Por el retrovisor
Desde el momento mismo en que surgieron los grupos paramilitares, en Colombia se sentaron las raíces de un propósito político estratégico: crear en nuestro país un nuevo partido nazi (1). Ahora necesitan convertir a esas bandas criminales en luchadores políticos, para legalizarles el poder que ya tienen en la fuerza pública, en los organismos de seguridad, en las gobernaciones y en las alcaldías. En 1989, las bandas paramilitares crearon el partido político denominado Movimiento de Renovación Nacional (Morena) y pidieron su inscripción ante el Consejo Nacional Electoral. Pero el entonces director del DAS, general Miguel Maza Márquez, intervino ante el Ministro de Gobierno y frustró los objetivos que ahora se hacen más visibles. “Acceder a la petición de Morena –dice Maza Márquez– para que tenga reconocimiento legal como partido político implicaría negar los preceptos constitucionales y reconocer que la democracia admite que se habilite el crimen”(2).
Diez años más tarde del intento de obtener la personería jurídica de Morena, los grupos paramilitares retomaron la idea de crear un nuevo partido nazi. Así se desprende de un documento rescatado por
En relación con la eliminación de campesinos, periodistas, intelectuales y políticos disidentes, el mismo documento instruye a los grupos paramilitares así: “Insistimos en que nuestra misión no es el enfrentamiento con la guerrilla: sería además mortal. Pero hay que barrer con su apoyo, sus redes, sus alcahuetes, sus políticos, todos los que la justifiquen”. En otro párrafo enseña parte de lo que Colombia ha conocido durante los últimos cinco años. “La presión sostenida –dice el documento–, por brutal que parezca, debe encaminarse a crear opinión favorable por el reconocimiento, y este trabajo lo realizan con eficacia los grandes políticos y los grandes medios proclives que sean capaces de influenciar nuestros asesores. Esto casi siempre define una guerra: las armas y la financiación están aseguradas, cada vez ofrecen más”. ¿Habrá una presión más sostenida y con más eficacia que la que ha hecho el presidente Uribe ante el Congreso, ante
Oculta y distrae
Por eso, en estos cinco años todo ha sido como una exhalación, y los ciudadanos, incluso los de cultura media, no nos hemos dado cuenta. El gobierno de Uribe comenzó conversaciones públicas con los grupos paramilitares el primero de diciembre de 2002, y por vías de hecho se han convertido las bandas paraestatales –es decir, aliadas del Estado para cometer crímenes atroces– en actores de delitos políticos: rebelión, sedición y asonada. Y por ahí vamos al otorgamiento del indulto y la amnistía. Pero por si esto falla, el presidente Uribe, en un abrir y cerrar de ojos, echó mano de dos herramientas jurídicas. En primer lugar, dos días antes de posesionarse –y ahí cayó Pastrana– se suspendió por siete años la vigencia del Estatuto de Roma, a fin de que no sean juzgados por
Con esas dos herramientas, comenzaron las ‘negociaciones’. Pero como había que tranquilizar a la opinión nacional e internacional, el gobierno ‘exigió’ un poderoso requisito: el cese de hostilidades, que jamás ha existido. Todo el mundo ha denunciado los asesinatos selectivos, las masacres, los desplazamientos, la usurpación de tierras (4). ¿Qué se negocia con los paramilitares? Nadie en Colombia ni en el exterior sabe, presume, sospecha o intuye qué es lo que el gobierno está negociando con los paramilitares. Son muchas las voces que han pedido que “el Presidente explique qué compromisos ha asumido con esas organizaciones criminales”(5).
Pero Uribe jamás explicó. Por el contrario, durante cinco años, sostuvieron él y su comisionado que nada se estaba negociando. Sin embargo, ahora sale muy orondo o muy cínico a decir con rostro angelical: “El Estado tiene que cumplir los compromisos”. Y a continuación regaña a
A pesar de las dos herramientas jurídicas señaladas en párrafo anterior, como los jefes paramilitares no son tontos, también han hecho sus exigencias: una ley que borre todos sus crímenes. El primer anuncio de ese proyecto de ley lo hizo Uribe el 28 de mayo de 2003 en San Andrés, y en ese momento tenía nombre propio: Castaño y sus hombres. En efecto, ante las primeras reacciones frente al proyecto de ley de impunidad, Castaño dijo: “Llevo veintidós años intentando que no haya impunidad para los asesinos de mi padre, y ahora mucha gente quiere que no haya impunidad para mí”(9).
¿Según el Código Penal, quiénes cometen delito de sedición? “Los que mediante el empleo de las armas pretendan impedir transitoriamente el libre funcionamiento del régimen constitucional o legal vigentes”. Pero como los jefes paramilitares no se han levantado contra el Estado, no han cometido delito político sino crímenes comunes. Eso es lo que ha dicho
Precisiones legales
A continuación,
Luego, la sentencia de
Hay párrafos de la sentencia supremamente orientadores y didácticos, que pueden servir de guía para los legisladores del Polo Democrático y del Liberalismo, ahora, cuando el presidente Uribe pretende imponer la ley de sedición para los paramilitares: “Los delitos cometidos por personas vinculadas a grupos paramilitares, como es el caso de los miembros de los grupos de autodefensa que en virtud de acuerdos con el Gobierno Nacional se han desmovilizado, bajo ningún pretexto alcanzan a ser considerados como autores del punible de sedición, por cuanto tales comportamientos no pueden ser asimilados al concepto de delito político”(15).
Los congresistas que conforman las bancadas de oposición, en el debate jurídico-político de la ley de sedición no tienen que hacer nada distinto de tomar estos argumentos de
Hay sectores de la opinión pública vinculados a la academia que sostienen que el programa estratégico del presidente Uribe es de tal magnitud, de tal fuerza y convicción, que atajar el proyecto paramilitar no será posible sin la solidaridad y el apoyo internacionales. Por eso, es indispensable que se cree un gran comité de política internacional que contrarreste el cabildeo que con el dinero de los colombianos hacen los empleados de Uribe ante el concierto de las naciones. Ese comité se debe apoyar en esta tesis de
La conclusión final del fallo de
1 Nazi: abreviatura del Nacional-Sozialist, el partido de Hitler.
2 BALLÉN, Rafael. Constituyente y Constitución del 91. Ob. cit., p. 86.
3 WICH, Paul; CARTER, Anthony; PAREDES, Jorge; PIQUÉ, Juan José, y GAVIRIA Z., John. “Extractos: informe de
4 “Auc: 342 denuncias de violación al cese”, en El Tiempo. Bogotá, octubre 3 de 2004.
5 “Tras ultimátum rechazado por el gobierno, Auc tienen la palabra”, en El Tiempo. Bogotá, febrero 24 de 2005, p. 1-2.
6 El Tiempo. Bogotá, domingo 5 de agosto de 2007, p.1-3.
7 Ibíd.
8 “Paramilitarización de Colombia”, en El Tiempo. Bogotá, septiembre 26 de 2004, p. 1-8.
9 El Tiempo. Bogotá, junio 1º de 2003, p. 1-4.
10 CORTE SUPREMA DE JUSTICIA-SALA DE CASACIÓN PENAL. Bogotá, julio 11 de 2007. Magistrados Ponentes: Yesid Ramírez Bastidas y Julio Enrique Socha Salamanca. (Aprobada Acta N° 117).
11 Ibíd.
12 Ibíd.
13 Ibíd.
14 Ibíd.
15 Ibíd.
16 Ibíd.
17 Ibíd.


Leave a Reply