La ola de violencia fue desatada por enfrentamientos entre las fuerzas del orden y bandas de traficantes que disputan el dominio del mercado de las drogas en varias zonas de Río de Janeiro.
El ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso afirmó que la reciente ola de violencia en Río de Janeiro, en la que murieron cerca de 40 personas en menos de una semana, desató la “muerte sin pena” en un país que no aplica la pena de muerte, informó ayer la prensa carioca.
“En Río están matando sin parar, culpables e inocentes. Aquí en Brasil no hay pena de muerte, hay muerte sin pena”, aseveró Cardoso en una entrevista publicada por la edición digital del Diario do Grande ABC, de Sao Paulo.
La ola de violencia fue desatada por enfrentamientos entre las fuerzas del orden y bandas de traficantes que disputan el dominio del mercado de las drogas en varias zonas de Río de Janeiro.
Cardoso, quien gobernó al mayor país latinoamericano durante dos períodos consecutivos (1995-2003), comentó que las políticas de combate a las drogas “tienen que cambiar de enfoque. La sola represión no resuelve”.
“La droga hace mal y la droga es seria. No vale nada taparnos los ojos. Tenemos que analizar y ver qué hay que hacer”, agregó el ex mandatario, sociólogo de profesión y quien defiende la legalización de las drogas como una de las formas para combatir al narcotráfico y sus problemas en la sociedad.
Junto a los también ex presidentes César Gaviria, de Colombia, y Ernesto Zedillo, de México, Cardoso integra la Comisión Interamericana que elaboró la propuesta para la despenalización de la marihuana presentada a las Naciones Unidas.
Esta semana, Cardoso y Gaviria se reunieron en la ciudad de Sao Paulo, con motivo de la visita del ex jefe de Estado colombiano a esta ciudad brasileña para participar de dos seminarios internacionales académicos.
A pesar de una discusión “amplia” en la sociedad sobre el tema, “la clase media brasileña todavía no estigmatizó el uso de la droga”, apuntó Cardoso.
“Es necesario no perder el punto de vista de que la droga hace mal. Es un daño. Hay que tratar al usuario como paciente y prevenir el consumo con campañas educativas”, resaltó.
Al momento las favelas -zonas periféricas a las ciudades- de Río de Janeiro protagonizan un alto índice de peligro para la metrópoli que organizará los próximos Juegos Olímpicos en 2016. La policía se enfrenta frecuentemente contra los grupos narcotraficantes de la zona.



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