En la mañana se llevaron a cabo
actividades de diversa índole, algunas de recreación, una de ellas un partido de fútbol improvisado
con equipos de esta ciudad. Algunas otras actividades de dispersión, así como de trabajo y
preparación para la nueva jornada. Los marchantes saben que el destino se aproxima, día a día, y el
esfuerzo vale la pena.
De igual manera, en horas matutinas se efectúo una reunión de evaluación para darle
viraje a las cosas que no han funcionado bien. Luego, tuvo lugar un encuentro con representantes de
sectores organizados de Armenia. Confluyeron el Polo Democrático Alternativo y personas que trabajan
con derecho humanos en la ciudad.

Armenia: una ciudad en
crisis
El Eje
cafetero no es una excepción en el país. Armenia, ha evidenciado una de las problemáticas de
subempleo más graves del país. En un censo que hicieron las autoridades municipales, se precisó una
cifra aproximada de 1,300 personas que sobreviven en la informalidad, pero se habla de algo más de
3.000 rebuscadores. Eso sin precisar las cifras del desempleo
abierto.
Otro
aspecto que salta a la vista es que esta región exportaba 1.900.000 bultos de café en 1993, la cifra
actual es de 900 mil, es decir, se padece una reducción en su comercialización hacia el exterior de
1.000.000 de bultos.
Situación que puede empeorar. En la actualidad se plantea destinar 7.000 hectáreas
para la siembra de caña de azúcar, es decir, para producir etanol o combustible para
carros.
Si a
estas tendencias se le suman los ecos del terremoto de los años 90, aún no superados en su
totalidad, con decenas de familias viviendo en barrios marginales, o hacinadas dos y tres familias
por casa, más la constante emigración de los más jóvenes ante la ausencia de alternativas, nos va
quedando lo que tenemos hoy en esta urbe intermedia: una ciudad de claros contrastes y poco
futuro.
Estas
y otras inquietudes tuvieron lugar en este encuentro, en el cual las organizaciones marchantes
también socializaron sus problemáticas, enfatizando en la proyección de esta marcha, dado que los
problemas que padece la mayoría de los habitantes del país no se circunscriben a un municipio en
específico sino que se comparten en todo el territorio nacional.
Rumbo al
Tolima
Tras este encuentro, la marcha tomó rumbo hacia el municipio de Calarcá, antes
llamado La Plancha, ubicado a dos kilómetros y medio de Armenia. Se sabe que su nombre se debe a un
Cacique Pijao de igual nombre. Como se recuerda, este pueblo indígena resistió por décadas a los
españoles. La convicción y las tácticas de guerra con que les enfrentaron les significaron muchas
bajas a los invasores y la imposibilidad de apoderarse del oro, reunido en diversidad de utensilios,
con simbologías ancestrales, el cual se dice, permanece escondido en alguna de las montañas cercanas.

En este municipio, epicentro en otros tiempos de otras luchas, se marchó por sus
calles principales hasta la salida, donde los letreros viales indican el rumbo hacia la capital
tolimense, Ibagué. Embarcamos un nuevo trayecto, que conduce por la vía conocida como La Línea, una
carretera de orden ascendente que se pone fría con el paso de las recurrentes curvas, hasta llegar
cerca de los 3000 metros. Luego de llegar a una cumbre con niebla espesa, se baja vertiginosamente y
se arriba al municipio de Cajamarca. Es en este mismo territorio, donde hoy se está rompiendo la
cordillera para hacer varios túneles con el propósito de facilitar que las mercaderías que van hacia
el Pacífico lleguen en menor tiempo. (http://www.desdeabajo.info/mostrar_articulo.php?id=2406)
Megaproyecto que hace parte de la iniciativa conocida como Iirsa. Obra que ya muestra sus
consecuencias en numerosas fincas y microcuencas al reducir o desaparecer las fuentes de agua. Las
consecuencias futuras sobre los nevados de la región, según los expertos, serán de fuerte impacto.
Pero no sufre solamente este mal. En este municipio también se han instalado multinacionales para
acaparar metales preciosos, tras los cuales se ha disparado la violación de los derechos humanos.
(http://www.desdeabajo.info/mostrar_articulo.php?id=2216)
Una vez en Cajamarca, los marchantes descendieron nuevamente de las chivas y con
decisión desplegaron las pancartas, entonaron las voces y cantaron y caminaron hasta llegar al
Coliseo del Pueblo. En este lugar permanecerán, hasta que llegue el alba, un amanecer que despuntará
esta vez en el departamento de Tolima.

Por: Julián
Carreño



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