
Las tazas sobre el mantel
la lluvia derramada…
un poco de miel
un poco de miel
no basta
El eclipse no fue parcial
y cegó nuestras miradas
te vi que llorabas
te vi que llorabas
por él
Té para tres
Un sorbo de distracción
buscando descifrarnos
no hay nada mejor
no hay nada mejor
que casa
Té para tres
El título de esta nota hace parte de los versos de Luis Alberto Spinetta, compuestos para “el músico del rock del futuro”, el cantante, guitarrista y compositor, fundador de la banda “Soda Stereo”, Gustavo Cerati, cuyo deceso acaeció el pasado 4 de septiembre en la ciudad de Buenos Aires, a sus 55 años de vida, y tras una larga agonía de 4 que pasó en coma producto de un accidente cerebro vascular.
Tremendo músico, sobre todo con la guitarra, cantante y compositor fecundo. Lúcido y visionario uno de los mejores intérpretes del rock de América-latina. Incursionó en variadas formas del rock y otros estilos; la influencia de sus canciones quedó patente en 2007 cuando en la última gira de “Soda Stereo” –”Me veras volver”–, movilizó a un millón de personas en varios países de América Latina, llenando en Argentina seis veces el estadio de River Plate.
La música de Cerati y de “Soda Stéreo” tiene mucho que ver con las realidades del rock argentino, con sus particularidades respecto al de otros países de la región. Comenzando por lo que en la década de 1960 fue llamado el “rock nacional” argentino por ejemplo “Los gatos”, “Almendra”, “Manal”, “Vox Dei”, “Sui generis”. Siempre existió la rivalidad del tango y el rock que marcaría también los procesos de las nuevas músicas.
De la relación con la “invasión inglesa” y la “invasión uruguaya” fue forjándose ese rock en español que era la gran novedad hace unas décadas, poco aceptada por las disqueras y por la sociedad. Pero ese rock estaba marcado por dos tendencias: una más popular, salida de los barrios obreros de la periferia de Buenos Aires, representada en Sandro “el irreverente”, por Palito Ortega y Leonardo Favio, que usaron el pop y el folclore. Se la llamó “música complaciente” y de manera peyorativa les decían los “grasas”. Mientras que el otro rock era el de clase media, el llamado “rock progresivo” de la ciudad de Buenos Aires, de Rosario, La plata y Mar del Plata. A esta última tendencia perteneció Cerati por un tiempo, aunque en alguna ocasión comentó que se inició en música con el “rock complaciente”, pero que él no era de ningún lado.
Debe enfatizarse que el rock en la Argentina se desarrolló en la década de 1970 durante las dictaduras, expresando la protesta social no sólo contra la represión militar sino contra la represión cultural. La represión contra el rock fue muy fuerte pues cultivar este género musical era sinónimo de ser guerrillero.
“Soda Stereo surge en un momento muy especial: 1982, guerra de Las Malvinas –efervescencia nacionalista–, fin de la dictadura militar e inicio de la apertura política o democrática. La guerra había distanciado a los sureños de los ingleses, pese a lo cual las bandas que influenciaron a Cerati, Zeta Bosio y Alberti en la interpretación de la guitarra, la voz, el vestuario y la puesta en escena fueran inglesas: The Police, Queen, y Deep Purple, The Cure, inclusive Led Zepellin.
Influencias que deben matizarse por lo dicho por Cerati: “Influencias hubo. Se habla mucho de la música inglesa como única influencia (pero la hubo) de muchos discos de tendencias ambients-trance. También del rock nacional casi en su totalidad, con sus diferentes tendencias, desde Spinetta hasta La Biblia de Vox Dei”. Y la música andina.
La principal crítica de “Soda Stereo” fue contra el hedonismo vivido en aquellos momentos por los argentinos, en su nueva condición política, pero también económica, y de tranquilidad social. Lo sucedido en 1988, al celebrar “Los tres días por la democracia”, como apoteosis musical en la Avenida 9 de julio trasluce el estado emocional de los gauchos y su apertura a nuevos sonidos y estéticas, los que encontrarían rápida y positiva recepción en los restantes países de la región, aportando a su vez con sus particularidades.
Esa nueva estética musical de Gustavo Cerati lo llevó a tener un punto de vista sobre la función social del arte. Así se expresaba al hablar de sus discos: “[…] como la mayoría de mis letras, no necesariamente se ajustan a una realidad concreta que haya vivido sino que son producto de la mentira, la imaginación, la fábula y a veces de las cosas reales. La honestidad para mi está relacionada con hacer un proceso sin ponerle tapas en el medio y largar lo que uno siente. Pero no necesariamente tiene que ver con la verdad, no necesariamente tiene que dar un mensaje de ayuda humanitaria, o político, o lo que sea, para mí todo eso no tiene ningún sentido y no tiene nada que ver con el arte. O sea, el arte puede ser mentira también y me gusta que sea así. Lo mío puede ser mucho más real que lo de aquellos que parecen un noticiero cantado. Si una canción te sirve para hacer el amor, ¿es menos real que una que te dice que te están robando?”.
Cerati tomó la música como la más importante de las artes, siguiendo a Hegel que decía que era la forma más elevada y pura del arte, “es mi forma de comunicación y de relación”. Esta visión lo llevó a tener una manera de tratarla con visión futurista
Y por ello mismo tuvo una visión muy interesante sobre la relación entre arte y tecnología, no dejándose absorber por ésta pero usándola en la experimentación musical.
Gustavo Cerati fue escéptico, existencialista: “Todo es mentira ya veras, la poesía es la única verdad” (Dejàvu). Vivir el aquí y el ahora. Ecléctico en la composición pues integró diferentes géneros musicales en su trabajo. Hizo una música que logró posicionar diversidad de temas, entre ellos: “Música ligera”, “En la ciudad de la furia”, “Paseo inmoral”, “Canción animal” “Puente”, “Médium”, “Crimen”, “Fuerza natural”, “Dejavu”, “Bocanada”, “Raíz”; pero ante todo fue un músico de perspectiva pues el estilo y las propuestas que dejó para la música serán parte del futuro: “Me verás volar sobre la ciudad de la furia donde nadie sabe de mí y yo soy parte de todos”.
Referencias:
“Orígenes del rock argentino”, Wikipedia.com
Paseo inmoral, vida y obra de Gustavo Cerati, rock.com.ar,
Cerati en primera persona (La palabra de Gustavo en un relato único), una investigación de Maitena Aboitiz, Ediciones B, Buenos Aires, 2012.



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