
Durante los días de noviembre el historiador y docente Rodrigo Patto, de la Universidad Federal de Minas Gerais, investigador de la cultura política en la historia de Brasil, en particular en temas como la dictadura, las universidades y las organizaciones de izquierda. El profesor, contrario a la tendencia general seguida con los estudios políticos, no privilegia una visión estructuralista, y más bien opta por valorar las representaciones y valores sociales que construyen identidad.
Aprovechando su visita a nuestro país y las conferencias dictadas desdeabajo lo entrevistó. Aquí presentamos su visión sobre su trabajo académico y la coyuntura que vive su país.
–P. Profesor Rodrigo Patto, ¿cómo entender la crisis en que está envuelto el gobierno de Dilma Rousseff?
–R. Es muy complejo porque hay varios factores. El proyecto económico de Lula y Dilma entró en crisis, aquel gran ritmo de creciendo y de desarrollo llegó a su fin. Esta es una fuente del problema político porque mucha gente piensa que si la economía va bien lo demás no tiene tanta importancia. Otro punto para agregar, la última campaña electoral ha sido la más disputada de todas. Existió una polarización muy intensa, Dilma ganó la elección con un margen muy estrecho. Hubiera perdido sino fuera por pequeños detalles de campaña.
Esto ha tornado a la oposición más agresiva, porque con la investigación del caso Petrobras –que ha sido independiente de jueces y de la Policía Federal– ha encontrado las pruebas de corrupción auspiciada desde el Estado. Evidente, este caso ha sido manipulado por la prensa y la oposición. En todo caso el resultado fue la pérdida de legitimidad del Gobierno, tornó a la posición más movilizada con grandes protestas de calle. El Gobierno no ha tenido la capacidad política de mantener sus bases de apoyo. Ha perdido el respaldo de algunos partidos y de movimientos sociales. Existe, entonces, una combinación o confluencia entre crisis economía y política, donde la oposición está haciendo impedimento en contra el Gobierno.
–P. ¿Cuál es el futuro cercano que tiene el Partido de los Trabajadores?
–R. Es complejo, en este momento es muy grave. Incluso algunos cuadros del partido lo han dejad: por ejemplo, una senadora y un diputado federal importantes se fueron para otros partidos. El partido perdera bastante su consistencia política y social, de hecho ya la perdió. La gran pregunta es si va a continuar como partido en el centro del escenario de la política en Brasil, el tiempo lo dirá. Yo esperaría que sí, porque ha sido un partido importante al representar deseos de grupos sociales por reformas, es un partido de centro izquierda moderada. Si fuera destruido la pérdida para el proceso político en Brasil sería muy grave. No se crean partidos fuertes, orgánicos, de la noche a la mañana. Mi expectativa es que tenga capacidad de recuperarse, pero no sé cómo lo hará. Es evidente que tendrá que hacer una crítica y reflexión sobre sus problemas, para recuperar su credibilidad con sus bases sociales.
–P. ¿Cómo definir acomodação y cuál es su incidencia en el proyecto de Estado nación en Brasil?
–R. Acomodación es una estrategia política que hace parte de nuestra cultura política y tradición. Significa hacer acuerdos o arreglos para reducir los conflictos entre grupos oponentes. Ha sido una estrategia muy importante en la formación del Estado, para mantenerlo unido a pesar de lo enorme que es, con muchas provincias y sus grandes diferencias. La manutención de este país pasó en parte por la flexibilidad de hacer acuerdos, sobre todo involucrando los grupos de liderazgo y las elites sociales, es parte de la tradición política de Brasil.
Práctica que implica a la misma izquierda. De hecho, parte de los problemas del PT es que hizo acuerdos, en esta misma línea; para ganar las elecciones se alió con partidos de derecha o con partidos que tienen interés en la ventaja del poder. Esto explica parte de sus problemas. Buena parte de la corrupción no está en PT sino en sus aliados, pero como líder del Gobierno está implicado de alguna manera.
–P. ¿Cuál ha sido la influencia de las organizaciones de izquierda en el espectro político del Brasil?
–R. Hay varios pequeños grupos de izquierda. El PT es una especie de confederación de grupos de izquierda. Pero muchos salieron del PT en los años recientes, desde grupos trotskistas que crearon sus propios partidos, hasta lograr una coalición hace siete años: el Partido Socialismo y Libertad, que era de expetistas que no soportaron el cambo del PT cuando llegó al poder. El PT de hoy es de centro izquierda, tiene algunos grupos marxistas pero sus capas dominantes son social demócratas. Hay un partido comunista mayor que tiene diez diputados federales, hay un partido socialista muy indefinible –porque ha recibidos políticos de tipo moderado, es un aliando de izquierda del PT– que en estos momentos rompió con el PT. Hay pequeños grupos de izquierda, sin representación parlamentaria, que no tienen capacidad para elegir diputados.
–P. La categoría de cultura política, ¿qué importancia y alcance tiene para los estudios políticos?
–R. Es un concepto que no le gusta a toda la gente; hay polémicas académicas porque algunos piensan que carece de capacidad explicativa. Pero, al contrario a tales opiniones, considero que cultura política tiene una gran utilidad para percibir que las acciones políticas son influenciadas por estructuras muy fuertes, que están en la tradición de los grupos nacionales, sociales y regionales. Hay culturas estructuradas que hacen parte de nuestra memoria y pasado, de lo que heredamos.
La cultura política es muy útil para percibir que hay comportamientos que tienen una inscripción en la historia. Incluso, para explicar las diferencias entre países: para comprender por qué en Brasil hay tantos acuerdos y por qué en otros países entran en conflictos violentos donde no hay capacidad o disposición de acuerdos.
La cultura política hace parte de una tradición, sin duda es una elección. No digo que cultura política sea una cultura que obligue o que sea tabica, evidentemente es una referencia, una las fuentes que influencian el comportamiento político, pero la gente siempre tiene la opción de elegir.
Hay que considerar estas estructuras para poder planear proyectos de cambio con más efectividad, para identificar las situaciones que son más complejas o más fáciles de cambiar; para tener un buen material de informaciones que faciliten encarar proyectos efectivos de cambio. Conocer mejor las culturas políticas implica conocer no sólo las instituciones sino los valores de la gente, sus opiniones y tradiciones. Todo esto es fundamental para una acción política eficaz.



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