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El rescate se aprobó, la crisis se agrava*

El rescate se aprobó, la crisis se agrava*

La Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó finalmente el plan de rescate financiero de 700.000 millones de dólares, y el presidente George W. Bush lo firmó con carácter de ley. Pero fue un logro dramático. La Cámara lo había negado debido a la intensa presión de la opinión pública, indignada de que los banqueros fueran rescatados por los contribuyentes, mientras quienes compraron sus casas no fueron salvados, y muchos de ellos las pierden por no poder pagar sus hipotecas.

Después de algunos retoques menores, la ley fue aprobada tanto por el Senado como por la Cámara, persuadidos de que la economía estadounidense se vaporizaría de no contar con el rescate. Dentro del plan, el Gobierno puede comprar hasta 700.000 millones de dólares de “títulos valores tóxicos” a los bancos, de manera que puedan mejorar sus contabilidades y otorgar préstamos nuevamente.

Pero pese a la adopción del plan de rescate en Estados Unidos, la crisis de las economías occidentales se agravó en la semana del 29 de septiembre al 4 de octubre. En primer lugar, nuevos datos demostraron que la “economía real” se está hundiendo. La pérdida de puestos de trabajo en Estados Unidos registró su mayor caída en cinco años, mientras en los principales países europeos más economías entraron en recesión.

Una encuesta entre fabricantes reveló una caída de pedidos en el mundo desarrollado. En segundo lugar, los precios del petróleo y numerosos productos básicos bajaron abruptamente debido a fuerzas especulativas e igualmente a la caída de la demanda, lo que presagia el fin del auge de los productos básicos. Muchos países en desarrollo se verán afectados por una reducción de los ingresos por exportaciones. En tercer lugar, si bien los medios de difusión pusieron su mayor atención en el rescate financiero estadounidense, en Europa la crisis se profundiza realmente. La semana pasada, los países europeos tuvieron que rescatar seis bancos, algunos de ellos con nombres muy conocidos (Bradford & Bingley, Reino Unido; Fortis, belga-holandés, que tiene parte del ABN-AMOR; y Dexia, franco-belga). Otros bancos están en situación precaria. Pero, a diferencia de Estados Unidos, no hay un plan de rescate en Europa. El presidente Nicolás Sarkozy de Francia propuso un fondo común europeo para rescatar las instituciones financieras, pero Alemania y el Banco Central Europeo se opusieron.

El sábado 4 de octubre culminó una cumbre sobre la crisis financiera entre cuatro de los mayores países europeos: se produjeron compromisos de cooperación pero ningún plan concreto. En los hechos, los depositantes se han puesto nerviosos. Están “huyendo hacia la seguridad” en el Reino Unido, trasladando sus ahorros a los bancos plenamente garantizados por el Gobierno. Y, cuando el gobierno irlandés anunció que garantizaba los depósitos de sus seis bancos nacionales, provocó una tormenta en otros países, pues la gente comenzó a trasladar sus fondos a bancos irlandeses.

En cuarto lugar, la recesión del crédito se agrava notablemente, pues los bancos y las empresas no pueden ahora lograr préstamos del mercado monetario, en el que los bancos se prestan unos a otros. Esto significa a la vez que los bancos están reduciendo los préstamos para consumidores y empresas (lo que empeora la recesión), mientras las empresas pudieran enfrentar problemas financieros y reducir sus inversiones.

La recesión del crédito ocurre en varios mercados financieros. El mercado monetario se congela largamente en la medida en que unos bancos temen que otros tengan problemas. Como resultado, el costo de los empréstitos se dispara a niveles récord. Si bien los bancos centrales inyectaron miles de millones de euros en préstamos para compensar la escasez en el mercado monetario, numerosos bancos tienen aún escasez de fondos. La incapacidad de prestar fondos contribuye a la insolvencia de los bancos que debieron ser rescatados, y es posible que se hundan más instituciones financieras europeas. También están los fondos del mercado monetario que brindan préstamos de corto plazo a las empresas, conocidos como papeles comerciales.

Este mercado está ahora prácticamente paralizado y hay empresas –incluso de las más destacadas, como General Electric y AT&T– que no pueden operar en él. En tres semanas salieron 200.000 millones de dólares del mercado de papeles comerciales, y sólo en la última la suma prestada a las empresas cayó 95.000 millones de dólares. Parece que un estratega de mercado citado por Financial Times dijo que no hay lugar en los mercados de crédito o el sistema bancario donde las empresas consigan dinero, una situación increíble. Cosa problemática porque es en el mercado de papeles comerciales donde las empresas recaudan capital de trabajo para producir bienes y servicios.

En quinto lugar, asoman más problemas en el horizonte. Por ejemplo, el mercado de derivados de crédito, de 54.000 millones de dólares, enfrenta una gran prueba este mes, al acercarse la fecha de liquidación de los contratos de derivados impagos sobre empresas morosas como las compañías estadounidenses de financiamiento de créditos hipotecarios Fannie Mae, Freddie Mac y el banco de inversión Lehman Brothers. Esto significa potencialmente pérdidas millonarias para las empresas aseguradoras y los bancos que ofrecieron garantía crediticia, según el Financial Times. Por ejemplo, los bonos de Lehman Brothers se comercializaron entre 15 y 19 centavos por dólar. Así, los inversionistas que distribuyeron la protección, asegurando que Lehman Brothers no caería en mora–, tendrán que pagar entre 81 y 85 centavos por dólar.

El mercado de los derivados de crédito no sólo es enorme por el valor que maneja sino también complejo, dadas por las interrelaciones entre las instituciones y las contrapartes, problema que puede tener amplias repercusiones.

Por último, hasta ahora la crisis se ha enfocado en los países desarrollados, pero algunos en desarrollo, como Brasil, ya están anunciando que se ven afectados financieramente. Además, el debilitamiento de Estados Unidos y de las economías europeas afectará las exportaciones del mundo en desarrollo, como ya lo revela la caída de los precios de los productos básicos.

El plan de rescate de Estados Unidos tal vez ayude a recuperar cierta confianza en los mercados durante corto tiempo, pero a medida que la crisis continúe desplegándose habrá más conmociones y numerosos problemas. El rescate se aprobó; la crisis se agrava.

*    Tomado de Agenda Global, octubre 2008.
Martin Khor es director de Third World Network (TWN).

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