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¡Indignados!, campesinos, indígenas y afros exigen al Gobierno cumplimiento de acuerdos firmados años atrás

¡Indignados!, campesinos, indígenas y afros exigen al Gobierno cumplimiento de acuerdos firmados años atrás

Sí, eran 250 miembros de la Cumbre agraria, campesina, étnica y popular. Sí, se encontraban en el Ministerio de Agricultura y el Incoder. Sí, estaban exigiendo al gobierno nacional que cumpliera los acuerdos que firmaron conjuntamente en el 2014. No, no eran sólo indígenas encapuchados. No, no entraron armados con palos, flechas y papas bomba. No, no tenían la intención de pasar por encima de la ley. ¿Qué pretendían? Hacer cumplir el acta firmada por ambas partes el 13 de mayo del 2014. No, no fue una toma violenta como apareció durante el día en medios de comunicación oficiosos, sino una presencia pacífica permanente exigiendo cumplimiento de los acuerdos firmados en el anterior paro nacional agrario, acuerdos con los cuales el gobierno nacional de Juan Manuel Santos se había comprometido con las comunidades agrarias de diverso tipo.

A las 9:30 de la mañana del 1 de septiembre, en el centro de la ciudad, campesinos, indígenas y afro colombianos hicieron presencia pacífica dentro del Ministerio de Agricultura y el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural, Incoder, buscando ser escuchados y exigiendo el cumplimiento de los acuerdos que se negociaron con la Cumbre agraria. A las instalaciones, quienes eran delegados de la Cumbre, se presentaron como parte de la Guardia campesina, indígena y afro colombiana, sin mayor intención que la de ocupar los edificios para exigir lo acordado.

No obstante, sin tomar reparos, hubo rápida militarización del sector. Ejército Nacional y Policía, especialmente agentes del Esmad, empezaron a hacerse partícipes de la jornada. Tanquetas, patrullas y policías armados con fusiles M16 y Galil demostraban una vez más que la primera reacción del Gobierno está sustentada en la intimidación hacia quienes protestan de forma pacífica antes que la apertura del diálogo.

Al unísono, mientras se militarizaba la zona en que se encontraban manifestando las organizaciones integrantes de la Cumbre, en redes sociales, y luego en medios de comunicación radiales, el Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural, Aurelio Iragorri salió a declarar el rechazo total a la presencia pacífica que hacían los miembros de la Cumbre. Además, se difundió la idea sobre el carácter violento de la acción que llevaban a cabo, sugiriendo que habían entrado por la fuerza y que sumado a ello se encontraban armados de “palos y flechas”. Para el Ministro sólo fue importante recalcar las malas formas que habían tenido quienes hicieron presencia en el Ministerio, sin mencionar el problema central que motivó la medida de hecho.

Estas acciones de desinformación corresponden a una falta a la verdad ante el país, buscando desprestigiar y quitar legitimidad a las exigencias que desde la Cumbre se hacían en el Ministerio de Agricultura. Es paradójica, incluso, la contradicción de Iragorri, pues apenas se dio inicio a la presencia pacífica y permanente, declaró que “la toma es absolutamente inaceptable, la rechazamos totalmente”, para aceptar, pasadas apenas un par de horas, que negociaba con quienes manifestaban, afirmando que no se encontraban encapuchados. Como siempre, por parte del gobierno Santos, primero el pecado y luego el rezo.

En la tarde, se dio inicio a una reunión entre el Ministro de Agricultura con una comisión política de la Cumbre Agraria, además de Todd Howland y Fabricio Hochschild, Alto Comisionado de las Naciones Unidas. El intento de negociación estuvo sustentado en seis puntos. 1. Rendición pública de cuentas por parte del Gobierno nacional (Presidente de la República, Ministerio de Agricultura, Ministerio del Interior, Ministerio de Minas y energía y Departamento Nacional de Planeación) sobre el estado de cumplimiento en los acuerdos consignados en acta 13 de mayo de 2014. 2. Retiro del proyecto Zidres del trámite legislativo en curso y concertación con Cumbre, incluida veeduría nacional e internacional. 3. No presentación del proyecto de Ley de Desarrollo Rural Integral. 4. Inmediato cumplimiento de los acuerdos del acta del 13 de mayo de 2014. 5. Respuesta a las propuestas presentadas por Cumbre Agraria. 6. Definición conjunta entre Gobierno y Cumbre de la ruta para la negociación del pliego presentado. Incluidos tiempos, metodología, mecanismos de implementación, seguimiento y veeduría nacional e internacional.

Durante la negociación, la comisión política negociadora de la Cumbre daba cuenta de cómo, tras meses de firmados los acuerdos, el Gobierno no había llegado a cumplir siquiera el 10% del total de proyectos existentes con las comunidades y organizaciones que se habían movilizado 2 años atrás. Así, después de cerca de 10 horas de diálogo, el Ministro Aurelio Iragorri se comprometió con los voceros presentes a instalar mesas de trabajo con el fin de darle viabilidad a los proyectos que desde la Cumbre se proponen. Como garantía para la negociación estuvo la entrega de los edificios.

De esta manera, el cese de la presencia pacífica dentro de las instalaciones del Ministerio de Agricultura y el Incoder es una muestra clara en la disposición que tiene la Cumbre en su totalidad por avanzar en acuerdos con el gobierno nacional.

Rueda de prensa: ¿Por qué estamos agro-indignados?

Durante este mismo día, en la Plaza de los artesanos en Bogotá, se llevaba a cabo la rueda de prensa oficial de la Cumbre agraria, campesina, étnica y popular. Los voceros encargados fueron Robert Daza, perteneciente al Congreso de los Pueblos y el Coordinador Nacional Agrario; Luis Fernando Arias, vocero y consejero mayor de la Organización Nacional Indígena de Colombia, Onic; Luz Perly Córdoba, vocera de la Marcha Patriótica y José Santos Caicedo del Proceso de Comunidades Negras, PCN.

La rueda de prensa tuvo como eje central un llamado al país sobre las acciones que llevaría la Cumbre agraria entre el 31 de agosto y el 5 de septiembre en lo que se ha denominado jornadas de indignación. Además, explicaron las razones por las cuales el campo se moviliza, centrándolas principalmente en los paulatinos incumplimientos de los acuerdos pactados con el Gobierno luego de los paros y movilizaciones del 2013 y 2014. Afirmaban los voceros, que luego de casi 18 meses de suscritos los acuerdos y tras reuniones con la Presidencia y los respectivos ministros, existe un estado permanente de incumplimiento basado en una ausencia de discusión con respecto al pliego único de negociación que tiene la Cumbre.

Además, según las vocerías, el Gobierno ha impulsado de manera progresiva políticas que no favorecen al campo y que, además, no se han discutido con las comunidades, como son el caso de la Ley Zidres, el Plan Nacional de Desarrollo y el estatuto rural, sumado a una situación crítica de derechos humanos, todo lo cual genera desconfianzas respecto a la verdadera voluntad que ánima al actual Gobierno. Es por ello que en general para la Cumbre ya no existe una credibilidad en cuanto a las soluciones que propone el presidente Juan Manuel Santos y sus ministros, entendiendo que las mesas de negociación suelen dilatar más que resolver las problemáticas que afectan a los pobladores del campo. Es por esta razón que las protestas que están en curso pueden asumirse como antesala de un gran paro nacional de cara al 2016, con una perspectiva de unión entre el campo y la ciudad.

¡Del campo al campus!

Al mismo tiempo que en el centro de Bogotá era palpable la presencia de indígenas, campesinos y otros sectores sociales, a la Universidad Nacional iban llegando delegados de iguales sectores para abrir diálogo con la comunidad universitaria. La cotidianidad de la Universidad esta vez abrió los oídos ante saberes no forjados en las rígidas paredes de la academia; ahora, pasillos, aulas y cafeterías se llenaban de las experiencias recogidas durante años por personas y organizaciones sociales y políticas compartiéndolas y poniéndolas a disposición de estudiantes, que les acompañaron en los recorridos por las facultades.

El intercambio de voces no sólo sirvió para conocer la profunda problemática que atraviesa el campo colombiano, y las razones por las cuales se llevan a cabo las jornadas de indignación durante esta semana por parte de la Cumbre agraria, campesina, étnica y popular, sino que también tuvo lugar la pregunta por el papel de la Universidad en los conflictos sociales existentes en el país. Por ello, en la tarde, en la Plaza Ché, fue lanzada la cátedra sobre pensamiento emancipador, evento ambientado por música de chirimía, baile y almuerzo conjunto. ¡Del campo al campus! La palabra en la universidad pública más importante del país había sido tomada

Información adicional

1 de septiembre de 2015
Autor/a: Cristian Camilo Cartagena
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente: desdeabajo

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