos ya con en él,
porque la victoria es de nosotros,
sólo de nosotros, y nuestro fusil”.
Himno de la Victoria
(Ruptura Radical)

*    Detectives o policías secretos.

Información adicional

Autor/a: Diego Sánchez González
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