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El rey saudí visita Rusia

El rey saudí visita Rusia

Por primera vez el rey saudí visita Rusia, donde mantuvo una reunión con el presidente Vladimir Putin. De ese modo, uno de los aliados más estables de Washington produce un giro descomunal, impensable años atrás, lo que provoca un natural temblor en toda la región, donde las alianzas se habían mantenido estables desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

 

El inminente fin de la guerra en Siria con el triunfo del régimen de Bashar al Asad, auxiliado por Rusia, Irán y Hizbolá, es la causa del viraje saudí. Las tropas sirias están avanzando, protegidas por la aviación rusa, hacia los últimos bastiones del Estado Islámico, que ya no puede revertir su derrota.

El régimen saudí se comprometió a fondo en la guerra siria promoviendo la caída de Al Asad a través del apoyo a las milicias yihadistas. Su objetivo era, y sigue siendo, contrapesar la creciente influencia iraní en toda la región. El fracaso le impone ahora un giro pragmático. Pero la monarquía de Salmán bin Abdulaziz al Saúd tiene también problemas internos, agudizados desde que se lanzó a la guerra en Yemen.

Hace más de dos años una coalición internacional dirigida por Arabia Saudita decidió intervenir en el conflicto interno a favor de las fuerzas del ex presidente Abd Rabbuh Mansur al Hadi, que combate a las fuerzas hutíes leales al también ex presidente Ali Abdullah Saleh, que cuenta con apoyo iraní. El empate que se registra en este conflicto es otro de los dolores de cabeza de la monarquía saudí, acusada por los organismos internacionales de propiciar una hambruna generalizada que afecta a siete millones de yemeníes, mientras el 80 por ciento de sus 21 millones de habitantes necesitan ayuda humanitaria ante la propagación de enfermedades, como el cólera.

Para no dejar el final de la guerra en manos exclusivas de Rusia e Irán, al parecer los saudíes apuestan a una salida negociada al conflicto sirio a través de las Naciones Unidas. Un dato curioso es que cuando Riad mostró interés en la compra de los misiles rusos S-400, el Pentágono se precipitó para anunciar la aprobación de la venta a Arabia Saudita del sistema antimisiles Thaad por 15 mil millones de dólares, que había sido negociado por el presidente Donald Trump en mayo pasado. Hasta ahora Washington había sido el vendedor casi exclusivo de armas en toda la región, pero cada vez encuentra mayor competencia rusa que ha probado exitosamente sus cazas y misiles en Siria.

PETRÓLEO

Arabia Saudita tiene amplias reservas financieras, pero crecientes dificultades económicas. De ahí su interés en participar en el lucrativo negocio de la reconstrucción de Siria, aunque la estabilización del mercado petrolero es quizá el mayor interés común entre Moscú y Riad. Ambos países producen el 25 por ciento del crudo del mundo y una reducción permanente de la producción puede contribuir a elevar los deprimidos precios del petróleo que tanto los afectan.

En efecto, la caída de los precios influyó negativamente en el presupuesto saudí, que depende básicamente de la exportación de hidrocarburos, lo que complica la situación interna de una monarquía vetusta que tiene cada vez mayor oposición interna.

Según el analista mexicano Alfredo Jalife, la imponente delegación saudí de 1.500 personas que llegó a Rusia la semana pasada pretendía negociar la inversión de los multimillonarios Fondos Soberanos de Riqueza en la economía rusa. En ese sentido, debe tenerse en cuenta que no sólo el petróleo y las armas están en la mesa de negociaciones, sino también los alimentos. Por un lado, Rusia es el mayor exportador de trigo del mundo y, por otro, Arabia Saudita está sumamente preocupada por su seguridad alimentaria, ya que la escasez de agua ha erosionado la producción de ganado y de trigo (La Jornada, 11-X-17).

 

“INCERTIDUMBRE CAÓTICA”

Es evidente que Riad no pretende romper sus estratégicas relaciones con Estados Unidos ni su reciente acercamiento hacia Israel, pero el viraje en curso evidencia que Rusia se convirtió en un actor imprescindible en Oriente Medio, desde que decidió jugarse militarmente por el régimen sirio. La visita del rey Salmán a Moscú enseña los agudos cambios que se están produciendo en el mundo, donde ya no es posible menospreciar el poder de Rusia y de China, aliados a su vez frente a Occidente.

Un mundo dominado por una “incertidumbre caótica”, como acaba de señalar Immanuel Wallerstein, que la define como “una situación donde hay constantes vaivenes extremos en las prioridades de todos los actores”. Esa descripción se ajusta a lo que viene sucediendo en Oriente Medio, donde las alianzas se habían mantenido estables desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, hace ya siete décadas.

Entre los cambios probables, figura la creciente erosión del petrodólar, ya que varios países (Rusia, Irán y Venezuela, por lo menos) están comenzando a vender petróleo a cambio de yuanes convertibles en oro. Se trata de una propuesta china que cambia las reglas del juego y el papel del dólar en el comercio de petróleo (OroyFinanzas.com, 13-IX-17).

TURQUÍA SE ALEJA. En paralelo, el creciente alejamiento de Turquía de Estados Unidos y de la Unión Europea es un dato que se consolida mes a mes. Dos hechos recientes confirman que estamos ante algo más que un enfriamiento temporal en las relaciones. Ankara toma distancia de la Otan al comprar el sistema de misiles rusos tierra-aire S-400, que no es compatible con los que utiliza la alianza atlántica.

En paralelo, Washington suspendió la entrega de visas en Turquía luego de que uno de sus empleados en el consulado de Estambul fue atrapado espiando en favor del prelado opositor Fethulá Gulen, quien según Ankara habría estado detrás del intento de golpe de Estado contra el presidente Recep Tayyip Erdoğan en julio del año pasado. Una medida que Estados Unidos no aplicó ni siquiera contra Rusia a raíz del conflicto en Ucrania y Crimea.

Lo cierto es que el tablero regional atraviesa una sucesión interminable de movimientos de placas tectónicas. El fiel aliado turco se aproxima nada menos que a Irán y a Rusia. Riad tiende puentes con Moscú, mientras los kurdos son apoyados por Washington y Tel Aviv, que son a su vez atacados por Turquía con el consentimiento ruso. Muy fuerte, pero estamos apenas en los primeros tramos de reajustes inimaginables, cuando el centro del mundo se traslada hacia Eurasia y China.

Información adicional

Bruscos cambios en Oriente Medio
Autor/a: Raúl Zibechi
País: Rusia
Región: Asia
Fuente: Brecha

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