El acuerdo para enfrentar el desafío alimentario prevé
la creación de un fondo con un capital inicial de 100 millones de
dólares, encaminado a impulsar programas integrales de desarrollo
agroindustrial en cereales (arroz y maíz), leguminosas, oleaginosas,
carnes, leche, agua y régimen de riego, así como redes de
comercialización alimentaria, entre otros planes.
Los presidentes
de Venezuela, Hugo Chávez; de Bolivia, Evo Morales; el nicaragüense
Daniel Ortega y el vicepresidente cubano Carlos Lage denunciaron
asimismo los planes “desestabilizadores” en Bolivia, donde bajo la
égida de la autonomía regional hay intentos separatistas que pueden
desatar una crisis energética, pues las regiones en cuestión albergan
grandes reservas de gas.
Chávez, quien afirmó que el “imperio
estadunidense” está detrás de la crisis boliviana debido a sus riquezas
gasíferas, dijo haber convocado a esta cumbre con carácter de
emergencia luego de que su amigo y líder cubano Fidel Castro alertó el
lunes que América Latina está a punto de presenciar “otra tragedia” en
Bolivia, ante la “amenaza de desintegración real” por los procesos
autonomistas.
Reclamó a Estados Unidos que saque sus “asquerosas manos” de Bolivia y deje de impulsar una “kosovización” del país andino.
Morales,
quien agradeció la solidaridad brindada, destacó que los grupos
autonómicos “siempre han sido enemigos de los movimientos sociales”, y
reiteró acusaciones de que los líderes opositores presionan por la
autonomía regional para socavar sus políticas en favor de las mayorías
indígenas.
La Alba denunció un “intento separatista que se fragua
contra Bolivia a través de un pretendido referendo convocado en franca
violación de la Constitución y las leyes bolivianas”, en alusión al
referendo del 4 de mayo en Santa Cruz, el primero de otros tres.
Ratificó
la posición de “no reconocer ninguna figura jurídica que pretenda
desprenderse del Estado nacional boliviano y vulnere la integridad
territorial de Bolivia”, según el texto leído por el vicepresidente
cubano Carlos Lage.
Tanto Chávez como Morales pidieron a Estados
Unidos que se pronuncie sobre la crisis política boliviana y el
referendo de Santa Cruz. No obstante, Morales ironizó que el “eje del
mal sigue creciendo”, luego que los países del Alba dieron la
bienvenida al triunfo del paraguayo Fernando Lugo.
La oposición
boliviana recibió la declaración con fuertes críticas, que calificó de
“injerencista” en el proceso autonómico de Santa Cruz. La derechista
alianza Poder Democrático y Social dijo que ese cónclave no ayuda a
Morales, al que acusó de subordinarse a Chávez en lugar de buscar el
diálogo interno, reportó la corresponsalía de La Jornada en La Paz.
La
Organización de Estados Americanos advirtió sobre la posibilidad de que
la crisis política en Bolivia pueda derivar en “violencia y
enfrentamientos”. El secretario de asuntos políticos, Dante Caputo,
abogó por aprovechar los espacios de diálogo existente, aunque lamentó
que “razones de naturaleza política bloquean ese comienzo de
negociaciones”.
Por último, el subsecretario estadunidense de
Estado para América Latina, Thomas Shannon, dijo en Brasilia que
Estados Unidos considera “interesante” la propuesta brasileña de crear
un Consejo Sudamericano de Defensa.


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