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“Las Farc 1950–2015. Luchas de ira y esperanza”

“Las Farc 1950–2015. Luchas de ira y esperanza”

El jueves 10 de diciembre tuvo lugar, en el auditorio Camilo Torres Restrepo, del edificio de Sociología en la Universidad Nacional de Colombia –sede Bogotá– la presentación del libro “Las Farc 1950–2015. Luchas de ira y esperanza” de autoría del profesor Miguel Ángel Beltrán Villegas, publicado por la editorial Desde Abajo. El libro es el resultado de una admirable labor investigativa en la que el sociólogo logra compilar las voces de varios combatientes así como de integrantes de sus bases de apoyo, desarrollando a través de ellas una versión de la organización guerrillera desde la comprensión misma de los hombres y mujeres que la han integrado. Es una versión que se aleja de la oficial porque reconoce causas, determinantes y catalizadores del conflicto que se apartan de manera radical de la interpretación histórica difundida por el establecimiento y por sus aparatos de comunicación.

En un auditorio abarrotado por estudiantes, el jueves 10 de diciembre, día de internacional de los derechos humanos, pero también del Sociólogo, fue presentado el libro “Las Farc 1950–2015. Luchas de ira y esperanza”. Su presentación corrió a cargo de Sandra Gamboa, Jaime Caicedo, Iván Cepeda Vargas y Renán Vega Cantor, antecedidos en el uso de la palabra por la proyección de un corto video enviado desde la cárcel de máxima seguridad, “La Picota”, por el profesor Miguel Ángel Beltrán (ver recuadro), que contenía su saludo a los asistentes al evento, y donde agradece la tarea de los investigadores del conflicto armado colombiano, el papel del pensamiento crítico, describiendo la labor investigativa realizada al interior de las cárceles y, por último, donde denuncia la persecución por parte del Estado colombiano contra quienes ejercen la defensa del pensamiento crítico.

Sandra Gamboa, al presentar el libro se refirió al profesor y a su obra: “Miguel Ángel Beltrán asume una actitud, incluso si se quiere, valiente, porque siendo una persona procesada y señalada de ser integrante de las Farc decide hacer su trabajo sociológico al interior de la cárcel respondiendo, como él mismo señala en su texto, dos grandes preguntas que han pasado soslayadas en todo este tema de las negociaciones de La Habana y del supuesto camino hacia un post conflicto […] ¿Por qué ingresan a las Farc campesinos, campesinas, ciudadanos colombianos? y ¿Por qué permanecen? Que son las dos principales preguntas que el pretende resolver a través no de su voz unidimensional, no de su voz como víctima que es, sino la voz de estas personas que permanecen en esos centros carcelarios”.

Gamboa reflexionó la utilidad de conocer, en el escenario del denominado postconflicto, de las causas objetivas que han dado lugar a la guerra entre el Estado y la guerrilla. De acuerdo a la defensora de derechos humanos. a través del análisis y debate en relación con su condición de víctima y de investigador social, Beltrán logra abordar en su escrito dos mitos que le parecen centrales: el primero, es el falso dilema, que suele presentar un sector de la academia, entre la democracia y la lucha armada haciendo un abordaje genealógico del tema en el que evidencia como la insurgencia armada ha construido procesos de democratización en épocas anteriores; el segundo dilema lo aborda a través del desmonte del reconocimiento de los procesos de selección y etiquetamiento que construyen enemigos: las personas que hacen parte de la insurgencia, que han ingresado y permanecido en la insurgencia y que la gente reconoce de una manera velada y tergiversada, en una imagen fundamentada desde el poder gubernamental y desde la academia.

Sandra Gamboa resaltó el hecho de que Miguel Ángel Beltrán desarrolle en su libro, a partir de la discusión de los dos grandes mitos anteriores, dos propuestas centrales para la transición a la democracia y para una verdadera construcción de paz en Colombia: “primero es la necesidad de entender que las antiguas guerrillas y la actuales, así como sus problemáticas, tienen un papel relevante dentro de la construcción de un proceso de paz que no simplemente implique decir hay un proceso de dejación de armas y donde el Estado sigue y continúe sin asumir su responsabilidad y, en segundo lugar, nos llama a romper con esa idea, con esa subjetividad del enemigo etiquetado, del enemigo que no tiene nada que decir, del enemigo que simplemente debe ser soslayado”.

La segunda presentación fue hecha por Jaime Caicedo, exprofesor de la Universidad Nacional y secretario del Partido Comunista de Colombia, quien considera que el aporte más significativo de la investigación es la voz que le otorga a los presos políticos, más aún teniendo en cuenta las dificultades de las que es objeto Beltrán al ser perseguido el pensamiento crítico. En su comentario resalta, además, la lectura histórica que incluye el libro, el cual retoma el Estatuto de Seguridad (1978), así como las declaraciones de los intelectuales en su momento, lo que permite entender la persecución política de movimientos como la Unión Nacional de Oposición y la Unión Patriótica durante las décadas del setenta y ochenta. Así mismo resalta el énfasis en las motivaciones detrás del accionar de la insurgencia.

De otra parte, en su presentación el senador Iván Cepeda Vargas destaca la labor de Beltrán por ir tras la verdad de los combatientes la cual contrapone a los relatos hegemónicos que tratan de corresponder a una realidad social y política del país y el conflicto. Señala, de igual manera, los procesos de construcción de tejido social por parte de la insurgencia, como un factor importante para entender la permanencia de las Farc-Ep a través del tiempo y de personas involucradas a su estructura.

El cierre correspondió a Renán Vega Cantor, profesor de la Universidad Pedagógica y amigo personal de Miguel Ángel Beltrán, quien retoma la intervención hecha desde la cárcel por este último, en la que agradece la labor de Carlos Arango, Arturo Alape y Alfredo Molano, como investigadores del conflicto y representantes de una sociología crítica, y el papel de ésta para dar cuenta de la existencia de una violencia estructural.

De la misma manera, Renán Vega recordó que la academia –en especial el Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia– dieron la espalda a Miguel Ángel Beltrán, al guardar un terrible silencio frente a su secuestro acaecido en México, y su posterior deportación y judicialización en Colombia en el 2009, de la misma manera que ante su detención en septiembre del 2015. Vega Cantor expresó que solo mediante el ejercicio de la imaginación sociológica es posible la reconstrucción de los testimonios de los insurgentes, a lo cual se debe sumar la dignidad de Miguel Ángel Beltrán como profesor e investigador que lo sitúa en una posición diferente al de la víctima, y al cual puede denominarse como el lugar del sentipensante. Su intervención concluye con un fragmento del poema “Las cárceles” del poeta Miguel Ángel Hernández:

“Un hombre aguarda dentro de un pozo sin remedio,
tenso, conmocionado, con la oreja aplicada.
Porque un pueblo ha gritado, ¡libertad!, vuela el cielo.
Y las cárceles vuelan”.

La invitación, tras el lanzamiento del libro, es para el día 25 de enero de 2016 en el Palacio de Justicia, donde se llevará a cabo la audiencia pública por la solicitud de libertad para el profesor Miguel Ángel Beltrán.

 

Recuadro 1.

Palabras de Miguel Ángel Beltrán, enviadas desde la cárcel de máxima seguridad “La Picota”, para el lanzamiento de su libro “Las Farc 1950–2015. Luchas de Ira y esperanza”.

 

Compañeros y compañeras, reciban un cálido y fraterno saludo desde la cárcel de máxima seguridad “La Picota” de Bogotá, lugar en el que me encuentro recluido desde hace más de cuatro meses.

La cárcel ha sido una de las estrategias del régimen colombiano para amordazar el pensamiento libre y crítico, como lo han hecho con Ubert Ballesteros, David Rabelo, Liliani Obando y los millares de presos y presas políticas que hoy estamos privados de la libertad en los más de 140 centros penitenciarios del país.

Hago llegar también un saludo muy especial para los compañeros, amigos y colegas, Iván Cepeda, Sandra Gamboa, Renán Vega y Jaime Caicedo, que generosamente han abierto un espacio en sus múltiples ocupaciones para honrarnos con su presencia y compartirnos sus comentarios a este nuevo libro. “Las Farc 1950–2015. Luchas de Ira y esperanza” pretende hacer una modesta contribución al conocimiento de ésta organización guerrillera desde la comprensión misma de sus combatientes y bases de apoyo, y en general, desde las regiones donde se ha desarrollado con mayor crudeza e intensidad el conflicto armado y social.

El Estado colombiano, que con su régimen penal de guerra una vez más me ha recluido en esta cárcel de máxima seguridad, donde se nos niega no solo el ingreso de libros, sino hasta la entrada de los rayos de sol, me ha brindado irónicamente la posibilidad de compartir con numerosas personas que han estado vinculadas a las filas guerrilleras desde hace muchos años e, incluso, a las que han pertenecido varias generaciones de sus familias.

Todas estas historias que he podido escuchar de boca de sus protagonistas tienen un denominador común y es el ser víctimas del terrorismo estatal bajo los marcos de una democracia formal que ha servido de muralla de contención de los cambios económicos, políticos y sociales que las grandes mayorías nacionales reclaman. Por esta vía del terror millones de campesinos fueron despojados de sus tierras para ensanchar, hasta límites insólitos, los grandes latifundios que hoy acaparan un puñado de terratenientes, sean estos expresidentes venidos a menos, magistrados de dudosa reputación o representantes del capital transnacional.

Aquellos hombres y mujeres del pueblo, agobiados por la fuerza brutal del aparato militar estatal o para estatal, amparado en las políticas imperiales, un día se vieron obligados a tomar el doloroso camino de las armas, y tras un largo y complejo proceso histórico terminaron agrupados en ese movimiento político militar que hoy conocemos como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia Ejército del Pueblo Farc – Ep.

Ésta es también, con sus necesarios matices sociológicos, la dilatada historia de la insurgencia armada colombiana en sus múltiples expresiones y que constituye uno de los capítulos quizás más importantes de la resistencia popular colombiana en el último medio siglo. Capítulo que valga la pena notar, ha sido soslayado por una cadena claudicante que durante años supo revestir los postulados de la Seguridad Democrática y la amenaza terrorista de un ropaje pretendidamente académico en nombre de la objetividad y la neutralidad valorativa y que hoy, bajo los estímulos de las agencias financiadoras europeas y norteamericanas, se aprestan a analizar las realidades del pomposamente llamado postconflicto.

No obstante, antes de dar la vuelta a esta página de la historia que deberá conducirnos por los meandros de una paz estable y duradera, es imprescindible saldar una deuda con aquellos hombres y mujeres anónimos y silenciosos que con sus vivencias, su accionar y su sacrificio han sido los principales protagonistas de estas luchas de ira y esperanza que la historia oficial ha rotulado como bandoleros, terroristas o narco terroristas.

El libro que hoy entrego a ustedes recoge algunas de estas experiencias. En sus páginas encontrarán el eco de sus voces silenciadas que nos hablan de sus aciertos y desaciertos, de sus triunfos y sus derrotas, de sus logros y de sus fracasos. En este sentido recorro con contrastes de principiante un terreno abonado por esos grandes maestros, Carlos Arango, Arturo Alape y Alfredo Molano, que la universidad de la ignorancia, como acertadamente llamara un colega y amigo, los desterró de la academia en nombre de un pretendido cientificismo social y una sociología que olvidó que su tarea principal radica en descorrer el velo de las apariencias para mostrar las verdaderas realidades incomodas y no la triste labor de cantarle las loas a los poderosos.

Por eso, este diez de diciembre día del Sociólogo y la socióloga, no podemos dejar de evocar en este recinto la memoria de investigadores sociales como Orlando Fals Borda, Alfredo Correa de Andreis, María Cristina Salazar, Darío Betancur, Luis Emiro Fajardo, entre muchos otros que sufrieron la persecución estatal por ejercer el pensamiento crítico. Por supuesto, tampoco podemos dejar de nombrar al sociólogo y sacerdote Camilo Torres Restrepo cuya presencia y figura se agiganta hoy en este magno recinto que lleva su nombre.

No quisiera terminar este saludo sin hacer un reconocimiento público a mis ancianos padres Miguel Antonio y Alba Ruth, hijos de esa primer violencia, a mis familiares y amigos que han padecido conmigo los tortuosos días en esta prisión, a mi compañera sentimental, así como a mis tres hijos: Ernesto, el pequeño sol y el osito, que han sido un gran aliciente para estas luchas y defensa de la palabra y el pensamiento libre. A todas y a todos ustedes muchas gracias por acompañarme en este día, su presencia, su apoyo y solidaridad constituyen los verdaderos baluartes que hicieron posible que esta obra saliera a la luz pública, gracias también a la labor incansable de mis amigos y colegas Renán Vega y Manuel Ruiz y mi amiga María Piedad León.

 

Muchas gracias.

Información adicional

Profesor Miguel Ángel Beltrán presenta su último libro en la Universidad Nacional
Autor/a: Allan Enrique Bolívar y Henry Córdoba Villanueva
País: Colombia
Región: Suramérica
Fuente:

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