
Así como este año se celebran los 200 años de Richard Wagner, también se celebran los 200 años del nacimiento del grande de la ópera italiana: Giuseppe Verdi quien nació el 10 de octubre de 1813, y murió en 1901. Además de genio de la música fue un nacionalista, un patriota democrático-burgués que luchó por la unificación italiana.
La Italia del siglo XIX estaba dividida en estados independientes: los estados pontificios, Cerdeña, Toscana, el reino de Nápoles, las dos sicilias que fueron dominadas por los borbones; bajo el dominio de los austriacos el norte de Italia: el Véneto y La Lombardía, y Parma donde reino María Luisa de Austria, hija de emperador austriaco. La ocupación y represión de los austriacos levantó los ánimos de los italianos que organizaron clubes revolucionarios para luchar por la independencia nacional. Los italianos desde el Congreso de Viena de 1814 se opusieron a la ocupación del imperio austriaco y al absolutismo, como parte de las revoluciones democrática-burguesas como las de 1830 y 1848. Las primeras sublevaciones italianas de 1830 fueron aplastadas por los austriacos.
El anhelo de unidad nacional fue expresado por Mazzini, Garibaldi y el Rey Víctor Manuel. En 1848 estalló la insurrección en Palermo (Sicilia), también en el reino de Cerdeña, las insurrecciones fueron derrotadas de tal manera que para 1852 otra vez Italia estaba dominada. La unidad italiana se logra entre 1860 y 1870 bajo la conducción del Rey piamontés Víctor Manuel, y las campañas de las camisas rojas de Garibaldi.
En ese ambiente nacionalista y revolucionario vivió y compuso su música Giuseppe Verdi.
En esas condiciones el italiano no era la lengua nacional, salvo en la Toscana. En el resto se hablaba lenguas locales, y la opera la “gran pasión nacional” era lo que los unía, algo así como la “italianidad”.
Verdi que ya había compuesto óperas, cuando en 1842 estrenó en la Scala de Milán su ópera “Nabuco” con libreto de Temístocles Solera, que en el acto III los hebreos cautivos en Babilonia entonan un coro titulado “Va, Pensiero” (Ve, Pensamiento) inspirado en el salmo 137 “balada del desterrado”, que evocaba la patria lejana y perdida hizo enloquecer el publico que lo tomó como su símbolo de la lucha nacional.
La letra del coro de “Los esclavos hebreos” es del tipo del nacionalista democrático-burgués llamando al patriotismo:
Va Pensiero (Ve, Pensamiento).
Ve, pensamiento sobre alas doradas;
¡Ve, pósate en las praderas, en las colinas,
Donde exhalan sus fragancias tibias y suaves
Los aires dulces de la tierra natal!
Del Jordán las orillas saludan,
De Sion las torres derribadas
¡Oh patria mía, tan hermosa y perdida!
¡Oh recuerdo tan grato y fatal!
Arpa de oro de los fatídicos hados
¿Por qué muda del sauce cuelgas?
Los recuerdos en el pecho enciendes,
¡Hablamos del tiempo que fue!
Oh semejante a los hados de Solima
Trae un sonido de crudo lamento,
Ojala te inspire el señor una melodía
Que infunda al padecer virtud
Que infunda al padecer virtud
¡Al padecer virtud!
Desde ese entonces es uno de los coros más venerados por los seguidores de Verdi y por los italianos. Es tal vez el más bello canto nacionalista desde hace 170 años. Su fama se extendió a tal punto que la pinta en las paredes en la época revolucionaria era “Viva Verdi” que no era para él sino para orientar: “Viva Vittorio Emanuele Re Di Italia.”
Igual de nacionalistas fueron la ópera “Los lombardos en la primera Cruzada”, donde los lombardos cantan la nostalgia de la patria lejana, su “Réquiem” de 1874, y “Aida”.
Las óperas más famosas de Giuseppe Verdi escritas entre 1851 y 1853 son: Rigoletto, El Trovador y La Traviata. También compuso Aida en donde esta la famosa marcha triunfal, Don Carlo, Baile de máscaras, Vísperas sicilianas, Otelo, Falstaff, La fuerza del destino.
Su temática la patria, el amor, la libertad, y la amistad.
El Himno de las naciones compuesto por Verdi en 1862, que tiene como esencia el llamar a la paz y la fraternidad entre las naciones con texto del poeta Arrigo Boito, para la exposición universal de Londres de 1862, además de los temas verdianos incluye fragmentos de los himnos de Inglaterra Bard Salve, God Save the Queen, de Francia la Marsellaiese y de Italia Frateli D´italia. La versión de Arturo Toscanini, de 1943 cantada por el tenor Jan Peerce, contiene fragmentos de la Internacional y del himno de los EEUU, después fue depurada omitiendo la Internacional.
Cuando la carroza con los restos mortales de Giuseppe Verdi iba al cementerio, a un gesto del maestro Toscanini un coro formado por centenares de personas entonaron “Va, Pensiero”.



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