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La resurrección de un pueblo olvidado. Paraguay

También derrotó los intentos
oficiales de debilitarlo con acusaciones burdas, que fueron desde
vincularlo a guerrillas y a otros presidentes de la región, a quien el
gobierno de Estados Unidos señala como “ejes del mal”.

Además su
triunfo se produce en un país donde la presencia de Estados Unidos fue
y es más que significativa, desde la dictadura de Stroessner, cuando
Paraguay era sede de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) hasta
estos últimos años, donde Washington logró que un Congreso oficialista
mayoritariamente votara (2005) la inmunidad para las tropas
estadunidenses, que han dejado una infraestructura utilizable para
cualquier acción regional.

Este popular triunfo además de la
significación que tiene al interior del país, fortifica el esquema
político de la integración regional en un momento clave.

En sus
primeras palabras demostró un fuerte tacto porque será muy difícil
desmantelar las estructuras de un poder que fue absoluto, donde la
corrupción es crónica y cruza a toda la sociedad.

Aunque
Stroessner fue derrocado por un golpe en febrero de 1989, nadie dudó de
un cambio “gatopardista”, para que nada cambiara, también promovido por
Washington, pero el respiro que significó el alejamiento del dictador
resultó una incontenible puerta abierta para un pueblo sometido a uno
de los aislamientos más terribles que recuerde la región.

Paraguay
fue víctima de olvidos e indiferencias. Esto no permitió analizar a
fondo el desgaste del Partido Colorado en sus feroces internas a partir
de 1989 y que costaron vidas, como tampoco se registró sistemáticamente
la dimensión que tomó la demanda de justicia por parte de los miles de
familiares de víctimas y sobrevivientes de los largos años del horror.

La
vinculación de la dictadura con la contrainsurgente Operación Cóndor,
cuya selectividad en las víctimas posibilitó encontrar huellas en todo
el mundo, también hizo volver las miradas hacia ese pequeño país que a
veces se perdía en la bruma de esos olvidos.

Esa lucha
humanitaria trascendió fronteras y ayudó a diversos sectores en sus
demandas en los caminos y las calles, dejando el miedo atrás. Nuevos
protagonistas surgieron a la escena. Los movimientos campesinos e
indígenas fueron claves como los de las mujeres, los sin techos y otros
que fueron hoy vitales para el triunfo.

Los protagonistas de este triunfo “han sido los que en estos años han luchado en todo el país”, señaló Lugo con razón.

En
esas luchas quedaron muchas víctimas, entre ellos unos 200 campesinos
muertos y también reprimidos y procesados por demandas sociales.

Además
de desmantelar las viejas estructuras, reveer leyes muy graves que se
votaron en los últimos años, dando facultades incluso para la creación
de fuerzas paramilitares, que ya han actuado en el país, Lugo deberá
luchar contra la pobreza que atrapa a más de un 60 por ciento de la
población, lo que lo llevará a enfrentarse con los nuevos y viejos
grupos de poder económicos-militares y señores feudales, surgidos de
viejas y nuevas corrupciones. Deberá luchar contra mafias viejas y
nuevas.

También en el plano exterior, donde avanzó en
conversaciones con los gobiernos de Brasil y Argentina, para revertir
la injusta situación de los corruptos acuerdos de las grandes fuentes
de energía como la represa de Itaupú y Yaciretá, entre otros temas
sostuvo que quiere estar en la integración en pie de igualdad y que su
país tiene cómo hacerlo. La primera parte de un sueño se ha cumplido,
pero sabe que necesitará que las disímiles fuerzas que se han unido
para llevarlo a la presidencia se mantengan firmes en esa unidad, con
difíciles equilibrios y paciencias en un país que ha esperado desde
hace mucho más de 60 años. América Latina festeja otro día histórico,
pero para Paraguay es vital la permanente solidaridad de la región y
del mundo hacia un pueblo que resucitó de todos los olvidos.

Por: Stella Calloni

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