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A propósito del Día del Idioma. Miguel de Cervantes Saavedra y su legado literario

A propósito del Día del Idioma. Miguel de Cervantes Saavedra y su legado literario

Este  hombre es más que un pretexto para celebrar el Día del Idioma; es más que una biografía que los alumnos aprenden y recitan de memoria ese día. Poca gente se interesa por saber algo más de él; de no haber existido, las letras de nuestra época no tuviesen bases sólidas para fundamentarse. Cervantes debe ser considerado la máxima figura literaria española y del mundo. Y no sólo por El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, para los especialistas la principal obra moderna y una de las mejores de la literatura universal, sino además por lo que fue su vida.

Cervantes fue soldado, poeta, novelista y dramaturgo. Nació en Alcalá de Henares en 1547 y murió en Madrid en 1616, el 22 de abril, aunque hay dudas por cuanto fue enterrado el 23, y quizá por ese motivo se reconoce erróneamente esta fecha como la de su muerte y del Idioma. Así sucede con el día de su nacimiento: no se sabe cuándo fue parido este hombre que revolucionó las letras hispanas y sin el cual no es concebible la literatura de los hispanohablantes. Como era costumbre en esa época darle al niño el nombre del santo al cual se honraba, se cree que nació el 29 de septiembre, día de San Miguel. Pero eso no es importante y no podemos verlo como un simple dato biográfico que se recita en los colegios.

Es necesario recordar por qué se le conoce como Manco de Lepanto. En la batalla de este nombre fue soldado activo, a pesar de tener fiebre alta y de que le sugirieran no participar. El orgullo imponía morir en batalla, si era preciso, por Dios y por el Rey, y qué sería de Cervantes si no hacía lo que era debido. En la contienda fue herido dos veces por un soldado enemigo que le descargó su arcabuz en el pecho y en la mano izquierda, de la que perdió el movimiento por un pedazo de plomo que le seccionó un nervio primordial. Tras seis meses de reposo, volvió a su vida militar.

Aquella fue quizás una experiencia que indirectamente se plasmó en su trabajo narrativo, porque todo escritor no es otra cosa que el reflejo de sus experiencias. Y Cervantes debió tener tantas, que todas sus novelas, apenas salían de la imprenta, ya auguraban un éxito brillante, como una estrella que brilla con luz propia. Tanto, que en menos de un año, solamente en España, se hicieron cuatro ediciones. El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha debe ser el libro de cabecera de todo aquel que se precie de ser hablante del español.

Esta obra cumbre tiene su asentamiento en la posteridad porque, aunque tuviera éxito en su época, los más grandes reconocimientos se le siguen dando 405 años después que apareciera la primera parte y 395 años de la segunda. El Quijote responde a un género que declinaba en esa época, los libros de caballería, y justo esto exigía mayor originalidad para no incurrir en repeticiones. Le dio realce a un género que se llena de sonidos simultáneos pero en que cada uno expresa una idea que logra un todo armónico, parte de lo cotidiano pero en este caso ligado a la razón obnubilada del “Caballero de la Triste Figura”. Además, Cervantes renovó otras formas literarias, como la novela pastoril, que identificamos en su primer libro, La galatea; la novela (o relato largo) en Novelas ejemplares, en que aparecen La gitanilla, la más larga en esta colección y de la que se afirma que contiene elementos autobiográficos; la novela morisca El amante liberal, la novela picaresca Rinconete y Cortadillo, etcétera.

Don Miguel, además, tuvo gran afán por ser poeta, y, pese a dudar sobre esta capacidad, fue uno de los grandes porque el Quijote es de principio a fin un poema concatenado capítulo a capítulo. Sin embargo, aún en su lecho de muerte no pudo superar esa duda, y así lo expresa en el Viaje del Parnaso:

Yo que siempre trabajo y me desvelo
por parecer que tengo de poeta
la gracia que no quiso darme el cielo.

Consideraciones sobre el Quijote

Cervantes concibió su principal obra como crítica ridiculizante para combatir el auge de los libros de caballería, valiéndose de una sátira en que un lector obsesionado pierde la cordura leyendo este tipo de libros y empieza a creerse caballero andante que debe dedicarse a “desfacer agravios, enderezar entuertos y proteger doncellas”.

Pese a la gran acogida que tuvo la entrega de la primera parte del Quijote, los lectores tuvieron que esperar 10 años para recibir la segunda. De otro lado, luego de ser prófugo de la justicia por sus grandes deudas, de un confuso duelo y de buscar fortuna en la literatura, murió en la miseria.

La distancia de más de cuatro siglos hace recomendable apreciar las situaciones de esta obra magna como algo propio de la época en que fue escrita, bajo las condiciones de un determinado desarrollo tecnológico. Las aventuras allí narradas no pueden ser asumidas con la óptica de un mundo como el actual. En toda situación en que surjan diferencias comparativas de índole histórica, es decir, considerando tiempo y espacio, necesariamente se deberá tomar en cuenta el elemento entorno.

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