Los últimos acuerdos de las fuerzas armadas ecuatorianas con el comando sur de los EEUU son parte de la guerra iniciada por la potencia a nivel global, y no solo de la injerencia del Ecuador en el conflicto colombiano.
Perdida de soberanía
La entrega de la base y el puerto de Manta a las fuerzas armadas de Estados Unidos, los últimos acuerdos e intercambios de las fuerzas armadas ecuatorianas con el Comando Sur de ese país, la participación de efectivos estadounidenses en entrenamientos militares en la base del Coca, la regionalización del conflicto colombiano, la coordinación de fuerzas represivas y servicios de inteligencia ecuatorianos, colombianos y estadounidenses (como en el caso de la captura de Simón Trinidad de las Farc), y el intento de establecer una base en la isla de Baltra, en el Archipiélago de las Galápagos, han dejado de ser parte del involucramiento de Ecuador en el Plan Colombia y la guerral colombiana para ser elementos de una guerra iniciada por Estados Unidos a nivel global antes de la caída del denominado socialismo real, consolidada después de esa caída, puesta de manifiesto a partir de los atentados de 11 de septiembre de 2001 a las Torres Gemelas en Nueva York, y visualizada claramente después de los atentados del 11 de marzo en Madrid.
El objetivo central de esa guerra ha sido y es consolidar los poderes del imperio para controlar el petróleo y otras fuentes energéticas como el gas y los recursos de agua dulce que escasearán en las próximas décadas, entre otros aspectos.
Antes de la caída del socialismo real la excusa fue el comunismo, tras la caída la ‘anarquía’ interétnica, tras la caída de las torres el terrorismo. La etapa actual de esa guerra, involucra a Ecuador en aspectos militares, migratorios, políticos y económicos.
El involucramiento en el Plan Colombia es solamente la parte regional de esa guerra mundial que tiene, entre otros hitos, la invasión a Irak y la resistencia iraquí, el atentado a los trenes en Madrid y el cambio político en España.
Gobernar el mundo
En marzo de1995 el ‘pensador’ norteamericano Richard Rosecrance señalaba: “No es preciso recordarle al mundo que su existencia transcurre en un estado formal de anarquía.
No hay un gobierno internacional; y tampoco existe el grado suficiente de interdependencia o de división del trabajo entre Estados. En la situación actual, sólo hay tres métodos para regular ese sistema anárquico o evitar que caiga en el caos: el equilibrio de poder, la disuasión nuclear y el gobierno por medio de una coalición central. Cada uno de ellos se ha usado en distintas ocasiones en los últimos años”.
Gobernar el mundo por medio de una coalición central era, gobernarlo a través del Consejo de Seguridad de la ONU, ‘ayudado’ por el GATT (actual OMC), el FMI, el Grupo de los Siete y el Banco Mundial.
Hasta 1988, las Naciones Unidas y las ‘fuerzas de disuasión estadounidenses’ habían establecido más de 12 operaciones de ‘mantenimiento de la paz’, ‘humanitarias’ o para ‘defender la democracia’. Tras la caída del muro se multiplicaron las intervenciones, que no lograron pacificar, ni humanizar, ni democratizar pero dejaron cifras contundentes: la ONU gastó en 1991 421 millones de dólares; en 1992 más de 2.700 y en 1993 más de 5.000.
La profundización del modelo mundial unipolar con la consolidación del imperio, entró en choque con intereses de otros países que decidieron rebelarse y la ONU dejó de ser el caballo de batalla de Estados Unidos, que volvió a ser desconocida como durante la guerra fría.
En otro artículo escrito tras los atentados a las torres me preguntaba; ¿Y si Osama bin Laden es un chivo expiatorio? ¿Y si la operación Justicia Infinita apunta a una intervención en todo el Golfo Pérsico? ¿Y si la CIA no fuera tan ineficaz? ¿Y si Estados Unidos entra a sangre y fuego en otros países? ¿Y si además de Afganistán también está Iraq en la mira?
Las declaraciones del presidente estadounidense, George Bush hijo, hacían suponer que la operación era una batalla más en su guerra global.
Guerra global
Si durante la guerra fría y la post guerra fría, esta guerra mundial se desarrollaba en pequeñas guerras semi-autónomas en espacios regionales, tras la caída de las torres las mini-guerras actuales pasan a ser parte del total y las regiones desaparecen. Entonces la respuesta a un ataque en Iraq o Afganistán puede ocurrir en Madrid, Londres o Manta.
El hecho de que las fuerzas armadas estadounidenses utilicen una base en Ecuador y el país pase ser parte de la política global puede colocarlo como un aliado y como un posible objetivo militar.
Uno de los componentes de la fase actual de esta conflagración es la utilización indiscriminada del terrorismo por parte de Estados Unidos como en Iraq, por parte de sus aliados como Israel, y de algunos antiguos aliados y hoy enemigos como Al qaeda.
La postura de Ecuador no es tan inocente, la utilización de la Base de Manta no está solamente dirigida a combatir el narcotráfico como estipula el convenio, sino hacia la guerrilla colombiana, los emigrantes ilegales ecuatorianos y de cualquier país, y hacia un control militar de la región. Una base en la Isla de Baltra colocaría más claramente la guerra regional en la que el país ya está involucrado en el contexto de la global.
El nuevo presidente español, Rodríguez Zapatero, aseguró que España sacaría sus tropas de Iraq en un intento por distanciarse de Estados Unidos. Para Ecuador es el momento preciso para asumir posiciones dignas, acordes con el clamor de paz que se vive a nivel nacional y mundial y dejar de ser el ‘hermano menor de Estados Unidos’ antes que el futuro nos alcance.
Ahora las islas encantadas…
La perspectiva de Washington de volver a ocupar la isla de Baltra en el paradisíaco archipiélago de Galápagos, para la instalación de una base militar al servicio del Comando Sur de EEUU, sufrió un revés en el Congreso ecuatoriano.
Una resolución parlamentaria, con fuerza moral pero no legal, ratificó la soberanía nacional sobre la isla y rechazó la pretensión de la Fuerza Aérea de asumir la jurisdicción plena sobre la misma, establecida por un ilegal dictamen emitido en julio del 2003 por el Juez Segundo de lo Civil de Galápagos, que se reveló sólo hace 2 semanas. Los ciudadanos de las islas han demandado la nulidad del dictamen por vicios legales de forma.
Es de recordar que en el curso de la segunda guerra mundial, en 1942, EEUU ocupó la isla como un estratégico enclave dirigido al control del Pacífico sur y al desarrollo de sus operaciones en sus antagonismos con Japón. En 1946 el gobierno del Presidente Velasco Ibarra, reivindicó la soberanía ecuatoriana y expulsó a la base militar estadounidense. Al abandonar Baltra, el Pentágono, bombardeo la isla destruyendo el aeropuerto y todas las instalaciones que construyó en ella.
Hoy, bajo el paraguas del Plan Colombia y su estrategia de ocupación militar implícita y silenciosa del Ecuador, ha vuelto a manejar su pretensión de volver a establecer una base militar, que convertiría a las islas encantadas en un territorio de guerra.



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