
La presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, afirmó en la Cumbre Iberoamericana que “estamos ante el fracaso del modelo neoliberal que se instaló a fines de los 80”. Cristina sostuvo también que la Argentina no “estatiza” los fondos de pensión administrados por las AFJP, sino que “cambian de administración”.
Al hablar hoy en la Cumbre Iberoamericana que tiene lugar en la capital salvadoreña, sostuvo: “Hay que llamar las cosas por su nombre: estamos ante el fracaso de un modelo que se instaló a fines de los ’80 y dominó el escenario internacional, el modelo neoliberal, más conocido como Consenso de Washington”.
En ese marco señaló que concurrirá a la cumbre del G-20 en Washington convocada por Estados Unidos “desde el ojo del huracán” y fue contundente al enfatizar que la crisis “ha revelado con crudeza falta de liderazgo para abordar el momento”.
“Cuando uno se convierte en abanderado del modelo lo menos que podemos exigir es asumir esa crisis, asumir fracaso y entonces liderar generación de instrumentos alternativos que no transfieran a los vulnerables las crisis”, añadió y reiteró, como lo hizo en Naciones Unidas, que ésta “viene desde el centro, el efecto jazz”.
Sostuvo que Argentina puede dar cuenta “de los resultados de ese modelo y de su fracaso inevitable”. La Presidenta relacionó la cumbre salvadoreña que se denomina “Juventud y Desarrollo” con el derrumbe neoliberal porque “los jóvenes no podrán desarrollarse en sociedades donde se pretenda la desaparición del Estado, la desregulación del mercado y el crudo darwinismo social”.
Recordó que Argentina “implosionó” en 2001 a raiz de este modelo y señaló que a partir de 2003 “comenzó en mi país un proceso que fue sistemáticamente atacado desde las usinas liberales”.
“Una semana antes de que Leman Brothers cayera sus asesores sostenían que el final del modelo de Argentina era inevitable”, indicó.
La presidenta destacó el superavit fiscal de Argentina, los 46 mil millones de dólares de reserva y el superavit comercial y reseñó el proceso que tuvo lugar en los ’90 para traspasar los fondos de las jubilaciones del Estado a las empresas privadas.
“El Estado quedó con el pago de los que eran jubilados en ese momento y todos los aportes pasaron al sector privado”, dijo. Esto explica casi el 50 por ciento de la deuda externa argentina”, afirmó.
Reiteró que el Estado argentino se hace cargo del 77 por ciento de los 450 mil jubilados que cobran actualmente por el sector privado “porque de no ser así, no llegarían a la jubilación mínima” que es de 690 pesos.
Esto implica para el Estado un traspaso de 4 mil millones de pesos al sector privado.
Al mencionar el proyecto del gobierno de traspaso de los fondos de las AFJP al Estado, dijo que las administradoras destinan el 10 por ciento de los fondos a gastos de administración, mientras que el Estado utiliza solo el 2,5 y que las AFJP no crearon un mercado de capitales.
“Se ha dicho que Argentina estatiza. Argentina cambia la administración porque los fondos no son del Estado ni de los privados, son de los jubilados”, enfatizó.
Al retomar el tema de la crisis internacional dijo que “la distorsión vino de pensar que el dinero se reproducía a si mismo”.
“Esta fue la clave de la equivocación o tal vez de una política deliberada de sectores que crecieron con el Consenso de Washington, jóvenes brillantes que desde una computadora prometían ganancias sin que nadie entendiera como podían fructificar”, e insistió: “Fue la crónica de una muerte anunciada, el final era inevitable”.
“Si realmente queremos poner eje en los jóvenes, en el desarrollo, discutamos la construcción de nuevos consensos, nuevos paradigmas, la reformulación de acuerdos que tuvieron lugar en un mundo que no existe mas, Breton Woods deberá ser reformulado”, acotó.
“Si entendemos esto estaremos desentrañando las claves de soluciones. Las crisis encierran grandes oportunidades, pero apurémonos porque las pagan los que tienen menos oportunidades y son los jóvenes los grandes patos de la boda”, finalizó.
Evo: “El capitalismo jamás va a resolver el problema de la humanidad”
En su discurso ante la plenaria de la XVIII Cumbre Iberoamericana que se desarrolla en San Salvador, Morales dijo que “lo que llaman problemas financieros son más bien problemas del capitalismo. Algunos dicen que hay que salvar al capitalismo, pero el capitalismo jamás va a resolver el problema de la humanidad”.
“Cuando (los capitalistas) ganan bien dicen déjennos ganar, y cuando pierden dicen sálvennos. El capitalismo trae la crisis energética, la ecológica, la alimentaria. No se trata de salvar al capitalismo”, enfatizó.
En ese sentido, el mandatario boliviano propuso desarrollar planes de complementareidad entre los países de Iberoamérica para “garantizar la seguridad alimentaria con soberanía”.
“Debemos abandonar el lujo. Hay que dejar de pensar en las ganancias y pensar en el alimento para el ser humano”, añadió.
La XVIII Cumbre Iberoaméricana, formalmente dedicada al tema “juventud y desarrollo”, ha centrado sus debates en la crisis financiera internacional, sobre la cual los jefes de Estado y de gobierno preparan una declaración conjunta que pueda ser llevada a la reunión del G20 el 15 de noviembre en Washington.


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