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Economía solidaria para el bienvivir

Economía solidaria para el bienvivir

En diciembre del año 2016 la Unesco declaró a las cooperativas como parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, reconocimiento que hace de esta práctica una actividad a preservar, cuidar y potenciar; la declaración inscribe a la organización cooperativa más allá de la simple actividad económica con la que comúnmente se confunde y le da lugar en el campo de lo cultural, en perspectiva de construcción de todo un modelo de civilización.

 

Inmenso reconocimiento y reto. Como es conocido el sistema cooperativo promueve la asociación de voluntades para proveer bienes y servicios que satisfagan, en principio, las necesidades de sus asociados, que permita resolver problemas comunes y generar cambios favorables en su entorno. Ahora bien, por la forma específica de organización que se da en el cooperativismo, este trasciende hacia el bienvivir de las comunidades y los territorios en los que se tiene presencia. Casi cualquier tipo de necesidad humana puede resolverse de modo cooperativo, lo que muestra el potencial que esta forma de organización tiene. Las cooperativas, gracias a la unión de voluntades con objetivos compartidos, permiten potenciar el desarrollo de las comunidades al encontrar soluciones a los problemas sociales que las aquejan y con ello la construcción de tejido social.

 

El mensaje de la Unesco con esta declaratoria es importante en tanto propicia una lectura que muestra que otra forma de relaciones entre los individuos es posible. Que aquella lógica instalada por el capitalismo, en la que el fin último es la acumulación de utilidades –y que tras casi trescientos años de existencia nos deja un mundo plagado de miseria y miles de millones de seres humanos excluidos–, necesita ser cuestionada de manera profunda y radical. En términos sociales el capitalismo es un fracaso rotundo y no puede ser de otra forma, pues privilegia por sobre todo, el predominio de lo económico, limitándolo, por demás, a la obtención y acumulación en forma privada de las utilidades que son producidas por el trabajo de muchos.

 

En este sentido y como forma de celebrar creativamente los 45 años de la Cooperativa Financiera Confiar y los 20 de la Fundación Confiar, queremos vincularnos este año con la publicación de esta separata del periódico desdeabajo, que nos permita ahondar en las reflexiones sobre la economía solidaria, una de cuyas expresiones es el cooperativismo. Publicación para conocer nuevas experiencias, para mostrar que otra economía es posible, y que en las formas económicas que adoptamos y la manera de organización por la que optemos ponemos en juego no sólo asuntos de la solución a nuestros problemas inmediatos –en cuanto a la satisfacción de necesidades, a la provisión de bienes y servicios–, sino que detrás de ellas también se proyecta y disputa las formas de organización social, la incidencia en la construcción de comunidades y las posibilidades de potenciar la realización del ser humano en su conjunto.

 

Como parte del modelo y proceso reconocido por este organismo de las Naciones Unidas, en Confiar estamos convencidos de que otra economía es posible, de que otra forma de relacionamiento entre los seres humanos –que no esté subsumida por la obtención de la ganancia individual, sino que ponga al servicio de lo social el quehacer material– tiene sentido y vale la pena adoptarlo como forma de organización para la acción conjunta. Por ello, en nuestro hacer cotidiano el ejercicio del ahorro y crédito con solidaridad es la forma concreta y decidida con la que aportamos en la construcción del bienvivir entre las comunidades y territorios en los que tenemos presencia; de ahí que nuestra invitación permanente para que trabajemos juntos lleve impregnada la convicción de que de esta manera ampliamos el campo de posibilidades, potenciando nuestro que hacer solidario.

 

El reconocimiento de las cooperativas como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad nos permite, además, reflexionar sobre las prácticas de la solidaridad e inscribirlas en una perspectiva amplia de construcción de humanidad. Prácticas de otra economía, solidaria, para afirmar que el quehacer de lo económico trasciende e impregna lo social y se inscribe en unas formas de ser y estar en el mundo, que en últimas redundan en formas de negar o afirmar la existencia tanto individual como colectiva. Otra economía, solidaria, que nos permite unir fuerzas para luchar contra el miedo y las prácticas de dominación del capital, y trabajar por la construcción de una humanidad para la que la confianza y la solidaridad, sean valores que estén por encima del lucro y la ganancia. Otra economía, necesaria, para materializar el bienvivir.

 

Todo un debate por avanzar, toda una práctica por concretar. Esperamos que estas separatas nos permitan transitar juntos en estas construcciones y que el camino compartido sea fructífero. 

Información adicional

Autor/a: Alejandro López Carmona
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