Para esta segunda votación el cuadro habría cambiado, si las encuestas reflejan la realidad, porque mientras unas dan un empate técnico, otras le dan leve ventaja a Pérez y no falta la que lo da como ganador hasta por un 7 por ciento, mientras la intención de abstenerse va creciendo. Esto es reflejo de las características que ha tenido esta campaña electoral, que se estima ha sido la más violenta desde 1985. Entre marzo de 2006 y septiembre de 2007 fueron asesinadas 56 personas pertenecientes a entidades políticas, 18 de ellas de
Los observadores políticos destacados en la capital guatemalteca ven con preocupación el desarrollo de una campaña electoral en la que los candidatos no han confrontado sus ideas y programas.
Mano dura y mano solidaria
El problema de la seguridad se ha convertido en el punto más destacado en esta campaña. Como en todos los países, la violencia va en aumento, a la par de la pobreza ,mientras la riqueza se concentra cada vez más y se acrecienta el poder del narcotráfico. Estos problemas son comunes a América Latina, porque son consustanciales al modelo económico impuesto desde el norte desarrollado y para superarlos se requiere de un cambio profundo y colectivo que no se está intentando. Lo que abundan son las políticas represivas que no van al fondo pero que favorecen a Estados Unidos, que las impulsa. En este contexto, veamos que plantean los dos candidatos.
Alvaro Colom, ingeniero industrial, Secretario General de
De él han dicho cosas que anteriormente se han señalado también en otros países como, por ejemplo, que va a quemar las iglesias si es elegido. Le ha pedido al electorado que no se olvide de lo sucedido en el período dictatorial: “Recuerden cuando las personas desaparecieron. Entraban por la madrugada, en camiones se llevaban a los niños, había miedo en la población y no queremos volver a sentirlo otra vez, como en el pasado”.Colom ha dicho que no está en contra del ejército, pero que su adversario “es un jefe de pelotón”. Hay que recordar que en Guatemala, a raíz de la violencia desatada por la intervención estadunidense que provocó el derrocamiento del presidente Jacobo Arbenz en 1954, han muerto 250 mil personas, en su mayoría indígenas, los que constituyen el 61 por ciento de la población.
Entre los asesinatos que han causado mayor conmoción en los últimos años, además de los de Manuel Colom Argueta y Alberto Fuentes Mohr, se encuentran los de Monseñor Girardi, autor del informe “Recuperación de
Otto Pérez Molina, su biografía oficial, contenida en la página de su partido señala que inició la carrera militar en 1966, que en 1982 se contó entre quienes impidieron que el dictador Ríos Montt se autoproclamara presidente de la república, hecho que consideran como inicio del retorno a la vida democrática en 1985.Luego se alude a sus estudios superiores de Defensa Continental en el Colegio Interamericano de Defensa en Washington, al estudio del programa de Alta Gerencia en el INCAE-Escuela de Negocios de Harvard, con sede en Costa Rica, y a la maestría en Ciencias Políticas en
De los estudios se vuelve a su carrera militar poniendo el acento en que se opuso al autogolpe protagonizado en 1993 por el entonces presidente Jorge Serrano Elías. Luego Ramiro de León Carpio lo nombró Jefe del Estado Mayor Presidencial, cargo que ocupó entre 1993 y 1995, al año siguiente fue nombrado Inspector General del Ejército y jefe de la delegación de su país ante
Su biografía es cuestionada por los organismos de derechos humanos que apuntan que se ha omitido su desempeño como hombre de confianza y miembro del estado Mayor Presidencial del general Lucas García, quien encabezó el que se considera el periodo dictatorial más sanguinario. Entre 1978 y 1982 se cometieron 538 masacres, fueron asesinados Colom Argueta y Fuentes Mohr y se produjo la desaparición forzada de Alaíde
Foppa. En el informe de Monseñor Girardi se indica que el destacamento
Nebaj Quiché, comandado por Pérez Molina, cometió 20 masacres en las que murieron mil personas. El escritor estadounidense Francisco Goldman lo relaciona con la muerte de Girardi en su libro “El arte del asesinato político”.
Pérez Molina ha reiterado en su campaña que aplicará mano dura contra la inseguridad y hace pocos días sostuvo que “Si es necesario aplicar un estado de excepción, uno verdaderamente corto, lo vamos a hacer”. Los que temen el inicio de un nuevo período represivo señalan que ya hay mecanismos legales para sancionar los crímenes de lesa humanidad, incluso en forma retroactiva, pero al mismo tiempo advierten del daño que le haría al país un aislamiento internacional.
– Frida Modak es periodista chilena.


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