
A una semana de que entre en vigor un supuesto alto el fuego en Siria, las tropas de Bachar el Asad ganan terreno en los frentes insurrectos de Raqa, contra el Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), y del norte de Alepo, dividido entre facciones rebeldes y de Al Qaeda. Con esta ofensiva, el régimen ambiciona el control de las dos capitales de provincia, al tiempo que cortar las líneas de suministro rebeldes con Turquía. Y lo hace gracias al decisivo apoyo de la aviación rusa, que inició los bombardeos cuatro meses atrás.
En una entrevista hecha pública este sábado por la agencia de noticias AFP, Bachar el Asad se decía confiado en “recuperar todo el país” de manos rebeldes. Tras cerca de dos años a la defensiva tratando de mantener las grandes urbes del país y las autovías que las conectan, el Ejército sirio ha lanzado múltiples ofensivas en el último mes acumulando estratégicas victorias. “Una unidad del Ejército junto con fuerzas aliadas restauraban la seguridad en el pueblo de al Tamura, en la campiña norte de Alepo”, informó hoy la Agencia Nacional de Noticias siria, Sana. La localidad, que se yergue sobre los poblados de Anadán, Hayan y Haritan, otorga a las tropas regulares la ventaja estratégica sobre posiciones enemigas.
Este avance forma parte de una triple ofensiva a manos de las fuerzas leales que desde Alepo intentan cercar a las fuerzas rebeldes. En el flanco noreste, el Ejército regular acecha el feudo insurrecto de Al Bab. Al noroeste, y junto a los kurdos de las Unidades de Protección Popular (YPG, por sus siglas en kurdo) pinzan de lado y lado a los combatientes rebeldes. Mientras que, en el suroeste de Alepo, las fuerzas armadas sirias avanzan hacia la frontera turca sellando los corredores de avituallamiento de los insurrectos. Por su parte, el YPG y las Fuerzas Democráticas Sirias aliadas acechan enclaves vitales para tanto rebeldes como ISIS. La posible conquista de los bastiones de Marea, Tel Rifat o Azaz supondría un drástico revés para los sublevados en armas.
Al noreste del país, las tropas leales abren un segundo frente nacional a las puertas del feudo del ISIS, en la provincia de Raqa. Por primera vez desde 2014, las botas de los uniformados leales pisan el extrarradio del califato. La incursión tiene lugar después de que Arabia Saudí y Turquía barajaran abiertamente el envío de tropas al terreno para apoyar la lucha estrictamente aérea que libra desde hace 17 meses la coalición liderada por Estados Unidos contra los terroristas del ISIS.
Tanto Riad, opuesta al gobierno alauí de Damasco, como Ankara, recelosa del avance kurdo en Siria, se consideran claves a la hora de armar y prestar apoyo logístico a la miríada de facciones rebeldes. “La intervención militar rusa no ayudará a la permanencia de Bachar el Asad en el futuro”, arremetía ante la prensa Adel al-Juberi, ministro de asuntos exteriores saudí. “No habrá Bachar el Asad en un futuro”, sentenciaba.
Cerca de cumplirse cinco años de guerra con 260.000 muertos, los frentes se reactivan a lo largo y ancho del país. En busca de ganar terreno antes de sentarse a negociar, las tropas leales empujan también en el frente sur de Deraa, epicentro de las revueltas de 2011, hacia la frontera jordana.
Obama y Putin refuerzan el diálogo para la tregua en Siria
Rodrigo Fernández / Joan Faus
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, telefoneó el sábado a su homólogo ruso, Vladímir Putin, para seguir explorando las perspectivas de una solución a la guerra en Siria. La llamada telefónica se produce en pleno deterioro de las relaciones entre Rusia y Occidente, escenificado en la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde Moscú alertó del riesgo de una nueva guerra fría. Los dos mandatarios coincidieron no obstante en mantener los esfuerzos para alcanzar un alto el fuego en el país árabe y abrir paso a la ayuda humanitaria.
Las versiones difundidas este domingo por el Kremlin y la Casa Blanca sobre la conversación mantenida entre Obama y Putin hicieron sin embargo hincapié en puntos muy diferentes. Según un comunicado de la oficina presidencial rusa, Putin subrayó durante la charla la importancia de “crear un frente antiterrorista único renunciando a los dobles patrones”. Un mes atrás, durante la conversación mantenida el 13 de enero entre ambos líderes, el presidente ruso ya había propuesto la formación de un frente único, pero no se llegó a ningún acuerdo y desde entonces no había habido progreso en este sentido. Washington no hizo ninguna mención a la propuesta en su nota.
“Ambas partes han valorado positivamente los resultados de la reunión del Grupo Internacional de Apoyo a Siria celebrada en Múnich los días 11-12 de febrero, que confirmó los principios y puntos de la resolución 2254 del Consejo de Seguridad de la ONU en lo que se refiere tanto a los aspectos humanitarios y elaboración de un alto el fuego como a las cuestiones para contribuir al comienzo de un proceso político real”, comunicó en la nota del Kremlin.
Durante el intercambio de opiniones, siempre según Moscú, se destacó la necesidad de establecer estrechos contactos entre los representantes de los ministerios de Defensa de Rusia y EE UU, con el fin de conducir una lucha planificada y exitosa contra el Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés) y otras organizaciones terroristas. No está claro hasta qué punto esta aseveración de la nota rusa significa una coordinación real de las acciones militares a realizar por ambos países en Siria.
La nota de la Casa Blanca, con un lenguaje frío, se limitó a señalar que ambos presidentes acordaron que sus países seguirán en comunicación acerca del “importante trabajo” del llamado Grupo Internacional de Apoyo a Siria. Washington manifestó que durante la llamada telefónica, Obama trasladó a su homólogo ruso la “importancia” de llegar al cese de las hostilidades al que se comprometieron el viernes en Múnich, abrir acceso a la asistencia humanitaria en las zonas más golpeadas del país, pero sobre todo la necesidad “de que ahora Rusia desempeñe un papel constructivo cesando su campaña aérea contra fuerzas opositoras moderadas en Siria”.
La de EE UU no es una reclamación nueva, la hacen todos los funcionarios estadounidenses cuando hablan de Siria, pero llega en un momento crucial: en plena ofensiva del Ejército sirio —respaldado por los bombardeos rusos a facciones insurgentes— en la ciudad de Alepo, la mayor del país y en la que podría ser la victoria militar más relevante del régimen de Bachar el Asad en los casi cinco años de guerra civil.
Cumplimiento de Minsk
Moscú, estrecho aliado de Damasco, insiste desde que inició su campaña aérea en que ataca sólo posiciones del ISIS y otros grupos yihadistas anti-Asad como el Frente Al Nusra. Pero la coalición que lidera EE UU, que ataca al ISIS, alega que la mayoría de los bombardeos rusos golpean a grupos opositores moderados. La ofensiva de Moscú ha ayudado al régimen a avanzar en el norte, oeste y sur del país.
Además del problema sirio, los jefes de Estado analizaron la situación en Ucrania. Putin manifestó en este sentido sus esperanzas de que las autoridades de Kiev den por fin pasos concretos para cumplir pronto sus compromisos, incluido el de establecer un diálogo directo con Donetsk y Lugansk, la amnistía a los combatientes, el estatus especial para esas zonas y la reforma constitucional. Todos estos puntos fueron recogidos en su tiempo en los acuerdos de paz de Minsk.
La irrupción de Rusia en el tablero sirio la ha colocado en el centro de los intentos de hallar una solución diplomática al conflicto, que se ha cobrado más de 250.000 vidas. Tras un año y medio tratando de aislar internacionalmente a Rusia por sus injerencias en Ucrania —en la llamada, Obama urgió a Putin a respetar el alto el fuego en el este del país—, EE UU se ha visto forzado a dialogar con Moscú sobre Siria
Francia y EE UU piden el cese de la ofensiva turca
Turquía bombardeó ayer por segundo día consecutivo a las milicias kurdas en el noroeste de Siria. La mayor parte de los ataques tienen como objetivo a Jaish al-Thuwar, aliado de las Unidades de Defensa Popular (YPG, en sus siglas en kurdo). Ankara pretende así cortar el avance de los kurdos hacia la frontera turco-siria. EE UU y Francia pidieron a Turquía que detenga la ofensiva aérea.
Jaish al-Thuwar manifestó en declaraciones a Al Yazira que no pararán pese a los bombardeos. Esta milicia se mueve en una zona con presencia de fuerzas rebeldes y pretende alcanzar el territorio del Estado Islámico.



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