De esta suerte, el 10 septiembre tendremos una maratónica jornada
que comprenderá parte de la Capital
tolimense, para luego pasar a los municipios de Girardot y El Espinal (en el
departamento del Tolima) y en horas de la tarde arribar al municipio de
Fusagasugá, en el departamento de Cundinamarca.
Opiniones
Cercanos a Bogotá, destino final de la jornada iniciada 12
días atrás en Popayán, y tras dejar el eco de rebeldía y resistencia en sinnúmero
de municipios por los que se ha pasado o recorrido, varios de los marchantes
dieron a desdeabajo sus impresiones
sobre el impacto y futuro de este proceso.
“Se trabaja en un pliego que permita incidir en las
autoridades gubernamentales. Se aspira a comenzar un trabajo sobre las necesidades
concretas de los pobladores. Esta marcha debe permitirle a la gente cumplir con
su sueño de tener casa propia. Sin embargo, sabemos que hay problemáticas que
no se resuelven únicamente con una marcha. Hay que seguir trabajando con otros
sectores para darle vida a la Red Nacional en contra del hambre en Colombia”,
precisó con palabras seguras Fabian Arboleda, líder comunitario.
Con voz de sueño y mirada segura, nos precisó Nelly Amparo
Yanguatín: “Yo quiero que haya algo nuevo, que se presenten soluciones frente a
la vivienda, que le den tierra a las personas ubicadas en estos asentamientos y
no haya más miseria. Espero que el gobierno escuche y plantee soluciones, que
una diga de acá a mañana que la marcha valió la pena”.
“Con esta marcha espero cambie la situación en la que estamos
ahora, porque si continuamos de esta manera nuestra juventud seguramente no
tiene futuro. Pero si con esta marcha no se soluciona nada, hay que seguir
luchando”, afirmó Hermecinda Sotelo.
Para Humberto Paladines, en la marcha hay esperanza: “Esperamos
concretar algo, ganar en términos de vivienda, trabajo y salud. No basta sólo
con una casa sin resolver otras problemáticas igual de importantes como el
trabajo. La casa por sí sola no sirve de nada”.
“Aspiro a hacerle un aporte al país. Nosotros trabajamos por
el mototaxismo, pero además apoyamos todo lo que la marcha está pidiendo”, nos precisó
Edgar Vivas, marchante por el sector del Mototaxismo de Popayán.
Un último interrogado, Uber Carabalí, afirmó: “Espero que
coronemos algunas de las peticiones que se establecen en los pliegos y se pueda
resolver de esta manera los problemas que aquejan a la mayoría de quienes
vivimos en Popayán”.
El sueño es único. Vida digna. Acabar con la pobreza. Ese es el
combustible que ha movido estas personas, que como otros miles de miles en
Colombia, han nacido y crecido en el desamparo. Ahora, como familia resistente,
han aunada sus fuerzas y esperanzas. Con seguridad conseguirán, como lya o han logrado con otros objetivos, sus propósitos. Serán necesarias otras varias jornadas de lucha, pero lo conseguirán. Ahora son comunidad y nadie podrá hacerlos
desistir.
Por Julián Carreño


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