La OTAN sigue acabando con la vida de civiles afganos en sus bombardeos. Las tropas de la ISAF prepararon un ataque aéreo este viernes en una zona en la que se suponía que había miembros de la insurgencia. Los talibanes estaban repartiendo gasolina entre los civiles después de haber robado dos camiones cisterna. Los misiles de un caza impactaron contra los tanques de gasolina y la explosión acabó con la vida de al menos 90 personas. Se teme que la mitad sean civiles.
El número varía según las fuentes. Las fuerzas internacionales se han limitado a decir que el ataque iba sólo dirigido contra los talibanes en la provincia de Kunduz, en el norte de Afganistán. Por el momento ningún oficial ha sido capaz de hacer un balance claro de la situación.
La portavoz de la misión de la OTAN y EEUU, dijo en un comunicado que “el ataque iba dirigido contra un gran número de insurgentes. Cuando comprobamos la presencia de los talibanes en la zona, el mando ordenó hacer varios ataques aéreos. Confíamos en que todos eran talibanes. Así lo creemos de veras, aunque si hubiera civiles la situación será investigada”, dijo.
El mismo testimonio dio el capitán John Stock, jefe de la misión internacional, a la cadena británica BBC: “El objetivo era acabar con un número considerable de insurgentes”. Sin embargo, varios testigos citados por la agencia afgana AIP dijeron que el ataque causó decenas de muertos y heridos civiles.
“Culpamos tanto a los talibanes como al Gobierno”
El único que ha dado una cifra exacta ha sido el gobernador de la provincia, Mohamed Omar. “Sabemos que tras el bombardeo hay al menos 90 personas que murieron abrasadas por las llamas que originó la explosión”. Mohamad Sarwar, un líder tribal de la provincia, explicó que los talibanes habían interceptado los camiones y que estaban ofreciendo combustible a una multitud de personas cuando se produjo el ataque. “Culpamos tanto a los talibanes como al Gobierno por lo ocurrido”, dijo.
Un portavoz de la insurgencia que habló con la cadena británica, confirmó este testimonio. Los talibanes acababan de robar los dos camiones cisterna y decidieron repartir la gasolina entre los civile, después vino el ataque y la matanza.
Uno de los supervivientes, Mohammad Daud, de 32 años,dijo a la agencia AFP que los talibanes habían dicho a los campesinos que podían surtirse de combustible del camión cisterna que había quedado bloqueado en un río. “Había unos 10 ó 15 talibanes sobre el techo del camión cisterna en el momento del bombardeo”, explicó.
Alemania dice que no hay civiles muertos
A falta de una cifra oficial confirmada, el Ministerio de Defensa alemán dijo esta mañana que en el ataque no hubo “presumiblemente” víctimas civiles. Según un portavoz, la operación se puso en marcha después de que soldados alemanes de la ISAF comprobaran que guerrilleros talibanes habían robado dos vehículos de transporte pesado cargados de combustible. Asimismo señaló que el Bundeswehr, el ejército germano, solicitó apoyo aéreo para combatir a los insurgentes, de los que, según el portavoz, al menos 50 murieron.
Nueva estrategia
A principios de esta semana, el General estadounidense Stanley McChrystal dijo en la BBC que las fuerzas de la OTAN deben reconsiderar la estrategia y centrarse en proteger a la población civil. “La situación es muy complicada, pero todavía se puede mejorar si se revisa nuestra estrategia y nuestro compromiso”.
McChrystal quiso resaltar la falta de confianza que percibe entre la población civil por estos constantes ataques y porque la situación general del país no acaba de mejorar ocho años después de que EEUU comenzara esta guerra contra los talibanes en busca de Osama Bin Laden.
Esta matanza, unida a las evidencias que aparecieron esta semana de que los trabajadores afganos de la embajada de EEUU en Kabul sufrieron maltrato y vejaciones por parte del personal de seguridad, no hacen sino reactivar esa sensación de que las fuerzas internacionales no están allí para protegerlos.
Los civiles, las principales víctimas
Si se confirma que entre los muertos hay civiles, el ataque puede provocar una nueva oleada de ira en el pueblo afgano. Cada vez que las víctimas son civiles se pone de manifiesto que la estrategia occidental en Afganistán no es la adecuada. Estos ataques contra población civil han sido más frecuentes en los últimos tiempos y han puesto en bandeja una coartada a los talibanes para ganarse el afecto de los ciudadanos. También han despertado las iras entre el Gobierno afgano. El presidente Hamid Karzai ha dicho en numerosas ocasiones que los ataques son intolerables.
Según datos de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA), en el primer semestre de este año han fallecido 1.013 civiles en el país víctimas del conflicto, lo que supone un aumento del 24% respecto al mismo período del año anterior. De ellos, 595 personas cayeron asesinadas por las fuerzas insurgentes, y 310 a causa de ataques de las tropas regulares afganas y de las internacionales.
PÚBLICO.ES – Londres – 04/09/2009 07:49


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