Los hechos no dan tregua y revelan la grave emergencia social por la que atraviesan los miles de desplazados que habitan la capital de Colombia. Desde hace más de 25 días, 430 desplazados, procedentes de diferentes regiones del país, se concentraron en la Plaza Simón Bolívar. Sus peticiones: mejores condiciones laborales y plan de vivienda directa.
Varias colchonetas improvisadas, pedazos de colchas asperjadas en un rincón aledaño a la Alcaldía Mayor, ollas arrumadas, son parte del paisaje, ya común, para quienes transitan por la Plaza de Bolívar, en Bogotá.
“Paisaje” que cambió desde hace 25 días, cuando más de 400 desplazados, hartos de la situación dura que viven en la ciudad, decidieron tomarse la Plaza, como forma de presionar a las autoridades nacionales y distritales, para que den salidas prontas y reales a la grave situación que viven sus familias. Aspiran a vida digna, buscan trabajo vivienda, salud, entre otros derechos que desde hace mucho ven negados.
Más de tres semanas marcadas por la persistencia de quienes han osado impulsar la idea de la concentración. Mujeres, niños y niñas, jóvenes y adultos que sin amilanarse por las condiciones climáticas que por estos días dificulta aún más la vida en Bogotá, se han lanzado a la interperie, bajo el amparo de sus pocas provisiones, con la perspectiva de encontrar una solución real a la problemática que viven. “Permaneceremos aquí hasta que nos den una solución a lo que demandamos”, asegura César Mauricio Osorio, vocero de la población desplazada.
Y agrega: “Es necesario decirle a la opinión pública que el desplazado no es como lo pintan, es una persona humilde, echada para adelante. Somos personas que fuimos forzados a salir de nuestras tierras, somos seres humanos que valemos igual que cualquiera. Estamos pidiendo lo que está en la ley, queremos vivienda”.
Desplazados. Negados. Perseguidos, Violentados. Provienen de los departamentos del Putumayo, Guainía, Amazonas, Chocó, Algunas de estas familias residen en localidades periféricas de la ciudad como Usme y Ciudad Bolívar, pero todas albergan el mismo sentimiento de desarraigo y exclusión.
Desarraigo y miseria
Crisis que no da espera. Lo confirman las recientes protestas espontáneas llevadas a cabo por la población en situación de desplazamiento. Campesinos víctimas de la guerra histórica que afecta al país, por la cual se han visto obligados a abandonar sus tierras. No menos trágico resulta, sin embargo, su estancia en los lugares donde habitan desde su llegada a Bogotá. Falta de oportunidades laborales, exclusión social, marginalización y estigmatización, son apenas algunas de las situaciones con las que tienen que convivir en las grandes urbes del país.
El desplazamiento que ya afecta a cerca de 4 millones de connacionales no puede ser ocultado. Supura por alguna parte. Esta concentración es una pequeña evidencia de la tragedia nacional, la misma que explica cuán lejos estamos en este país de la justicia, la democracia, la dignidad.
desdeabajo reportó en meses pasados las cifras sobre desplazamiento, emitidas por Acción Social del Distrito . En ese entonces, Andrés Restrepo, vocero de la Alcaldía capitalina, enfatizó: “la ciudad alberga más de 60 mil familias desplazadas, lo que equivale a plantear que a Bogotá llegan al año 19.345 desplazados de todo el territorio del país, especialmente del sur occidente y de la Costa Atlántica”.
Pero queda claro que las políticas para la erradicación de este flagelo se limitan a dar subsidios condicionados, que muchas veces se limitan a dádivas como los bonos humanitarios y el suministro de $ 120 mil pesos mensuales, lo que no alcanza para pagar, ni una parte, del arriendo y la alimentación de una familia. A lo que se suma, que “la ciudad no tiene la capacidad suficiente para alojar a este tipo de población porque la demanda supera la infraestructura y el Gobierno se tarda 18 meses analizando la situación específica de cada desplazado y hasta 10 años en otorgarle la ayuda necesaria de reparación”, como agrega Restrepo. (Ver desdeabajo, “Porque los derechos no se negocian”).
Por ahora, y entre tanto, las personas desplazadas concentradas en la Plaza de Bolívar, lograron concertar una mesa de negociación con el Gobierno Distrital, que se llevará a cabo el próximo lunes 13. De no aprobarse salidas estructurales, de inclusión social, económica y política para esta población, sin duda que el país continuará viviendo, mes tras mes, protestas de los desplazados. Tal vez como estas, tal vez más radicales.
La pregunta es: ¿Cuándo logrará el movimiento social articular una propuesta y una movilización que rasgue la venda con que el gobierno nacional se tapa los ojos ante la guerra y sus efectos más inmediatos?
Por: Julián Carreño


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