Las del Norte
Para buscar a los fieles más jóvenes, las iglesias de
Norteamérica hicieron un concienzudo estudio de mercadotecnia y descubrieron que a los jóvenes, más
que ir a misa, les gusta mucho los videojuegos, sobre todo los violentos. Ahora las iglesias
utilizan estos juegos electrónicos para cautivar a las ovejas jóvenes, para que contribuyan,
posiblemente, con los diezmos, no sabemos si bien o mal, lo cierto es que estos videojuegos incitan
a matar a ese otro que no piensa como nosotros, a ese diferente. Me pregunto si estas iglesias no
están preparando a sus ‘muchachos’ para seguir disparando y matando por el mundo. Así, según ellos,
“Dios bendice y salva a Norteamérica”.
Las teleiglesias y la
sociedad norteamericana están en crisis, se les perdió el alma y la vida al ver todo como un
problema de mercados y no de la sociedad de acumulación individual, de la sociedad de consumo como
tal.
Las del Sur
En Argentina acaba de
ser condenado a cadena perpetua, por crímenes contra la humanidad, el sacerdote católico,
apostólico, romano, de descendencia alemana –como su nombre lo indica– Christian Von Wernich. El
sacerdote fue hallado culpable de 7 homicidios, 42 secuestros, 31 casos de tortura. La cúpula de
en vez de arrepentimiento, de pedir perdón, de cambiar, sacó un comunicado parecido a los del
Ministerio de Defensa colombiano, donde precisa que el capellán policial actuó bajo
responsabilidad individual, que sus actuaciones son hechos aislados que nada tienen que ver con la
institución.
El criminal Wernich alegó en su defensa que los testigos estaban
poseídos por el demonio, entre ellos un judío cuyo padre murió –su nombre Jacobo Timerman– que
asegura que el capellán de
Policía
policía Ramón Camps, “que había que matarlos a todos”.
En Colombia
Estamos peor. Desde
los indios tienen alma. En esas elucubraciones desaparecieron pueblos enteros, mataron a millones
de hermanos aborígenes de nuestra América.
Hace menos de un
siglo, Monseñor BUILES proclamó en Antioquia que el liberalismo era pecado. Esta santa afirmación
nos ha costado millones de vidas. En los actuales momentos,
campesinos vestidos de guerrilleros, tienen alma, porque algunas de sus autoridades afirman que, si
estos miembros de la sociedad colombiana eran todo lo que pretendían, su deber es ayudarlos a bien
morir y no a vivir bien. Dudas que muchas veces los inteligentes norteamericanos le han ayudado a
despejar.
Me pregunto cuándo los jerarcas católicos se van a desmovilizar,
cuándo van a dejar de prestar servicio a los ricos, al dios oro, al dios dólar. Hablan de una
opción por los pobres, pero son solo palabras mentirosas, pues a casi 40 años de reafirmada en
Medellín esa alternativa, nada significativo ha ocurrido. Poca práctica del evangelio, del amor
solidario, el de las escrituras antiguas y nuevas, de esos mandamientos; “No matarás”, ni con
hambre ni con balas agregamos nosotros.
Por el contrario, lo
que tuvimos en el país –desde mediados de los años setenta– fue una persecución contra muchos
sacerdotes que habían hecho votos de pobreza, asechanza llevada a cabo por hombres armados del
Obispo de Medellín de ese entonces, Alfonso López Trujillo. Los sacerdotes denunciaron en Roma
dichos procedimientos, el Vaticano respondió como nuestro glorioso Ejército Nacional: lo ascendió a
Cardenal.
Idiotas útiles
Es tanta la
utilización de nuestros símbolos sagrados, de nuestra saga, leyenda o escrituras históricas, y
tanta la esquizofrenia practicada, que unos antioqueños pujantes, hacendados ricos que añoraban un
Fujimori, o un Pinochet en estas tierras, que constituyeron un grupo armado autodenominado los “12
Apóstoles”. Les fue tan bien que ayudaron a conformar otros grupos armados con los cuales
asesinaron campesinos, presentándolos como guerrilleros, para lo cual los vestían con prendas
militares. Les arrebataron la tierra a sus familias. Los que se quedaron fueron obligados a votar
por parapolíticos, e ir a misa y a procesión todos los domingos.
El desplazamiento forzado
Los campesinos que salieron corriendo para salvar sus vidas, se unieron a la ciudad. Al
no encontrar trabajo que les garantice ingresos para la comida y la sobrevivencia, se abocaron al
reciclaje. Pero vaya sorpresa, ahora la competencia es muy dura: una empresa recicladora les está
quitando el poco pan que conseguían para sus familias, la empresa se llama ecoeficiencia y
pertenece a los emprendedores hijos del presidente Uribe, el Mesías colombiano.
Cuestión de fe
Las exigencias a las
autoridades civiles, militares y eclesiásticas, de nosotros los creyentes, es que no utilicen el
nombre de Dios para sus empresas, no negocien más con su santo nombre. Nosotros tenemos un solo
Padre Dios de
nosotros el único elegido es Jesús nuestro hermano mayor, el verdadero salvador, que es amor y por
supuesto también justicia.
También queremos que
nos respondan a las preguntas aun sin resolver, ¿Será cierto, como afirma Carlos Castaño y alias
‘Don Berna’, que Monseñor Isaías Duarte formaba parte del Sanedrín macabro que ordenaba y aun
ordena quién vive y quién muere en Colombia? ¿Será que alias ‘El salgareño’ también forma parte de
este grupo de elegidos destinados por ellos mismos, por sus intereses, por sus bárbaras locuras,
las mismas que los hace autoproclamarse salvadores del país?
Dios está con nosotros, por que es el Dios de
disgustado, verraco diría yo, o escondido llorando en algún rincón de nuestra tierra, por las
barbaridades que hacen quienes se proclaman sus elegidos, llorando por lo idiotas que nosotros
somos, llorando porque no queremos ser libres.
¡Nosotros
sencillamente decimos: el amor será más fuerte que la muerte, y que sus fieles
servidores!
* En memoria del martirizado
Padre Mauricio Silva, que ya lo debemos nombrar el Santo y protector de los recicladores de nuestra
América Latina.


Leave a Reply