lugar, porque Colombia es uno de los epicentros de la “guerra infinita”
de EU y por primera vez este país deja de ser agente de la guerra para
convertirse en mediador de eventuales procesos de paz. El mecanismo ya
viciado impide éxito en diversos casos, el más largo de los cuales es
Palestina.
Ni en Palestina ni en Irak ni en Afganistán ni en
Colombia parecían prosperar iniciativas de resolución pacífica de los
conflictos llevadas a cabo por Washington.
Es una buena
sugerencia para que otros busquen soluciones o al menos alternativas
que avancen en la dirección de la solución pacífica de los conflictos
en el mundo. Una posibilidad para que gobiernos progresistas, y
especialmente el Foro Social Mundial, busquen demostrar que “otro mundo
es posible”, otras formas de superar la política de militarización de
los conflitos de parte de la potencia imperial estadunidense.
En
el caso colombiano se trata de no detenerse en la liberación de los
detenidos de una parte y de otra, aunque éste sea el próximo paso
concreto, que servirá de poco, si siguen en acción los paramilitares,
si el ejército sigue atacando a campesinos, si siguen los secuestros;
en fin, si la guerra sigue. De ahí que la propuesta de Hugo Chávez
–promover una negociacion política que permita terminar con la guerra y
replantear la relación del gobierno de Colombia con las FARC y el ELN
en el plano político– sería un objetivo fundamental para que Colombia
cierre ese capítulo duro de su historia que tantos sufrimientos causa a
su pueblo, para que América Latina deje de tener un epicentro de las
“guerras infinitas” del gobierno estadunidense, para que no se
entorpezcan las relaciones entre los gobiernos del continente por esa
guerra.
Y, finalmente, para que se sepa que se pueden resolver
los conflictos sin apelar a la guerra, a la violencia, a la
militarización, para lo cual es necesario tener gobiernos con
iniciativa, audacia y compromiso para arribar a soluciones favorables
al bienestar de nuestros pueblos, como ha sido el caso de Venezuela.
Perderían los que apuestan a la violencia y a la guerra para ganar los
conflictos; esto es, los fabricantes de armamentos, los que viven de
eso en Colombia.
Ha llegado el momento de constituir una especie
de Grupo de Amigos de Colombia con los gobiernos que han participado
con éxito en esta primera negociación, tanto los latinoamericanos como
los europeos, porque queda claro que esa acción tiene legitimidad y
posibilidad de éxito.
La cuestión colombiana es un problema de
los colombianos, pero se ha visto que el apoyo internacional tiene
buenas posibilidades de éxito y apoyos internos e internacionales,
además de que puede representar un nuevo hito en este comienzo de
siglo, todavía dominado por las “guerra infinitas” del imperio.
América Latina puede dar al mundo el ejemplo de que puede resolver sola, de forma pacífica y justa, el conflicto colombiano.
Por: Emir Sader


Leave a Reply